"Escribe con sangre y comprenderas que la sangre es espiritu"

Friederich Nietszche







lunes, 20 de diciembre de 2010

Santa Claus: Una Deidad de Nuestros Tiempos



Por Aaron Leitch (Khephera)

Siéntete en libertad para reír. Es uno de sus mensajes tangenciales. Sin embargo, te asombrará descubrir que Santa Claus es una Deidad moderna que satisface cada uno de los requisitos que se requieren para ser una forma divina. La manera en la cual nosotros las personas de estos tiempos modernos tratamos con Santa Claus, y la Navidad en general, es exactamente la misma utilizada en los ritos para los Dioses de la antigüedad. Esto nos puede proveer un estupendo campo de acción en el cual probar nuestros métodos para tratar con cualquier Dios que escojamos. Por lo menos, esta fórmula neo-pagana ofrece un deslumbrante contraste a nuestros sistemas clásicos.



Ahora bien, éste no va a ser un ensayo sobre el nacimiento y la historia del mito de Santa Claus. Es bastante bien conocido que Santa tiene un muy viejo y distinguido (y podría agregar pagano) - patrimonio. Ahora demostraré cómo es que él puede ser de hecho considerado un Dios.



En primer lugar, es lo suficientemente viejo. Él no es tan joven como para ser una creación nueva (como Cthulhu). Ni puede ser el alma de alguien recientemente fallecido. Sin embargo él fue una vez un humano vivo. Su persona produjo tal impresión en las personas que lo rodeaban, que aún después de Su muerte la gente siguió honrándolo. En esencia, el fantasma mismo de Kristopher Kringle (nombre tomado de series y filmes americanos) fue capturado luego de Su muerte, y nunca le fue permitido escapar. Honrando este espíritu, la gente le dio fuerza y alimento. Ahora él es bien conocido y venerado alrededor del mundo, de ésta manera él se asegura el estatus de un Dios.

¿Cómo adoramos esta Deidad hoy? Comenzamos por reservarle un Día Sagrado cada Navidad. "Oh -dice la mayoría de la gente- sabemos que es para honrar el Nacimiento del Hijo de Dios". O, como algunos saben, el Dios Sol. Pero, recuerda tu infancia: Jesús podría haber sido el Sol de Dios. Pero el Nombre de Dios en esa fecha era "Santa Clause" (o Papá Noel). Su Imagen estaba en todas partes. Tú anhelaste Su llegada. Tú le escribiste cartas e incluso ofreciste oraciones. Arriesgaría decir que a ninguno de nosotros, los niños, alguna vez nos importó acerca de algún tipo que supuestamente había nació ese mismo día dos mil años atrás. Era en Santa en lo que estabamos obsesionados.



¡Pero no estábamos solos! ¡Nuestro Dios aquí no carece de sacerdocio. Asi como tampoco le faltan adoradores! Él ciertamente tenía Profetas; Hombres que asumirían Su forma y tendrían completa autoridad para hablar en nombre del Dios. Los vimos en las esquinas de la calles, las vimos en los centros comerciales. En las grandes tiendas estaban en lugares donde podíamos pedir una entrevista y así poder preguntar sobre lo que el Dios tenía que decir acerca de nuestros deseos. Esta era una sencilla y básica adivinación. Todos sabíamos que no era el Santa verdadero, pero todos jugamos nuestros papeles para la adivinación a fin de que el Profeta correctamente pudiese conjurar la esencia de Santa y pudiese hablar con Su voz. Incluso las dementes cantidades de azúcar que comimos en esos días ayudaron a alterar nuestra conciencia.



Pero Santa tiene otros Sacerdotes también. Son anónimos tal como monjes que constantemente llevan sus túnicas puestas sobre sus cabezas. Hoy sabemos que estaban allí, pero cuando éramos niños pequeños no lo sabíamos. Todavía creímos que el Dios Mismo se estaba manifestando físicamente y realizando los milagros de la mañana de Navidad. No sabíamos que había sacerdotes que podían conjurar el ser de Santa a fin de que él pudiera usar sus cuerpos humanos para realizar los milagros. Estos innominados eran, claro está, nuestros padres. Cada Nochebuena nos mandaban a la cama, y ellos mismos pretendían hacer lo mismo. Entonces, entrarían en el Templo y realizarían el papel de Santa. Dejarían los regalos, y beberían la leche y comerían las galletas. Algunas veces dejarían la "prueba" que "Santa" había estado allí.



Una Nochebuena, cuando yo tenía nueve años aproximadamente, me desconcertó un sonido de cascabeles proveniente desde más allá de mi ventana cuando intentaba dormir. Vivía en Florida, así que por supuesto que estos no eran los sonidos usuales de la estación invernal. Sabía que no había ningún coche en las cercanías, y que nadie pasaba caminando o corriendo con ellos, pues el sonido había sido demasiado breve. Pero había sido lo suficientemente largo para ser obvio de que eran cascabeles. Por supuesto que mi desconcierto duro poco. ¡Hasta los dieciocho o diecinueve años! La única razón que mi desconcierto no haya durado hasta el día de hoy, es porque una Navidad cuando estaba en casa de mis padres, vi a mi madre hacer esto a los niños que estaban en la casa (entre ellos mi propio hijo). Sólo espero que esto haya afectado a esos niños tanto como me afectó a mi.



Éstos son los sacerdotes de Santa tanto del santuario interior como los profetas exteriores. El Templo del que hablo, es probablemente evidente ahora, era tu sala de estar. Estaba decorado en colores muy especiales, con adornos de formas y materiales singulares. El acebo (agrifolio, cardón, cardonera, aquifolio, cebro) es sagrado para nuestro Santa, como lo es el muérdago, y al muérdago se lo asoció con ritos importantes. La imagen de Santa tenía que estar allí, así como también su árbol sagrado. Cada decoración colgada en ese árbol, y en el Templo, tenía una razón de estar allí. Cada uno tenía sus propios rituales y tradiciones, lo cual reflejaba la cultura e historia familiar. Las instrucciones para todo esto no eran menos precisas que las que uno puede encontrar en Exodo cap. 30, donde el Tabernáculo de Adoración fue esbozado.



Santa estaba listo para ser alimentado. No con cualquier cosa, sino que concretamente con la leche más pura y galletas. O al menos algunas de sus variaciones. Éstas eran consumidas por uno o ambos sacerdotes del santuario interior de tu culto particular (la familia). Las galletas y el ponche de huevo es una Eucaristía para los adoradores.



Incluso le cantamos canciones dedicadas a él en el Templo con el específico propósito de invocar e intensificar Su presencia en el cuarto. Esto iba en aumento constante todo el perído pre-navideño hasta que diesen las doce de la Nochebuena, donde las invocaciones estarían acompañadas por ritos muy específicos en la más santa de las noches. Había rituales muy complejos que tuvieron que ser ejecutados en la Nochebuena, finalizando cuando los adoradores se iban a dormir.



Más que a dormir, extasiados en sueños visionarios. La escrituras enseñan que deberíamos visualizar confites (idea extraída de un film clásico americano). Nunca pudimos. Aun más intrincados y específicos eran los ritos que tenían que ser realizados a la mañana siguiente.¡Una descripción de eso podría llenar capítulos!


No sólo esto, sino que también Santa podría estar ofendido con nosotros y haber seguido su camino sin molestarse en pasar por casa. El mal comportamiento de los niños estaba en el tope de esa lista. Aunque, también se le podría ofender bastante con una actitud "avara" o "aguafiestas" (Grinch en inglés). Podíamos leer acerca de esa clase de actitudes en nuestra literatura sagrada . Ellas nos convertían en una persona solitaria y triste, y alejada de todo lo que Santa tenga para ofrecer. ¡Pero esas historias, a fin de cuentas, siempre acababan con el villano convertido en un hombre de Dios! Por supuesto, nuestra Sagrada Escritura divina agregaba mucho más que eso. También incluía a nuestros héroes sagrados Frosty (muñeco de nieve, típico personaje navideño americano) y Rudolph por ejemplo. Y las instrucciones para las visiones de los confites (Visions of Sugarplum).



Cuando niños, durante la estación de Navidad, todos los días y en todos los aspectos vivimos, amamos, y adoramos a Kristopher Kringle. Nos ofrecimos a él en fe pura, en amor perfecto, y en confianza total. Fue tan simple. No había rodeos. No había tablas de correspondencias. Los rituales a todo lo largo de la sagrada estación no eran técnicos, eran devotos. Y eran algo que estaba tan arraigado a ti que nunca pensaste mucho acerca de ellos. Esto es semejante a la honra que los paganos ofrecían a sus Dioses. Nosotros los Neo-paganos tenemos la posibilidad de ir mucho más lejos. Aceptaré otro desafío y afirmaré que me comería mi procesador de texto si alguna vez encontrase alguna prueba de que nuestra observancia moderna de la Navidad tiene alguna diferencia con la manera en la cual los cultos antiguos funcionaban.



Por consiguiente, me acojo lo antedicho para referirme a lo que yo llamo el "Modelo Santa". En cualquier momento que te sientas con la necesidad de honrar a un Dios o Diosa específico, quizás sería útil que primero colocases el Modelo Santa sobre Ellos. Ve cuánto conocimiento careces del Dios en cuestión antes de que comiences con los trabajos. Daré un ejemplo. Primero, déjame darle más relieve al Patrón, o Modelo Santa.

Santa posee todo lo siguiente:

•Imágenes Sagradas
•Días Festivos
•Numerosos y muy concretos Ritos y Rituales.
•Eucaristía específica (para otros Dioses, esto incluiría algo semejante al Bautismo y operaciones relacionadas).
•Alimentos sagrados, plantas, colores, así como también árboles.
•Templo específico preparado con objetos sagrados como decoración.
•Tradiciones, mitos, y ritos asociados. Cada uno a ser correctamente realizado.
•Música y bailes específicos. Incluso instrumentos musicales concretos.
•Adivinaciones, visiones, y peticiones para obtener ayuda o bendición del Dios.
•Mitología y Escritura sagrada.
•Ofensas y "pecados" en contra de los mandatos del Dios. O, haciendote a ti mismo ritualmente impuro.
•Un sacerdocio organizado que cuida de la mayor parte de los detalles anteriormente citados, realiza los ritos más importantes y secretos, y son también nuestro enlace directo con el Dios a través de sus invocaciónes.
•Conciencia alterada.
•Completa dedicación, lealtad y amor hacia la Deidad. Si el día consagrado al Dios no se siente como la Navidad, es porque entonces estas haciendo algo incorrectamente.
No creo que ninguno de los puntos arriba citados estén ausentes de los cultos dedicados a los viejos Dioses. Imagina a una persona de aquí a cinco mil años intentando atisbar la Navidad a partir de lo que lee en, tal vez cuatro o cinco copias subsistentes de nuestros modernos libros sobre estos festejos. O quizás sólo comentarios y citas cortas de generaciones que nos subsiguieron acerca de nuestra actual Navidad. ¡O tal vez (peor aún!) ¡De antiguos comerciales televisivos que hayan sido recuperados! ¿Piensas tú que ellos captarían lo que nuestros niños sienten hoy? Esta no puede ser llamada una situación afortunada y es eso lo que tú tienes en contra cuando tratas de restablecer contacto con uno de los Dioses antiguos.

Cuando negociamos con otro Dios aparte de Kristopher Kringle, tenemos que preguntarnos con cuánto de los puntos arriba citados somos capaces de cumplir? ¿Cuánta información podemos recobrar de aquellas épocas y del culto al Dios (en libros de arqueología), y cuántos puntos de nuestro Modelo quedarán sin cumplir?



Supongamos que tenemos el deseo de honrar al Marduk de Babilonia. ¿Con cuántos de los puntos podrías cumplir? ¿Qué es lo que comprende nuestro conocimiento actual de Marduk? ¿Días festivos? Sí, tenemos conocimiento acerca de unos cuantos de ellos. ¿Ciertos ritos y rituales? No, sólo podemos asociar a Marduk con los recitados de apertura de algunos ritos de exorcismo, y eso es todo. ¿Alimentos específicos, plantas, sacrificios, y otros materiales? Aparte de Lapislázuli (al cuál Marduk es a menudo asociado), ninguno. Al menos, sabemos a lo que él se parece en una de sus figuras. Conocemos a lo que él era directamente adverso; es decir, lo qué él consideraba pecado en contra de sus mandatos? ¿Disponemos de algúnas de esas directivas? ¿Conocemos la manera correcta de obtener contacto con él: la música, los bailes, los implementos específicos usados? No sabemos nada de todo esto. Y, por si esto fuera poco ¿puedes hablarle en su lengua materna? Apostaría que la mayoría de nosotros tendría que decir que no en este último punto. Todo esto aun no cubre la entera lista de arriba, pero es seguro que pone las cosas en perspectiva. En lo que se refiere a comparar a Marduk con Santa: ¡Vemos lo poco que realmente sabemos de Marduk!



El cambiar esto requiere duro trabajo y dedicación de toda una vida. Horas pasadas en las bibliotecas escudriñando y reescudriñando textos arqueológicos y antropológicos; Tanto de libros en los estantes como de artículos de publicaciones de arqueología. Haz todo lo posible por completar y cumplir con todos y cada uno de los puntos en el Modelo antes citado antes de que comiences con tus prácticas. Sopesa aquellos con los que tú no podrías cumplir, y qué es lo que podría hacerse en su lugar.



Debería yo a estas alturas aceptar también que hay otros patrones que pueden ser usados aparte del "Modelo de Santa". También podrías ponerte a estudiar profundamente la historia del hombre Jesús de Nazareth. Rastréale desde las épocas en que él era un simple hombre mortal, hasta el tiempo en que su espíritu fue elevado a la categoría de divinidad por sus seguidores. Toma nota de las tradiciones que surgieron en torno a aquella ascención. Podría ser divertido poner el mismisimo Modelo de Santa sobre esto cuando termines.



De hecho, hay ciertamente otro Patrón completamente desarrollado, escrito para ti, y disponible dondequiera. Simplemente estudia los últimos cuatro libros de la tora (es decir los primeros cinco libros del Viejo Testamento de la Biblia). Mantén en mente todo el tiempo de que lo que tú estas leyendo fue escrito por personas perfectamente paganas, y que los métodos que se describen son típicos de cualquier culto a los Dioses del Oriente Medio antiguo, lo cual era prácticamente lo mismo en cualquier parte del mundo (antes del tiempo de monoteísmo).



¿Eres capaz de tal clase de métodos, al menos hasta cierto punto?









Nota de la traducción: Éste es un fragmento de un artículo más extenso titulado "Los Dioses Antiguos y el Neo-Paganismo" a ser próximamente publicado en su totalidad en Zona de Caos. Por razones mágicas se ha mantenido el nombre Santa Claus en lugar del comúnmente usado en nuestra lengua Papá Noel.



Traducido por Kaosmos


Ensayo tomado de Zona caos http://zonadecaos.com/Articulos/Santa.htm

sábado, 11 de diciembre de 2010

El Diablo en la Chimenea



Por Robert Anton Wilson

Nueve años atrás en Burlington, Carolina del Norte, un grupo de personas decentes, cristianas, trabajadoras que se hacían llamar a sí mismos la "Iglesia del Tabernáculo de la Verdad" presentaron una querella contra el bien conocido duende Santa Claus .

Acusaron a Mr. Claus, representado en el tribunal por un maniquí, de toda clase de delitos y crímenes. Lo acusaron de paganismo. Lo acusaron de perjurio por afirmar ser San Nicolás. Hasta lo acusaron de alentar el abuso de menores apareciendo en anuncios de whisky. Peor aún, le declararon culpable en todos los cargos, pero principalmente por ser un viejo y jovial duende - es decir, Un dios pagano intentando robar la Navidad de Cristo.

Esta no fue lo primera vez que una congregación cristiana le da una patada a Mr. Claus. El Papa Juan XXIII expulsó al alegre viejo de la Iglesia Católica Romana allá por los años 60. Los Testigos de Jehová siempre han denunciado a Santa por su insípido pasado pagano. (También identificaron a los árboles de Navidad como símbolos fálicos mucho antes que Freud.) Muchos fundamentalistas creen que todos los dioses paganos son básicamente un dios falso - el mismo demonio con disfraces diferentes - y piensan que el disfraz es tenue en el caso de este duende en particular. Sólo se necesita un pequeño cambio de letras, para afirmar esto, para exponer a Santa Claus como SATAN CLAUS.

Personalmente barajo la idea de que los fundamentalistas de una vez por todas tienen razón esta vez. Santa no sólo tiene una ascendencia pagana sino que lo rodea una más bien familiar historia criminal. Déjame iluminarte...

Como Weston La Barre apuntó hace mucho tiempo en su clásico: Danza de los Espíritus : En los Orígenes de la Religión, puedes encontrar vestigios de un primordial dios-oso desde los fondos de Sudamérica hacia lo más alto de América del Norte y desde el Polo Norte y hacia el otro lado de la mayor parte de Europa y Asia. Esta deidad aparece en pinturas rupestres del sur de Francia fechadas alrededor del 30,000 aC. Puedes encontrarlos tanto a él como a ella (pues este dios es bisexual) enmascarados en Artemisa y Arduina y el Rey Arturo, todos desenmascarados por el astuto trabajo detectivesco de folkloristas - y etimologistas, que divisaron al dios-oso cuando identificaron la raíz indoeuropea ard, que significa oso. Puedes seguir las huellas del dios-oso en formas cada veces más pequeñas en un centenar de cuentos de hadas de todas partes de Europa y Asia. Y puedes encontrar los rituales de este dios aún vivo entre las tribus indígenas de ambos continentes americanos.

Y Santa, como Peter Pan y el Hombre Verde de los festivales primaverales, y el Bufón de la Corte - y (de un modo singular) el querido "Pequeño Vagabundo" de Chaplin - todos tienen rasgos del dios, que camina como un hombre, juega sucio algunas veces y se comporta bufonescamente otras veces y quién es matado ritualmente y comido por la mayor parte de nuestros antepasados en el Edad de Piedra, quienes entonces se convirtieron en uno con su dios y así de también se volvieron (si el ritual surtía efecto) tan valientes como su dios. Para detalles más sangrientos ver "La Rama Dorada" de Sir James Frazer (está en español).

Y juro que el mismo dios-oso merodea pesadamente a través de cada página de la obra maestra de arqueología psicópata, "Finnegans Wake" de Joyce. Si no me crees, consulta "Third Census de Finnegans Wake" de Adaline Glasheen.'

La mayoría de los folkloristas identifican al "caníbal en el bosque" como una reliquia humanizada del dios-oso. La heroína, en 101 cuentos, se enfrenta a él mientras está ocupada en una misión de misericordia. Él generalmente propone a la protagonista solucionar tres acertijos, y cuándo ella tiene éxito, en lugar de comérsela se convierte en su aliado y le ayuda a alcanzar su meta. Otra de estas heroínas fue Caperucita Roja.

¿Qué? ¿Hannibal Lecter otro miembro de la burda familia de Santa?

Sí, efectivamente.

En algunas zonas rurales de Europa y probablemente en Kansas, Santa conserva huellas de su pasado carnívoro. A los niños le es dicho que si son "buenos" todo el año, Santa los recompensará, pero si son malos él se los comerá. Bravo, el Boogie Man, El Coco, Pookah o el duende travieso son todos un poco de ascendencia osuna, aunque otros dioses animales se han también entremezclado algunas veces.

Como el Viejo Tío Loco Ezra escribió en el Canto 113, " Los dioses no han regresado. Ellos nunca nos han dejado".

Jung podría comentar el caso de esta manera: Los Dioses, como los arquetipos de la sub-alma humana genética (o "el inconsciente colectivo"), no pueden ser matados o desterrados; Siempre regresan con una máscara nueva pero con el mismo significado simbólico. Un ejemplo relacionado: Las jovencitas en la antigua Grecia fueron a menudo seducidas o violadas por sátiros; En las tierras árabes, notamos una epidemia similar de geniecillos patanes (djinn); En India, fueron los devas. En la Edad Oscurantista Cristiana, comenzó a ocurrirle a hombres jóvenes también, especialmente a los monjes. Ellos llamaron a las lascivas bestias íncubos. Hoy día ocurre a todo nuestro alrededor, y los agresores sexuales vienen del Espacio Exterior. El demonio sexual, como la Gran Madre, la Sombra, nuestro héroe osuno, y la cacería del dragón de los tres hermanos (Los Reconoces en la película "Tiburón"? ¿Los percibes haciendo su actuación en "Los Tres Chiflados?) - son todas fuerzas arquetípicas que siempre regresan bajo nombres nuevos. Sir Walter Scott les llamó "La la tripulación que nunca descansa".

Y el dios-oso parece estar muy alerta últimamente. Él ha aparecido destacadamente en muchos de los diferentes aspectos de la cultura pop, tanto en películas como en la literatura.

Entretanto, Santa, en su aspecto de bufón/payaso Dios-oso/padre de la fertilidad, está haciendo bastante bien su trabajo también, a pesar de tener que soportar los arrebatos de algún cristiano oscuro que otro. Él muy exitosamente ha robado la Navidad y nos brinda alegría y lujuria pagana a la mayor parte de nosotros cada año, a tal punto que cada vez la necesitamos más en lo más duro del invierno( Nota del traductor: esto es muy cierto al ver que se decora cada año más temprano). Su cara radiante aparece por todas partes y si esta es una pequeña guerra cultural mantenida entre aquellos que desean invocarle por medio del alcohol y aquellos que prefieren sus invocaciones por medio de la marihuana, todos compartimos la creencia pagana, al menos por una semana, de que la mejor forma para demarcar el solsticio y las cenizas moribundas del año es formar un círculo afectuoso y hacernos bombardear todos juntos. Yo mismo como pagano, no tendría otra opción.

Traducido por Kaosmos

Enlace original:

http://zonadecaos.com/Articulos_2008/Chimenea.htm

sábado, 4 de diciembre de 2010

Versos de la podredumbre

Estimados amigos lectores los invito a leer mi nuevo poemario "Versos a la podredumbre" espero sea de su agrado. Saludos y gracias por el apoyo.

¿Por qué el titulo Versos de la podredumbre? Porque si estuviéramos viviendo en una época de esplendor y luz entonces se llamaría “Versos de la Edad Heroica” pero nos encontramos viviendo en una era muerta donde reina la decadencia, estamos viviendo en la podredumbre.

http://www.lulu.com/product/ebook/versos-de-la-podredumbre/14014481

sábado, 27 de noviembre de 2010

Castilla



Por Manuel Machado

El ciego sol se estrella
en las duras aristas de las armas,
llaga de luz los petos y espaldares
y flamea en las puntas de las lanzas.
El ciego sol, la sed y la fatiga
Por la terrible estepa castellana,
al destierro, con doce de los suyos
-polvo, sudor y hierro- el Cid cabalga.
Cerrado está el mesón a piedra y lodo.
Nadie responde... Al pomo de la espada
y al cuento de las picas el postigo
va a ceder ¡Quema el sol, el aire abrasa!
A los terribles golpes
de eco ronco, una voz pura, de plata
y de cristal, responde... Hay una niña
muy débil y muy blanca
en el umbral. Es toda
ojos azules, y en los ojos. lágrimas.
Oro pálido nimba
su carita curiosa y asustada.
"Buen Cid, pasad. El rey nos dará muerte,
arruinará la casa
y sembrará de sal el pobre campo
que mi padre trabaja...
Idos. El cielo os colme de venturas...
¡En nuestro mal, oh Cid, no ganáis nada!"
Calla la niña y llora sin gemido...
Un sollozo infantil cruza la escuadra
de feroces guerreros,
y una voz inflexible grita: "¡En marcha!"
El ciego sol, la sed y la fatiga...
Por la terrible estepa castellana,
al destierro, con doce de los suyos
-polvo, sudor y hierro- el Cid cabalga.

domingo, 21 de noviembre de 2010

La Tradicion Nordico-Aria



Por Julius Evola


El problema de la raza, en su aspecto más serio y creativo, es inseparable del problema del origen. Incluso por los racistas más extremistas se admite de hecho, que el mundo actual muestra tal mezcla de elementos étnicos, que, en el mismo, hablar de "raza pura" en el sentido absoluto del término, sentido análogo al de los "elementos" o "cuerpos simples indivisibles" de la alquimia, es extremadamente azaroso. Retrocediendo hacia los orígenes se tiene sin embargo el modo de reconocer lo que, sucesivamente, ha entrado en formas varias, más o menos estables, de composición: formas, las cuales corresponden el concepto de raza en su sentido práctico, no absoluto, propio de las asunciones concretas en el plano político o social. Y es de esto de lo que se trata esencialmente, cuando se habla de "raza alemana", o de "raza italiana", etc.
La exploración racista de los orígenes no tiene valor sólo teórico histórico retrospectivo. Al individuar las varias fuerzas que actuaron originariamente, por así decirlo, en estado puro, se tiene también el modo de reconocer aquéllas que poseen una especial dignidad y que en los conjuntos en los cuales han podido entrar (en las "razas" en el sentido no absoluto), fueron a constituir el elemento válido, la herencia más preciosa, a menudo latente, a vivificar y elevar hasta el grado de elemento central directivo de cualquier proceso de reconstrucción.

Ahora, si en Italia, en la actual orientación racista del fascismo, se ha declarado que la raza italiana es esencialmente nórdico-aria hay que entender esta afirmación precisamente en el sentido de que en el compuesto étnico que forma la gente italiana, el nórdico-ario es al que hay que reconocerle una dignidad superior, y que hay que poner en relieve en un ulterior potenciamiento de la conciencia fascista-nacional, ésta es la idea racista nuestra a la que, esencialmente, nos referimos.

Una tarea esencial, en este sentido, es por lo tanto individuar este elemento nórdico-ario en el mundo de los orígenes, en la historia itálica primordial. Con intención hemos dicho, ahora, "elemento". De hecho una búsqueda de este tipo no puede ser eficazmente conducida sobre la base de la idea de "raza", entendida de forma naturalista. Sería necesario más bien partir de la idea de "tradición", concibiendo en ésta el alma interna de la raza, su núcleo formador, respecto al cual todo lo que sólo étnico o biológico no es sino el aspecto externo, no la causa, sino el efecto, el símbolo, el indicio.

En otros términos, en el ámbito, del que ahora se trata, sería necesario concebir la raza y aquí, en particular, la raza nórdico-aria, como una "categoría", como una forma apriorística, en sí universal y súper étnica, por cuanto tiene numerosas manifestaciones étnicas e históricas. Los llamados tiempos prehistóricos, para la tradición nórdico-aria, son los que, lejos de representar un período de animalidad y de primitivismo, nos muestran máximamente una transparencia, en la cual el nórdico-ario, entendido en sentido espiritual y metafísico, y el entendido en sentido étnico, histórico y propiamente racista, coinciden. Este es el caso de lo que, en nuestros trabajos, hemos llamado el “ciclo hiperbóreo”- todavía en una consideración más general, que ya se refiere a tiempos dominados por 1a contingencia y el devenir, en tiempos en los cuales ya se produjeron las grandes migraciones de pueblos, la distinción entre nórdico-ario como raza y nórdico-ario como tipo de civilización y como característica visión del mundo debe valernos como una imprescindible premisa metodológica. Si primero no se define el nórdico-ario como categoría, es decir como forma típica de espiritualidad, y no se pasa sólo sucesivamente a estudiar las manifestaciones condicionadas por el tiempo, por el ambiente y por la sangre, nuestra búsqueda tendrá siempre un carácter empírico, contingente, a menudo unilateral y tendencioso. Ni siquiera podríamos hablar con rigor, de una nordicidad y arianidad no sólo de Roma o de la Hélade, sino del propio Egipto, o de otras civilizaciones tradicionales, surgidas, en sus elementos primordiales, del gran tronco hiperbóreo. Lo que aparece por el contrario legítimo y posible si nos situamos en el plano indicado, que puede llamarse el de la raza como elemento metafísico y como

"categoría".

Entonces, en este sentido, ¿qué debe entenderse como propiamente "nórdico-ario"? Aquí podemos indicar algunas características generales, remitiendo, para su justificación, a las obras que citaremos al final, y sobre todo a nuestra Rivolta contra il Mondo moderno. La espiritualidad nórdico-aria tiene dos aspectos esenciales, olímpico uno, heroico el otro.

Las búsquedas, a las que aludimos, han puesto ante todo en claro el carácter solar de la tradición nórdico-aria y han determinado el significado político, social y cultural de tal carácter: El mito hiperbóreo, nos da preciosos testimonios en este sentido: solaridad, fuego solar, luz, claridad, gloria son motivos recurrentes dondequiera que permanezca, en varios pueblos, el recuerdo de la sede primordial de la raza aria, es decir el Airyanem-Váejó (literalmente: "sede de la raza aria") que el Zend-Avesta, concordando, en eso, con testimonios de muchísimas otras tradiciones, sitúa en el extremo septentrión. Así en la tradición helénica la tierra de los hiperbóreos, aquélla de la que sus estirpes, como la dinastía de los Boreadi, trajeron su dignidad al mismo tiempo real y sacerdotal, es la tierra solar de Apolo.

Relativo a Thule, la isla ártica, que en cierta medida es una imagen diversa de la misma sede, aunque no exacta, es todavía significativa esta etimología "solar": Thule a sole nomen habens. En el recuerdo de los Edda, es decir de la antigua tradición germánico-escandinava, Asgard o Mitgard, es considerado como sede originaria de los "héroes divinos" o "Asen", que las familias reales góticas debían reivindicar para sus jefes de estirpe, comporta de modo muy evidente símbolos de claridad y de solaridad. En la tradición iránica, el ya mencionado Airyanem-Váejó es concebido, además de como "sede de la raza aria", como sede del Hvarenó, es decir de la "gloria" entendida como un "fuego divino", propio al Sol y de otras simbólicas naturalezas celestes y centralizado sobre todo en los dominadores arios: y a esta misma sede se liga la figura legendaria de Yima, llamado "el resplandeciente, el glorioso, aquél, entre los hombres, que es igual al Sol".

Pasamos a los recuerdos indo-arios. Aquí tenemos el recuerdo de la Cveta-dvipa, es decir, literalmente, la "isla blanca", la "isla de la luz". La misma es situada en el extremo septentrión; "hijos de los dioses" son todos sus habitantes, o bien seres provenientes del "cielo de Indra", es decir, según la mitología y la terminología de tal tradición, guerreros sacarles o, todavía, ascetas trascendentes: maháyogin. Éstos veneraban a Hari Vishnu bajo la forma del sol, es decir aquél "rubio" o "aureo" (hari) Vishnu, que entre sus símbolos tiene también la "cruz gamada". En esta isla blanca primordial hay un trono, "luciente como el sol y resplandeciente como el fuego". Éste es asociado al León, el animal solar que hasta nuestro Medioevo gibelino servirá como símbolo para la autoridad trascendente del Imperio. Podemos continuar fácilmente con testimonios del este tipo: incluso las tradiciones de América precolombina tiene el recuerdo de un Tlalocán o Tulla, que etimológicamente recuerda la ya citada Thule de los helenos, y también la Tulla americana es concebida como "Tierra del Sol".

Ahora, ¿cómo se debe entender este simbolismo solar, tan recurrente en relación a la tradición nórdico-aria primordial? Ya de lo señalado se anuncia la explicación. Elemento nórdico-ario es aquél que, en el campo del espíritu, y después de la raza y de los varios elementos de una organización social, encarna análogamente el significado mismo que el Sol tiene en la naturaleza. Este significado es doble: olímpico y heroico.

Acerca del primero, si ya en el mundo clásico la idea del día ártico sin noche, referido a la tierra hiperbórea, hizo nacer una confusa asociación precisamente con las figuras divinas del ciclo originario, de la leyenda de la Edad de Oro, se nos habla de la idea de una luz inmutable, de una luz que no tiene ni nacimiento ni ocaso. Y Apolo, el dios hiperbóreo, tiene exactamente este carácter en el culto de los conquistadores nórdico-arios de la Hélade (dorios y aqueos): no es, como Helios, el sol en ley de ascensión y descenso, sino el Sol en abstracto, como fuerza dominadora e inmutable de la luz pura. A eso nosotros lo llamamos elemento "olímpico" de la solaridad: una especie de sobrenaturalidad natural, si es lícito expresarse así, una espiritualidad calma y dominadora, cuyo poder, por así decirlo, se manifiesta inmediatamente por su presencia, irresistible, se impone sin lucha. Ahora, vale la pena recordar la correspondencia de este concepto con la idea que toda forma más elevada de civilización se formó acerca del extremo ápice jerárquico, acerca del dominador o el rey: en el cual, en las civilizaciones antigua tradicionales, siempre se refleja algo de trascendente y de sobrenatural. Por otro lado, esta dignidad "olímpica" del elemento nórdico-ario se va a testimoniar en las élites dominadoras de todo un ciclo de civilización: incluida la romana.

De aquí, procede un punto fundamental. Este elemento olímpico-solar expresa algo de superior y de anterior a toda separación u oposición de los dos poderes, entre el real y el sacerdotal, entre sacralidad y virilidad. Es evidente que donde en el dominador se reconoce una especie de manifestación viviente y poderosamente personificada del supramundo en el mundo, el rey no podía tener en frente, y todavía menos encima de él, una casta sacerdotal, y a él, eminentemente, se debía referir el jus sacrum. Precisamente esto tenemos en el ciclo de la civilización y de las tradiciones nórdico-arias o indo-arias, el dominador era también el señor del "rito" y del "sacrificio", Y él, a su vez, era tal, en virtud de la misteriosa, simbólica fuerza "solar" de la cual, a diferencia de cualquier otro, estaba compenetrado o casi sustancializado. Por tal vía, estos jefes de las tradiciones nórdico-arias primordial no tenían nada de semejante con los sacerdotes postrados en plegaria ante la divinidad. Ellos eran libres. Nos aparecen como "reyes" también en sentido trascendente. Son olímpicos y, al mismo tiempo, en una temible naturaleza, un fuego divino arde en ellos. La casta suprema de los aryá, de los arios, identificada con la de los dvîja, es decir los que más allá de su nacimiento natural han tenido otro sobrenatural, dicha casta señora del rito, era concebida como dominadora no sólo de hombres, sino también de los dioses. El símbolo permanece hasta los patres, los padres romanos: los patres son señores de la lanza y del sacrificio. En el primer testimonio griego que se tiene en Roma, se dice que los embajadores griegos mientras se creían que en el Senado romano iban a encontrarse con una reunión de bárbaros, se encontraron -literalmente- como "en un concilio de reyes". Éste es el límite supremo de la espiritualidad nórdico-aria.

Ahora podemos pasar al segundo aspecto, el heroico, del simbolismo solar. Se refiere analógicamente al sol, en cuanto es luz que resurge cada día, casi como una perenne victoria sobre las tinieblas de la noche, y después también, y esencialmente, sobre las tinieblas del invierno en el solsticio de invierno. Este solsticio ha tenido en los ritos y en las tradiciones de origen nórdico-ario una impronta fundamental: pero aquí no podemos detenernos. Diremos sólo que, en relación, entra en cuestión el misterio de la "reintegración" o "restauración". La espiritualidad heroica es aquélla que, a través de una lucha y de una victoria, reactualiza formas de espiritualidad "olímpica", perdidas o degradadas.

Una aclaración sobre este punto se puede tener refiriéndose al saber conservado por de Hesíodo, enseñanza que encuentra exacta correspondencia en el de muchas tradiciones arias. Hesíodo nos habla de una "Edad de los Héroes", aparecida cerca de la "Edad del Bronce" con el sentido de una especie de resurrección guerrera de la espiritualidad propia de la Edad Primordial, llamada "de Oro". Esta edad -tal es el resultado de adecuadas búsquedas comparativas hace una con el ciclo solar nórdico primordial, o ciclo hiperbóreo; no es un mito, sino la trascripción mítica de una realidad histórica remota. La Edad sucesiva, la de Plata -continuamos asumiendo los resultados de las anteriores búsquedas- expresa una "feminización" de tal civilización, debida a la influencia de razas no arias, donde predominaba el culto panteístico de la Madre y de las Diosas de la naturaleza, el derecho matriarcal, la promiscuidad mágica con las potencias de la tierra y del agua (civilización ctónica o "telúrica"; en sus aspectos superiores, civilización demetérica). Esta decadencia, bajo un cierto aspecto, se acompaña con el paso de una espiritualidad de tipo "real" a una de tipo sacerdotal. La época demetérica es esencialmente materno-sacerdotal, éste es el efecto de una mezcla de la sangre nórdico aria con la de razas diversas, meridionales, y de aquí surge una separación y una antítesis antes desconocida. Frente a una espiritualidad feminizada, surge una virilidad salvaje, materializada, secularizada. Eso significa también: secularización de la casta guerrera, renuncia del principio propio de la misma y, en el plano mitológico, que siempre constituye una especie de barómetro de profundos revolvimientos racial-espirituales, revuelta titánica, tentativo prometeico de usurpar el fuego olímpico. Todo lo que caracteriza la tercera Era, la Edad del Bronce de Hesíodo, que en una cierta medida corresponde a la "Edad del Lobo", no sólo en la Hélade, sino también entre los celtas y en las razas nórdicas, ha tenido un doble significado. La similitud, tanto inconsistente etimológicamente, como interesante en tanto que señal, entre lobo, y luké, luz, ya hace referir al lobo al principio luminoso y también a Apolo, el dios hiperbóreo. Por otra parte, el lobo expresa una naturaleza feroz, salvaje, "inferior". En tal sentido, en la Edda la época del Lobo se relaciona con el Ragna-Rokk, es decir al período en el cual el poder de los "Asen", de los héroes divinos, declina (por lo que Wagner ha romantizado el término traduciéndolo por "Crepúsculo de los Dioses"). Frente a desencadenamiento de las fuerzas elementales, de los Elementarwasen. El paso del Lobo del significado (luminoso) a otro (inferior) expresa por lo tanto la involución, por la que un principio, que ya fue luminosidad, y real virilidad en el ciclo primordial nórdico-ario, o "Edad de Oro", se convirtió en las formas oscuras, salvajes o titánicas de la "Edad del Bronce". Los símbolos aluden, de nuevo, a la profunda dinámica de las fuerzas profundas de la raza que ascienden, caen, se unen o chocan en visicitudes prehistóricas.

Aquí se manifiesta una tentativa de restauración, y es aquí donde se encuentra su lugar tipológico lo que Hesíodo llama "generación de los héroes" o ciclo heroico. La espiritualidad "heroica", en relación a ello, es aquélla llamada a superar ya sea a la de la Madre ya sea a la del Titán. Madre y Titán son dos opuestos peligrosos, que debe evitar un ser al que lo sobrenatural, es decir el principio solar, no es propio por naturaleza, sino que se ha convertido en una tarea, una mitad, una posibilidad. Aquí el tipo mitológico más expresivo nos lo da el Hércules dorio. Hércules tiene por adversaria permanente a Hera, que era una de las prefiguraciones del tipo pre-ario de la "Mujer divina". Hércules es aliado de Zeus, es decir el principio olímpico, contra los titanes y los gigantes, y esta figura realiza las hazañas, por mérito de las cuales Hércules habría conquistado la inmortalidad olímpica. Lo que significa que el desdeño por una espiritualidad feminizada y panteística y la fidelidad al principio olímpico de la acción "heróica" purificada, trasfigurada, es el camino para la reconquista de los estados espirituales primordiales. Y de hecho no es otro el sentido del mito, según el cual Hércules es también aquél que encuentra la misteriosa vía que conduce a la tierra de los hiperbóreos y de allí la trae el laurel, con el que se consagra los héroes victoriosos: o bien aquél del mito más general, por el cual los héroes son sustraídos de la muerte, convertida en destino de la gran parte de los hombres, en una isla, en la cual la vida es un reflejo de la vida olímpica y que es descrita con rasgos simbólicos, los cuales nos la hacen a menudo aparecer como un facsímil del mismo centro primordial de la tradición nórdico-aria.

Por lo demás, si tuviésemos que precisar el tan maltratado término "ario" sobre la base de rigurosas referencias históricas, seríamos llevados a horizontes de este tipo. El término ario -aryá- aparece de hecho, en vía positiva e incontestable, sólo entre los indogermanos de la India y de Irán, donde designa una casta: esta casta era definida bien por el nacimiento, bien por una acción espiritual, por la "iniciación", que determina este segundo nacimiento, o "nacimiento supranatural", al que ya nos hemos referido. Ambas cosas eran necesarias. Es decir, ario se nace, no se deviene, la arianidad es un privilegio de la sangre, y una herencia insustituible. Pero, al mismo tiempo, se da la iniciación, la cual a su vez es un privilegio del aryá: a través de la misma, el ario se convierte realmente en tal, "renaciendo", pasa a formar parte efectivamente y definitivamente parte de la gran Familia aria. Esto no se puede interpretar más que de un solo modo: la sangre aria contiene algo de "trascendente", pero de modo "virtual": algo que es actualizado, despertado, "renaciendo". Es algo similar a la "restauración" del ciclo heroico.

Hablando, generalmente, de "nórdico-ario", debemos por lo tanto entender razas que o conservan en forma todavía relativamente pura, elementos de la espiritualidad "olímpica" primordial, o bien supieron reconquistarlos por la vía "heroica", en el sentido técnico, ya definido con la referencia hesiodea, de tal (término. El conflicto entre tales formas de espiritualidad y de cultos, las creencias, os símbolos, los conceptos jurídicos y sociales de los estratos aborígenes pre-arios es; el hilo conductor para comprender la historia interna, la génesis, la grandeza y la decadencia de un ciclo de grandes civilizaciones, comprendidas en un periodo que, desde el Paleolítico (civilización de Cro-magnon) va hasta el umbral de los tiempos que se ha convenido en llamar históricos. A tal respecto, los llamados documentos positivos pueden decirnos bien poco. Puede hablarse en parte de la arqueología, pero son sobre todo los mitos y las leyendas y la épica tradicional lo que constituye el material más precioso.

A este respecto, podrá interesar una rápida indicación sobre dos símbolos hoy han reaflorado enigmáticamente en el centro de las dos principales corrientes anticomunistas occidentales: es decir el fascismo y el nazismo. Se trata del hacha y de la cruz gamada (Hakenkreuz o swástica).

Acerca de esta última es singular que en la propia Alemania se sepa bien poco de su significado más profundo. Se la ha visto como un símbolo del fuego, del sol sobre todo del movimiento. Algo exacto, pero incompleto. La cruz gamada no es un símbolo de simple movimiento, sino de un movimiento rotatorio entorno a un centro o eje inmutable; siendo el punto fijo, más que el movimiento, el elemento esencial del símbolo (Guénon). Y si es también símbolo solar, está siempre en relación con esta idea, o sea no se trata de una simple "revolución" del sol, sino del principio solar reconducido a un elemento central dominador, a un elemento "olímpico" inmutable. Este elemento refleja el movimiento primordial de la tradición nórdico-aria, conectándose todavía integrativamente con un elemento heroico, de orden y de conquista, cuando se recuerda que el símbolo de la rueda tuvo relación ya sea con el llamado "dominador universal" -cakravarti- ya sea con la noción aria de rta- que significa orden. Ley, cosmos victorioso sobre le caos. Como rueda turbinosa que todo arrolla son reconocidos, en las más antiguas tradiciones arias, bien el orden bien el dominador universal. Pero tal movimiento, en el simbolismo total de la cruz gamada, lleva con sí un calmo, inmóvil, elemento, un centro inmutable.

Y éste no es el significado completo de la cruza gamada, sino que es también el significado que tuvo la aparición de razas y de civilizaciones de carácter solar y heroico en la historia, su irrumpir en corrientes, sobre sus estelas encontramos precisamente símbolos fragmentados del signo solar: swástikas, ruedas con cruces y otras variantes o derivados de la cruz gamada o "cruz ártica". Nosotros mismos hemos tenido ocasión de estudiar todos estos símbolos en sus diferentes apariciones prehistóricas mediterráneas, testimoniando las ramificaciones de una única tradición de tipo solar, conectada ciertamente con venas de sangre nórdico-aria más o menos incorrupta.

En cuanto al hacha, es un símbolo hiperbóreo, que como hacha de sílice meteórico forma parte de más antiguos hallazgos prehistóricos y ha tenido un significado sobre todo ritual. En hachas y otros objetos de sílice incluso se han reencontrado trazados, que tenían la intención de reproducir la imagen del sol. Pero el hacha se conecta sobretodo al ciclo de la civilización de tipo "heroico", siempre en el sentido especial de este término, en su afirmarse como superación de una civilizaciones salvajemente guerreras o "titánicas". Nos limitaremos a dos ejemplos: la doble hacha hiperbórea y su equivalente del doble martillo Mjólnir, que es el arma simbólica con la que la divinidad nórdica Thor (Tarann) golpea a los gigantes y a los seres elementales en las visicitudes de los Edda ya mencionada. Con la doble hacha el héroe divino ario Rama extermina a los kshasiriya, es decir a la casta guerrera rebelde, cuando los antepasados de los conquistadores arios de la India habitaban todavía en una zona nórdica. En el ciclo mediterráneo la figura de Zeus Labrandeus nos muestra la asociación entre el hacha y el rayo: y el rayo es el atributo de las divinidades uranias arias, es el arma con la que Zeus extermina a los titanes.

El hacha, por el contrario, la encontramos despedazada, ofrecida a la divinidad, o bien usurpada por divinidades femeninas o amazónicas, en los más antiguos rasgos de la civilización pelasga. Siendo ésta la civilización en la cual domina la figura de la Diosa, en la que las mujeres tiene un papel predominante en el culto, en la que las figuras del dios de las aguas se mezcla con caóticas figuraciones demoníacas y con los dioses telúricos del suelo y de la fecundidad. El mismo Zeus deja aquí de ser un ente olímpico celeste, se convierte en una naturaleza sujeta a la muerte, que tiene una tumba, que retorna a la tierra. Todo esto nos reconduce al ciclo semítico-oriental, al dionisismo, al afroditismo, manifestaciones o reemergencias varias del espíritu no-ario. Es un ciclo que nunca ha conocido, o que no puede conocer más, ni el ideal hiperbóreo, ni el heroico; es un ciclo que tiene por centro la "pasión" de divinidades que se convierten, sufren, mueren y resucitan perennemente (los llamados "dioses de la vegetación") en una vida vana, frente a la inmovilidad y la eternidad de la gran Madre telúricolunar de la Vida. En Babilonia, se celebraba cada año el misterio antiario por excelencia; cada año el rey deponía las insignias reales, se vestía de esclavo, confesaba sus pecados, y sólo cuando, precedido del sacerdote, representante de la divinidad, las lágrimas le brotaban, era reconfirmado en su función. Ninguna idea de inmortalidad solar se encuentra en el ciclo hebreo original. El que quiere comer del árbol de la sabiduría no es la figura heroica del un héroe como Hércules, sino la de un rebelde y un maldito como Adán. El Cheol oscuro y mudo espera, según la antigua tradición hebrea, todas las almas, sin excluir la de grandes héroes como David; es una especie de Hades, frente al cual no existe ningún "mundo de los héroes". En el ciclo asirio, también semítico, no son más que transposiciones mitológicas de tipos salvajemente guerreros. Las fiestas más características para los misterios siriacos tenían lugar en el equinoccio de primavera, en el momento antisolar y antiolímpico por excelencia, allí donde -según el Emperador Juliano- el sol parecía sustraerse para siempre de su órbita y perderse en lo ilimitado: y estas fiestas tenían como centro la diosa y como característica la promiscuidad, el exceso, el salvaje ímpetu de una evasión antiviril. En el punto culminante de algunas de estas fiestas, los participantes, ya castrados en el espíritu, por un éxtasis disoludor, se castraban finalmente en sus carnes, para volverse similares a la diosa.

Todo esto nos testimonia un núcleo mediterráneo de civilización antisolares y antiaria, cuyos orígenes retroceden a los orígenes de los tiempos, siendo posiblemente las últimas resonancias de aquella legendaria civilización absolutamente arcaica del Sur (antártica), llamada por algunos "lemúrica". Es más o menos conocido que tal fuese, en cualquier caso, el substrato prehistórico, triunfando sobre el cual se construyó, con los aqueos y los dorios, la Hélade "aria", que a nosotros nos puede parece como valor. Pero ésta no es más que una culminación relativamente reciente. Con el ocaso del antiguo régimen aristocrático-sacral, con el aparecer del humanismo, del esteticismo, del afroditismo, del pensamiento naturalista, crítico y filosófico, y después del impuro misticismo de raíz siraico-plebeya, la antigua Hélade olímpica y heroica muere.

El mismo ciclo se repite en Egipto. Las dinastías primordiales, que se alababan de proceder de un dios solar Horus, concebido como jefe de una raza suprehumana llegada a Egipto desde Occidente, encarnaba efectivamente otra forma de tipo solar de espiritualidad, de cultura y de Estado. El título de Hor ahar, es decir de "Horus combatiente", referido a los reyes, expresa característicamente la idea del dominio como manifestación triunfal y combativa del principio solar, pero esta tensión metafísica declina poco a poco. Ya con la construcción de la dinastía tebana, al rey se le opone el sacerdote. Más tarde, con el advenimiento de estratos sociales y de elementos raciales inferiores, el dios solar Osiris se transforma en un demonio lunar y en dios de la ebriedad dionisiaca, en primer plano aparece la idea de Isis, concebida como señora universal y única dadora de vida. Allí donde prima el ideal de la virilidad espiritual se manifestaba en un modo extremo, tanto que el señor del rito podía obligar y amenazar de destrucción incluso a los más altos dioses, más tarde irrumpe un misticismo popular, en el que resuenan ya los temas semitas de la culpa, la expiación, de la salvación o de la anhelante plegaria.

Sería necesario llevar, ahora, nuestra mirada hacia la antigua Italia. Su prehistoria, desde el punto de vista estrictamente racista, es incierta. Es indudable que la misma comporta trazas de razas de civilización nórdico-aria, pero probablemente ya entradas en decadencia o bien alteradas por cruces con elementos heterogéneos. Dionisio de Halicarnaso nos habla de bárbaros muy antiguos autóctonos, llamados sículos, que habrían sido los que primero ocuparon la región donde hoy se alza Roma. Estos sículos junto a otras estirpes itálicas, con gran probabilidad son ramificaciones de la civilización mediterránea prearia; a la cual, en el orden de nuestras búsquedas, a las que aquí nos referimos, se tiende a reportar el propio ciclo etrusco. El ciclo ligur, también éste antiquísimo, nos presenta carácter diverso. En Liguria recientísimamente se han hecho descubrimientos que testimonian el paso de una tradición de la misma edad y del mismo tipo de la paleolítica, nórdico-atlántica y nórdico-aria, de los llamados y ya citados Cro-magnon (civilización de Altamira). La tradición se refiere además a los ligures y a los tirrenos el símbolo del hacha; que sólo en un segundo momento debió pasar a los etruscos, perdiendo su valor originario en esta civilización de tipo oscuramente sacerdotal, pesimistas y predominantemente ctónico. Pero todavía más significativo es el hecho de que la leyenda haga figurar entre los ligures un símbolo nórdico-ario fundamental: el del cisne. El cisne es le animal simbólico de Apolo hiperbóreo. El cisne es el emblema de la "nave solar" e históricamente de las naves de los conquistadores nórdico occidentales, conservándose en incisiones rupestres prehistóricas de Fossum (Suecia) hasta los emblemas vikingos. El cisne reaparece en la tradición indo-aria, simbolizando el fuego y el sol, su nombre hamsah designa al mismo tiempo el "yo trascendente" (âtmâ), como a una raza primordial, anterior a cualquier modificación sucesiva. Y bien, después de todo esto es sin duda elocuente el hecho que en la forma de cisne, según la tradición itálica, Apolo, el dios hiperbóreo, habría hecho inmortal a un rey de los ligures, concebido como amigo y pariente del Sol. El cisne se vuelve a encontrar en las armaduras de los guerreros sacros de la prehistoria itálica septentrional, en las trazas de las inmigraciones célticas se asocia, en Italia, al símbolo del hacha y en el hachas, que llevan inciso el signo de la cruz gamada, se han encontrado en el Piamonte.



Si existe una directa continuidad entre estos ecos de la tradición nórdico solar en Italia y las fuerzas que han dado nacimiento a Roma, esto es un problema sobre el que no es fácil pronunciarse. Cierto es sin embargo que Roma se sobre el que nos es fácil precipuo de desarrolla según un ciclo, que en su culmen manifiesta el carácter más precipuo de las civilizaciones heroico-solares. En el mundo mediterráneo ya crepuscular, ya por las fuerzas oscuras, que la Hélade simbolizó con el alterado o reconquistado subyugamiento en la victoria del Apolo délfico sobre el demonio Pitón; en tal mundo ya invadido por el fermento de descomposición semítico-oriental, Roma constituyó el último gran tentativo de restauración universal de la una mas alta civilización. Un símbolo nórdico-ario está en su origen: el de la loba. Y la ambigüedad ya indicada en tal principio, que puede significar bien la luz hiperbórea, bien la ferocidad guerrera, se refleja en la propia dualidad de gemelos, alimentados por la loba: Rómulo y Remo. Esta dualidad nos recuerda en una cierta medida a la misma, egipcia, de Osiris y Set, también ellos hermanos. Osiris encarna el principio solar, Set genera los llamados "hijos de la revuelta impotente", y encuentra su fin por obra de otra figura solar, Horus, hijo de Osiris y su vengador v restaurador. Algo de eso parece reflejarse -digámoslo así- en la "superhistoria" de los orígenes humanos. Rómulo es el que traza el contorno de la ciudad sacra en el sentido de un rito sacro y de un simbólico principio del límite, de orden, de leyes, habiendo recibido el derecho de poner su propio nombre a la ciudad por la aparición de un número solar: los doce buitres. Remo es por el contrario el que ultraja tal límite, y por eso es asesinado. Él es también quien, contra Rómulo, elige por monte el Aventino; el monte que acogerá a la plebe en revuelta, el monte consagrado no a las divinidades viriles del cielo, sino a las femeninas de la tierra y de la luna; el monte en que los esclavos fugitivos podrían también encontrar la inmunidad y asilo y donde, con preponderancia, la plebe celebraba sus fiestas promiscuas, en antítesis con los ritos severos, cerrados y claros del patriciado. Son oposiciones en las cuales, como en tantas otras, anteriormente indicadas, se manifiesta, certeramente, en mayor o en menor conexión con elementos raciales, la antítesis entre la idea aria y la idea anti-aria.

El triunfo de Rómulo, la muerte de Remo es el primer elemento simbólico de una vicisitud dramática, interior y exterior, espiritual y política, en parte desconocida, en parte -más bien en la gran parte- contenida en símbolos todavía mudos, vicisitudes a través de la cual Roma, bajo símbolos nórdico-arios –el hacha, el lobo, el águila- una espiritualidad heroica buscó crearse un cuerpo universal. Roma fue efectivamente nórdico-aria en su origen ético originario, en su derecho gentilicio, en su espíritu guerrero en su culto a la fidelidad, en su mística de la victoria, en su desdén originario, por lo anecdótico, por lo sentimental, por lo promiscuo. También fue nórdico-aria en un elemento generalmente incomprendido por los modernos: en la potencia que en ella tenía el rito, la acción ritual alejada de dogmas, creencias o efusiones devotas, y concebida como privilegio del patriciado. También aún sólo en parte y en una realidad ya debilitada, nórdico-aria fue también el culto solar y la nueva síntesis de los dos poderes en tiempo de los césares, y esta conciencia, que ya Julio César, naturaleza "sidera", hace reivindicar la doble dignidad divina y real -est ergo in genere (mío) et sanctitas regnum, qui plurimun inter Nomines pollent, et caeremonia deorum, quorum ipsi in potestate sunt reges. Al vértice del Impero, cuando, bajo Augusto, una paz triunfal que se extendía hasta los límites del mundo conocido hizo preconizar a un Virgilio el retomo del Dios hiperbóreo, de los héroes y de la Edad Dorada primordial, lo real y lo sacerdotal parecían de nuevo unificarse. Pero todo esto no se corresponde más que a conatos obstaculizados y a menudo desviados o deshechos por fuerzas adversas, a símbolos aparecidos enigmáticamente, a los que a corresponden ninguna conciencia exacta ni ninguna adecuada nobleza espiritual humana. No vale la destrucción política de la civilización etrusca: fragmentos de la misma permanecieron para alterar, junto a elementos de otras razas igualmente no arias, desde el principio. En el tiempo de las guerras púnicas Roma ya acoge la Diosa pelasga, siendo esto uno de los varios efectos de la misteriosa acción ejercida por los Libros Sibilinos. El elemento asiático-meridional poco a poco desde ese momento, inicia un progresivo avance, casi diríamos, pasa, al contraataque. La influencia creciente de la decadencia, literatizada, afrodítica, no más dórica ni aria de la Hélade acelera la descomposición interna. El misticismo plebeyo de las fiestas dionisiacas y de las fiestas sacarles a las Diosas de Siria y de Egipto prepara una atmósfera, en la cual debía cumplirse la asianización y la desarianización del mundo clásico mediterráneo en correspondencia al más inverosímil caos étnico y a la extinción del último filón de la antigua sangre aristocrática romana.

En tales términos, en síntesis, se presenta el horizonte del antiguo mundo mediterráneo desde el punto de vista de la tradición nórdico-aria, del elemento verdaderamente creador de nuestros orígenes. Fuera de la penumbra de la prehistoria mediterránea, en la perspectiva de los siglos, Roma se nos presenta como una realidad y como un símbolo. Una misteriosa realidad solar penetra ciertamente en ella, casi como avatar de la luz de los orígenes -pero para pasar poco después significado de algo, que espera a los audaces capaces de retomarla y de llevarla a su más alta cima. Estos audaces, por un momento, parecieron entrar en la historia, en la figura de los grandes emperadores gibelinos medievales, junto con un renacimiento y una síntesis de espíritu romano-germánico. Pero en el ocaso .del Medioevo ecuménico también esta tensión conoce su derrota, Esto no impide, que el testamento de aquella tradición nórdico-solar, transmitido por Roma por el Águila por el Hacha al ciclo de la civilización de la Edad Media, haya subsistido en la forma de varios símbolos enigmáticos, como por ejemplo la leyenda del Graal: la espera de un héroe, que soldará de nuevo una espada rota, o desenvainará, otra cuya vaina lleve el nombre de "Memoria de la Sangre", y tendrá el valor de efectuar una pregunta, que dará nueva vida a un rey decaído, herido o en letargo, pero capaz de restaurar un reino, el cual, por clara correspondencia de símbolos, no es más que una imagen de la sede hiperbórea, del centro de la tradición nórdico aria primordial.

"Memoria de la Sangre": este misterio de la leyenda medieval, y puede que también de la Edad que viene. De la crisis última del mundo moderno, fuerzas profundas son llamadas a la superficie, y entre ellas viene una enigmática evocación de símbolos primordiales. Aun cuando burdas, y a menudo materialísticas hoy son muchas las asunciones de la idea de raza; siendo signos de un instinto oscuro pero seguro: cuando éstas se afinen, se espiritualicen, ganen en profundidad, y se liguen cada vez más al mito nórdico-ario, los contactos podrán restablecerse, la "Memoria de la Sangre", podrá hablar, y su verbo convertirse, en un nuevo ciclo imperial de nuestra estirpe, en un poder realmente transfigurador y creador.



BIBLIOGRAFÍA.

Como indicaciones bibliográficas para este artículo de síntesis sobre la tradición nórdico-aria, indicaremos algunas obras actuales no teniendo en cuenta la fecha de su publicación, sino la cultura italiana que, por voluntad del Duce, hoy se va orientando en esta dirección. Aparte de nuestras obras: Rivolta contra il Mondo moderno (Milán, 1934), Il Misterio del Graal e la tradizione ghibelina dell Impero (Bari, 1937), Il Mito del Sangue (Milán, 1937). Señalamos: J.J. Bachofen, Die Sage von Tanaquil, Heidelberg 1870; Mutterrecht, Basilea, 1897; W. Rideway, The early Age of Greece, Cambridge 1901; J.E. Harrison, Prolegomena to the Study of Greek Religión, Cambridge, 1903; A. Piganiol, Essai sur les Origines de Rome, París 1917; H. F. K. Gunther, Die nordische Rasse bei den Indogermanen Asiens, Munich, 1935; G.B. Tilák, The Artic Home in the Veda (A new key to the interpretation of many Vedic Texts and Legends), Bombay 1903; J. Déchelette, “La Culture du Soleil aus temps préhistoriques" (Revista Archéol, 1909, vol. 1, 305 ss., vol II, 94 ss.); H. Wirth, Der Ay/gang der Menschheit, Leipzig, 1932; Kynast, Apollon and Dionysos, Munich, 1927; S. Kadner, Urhemait and Wege der kulturmenschen, Jena, 1931; G. Colona di Cesarò, Il "Mistero" Belle origine di Roma, Milán 1939; W. Wilser, Herkunf and Vorgeschiste der Arier, Leipzig, 1939.

lunes, 15 de noviembre de 2010

La hija del rey de los hielos



©Por Fernando Trujillo

(Publicado en Ars Militia el 26 de mayo del 2009, recopilado en La bruja de Endor y otros cuentos)

Mi expedición me había abandonado a mi suerte a merced del frió e inhóspito clima de la Antártica, los seis hombres a los que contrate para que me acompañaran en mi búsqueda se fueron con todo mi dinero y parte de las provisiones, mi única compañía ahora era Lobo mi fiel perro, un hermoso pastor alemán con toda la apariencia de un lobo siberiano. Lobo y yo lucharíamos contra el frió con tal de encontrar la puerta al Mundo Interior. Durante mis años en la UADY (Universidad Autónoma de Yucatán) dentro de la carrera de arqueología empecé a leer sobre mitos de distintas culturas como parte de esa inagotable búsqueda de conocimiento que ardía dentro de mí desde que era niño. Para mi vigésimo tercer cumpleaños mi hermana mayor me regalo un libro que cambiaria mi vida, su titulo era "La Antártica: el continente mágico" una compilación alemana de distintos mitos y leyendas que giraban alrededor de aquel continente, uno de esos mitos era aquel que conectaba a la Antártica con el Mundo Interior, un reino habitado por una raza de semidioses conocedores de grandes poderes y una raza elevada espiritualmente portadora de una sabiduría divina.

Sin descuidar mis estudios, me dedique a leer todo sobre el Mundo Interior, en Tibet lo llamaban Shamballa y al igual que otros mitos relacionados con ese mundo, era un reino sagrado pináculo de todo lo que es bello y puro. Un mundo totalmente opuesto a este mundo malsano lleno de violencia y vulgaridad, nuestro mundo era una burda parodia del Mundo Interior, conforme leía sobre Shamballa y sus míticos secretos, repudiaba cada vez mas este horrible mundo en el que me movía, un mundo lleno de idiotas, hipócritas y gente ignorante viviendo vidas sin un sentido espiritual, solo viviendo a través del consumo. Trabaje un breve periodo en la compañía de mi padre pero ese trabajo nunca me dejo satisfecho, sin embargo todo lo que ganaba lo ahorraba para algún día partir a la Antártica, estaba decidido a buscar la puerta que me llevara al Mundo Interior, a sus secretos y a su sabiduría. Por supuesto estos pensamientos no podían ser expresados en voz alta, hablar del Mundo Interior y de mi idea de partir en mi búsqueda implicaría que me tilden de loco y me lleven por la fuerza a un psiquiátrico, tenia que ser discreto hasta con mis amigos más íntimos, ante todo el mundo tenia que fingir que seguía siendo un borrego como ellos.

Pasaron cinco años hasta que me gradué (con un promedio bajo) y con el suficiente dinero ahorrado pude pagar mi expedición a la Antártica, no le dije a mis padres o a mis amigos, partiría yo solo en busca de Shamballa y sus misterios.

Al único que permití que me acompañara fue a Lobo mi mejor amigo, no soportaría vivir sin el a mi lado, por lo demás le dije a mi familia que me iría a viajar por toda Sudamérica, después de una fiesta de despedida deje mi ciudad y a mis amigos en busca de la aventura.

Contrate a ocho personas para mi expedición, pasaron dos semanas buscando la puerta pero fracaso tras fracaso mi grupo se canso de lo que ellos en murmullo llamaban "delirios" y me abandono una noche a mi suerte, los cobardes ni siquiera me vieron a los ojos para decírmelo, mientras Lobo y yo dormíamos se fueron como dije antes con parte las provisiones. Lo único que tenía ahora eran unos snickers, un carro de nieve, una pistola y mi viejo libro que me introdujo a mi destino. El radio ya no funcionaba, por lo que estaba incomunicado, lo más probable es que esos cerdos no digan nada de mí o incluso inventaran que estoy muerto. Que se vayan al diablo, ellos y el mundo exterior, yo encontrare la puerta.

-Tranquilo amigo, encontraremos la puerta, no te desesperes amigo ya veras que encontraremos la puerta a Shamballa y ahí comeremos como reyes y tomaremos del Soma—le dije a mi perro acariciando su cabeza, Lobo lanzo un ladrido de apoyo.

Nos teníamos el uno al otro, dormíamos juntos compartiendo las dos colchas que teníamos, compartíamos la poca comida que teníamos y compartía mis sueños con mi mejor amigo. Pasaron tres días en el que incansablemente luchábamos contra las ventiscas para encontrar Shamballa. El alimento se agotaba, pronto tendríamos que encontrar algo con que alimentarnos si no queríamos llegar a comernos uno a otro. El solo pensarlo me ponía la piel de gallina.

En las frías noches veía junto a Lobo las fotos de mi familia y mis amigos, se encontraban mis padres en su aniversario de bodas, mi madre al lado de mi abuela en Monterrey, mi tía y su hijo en la tienda que ella administraba, mi hermana con su novio—un muchacho al que llamaban "Cosmo" debido a lo idiota que era—tenia una foto de unos amigos de la facultad y otras de mi prima con su esposo. Yo nunca tuve una novia a pesar de que mis padres y amigos me alentaban a tener una, no es por que fuera tímido si no por que no me interesaba estar al lado de alguien que me quitara tiempo y concentración para mi ardua investigación. Había cosas mas importantes que una relación de pareja, una de ellas era el camino hacia un nuevo mundo, no existía mujer en este mundo que comprendiera mi camino, solo encontraría una interesada en comer en restaurantes caros y pasear por aburridos centros comerciales, ir de fiesta a Cancún, cosas por las que no sentía el menor interés.

Frente a la fogata, mi perro y yo compartíamos algo de carne seca que mi primo me trajo de Monterrey.

-Estamos cerca amigo, puedo sentirlo—Lobo me respondió con un aullido de aprobación.

-En Shamballa no existen las drogas, ni la política barata a la que estamos acostumbrados amigo. Es un reino de justicia y belleza—otro ladrido de aprobación, acaricie su cabeza como un gesto de nuestra amistad.

-¿Tienes frió verdad?—me sentía mal por haberlo traído a este territorio cruel pero ninguno de los dos quería alejarse del otro. Se junto a mi brazo, lo abrace con cariño.

-Gracias por tu amistad camarada—le susurre al odio mientras se quedaba dormido, lo cargue para introducirlo dentro del auto, me quede un momento mas mirando el fuego, recordando mi vida en la civilización, recordando a mis amigos y familia, toda mi vida paso por ese fuego, desde mi infancia, mi estancia en los aburridos colegios a los que asistí, las veces que me sentí alegre, molesto, triste. El fuego era como un calidoscopio de mi existencia en este mundo. Mis ojos estaban ya cansados, agarre el cubo de agua que tenia al lado para apagar la fogata, entre al carro acomodándome junto a Lobo con la colcha, creo que vi una sombra moviéndose, debe ser mi imaginación, cerré los ojos lentamente, esa noche soñé con las puertas de Shamballa ante mi. Fue maravilloso.

Los primeros rayos del sol me despertaron.

Lobo a mi lado lanzo un fuerte ladrido matutino.

-Buenos días camarada—dije acariciando su cabeza, abrí la puerta del auto dejando a Lobo correr alrededor del auto, me levante tomando un poco de agua de la cantimplora, luego recostado debido al pecado de la pereza me decidí a leer un libro recopilatorio de poemas de Fernando Pessoa, le recite a Lobo unos poemas del escritor portugués mientras la mañana seguía su camino. Lo que quedaba de carne seca se lo di a Lobo, yo podía aguantar un día sin desayunar pero mi amigo tenia mucha hambre, guarde el libro de Pessoa para sacar el libro sobre la Antártica que encendió la llama para esta aventura.

Lo había leído tantas veces, hoja por hoja, me sabia cada palabra, ahora lo volvía a abrir para descubrir una puerta que me llevara al Mundo Interior, aquí debía de estar la forma de entrar, solo tenia que descifrar el código. Minutos después y sin encontrar algo nuevo deje el libro en la guantera.

-Bien Lobo es hora de seguir nuestra búsqueda—Lobo lanzo un ladrido de afirmación, entro dentro del auto, arranque el vehiculo recorriendo el territorio una vez mas. Tenia sed sin embargo quedaba poca agua en la cantimplora, se tenia que guardar para casos de extrema necesidad. Una puerta, un símbolo, algo que me ayudara a entrar a Shamballa, un sueño o una visión, era todo lo que pedía. Sin embargo mis suplicas no eran escuchadas conforme avanzaba me daba cuenta que el Mundo Interior estaba cerrado para mi, Lobo lamía mi rostro para que no me desanimara, le di un fuerte abrazo como una señal de todo mi afecto, solo que ya ni mi mejor amigo podría animarme, mi estomago pedía a gritos carne o algo que lo dejara satisfecho, detuve el auto y busque algo que me sirviera para pescar, nunca lo había hecho pero podía intentarlo, sin embargo no encontré nada que me sirviera. Así pasaron tres horas, luego otras dos horas sin encontrar algo que me ayudara, mis sueños y esperanzas se evaporaban, solo la fría sensación de derrota era la que continuaba a mi lado. Baje de auto dándole unas patadas al vehiculo, me encontraba a punto de explotar, lleno de furia por toda mi frustración, Lobo ladrada de ira a mi lado, cuando me hube calmado me eche a llorar apoyado en el vehiculo, Lobo lamió mi rostro y llore con el. Vi que le quedaba poca gasolina al auto, pronto me quedaría varado aquí en la nada sin comida y sin agua, lance gritos y más gritos con la esperanza de que algún esquimal me escuchara. Nada, nada a mi alrededor, salvo mi perro, me senté cerca del auto temblando no por el frió si no por el miedo.

Estábamos solos ante la nada, el hambre estaba llegando, mi estomago gruñía y Lobo se ladraba por el hambre. Derrotado entre al auto a pedir ayuda por el radio con la esperanza de que por un milagro funcionara pero que ingenuo, nada, estaba muerto como lo estaríamos mi camarada y yo si no encontramos algo de comer. Tome un cordón delgado que estaba atado a un gancho, lo encontré debajo del asiento, le puse un poco de comida y me encamine a tratar de pescar algo. Desde siempre he sido malo en la pesca y esta vez no fue la excepción, Lobo y yo sentados intentando agarrar un pez, nada, el cabron se comió la carnada dejándonos sin nada. Volvimos al auto y rendido arranque con rumbo a buscar un laboratorio para que nos den cobijo. Mi búsqueda espiritual, se convirtió en la búsqueda por sobrevivir, allí fueron mis sueños.

Una llanta se trabo, intente arrancar pero estaba bien trabada la desgraciada, molesto me baje intentando levantar el auto, me dolían las manos y mis brazos no tenían fuerza pero lo seguí intentando, caí jadeando pero me levante, estaba bien atorado, Lobo empezó a ladrar hacia la ventana, sus ladridos eran mas fuertes que nunca, deje de intentar zafar el auto para acompañarlo.

-¿Qué sucede amigo?—pregunte acariciando su cabeza, estaba mirando furioso por la ventana, de la guantera saque la pistola cerrando la puerta, intente arrancar el auto una vez mas mientras Lobo seguía ladrando.

De pronto un enorme oso se erguía ante nosotros con un escalofriante grito, me quede sin aliento sosteniendo el arma, el oso ataco el auto con sus enorme garras, golpe el cristal hasta romperlo, Lobo y yo salimos por la otra puerta cayendo sobre la nieve mientras el oso destrozaba el auto.

-¡Cuidado Lobo!—grite sosteniendo la pistola y disparando dos veces sobre el oso, rozando únicamente su brazo, el oso furioso se dispuso a atacarme, Lobo se abalanzó contra el pero el monstruo de un golpe dejo a mi perro del otro lado. Me levante en busca de mi camarada herido disparando tres veces sobre el oso, falle por una bala mientras que las otras dos le dieron en el cuello y en el brazo. El monstruo irascible se lanzo contra mi pero por fortuna pude evitarlo, agarre un cuchillo que estaba entre la nieve, corrí y dispare mi ultima bala sobre el cuerpo del oso. El animal estaba cada vez más furioso pero también muy herido, con el cuchillo me tire sobre el animal cuando estaba distraído, le penetre el cráneo lleno de ira por haber lastimado a mi perro, el oso lanzo unos aullidos de rendición antes de caer muerto. Corrí hasta donde estaba Lobo herido, el pobre Lobo me lamió el rostro, intente detener la hemorragia pero estaba lleno de sangre. Le pedí que reaccionara, que luchara, me lamió el rostro antes de cerrar los ojos, rompí a llorar sobre el cadáver de Lobo, lo abrace tan fuerte como cuando estaba vivo. Muerto por mi obsesión, estaba muerto por un estupido sueño, acaricie su cabeza por ultima vez, me aparte por un momento cavando en el suelo, cave todo lo que pude, rompiéndome las uñas y los dedos pero quería que mi perro tuviera una tumba decente.

Deposite el cuerpo de Lobo y después de enterrarlo, rece una oración, adiós amigo, lamento haberte llevado a este final, espero me perdones.

Vague por todo el frió terreno desorientado, todas mis fuerzas las gaste en el entierro de Lobo, solo me quedaban fuerzas para vagar sin esperanzas de sobrevivir. El auto y la tumba de mi camarada los deje atrás, cubrí mi cuerpo con mis brazos, el frió realmente era insoportable. Una risa, pude escuchar una risa infantil, por un momento creí estar perdiendo la razón, voltee por todos lados, nada, otra vez esa risa.

-Saludos viajero—dijo la voz de una niña, mi vista y mi cordura me engañaban o por lo menos eso creía. Detrás de mi estaba una niña, tenia un vestido blanco sin mangas, parecía tener unos trece años cuando mucho, su belleza era una cosa indescriptible. Ningún adjetivo que utilice podrá describir su exaltada hermosura, ninguna estrellita juvenil de Hollywood igualaba a esa diosa. Alucinación o no, contemple la belleza de esa niña de pies descalzos y rostro risueño. La niña fue acercándose lentamente a donde me encontraba, caí de rodillas delante de ella, no se si fue por el frió o por respeto. La niña toco mi mejilla derecha y un confortable calor sacudió mi rostro, ella me recostó sobre la nieve acariciando mi cabello.

-¿Quién eres?—pregunte, la niña rió.

-Mi nombre viajero es Eva la hija del Rey de los Hielos y princesa de Shamballa—dijo dejándome maravillado, Eva seria la valkiria que me condujera a Shamballa la tierra de los Dioses Blancos y de la juventud eterna, sonreí esperanzado, por fin todos mis sueños se convertirían en realidad. Lobo tu muerte no fue en vano, nada fue en vano, mi valkiria me guiaría a la tierra de las manzanas de oro y sabiduría sagrada. Entonces los labios de Eva se fundieron con los míos y una agradable sensación de calor penetro mi frió cuerpo, ya no sentía hambre o sed, Eva calmo todo.

-Mi padre es rey de estas tierras noble viajero y te ha observado todo este tiempo, ha visto tus sueños y ha visto tu dolor, se ha compadecido de tu sufrimiento y me ha enviado a salvarte—su delicada mano toco otra vez mi mejilla derecha, mi interior ardía de felicidad al saber que por fin estaría en Shamballa, toque su rostro con mi débil mano en una muestra de felicidad, una felicidad que nunca antes había sentido.

-Estoy listo, llévame a casa—suplique, Eva hizo un gesto negativo lo que hizo que el frió volviera por un segundo, la respuesta fue como un violento viento dentro de mi alma.

-¿Por qué? He buscado Shamballa todos estos años, mi mejor amigo esta muerto….dime Princesa de los Hielos……. ¿Dime por que no puedo entrar?—Eva acaricio mi cabello para confortarme pero estaba muy alterado, el intenso frió me lo impedía, el sentimiento de frustración invadía mi ser, la ira se apoderaba de mi mente pero no podía moverme. Era posible que Eva me lo impidiera.

-¿Tanto lo deseas viajero?—asentí con la cabeza, ella mostró un gesto.

-Si eso es lo que desea tu corazón y tu espíritu, entonces las puertas de Shamballa se abrirán, tu espera el momento—me dijo dándome un beso en las labios, la imagen de Eva sonriendo se hacia cada vez mas borrosa, mis ojos se cerraban y a mi alrededor todo lo que veía desaparecía.

-¡Muchacho despierta!—escuche, al abrir los ojos estaban tres hombres y una mujer de acentos chilenos, me levante confundido encontrándome en pijamas, dentro de una habitación calida.

-¿Dónde estoy?—pregunte desesperado.

-Somos un equipo de exploración, estábamos tomando fotos a unos pingüinos cuando Mauro te vio agonizando, si no fuera por el estarías muerto—me dijo la mujer señalando a su amigo, le di la mano agradecido, un tanto confundido pero feliz de conservar mi vida. Mis ojos se fijaron en un medallón de oro que estaba sobre una mesa, un medallón hermoso que contenía la figura del dios hindú Vinshu.

-¿Y eso?—pregunte señalando el medallón, camine hacia el como un sonámbulo tomándolo entre mis manos y acariciándolo.

-Estaba contigo amigo—me dijo la mujer, mi rostro se ilumino viendo el medallón, no fue un sueño, todo había sucedido.

Tal vez pueda entrar a Shamballa, si mi corazón y mi espíritu son fuertes, entonces Eva volvería para llevarme a casa. Solo tenia que esperar.

lunes, 1 de noviembre de 2010

Día de Muertos



©Fernando Trujillo
Extraido de Himnos al Individuo III

Los muertos se levantan
Este es su día
Recorren la tierra que amaron
Visitan la casa que alguna vez vivieron
Algunos visitan a sus familias
Otros vagan sin rumbo
Recuerdan su vida en la tierra
Viejos amores
Viejos rencores
Amigos y enemigos
Aciertos y errores
Recuerdos muertos como ellos
Un viejo camina por el parque en el que alguna vez jugo de niño
Ese parque ahora es un basurero
Una adolescente visita el cuarto en el que se suicido
Ese cuarto es un recinto sagrado para sus padres
Un niño visita el callejón en el que fue asesinado
El tiempo corre pero ellos permanecen inmóviles
Algunos jóvenes
Otros viejos
La luz del alba finaliza la noche
Los muertos regresan a sus tumbas
Continúan con el descanso eterno hasta la próxima temporada

1-11-09

miércoles, 27 de octubre de 2010

Odin



Por Jorge Luis Borges y Delia Ingenieros

Se refiere que a la corte de Olaf Tryggvason, que se había convertido a la nueva fe, llegó una noche un hombre viejo, envuelto en una capa oscura y con el ala del sombrero sobre los ojos. El rey le preguntó si sabía hacer algo, el forastero contestó que sabía tocar el arpa y contar cuentos. Tocó en el arpa aires antiguos, habló de Gudrun y de Gunnar y, finalmente, refirió el nacimiento de Odín. Dijo que tres parcas vinieron, que las dos primeras le prometieron grandes felicidades y que la tercera dijo, colérica:

-El niño no vivirá más que la vela que está ardiendo a su lado.

Entonces los padres apagaron la vela para que Odín no muriera. Olaf Tryggvason descreyó de la historia, el forastero repitió que era cierto, sacó la vela y la encendió. Mientras la miraban arder, el hombre dijo que era tarde y que tenía que irse. Cuando la vela se hubo consumido, lo buscaron. A unos pasos de la casa del rey, Odín había muerto.

FIN

martes, 19 de octubre de 2010

Kali Yuga



©Fernando Trujillo

Extraido de Himnos al Individuo II

El sol ha sido oscurecido
Los arboles han sido talados
Los mares se han teñido de sangre
La cultura ha muerto
Los pájaros no cantan
Los lobos no aúllan
Las focas no juegan
La opera fue cambiada por la burda comedia musical
Los teatros llenos de chusma y vedettes
Borrachos durmiendo en las calles
Fantoches y mentirosos en el poder
El sonido de los autos me susurra al oído que el fin del mundo ha llegado

(14/10/08)

martes, 12 de octubre de 2010

Raza criolla



©Fernando Trujillo

Extraido de Himnos al Individuo III

Raza hija de dos mundos
Bendecida por los dioses de América y Europa
Raza de trabajadores
Raza de poetas
Por esta tierra luchaste
Por esta tierra trabajaste
De México hasta Chile esta es tu tierra
Aquí forjaste tus sueños e ideales
Sueños e ideales olvidados por las nuevas generaciones
Generaciones que ven televisión y van a los antros
Es hora de despertar raza criolla
Es hora de reconstruir esta patria
La patria por la que nuestros padres derramaron su sangre
Escribe poesía
Se aventurero
Se una minoría en un mundo de mayorías
Despierta raza criolla
Despierta y se una raza gloriosa otra vez
¡Salve la raza criolla!
¡Salve!

4-08-09


¡Feliz dia de la Hispanidad!

martes, 5 de octubre de 2010

Black Metal, música de resistencia



Fernando Trujillo

Antes de Cristo estábamos nosotros

Una aclaración antes de empezar, el siguiente articulo no está dirigido a pseudo satanistas que creen que consumir drogas, profanar cementerios e “invocar” al diablo mientras escuchan Cradle of Filth es una forma de liberación. Tampoco está dirigido a esos niños que se maquillan la cara de blanco y usan cadenas, botas negras y playeras de Burzum como una forma de moda.
Por el contrario si en tu corazón albergas honor, lealtad, fuerza, un amor por el pasado y un espíritu violento entonces este artículo es para ti.
Aclarado esto podemos empezar por definir lo que es black metal.
Si hay dentro del escenario musical una forma que podríamos definir como la música de nuestra resistencia ese sería el black metal.
El heavy metal resulto ser un negocio más que una música de rebelión, el punk no pasó de ser una serie de berrinches con pretensiones anarquistas, mientras que el grunge y el reggae fomentaban un estilo de vida hedonista de alcohol, sexo y drogas.
Pronto las mascaras cayeron y estos géneros y sus representantes fueron descubiertos como realmente son, unos negocios en manos de empresas multinacionales. El black metal continúa siendo un género maldito dentro de la industria musical, pese a que existan bandas de black metal creadas por el Sistema estas resultan ser fiascos políticamente correctos, insustanciales y hechas para vender discos y playeras.
El black metal se aleja de todo lo que el género mainstrem representa, es una música metafísica que se aleja del reino de lo material para entrar en ese otro reino al que pocos tienen acceso.
El black metal es el sonido de una resistencia pagana contra la globalización y la destrucción de nuestras creencias ancestrales. Es el despertar del hombre pagano frente al hombre moderno.

Si bien las primeras bandas de black metal que surgieron se identificaban con el satanismo pronto el género fue superando el satanismo por sí mismo.
En el norte de Europa bandas como Burzum, Emperor, Dark Throne, Inmortal y Enslaved pronto se alejaron de los diablos y los cultos satánicos propios de las bandas americanas para abrazar la cultura pagana, lo oculto, la fe heroica y el desprecio por el cristianismo.
El sonido crudo de las primeras bandas fue dando paso a un sonido ambiental que reflejaba un pasado violento pero más noble y heroico en donde la espada y la magia reinaban en lugar del dinero y el conformismo. Estas bandas se fueron alejando de la música rock para experimentar con instrumentos y sonidos tradicionales como una forma de alejarse del corrompido mundo de la música moderna.
El black metal se convirtió en una alternativa para los jóvenes hartos de la hipocresía del grunge, el rap y todas esos grupos abanderados bajo ideologías de cartón como lo son el pacifismo y el igualatarismo.
El incendio de iglesias, los himnos hacia los antiguos dioses y hacia antiguas costumbres consideradas barbarás por los afeminados medios democráticos no son berrinches sin sentido, son manifestaciones del resurgimiento del paganismo guerrero, los dioses han vuelto más furiosos, más violentos y mas sedientos de sangre.
A nosotros los de la fe pagana no nos interesan la paz del cristianismo, la comodidad del capitalismo ni la igualdad del marxismo. Lo que queremos es una cosa y solo una, guerra total.

El sonido violento y crudo, las voces guturales, los atuendos medievales tienen como finalidad despertar el inconsciente guerrero que existe dentro de nosotros. En el más oscuro rincón de nuestro inconsciente se encuentra el héroe encadenado, el dios cautivo, prisioneros por siglos de dominación racional, debilitados por valores afeminados impuestos por una religión extranjera como lo es el judeocristianismo.
Cuando escuchamos a Graveland o a Burzum imágenes de luchas de espada y hechicería resurgen en nuestra mente, sangrientas conquistas, despiadados enfrentamientos con furiosos adversarios, un pasado lleno de gloria resurge dentro de un ominoso presente sumergido en las tinieblas democráticas.
Es la resurrección del héroe, han pasado siglos desde que esos tiempos de espadas y conquistas terminaron, el héroe fue encadenado como lo fue Prometeo, Odin fue colgado del árbol Yggdrasil y los viejos dioses desterrados a la oscuridad del olvido.
El Sistema al igual que el inquisidor medieval ha hecho todo para callar la voz de los dioses, ha condenado a la ignorancia al black metal (o lo ha distorsionado con esas bandas comerciales), ha humillado a los antiguos dioses poniéndolos como ídolos, seres de fantasía inexistentes, ha encarcelado a sus exponentes.
Vikernes encarcelado por dirigir la rebelión pagana, Faust encarcelado por matar a un homosexual que lo acosaba, grupos de jóvenes bandas marginadas o encarceladas por mostrar los símbolos de su tierra (esvásticas y runas que no son símbolos nazis ni de odio si no símbolos solares de su propia tierra), campañas de odio en la prensa contra el black metal acusándolo de promover el satanismo, los sacrificios humanos y la corrupción de la juventud.
Y es que el Sistema democrático y la inquisición son la misma entidad pero con diferente nombre. Entidades intolerantes que tiranizan al individuo, le despojan de su identidad, de sus creencias y lo convierten en una maquina, lo educan para creer en sus creencias, lo intimidan con conceptos como el infierno y el pecado.
La religión judeocristiana e islámica son religiones ajenas a nosotros, son religiones nacidas en oriente que no tienen nada que ver con las creencias del pagano europeo o americano, Varg Vikernes definió sabiamente a estas religiones como el VIH del espíritu. Esto lo sabían el mismo Varg Vikernes, Rob Draken y Fenriz entre otros músicos del género que han tomado parte de la resistencia pagana.
Ellos han tomado la espada (disfrazada de guitarra) liberando al héroe, tomemos el ejemplo.

El black metal está en peligro de convertirse en un negocio, bandas como Dimmu Borgir o Cradle of Filth, bandas que les interesa asistir a los Grammys o la venta de sus discos mientras posan con su maquillaje y su ropa oscura frente a las cámaras.
Este es un black metal estéril, carente de significado, el maquillaje blanco y las ropas medievales pierden su simbolismo cuando se prestan a los servicios del mercado, el verdadero black metal jamás estará al servicio de los intereses del Sistema, mismo Sistema que ha destruido la identidad y la fe primordial de los pueblos.
El verdadero black metal está al servicio de una idea, de una causa. Heroísmo, guerra, honor, amor, fidelidad, valores propios de las grandes culturas y de los grandes hombres que la forjan. En sus cantos las bandas de este verdadero black metal invocan a sus dioses, a sus héroes y a estos valores eternos.
Black metal, pagan metal, viking metal, death metal, esta es nuestra música no la de un puñado de comerciantes. Pese a los esfuerzos del Sistema por convertirlo en un arma no les ha funcionado como el punk o el rap. Esto se debe a que el black metal es un género sincero y basado en ideales verdaderos y sólidos a diferencia de otros géneros con pies de barro, esto es lo que gusta del black metal.
Los trolles, los elfos, las hadas, las valkirias, los dragones y las brujas, los sangrientos combates entre vikingos y celtas, los mágicos bosques y los castillos medievales con bellas doncellas durmientes resurgen por el poder de la magia. La música es magia, el pasado vuelve del inconsciente, no queremos la realidad del Sistema, queremos crear nuestra propia realidad.
La música de Burzum, Emperor, Graveland, Arkona, Bathory, Amon Amarath y Behemoth aunque distintos géneros del black metal pero su música es una forma de liberación, una forma de crear nuestra realidad y nuestra visión del mundo que se impondrá con la destrucción de este pestilente mundo moderno.
En el libro “Resurgimiento de Lucifer” de Gavin Baddeley se encuentra el comentario de un chico ruso fanático del black metal a la revista Terrorizer “Mucha gente en la policía está buscando una excusa. La Mafia no tiene freno y acometer este problema significaría atacar su propio bolsillo, así que tienen que buscar a alguien más. Cuando empezaron a arrestar personas por ponerse playeras de Burzum sabrían que habría una respuesta…nada les gustaría más que empezar una guerra con nosotros.” En una máxima Vikernes señala su sentir y el de toda la juventud traicionada por el Sistema y la fe judeocristiana ¨No me importa lo que el mundo piense de mi, la gente solo se dedica a criticarte no a ayudarte sobre todo los cristianos¨. La ira, la frustración, el odio y el espíritu violento en la juventud se están desatando, han sido largos años de hipocresía democrática y de promesas sin cumplir, de una religión hipócrita que predica el amor al mismo tiempo que predica una intolerancia hacia la fe pagana ¡Nuestra verdadera fe!
La ira va a desencadenarse y la nueva iglesia a ser incendiada es el Sistema y sus instituciones.

Diciembre 2009


Publicado en el Frente Negro Nro. 4 el 21 de marzo del 2010

http://elfrentenegro.blogspot.com/2010/03/el-frente-negro-nro-4-nuestra-revista.html

martes, 28 de septiembre de 2010

Freudianismo




Por Francis Parker Yockey

Texto extraido de su libro Imperium

Igual que el darwinismo y el marxismo, el freudianismo no tiene ningún significado cultural, sino anti-cultural. Los tres son productos del aspecto negativo de la crisis de la civilización; el aspecto que arruina los viejos valores espirituales, sociales, éticos y filosóficos, y los substituye por un crudo Materialismo. El principio del criticismo fue el nuevo dios al que se ofrendaron todos los viejos valores de la cultura occidental. El espíritu del siglo XIX es el de la iconoclastía. Casi todos los pensadores relevantes tuvieron su centro de gravedad en la parte del nihilismo: Schopenhauer, Hebbel, Proudhon, Engels, Marx, Wagner, Darwin, Dühring, Strauss, Ibsen, Nietzsche, Strindberg, Shaw. Algunos de estos fueron también, por la otra parte de su ser, heraldos del futuro, del espíritu del siglo XX. La tendencia predominante fue, con todo, materialista, biológica, económica, científica, contra el alma del Hombre-cultura y el -hasta entonces- significado reconocido de su vida.
De un modo diferente, pero en la misma tradición, actúa el sistema del freudianismo. El alma del Hombre-cultura es atacada por él, pero no oblicuamente, a través de la economía o de la biología, sino de frente. La “ciencia” de la psicología es escogida como vehículo negativo de los más altos impulsos del alma. De la parte del creador del psicoanálisis, este asalto fue consciente. Freud habló de Copérnico, de Darwin y de sí mismo como de los tres grandes insultadores de la humanidad. Su doctrina acusó el hecho de su judaísmo, y en su ensayo sobre La resistencia al psicoanálisis, dijo que no fue accidental que un judío creara este sistema, y que los judíos fácilmente se “convertían” al mismo, pues conocían el sino del aislamiento en la oposición. Con respecto a la civilización occidental, Freud estaba espiritualmente aislado, y no le quedaba más recurso que la oposición.
El freudianismo es un producto más del racionalismo. Aplica el racionalismo al alma, y descubre que ésta es puramente mecánica. El alma puede ser comprendida y los fenómenos espirituales son todos manifestaciones del impulso sexual. Esa fue otra de esas maravillosas y grandiosas simplificaciones que garantizan la popularidad a cualquier doctrina en una época de periodismo masivo. El darwinismo fue la visión popular de que el significado de la vida del mundo era que todo tendía a devenir animal-hombre, y que el animal-hombre tendía a devenir darwinista. Marxismo: el significado de toda la vida humana es que lo más bajo debe convertirse en lo más alto. freudianismo: el significado de la vida humana es la sexualidad. Los tres son nihilistas. El Hombre-cultura es el enemigo espiritual. Debe ser eliminado animalizándolo, convirtiéndolo en algo puramente biológico, haciéndolo económico, sexualizándolo, satanizándolo.
Para el darwinismo, una catedral gótica es un producto de la evolución mecánica; para Marx, es una trampa de la burguesía para engañar al proletariado; para Freud es una prueba de helada sexualidad.
Refutar el freudianismo es una empresa tan innecesaria como imposible. Si todo es sexo, una refutación del freudianismo debería tener también un significado sexual. El siglo XX no considera los fenómenos históricos preguntándose si son verdaderos o falsos. Para su manera de pensar histórica, una catedral gótica es una expresión de la intensamente religiosa, joven cultura occidental que despierta. En su necesidad de autoexpresión, esta nueva perspectiva debe rechazar la tiranía materialista de la vieja perspectiva que la precedió. Debe liberarse también del freudianismo.
La última gran tentativa de animalizar al hombre usa también métodos crítico-racionalistas. El alma es mecánica: consiste en un simple impulso: el impulso sexual. Toda la vida del alma es el proceso de este instinto mal dirigido, distorsionado, vuelto hacía sí mismo. Porque es elemental para esa “ciencia” que el instinto no puede funcionar correctamente. Describir las funciones mecánicas del alma es describir enfermedades. Los diversos procesos son neurosis, inversión, complejos, represión, sublimación, transferencia, perversión. Todos son anormales, insanos, mal dirigidos, antinaturales. Una de las verdaderas dogmáticas del sistema pretende que cada persona es un neurótico, y cada neurótico un pervertido o un invertido. Esto se aplica no sólo al Hombre-cultura, sino también al hombre primitivo.
Aquí Freud va más lejos que Rousseau, quien al principio de la primera fase de civilización de occidente, afirmó la pureza, simplicidad y bondad del salvaje, en contraste con la maldad y perversión del Hombre-cultura. Freud amplió el ataque:
el enemigo es toda la especie humana. Incluso si no dedujéramos de todos los demás fenómenos que la primera fase de civilización del materialismo y el racionalismo ya ha pasado, podría deducirse de éste sistema únicamente, pues un nihilismo tan completo no puede, evidentemente, ser sobrepasado, al expresar un sentimiento anticultural hasta sus límites máximos.
El freudianismo, más que una psicología, debe ser calificado de pato-psicología, ya que todo su arsenal terminológico sólo describe aberraciones del instinto sexual. La noción de salud está completamente disociada de la vida del alma. El freudianismo es la misa negra de la ciencia occidental.
Una parte de la estructura del sistema es la interpretación de los sueños. Los trabajos puramente mecánicos de la “mente” (ya que el alma no existe) son descritos por los sueños. Pero no claramente descritos, pues se necesita un ritual elaborado para llegar al significado real. “Censura de la conciencia” -el nuevo nombre que se da a la razón moral de Kant- “simbolismo”, “repetición compulsión”... esas son las palabrejas cabalísticas que deben ser invocadas. La forma original de la doctrina especificaba que todos los sueños eran deseos.
El psicoanálisis explicaba que el sueño de la muerte de una persona amada estaba motivado por un odio latente hacia los padres, síntoma del casi universal complejo de Edipo. El dogma era rígido: si el sueño consistía en la muerte de un perro o gato doméstico, ese animal se convertía en foco del complejo de Edipo. Si el acto sueña que va a olvidar lo que debe recitar en público, ello se debe a que desea íntimamente hallarse en una situación comprometida. Con objeto de atraer a más conversos, incluyendo a los de fe más débil, se cambió ligeramente la doctrina, admitiéndose otras interpretaciones de los sueños, tales como la de la “repetición-compulsión”, cuando tal tipo de sueños-temor se repiten regularmente.
El mundo de los sueños, naturalmente, reflejaba la sexualidad universal del alma.
Cualquier objeto que apareciera en un sueño podía ser un símbolo sexual. El instinto sexual “reprimido” aparecía en los sueños, simbolizando, transfiriendo, sublimando, invirtiendo y dirigiendo toda la escala de la terminología mecánica.
Cada persona es un neurótico en su vida madura, y ello no es accidental, toda vez que la neurosis se produjo en su infancia. Las experiencias infantiles determinan -de manera mecánica, ya que todo el proceso es antiespiritual -cuáles son las neurosis particulares que acompañarán a la persona en cuestión en el curso de su vida. Nada puede hacerse para evitarlo, excepto ponerse en manos de un adepto al freudianismo. Uno de estos afirmó que el 98 por ciento de todos los seres humanos deberían hallarse sometidos al tratamiento de psiquiatras. Esto fue en la segunda fase del desarrollo del sistema, pues al principio hubieran sido el cien por cien, pero tal como ocurrió con la secta de los Mormones, la pureza original de la doctrina debía admitir ciertas excepciones por razones tácticas.
El hombre corriente que está realizando su trabajo representa una comedia ante los ojos de un curioso observador; parece que hace lo que efectivamente está haciendo. Pero, no obstante, el freudianismo nos dice que sólo lo está haciendo aparentemente, pues está pensando tranquilamente en asuntos sexuales, y todo lo que podemos ver son los resultados de su fantasía sexual manifestados a través de los filtros mecánicos de la censura de conciencia, sublimación, transferencia, y demás. Si uno anhela, teme, desea, sueña, piensa abstractamente, investiga, se siente inspirado, ambiciona, repugna, reverencia, no hace más que expresar sus instintos sexuales. El arte es, obviamente, sexo, así como la religión, la economía, el pensamiento abstracto, la técnica, la guerra, el Estado y la política.

III

Freud ganó de esta manera, junto con su primo Marx, la orden de la simplicidad. Era la condecoración ambicionada en la edad de las masas. Con la defunción de la época del criticismo, cayó en el descrédito, porque la nueva perspectiva se interesa, no en atiborrar todos los datos del conocimiento, la experiencia y la intuición en un molde prefabricado, sino en ver lo que era, lo que es, lo debe ser. Sobre el portal de la nueva perspectiva está el aforismo de Leibnitz. “El presente está cargado con el pasado, y preñado con el futuro “. El niño es el padre del hombre; esto es vieja sabiduría, y describe el desarrollo del organismo humano desde la infancia hasta la madurez, relacionándose cada etapa hacia adelante y hacia atrás porque la misma alma habla en cada momento. El freudianismo caricaturiza esta profunda visión orgánica con un artificio mecánico mediante el cual la infancia determina la forma de la madurez, y convierte todo el desarrollo orgánico en un proceso causal, y lo que es peor, un proceso diabólico, enfermo.
Hasta el punto en que pueda considerarse occidental, el freudianismo está sujeto a la predominante espiritualidad de occidente. Su mecanicismo y su materialismo reflejan la perspectiva del siglo XIX. Sus referencias al inconsciente, al instinto, al impulso y demás reflejan el hecho de que el freudianismo apareció en el punto de transición de la civilización occidental cuando el racionalismo ya había agotado sus posibilidades y lo Irracional emergía de nuevo como a tal. No fue en absoluto en la terminología o en el tratamiento de los nuevos e irracionales elementos en la doctrina que el freudianismo presagió el nuevo espíritu, sino simplemente en el hecho de que los elementos irracionales aparecieran. Sólo en esto la nueva estructura puede anticipar algo, proyectarse hacia el futuro; en todo lo demás, pertenece al Pasado Malthusiano-Darwinista-Marxista. El freudianismo no fue más que una ideología; una parte del ataque general racionalista-materialista contra el Hombre-cultura.
Los elementos irracionales que reconoce el sistema están estrictamente subordinados al más alto racionalismo del adepto, que puede desembarazarse de ellos, volviendo entonces el doliente neurótico a la luz del día. Están aún más enfermos que el resto del complejo mental. Podrán ser irracionales, pero tienen una explicación, un tratamiento y una curación racional.
El freudianismo, pues, aparece como la última de las religiones materialistas. El psicoanálisis, como el marxismo, es un secta: Tiene su confesión auricular, sus dogmas y símbolos, sus versiones doctrinales esotéricas y exotéricas, sus conversos y sus apostatas, sus sacerdotes y escolásticos, un completo ritual de exorcismo y una liturgia. Aparecen los cismas, que desembocan en la formación de nuevas sectas, cada una de las cuales pretende ser la portadora de la doctrina verdadera. Es oculto y pagado, con su interpretación de los sueños, demoníaco con su adoración del sexo. Su imagen del mundo es la de una humanidad neurótica, retorcida y pervertida en la camisa de fuerza de la civilización occidental, hacia la cual el nuevo sacerdote del psicoanálisis tiende la mano liberadora del evangelio anti-occidental de Freud.
El odio que era la esencia del marxismo está presente en esta nueva religión. En ambos casos es el odio del intruso hacia todo lo que le rodea, que le es completamente extraño, y que, al no poder cambiarlo, lo debe destruir.
La actitud del siglo XX hacia el sujeto del freudianismo es inherente al espíritu de esta época. Su centro se halla en la acción: tareas externas apelan al alma occidental. Los mejores oirán esta llamada, dejando a los que no tienen alma ocuparse en dibujar imágenes del alma al estilo de Freud.
Siempre ocurrió lo mismo con la psicología científica: nunca atrajo a las mejores mentes en ninguna Cultura. Todo se basa en la presunción de que es posible, mediante el pensamiento, establecer la forma de lo que piensa... una proposición extremadamente dudosa. Si fuera posible describir el alma en términos racionales
-requisito previo para una ciencia de la psicología- no habría necesidad de tal ciencia. La razón es una parte, o, mejor dicho, una función parcial, del alma. Toda imagen del alma describe solamente el alma del que la propone y de los que son como él. Un satanista ve las cosas al estilo de Freud, pero no puede comprender al que ve las cosas de otra manera. Esto explica la vileza de las tentativas freudianas para satanizar, sexualizar, mecanizar y destruir a todos los grandes hombres de Occidente. No podían comprender la grandeza al no poseer experiencia interna de la misma.
El alma no puede ser definida: es el elemento de los elementos. Cualquier imagen de ella, cualquier sistema psicológico, es un mero producto de éste, y no va más allá del autorretrato. ¡Cuán bien comprendemos ahora que la vida es más importante que los resultados de la vida!
En todas las civilizaciones los sistemas psicológicos usan la terminología de las ciencias materiales de la física y la mecánica. Reflejan, así, el espíritu de las ciencias naturales y toman rango entre ellas como producto de la época. Pero no pueden acceder al más alto rango al cual aspiraban, es decir, la sistematización del alma. Apenas si el freudianismo acababa de establecerse como la nueva Iglesia psicoanalítica, que ya el progresivo desarrollo de la civilización occidental lo había convertido en anticuado.
La psicología del siglo XX está adaptada a una vida de acción: Para esta época, la psicología, o es práctica, o no tiene valor alguno. La psicología de las multitudes, de los ejércitos, del mando, de la obediencia, de la lealtad: he aquí la psicología que tiene valor en esta época. A ella no se puede llegar con métodos “psicométricos” y abstrusa terminología, sino con la experiencia humana; la propia y la de los demás. El siglo XX considera a Montaigne como un psicólogo, pero a Freud, simplemente, como al representante de la obsesión por las brujas en el siglo XIX, en los días jóvenes de la cultura occidental, como forma disfrazada del culto al sexo.
La psicología humana se aprende viviendo y obrando, no controlando reacciones u observando perros y ratones. Las memorias de un hombre de acción, aventurero, explorador, soldado, estadista, contienen la psicología de la clase que interesa a esta época, tanto literalmente como entre líneas. Cada periodo es un compendio de psicología de la propaganda de masas, superior a cualquier tratado sobre la materia. Hay una psicología de las naciones, de las profesiones, de las culturas, de las sucesivas épocas de una cultura, desde la juventud hasta la senilidad. La psicología es uno de los aspectos del arte de lo posible, y como tal es un estudio favorito de la época.
El gran almacén de la psicología es la historia. No contiene modelos para nuestro uso, ya que la vida no se repite, sólo ocurre una vez, pero nos muestra con ejemplos cómo podemos desarrollar nuestras potencialidades siendo fieles a nosotros mismos, y no aceptando compromiso alguno con lo que es netamente extraño a nuestra manera de ser. Para este concepto de la psicología, ningún materialismo podría ser considerado psicológico. Ahí coinciden Rousseau, Darwin, Marx y Freud. Comprendieron otras cosas, tal vez, pero no comprendieron el alma humana, y en particular el alma del Hombre-cultura. Sus sistemas no son más que curiosidades históricas para el siglo XX, a menos que pretendan ser descripciones apropiadas de la realidad. Cualquiera que “crea en” esas anticuadas fantasías se define a sí mismo como ridículo, póstumo, inefectivo y superfluo. Ningún dirigente de las próximas décadas será darwinista, marxista o freudianista.