"Escribe con sangre y comprenderas que la sangre es espiritu"

Friederich Nietszche







domingo, 19 de mayo de 2019

Netflix y la contracultura



Por Lucas Carena 

La industria cultural del entretenimiento parece haber encontrado rumbo después de años de letargo y desazón, con la nueva tendencia eufórica de mirar series, cuyo efecto adictivo y narcotizante está demostrado en la narrativa secuencial dividida en episodios y temporadas, que se viene instalando en el ciudadano promedio, en el hombre común, ofrecida por Netflix. Inc., empresa norteamericana fundada en 1997.

Preso de la necesidad de tomar un descanso incluso de mis formas habituales de esparcimiento que, en general, no incluyen este tipo de atracciones, decidí claudicar, al menos una vez, y disponerme a ver una de las series de esta tan elogiada plataforma durante una de esas calurosas y lluviosas tardes de verano. Y siendo un lego “naif” en estas cuestiones pero también curioso, decidí empezar por lo seguro y optar por un género como la epopeya, que en general me gusta, inclinándome por una historia conocida. Algo clásico por así decirlo, como para no errarle, dicho en criollo, y no decepcionarme tan pronto. Así que navegué entre las cuantiosas y variadas opciones y me decidí finalmente por la serie “Troya: la caída de una ciudad” de la BBC. Serie, ésta, que con altibajos pensé que, para pasar el tiempo, podría llegar a ser de mi agrado y cautivarme. Y cuando la cosa parecía marchar bastante bien y la narrativa me estaba metiendo en la piel de los dánaos panaqueos y argivas, héroes griegos vencedores en Troya, como Agamenón, Menelao, Odiseo, Diomedes, los Ayantes, etc., apareció el solípedo Aquiles, que para mi sorpresa... ¡era negro! No fue por ningún tipo de racismo que dejé de verla, pero para ser sincero así fue. Me levanté y me fui. Sin más. Porque lo que en realidad ofende, es el grado de hipercorrección política, de exacerbada y multicultural mezcolanza que toma ribetes bufonescos, convirtiéndose en escarnio de la propia historia, pretendiendo convertir la estética y la tradición griega en propaganda de Benetton. Lo que molesta es la falta de respeto por la historia y la literatura homérica. No pude evitar recordar, con frustración lo confieso, lo que, por sólo dar un en ejemplo en el Canto XXIII de la Ilíada y tras darle muerte al priámida Héctor, domador de caballos, de tremolante penacho, lleva a cabo Aquiles durante el cortejo fúnebre de su amado Patroclo menecíada: “El divino Aquiles, de pies protectores, concibió otra idea: se apartó de la pira y se cortó la rubia melena que se había dejado crecer exuberante para el río Esperqueo”. Un actor, negro y calvo, no provoca escozor en mí por el grupo étnico al que pertenezca, sino porque, entre otras tantas distorsiones, cercena y arrebata detalles de la inspiración homérica que hacen a la tradición y a la cultura griega representada en la pieza más grande de literatura clásica de todos los tiempos.

Y ese sentimiento de verme ofendido en mi amor por la historia y la mitología griega, lo hubiera experimentado también si, en vez de pretender revivir, a través de una serie, las épicas batallas del Illio, frente a las puertas Esceas, por donde ingresara el mítico caballo para hacer arder Troya, hubiera en cambio optado por ver la miniserie, también disponible en Netflix, Shaka Zulú, de 1986, dirigida por William C. Faure, y me hubiera encontrado con que el rey de la estirpe totémica sudafricana, fuera interpretado por el actor sueco Alexander Skargard, lo que de igual manera me habría provocado un shock de confusión e indignación, preguntándome en qué momento, desprevenido yo, dicha serie se convirtió en “Tarzán”.

Pero la serie de la BBC, no se conformaba tan sólo con esta transgresión. Necesitaba ir aún más lejos y, tal vez porque los productores pensaron que como Homero era ciego y no vería tampoco al día de hoy, desde las profundidades del Hades al otro lado del río Estigio o donde quiera que su alma esté, lo que en pleno siglo XXI han hecho con sus personajes, de los solemnes epítetos atribuidos a Aquiles, líder de los mirmidones, “de pies ligeros”, sí respetaron al menos uno, cuando el pélida Aquiles es nombrado como “semejante a los dioses”. Porque el crónida Zeus, el dios del rayo, en la serie de marras, también es una persona de color. ¡Pero aún hay más! Para no ser “discriminatorios” y “poco inclusivos” con el poeta Plubio Virgilio, autor de la Eneida, los productores se encargaron de presentarnos, del lado persa troyano (y por lo tanto también de origen indoario), al héroe Eneas también en su versión “afro”, a modo de equilibrada y equitativa compensación de un Alejandro y un Héctor ojizarcas y de áureas cabelleras.

Conclusión, el mundo del espectáculo es y será multicultural y multirracial, incluso a costa de hacer “entreguismo” la verdad, destruir la evidencia histórica y lapidar la herencia identitaria occidental indoeuropea, omitiendo lo que, explícitamente, los grandes bastiones de la cultura en el mundo clásico, nos relatan. Una verdadera ingeniería social, una inicua contracultura. Lo intenté. Juro por Apolo que intenté sumarme a la moda de las series con la mejor buena voluntad. Pero fracasé.


Artículo publicado en ”hacia una III posición” Nro.3

sábado, 20 de abril de 2019

Tres soñadores de la disidencia





Por Fernando Trujillo


Introducción

La literatura fantástica siempre ha sido criticada por ser escapista, y si lo es, el vivir en una época corrompida y cada vez más repugnante hace que nuestro ser se refugie en otros mundos, en otras realidades. Es un escape hacia épocas más bellas, a otros mundos lejos de la podredumbre de este occidente decadente.
Ante el horror del racionalismo moderno el espíritu busca gritar, busca huir y busca crear otras realidades lejos del mundo material.
La civilización occidental ha perdido sus mitos en pos de una falsa ilusión de progreso, desde la época de la Ilustración llego el racionalismo, el materialismo, el intelectualismo a imponerse como modelos de pensamiento. El hombre occidental fue perdiendo sus mitos y sus símbolos con ellos también perdió su alma. 
Los mitos quedaron desterrados al “pasado primitivo”, algo ajeno a la civilización industrial, algo que no tenía cabida en la sociedad moderna.
Diferentes poetas y escritores han expresado el horror del racionalismo, han buscado una manera de poder escapar a esta sociedad mecanizada y volver a los mitos.
La literatura fantástica y de terror hizo su aparición en el siglo XIX el siglo de las industrias, de las urbes, del legado de la Ilustración, como una reacción contra la perdida de los mitos. Esta tendencia la podemos ver en tres autores de culto que por desgracia el Sistema ha convertido en objetos de consumo, de un fandom desmedido en el que sus principales ideas se han perdido.
Hablo de los estadounidenses H.P Lovecraft y Robert E Howard y del británico J.R.R Tolkien. Tres autores, tres anglosajones, los tres fueron soñadores y los tres con su literatura marcaron a generaciones e influyeron en la historia de las letras. Hasta el día de hoy sus estilos, sus características han sido imitadas por muchos escritores fantásticos pero no sus ideas.
He escogido a estos tres autores por sus similitudes pero más que nada porque a pesar de sus diferencias los tres tenían ideas similares y un rechazo por el occidente decadente.

Tradición

Los tres autores sentían una profunda nostalgia por tiempos antiguos, ajenos a la decadencia de la civilización moderna. Los tres se sentía ajenos a la época que les tocó vivir, una época corrompida, regida por una burocracia y un sistema económico atroz, un occidente que había perdido su alma.
Lovecraft sentía un gran afecto por la época colonial, era un gran devoto de la cultura anglosajona y un estudioso de la historia de Nueva Inglaterra. Era un hombre que amaba su tierra y veía la guerra de independencia como una tontería que separo a la nación anglosajona. Lovecraft no se andaba con patriotismos tontos ni problemas fronterizos, no se consideraba un ciudadano americano sino un patriota anglosajón, para él lo importante no eran las nacionalidades artificiales sino la grandeza e importancia de la cultura anglosajona.
Lovecraft escribía en un inglés arcaico, escribía a mano pero por presión de su editor tenía que escribir a máquina algo que el odiaba. En su relato temprano “La Calle” profetiza el futuro de occidente devastado por la inmigración masiva.
Howard gran amigo por correspondencia de Lovecraft y escritor en la revista Weird Tales—que albergo a grandes genios del relato sobrenatural como Clark Ashton Smith y Fritz Leiber—era un hombre que se sentía ajeno a este mundo, hombre de carácter solitario y sombrío escribió relatos sobre barbaros de fuerza sobrehumana, mundos perdidos en el tiempo regidos por la espada y la hechicería. En los relatos de Howard no había lugar para la mediocridad, existía el bien y existía el mal, el primero representado por los barbaros mientras que el segundo representado por la magia y la civilización.
Howard creo muchas historias que van desde la aventura, el terror, el western pero de todos fue Conan de Cimmeria un bárbaro que se convierte en rey por su espada el que lo catapulto a la fama.
Uno de los ciclos más interesantes de Howard es el de “vidas pasadas” también llamado “Ciclo de Memoria Racial”, en esta serie de relatos hombres blancos viven atrapados en la civilización moderna, un determinado evento les hace recordar sus vidas pasadas en las que fueron barbaros, hombres aventureros viviendo en una época primitiva en donde el más fuerte predominaba pero también una época en donde predominaba el honor y la valentía, alejada de los valores de dinero y mediocridad de la civilización moderna.
Tolkien por otra parte fue un amante de la naturaleza, de los campos, de los árboles, era un hombre de profundas convicciones religiosas que amaba los libros y fumar pipa.
Algo que a mi parecer las películas de Peter Jackson y el fandom contemporáneo ignoran-convenientemente—es que su opus magna “El Señor de los Anillos” tiene como trasfondo la catolicidad tradicionalista. Tolkien era un devoto católico tradicionalista aunque les pese a muchos grupillos que lo quieren ver como un neopagano.
En la obra de Tolkien hay un enfrentamiento entre el bien y el mal, entre la tradición y la modernidad, esta modernidad está representada por Mordor con su industrialización, la destrucción de la naturaleza, la fealdad y brutalidad de los orcos y claro por el Anillo Único representación de la usura internacional.
Así los elfos con su sabiduría y belleza representarían a los ángeles mientras que los orcos con su fealdad y maldad representarían a las tinieblas.
A lo largo de la saga el protagonista Frodo lleva el Anillo Único con el fin de destruirlo, tendrá que soportar la tentación de apoderarse que el maligno objeto le ofrece, hay una lucha espiritual entre el protagonista y el espíritu de la tentación encarnado en el Anillo, de esta manera Frodo representaría a un mártir del cristianismo que tiene su propia cruz encarnado en este anillo.
En el mundo de Tolkien hay una primacía de la luz, de la tradición, del amor por la tierra, es la nostalgia que sienten los hobbits protagonistas por la Comarca, la nostalgia que tienen los elfos por su tierra primordial. La sangre tiene una importancia capital, no como algo meramente biológico sino que algo sagrado, en la que se encuentra la herencia y la memoria de los antepasados. Aragon quien está destinado a ser rey es heredero de las proezas de sus antepasados y también de los errores de su antepasado Isildur.





Aristocracia

En los tres autores se ve una defensa de la aristocracia entendiendo esta como el gobierno de los mejores. En cada una de sus obras podemos ver una apología a la elite, la aristocracia, la jerarquía y la caballería.
Lovecraft venia de un viejo linaje aristocrático, a pesar de que la fortuna familiar se había agotado y él vivía con pocos ingresos de sus cuentos aún mantenía esa dignidad y un porte aristocrático. Para Lovecraft la aristocracia estaba representada por los colonos anglosajones que construyeron Nueva Inglaterra, en sus cuentos ambientados en el siglo XX habla de viejos linajes ya en decadencia, corrompidos por rituales oscuros, mezcla de sangre y pactos demoniacos.
En su relato “La Sombra fuera del tiempo” describe a la Gran Raza una especie extraterrestre con una sociedad fascista, regida por una elite aristocrática y con prácticas eugenésicas. 
En la epopeya de Tolkien la aristocracia está representada por los reyes y caballeros que lideran la lucha contra el mal. Aragorn es el rey arquetípico, un hombre de nobles sentimientos que encabeza a los pueblos libres contra Sauron, le siguen Eowyn una valkiria arquetípica y Eomer sobrinos del rey Theoden.
Los aristócratas lo son de sangre y espíritu, hay una gran importancia en los valores de sangre y herencia que representan los pueblos de la Tierra Media, un mundo medieval en el que existe la jerarquía y el orden.
Su antítesis vendría siendo Saruman quien vendría a representar a la politiquería moderna, hábil manipulador Saruman levanta a los montañeses y pastores de Isengard contra la elite por derecho divino en una clara analogía del comunismo.
Howard tomaría un camino diferente al de Tolkien, para Howard la aristocracia era más espiritual que sanguínea, los barbaros eran la auténtica aristocracia, guerreros y conquistadores era la espada con la que imponían su propia ley.
Conan de Cimmeria y Kull de Atlántida legitimaron sus derechos como reyes al derrocar a las decadentes monarquías de Aquilonia y Valusia.



Modernidad

En los tres autores se puede ver un genuino rechazo a la decadencia de occidente, eso los llevo a crear sus propias realidades ajenas a la corrupción de la modernidad.
La Tierra Media de Tolkien es un mundo idealizado—razón por la que muchos que no entienden su pensamiento lo han criticado—en donde hay una tradición medieval, sociedades feudales regidas por una jerarquía de reyes y caballeros.
La modernidad está representada por los orcos, los nazgul—reyes parlamentarios y degenerados—las criaturas oscuras de Mordor, Gollum—el hombre occidental corrompido por el poder de la usura—y las entidades satánicas que representan al mal: Morgoth y Sauron. La Guerra del Anillo es una guerra entre la tradición y la modernidad, en el que al final la tradición se termina imponiendo.
Lovecraft es menos optimista que Tolkien, el cosmos descrito en sus relatos está lleno de horrores, de caos y de entidades alienígenas acechando en los rincones más oscuros del universo, esperando la destrucción de la especie humana.
Existen dos ciclos literarios en su obra, por un lado tenemos el Ciclo Onírico inspirado en la literatura de Lord Dunsany, un mundo puramente fantástico que sería un universo idealizado, alejado de la modernidad. Por otro lado (con un Lovecraft más maduro y pesimistas) tenemos lo que después de su muerte su pupilo August Derleth bautizaría como los Mitos de Cthulhu. Un cosmos situado en la civilización fáustica, con ciudades decadentes en donde no hay lugar para la belleza sino para el horror materialista.
La descripción que el autor hace de Arkham, Dunwich e Insmonth con sus calles en ruinas, sus habitantes corrompidos, el olor a sal y a putrefacción son un reflejo de la civilización corrompida, sin olvidarnos de la descripción que hace de la ciudad de Nueva York lejos del glamur que le dan otros escritores, Lovecraft la describe con ciclópeas edificaciones y un sentimiento de horror y opresión.
Muchos de los que leen a Lovecraft les gusta sus elementos terroríficos pero ignoran esa atmosfera fáustica de sus cuentos, la tragedia del hombre desarraigado.
A través de la literatura de terror Lovecraft describió el ocaso de la civilización occidental y por medio de su racismo profetizo la revuelta de los pueblos de color contra occidente. Lovecraft fue para el relato de terror lo que Spengler fue para la filosofía contemporánea.
Mientras que Tolkien y Lovecraft defendían la idea de civilización, Howard veía en la civilización algo artificial, un síntoma de la decadencia y la modernidad.
En la literatura de Howard hay un enfrentamiento entre el mundo bárbaro de carácter indo-europeo y el mundo civilizado. Bran Mark Morn jefe de los pictos enfrentándose a los romanos, Salomón Kane el aventurero puritano viajando libremente haciendo justicia por propia mano, son ejemplos de barbaros, hombres libres contra el Sistema. Los personajes de Howard son barbaros, hombres de gran fuerza física, vitalistas, libres, honorables que se enfrentan al mundo civilizado. Este concepto de barbaros contra un sistema opresor seria usado por Jack Donovan para su discurso “Los Nuevos Barbaros”.
Howard un heredero de la literatura de Jack London y Edgar Rice Burroughs, veía la civilización como una cárcel para el hombre blanco. El mundo bárbaro que describe es vitalista, libre, brutal y sangriento pero también más honesto y natural. El bárbaro celta y nórdico, el nómada indo-europeo explorando tierras hostiles y rescatando a doncellas de terribles peligros. Un hombre completamente opuesto al hombre civilizado.

La literatura como escape

Estos autores usaron la literatura como una forma de escape del mundo real, como un puente entre la mediocre realidad y el mundo del mito. Cada uno en sus letras busco una tradición que se había perdido.
La literatura de estos tres autores marca una disidencia con el mundo literario más racional y mecanizado, una rebelión contra la racionalización del espíritu humano. La literatura fantástica es escapista, es una forma de volver a conectarnos con esos mitos que se nos ha arrebatado.
Estos tres autores tienen referencias a símbolos, tradiciones, arquetipos y referencias a mitos indoeuropeos.
Algunos biógrafos de Lovecraft describen que la literatura era un modo de salir de su pesimismo y de sus ideas suicidas. Lo mismo podría decirse de Howard pero el término sucumbiendo al suicidio en el año de 1936. Murió a los treinta años dejando muchos relatos publicados y otros de forma póstuma. Lovecraft su amigo por correspondencia moriría un año después de cáncer.
Ninguno de los dos vivió para ver la muerte de la Gran Idea Europea en 1945 y el proceso de destrucción de occidente.
Tolkien por otra parte escribió el Hobbit como un cuento para sus hijos, a la mitad del relato sabía que el mundo que estaba escribiendo era más grande de lo que había pensado. Había descubierto el mundo del mito, ese pasaje escondido en el inconsciente colectivo lleno de símbolos y arquetipos.
Tolkien murió en 1973, a diferencia de Lovecraft y Howard el gozo del éxito literario de su obra. Para el momento en el que murió la civilización occidental se encontraba en un proceso de decadencia, habían aparecido los movimientos hippies, la popularización de las doctrinas new age, la juventud estaba más interesada en las drogas y en vivir el momento que en los mitos.
Actualmente los tres son objeto de culto entre los círculos literarios, los círculos geek, sus obras son objeto de consumo para hacer juegos de rol, películas, muñecos, comics pero entre todo este fandom se han perdido sus ideas.
El trasfondo spengleriano de Lovecraft ha sido olvidado, viéndolo como un escritor de cuentos de miedo, el catolicismo tradicionalista de Tolkien se ha perdido viéndolo como un escritor de fantasía e incluso como un profeta del neopaganismo más absurdo. La idea del bárbaro indo-europeo de Howard es ignorada, viéndolo de una forma superficial, como un escritor de aventuras.  El pensamiento de estos tres soñadores es incompatible con las ideas del mundo burgués.
Los relatos de Lovecraft han tenido tantas malas adaptaciones al cine agregando además sexo, gore, humor soez. La única serie que tiene el pesimismo y atmosfera de decadencia es a mi parecer True Detectives, serie policiaca de HBO que tiene influencias lovecraftianas.
Tolkien y Howard también ha tenido adaptaciones al cine, el primero en una película animada y en una trilogía fílmica que lo hizo objeto de consumo en las masas. El segundo tuvo una exitosa adaptación de Conan, que siendo buena no tiene la esencia de los relatos.
A pesar de todo, estos tres soñadores nos legaron una literatura rica y de una alta calidad literaria, imitados pero nunca igualados que podemos seguir disfrutando. Lovecraft, Howard y Tolkien fueron unos disidentes literarios, rompiendo con la así llamada “literatura seria” sus espíritus se rebelaron contra la modernidad, creando cosmovisiones y mitos para una época que ha perdido el suyo.

Septiembre 2014




Fuentes

Marshall, Matt “La Triada Pneumatica: Analisis de la obra y vida de H.P Lovecraft, Herman Hesse y Yukio Mishima”

Thule La Cultura de la Otra Europa “Edgar A. Poe y H.P Lovecraft”


 Publicado por primera vez en Filosofia Disidente: Tres soñadores de la disidencia

Ensayo incluido en el libro TOLKIEN: Redescubriendo el lenguaje del mito y la aventura en Editorial Eas Tolkien: redescubriendo el lenguaje del mito y la aventura



sábado, 9 de marzo de 2019

La destrucción de nuestras ciudades






Por Fernando Trujillo

“Cada ciudad que fundaron los nuestros, es sagrada”

Juan Pablo Vitali

Dejemos las cosas en claro: Antes de este país, estaban nuestras ciudades.
Nuestros antepasados levantaron estas ciudades, en estas tierras hostiles, ellos viajaron por diferentes motivos, ellos sangraron para construir nuestras ciudades, cada ciudad tiene su propia mitología, su propia historia, la ciudad es un ente vivo por la memoria colectiva de su gente.
Cuando nuestras ciudades fueron fundadas no existía el concepto de nación-estado como lo entendemos ahora (ese concepto llegaría con la Ilustración y la revolución francesa), nuestros antepasados tenían dos patrias, una al otro lado del océano y otra patria que eran sus ciudades.
Nuestra patria es Monterrey, es Guadalajara, es Mérida, es Orizaba, cada una de estas ciudades es sagrada, tiene su propia alma, nuestras ciudades crecieron y prosperaron por el trabajo duro de su gente, a pesar de tener un mismo origen, cada ciudad tiene su propia identidad. Nuestros antepasados no solo fueron conquistadores, fueron herreros, fueron mineros, fueron zapateros, carpinteros, fueron hombres y mujeres trabajadores, familias que emigraron, recorrieron territorios hostiles para fundar una nueva patria.
Cada ciudad tuvo sus propias gestas heroicas, lloro sus propias tragedias, forjo su propio destino frente a la adversidad.
En la actualidad somos testigos de la destrucción de nuestras ciudades, de todo el legado de nuestros antepasados cayéndose a pedazos, hemos olvidado el espíritu de nuestras ciudades y ese olvido es síntoma de la decadencia de nosotros mismos como hispanos.
Este proceso de destrucción de nuestras ciudades lleva ya años, la introducción de ideologías nocivas por parte del Estado ha ido demoliendo el alma de las ciudades. Desde el centro del país, desde ese Imperio de la Nada llamado Ciudad de México llevan a cabo un proceso de destrucción de las identidades de nuestras ciudades, el caso más temprano fue en Chiapas donde los indigenistas derribaron la estatua del fundador de San Cristóbal de las Casas, Diego de Mazariegos y Porres, hoy Chiapas es uno de los estamos mas pobres del sur del país.
Esta destrucción no solo es física al derribar viejas casas para construir edificios, al destruir las viejas calles para poner centros comerciales o cines, se busca destruir metafísicamente a la ciudad, destruir su espíritu y su propia identidad para suplantarlo por una identidad chilanga. La historia de nuestras ciudades está bajo asedio, la izquierda política busca el derribo de monumentos, borrar el pasado, acusa a los fundadores de genocidas, racistas y demás epítetos, mientras que la derecha política no hace nada por nuestras ciudades, solo tareas cívicas en nombre del Estado.
Lo que la izquierda como la derecha buscan es borrar las identidades de nuestras ciudades y que sean copias de la Ciudad de México, grandes urbes sin una identidad criolla ni indígena, un conglomerado de buenos ciudadanos, con salarios bajos y unidos por una falsa identidad mexicana.
El gobierno federal a través de programas culturales y escolares implanta su propia ideología a las ciudades, la historia local es relegada a un segundo término por la historia oficial del Estado.
Las así llamada “historia oficial” es la historia del estado mexicano no la nuestra, el gobierno federal no es regimontano, no es veracruzano, no es yucateco, es un gobierno del Centro y para el Centro.
A ellos no les interesa tu ciudad, solo para saquear sus recursos materiales, destruir tu historia local por medio de ideologías ajenas a tu herencia, querer convertir tu ciudad en una copia de la así llamada Chilangolandia.
Los monumentos a los fundadores son profanados, las estatuas a los héroes son adornadas con pañuelos verdes del movimiento feminista, no queda orgullo por la identidad de la ciudad, sino un odio visceral por ellas.
Este es el asedio hacia las ciudades y su herencia.

El odio anti-hispano, anti-criollo es parte de la agenda política y cultural del Centro, cada doce de octubre se nos recuerda que “América no fue descubierta, sino invadida y saqueada”, que tú y tus antepasados son genocidas, criminales, saqueadores, etc. Se nos educa para creer que México es un “país azteca” y que todo lo que tu ciudad debe aspirar es a convertirse en una urbe como lo es la CDMX.
En este panorama la destrucción de nuestras ciudades avanza, Mérida está dejando de ser yucateca, así como Orizaba esta dejando de ser veracruzana, el caso de Monterrey con sus parques y calles invadidos por los así llamados chiringuillos (oaxaqueños, chilangos, chiapanecos, centroamericanos, etc.) que sobrepoblan sus calles, invaden los comercios, traen delincuencia, vagancia, ruina del comercio local, con elementos ajenos a ella Monterrey está dejando de ser neoleonesa.
Así sucede en nuestras ciudades, su espíritu está muriendo mediante la inmigración de elementos ajenos a ella, gente que no ama ni entiende el espíritu de estas ciudades, que las odia y que solo trae problemas, un oaxaqueño nunca será regio ni yucateco, ni veracruzano, cada una de nuestras ciudades y regiones tiene su propia identidad, a veces pueden coexistir y otras son enemigos naturales.
México no es un país homogéneo culturalmente como ya he escrito anteriormente, hay regiones con herencia criolla y otras con mayor herencia indígena, los oaxaqueños no se van a sentir identificados con el Espíritu Criollo de ciudades como Monterrey o Jalapa, por supuesto que existen notables excepciones pero ese choque cultural llevara al conflicto, los oaxaqueños y en su mayoría los migrantes del Sur de México (la región más empobrecida y atrasada en desarrollo tecnológico del país), solo están en las plazas y calles pidiendo dinero, en bola drogándose, vendiendo baratijas pero no aportando nada, solo parasitismo y delincuencia, perdón si alguien se ofende pero esto es la verdad.
Como mencione tiene sus notables excepciones, hombres y mujeres trabajadores que aman las ciudades a las que emigran y trabajan para su bien pero solo son una minoría, en cada parte del mundo el choque cultural lleva siempre al conflicto, una verdad que hemos olvidado.
El Centro del país por su parte nos da a todos una identidad político-cultural inestable, comenzando por imponer el símbolo mixteca del águila devorando a una serpiente, símbolo del supremacismo azteca, dejando de lado la bandera de las Tres Garantías de la Independencia y la bandera con los símbolos hispánicos de nuestro pasado, todo ajeno a los pueblos de herencia tanto criolla como indígena.
Por parte de la capital la cosmopolita Ciudad de México no podemos esperar nada, la Capital desprecia a las regiones, todo el dinero, todos los recursos son para ellos, toda la infraestructura es para su propio hedonismo, es una rapiña insaciable y que hemos tolerado por años, este centralismo fue en su día criticado por el escritor veracruzano Rubén Salazar Mallen y que todavía sigue vigente. El Centro manda, el Centro impone ¿Y que impone? Leyes corruptas a todas las regiones, aborto y feminismo obligatorio a nuestras ciudades, complicidad entre las oligarquías políticas, destrucción de aras naturales, estamos oprimidos por el signo del águila y la serpiente, por el signo de Huitzilopochtli.
Los monumentos, las historias, quedan eso de nuestras ciudades y por eso están bajo asedio, porque la gente de nuestras ciudades no quiere un orgullo local, quieren ser copias chilangas, quieren ser cosmopolitas, quieren hipsters en bicicletas, quieren feministas en las calles con pistolas de pintura disparando a hombres, quieren vecindarios progresistas a imitación de Coyoacan o la Colonia Roma con antros gay abiertos toda la noche, quieren ser Polanco y Santa Fe, quieren ser “open mind”, quieren ser una ciudad progresista con salarios bajos pero con antros abiertos hasta la madrugada y con feministas en bicicleta. Esta imagen es la razón por la que quieren borrar la historia de nuestras ciudades.
Si no queremos aceptar esto nos acusan de “retrógrados” o de “pueblerinos”, tal es el desprecio del Centro hacia nosotros. Es infame la famosa frase del chilango Vasconcelos sobre Nuevo León “donde empieza la carne asada, termina la civilización”, le responderíamos que fue Nuevo León cuando era un reino novohispano, que defendió la civilización contra los indios barbaros y durante la guerra contra Estados Unidos, defendió su ciudad y su identidad contra los barbaros anglos.
Tal es el desprecio del Centro por nuestras ciudades y su historia.
Nuestras ciudades dejaron de ser Comunidad, dejamos todo por la ilusión de una bandera y de ser un país, hay están nuestros monumentos, nuestra herencia, nuestras catedrales, nuestros padres fundadores, ahí está nuestra historia olvidada.
¿Han muerto nuestras ciudades?
No, mientras las recordemos, mientras quedemos algunos en pie que no olvidan y la preserven. Esa es nuestra misión como neoleoneses, veracruzanos, yucatecos, tapatíos, es decir como novohispanos.

Marzo 2019

lunes, 18 de febrero de 2019

La discriminación te mantiene vivo




Por Fernando Trujillo

Estas caminando por una oscura calle con rumbo a tu casa, acaba de anochecer y tu regresas de tu trabajo, escuela, de hacer compras en el super o algo, vas caminando tanquilamente cuando sientes que te siguen, apresuras el paso, la persona que te viene siguiendo te llama, giras discretamente la cabeza para verlo, es alguien que parece drogado, moreno, tatuajes, el hombre que te viene siguiendo alza la mano para llamarte, lo primero que pasa por tu mente es que te va a atacar o asaltar así que apresuras el paso, te pones en estado de alerta, te preparas para lanzar un golpe en caso de que se acerque demasiado.
Llegas a tu casa y el hombre que te sigue te pide dinero para su camión, te pide que le prestes el celular para hacer una llamada, tu entras a tu casa y cierras la puerta con seguro sin responderle.
Para los estándares de la progresía tu actuar fue discriminatorio, si fuiste discriminatorio y eso te mantuvo a salvo.
Pasa lo mismo si tu estas caminando en una calle oscura y en la misma banqueta hay tres cholos platicando juntos, te vas a poner alerta y vas a cruzar la calle para ir a otro extremo, posiblemente no te asalten pero no vas a tomar riesgos, la discriminación te mantiene a salvo.
Este sentimiento de alerta al ver a alguien extraño lo tenemos todos, desde las personas comunes hasta el progresista más políticamente correcto que pueda haber, lleva a un progresista blanco, de buena familia, ciclista, vegano, llévalo a caminar un tramo por un barrio de clase baja, con cholos fumando mota y bebiendo cerveza en la banqueta y veras como su instinto de discriminación resurge.
La agenda progresista constantemente te bombardea con campañas contra la discriminación, te lanzan campañas sobre la importancia de la inclusión, te dicen a través de sus programas que no debes discriminar a nadie, que debes aceptar a todos por igual.
Todas estas campañas y actitudes son completamente anti-naturales y por supuesto peligrosas. La discriminación es parte de la naturaleza, si no discriminas pones en peligro a ti y tu comunidad sean invadidas, pasando al ejemplo anterior si no discriminas y te acercas al hombre que te esta llamando corres el riesgo de que te asalte, te insulte, te intente violar, te ataque o posiblemente si necesitara dinero para su camión, no lo sabes y no te vas a poner a averiguarlo, lo más natural es estar en alerta y alejarte. En todo caso pelear si es necesario para defender tu integridad física.
Si no discriminas ¿Cómo vas a diferenciar de un amigo o un potencial enemigo? ¿Cómo vas a saber en quien confiar y en quién no? ¿Cómo vas a saber quién puede ser peligroso para ti, para tu clan y comunidad? La discriminación te mantiene alerta, te mantiene a salvo, te ayuda a ver en quien puedes confiar y en quien no.
El Occidente actual ha perdido su instinto de discriminación, se abren las puertas a hordas de inmigrantes en nombre de la inclusión y lo que tienen son naciones plagadas de delincuencia, tercermundismo, violaciones masivas, ghettos, ese instinto de discriminación que te mantiene a salvo, que te mantiene alerta, se ha perdido, se ha suprimido por las leyes de inclusión forzada para tener naciones moribundas, políticamente correctas y donde campan los atentados terroristas cada periodo.
En las tribus, clanes, comunidades mantenían una desconfianza natural ante el extranjero, no cualquiera podía entrar a una comunidad sin que los otros desconfiaran y lo analizaran para ver su valor, pasa lo mismo en las democracias orgánicas, esto es en comunidades pequeñas donde todos se conocen, la opinión y el voto es de forma desigual, en estas comunidades uno sabe quién es el inteligente, quien es el trabajador y quien es el idiota, por lo que no todas las opiniones y votos valen. Si, esto es discriminar para saber cual opinión y cual voto cuenta.
Individuos de una misma raza, de un mismo grupo de amigos, de una tribu siempre miraran con desconfianza al nuevo o a otro grupo ajeno, si tiene los mismos intereses o cualidades que los de la tribu lo aceptaran, si no lo rechazaran.
Eso pasa en todos los grupos humanos, miran con desconfianza a otro grupo, si comparten ideales, intereses, se reunirán juntos, habrá hermandad, si no cada grupo seguirá su propio camino, si son antagónicos habrá guerra. Esa es la historia de la humanidad, no con políticas de inclusión forzada, con cursos de desconstrucción masculina o alguna de esas idioteces muy políticamente correctas no va a cambar nada, porque solo tendrás entonces una comunidad incluyente, amigable y femenina, dejada a merced de otras comunidades más fuertes, más hostiles que la van a conquistar o la van a destruir. Le paso a Roma, le está pasando a Suecia y a Inglaterra.
A los otros colectivos humanos que van a Occidente no les interesan las políticas incluyentes, tampoco les interesan esos cursitos femeninos, ellos vienen a conquistar y punto. Toda raza, todo pueblo que pierde ese instinto por conquistar, por expandirse es un pueblo muerto.
La discriminación es parte de nuestro sentido de supervivencia, puedes negarlo peor no puedes evitarlo, es ese instinto que pone una frontera invisible entre tu y los otros.
¿Quién eres? ¿Eres de los míos? ¿Somos iguales? Entonces apártate y sigue tu camino, que yo tengo a mi clan y tú tienes a los tuyos.

Febrero 2019

domingo, 13 de enero de 2019

Guillermo del Toro y la distorsión del cuento de hadas







Por Fernando Trujillo

El maestro Tolkien en su ensayo Sobre los cuentos de hadas, explicaba como el cuento de hadas (reducido en el mundo moderno a literatura infantil), es una alta forma de literatura que reencuentra al hombre caído con el mundo del Mito, entonces el cuento de hadas es el camino del hombre a la Trascendencia con lo divino.
La supervivencia del cuento de hadas se vuelve vital sobre todo en una época de extremo racionalismo e industrializada.
Guillermo del Toro es sin duda uno de los más sobresalientes directores que ha dado el cine mexicano, poseedor de una gran imaginación y un talento para la creación de reinos mágicos y monstruos.
Uno puede disfrutar las películas del director tapatío, no obstante el cine de del Toro es un cine al servicio de los oligarcas de Hollywood y su agenda globalista (de no ser así no hubiera ganado un Oscar, ni tuviera el éxito que tiene), en el que su cine está enfocado a la distorsión del cuento de hadas tradicional.
La película de 2008 Hellboy 2: The Golden Army, segunda parte de su malograda trilogía dedicada al comic de Mike Mignola, es interesante porque nos muestra un conflicto entre la humanidad (representada mayormente por la sociedad yanqui) contra el mundo mágico de las hadas y los elfos.
El conflicto se debe a la destrucción por parte de los humanos del medio ambiente, la sobrepoblación de humanos y la desaparición del reino de las hadas, el príncipe Nuada busca revivir el Ejército de Oro para destruir a la humanidad y crear una nueva Edad de Oro. Hellboy a pesar de que no es humanos—y estos lo tratan como un fenómeno—decide ponerse del lado de esa civilización americana moderna sobre el mundo de las hadas.
La historia es en si una subversión de la mitología de Tolkien, en su obra existía una defensa de la naturaleza y del Mito, en la historia de Del Toro se invierte este papel, tanto la naturaleza como los personajes mágicos son los enemigos, mientras que los personajes que representan al “bien” protegen la civilización moderna y su humanidad degradada.
Entonces los elfos criaturas asociadas al Bien en los mitos de Tolkien son los villanos, el mundo luminoso invertido mientras que un demonio es el bueno.
Fuera de Estados Unidos, del Toro dirigió dos películas en España, ambas ambientadas en la Guerra Civil, El Espinazo del diablo y El Laberinto del Fauno, esta ultima ambientada en el año 1944 cuando la totalidad de España ya estaba bajo el control de Franco y solo quedaban pocos reductos comunistas. Como muchas otras películas ambientadas en esa época, las dos películas tienen un contenido político orientado hacia la izquierda, donde los comunistas son los buenos mientras que los franquistas son el mal absoluto.
Es irónico como del Toro siente simpatías por el bando comunista, la ideología comunista y el mundo del Mito son incompatibles. El comunismo es una ideología materialista, racionalista e igualatoria que niega cualquier forma de espiritualidad—incluidos los cuentos de hadas—los regímenes comunistas se dedicaron a perseguir cualquier forma considerada “supersticiosa”, como el cristianismo, el chamanismo siberiano, el budismo tibetano.
El Laberinto del Fauno película ganadora de diversos premios, aclamada por la crítica, con una fotografía impecable eso si pero no deja de ser un producto hecho para los intelectuales burgueses salidos de caras y prestigiosas universidades, para los críticos más snobs y claro las oligarquías del mundo del cine, la película tiene un furioso mensaje pro-feminista y es un ataque a la figura paterna.
El villano es un militar, representación de la España franquista, un hombre que va al campo en compañía de su hija adoptiva Ofelia, de su esposa embarazada por la cual no siente menor preocupación más que porque espera a su hijo.
La madre no debería hacer el viaje pero el padre la obliga porque como menciona “Un hijo debe nacer donde está su padre”, dejando ya claro que la paternidad está representada por el mal. La película está dividida en dos niveles: por una parte la trama realista con el general Vidal buscando a los pocos partisanos que quedan y esperando el nacimiento de su hijo, la segunda es Ofelia y su búsqueda para regresar al mundo mágico.
Al principio de la película nos cuenta que la hija del Rey del Inframundo, fue a la superficie, la luz solar la dejo abrumada, haciéndole perder la moría, desde entonces vaga perdida por el mundo de los hombres.
Nótese aquí la inversión, el sol, la luz, símbolos claramente masculinos que representan el camino hacia la Trascendencia, hacia el Logos (la suprema inteligencia), son invertidos y representan confusión y la pérdida de memoria de la protagonista.
La niña será guiada por un fauno, un personaje de apariencia claramente siniestra y satánica para realizar tres pruebas para demostrar que es digna de regresar al Inframundo.
El mensaje aquí en claramente contra-iniciático, en todas las Tradiciones Verdaderas—como los cuentos de hadas—el hombre, el ser humano va en un camino hacia lo Trascendente, es una renovación del hombre caído hacia el Logos, hacia el reino del Mito y lo divino, hacia la luz. En esta película se invierte, aquí la protagonista busca descender al reino de las tinieblas, al Inframundo—símbolo femenino—aconsejada por una representación diabólica.
El fauno es una criatura en los mitos romanos asociado a la naturaleza, como dios de los pastores, tiene una relación con el dios griego Pan, tanto el fauno como Pan están relacionados con los aspectos más oscuros de la naturaleza, su culto esta definido principalmente por los ritos orgiásticos, por su título en inglés Pan’s Labyrinth podemos intuir que el fauno se trata del mismo Pan.
Hace algún tiempo leí en alguna revista que del Toro tuvo influencia en el relato El Gran Dios Pan de Arthur Machen pero mientras que en el relato de Machen Pan es la Encarnación del Mal, una entidad espiritual que corrompe espiritualmente y físicamente a quienes entran en contacto con el, en la película de del Toro se invierte y es un maestro para la niña.
Es bastante siniestro como una criatura que representa los instintos sexuales más oscuros este al lado de una niña aconsejándola para ir al Inframundo, con todos los casos de pedofilia que se han expuesto en Hollywood, esto resulta verdaderamente perturbador.
No digo que del Toro o los involucrados con esta película sean unos pedófilos, pero resulta un simbolismo inquietante.
Entonces vemos a Pan guiando a la niña al reino de las tinieblas, cuando en todas las Tradiciones, religiones solares e incluso en el camino de la mano izquierda, se busca llegar a la luz (este último atravesando la oscuridad), mientras que en el mundo humano la heroína guerrillera antes de matar al padre militar le dice que su hijo nunca conocerá a su padre, el mensaje es claro: el padre ha muerto y el feminismo ha triunfado.

La Forma del Agua película de 2017 y que le dio a del Toro un Oscar como mejor director, es hasta la fecha su película más políticamente correcta hablando.
La película narra la relación amorosa y sexual entre una mujer y un monstruo, mientras que el villano es una inversión del héroe americano y del héroe mítico, es un hombre blanco, heterosexual, un militar, mientras que el monstruo es una criatura noble, tiene las cualidades del bien para hacerlo simpático en la audiencia.
En los relatos de terror de antaño de la era pulp era habitual tramas de mujeres siendo acosadas o violadas por monstruos y entidades de otros mundos—el ejemplo más famoso seria La Sombra sobre Insmoth de Lovecraft—era el deber del héroe rescatar a la doncella del monstruo, al mismo tiempo estas historias son un reflejo de los mitos donde el héroe vence al monstruo.
No es la primera vez que del Toro muestra una relación entre una mujer y un monstruo, anteriormente en las dos películas de Hellboy lo mostro pero en esta última película de forma más explicita.
En la narrativa pulp los monstruos violaban a las mujeres por lujuria o para engendrar una estirpe de monstruos, ocurría en cultos degenerados entregados a estos seres pero en la película de del Toro, la heroína desea al monstruo, se entrega a él por lujuria, el sexo con monstruos es deseable y positivo en la narrativa hollywoodense.
En el cuento de hadas tradicional el héroe mata al monstruo pero en la subversión el monstruo es el héroe, el objeto de culto, la sociedad moderna ha rechazado el culto a los héroes por el del culto a los monstruos.
Lo vemos también en el cine de Tim Burton, el monstruo es solo un ser incomprendido, el monstruo es bueno, el monstruo es el verdadero héroe.
Es la completa distorsión del cuento de hadas tradicional, Hollywood crea sus propios cuentos de hadas con modernidad, feminismo, subversión para ir destruyendo la mente del espectador, en donde Guillermo del Toro es participe.
Hemos sido llevados a un culto al monstruo y con ello a una nueva edad oscura, el monstruo ha regresado y con ello los sacrificios de niños y animales, la esclavitud mental. Este es el reino de Moloch y Hollywood es su portavoz.
Debemos regresar al cuento de hadas tradicional, a los viejos Mitos, contar a los niños los viejos cuentos de hadas, a las historias de Tolkien, donde el héroe mata al monstruo, el cuento de hadas es una verdadera rebelión contra el mundo moderno donde predomina la fealdad y la monstruosidad sobre la belleza.

Enero 2019

Referencias

Lynch, Trevor (2010). The Spanish Films of Guillermo del Toro. Counter-Currents. [En red]. Recuperado de https://www.counter-currents.com/2010/07/the-spanish-films-of-guillermo-del-toro/

Lynch, Trevor (2010). Hellboy 2: The Golden Army. Counter-Currents. [En red] Recuperado de https://www.counter-currents.com/2010/08/hellboy-ii-the-golden-army/#more-2736

Autor desconocido (2014). El Laberinto del Fauno. Blog del Oso Solitario. [En red] Recuperado de http://lonelybear69.blogspot.com/2014/06/el-laberinto-del-fauno.html

Jones, Michael E. (Director). (2018). Sex with monsters [Video] Estados Unidos https://www.youtube.com/watch?v=9b0ztpS1gaM












miércoles, 12 de diciembre de 2018

Muerte al macho no es solo un lema






Por Fernando Trujillo

Este año el caso de la argentina Nahir Galarza sacudió a la sociedad argentina, Nahir una joven bonita, con la vida normal de una joven normal, la noche del 29 de diciembre del año 2017, asesino de dos tiros a su novio Fernando Pastorizzo.
El caso tuvo una cobertura mediática total, despertó la polémica en las redes sociales y el debate sobre la violencia de género, ya que este caso dejo en claro que esta no pertenece exclusivamente a los hombres.
También dejo claro algo y es que el lema “Muerte al macho” usado por los colectivos feministas no es solo un lema o una metáfora, sino una declaración de odio hacia el género masculino y una apología del odio.
Contrario a lo que pudo pasar, Nahir se volvió una celebridad mediática, su cuenta Instagram obtuvo más seguidores, se crearon cuentas en esa misma red social no oficiales de admiradores, grupos feministas salieron en su defensa en público.
Uno de estos grupos “Todx Presx Es Politicx” convoco una concentración en la ciudad de Buenos Aires para exigir su absoluta liberación y así los colectivos feministas han salido en defensa de la joven argentina.
De haber sido diferente la situación, es decir si el joven Fernando hubiera asesinado a Nahir las cosas serían diferentes, no tendría cuentas de seguidores, no tendría muestras de apoyo y ninguna agrupación civil lo apoyaría, como debe de ser.
En otro caso ocurrido en el mes de septiembre, una feminista en Rusia arrojaba cloro a los hombres que abrían las piernas en el vagón del metro—algo hasta hace poco completamente normal y que ahora tiene el nombre de Mansprending, como lo llamaron las feministas—el video se viralizo rápidamente obteniendo el apoyo de feministas que lo veían como una práctica a imitar en sus respectivos países, posteriormente salió a la luz que se trataba de un experimento social por parte del gobierno ruso, no obstante ver el apoyo que tuvo entre los colectivos feministas da mucho que pensar.
Manifestaciones feministas donde jóvenes con el pañuelo verde afirman en pancartas que van a abortar, a comer sus fetos, representaciones de feministas disfrazadas de la Virgen abortando a Jesús en grotescos performances, todo un circo grotesco y monstruoso que forma parte de una civilización moribunda.
Si algún grupo antifeminista realizara una manifestación a favor de un feminicida, un violador o un golpeador de mujeres la reacción de la prensa seria otra, seria condenable, sus organizadores y participantes estarían fichados por la policía y denunciados por las agrupaciones de derechos humanos.
Las feministas tienen el monopolio de la violencia, pueden agredir en la vía publica a los hombres de diferentes formas, pueden hacer apología al asesinato de hombres, realizar performances en los que se hace apología del aborto de niños, pueden reivindicar a mujeres asesinas, con el beneplácito del Estado y la prensa. La violencia es la regla de oro y ellas lo entienden muy bien.
Todo movimiento político o social siempre se ha impuesto por medio de la violencia—ya sea física, psicológica, etc. —un movimiento totalmente pacifico no existe y si llegara a existir se extinguiría rápidamente, ni siquiera los hoy recordados como figuras del pacifismo fueron enteramente pacifistas.
La violencia mueve al mundo, la violencia es síntoma de vida, si un movimiento no tiene el monopolio de la violencia es un movimiento muerto.
Las feministas se han legitimado públicamente por medio de la violencia en diferentes grados, la consigna “Muerte al macho” es una declaración de intenciones, es un lema que tiene poder, una expresión de fuerza.
Los movimientos feministas se han alimentado del miedo, del odio, del resentimiento para llevar a cabo su agenda política y cultural, en su guerra contra la masculinidad y contra la feminidad. Esto no se trata de hombres contra mujeres, sino del feminismo contra los principios masculinos y femeninos.
Matar al macho lejos de ser la metáfora, es prácticamente tal cual, las feministas incitan a matar al hombre, abortar a los varones desde el vientre, a agredir al hombre, a ver a todo hombre como violador, asesino, misógino. Es la misandria llevada a niveles totalitarios de psicopatía.
¿Cómo reaccionan los movimientos por los derechos de los hombres? Solo se victimizan en redes sociales, quieren igualdad de derechos como las feministas, se quejan de que ellos hacen trabajos duros, ingresan al ejercito, las mismas tácticas de las feministas, solo que ellos causan mofa en el Internet, en la prensa y para el mundo.
Por eso Jack Donovan y Paul Weggener se han distanciado de estos movimientos, pedir igualdad de derechos y victimizarse como si fueras una minoría, es parte de la tendencia actual de la Modernidad.
Los derechos se conquistan y se conquistan por medio de la violencia, si las feministas han impuesto su ideología es por la violencia misma en su discurso y sus acciones. La defensa de Nahir Galarza es otra táctica de violencia psicológica contra el hombre.
Un movimiento masculino ya lo organizo el antes mencionado Paul Weggener con Operation Werewolf y no necesita el reconocimiento del Estado, de la prensa ni de ninguna institución burguesa. Tampoco necesita la victimización ni ser un movimiento de masas, los verdaderos hombres sabremos organizar nuestros propios clanes, los demás que continúen siendo ya sea “aliados del feminismo” o querer formar un dialogo (inútil) con ellas.
Dejando en claro, no existe ningún feminismo positivo, ellas no quieren un dialogo abierto ni puntos en común con algunos antifeministas moderados, para ellas si no sigues sus postulados eres un machista, neonazi, fascista, ultraderechista, etc.
Toda feminista es una potencial Nahir Galarza, cada una de ellas tiene la bendición del Estado y sus instituciones para cometer un homicidio. Por eso en su juicio Nahir mostro esa sonrisa cínica y cruel, porque Nahir es el feminismo.

Diciembre 2018

viernes, 23 de noviembre de 2018

La Comunidad




Por Fernando Trujillo

Estamos en la hora más oscura de Occidente, estamos en lo que un Wagner llamaría Gotterdamerung ¿Qué somos? Somos ciudadanos participativos en la política democrática, somos “ciudadanos del mundo”, somos ciudadanos pertenecientes a estados-naciones que hace mucho murieron y solo habitamos sus putrefactos cadáveres recordando viejas glorias o creyendo que vamos a salvar estos estados de pacotilla por medio de políticas progresistas. Nuestros gobiernos no son nuestros y sus prácticas no son para nuestro beneficio sino para el de una tribu de oligarcas pero aun así votamos porque creemos ingenuamente (más bien estúpidamente) que vamos a cambiar algo.
Déjenme preguntarles: ¿Qué es lo que hizo a los territorios de la Nueva España algo grande? ¿Qué es lo que llevo a los criollos, a los pioneros y en general a los grupos europeos a conquistar las salvajes tierras de América y África? Que en ese entonces teníamos un sentido de Comunidad, no un estado-nación indiferente.
El estado-nación como concepto es una idea moderna surgida de la Ilustración y la Revolución Francesa, los modernos nacionalismos son todos emanados de la gran subversión que aconteció en 1789.
La idea de Comunidad es mucho más antigua que la concepción moderna del nacionalismo y tiene raíces mas profunda.
Los españoles y portugueses que fundaron el Gran Reino de León tenían ese sentido de Comunidad que los unía, que los llevo a la conquista de esa tierra inhóspita, poblada por los indios barbaros con los cuales pelearon en cruentos enfrentamientos por muchos años. Construyeron su comunidad en esa tierra hostil, fundaron la hermosa ciudad de Monterrey con su propio esfuerzo y trabajo sin la ayuda de una nación artificial, ni un presidente, ni nadie, ellos solos con su fuerza de voluntad.
Paso lo mismo con la Mérida de los Montejo, en una tierra salvaje, cruenta, fundaron la hermosa e hispánica ciudad blanca, ellos con su voluntad de hierro y su espíritu conquistador. Podemos decir lo mismo de la Villa Rica de la Vera-Cruz fundada por el mismo Hernán Cortes. Ellos no necesitaron que un estado-nación regido por un grupo de oligarcas les diera dinero o infraestructura para construir sus comunidades, solo su voluntad.
Pero esa voluntad y ese espíritu criollo ya no existen o por lo menos se encuentra apagado, no tenemos más voluntad excepto para participar en política a través de foros ciudadanos, consultas públicas, votos, apoyando candidatos, participando en grupos juveniles, todo a través del estado y a través de un patriotismo burgués.
¿Qué es una nación moderna?
Un conglomerado de gente sin historia, sin identidad, en donde su misma historia es rechazada por dogmas políticamente correctos, donde las estatuas y monumentos a los héroes son derribados o retirados para no ofender a mayorías histéricas, donde el gobierno clama por la patria pero solo usan esta palabra ya sin valor para continuar enriqueciéndose.
Naciones como Alemania, Inglaterra, Suecia y España ya están invadidas de pueblos extranjeros que imponen sus propias costumbres, que tienen barrios solo para ellos, que alzan sus propias banderas y sus propias vestimentas, Alemania hace mucho dejo de ser germana y España dejo de ser hispana para ser mora, africana, musulmana o hindú. Eso es porque los europeos perdieron su sentido de Comunidad.
Las banderas ya no tienen ningún significado, solos e ondean en el futbol o en homenajes políticos, los estados europeos ya caducaron y más aún los estados construidos torpemente y artificialmente de Iberoamérica.
El concepto de Estado es una idea decimonica que ya ha terminado por morir, en cuanto a los estados hispanoamericanos esa idea nació muerta, porque fueron construidos sin una identidad. Tanta es la falta de identidad de las modernas naciones Iberoamericanas que tenemos que inventar términos como mexicanidad, peruanidad, argentinidad, Gran Colombia, Gran Patria, hermandad latinoamericana y conceptos por demás absurdos y carentes de una identidad real.
Nuestros antepasados no necesitaron de un nacionalismo, de una bandera, eran conscientes de su propia identidad como novohispanos, criollos, mestizos, neoleoneses, etc. Porque eran comunidades.
Lo mismo se podía decir de los griegos, los romanos, los mongoles, los barbaros celtas y germanos, todos tenían un sentido de comunidad, en el caso de los primeros se formaron como ciudades-estado frente a los barbaros, cada una de estas ciudades-estado eran comunidades homogéneas étnicamente, autónomas, con sus propias formas de gobierno y sus propias características.
Tal vez es momento de que los hispanos nos reorganicemos en ciudades-estado frente al colapso mundial que se viene, frente a la inmigración masiva de pueblos ajenos a nuestra cultura, el regreso a la ciudad-estado de tipo comunitario, identitario y cerrado.
El Estado moderno es el reino de la cantidad, acumula toneladas de masas humanas sin personalidad, sin número definido, sin identidad, todos buenos ciudadanos, todos buenos patriotas, todos buenos burgueses, porque su lema es “entre más mejor”, la Comunidad es la calidad lo que cuenta, se forjan aristocracias emanadas de la misma que toman las decisiones, es meritocratica y no igualatoria.
La Comunidad tiene tradiciones, el Estado costumbres que se perpetúan y en la mayoría de los casos modas posmodernas a las cuales se suben porque es lo “nuevo”, en el Estado impera el egoísmo de sus habitantes, en la Comunidad es la solidaridad entre los mismos, el Estado es una democracia inorgánica donde las mayorías votan pero solo los oligarcas mantienen el poder, la Comunidad es una democracia orgánica en muchos casos donde solo entre los iguales (los aristócratas) tienen el derecho a elegir.
En el Estado impera la política de partidos, es decir el esfuerzo de una elite de individuos por mantenerse en el poder, en la Comunidad la política consiste en mantener la paz interna dentro de la misma mientras hacen la guerra externa. Tal es la función primordial de la política.
En el Estado existe un patrioterismo del tipo burgués, carente de significado y que solo sirve a los fines del mismo, en la Comunidad existe un sentido de patria más autentico, la patria es la tierra, es donde se encuentra la Comunidad, donde se encuentra la raza de uno, las fronteras son algo temporal pero existe una frontera invisible que es la etnia, quien es parte de mi raza, de mi gente, de mi tribu son los mismos, los extranjeros son los otros, esa es la frontera.
El Estado moderno es global, es un Imperio de la Nada, donde abundan muchas identidades pero se carece de todo, donde todos son iguales y un número. La Comunidad es cerrada, es solo para los miembros de la misma etnia, como las anteriores mencionadas polis griegas.
Los estados iberoamericanos han fallado, ahí tenemos los casos modernos de la caravana migrante, los tiranos tanto de derechas como de izquierda se perpetúan en el poder, pueblos miserables pero buenos patriotas que votan y celebran sus independencias mientras están hundidos en el tercermundismo.
El futuro debe ser la polis, la ciudad-estado como Nuevo León o Mérida, estamos solos al momento de proteger nuestra identidad y nuestra historia del globalismo.
La Republica de Rio Grande fue un intento de crear una polis en medio del México moderno y desarraigado, lo mismo de las comunidades criollas en la Argentina.
El verdadero patriota a estas alturas es el que defiende su ciudad, su historia, sus monumentos y sus símbolos frente a los seres sin patria, las hordas globalistas y posmodernas apoyadas por el gobierno.
Cuando pierdes tu sentido de tribu o Comunidad, estas muerto, eres un esclavo en todo caso, por eso los chinos y los judíos son pueblos fuertes, porque mantienen su sentido de Comunidad y lo han mantenido por siglos, por eso es que ellos continúan mientras nosotros hemos perecido. Tal vez debemos de aprender algo de ellos.

Noviembre 2018