"Escribe con sangre y comprenderas que la sangre es espiritu"

Friederich Nietszche







viernes, 28 de agosto de 2009

El Distrito Federal



Fernando Trujillo

© Poema extraido de Himnos al Individuo II

Debajo de mi, esta horrenda ciudad grita como un matadero lleno de niños retrasados.
Rorschach

Capítulo 1 de Watchmen por Alan Moore y Dave Gibbons

El Distrito Federal nació muerto
Solo es un bebe carcomido por gusanos y rodeado de moscas
Sus entrañas esconden toda la escoria más pérfida del planeta
Todas las cosas insanas vienen de esa ciudad
Toda la inmundicia, hipocresía y maldad vienen de esa ciudad
El Distrito Federal es la muerte del alma
El Distrito odia el orden
El Distrito odia la belleza
El Distrito odia todo lo que es bueno y hermoso
Porque nació muerto y su pestilencia corrompe y destruye.

(18/10/08)

jueves, 20 de agosto de 2009

La familia Zarkin



© Cuento publicado por primera vez dentro de la antologia "La Autopista y otras historias"

Fernando Trujillo

(Diario de Xavier Trujillo periodista e investigador)

Soplaba un demoníaco viento en las calles rumbo a Tad mientras el alba moría para darle nacimiento al crepúsculo, mientras un Rabinshu me seguía en la oscuridad del Crepúsculo, estacione mi auto en una orilla de la carretera obligado por ese infernal viento, fue entonces que desde lo alto de las montañas pude ver a Nyarlarthotep demonio de los feroces vientos que asolaban la región. No se si fue un sueño pero al abrir los ojos supe que estaba cerca de Tad.
¿Que horrores hay ocultos en tus bellos castillos? Oh hermosa tierra de reyes.
Fue cuando llegue a Tad en busca del castillo Zarkin y del antiguo tesoro Zarkin, el castillo se encontraba en las alturas de las montañas por lo cual tuve que escalar la maldita montaña del diablo el lugar donde se encuentra el castillo.
Los viejos suelen contar oscuras historias sobre la montaña del diablo, se dice que en aquella alta montaña a estado maldita desde tiempos inmemoriales y los nativos de Tad suelen rezar a sus santos durante ciertos periodos lunares.
Cuentan las extrañas historias que Satán y sus diablos suelen subir ala montaña para festejar en un aquelarre en el que brujas, vampiros, hechiceros y toda clase de malévolas criaturas bailan al compás de la luna, en una orgía canibalesca de sexo y sangre.
Subía en busca del oro Zarkin el cual ambicionaba, había escuchado sobre una inmensa fortuna, oro, joyas y toda clase de preciosos metales. No le dije a nadie sobre lo que haría, ese tesoro debía ser para mí, detestaba la idea de compartirlo, con ese oro podía pagar unas deudas e incluso vivir como un magnate.
Mientras escalaba recordaba la mas popular de las leyendas de la montaña del diablo y como aparecieron los Zarkin sobre Tad.
Eran los primeros siglos del imperio romano cuando en esa tierra se libraba una batalla entre las legiones romanas y el ejército germano, los romanos estaban liderados por Onésimo el poderoso quien bajo su espada caían guerreros arios.
Foras mano derecha del líder germano al ver como su líder caía bajo la espada de Onésimo, reunió un pequeño grupo de los suyos y huyo a la montaña del diablo, allí Foras construyo en lo alto un pequeño campamento junto con un grupo y allí formaron a sus familias.
Pasaron dos años después de aquella batalla y nadie había vuelto a hablar de Foras y su grupo.
Onésimo decidió investigar donde se encontraban, se dirigió junto con una expedición a revisar el lugar, decidió ignorar las supersticiones bárbaras y se lanzo ala aventura junto a sus fieles soldados. Durante la expedición tardaron tres días al llegar pero cuando llegaron era noche de luna llena, Onésimo y sus hombres vieron el campamento desolado y unas catacumbas en lo bajo del campamento, sin embargo al entrar a aquel lugar sus ojos se llenaron de horror al ver la abominación que encontraron.
¡Eran cientos! ¡Miles! Salieron como enjambre y desgarraron violentamente a la expedición romana.
Aquellas hordas demoníacas que salieron de las catacumbas aniquilaron y devoraron ala guarnición y mas tarde asaltaron Tad, estos diablos eran de tres metros de alto, rojos, cuernudos con unos largos brazos y una afilada cola.
No eran otros eran Foras y sus hombres los cuales se habían transformado en unos sanguinarios demonios.
Esos demonios empezaron a ser conocidos como Fórmanos y arrasaron con las legiones Romanas.
Los Fórmanos se declararon lideres de Tad a la cual reinaron por largo tiempo, durante ese largo tiempo, quedo maldita. Nadie en siglos se había atrevido a aventurarse y corrían rumores sobre una Brujería maldita que practicaban los fórmanos la cual se las había enseñado Satán mismo.
El año 666 había significado el ultimo para los Fórmanos.
Desde las tierras del sur llego una tribu de grandes jinetes ataviados de oscuros ropajes y mascaras plateadas.
Tenían como líder a un hombre de dos metros de alto vestido con una mascara en forma de cráneo y armadura plateada, poseía una gran capa carmesí y unos cuernos en su casco, jalonaba una gran espada forjada en los infiernos.
Este hombre respondía al nombre de Ranfeld Zarkin y junto a su batallón destruyeron a los Fórmanos.
Aquel ejercito conocido como portadores de la muerte eran mucho mas salvajes que los Fórmanos, arrasaban con esas miserables criaturas lanzando malsanos gritos de batalla.
Según estudios recientes, los portadores era una tribu que moraba en los desiertos, criaturas despreciables que pasaban su tiempo secuestrando niñas bizantinas para sus caprichos, robando y torturando a cualquiera que tenia la desgracia de caer en sus manos.
Se les conocía por practicar artes oscuras, invocaciones de dioses blasfemos y orgías sodomitas, amaban el canibalismo y al parecer esa era su principal forma de alimento.
Ranfeld gobernó Bajaría del 666 al 715, su primera orden (para quedar bien con los feudos vecinos) fue ejecutar a toda la tribu de los portadores. La primera noche de noviembre, todos los portadores fueron degollados en público, estos proferían blasfemias y aberrantes chillidos antes que la filosa hacha cortara sus cabezas.
Esas patéticas criaturas solo fueron una buena herramienta para Ranfeld, no se volvió a hablar de los portadores en todos los reinos.
Después de aquella sádica traición, Ranfeld instauro el cristianismo para lograr el favor de Roma, creo un gran ejercito con el que pudo someter a la ciudad, recibió apoyo de otros reinos germanos quienes le temían.
Había llegado al gran castillo Zarkin el cual fue erigido por Ranfeld después de su victoria. Aquel gran castillo tenía una gran torre negra en medio con la cual Ranfeld vigilaba Tad.
Entre al castillo y prendí una linterna entre tanta oscuridad. El castillo era un símbolo de terror para los ciudadanos, ahí se refugio Ranfeld al cual no se le volvió a ver.
Terribles mitos giran alrededor de Ranfeld pues se dice que nadie vio su verdadero rostro el cual se ocultaba detrás de esa mascara de Cráneo, se decía que era un emisario del infierno, algunos decían que provenía de tierras lejanas con cultos blasfemos.
Muchos creían que era el mismo Caín, otros lo llamaban el Judío Errante, pero siempre fue un misterio incluso para su guardia personal.
En el año 715 Ranfeld Zarkin desapareció, sucedió una noche de otoño, que desde su habitación se escucharon unos gritos, cuando los soldados entraron, solo encontraron un puñado de cenizas.
Los ancianos cuentan que en las noches de invierno se puede escuchar cabalgar acompañado de miles de espectros.
Mientras yo había acampado en el castillo fue cuando descubrí una recamara en la cual se alzaba un sarcófago con unas ratas alrededor, me costo abrir el sarcófago pero en su interior vi unas piezas de la armadura de Ranfeld Zarkin. Mientras seguía por el castillo y por mi búsqueda del oro entre a una habitación de lo mas aterradora, parecía una capilla solo que tenia un altar de una serpiente y a sus espaldas unas inmensas alas de murciélago, en medio un altar y en cada una de sus esquinas unas antorchas ahora con telarañas y empolvadas y fue cuando descubrí la primera pista sobre el tesoro. Era un autentico diamante azul cerca del altar pero con mi descubrimiento, también descubrí algo aterrador, en la estatua de la gran serpiente vi unas palabras las cuales desempolve, encontrándome con nombres antiguos y malditos:

TIAMAT* MOLLOCH* KINGU* USTUR* KUTULU* PAZUZU
SAMAEL* LALARTU* ANKHARA* LALASU* LILITH* DAGON

Aquellas tan malditas palabras eran el nombre de entidades malignas de varias culturas
¿O eran una misma? No lo se pero entonces recordé que los miembros de aquella familia tenían tendencias a la locura.
Todos los Zarkin gobernantes de Tad, eran acompañados de una especie de demencia y no es de extrañar pues los sucesores de Ranfeld Zarkin estaban mas desquiciados que el anterior. De Ranfeld Zarkin no se sabe nada pero si de su hijo Warlen Zarkin el loco.
Warlen nació el 1 de octubre del 669, nadie lo vio nacer y nadie sabe quien fue su madre, ni como fue su niñez. La primera vez que el pueblo de Tad lo vio fue en el año 696 cuando Ranfeld lo presento como su hijo.
Warlen era un hombre pálido de un cabello rubio y alborotado de piel blanca y unos extraños ojos carmesí los cuales empezaron a caracterizar a los Zarkin, en cuanto a su actitud no era como su padre, era un hombre que sabia varias lenguas y muy culto en cuanto a la historia antigua, sin embargo también era una personalidad extraña pues rondaba todas las noches las calles, entonando unas palabras extrañas y siempre en un estado de trance, eso ocasiona las burlas tanto de soldados como de aldeanos. En el año 715 con la siniestra desaparición de Ranfeld, subió al poder Warlen quien gobernó del 715 al 735.
Cuando Warlen subió al poder se hizo mas extraño y apartado, nunca daba un discurso al pueblo y siempre organizaba una fiesta los sábados a medianoche en la que solo el bailaba y cantaba en el cuarto principal.
Lo mas extraño fue que Warlen pedía cada fecha especifica una joven virgen para que entrara a su castillo, sobra decir que nunca se le volvía a ver.
Mientras que cada luna llena Warlen salía de su castillo solo a los pantanos, todas estas cosas ocasionaron el descontento de la gente.
La noche del 735 mientras Warlen cabalgaba en caballo hacia los oscuros bosques, fue sorprendido, por una banda de campesinos y acribillado en ese lugar. Pero el horror de los campesinos fue que al llegar a una cueva donde se dirigía Warlen estaba un altar de una mujer desnuda sosteniendo una serpiente y atrás unas enormes alas de murciélago, algo se desato esa noche y mientras los campesinos huían algo acabo con ellos.
Lo único que se encontró fueron sus cuerpos mutilado, nadie volvió a esos horribles pantanos hasta ahora.
Seguía mi búsqueda por el oro, descubrí una recamara secreta que se dirigía al bosque (conocido como el bosque de Lilith).
Lo cual me hizo suponer que Warlen salía por ahí, fue justo cuando pise un pasadizo y me resbale a una estancia secreta, estaba en lo bajo del castillo y al prender mi linterna fue cuando advertí una enorme pintura: una bella mujer desnuda siendo mordida en el cuello por un demonio mientras otro le mordía la vagina, pareciendo que la masturbaba y unos muertos levantándose. Aquella pintura malsana parecía un capricho de Goya o una visión infernal de Uggo, me puso los pelos de punta, seguí camino adelante con mi linterna en mi búsqueda por el tesoro y fue cuando entre a un cuarto el cual tenía un caldero ahí y fue cuando recordé de los sucesores de Warlen Zarkin.

Según los cuentos en el año 725 sucedió algo de lo más bizarro.
Warlen dio a luz a unos gemelos, fue algo espantoso y repulsivo el que un hombre haya parido, lo que parió fue peor. Esos gemelos eran Otto y Erina quienes nacieron un 31 de octubre del 725 pero a pesar de ser gemelos eran muy distintos, después de la muerte de Warlen, ellos subieron al poder como reyes de Tad.
Erina a pesar de su tierna edad era una chica muy bella, de un cabello largo y castaño, una bella sonrisa y esos hermosos ojos carmesí que cautivaban al pueblo.
Era una chica educada, líder innata, culta en cuanto a lenguas e historia.
Por otro lado Otto Zarkin era un ser de lo peor a pesar de sus doce años, tenia un rostro arrugado y piel albina, a diferencia de su hermana el no era nada culto y se cuenta que no sabia leer y con trabajo escribir.
Muchos cuentan que Otto era un ser necrófilo pues cada noche salía a los cementerios y empezaba un depravado ritual de sacar cadáveres para luego tener un relación sexual y al final comérselo.
Fue esa razón que el pueblo empezó a odiarlo.
Una noche del 737, Otto salió a una ronda mas en el cementerio, sin embargo mientras desenterraba una tumba alguien le cortó la cabeza.
Esa fue la última noche de Otto Zarkin.
Su muerte no le importo al pueblo y pronto fue olvidado dejando a Erina como única reina.
Erina contaba con doce años cuando fue la reina absoluta de Tad y la mas querida, a pesar de pertenecer a la familia Zarkin, Erina era muy querida por Tad.
Organizaba grandes fiestas como carnavales y mascaradas en las que asistía todo el pueblo, ricos y pobres no había discriminación, también asistían grandes príncipes y comerciantes de grandes reinos; la corte de Bizancio traía regalos como oro y alfombras lujosas mientras reyes del norte venían a disfrutar de las grandes fiestas.
Muchos príncipes, mendigos, caballeros y comerciantes venían a pedir la mano de la reina Erina pero ella nunca aceptaba.
En el año 739 Erina se caso con Zelamir el bello hijo del rey de un feudo vecino.
Zelamir era dos años mayor que ella, un muchacho de ojos azules, rubio, de una piel blanca y muy culto.
Poco después de su boda, se fue a vivir al castillo Zarkin.
Zelamir le había regalado a Erina un bello anillo, esculpido en Roma durante la era Augusta, fue este anillo tan bello que tanto el pueblo como la realeza lo recordó especialmente por que el anillo tenía una figura de un cráneo reflejándose en la parte del diamante.
En el año 741 durante una mascarada organizada por los reyes Erina y Zelamir que este ultimo estaba con su familia en el castillo cenando, cuando una música extraña empezó a sonar en todo el castillo, había un olor a incienso y poco a poco el castillo iba oscureciendo cada vez más.
Entonces llegaron unos invitados vestidos con unas capas carmesí y negro que cubrían su rostro, estos extraños invitados bailaban y no pronunciaban ni una palabra, los familiares de Zelamir estaban asustados.
-¿que es lo que hacen aquí?—pero con esa pregunta vio el rostro pálido de sus familiares quienes caían al suelo, como si algo los estuviera atacando.
Zelamir quedo sudando, lleno de terror.
Lo último que vio el joven rey fue que sus familiares se levantaron con el olor del incienso y bailaron uno con el otro. Era real cuando a Zelamir lo toco del hombro uno de los invitados con una mascara de cera y unos ojos carmesí.
—Solo nos faltas tú—dijo con una voz gutural.
Zelamir quiso huir, cayo a un pasadizo, abajo escucho una pequeña respiración, notó una recamara en el subsuelo del castillo.
Al entrar encontró un lugar con una bella seda carmesí y una gran cama carmesí, en ella vio algo que causo repugnancia;
Erina estaba completamente desnuda siendo masturbada por un ser inmenso con unas garrafales alas de murciélago y cabeza de perro, quiso huir cuando Erina le confeso que ella enveneno la comida para matar a su familia, se levanto ante la mirada atónita del joven rey y clavo sus uñas en su cabeza matándolo al instante. A la mañana siguiente los cuerpos de la familia del joven rey se encontraron regados en las calles.

Cuando murió Zelamir, Erina estaba embarazada.
El 22 de diciembre del 742 dio a luz a un ser llamado Tabriz Zarkin ultimo miembro de esta familia.
Tabriz había nacido sin un sexo definido pero lo hicieron pasar por un varón, era un bello (a) chico (a), de esos ojos carmesí, una piel pálida y el cabello negro.
Durante mascaradas y carnavales el príncipe Tabriz se sentaba junto a su madre.
Cuando el príncipe cumplió diez años se caso con su madre en secreto, sin embargo muchos rumores indican que antes que el príncipe cumpliera diez años su madre le hacia el amor noche tras noche mientras dormía.
Tales perversiones y degeneraciones en su más bajo nivel me hizo aborrecer a Erina, en ese momento mi lámpara dejo de funcionar durante unos minutos
-¡Mierda!—exclame, al parecer se acabaron las pilas a si que decidí encender una pequeña lámpara y buscar en un mapa del castillo la habitación del tesoro.
Mientras recordaba la historia de la familia Zarkin trataba de averiguar el lugar de ese tesoro.
-este lugar me daba horror y asco—decía cada vez que recordaba los últimos años del gobierno de Erina Zarkin.
La popular reina seguía organizando sus carnavales y mascaradas cada vez mas extraños pues Erina invitaba jóvenes de todos los reinos y una vez dentro del castillo nadie sabia nada de ellos, también se sabia de las discusiones entre el joven Tabriz y su madre, la reina se molestaba cada vez que el joven quería hacer una pareja durante las fiestas.
Mientras recordaba eso escuche unas pisadas y unos gruñidos en el piso superior cosa que me puso nervioso por un momento y me levante pero carajos era solo mi imaginación en este lugar giran millones de leyendas
<< ¿Quién dice que son reales?>>me preguntaba.
Se cuenta que en el año 758 hubo una violenta discusión en el palacio después de una fiesta en el feudo vecino al que acudió la reina y su hijo, en la cual el(la) joven conoció a una chica rubia, de ojos azules llamada Sophie de la cual se enamoro cosa que a su madre no le gusto.
Al llegar Erina regaño a Tabriz por tal infidelidad y traición pero el (la) joven agarro a su madre y en un acto de ira la estrangulo.
Fue el fin de Erina Zarkin y el principio del reinado de Tabriz Zarkin quien reino del 758 al 768.

Mientras lo recordaba trataba de encender una mugrosa lámpara, saque un poco de agua de mi cantimplora y valla que estaba cansado, según mi reloj era las ocho y lo único que quería era encontrar el tesoro e irme de este maldito lugar.
Cada vez que respiro escucho unos pasos los cuales son más y más cercanos.
Mierda estoy muy asustado pero debo relajarme. Son solo leyendas.
Tabriz el ultimo monarca Zarkin era el (la) mas bello(a) de todos los monarcas Zarkin, exceptuando a su madre.
Según datos durante su reinado, magos de todos los feudos acudían a su corte.
El joven rey se obsesiono con el deseo de conseguir la juventud eterna, para eso llamo a los mas poderosos magos, desde adivinos, alquimistas y viejos druidas.
Ejecutaba a todo aquel que no conseguía resultados, se cuenta que centenares de esos cadáveres fueron para el paladar de los perros.
Termino mi descanso, seguiré en mi búsqueda por el tesoro ya anhelaba esas joyas, doblones, monedas y diamantes todo lo tenia en mis sueños pero mientras caminaba, esas pisadas me seguían.
Cuando me recosté frente a una pared esta dio un giro encontrándome en una habitación secreta, en ella se encontraba un enorme sarcófago de piedra y unas antorchas apagadas a su alrededor, me acerque a ese gran sepulcro, encontrándome con el cadáver de una mujer momificada, podría ser Erina la esposa-madre de Tabriz, tenia el anillo que Zelamir le regalo.
Decidí sacar el anillo del dedo –seguro debe tener un gran valor—y me largue de ese lugar.
Mientras salía recordé la historia que se cuenta sobre Tabriz Zarkin;
Pasaron dos años desde que subió al trono y la mayor parte de su fortuna la encaminaba a la búsqueda de la inmortalidad.
Un buen día llego un extraño hombre procedente de tierras orientales, era un sujeto cadavérico que se hacia llamar Nammtar
-¿Quién eres tu?—pregunto el rey de Tad.
-Mi nombre es Nammtar y he venido a traerle un regalo su majestad—dijo el gran mago con voz chillona.
El rey no dijo nada, esperaba una respuesta.
–La eterna juventud—dijo el mago sonriente.
Se mostró emocionado.
–Esta bebida debe tomarla cada luna llena y tendrá juventud pero déjela en la luz de la luna nueva su majestad—dijo el mago en eso Tabriz acepto el trato se llevo la bebida y despidió al mago quien partía para nunca volver.
En el año 760 Tabriz pidió la mano de Sophie la princesa del reino vecino y ambos se casaron en una gran boda celebrada en el castillo Zarkin. Ambos contaban con dieciocho años y decidieron gobernar Tad.
Para su llegada Tabriz clausuro todas las puertas y pasadizos que conducían a algún rito de magia negra, quería renunciar a todo eso, deseaba empezar de nuevo..... No todo seria felicidad.
Tabriz le prohibía a Sophie tener relaciones sexuales y vedaba cualquier tipo de intimidad con ella. También le impidió que entrara a alguna habitación clausurada, eso era muy extraño para una pareja casada decían el pueblo y la familia de Sophie.
En su intimidad Tabriz le subió el vestido a Sophie y beso sus piernas luego abrazo sus senos y la beso.
–Te amo—decía siempre, así pasaron dos años en los que Sophie pudo aguantar, sin embargo una noche del 762 unas voces empezaron a acosar a la dulce reina, voces de odio, cuando ella se hinco a llorar y a llorar en eso un chillido de un bebe la atormentaba, mientras se acercaba a la puerta, al abrirla toda su recamara repleta de sangre y carne humana siendo masticada por diablillos.
Grito desesperadamente y al abrir los ojos estaba normal la habitación apareció Tabriz quien consoló a su esposa.
Tabriz hizo un trato con Sophie ante sus quejas de frialdad harían el amor pero ella tenia que tener los ojos cubiertos. Eso se hizo extraño pero acepto y así paso un año para Sophie quien ambicionaba preñarse.
El 763 dio paso al 764 y al 765 mientras Sophie mostraba signos de madurez Tabriz seguía con un rostro inocente y siempre joven ella sospechaba de la juventud de su esposo y mas sospechaba cuando el (la) joven le obstaculizaba verlo en noches de luna llena y nueva.
Por las noches las pesadillas de Sophie continuaban pero siempre era tranquilizada por su esposo. En el año 766 Sophie mostraba signos de locura, decía que escuchaba voces hablándole sobre diablos y poderes fantasmales, también de ritos de magia oscura, ella perdía la cordura y eso preocupaba a su esposo. Tabriz ordeno la construcción de un gran y enorme castillo donde viviría con su esposa. Todas sus intenciones se derrumbaron con la desaparición de Sophie.

Recorría oscuros pasadizos que parecían un laberinto, la lámpara esta dejando de funcionar, cada vez escucho mas cercanos los pasos saque un revolver el cual tenia guardado en la mochila, no se si es una paranoia pero alguien me a estado siguiendo. Matare al hijo de puta que me quiera hacer algo así que cargue el revolver y volví a lo mió encontrar el tesoro.
Sophie desapareció, tras un año de buscarla Tabriz perdía la poca cordura que le quedaba. Ordeno a los soldados abandonar el castillo nadie debía saber los oscuros secretos Zarkin y así buscaba a su amada en la soledad.....jamás la encontró. En su ira destruyo la pócima de la juventud que le había dado el mago Nammtar, al mirarse al espejo tenia un aspecto mas maduro, casi de treinta años y entonces abrió los ojos.
El no era eterno, era una aberración sin sexo definido, cuya madre una loca lo amaba de una manera apasionada.
Todos eran unos dementes, adoraban fuerzas del mal practicando aquellos cultos enfermizos.
Sabia que Sophie lo había abandonado ella quería ser madre, tener una familia.
Tabriz no podía tener hijos, por que no era un hombre ni una mujer sino una asquerosidad de la vida y si tenia un hijo seria igual de demente que el o su madre o su tío y sus antecesores y así seguiría hasta que todo acabe de una manera trágica.
Tabriz destruyo los libros oscuros que su bisabuelo trajo desde tierras lejanas pero eso no salvo su alma y la locura lo atrapo con un beso. Incesto, seres andróginos, fuerzas demoníacas y demás mierda toda era una historia funesta plagada de horror y locura.
Yo seguía escuchando voces y esos infernales pasos ¡Que alguien los pare!
¡Dios ayúdame! Tengo miedo mucho miedo, esos dementes Zarkin murieron pero sea lo que sea que adoraron sigue aquí en este castillo, en esta maldita montaña llena de maldad donde el cruel Azag-Thoth ruge desde la cima, donde Onesimo y sus legiones fueron brutalmente masacradas por los Fórmanos.
Tabriz también sentía un poder maligno pero el solo quería hacer el bien sin embargo ese poder lo ilusiono pensó que era joven pero estaba envejeciendo igual que todos las voces que escuchaba fueron sobre su destino como portador de la palabra del dios maligno. El se negaba, pedía que le dijeran donde esta su amada Sophie pero ella había desaparecido y sabia que no era cierto.
Fue apresada y sufrió algún horrible destino.
768 una noche de enero el viento soplaba muy fuerte esa maldita noche Tabriz Zarkin salto desde la torre principal del castillo, el ultimo rey de los Zarkin fue encontrado sobre un charco sangrando y sucio un final poco afortunado para un rey.
Fue el destino del ultimo monarca Zarkin desde entonces nadie ha vuelto a subir a la montaña del diablo donde brujas y demonios realizan aquelarre de sexo y sangre. Todo quedo en cuentos populares y mitos para asustar a los niños, para que se vayan a dormir, pero en Tad nadie menciona al castillo, se ha convertido en símbolo de temor y yo quien escribo puedo sentir el horror inquietante, mi lámpara pronto se quedara sin luz, al diablo con el tesoro.
Debo salir de este maléfico recinto pero por alguna maldita razón mi reloj sigue marcando las ocho.
Es como si el tiempo se hubiera detenido no puede ser ¿dónde carajos esta la salida? Se que estoy perdido en este lugar...se que algo esta siguiéndome escucho sus pasos muy cerca y extraños gruñidos, si tan solo tuviera un celular o algo pero estoy en la oscuridad mi lámpara se encuentra débil y entonces veo algo en la oscuridad
¡Dios esta cerca! Pude ver una sombra con forma poco humana por lo que dispare tres balas.
¡Malditos sean los Zarkin! ¡Maldito sea este lugar! Donde se esconde algo más antiguo que el diablo cristiano.
Me quedan pocas balas.
La lámpara ha quedado sin energía.
Soplaba un demoníaco viento mientras un Rabinshu me seguía en la oscuridad del Crepúsculo fue entonces que pude ver a Nyarlarthotep demonio de los feroces vientos que asolaban la región. No se si fue un sueño pero al abrir los ojos supe que el estaba cerca, quien embrujo la montaña del diablo y concedió poder a los Zarkin.
Aquel mal proveniente de otros mundos, un mal más antiguo que el mundo que el sol y la luna.
Dios me tenga en su gloria y a aquellos que osen enfrentarse a el.

FIN

Junio 2002-reescrito noviembre 2007

viernes, 14 de agosto de 2009

A la vera de un camino del sur de Alemania


Les dejo este bello escrito de Otto Rahn extraido de su maravilloso libro "La Corte de Lucifer", si no lo han leido les recomiendo que vayan por el.

Es verano, y he vuelto a tierras alemanas. Camino por suelo alemán. Bajo techos alemanes me tiendo a descansar. Por mi alma afortunada suena el «Tandaradei» del señor Walther von der Vogelweide.
Esta noche la pasaré en Tübingen, donde Holderlin vivió, sufrió y escribió poesías. Los hombres lo tuvieron por loco. Sí que Apolo le había golpeado...
Sentado a la sombra de un manzano, a través de sus ramas y follaje, le hago un guiño al luminoso cielo. Zumban abejas, avispas y mosquitos; los grillos chirrian. Una alondra alza el vuelo, jubilosa, hacia la luz. Saco pluma y papel de escribir de mi mochila. ¿Quién me regañará porque escribo? Debo hacerlo, porque poetizo a mi manera. Debo hacerlo, porque la poesía hierve demasiado poderosamente dentro de mí.
En espíritu veo a hombres de los siglos XII y XIII ir andando por el camino. Uno después del otro van pasando...
«¿Cómo te llamas?», le pregunté a un hombre. Ya no es joven. Su pelo es gris y sus mejillas pálidas. Lleva una vestimenta larga y negra, polvorienta y los bordes corroídos. Su paso es elástico.
«Me llamo Bertran y soy del país de Foix.»
«¿Adónde quieres ir?»
«Al Rin y más allá.» Respondió escuetamente.
«¿Eres hereje?»
«Lo soy.» El hombre me miró asombrado.
«¿Huyes de alguien?»
«Soy un proscrito y huyo de los romanos.»
«Conozco tu patria.»
«Bien que lo sé, pero no la conoces lo suficiente.» El hombre siguió hablándome en mi idioma: «Fui caballero. Cierta vez pasaste por los restos de mi burgo sin mirarlos profunda y respetuosamente y porque justamente ibas leyendo un libro. Debieras leer menos y mirar y aguzar más el oído. Mi castillo está cerca de Foix, sobre una colina. Mirando al Montsegur. Los inquisidores quemaron a mi hermano y a su mujer y a sus hijos, mientras yo estaba lejos. Celebraba el solsticio de invierno sobre las alturas de Ornolac, no lejos de aquella iglesia subterránea que viste en los Pirineos, en el monte Lujat, a la vera del camino de los herejes. Nadal llamamos a esta fiesta: Navidad.»
Le interrumpí para preguntarle: « En el oficio divino y en la fiesta, ¿habéis celebrado el Nacimiento de Jesús de Nazaret?»
«¡No! El nacimiento del sol salvador. Muchos de los nuestros lo llamaron tal como los griegos anteriores a Cristo lo llamaban, Christus. Christus no es Jesús. Jesús era de Jerusalén, era Romano. Sus adeptos sólo después de morir lo proclamaron como Redentor solar.»
«Por lo que el obispo Melitón de la cristiandad primitiva, oriundo de la ciudad de Sardes del Asia Manor, con toda razón pudo decir que la doctrina de Christus no era ninguna revelación religiosa, sino una filosofía, primero, sólo conocida por los bárbaros, que comenzó a expandirse en forma modificada bajo el emperador romano Augusto y fue al mismo paso que el crecimiento del Imperio Romano, dicho sea con otras palabras, Jerusalén y Roma. ¡Se apropiaron de la doctrina de Christus y, reformada la pusieron al servicio de sus fines!»
«Sí. La doctrina de la vida terrenal y muerte en la cruz de Jesús Cristo es antidivina.»
«¿Cómo es eso de antidivina?»
«Es antidivino representarse la divinidad como ser personal.»
«¿Qué es Dios?»
«Dios es espíritu y luz y fuerza.»
«¿Hay también un antidios?»
«Sí. Es la debilidad que obra en los hombres como mentira y duda. El es también el espíritu de la anarquía y destrucción.»
«Por lo tanto, para ti, Lucifer, que llamas Luzbel, ¿no es el diablo? ¿Quién es él?»
«Lucifer es la naturaleza tal como tú la ves en ti, alrededor de ti y sobre ti. Tiene un doble carácter: tierra carente de luz y vivificador cielo luminoso.»
«¿Es Lucifer vuestro dios?»
«¿Por qué no hablas de la divinidad? Vuestra denominación Dios, el Dios, comprende la representación de lo personal en sí. Mis contemporáneos alemanes llaman a la divinidad, tú debes saberlo, «lo Dios». Las representaciones bíblicas entre tanto os lo han deformado, lo queráis o no reconocer.»
«¿Entonces, Lucifer es vuestra divinidad?»
«No. El es un intermediario.»
«¿Así es que el hombre fuerte requiere a un intermediario?»
«Sí. Mas no un mediador que a él, al hombre, lo redima, sino que lo preceda dando ejemplo y siendo ejemplar. Lucifer es también el sol. Tú lo necesitas para querer vivir. Tú no lo necesitas menos para deber morir.»
«¿Cómo así?» Pregunté, aunque me figuraba la respuesta.
«En invierno muere el sol y en primavera resurge de nuevo. Trae la luz de la vida y de la certeza, que es lo opuesto a la duda.»
«¿La certeza del nacer de nuevo?»
«Si así quieres llamarlo, sí. Mejor dirías de victoria sobre la vida, de inmortalidad.»
«¿El hombre es inmortal?»
«Tú mismo tienes que hallar la respuesta. Mira a tu alrededor.»
Veo el tronco del manzano, bajo el cual estoy sentado. El tronco es viejo y está podrido. Cualquier día caerá desplomado sobre sí por descomposición. Mas todavía da flores. Estas serán fecundadas, crecerán hasta llegar a ser fruto, caerán, se hincarán en la tierra, resurgirán como árboles nuevos. -Y veo ante mí al hombre. Ya no es joven. Su pelo es gris. Pregunto: «¿eres padre?».
«Lo he sido. Me quemaron cuatro hijos en Toulouse por un auto de fe. Mientras ardían permanecí erguido, disfrazado en medio de esos hombres que pretenden estar en posesión de la creencia correcta y que fundamentan y disculpan todas sus atrocidades con pasajes del Antiguo Testamento...»
«¿Cómo continuarás viviendo después de tu muerte?»
«Por el ejemplo. Por el hecho de que hasta mi último aliento, pese a todo, he permanecido fuerte y orgulloso y gracias a esto he cumplido con la ley. Y...
'¿De qué ley hablas?'
«Tienes que hallar la respuesta por ti mismo. Mira a tu alrededor. Y veo el sol. Me deslumbra. Aun así reconozco: todos los anocheceres debe irse del mundo. Todas las mañanas tiene que alzarse sobre el horizonte. Todos los años tiene que bajar y luego levantar su órbita diaria prescrita. Vivifica a la tierra, regala su luz a otros astros, que se podría presumir que estos también fueran soles. Generosa y caballerosamente permite que soles más grandes y más luminosos, que sólo aparentan ser más pequeños, tengan el derecho a producir luminosidad según su propia manera de proceder. El es fuerte, triunfa sobre las nubes oscuras, la noche negra y el muerto invierno. Es orgulloso, ya que no permite que se le impida el derecho del día y del año de su vida...
«Mira en ti.» Así habla el hombre. Yo obedezco y escucho en mí dos voces que riñen. «Guardas silencio», dice la una a la otra, «tú eres la aceptación de la vida y confías, miope, en el teatro bufonesco de la vida, del mundo, de las cosas. ¿Qué es la vida? Esfuerzo y trabajo, enfermedad y muerte. ¿Qué es el mundo? La cornucopia de la miseria, valle de los lamentos, campo batalla de las pasiones. ¿Qué son las cosas? Materia imperfecta, efímera variable, desde un principio inserta dentro de la decadencia. Los propios astros, con los que tú te recreas, alegría de vivir, un día ya no serán más. También a vosotros aguarda la muerte. Nada de lo que tú comprendes con sentidos es ni duradero ni divino, porque Dios es permanencia eterna. Sólo hay una única certeza: la muerte. ¡Sobre estas rocas levantarás tu templo!» A esta voz le salió al paso la otra. «¡Yo soy el Si! Tengo la voluntad de seguir siendo el fuerte y valiente Sí! El ha creado a la divinidad, no por casualidad al mundo, a todas las cosas visibles y también a mí. De esto estoy cierto. Y esta certeza me hace todo sagrado: el firmamento, la tierra, los elementos, y ante todo aquello donde la divinidad universal me permitió abrir los ojos a la luz: mi patria y mi estirpe. La divinidad me dio la vida y yo construyo sobre la vida. Yo soy yo. Pero no podría serlo sin mi estirpe; no existiría mi estirpe si mi patria no existiera y mi patria no viviría si no hubiera divinidad.» -«La divinidad no tiene que hacer con tu patria más que con la patria de cualquier otro hombre, porque, para la divinidad todos los hombres y todos los pueblos son iguales.» Así contradijo la voz primera. La segunda calló.
Por eso me dijo el hombre: «Mi patria ya no existe. La transformaron en un montón de ruinas y por mandato del Papa la prepararon para una nueva estirpe. Fuimos exterminados por no reconocer al Dios de Roma, Yavhé, ni a Moisés y los profetas. El alma de mi pueblo fue muy distinta. Nuestro Dios era luminoso y claro y caballeroso. En perfección fue lo que nosotros como hombres hemos sido imperfectos».
«Razón por la que os llamaron herejes, a vosotros que habíais aceptado la consagración herética, ¿vosotros perfectos? ¿Es por esto que os autocalificábais de puros? ¡¿No es acaso osadía calificarse así por sí mismos?!».
«Nosotros así nos designábamos, a diferencia de Roma, que a todo los hombres indiferentemente de la sangre que sean, permite ser igual de innobles y corrompidos e impuros. Como nietos de nuestros antepasados, los helenos y los godos nos sentíamos nobles, pero no innobles, perecederos y aún alejados de Dios, ¡mas no corruptos ni impíos! ¡No necesitábamos al Dios de Roma ya que sabíamos que teníamos un Dios! ¡No necesitámos los mandamientos de Moisés, porque desde nuestros ancestros portábamos nuestros, mandamientos dentro del alma! Moisés fue imperfecto e impuro; de no ser así no habría permitido a su Dios que matara con lepra a sus hermanos, encargados de las reprimendas. Nosotros, occidentales de sangre nórdica, nos llamábamos cátaros como los levantinos de sangre nórdica se llamaron parsis: puros. Tendrías que comprenderme, o ¡también tu sangre es impura!»
«¿Parsis...? »
«Sí los parsis y los arianos y nosotros los cátaros, no hemos traicionado a nuestra sangre. ¡Este es el enigma de las «ligazones entre ellos» que tú buscas y buscas! Fíjate: Cuando meditas sobre un Parsifal, sabes desde entonces que este nombre representa una palabra iraniana. Esta palabra significa: flor pura. Y cuando tu buscas el Grial, buscas la sagrada piedra ghral de los parsis. Al Grial sólo será llamado aquél que sea conocido en el cielo, así lo has leído en Wolfram von Eschenbach. Nuestro cielo no es el cielo Jerusalén o de Roma. Nuestro cielo sólo habla a los puros.»
Alzo la vista. Yo estoy solo...

viernes, 7 de agosto de 2009

El sueño eterno de Christiane


© Poema publicado originalmente en Himnos al Individuo del año 2007, la ilustracion se llama "Angel del primer amor" de la artista Rebecca Guay, les dejo el link de esta maravillosa artista para que puedan deleitarse con su obra www.rebeccaguay.com


Fernando Trujillo

Ella es la princesa durmiente
Le hermosa chica de cabello dorado
Hace siglos entro en el sueño
Durmió para escapar de este mundo
Ella no ha muerto solo duerme
Duerme rodeada de rosas rojas
Duerme debajo de su gran castillo
Ella no envejece
Ella es eterna
Sus ojos son como perlas
Su rostro es tierno y delicado
La virginal princesa durmiente
Su reino fue devastado
Su corte asesinada
Los demonios arrasaron su mundo
Escapo de los demonios por el sueño
Ellos jamás la tomaron
Los lobos cuidan su morada
Su armada protege su reino
Un puñado de viriles héroes que son leales
Su honor es fidelidad
Esperan su regreso
Durmiendo rodeada de rosas
Soñando eternamente
Duerme la chica de cabellos dorados

(30 agosto 2003 al 1 de abril del 2007)

domingo, 2 de agosto de 2009

Los Siete Sermones de los muertos




Carl Gustav Jung

Les dejo este magico texto del escritor suizo Carl Jung espero lo disfruten.

VII SERMONES AD MORTUOS

Sermón I

Los muertos regresaron de Jerusalén, donde no hallaron lo que buscaban. Me pidieron permiso para entrar y solicitaron enseñanza de mí y así yo les enseñé:
Oíd: yo comienzo en la nada. La Nada es lo mismo que la Plenitud. En la infinitud hay tanto lleno como vacío. La Nada es vacía y llena. Vosotros podríais igualmente decir otra cosa de la nada, por ejemplo que es blanca o negra, o que no existe o que existe. Lo infinito y eterno no tiene propiedades porque tiene todas las propiedades.
La Nada o lo Pleno lo llamamos nosotros PLEROMA. Ahí dentro se deja de pensar y de existir, pues lo infinito y eterno no tiene propiedad alguna.
En él no existe nadie, pues entonces se distinguiría del Pleroma y tendría propiedades que le diferenciarían como algo del Pleroma.
En el Pleroma es nada y todo: no es posible pensar sobre el Pleroma, pues ello significaría diluirse a sí mismo.
La CREATUR no es en el Pleroma sino en sí. El Pleroma es principio y fin de la Creatur.
Atraviesa por ella y por entre ella, como la luz del sol penetra el aire por todas partes.
Aunque el Pleroma la penetra totalmente, la Creatur no tiene, sin embargo, parte alguna en ello, del mismo modo que un cuerpo completamente transparente no deviene claro ni oscuro por la luz que le atraviesa.
Pero nosotros mismos somos el Pleroma, pues somos parte de lo eterno e infinito. Pero no tenemos participación en ello sino que estamos distanciados del Pleroma infinitamente, no espacial o temporalmente sino ESENCIALMENTE, en cuanto nos diferenciamos en esencia del Pleroma como Creatur, que está limitada en el espacio y en el tiempo.
Sin embargo, en cuanto somos parte del Pleroma, también el Pleroma está en nosotros.
Incluso en el punto más pequeño el Pleroma es infinito, eterno y completo, pues pequeño y grande son propiedades que están contenidas en él.
Es la Nada que es en todas partes total e inevitable. Por ello hablo yo de la Creatur como una parte del Pleroma sólo a modo de imagen, pues el Pleroma no está realmente dividido en ningún aspecto, pues es la Nada. Nosotros somos también todo el Pleroma, pues, a modo de imagen, el Pleroma es el punto más pequeño sólo apuntado, no existente, en nosotros y la infinita bóveda del mundo que está a nuestro alrededor. ¿Por qué, sin embargo, hablamos del Pleroma en general, si es todo y nada?
Hablo de ello por empezar en algún sitio, y para desengañaros de que en algún sitio, fuera o dentro, exista algo determinado de antemano fijamente o de algún modo. Todo lo denominado fijo o determinado es sólo relativo. Sólo lo que está arrojado al cambio es fijo y determinado.
Pero lo cambiable es la Creatur; es, pues, ella lo único fijo y determinado, pues tiene propiedades, ella misma es Propiedad.
Planteamos la cuestión: ¿Cómo surgió la Creatur? Las creaturas han surgido, pero no la Creatur, pues es la propiedad del Pleroma mismo, como también la no-creación, la muerte eterna. Creatur existe siempre y en todas partes, Muerte existe siempre y en todas partes. El Pleroma lo tiene todo, diferenciación e indiferenciación.
La diferenciación es la Creatur. Es diferenciada. Diferenciación es su esencia, por ello se diferencia ella también. Por ello se diferencia el Hombre, pues su esencia es diferenciable. Por ello diferencia él también las propiedades del Pleroma que no existen. Las diferencia a partir de su esencia. Por ello el Hombre debe hablar de las propiedades del Pleroma, que no existen.

Sermón II

Los muertos seguían por la noche a lo largo de los muros y gritaban:
Sobre Dios queremos saber. ¿Dónde está Dios? ¿Está muerto Dios?
Dios no está muerto, es tan vivo como siempre. Dios es Creatur, pues es algo determinado y por ello diferenciado del Pleroma. Dios es propiedad del Pleroma y todo cuanto digo de la Creatur, vale también para Él.
Sin embargo, se distingue de la Creatur en que es mucho menos claro y más indeterminado que la Creatur. Es menos diferenciado que la Creatur, pues el principio de su esencia es plenitud verdadera y sólo en cuanto es determinado y diferenciado es Creatur y en cuanto es la patentización de la verdadera plenitud del Pleroma.
Todo cuanto no diferenciamos cae en el Pleroma y se anula con su oposición.
Por ello cuando no diferenciamos a Dios, la verdadera plenitud deja de existir para nosotros.
Dios es también el Pleroma mismo, del mismo modo que cada punto en lo creado y en lo increado es el Pleroma mismo.
El vacío actuante es la esencia del Diablo. Dios y Diablo son las primeras patentizaciones de la Nada, que nosotros llamamos Pleroma. Es indiferente si el Pleroma existe o no existe, pues se anula a sí mismo en todo. No es así con la Creatur. Dios y Diablo, en cuanto son Creaturas, no se anulan, sino que existen opuestamente como contra ríos actuantes. No necesitamos prueba alguna de su existencia, basta que debemos siempre hablar de ellos de nuevo.
Incluso aunque ambos no existieran, la Creatur, a partir de su naturaleza de diferenciación, los diferenciaría de nuevo M Pleroma.
Todo lo que adquiere su diferenciación a partir M Pleroma es antinomia, por ello siempre a Dios le corresponde el Diablo.
Esta mutua pertenencia es tan íntima y, como vosotros habéis experimentado, también tan indisoluble en vuestra vida como el Pleroma mismo. Ello proviene de que ambos están muy próximos al Pleroma, en el que todos los contrarios dejan de existir y son uno.
Dios y Diablo son distintos por el lleno y el vacío, engendramiento y destrucción. Lo ACTUANTE les es común. Lo Actuante les une. Por ello lo Actuante está por encima de ellos y es un Dios por encima de Dios, pues unifica lo Pleno y el Vacío en su acción.
Éste es un Dios del que vosotros nada sabíais, pues los hombres lo olvidaron. Nosotros le denominamos por su nombre: ABRAXAS. Es todavía más indeterminado que Dios y Diablo.
Para diferenciar a Dios de él, llamamos a Dios HELIOS o Sol.
Abraxas es acción, frente a él no hay nada sino lo irreal, por ello su naturaleza activa se despliega libre. Lo irreal no existe y no se opone.
Abraxas está por encima del Sol y por encima del Diablo. Es, lo improbable, probable; lo irreal, activo. Si el Pleroma tuviera una esencia, Abraxas sería su manifestación.
Es ciertamente lo activo mismo, pero ninguna acción determinada, sino acción en general.
Es irreal activo, porque no tiene acción determinada alguna.
Es también Creatur, puesto que se diferencia del Pleroma.
El Sol tiene una acción determinada, al igual que el Diablo; por ello nos parecen mucho más actuantes que el Abraxas indeterminable.
Es Fuerza, Duración, Transformación.
Aquí los muertos levantaron un gran tumulto, pues eran cristianos.

Sermón III

Los muertos avanzaron como niebla a través de los pantanos y gritaron:
Háblanos más sobre el supremo Dios.
Abraxas es el Dios difícilmente reconocible. Su poder es el supremo, pues el Hombre no lo ve. Del Sol ve el summum bonum, del Diablo el infimum malum, de Abraxas, sin embargo, la VIDA indeterminada en todos los aspectos que es la madre del bien y del mal.
La Vida parece ser más pequeña y más débil que el summum bonum, razón por la cual resulta difícil pensar que Abraxas supere en poder incluso al Sol, que es, sin embargo, la fuente iluminante de toda fuerza de vida misma.
Abraxas es el Sol y a la vez el abismo eternamente arrollador del Vacío, del empequeñecedor y disgregador, del Diablo.
El poder de Abraxas es ambivalente. Vosotros no lo veis pues en vuestros ojos lo opuestamente orientado de este poder deja de ser.
Lo que Dios Sol dice es vida.
Lo que dice el Diablo es muerte.
Abraxas, sin embargo, dice la palabra digna y condenada, que es a la vez vida y muerte.
Abraxas produce verdad y mentira, bien y mal, luz y tinieblas en la misma palabra y en el mismo acto. Por ello es Abraxas temible.
Es soberbio como el león en el instante en que vence a su víctima. Es bello como un día de primavera.
Sí, es el gran Pan mismo y el pequeño. Es Príapo.
Es el monstruo del averno, un pólipo con mil brazos, serpiente alada, furia.
Es el Hermafrodita del principio más inferior.
Es el Señor de las ranas y los sapos, que viven en el agua y suben a la tierra, que cantan al mediodía y a medianoche.
Es el Lleno que se une con el Vacío.
Es la cópula sagrada, es el amor y su homicidio, es el santo y su traidor.
Es la más clara luz del día y la más profunda noche del absurdo. Verle significa ceguera, conocerle significa enfermedad, rezarle significa muerte, temerle significa sabiduría, no oponerse a Él significa salvación.
Dios vive detrás del sol, el Diablo vive detrás de la noche. Lo que Dios engendra a partir de la luz, el Diablo lo arrastra a la noche. Pero Abraxas es el mundo, su devenir y dejar de ser mismo.
A cada ofrenda del Dios Sol el Diablo presenta su maldición.
Todo cuanto solicitáis de Dios Sol, produce un acto del Diablo.
Todo cuanto creáis con Dios da al Diablo poder de actuación.
Esto es el terrible Abraxas.
Es la Creatur más poderosa y en él la Creatur se horroriza a sí misma.
Es la colisión patente de la Creatur contra el Pleroma y su nada. Es el horror del hijo ante la madre.
Es el amor de la madre por el hijo.
Es el encanto de la tierra y la crueldad del cielo.
El Hombre queda paralizado ante su semblante.
Ante él no hay preguntas ni respuestas.
Es la vida de la Creatur.
Es la acción de la diferenciación.
Es el amor de los hombres.
Es el habla de los hombres.
Es la claridad y la sombra del hombre.
Es la realidad cambiante.
Aquí los muertos aullaron y se enfurecieron, pues eran imperfectos.

Sermón IV

Los muertos llenaron el espacio de quejas y dijeron:
Háblanos de los Dioses y Diablos, réprobo.
Dios Sol es el supremo bien, el Diablo lo contrario, así pues tenéis dos dioses.
Sin embargo, hay muchos bienes elevados y muchos males graves, y bajo ello hay dos dios-diablo: uno es lo ARDIENTE y el otro lo CRECIENTE.
Lo Ardiente es el Eros en la forma de llama. Alumbra al consumirse.
Lo Creciente es el ÁRBOL DE LA VIDA, reverdece al acumular materia viva.
El Eros llamea y muere por ello; el Árbol de la vida, por el contrario, crece lenta y constantemente a través de los tiempos incalculables.
Bien y mal se unen en la llama.
Bien y mal se unen en el crecimiento del árbol.
Vida y amor se enfrentan en su divinidad.
Incalculable, como es el ejército de estrellas, es el número de dioses y diablos.
Cada estrella es un dios y cada espacio que llena una estrella es un diablo.
Pero el lleno-vacío del todo es el Pleroma.
La acción del todo es Abraxas, sólo lo irreal se contrapone a él.
Cuatro es el número de los dioses principales, pues cuatro es el número de las medidas del mundo.
Uno es el principio, el Dios Sol.
Dios es el Eros, pues unifica a dos y se extiende iluminante.
Tres es el Árbol de la vida, pues llena el espacio con cuerpos.
Cuatro es el Diablo, pues abre todo lo cerrado; disuelve todo lo configurado y corporal; es el destructor en el que todo deviene nada.
Feliz yo, a quien es dado conocer la pluralidad y diversidad de los dioses.
Desgraciados vosotros, que sustituís esta indestructible pluralidad por un Dios. De este modo origináis el tormento de la no-comprensión y la mutilación de la Creatur, cuya esencia es diferenciación. ¿En qué sois fieles a vuestra esencia, a queréis convertir al mucho en uno? Lo que hacéis con los dioses os sucede también a vosotros. Todos os volvéis iguales y vuestra esencia se mutila.
Por la voluntad del Hombre impera igualdad y no por la voluntad de Dios, pues las de los dioses son muchas; en cambio, las de los hombres son pocas.
Los dioses son poderosos y soportan su diversidad, pues, como las estrellas, están aislados y a una inmensa distancia entre sí. Los hombres son débiles y no soportan su diversidad, pues habitan casi juntos y necesitan la comunidad para poder soportar su carácter peculiar.
Para la salvación os enseño lo inadmisible por causa de lo cual soy condenado.
La pluralidad de dioses corresponde a la pluralidad de hombres.
Innumerables dioses aguardan devenir hombres. Innumerables dioses han llegado a ser hombres. El Hombre participa de la esencia de los dioses, proviene de los dioses y va a Dios.
Del mismo modo que no resulta posible meditar sobre el Pleroma, tampoco es posible adorar a la multiplicidad de los dioses. Siquiera es posible adorar al primer Dios, la Plenitud activa y el summum bonum. Nosotros no podemos hacer nada para ello ni tomar nada de ello, pues el vacío activo lo traga todo en sí. Los dioses diáfanos forman el mundo del cielo, éste es
plurifacético y se extiende y amplía infinitamente. Su señor supremo es el Dios Sol.
Los dioses oscuros forman el mundo de la tierra. Son simples y se empequeñecen y disminuyen infinitamente. Su señor supremo es el Diablo, el espíritu de la luna, el satélite de la tierra, más pequeño y más frío que la tierra.
No existe diferencia alguna entre el poder de los dioses del cielo y de la tierra. Los del cielo engrandecen, los de la tierra empequeñecen.
Incalculable es la dirección de ambos.

Sermón V

Los muertos se burlaron y gritaron: instrúyenos, bufón, acerca de la Iglesia y de la santa comunidad.
El mundo de los dioses se manifiesta en la espiritualidad y en la sexualidad. Los del cielo aparecen en la espiritualidad, los terrenales en la sexualidad.
Espiritualidad recibe y capta. Es femenina y por ello la denominamos la MATER CAELESTIS, la madre celestial. Sexualidad produce y crea. Es masculina y por ello la denominamos FALO, el padre terrenal. La sexualidad del hombre es más terrena, la sexualidad de la mujer es más espiritual. La espiritualidad del hombre es más celestial aspira a lo más grande.
La espiritualidad de la mujer es más terrena, te dirige a lo pequeño.
Mentirosa y diabólica es la espiritualidad del hombre que se dirige a lo pequeño.
Mentirosa y diabólica es la espiritualidad de la mujer que se dirige a lo grande.
Cada uno debe orientarse a su lugar.
Hombre y mujer se convierten en diablo cuando no separan sus caminos espirituales, pues la esencia de la Creatur es diferenciación.
La sexualidad del hombre se dirige a lo terreno, la sexualidad de la mujer se dirige a lo espiritual. Hombre y mujer se convierten mutuamente en diablo cuando no separan su sexualidad.
El hombre conoce lo pequeño, la mujer lo grande.
El hombre se diferencia de la espiritualidad y de la sexualidad. Llama a la espiritualidad Madre y la sitúa entre el cielo y la tierra. Llama a la sexualidad Falo y la sitúa entre él y la Tierra, pues la madre y el Falo son demonios sobrehumanos y patentizaciones del mundo de los dioses. No son más eficaces que los dioses porque están más próximamente unidos a nuestra esencia. Si no os distinguís de la sexualidad y de la espiritualidad, ni las consideráis como esencia sobre vosotros, entonces las degradáis con propiedades del Pleroma.
Espiritualidad y sexualidad no son vuestras propiedades, no son cosas que poseáis y abarquéis, sino que os poseen y abarcan a vosotros, pues son poderosos demonios, formas de manifestación de los dioses, y por ello cosas que van más allá de vosotros y existen por sí mismas. No se trata de que uno tenga una espiritualidad para sí o una sexualidad para sí, sino que se encuentra bajo la ley de la espiritualidad y de la sexualidad. Por ello ninguno puede ir en contra de estos demonios.
Vosotros debéis verlos como demonios y como asunto y peligro común, como lastre común que la vida os ha impuesto. Así también la vida os es asunto y peligro común, al igual que los dioses y principalmente el temible Abraxas.
El Hombre es débil, por ello es comunitario inevitablemente; la comunidad si no está bajo el signo de la madre entonces está bajo el signo del Falo.
Ninguna comunidad es desgracia y enfermedad. Comunidad en cada uno es ruptura y disolución.
La diferenciación conduce al ser único. El ser único se enfrenta a la comunidad. Pero, en virtud de la debilidad del hombre frente a los dioses y demonios y a su ley invencible, es necesaria la comunidad. Por ello sois tan sociales como es necesario no por la voluntad de los hombres, sino a causa de los dioses. Los dioses os fuerzan a la comunidad. En la medida en que os fuerzan, la comunidad origina necesidad, más desgracia hay.
En la comunidad cada uno se clasifica por encima de otro, de modo que cada uno llegue a sí mismo y evite la esclavitud.
En la comunidad rige abstención, en el estar solo rige disipación.
La comunidad es lo profundo, el aislamiento es la altura.
La medida correcta de comunidad purifica y clarifica.
La medida correcta de aislamiento purifica y complementa.
La comunidad nos da el calor, la soledad nos da la luz.

Sermón VI

El demon de la sexualidad entra en nuestra alma como una serpiente. Es como la mitad del alma humana y significa deseo de pensamiento.
El demon de la espiritualidad se sumerge en nuestra alma como el pájaro blanco. Es la mitad del alma humana y se llama pensamiento de deseo.
La serpiente es un alma terrena, semidemoníaca, un espíritu, y unifica los espíritus de los muertos. Al igual que éstos, revolotea en las cosas de la tierra y origina que nosotros las temamos, o que inciten nuestra concupiscencia. La serpiente es de naturaleza femenina y busca siempre la comunidad de los muertos que están retenidos en la tierra, aquellos que no hallaron el camino que lleva más allá, a saber: a la soledad. La serpiente es una puta y tiene amoríos con el diablo y con los malos espíritus, un maligno tirano y espíritu de tortura, siempre seduciendo a la peor comunidad. El pájaro blanco es un alma semidivina del hombre. Permanece junto a la madre y de vez en cuando se eleva. El pájaro es masculino y es idea actuante. Es casto y solitario, un mensajero de la madre. Vuela muy por encima de la tierra. Ordena la soledad. Trae de las lejanías noticias que han sucedido ya, lleva nuestras palabras a la madre. Hace de intercesora, advierte, pero no tiene poder alguno frente a los dioses. Es un recipiente del sol. La serpiente desciende y paraliza con astucia al demon fálico o lo incita. Eleva las ideas clarividentes de lo terreno, que se originan por todas partes y que con codicia se aspiran por todas partes. La serpiente no quiere, pero debe sernos útil. Libera nuestro encadenamiento y de este modo nos muestra el camino que no hallábamos a partir del ingenio de los hombres.
Los muertos me miraron con desprecio y dijeron: Deja de hablar de dioses, demonios y almas. Todo esto en general lo sabíamos ya desde hace tiempo.

Sermón VII

Por la noche, sin embargo, volvieron los muertos con ademanes acusatorios y dijeron:
Olvidamos hablar de una cosa, instrúyenos acerca de los hombres.
El hombre es una puerta a través de la cual penetran del mundo externo los dioses, demonios y almas en el mundo interno, del mundo grande al mundo pequeño. Pequeñez y nadería es el hombre, vosotros lo habéis ya pasado, pero volvéis a encontraros en el espacio infinito, en la pequeña o interna infinitud.
A distancia incalculable está una estrella sola en el cenit.
Éste es el Dios de este uno, éste es su mundo, su Pleroma, su divinidad.
En este mundo el hombre es el Abraxas, que da a luz o devora su mundo.
Esta estrella es el Dios y el fin de los hombres.
Éste es su Dios que le guía, o él va el hombre para hallar descanso, o él conduce el largo viaje del alma hacia la muerte, en él todo brilla como luz, todo cuanto remite al hombre al gran mundo.
A éste reza el hombre.
El rezo acrecienta la luz de la estrella, lanza un puente sobre la muerte, prepara la vida del mundo pequeño, y aminora el deseo falto de esperanza del gran mundo.
Cuando el gran mundo se torna frío, la estrella ilumina.
No hay nada entre el hombre y su Dios, en cuanto el Hombre puede separar su mirada del espectáculo llameante de Abraxas.
Aquí Hombre, allí Dios.
Aquí debilidad y nadería, allí eterna fuerza creadora.
Aquí oscuridad total y frío húmedo, allí Sol pleno.
A esto los muertos guardaron silencio y se elevaron hacia arriba como humo sobre el fuego del pastor, que por la noche esperaba a su rebaño.

Carl Gustav Jung

VII SERMONES AD MORTUOS

Sermón I
Los muertos regresaron de Jerusalén, donde no hallaron lo que buscaban. Me pidieron permiso para entrar y solicitaron enseñanza de mí y así yo les enseñé:
Oíd: yo comienzo en la nada. La Nada es lo mismo que la Plenitud. En la infinitud hay tanto lleno como vacío. La Nada es vacía y llena. Vosotros podríais igualmente decir otra cosa de la nada, por ejemplo que es blanca o negra, o que no existe o que existe. Lo infinito y eterno no tiene propiedades porque tiene todas las propiedades.
La Nada o lo Pleno lo llamamos nosotros PLEROMA. Ahí dentro se deja de pensar y de existir, pues lo infinito y eterno no tiene propiedad alguna.
En él no existe nadie, pues entonces se distinguiría del Pleroma y tendría propiedades que le diferenciarían como algo del Pleroma.
En el Pleroma es nada y todo: no es posible pensar sobre el Pleroma, pues ello significaría diluirse a sí mismo.
La CREATUR no es en el Pleroma sino en sí. El Pleroma es principio y fin de la Creatur.
Atraviesa por ella y por entre ella, como la luz del sol penetra el aire por todas partes.
Aunque el Pleroma la penetra totalmente, la Creatur no tiene, sin embargo, parte alguna en ello, del mismo modo que un cuerpo completamente transparente no deviene claro ni oscuro por la luz que le atraviesa.
Pero nosotros mismos somos el Pleroma, pues somos parte de lo eterno e infinito. Pero no tenemos participación en ello sino que estamos distanciados del Pleroma infinitamente, no espacial o temporalmente sino ESENCIALMENTE, en cuanto nos diferenciamos en esencia del Pleroma como Creatur, que está limitada en el espacio y en el tiempo.
Sin embargo, en cuanto somos parte del Pleroma, también el Pleroma está en nosotros.
Incluso en el punto más pequeño el Pleroma es infinito, eterno y completo, pues pequeño y grande son propiedades que están contenidas en él.
Es la Nada que es en todas partes total e inevitable. Por ello hablo yo de la Creatur como una parte del Pleroma sólo a modo de imagen, pues el Pleroma no está realmente dividido en ningún aspecto, pues es la Nada. Nosotros somos también todo el Pleroma, pues, a modo de imagen, el Pleroma es el punto más pequeño sólo apuntado, no existente, en nosotros y la infinita bóveda del mundo que está a nuestro alrededor. ¿Por qué, sin embargo, hablamos del Pleroma en general, si es todo y nada?
Hablo de ello por empezar en algún sitio, y para desengañaros de que en algún sitio, fuera o dentro, exista algo determinado de antemano fijamente o de algún modo. Todo lo denominado fijo o determinado es sólo relativo. Sólo lo que está arrojado al cambio es fijo y determinado.
Pero lo cambiable es la Creatur; es, pues, ella lo único fijo y determinado, pues tiene propiedades, ella misma es Propiedad.
Planteamos la cuestión: ¿Cómo surgió la Creatur? Las creaturas han surgido, pero no la Creatur, pues es la propiedad del Pleroma mismo, como también la no-creación, la muerte eterna. Creatur existe siempre y en todas partes, Muerte existe siempre y en todas partes. El Pleroma lo tiene todo, diferenciación e indiferenciación.
La diferenciación es la Creatur. Es diferenciada. Diferenciación es su esencia, por ello se diferencia ella también. Por ello se diferencia el Hombre, pues su esencia es diferenciable. Por ello diferencia él también las propiedades del Pleroma que no existen. Las diferencia a partir de su esencia. Por ello el Hombre debe hablar de las propiedades del Pleroma, que no existen.

Sermón II

Los muertos seguían por la noche a lo largo de los muros y gritaban:
Sobre Dios queremos saber. ¿Dónde está Dios? ¿Está muerto Dios?
Dios no está muerto, es tan vivo como siempre. Dios es Creatur, pues es algo determinado y por ello diferenciado del Pleroma. Dios es propiedad del Pleroma y todo cuanto digo de la Creatur, vale también para Él.
Sin embargo, se distingue de la Creatur en que es mucho menos claro y más indeterminado que la Creatur. Es menos diferenciado que la Creatur, pues el principio de su esencia es plenitud verdadera y sólo en cuanto es determinado y diferenciado es Creatur y en cuanto es la patentización de la verdadera plenitud del Pleroma.
Todo cuanto no diferenciamos cae en el Pleroma y se anula con su oposición.
Por ello cuando no diferenciamos a Dios, la verdadera plenitud deja de existir para nosotros.
Dios es también el Pleroma mismo, del mismo modo que cada punto en lo creado y en lo increado es el Pleroma mismo.
El vacío actuante es la esencia del Diablo. Dios y Diablo son las primeras patentizaciones de la Nada, que nosotros llamamos Pleroma. Es indiferente si el Pleroma existe o no existe, pues se anula a sí mismo en todo. No es así con la Creatur. Dios y Diablo, en cuanto son Creaturas, no se anulan, sino que existen opuestamente como contra ríos actuantes. No necesitamos prueba alguna de su existencia, basta que debemos siempre hablar de ellos de nuevo.
Incluso aunque ambos no existieran, la Creatur, a partir de su naturaleza de diferenciación, los diferenciaría de nuevo M Pleroma.
Todo lo que adquiere su diferenciación a partir M Pleroma es antinomia, por ello siempre a Dios le corresponde el Diablo.
Esta mutua pertenencia es tan íntima y, como vosotros habéis experimentado, también tan indisoluble en vuestra vida como el Pleroma mismo. Ello proviene de que ambos están muy próximos al Pleroma, en el que todos los contrarios dejan de existir y son uno.
Dios y Diablo son distintos por el lleno y el vacío, engendramiento y destrucción. Lo ACTUANTE les es común. Lo Actuante les une. Por ello lo Actuante está por encima de ellos y es un Dios por encima de Dios, pues unifica lo Pleno y el Vacío en su acción.
Éste es un Dios del que vosotros nada sabíais, pues los hombres lo olvidaron. Nosotros le denominamos por su nombre: ABRAXAS. Es todavía más indeterminado que Dios y Diablo.
Para diferenciar a Dios de él, llamamos a Dios HELIOS o Sol.
Abraxas es acción, frente a él no hay nada sino lo irreal, por ello su naturaleza activa se despliega libre. Lo irreal no existe y no se opone.
Abraxas está por encima del Sol y por encima del Diablo. Es, lo improbable, probable; lo irreal, activo. Si el Pleroma tuviera una esencia, Abraxas sería su manifestación.
Es ciertamente lo activo mismo, pero ninguna acción determinada, sino acción en general.
Es irreal activo, porque no tiene acción determinada alguna.
Es también Creatur, puesto que se diferencia del Pleroma.
El Sol tiene una acción determinada, al igual que el Diablo; por ello nos parecen mucho más actuantes que el Abraxas indeterminable.
Es Fuerza, Duración, Transformación.
Aquí los muertos levantaron un gran tumulto, pues eran cristianos.

Sermón III

Los muertos avanzaron como niebla a través de los pantanos y gritaron:
Háblanos más sobre el supremo Dios.
Abraxas es el Dios difícilmente reconocible. Su poder es el supremo, pues el Hombre no lo ve. Del Sol ve el summum bonum, del Diablo el infimum malum, de Abraxas, sin embargo, la VIDA indeterminada en todos los aspectos que es la madre del bien y del mal.
La Vida parece ser más pequeña y más débil que el summum bonum, razón por la cual resulta difícil pensar que Abraxas supere en poder incluso al Sol, que es, sin embargo, la fuente iluminante de toda fuerza de vida misma.
Abraxas es el Sol y a la vez el abismo eternamente arrollador del Vacío, del empequeñecedor y disgregador, del Diablo.
El poder de Abraxas es ambivalente. Vosotros no lo veis pues en vuestros ojos lo opuestamente orientado de este poder deja de ser.
Lo que Dios Sol dice es vida.
Lo que dice el Diablo es muerte.
Abraxas, sin embargo, dice la palabra digna y condenada, que es a la vez vida y muerte.
Abraxas produce verdad y mentira, bien y mal, luz y tinieblas en la misma palabra y en el mismo acto. Por ello es Abraxas temible.
Es soberbio como el león en el instante en que vence a su víctima. Es bello como un día de primavera.
Sí, es el gran Pan mismo y el pequeño. Es Príapo.
Es el monstruo del averno, un pólipo con mil brazos, serpiente alada, furia.
Es el Hermafrodita del principio más inferior.
Es el Señor de las ranas y los sapos, que viven en el agua y suben a la tierra, que cantan al mediodía y a medianoche.
Es el Lleno que se une con el Vacío.
Es la cópula sagrada, es el amor y su homicidio, es el santo y su traidor.
Es la más clara luz del día y la más profunda noche del absurdo. Verle significa ceguera, conocerle significa enfermedad, rezarle significa muerte, temerle significa sabiduría, no oponerse a Él significa salvación.
Dios vive detrás del sol, el Diablo vive detrás de la noche. Lo que Dios engendra a partir de la luz, el Diablo lo arrastra a la noche. Pero Abraxas es el mundo, su devenir y dejar de ser mismo.
A cada ofrenda del Dios Sol el Diablo presenta su maldición.
Todo cuanto solicitáis de Dios Sol, produce un acto del Diablo.
Todo cuanto creáis con Dios da al Diablo poder de actuación.
Esto es el terrible Abraxas.
Es la Creatur más poderosa y en él la Creatur se horroriza a sí misma.
Es la colisión patente de la Creatur contra el Pleroma y su nada. Es el horror del hijo ante la madre.
Es el amor de la madre por el hijo.
Es el encanto de la tierra y la crueldad del cielo.
El Hombre queda paralizado ante su semblante.
Ante él no hay preguntas ni respuestas.
Es la vida de la Creatur.
Es la acción de la diferenciación.
Es el amor de los hombres.
Es el habla de los hombres.
Es la claridad y la sombra del hombre.
Es la realidad cambiante.
Aquí los muertos aullaron y se enfurecieron, pues eran imperfectos.

Sermón IV

Los muertos llenaron el espacio de quejas y dijeron:
Háblanos de los Dioses y Diablos, réprobo.
Dios Sol es el supremo bien, el Diablo lo contrario, así pues tenéis dos dioses.
Sin embargo, hay muchos bienes elevados y muchos males graves, y bajo ello hay dos dios-diablo: uno es lo ARDIENTE y el otro lo CRECIENTE.
Lo Ardiente es el Eros en la forma de llama. Alumbra al consumirse.
Lo Creciente es el ÁRBOL DE LA VIDA, reverdece al acumular materia viva.
El Eros llamea y muere por ello; el Árbol de la vida, por el contrario, crece lenta y constantemente a través de los tiempos incalculables.
Bien y mal se unen en la llama.
Bien y mal se unen en el crecimiento del árbol.
Vida y amor se enfrentan en su divinidad.
Incalculable, como es el ejército de estrellas, es el número de dioses y diablos.
Cada estrella es un dios y cada espacio que llena una estrella es un diablo.
Pero el lleno-vacío del todo es el Pleroma.
La acción del todo es Abraxas, sólo lo irreal se contrapone a él.
Cuatro es el número de los dioses principales, pues cuatro es el número de las medidas del mundo.
Uno es el principio, el Dios Sol.
Dios es el Eros, pues unifica a dos y se extiende iluminante.
Tres es el Árbol de la vida, pues llena el espacio con cuerpos.
Cuatro es el Diablo, pues abre todo lo cerrado; disuelve todo lo configurado y corporal; es el destructor en el que todo deviene nada.
Feliz yo, a quien es dado conocer la pluralidad y diversidad de los dioses.
Desgraciados vosotros, que sustituís esta indestructible pluralidad por un Dios. De este modo origináis el tormento de la no-comprensión y la mutilación de la Creatur, cuya esencia es diferenciación. ¿En qué sois fieles a vuestra esencia, a queréis convertir al mucho en uno? Lo que hacéis con los dioses os sucede también a vosotros. Todos os volvéis iguales y vuestra esencia se mutila.
Por la voluntad del Hombre impera igualdad y no por la voluntad de Dios, pues las de los dioses son muchas; en cambio, las de los hombres son pocas.
Los dioses son poderosos y soportan su diversidad, pues, como las estrellas, están aislados y a una inmensa distancia entre sí. Los hombres son débiles y no soportan su diversidad, pues habitan casi juntos y necesitan la comunidad para poder soportar su carácter peculiar.
Para la salvación os enseño lo inadmisible por causa de lo cual soy condenado.
La pluralidad de dioses corresponde a la pluralidad de hombres.
Innumerables dioses aguardan devenir hombres. Innumerables dioses han llegado a ser hombres. El Hombre participa de la esencia de los dioses, proviene de los dioses y va a Dios.
Del mismo modo que no resulta posible meditar sobre el Pleroma, tampoco es posible adorar a la multiplicidad de los dioses. Siquiera es posible adorar al primer Dios, la Plenitud activa y el summum bonum. Nosotros no podemos hacer nada para ello ni tomar nada de ello, pues el vacío activo lo traga todo en sí. Los dioses diáfanos forman el mundo del cielo, éste es
plurifacético y se extiende y amplía infinitamente. Su señor supremo es el Dios Sol.
Los dioses oscuros forman el mundo de la tierra. Son simples y se empequeñecen y disminuyen infinitamente. Su señor supremo es el Diablo, el espíritu de la luna, el satélite de la tierra, más pequeño y más frío que la tierra.
No existe diferencia alguna entre el poder de los dioses del cielo y de la tierra. Los del cielo engrandecen, los de la tierra empequeñecen.
Incalculable es la dirección de ambos.

Sermón V

Los muertos se burlaron y gritaron: instrúyenos, bufón, acerca de la Iglesia y de la santa comunidad.
El mundo de los dioses se manifiesta en la espiritualidad y en la sexualidad. Los del cielo aparecen en la espiritualidad, los terrenales en la sexualidad.
Espiritualidad recibe y capta. Es femenina y por ello la denominamos la MATER CAELESTIS, la madre celestial. Sexualidad produce y crea. Es masculina y por ello la denominamos FALO, el padre terrenal. La sexualidad del hombre es más terrena, la sexualidad de la mujer es más espiritual. La espiritualidad del hombre es más celestial aspira a lo más grande.
La espiritualidad de la mujer es más terrena, te dirige a lo pequeño.
Mentirosa y diabólica es la espiritualidad del hombre que se dirige a lo pequeño.
Mentirosa y diabólica es la espiritualidad de la mujer que se dirige a lo grande.
Cada uno debe orientarse a su lugar.
Hombre y mujer se convierten en diablo cuando no separan sus caminos espirituales, pues la esencia de la Creatur es diferenciación.
La sexualidad del hombre se dirige a lo terreno, la sexualidad de la mujer se dirige a lo espiritual. Hombre y mujer se convierten mutuamente en diablo cuando no separan su sexualidad.
El hombre conoce lo pequeño, la mujer lo grande.
El hombre se diferencia de la espiritualidad y de la sexualidad. Llama a la espiritualidad Madre y la sitúa entre el cielo y la tierra. Llama a la sexualidad Falo y la sitúa entre él y la Tierra, pues la madre y el Falo son demonios sobrehumanos y patentizaciones del mundo de los dioses. No son más eficaces que los dioses porque están más próximamente unidos a nuestra esencia. Si no os distinguís de la sexualidad y de la espiritualidad, ni las consideráis como esencia sobre vosotros, entonces las degradáis con propiedades del Pleroma.
Espiritualidad y sexualidad no son vuestras propiedades, no son cosas que poseáis y abarquéis, sino que os poseen y abarcan a vosotros, pues son poderosos demonios, formas de manifestación de los dioses, y por ello cosas que van más allá de vosotros y existen por sí mismas. No se trata de que uno tenga una espiritualidad para sí o una sexualidad para sí, sino que se encuentra bajo la ley de la espiritualidad y de la sexualidad. Por ello ninguno puede ir en contra de estos demonios.
Vosotros debéis verlos como demonios y como asunto y peligro común, como lastre común que la vida os ha impuesto. Así también la vida os es asunto y peligro común, al igual que los dioses y principalmente el temible Abraxas.
El Hombre es débil, por ello es comunitario inevitablemente; la comunidad si no está bajo el signo de la madre entonces está bajo el signo del Falo.
Ninguna comunidad es desgracia y enfermedad. Comunidad en cada uno es ruptura y disolución.
La diferenciación conduce al ser único. El ser único se enfrenta a la comunidad. Pero, en virtud de la debilidad del hombre frente a los dioses y demonios y a su ley invencible, es necesaria la comunidad. Por ello sois tan sociales como es necesario no por la voluntad de los hombres, sino a causa de los dioses. Los dioses os fuerzan a la comunidad. En la medida en que os fuerzan, la comunidad origina necesidad, más desgracia hay.
En la comunidad cada uno se clasifica por encima de otro, de modo que cada uno llegue a sí mismo y evite la esclavitud.
En la comunidad rige abstención, en el estar solo rige disipación.
La comunidad es lo profundo, el aislamiento es la altura.
La medida correcta de comunidad purifica y clarifica.
La medida correcta de aislamiento purifica y complementa.
La comunidad nos da el calor, la soledad nos da la luz.

Sermón VI

El demon de la sexualidad entra en nuestra alma como una serpiente. Es como la mitad del alma humana y significa deseo de pensamiento.
El demon de la espiritualidad se sumerge en nuestra alma como el pájaro blanco. Es la mitad del alma humana y se llama pensamiento de deseo.
La serpiente es un alma terrena, semidemoníaca, un espíritu, y unifica los espíritus de los muertos. Al igual que éstos, revolotea en las cosas de la tierra y origina que nosotros las temamos, o que inciten nuestra concupiscencia. La serpiente es de naturaleza femenina y busca siempre la comunidad de los muertos que están retenidos en la tierra, aquellos que no hallaron el camino que lleva más allá, a saber: a la soledad. La serpiente es una puta y tiene amoríos con el diablo y con los malos espíritus, un maligno tirano y espíritu de tortura, siempre seduciendo a la peor comunidad. El pájaro blanco es un alma semidivina del hombre. Permanece junto a la madre y de vez en cuando se eleva. El pájaro es masculino y es idea actuante. Es casto y solitario, un mensajero de la madre. Vuela muy por encima de la tierra. Ordena la soledad. Trae de las lejanías noticias que han sucedido ya, lleva nuestras palabras a la madre. Hace de intercesora, advierte, pero no tiene poder alguno frente a los dioses. Es un recipiente del sol. La serpiente desciende y paraliza con astucia al demon fálico o lo incita. Eleva las ideas clarividentes de lo terreno, que se originan por todas partes y que con codicia se aspiran por todas partes. La serpiente no quiere, pero debe sernos útil. Libera nuestro encadenamiento y de este modo nos muestra el camino que no hallábamos a partir del ingenio de los hombres.
Los muertos me miraron con desprecio y dijeron: Deja de hablar de dioses, demonios y almas. Todo esto en general lo sabíamos ya desde hace tiempo.

Sermón VII

Por la noche, sin embargo, volvieron los muertos con ademanes acusatorios y dijeron:
Olvidamos hablar de una cosa, instrúyenos acerca de los hombres.
El hombre es una puerta a través de la cual penetran del mundo externo los dioses, demonios y almas en el mundo interno, del mundo grande al mundo pequeño. Pequeñez y nadería es el hombre, vosotros lo habéis ya pasado, pero volvéis a encontraros en el espacio infinito, en la pequeña o interna infinitud.
A distancia incalculable está una estrella sola en el cenit.
Éste es el Dios de este uno, éste es su mundo, su Pleroma, su divinidad.
En este mundo el hombre es el Abraxas, que da a luz o devora su mundo.
Esta estrella es el Dios y el fin de los hombres.
Éste es su Dios que le guía, o él va el hombre para hallar descanso, o él conduce el largo viaje del alma hacia la muerte, en él todo brilla como luz, todo cuanto remite al hombre al gran mundo.
A éste reza el hombre.
El rezo acrecienta la luz de la estrella, lanza un puente sobre la muerte, prepara la vida del mundo pequeño, y aminora el deseo falto de esperanza del gran mundo.
Cuando el gran mundo se torna frío, la estrella ilumina.
No hay nada entre el hombre y su Dios, en cuanto el Hombre puede separar su mirada del espectáculo llameante de Abraxas.
Aquí Hombre, allí Dios.
Aquí debilidad y nadería, allí eterna fuerza creadora.
Aquí oscuridad total y frío húmedo, allí Sol pleno.
A esto los muertos guardaron silencio y se elevaron hacia arriba como humo sobre el fuego del pastor, que por la noche esperaba a su rebaño.

Carl Gustav Jung

VII SERMONES AD MORTUOS

Sermón I
Los muertos regresaron de Jerusalén, donde no hallaron lo que buscaban. Me pidieron permiso para entrar y solicitaron enseñanza de mí y así yo les enseñé:
Oíd: yo comienzo en la nada. La Nada es lo mismo que la Plenitud. En la infinitud hay tanto lleno como vacío. La Nada es vacía y llena. Vosotros podríais igualmente decir otra cosa de la nada, por ejemplo que es blanca o negra, o que no existe o que existe. Lo infinito y eterno no tiene propiedades porque tiene todas las propiedades.
La Nada o lo Pleno lo llamamos nosotros PLEROMA. Ahí dentro se deja de pensar y de existir, pues lo infinito y eterno no tiene propiedad alguna.
En él no existe nadie, pues entonces se distinguiría del Pleroma y tendría propiedades que le diferenciarían como algo del Pleroma.
En el Pleroma es nada y todo: no es posible pensar sobre el Pleroma, pues ello significaría diluirse a sí mismo.
La CREATUR no es en el Pleroma sino en sí. El Pleroma es principio y fin de la Creatur.
Atraviesa por ella y por entre ella, como la luz del sol penetra el aire por todas partes.
Aunque el Pleroma la penetra totalmente, la Creatur no tiene, sin embargo, parte alguna en ello, del mismo modo que un cuerpo completamente transparente no deviene claro ni oscuro por la luz que le atraviesa.
Pero nosotros mismos somos el Pleroma, pues somos parte de lo eterno e infinito. Pero no tenemos participación en ello sino que estamos distanciados del Pleroma infinitamente, no espacial o temporalmente sino ESENCIALMENTE, en cuanto nos diferenciamos en esencia del Pleroma como Creatur, que está limitada en el espacio y en el tiempo.
Sin embargo, en cuanto somos parte del Pleroma, también el Pleroma está en nosotros.
Incluso en el punto más pequeño el Pleroma es infinito, eterno y completo, pues pequeño y grande son propiedades que están contenidas en él.
Es la Nada que es en todas partes total e inevitable. Por ello hablo yo de la Creatur como una parte del Pleroma sólo a modo de imagen, pues el Pleroma no está realmente dividido en ningún aspecto, pues es la Nada. Nosotros somos también todo el Pleroma, pues, a modo de imagen, el Pleroma es el punto más pequeño sólo apuntado, no existente, en nosotros y la infinita bóveda del mundo que está a nuestro alrededor. ¿Por qué, sin embargo, hablamos del Pleroma en general, si es todo y nada?
Hablo de ello por empezar en algún sitio, y para desengañaros de que en algún sitio, fuera o dentro, exista algo determinado de antemano fijamente o de algún modo. Todo lo denominado fijo o determinado es sólo relativo. Sólo lo que está arrojado al cambio es fijo y determinado.
Pero lo cambiable es la Creatur; es, pues, ella lo único fijo y determinado, pues tiene propiedades, ella misma es Propiedad.
Planteamos la cuestión: ¿Cómo surgió la Creatur? Las creaturas han surgido, pero no la Creatur, pues es la propiedad del Pleroma mismo, como también la no-creación, la muerte eterna. Creatur existe siempre y en todas partes, Muerte existe siempre y en todas partes. El Pleroma lo tiene todo, diferenciación e indiferenciación.
La diferenciación es la Creatur. Es diferenciada. Diferenciación es su esencia, por ello se diferencia ella también. Por ello se diferencia el Hombre, pues su esencia es diferenciable. Por ello diferencia él también las propiedades del Pleroma que no existen. Las diferencia a partir de su esencia. Por ello el Hombre debe hablar de las propiedades del Pleroma, que no existen.

Sermón II

Los muertos seguían por la noche a lo largo de los muros y gritaban:
Sobre Dios queremos saber. ¿Dónde está Dios? ¿Está muerto Dios?
Dios no está muerto, es tan vivo como siempre. Dios es Creatur, pues es algo determinado y por ello diferenciado del Pleroma. Dios es propiedad del Pleroma y todo cuanto digo de la Creatur, vale también para Él.
Sin embargo, se distingue de la Creatur en que es mucho menos claro y más indeterminado que la Creatur. Es menos diferenciado que la Creatur, pues el principio de su esencia es plenitud verdadera y sólo en cuanto es determinado y diferenciado es Creatur y en cuanto es la patentización de la verdadera plenitud del Pleroma.
Todo cuanto no diferenciamos cae en el Pleroma y se anula con su oposición.
Por ello cuando no diferenciamos a Dios, la verdadera plenitud deja de existir para nosotros.
Dios es también el Pleroma mismo, del mismo modo que cada punto en lo creado y en lo increado es el Pleroma mismo.
El vacío actuante es la esencia del Diablo. Dios y Diablo son las primeras patentizaciones de la Nada, que nosotros llamamos Pleroma. Es indiferente si el Pleroma existe o no existe, pues se anula a sí mismo en todo. No es así con la Creatur. Dios y Diablo, en cuanto son Creaturas, no se anulan, sino que existen opuestamente como contra ríos actuantes. No necesitamos prueba alguna de su existencia, basta que debemos siempre hablar de ellos de nuevo.
Incluso aunque ambos no existieran, la Creatur, a partir de su naturaleza de diferenciación, los diferenciaría de nuevo M Pleroma.
Todo lo que adquiere su diferenciación a partir M Pleroma es antinomia, por ello siempre a Dios le corresponde el Diablo.
Esta mutua pertenencia es tan íntima y, como vosotros habéis experimentado, también tan indisoluble en vuestra vida como el Pleroma mismo. Ello proviene de que ambos están muy próximos al Pleroma, en el que todos los contrarios dejan de existir y son uno.
Dios y Diablo son distintos por el lleno y el vacío, engendramiento y destrucción. Lo ACTUANTE les es común. Lo Actuante les une. Por ello lo Actuante está por encima de ellos y es un Dios por encima de Dios, pues unifica lo Pleno y el Vacío en su acción.
Éste es un Dios del que vosotros nada sabíais, pues los hombres lo olvidaron. Nosotros le denominamos por su nombre: ABRAXAS. Es todavía más indeterminado que Dios y Diablo.
Para diferenciar a Dios de él, llamamos a Dios HELIOS o Sol.
Abraxas es acción, frente a él no hay nada sino lo irreal, por ello su naturaleza activa se despliega libre. Lo irreal no existe y no se opone.
Abraxas está por encima del Sol y por encima del Diablo. Es, lo improbable, probable; lo irreal, activo. Si el Pleroma tuviera una esencia, Abraxas sería su manifestación.
Es ciertamente lo activo mismo, pero ninguna acción determinada, sino acción en general.
Es irreal activo, porque no tiene acción determinada alguna.
Es también Creatur, puesto que se diferencia del Pleroma.
El Sol tiene una acción determinada, al igual que el Diablo; por ello nos parecen mucho más actuantes que el Abraxas indeterminable.
Es Fuerza, Duración, Transformación.
Aquí los muertos levantaron un gran tumulto, pues eran cristianos.

Sermón III

Los muertos avanzaron como niebla a través de los pantanos y gritaron:
Háblanos más sobre el supremo Dios.
Abraxas es el Dios difícilmente reconocible. Su poder es el supremo, pues el Hombre no lo ve. Del Sol ve el summum bonum, del Diablo el infimum malum, de Abraxas, sin embargo, la VIDA indeterminada en todos los aspectos que es la madre del bien y del mal.
La Vida parece ser más pequeña y más débil que el summum bonum, razón por la cual resulta difícil pensar que Abraxas supere en poder incluso al Sol, que es, sin embargo, la fuente iluminante de toda fuerza de vida misma.
Abraxas es el Sol y a la vez el abismo eternamente arrollador del Vacío, del empequeñecedor y disgregador, del Diablo.
El poder de Abraxas es ambivalente. Vosotros no lo veis pues en vuestros ojos lo opuestamente orientado de este poder deja de ser.
Lo que Dios Sol dice es vida.
Lo que dice el Diablo es muerte.
Abraxas, sin embargo, dice la palabra digna y condenada, que es a la vez vida y muerte.
Abraxas produce verdad y mentira, bien y mal, luz y tinieblas en la misma palabra y en el mismo acto. Por ello es Abraxas temible.
Es soberbio como el león en el instante en que vence a su víctima. Es bello como un día de primavera.
Sí, es el gran Pan mismo y el pequeño. Es Príapo.
Es el monstruo del averno, un pólipo con mil brazos, serpiente alada, furia.
Es el Hermafrodita del principio más inferior.
Es el Señor de las ranas y los sapos, que viven en el agua y suben a la tierra, que cantan al mediodía y a medianoche.
Es el Lleno que se une con el Vacío.
Es la cópula sagrada, es el amor y su homicidio, es el santo y su traidor.
Es la más clara luz del día y la más profunda noche del absurdo. Verle significa ceguera, conocerle significa enfermedad, rezarle significa muerte, temerle significa sabiduría, no oponerse a Él significa salvación.
Dios vive detrás del sol, el Diablo vive detrás de la noche. Lo que Dios engendra a partir de la luz, el Diablo lo arrastra a la noche. Pero Abraxas es el mundo, su devenir y dejar de ser mismo.
A cada ofrenda del Dios Sol el Diablo presenta su maldición.
Todo cuanto solicitáis de Dios Sol, produce un acto del Diablo.
Todo cuanto creáis con Dios da al Diablo poder de actuación.
Esto es el terrible Abraxas.
Es la Creatur más poderosa y en él la Creatur se horroriza a sí misma.
Es la colisión patente de la Creatur contra el Pleroma y su nada. Es el horror del hijo ante la madre.
Es el amor de la madre por el hijo.
Es el encanto de la tierra y la crueldad del cielo.
El Hombre queda paralizado ante su semblante.
Ante él no hay preguntas ni respuestas.
Es la vida de la Creatur.
Es la acción de la diferenciación.
Es el amor de los hombres.
Es el habla de los hombres.
Es la claridad y la sombra del hombre.
Es la realidad cambiante.
Aquí los muertos aullaron y se enfurecieron, pues eran imperfectos.

Sermón IV

Los muertos llenaron el espacio de quejas y dijeron:
Háblanos de los Dioses y Diablos, réprobo.
Dios Sol es el supremo bien, el Diablo lo contrario, así pues tenéis dos dioses.
Sin embargo, hay muchos bienes elevados y muchos males graves, y bajo ello hay dos dios-diablo: uno es lo ARDIENTE y el otro lo CRECIENTE.
Lo Ardiente es el Eros en la forma de llama. Alumbra al consumirse.
Lo Creciente es el ÁRBOL DE LA VIDA, reverdece al acumular materia viva.
El Eros llamea y muere por ello; el Árbol de la vida, por el contrario, crece lenta y constantemente a través de los tiempos incalculables.
Bien y mal se unen en la llama.
Bien y mal se unen en el crecimiento del árbol.
Vida y amor se enfrentan en su divinidad.
Incalculable, como es el ejército de estrellas, es el número de dioses y diablos.
Cada estrella es un dios y cada espacio que llena una estrella es un diablo.
Pero el lleno-vacío del todo es el Pleroma.
La acción del todo es Abraxas, sólo lo irreal se contrapone a él.
Cuatro es el número de los dioses principales, pues cuatro es el número de las medidas del mundo.
Uno es el principio, el Dios Sol.
Dios es el Eros, pues unifica a dos y se extiende iluminante.
Tres es el Árbol de la vida, pues llena el espacio con cuerpos.
Cuatro es el Diablo, pues abre todo lo cerrado; disuelve todo lo configurado y corporal; es el destructor en el que todo deviene nada.
Feliz yo, a quien es dado conocer la pluralidad y diversidad de los dioses.
Desgraciados vosotros, que sustituís esta indestructible pluralidad por un Dios. De este modo origináis el tormento de la no-comprensión y la mutilación de la Creatur, cuya esencia es diferenciación. ¿En qué sois fieles a vuestra esencia, a queréis convertir al mucho en uno? Lo que hacéis con los dioses os sucede también a vosotros. Todos os volvéis iguales y vuestra esencia se mutila.
Por la voluntad del Hombre impera igualdad y no por la voluntad de Dios, pues las de los dioses son muchas; en cambio, las de los hombres son pocas.
Los dioses son poderosos y soportan su diversidad, pues, como las estrellas, están aislados y a una inmensa distancia entre sí. Los hombres son débiles y no soportan su diversidad, pues habitan casi juntos y necesitan la comunidad para poder soportar su carácter peculiar.
Para la salvación os enseño lo inadmisible por causa de lo cual soy condenado.
La pluralidad de dioses corresponde a la pluralidad de hombres.
Innumerables dioses aguardan devenir hombres. Innumerables dioses han llegado a ser hombres. El Hombre participa de la esencia de los dioses, proviene de los dioses y va a Dios.
Del mismo modo que no resulta posible meditar sobre el Pleroma, tampoco es posible adorar a la multiplicidad de los dioses. Siquiera es posible adorar al primer Dios, la Plenitud activa y el summum bonum. Nosotros no podemos hacer nada para ello ni tomar nada de ello, pues el vacío activo lo traga todo en sí. Los dioses diáfanos forman el mundo del cielo, éste es
plurifacético y se extiende y amplía infinitamente. Su señor supremo es el Dios Sol.
Los dioses oscuros forman el mundo de la tierra. Son simples y se empequeñecen y disminuyen infinitamente. Su señor supremo es el Diablo, el espíritu de la luna, el satélite de la tierra, más pequeño y más frío que la tierra.
No existe diferencia alguna entre el poder de los dioses del cielo y de la tierra. Los del cielo engrandecen, los de la tierra empequeñecen.
Incalculable es la dirección de ambos.

Sermón V

Los muertos se burlaron y gritaron: instrúyenos, bufón, acerca de la Iglesia y de la santa comunidad.
El mundo de los dioses se manifiesta en la espiritualidad y en la sexualidad. Los del cielo aparecen en la espiritualidad, los terrenales en la sexualidad.
Espiritualidad recibe y capta. Es femenina y por ello la denominamos la MATER CAELESTIS, la madre celestial. Sexualidad produce y crea. Es masculina y por ello la denominamos FALO, el padre terrenal. La sexualidad del hombre es más terrena, la sexualidad de la mujer es más espiritual. La espiritualidad del hombre es más celestial aspira a lo más grande.
La espiritualidad de la mujer es más terrena, te dirige a lo pequeño.
Mentirosa y diabólica es la espiritualidad del hombre que se dirige a lo pequeño.
Mentirosa y diabólica es la espiritualidad de la mujer que se dirige a lo grande.
Cada uno debe orientarse a su lugar.
Hombre y mujer se convierten en diablo cuando no separan sus caminos espirituales, pues la esencia de la Creatur es diferenciación.
La sexualidad del hombre se dirige a lo terreno, la sexualidad de la mujer se dirige a lo espiritual. Hombre y mujer se convierten mutuamente en diablo cuando no separan su sexualidad.
El hombre conoce lo pequeño, la mujer lo grande.
El hombre se diferencia de la espiritualidad y de la sexualidad. Llama a la espiritualidad Madre y la sitúa entre el cielo y la tierra. Llama a la sexualidad Falo y la sitúa entre él y la Tierra, pues la madre y el Falo son demonios sobrehumanos y patentizaciones del mundo de los dioses. No son más eficaces que los dioses porque están más próximamente unidos a nuestra esencia. Si no os distinguís de la sexualidad y de la espiritualidad, ni las consideráis como esencia sobre vosotros, entonces las degradáis con propiedades del Pleroma.
Espiritualidad y sexualidad no son vuestras propiedades, no son cosas que poseáis y abarquéis, sino que os poseen y abarcan a vosotros, pues son poderosos demonios, formas de manifestación de los dioses, y por ello cosas que van más allá de vosotros y existen por sí mismas. No se trata de que uno tenga una espiritualidad para sí o una sexualidad para sí, sino que se encuentra bajo la ley de la espiritualidad y de la sexualidad. Por ello ninguno puede ir en contra de estos demonios.
Vosotros debéis verlos como demonios y como asunto y peligro común, como lastre común que la vida os ha impuesto. Así también la vida os es asunto y peligro común, al igual que los dioses y principalmente el temible Abraxas.
El Hombre es débil, por ello es comunitario inevitablemente; la comunidad si no está bajo el signo de la madre entonces está bajo el signo del Falo.
Ninguna comunidad es desgracia y enfermedad. Comunidad en cada uno es ruptura y disolución.
La diferenciación conduce al ser único. El ser único se enfrenta a la comunidad. Pero, en virtud de la debilidad del hombre frente a los dioses y demonios y a su ley invencible, es necesaria la comunidad. Por ello sois tan sociales como es necesario no por la voluntad de los hombres, sino a causa de los dioses. Los dioses os fuerzan a la comunidad. En la medida en que os fuerzan, la comunidad origina necesidad, más desgracia hay.
En la comunidad cada uno se clasifica por encima de otro, de modo que cada uno llegue a sí mismo y evite la esclavitud.
En la comunidad rige abstención, en el estar solo rige disipación.
La comunidad es lo profundo, el aislamiento es la altura.
La medida correcta de comunidad purifica y clarifica.
La medida correcta de aislamiento purifica y complementa.
La comunidad nos da el calor, la soledad nos da la luz.

Sermón VI

El demon de la sexualidad entra en nuestra alma como una serpiente. Es como la mitad del alma humana y significa deseo de pensamiento.
El demon de la espiritualidad se sumerge en nuestra alma como el pájaro blanco. Es la mitad del alma humana y se llama pensamiento de deseo.
La serpiente es un alma terrena, semidemoníaca, un espíritu, y unifica los espíritus de los muertos. Al igual que éstos, revolotea en las cosas de la tierra y origina que nosotros las temamos, o que inciten nuestra concupiscencia. La serpiente es de naturaleza femenina y busca siempre la comunidad de los muertos que están retenidos en la tierra, aquellos que no hallaron el camino que lleva más allá, a saber: a la soledad. La serpiente es una puta y tiene amoríos con el diablo y con los malos espíritus, un maligno tirano y espíritu de tortura, siempre seduciendo a la peor comunidad. El pájaro blanco es un alma semidivina del hombre. Permanece junto a la madre y de vez en cuando se eleva. El pájaro es masculino y es idea actuante. Es casto y solitario, un mensajero de la madre. Vuela muy por encima de la tierra. Ordena la soledad. Trae de las lejanías noticias que han sucedido ya, lleva nuestras palabras a la madre. Hace de intercesora, advierte, pero no tiene poder alguno frente a los dioses. Es un recipiente del sol. La serpiente desciende y paraliza con astucia al demon fálico o lo incita. Eleva las ideas clarividentes de lo terreno, que se originan por todas partes y que con codicia se aspiran por todas partes. La serpiente no quiere, pero debe sernos útil. Libera nuestro encadenamiento y de este modo nos muestra el camino que no hallábamos a partir del ingenio de los hombres.
Los muertos me miraron con desprecio y dijeron: Deja de hablar de dioses, demonios y almas. Todo esto en general lo sabíamos ya desde hace tiempo.

Sermón VII

Por la noche, sin embargo, volvieron los muertos con ademanes acusatorios y dijeron:
Olvidamos hablar de una cosa, instrúyenos acerca de los hombres.
El hombre es una puerta a través de la cual penetran del mundo externo los dioses, demonios y almas en el mundo interno, del mundo grande al mundo pequeño. Pequeñez y nadería es el hombre, vosotros lo habéis ya pasado, pero volvéis a encontraros en el espacio infinito, en la pequeña o interna infinitud.
A distancia incalculable está una estrella sola en el cenit.
Éste es el Dios de este uno, éste es su mundo, su Pleroma, su divinidad.
En este mundo el hombre es el Abraxas, que da a luz o devora su mundo.
Esta estrella es el Dios y el fin de los hombres.
Éste es su Dios que le guía, o él va el hombre para hallar descanso, o él conduce el largo viaje del alma hacia la muerte, en él todo brilla como luz, todo cuanto remite al hombre al gran mundo.
A éste reza el hombre.
El rezo acrecienta la luz de la estrella, lanza un puente sobre la muerte, prepara la vida del mundo pequeño, y aminora el deseo falto de esperanza del gran mundo.
Cuando el gran mundo se torna frío, la estrella ilumina.
No hay nada entre el hombre y su Dios, en cuanto el Hombre puede separar su mirada del espectáculo llameante de Abraxas.
Aquí Hombre, allí Dios.
Aquí debilidad y nadería, allí eterna fuerza creadora.
Aquí oscuridad total y frío húmedo, allí Sol pleno.
A esto los muertos guardaron silencio y se elevaron hacia arriba como humo sobre el fuego del pastor, que por la noche esperaba a su rebaño.