"Escribe con sangre y comprenderas que la sangre es espiritu"

Friederich Nietszche







sábado, 16 de enero de 2010

Como hablar con los dioses



Grant Morrison

Aceptemos esto de momento: hay Grandes Ideas en el mundo. Eran Grandes antes de que naciéramos y lo aún lo serán durante mucho tiempo después de que seamos polvo. El Odio es una de esas ideas, y el Amor es otra de ellas. Tenemos luego el Miedo, y la Culpa.

Así pues... para invocar a un dios, lo único que hay que hacer es concentrarse en ese dios excluyendo cualquier otro pensamiento. Digamos que quieres invocar la Gran Idea Comunicación en la forma del dios Hermes, de forma que te garantice una lengua de plata. Hermes es la personificación Griega de la inteligencia rápida, arte y embrujo; las cualidades que representa tomaron forma física a partir de los artistas clásicos en un símbolo de veloz y desnuda juventud, con las finas alas de un ave joven y vestido tan sólo con corrientes de aire. Hermes es una condensación en forma pictórica - un sigil, de hecho -, de un estado fácilmente reconocible de la consciencia humana. Cuando nuestras palabras y nuestra mente son ágiles, cuando conjuramos la risa desde los otros, cuando hacemos poesía, estamos en la presencia de Hermes. Estamos, de hecho, poseídos por ese dios.

No estoy sugiriendo que exista un Monte Olimpo platónico real donde una serie de dioses tipo Hollywood se sientan alrededor de un estanque observando los asuntos de los mortales haciendo pausas tan sólo para bajar a nuestro mundo cuando alguno de nosotros cree en ellos lo suficientemente fuerte. Resultaría una forma demasiado complicada para explicar algo bastante simple; la verdad es que no tiene que existir un Monte Olimpo para que encuentres a Hermes o algo que se le parezca bajo un nombre distinto. Ni siquiera tienes que "creer" en los dioses griegos para invocar a cualquiera de ellos. Hermes personifica una Gran Idea, y todo lo que tienes que hacer es pensarle fervientemente y aparecerá tan veloz en tu mente que le reconocerás al instante.

La gente tiende a ser poseída por dioses arbitratiamente porque no los reconocen como tales; una persona puede ser dominada por la ira (el dios griego Ares), podemos dejarnos llevar por la pasión (Afrodita) o por la aflicción (Hades). en la vida encontramos estas Grandes Ideas todos los días, pero ya no usamos la palabra "dios" para describirlas. El mago evoca conscientemente estos estados y los renombra en estos dioses para separarlos de su Yo, para poder estudiarlos y aprender.

Quizá querrías conectar con Hermes si estás comenzando una novela o dando una charla o simplemente quieres entretener a una nueva pareja con tu ingenio.
¿Cuántos Hermes?
La forma que una Gran Idea toma dependerá de tu tradición y deseos. La bella juventud eléctrica de los griegos es una imagen bien conocida en las culturas occidenteles, habiendo sido apropiada para todo desde los comics de la edad de oro de Flash hasta el logo de la cadena de floristas Interflora. Otras culturas personifican velocidad, ingenio e ilusión de forma ligeramente diferente, pero el complejo de ideas se mantiene similar en todas partes: velocidad, palabras, escritura, magia, ingenio, son todas cualidades que asociaríamos con Hermes; pero en la India esta Gran Idea no está encarnada en este veloz corredor sino como un joven rechoncho con cabeza de elefante que con un colmillo roto escribe la historia del universo. Este es Ganesh, el escriba del panteón hindú.

En Egipto, el equivalente a esta Gran Idea es Thoth. En tradiciones nórdicas, Odin o Wotan es el Señor del Rayo y la comunicación (Wotan tiene un sólo ojo y en sus hombros se sientan los cuervos Pensamiento y Memoria que le traen datos instantáneos desde todos los rincones del mundo).
Hermes. Mercurio, Odin, Ganesh, Thoth; todos estos nombres representan distintas formas físicas en las que representar la comunicación y la velocidad. Algunos tipos de reduccionistas podrían entender en este significado la consideración que el "Monte Olimpo" es una metáfora sobre una 'consciencia colectiva'.

Experimento:
Escoge a un dios o demonio tradicional de algún libro de mitología y aprende todo lo que puedas sobre lo que elijas. Sugiero empezar con una deidad benigna a no ser de que seas estúpido o muy duro y te apetezca meterte en asuntos mentales sucios, en cuyo caso recomendaría elegir algún demonio de los grimorios medievales y confiar en tener fuerza suficiente como para manejar la intensidad de los sentimientos negativos que encarnan estos "demonios".
En cualquier caso, sugeriría comenzar con Hermes, dios de la Magia, en su forma como Ganesh. A Ganesh se le conoce como el destructor de obstáculos y parte de sus características es la apertura que proporciona al mundo mágico, con lo que es bueno siempre pedir su apoyo si piensas en serio acerca de seguir un camino 'mágico' .
Llama fervientemente a Hermes. Haz de sus atributos tu lujuria. Bebe café o Red Bull en su nombre o métete una raya de speed, dependiendo de tus niveles de abuso de drogas. Llena tu cabeza con imágenes de veloces jets y trenes-bala. Pon el "Ray of Light" de Madonna y llama a Hermes. Rodéate con comics de Flash e invoca a Hermes.
Apréciale con tus propias palabras, y llámalo en tí, construyendo un puente entre tus propios sentimientos relacionados con él y las energías descendientes de la Gran Idea.

La llegada del dios es fácilmente distinguible; deberías sentir algún sentido de presencia o incluso una posesión suave (recuerda lo que esto significa; estamos "poseídos" por Venus cuando el Amor destruye nuestra razón. Estamos poseídos por Marte cuando la Ira nos ciega. Aprende a reconocer los sentimientos específicos que describe la palabra "posesión". Esto te permitirá estudiar a tu Gran Idea elegida y sus efectos en el sistema nervioso humano desde muy cerca sin llegar a estar muy asustado o superado emocionalmente y sin control)

Podrías notar una tendencia o voz distinta en tu cabeza con un carácter externo y extraño pero aún familiar, como algo separado de tí. Haz preguntas, apunta las respuestas en tu cabeza. Recuerda todo lo que oigas o sientas y apúntalo por estúpido que parezca. Mantén la sensación de contacto, pregunta y respuesta, mientras veas que puedes aprender algo.

Recuerda también que Hermes es ingenioso y juega y le encantan los juegos del lenguaje, así que prepárate para acertijos y juegos de palabras inteligentes cuando contactes esta Gran Idea. A veces el rápido torrente de pullas y bromas puede parecer una pesadilla de iteraciones fractales, pero si vas a jugar con Hermes, prepárate para pensar rápido e impresionar con tu velocidad.

Si, por el contrario, sólo hay un débil resultado o ninguno en absoluto acerca de presencias externas, no te preocupes. Intentalo de nuevo con Ganesh, Odin o un dios con el que te encuentres más cómodo. Continúa con el experimento hasta que consigas generar el estado mental requerido. No es difícil; si puedes hacerte sentir Ira, o Triste o Feliz pensando sobre algo (y la mayoría de la gente puede), ya estás preparado para invocar dioses y Grandes Ideas.
Los demonios son...
Nada más y nada menos que la forma en la que te sientes cuando alguien que querías te ha abandonado, cuando has sido humillado en público, o cualquiera de los otros valores típicos negativos a los que tenemos acceso como seres humanos. El Infierno es tan sólo la Degradación Eterna y donde se deshace nuestro Ser. Cuando Nietzsche proclamó que dios estaba muerto, se le olvidó añadir que Satán también está muerto y que somos libres de toda esta antigua lacra.

Experimento:
Utiliza las técnicas aprendidas para invocar a dioses y demonios clásicos y aplícalos a cosas que sabes seguro que no son reales, como los dioses de los libros de comics de Jack Kirby, los monstruos de los Mitos de Cthulhu de H.P. Lovecraft, personajes de Pokemon, o los Cenobitas de Clive Barker. Descubrirás que puedes evocar a cualquiera de estos personajes de la misma manera. En lugar de Hermes, dios mensajero, es posible invocar lo mismo desde una perspectiva cultural totalmente distinta - recomiendo al menos una invocación de la fuerza veloz de Hermes en la forma de Metron, el nuevo explorador intelectual informático de los comics de "Nuevos Dioses" de Jack Kirby. He tenido bastante éxito contactando con los Dioses de Kirby, incluyendo un memorable encuentro con la Gran Idea de la Ira Justa en su aspecto como "Orion" en los interminables campos de batalla cósmicos del Cuarto Mundo. Invoca la fuerza guerrera y energía marcial en la forma de Orion rodeándote con imágenes de los comics de Kirby, tocando "Marte" de la Suite de los Planetas o el "Revolution #9" de los Beatles, o con el sonido de disparos y bombas desde un disco de efectos especiales.

Invoca a James Bond antes de una cita tocando los temas de Goldfinger y Thunderball vestido con traje de pingüino.
O intenta invocar a Dionysos, el dios del delirio creativo, en su aspecto juguetón, Ace Ventura, el detective de las películas de Jim Carrey - rodéate de tus propios animales de juguete y mascotas, pon las películas, imita la forma de moverse del autor y utilízalos para formular un sigil físico que puedas llevar a cabo en el espacio de tu ritual. Haz esto hasta que te conviertas en Dyonisos como Ace Ventura. Atiende a lo que sucede a tu sensación del yo y piensa en formas en las que usar estas nuevas cualidades "divinas" que has invocado en tí mismo (o traído de tu "subconsciente", o elegido, dependiendo de qué modelo utilizas para explicar tus experiencias).

Piensa en estas nuevas características o dioses como aplicaciones y cárgalas en tu cabeza cuando necesites usarlas. Cuanto más cargues una aplicación en tu cabeza, parece convertirse en más convincente e intrínseco al Yo. Por eso es por lo que los actores a veces tienen que hacer un esfuerzo para "bajar" de los roles que están interpretando y por lo que los magos a veces se sienten poseídos por dioses o demonios; estas aplicaciones están ejecutándose allí.

Podrás ver que estos dioses son "características" o estados por defecto de la consciencia disponibles para todos.
Con mucha práctica adquirirás facilidad para acceder a estos estados en tí. No hay que asumir aun así que estos estados sean sólo procesos internos psicológicos. Estas Grandes Ideas llevan aquí desde hace mucho tiempo antes de que llegaras, y seguirán durante una buena temporada desde que te vayas. Podrían considerarse cualidades poderosas y autónomas, y deberían ser respetadas como tales. Invocar mucha ira en tu vida te puede convertir en un broncas, invocar demasiada comunicación pagándolo con otras características te puede convertir en un pedante, y así.

Siempre hay un peligro de que un "dios" sea adorado por encima de los otros. Si invocas a Ace Ventura podría ser que en lugar de ser divertido y creativo fueras un coñazo. Si invocas a los Cenobitas de Clive Barker sólo para ver si todo esto tiene mucho sentido, prepárate para tener que enfrentarte con asuntos fuertes de dominación, tortura, sumisión y dolor, pues estos son los parámetros que definen la conducta de los Cenobitas.
Eh tio, ¿donde está mi ego?
El "ego" - en el sentido negativo - es ese sentido calcificado de un "Yo" estable y sin cambios, que la gente utiliza para defenderse contra el Miedo ante el Cambio y la Muerte. Es el Yo como una armadura; reconfortante y con capacidad de proteger, a veces el Ego no deja mucho sitio para maniobrar o adaptarse a nuevas situaciones. Por otro lado el Ego puede ser un arma poderosa que crea ese empuje heróico hacia la trascendencia que consume y resuelve ese mismo empuje dirigiéndolo hacia un contexto superior.

Es interesante notar que no puedes ir más allá de tu Ego hasta que no hayas desarrollado uno hacia el que ir más allá. El ego, como Ser Individual, son los andamios para aquello que llamamos superyo o el memeplex (para utilizar el término de Susan Blackmore para lo que llamamos "personalidad" - ver "La máquina de memes" (Oxford University Press, Mayo 2000 para más cosas acerca de la teoría de la Dra. Blackmore). El andamiaje es una parte necesaria para cualquier proyecto de construcción, pero durante los últimos doscientos años se nos ha insistido en que confundamos el andamiaje con el propio edificio. El individuo soberano alguna vez pareció tal premio respecto al desarrollo evolutivo de la mente que ahora es muy difícil dejarlo ir sin incurrir en traumas de extinción existencial, pero como todas las fases del crecimiento es tan sólo una fase, y ha de ser superada.

Demoler el concepto del individuo creando deliberadamente una multitud de egos, personas, memeplexes o yoes, tiene la intención, al menos para mí, de ser un método para romper el calcificado concepto existencial de Yo en una serie de constelaciones fluidas de Múltiples Personalidades, desnudando a "la personalidad" y mostrándola como tan sólo una opción de comportamiento dentro de un menú de muchas.
El Abismo
Aleister Crowley encarnaba la destrucción de las estructuras del Yo Egoico como el Choronzon (o Chorizón xD), el Demonio 333. Choronzon, nos dice, es el guardián devorador de todo que habita el "Abismo" (siendo el Abismo un término adecuadamente dramático y evocativo para una 'brecha' experiencial en la consciencia humana). El término puede ser aplicado al estado mental durante el cual la consciencia del Yo Egoico empieza a canibalizarse en lugar de confrontar el habitualmente atemorizador hecho de que la Personalidad no es "real" en el sentido existencial sino tan sólo una estrategia de conducta.

La mayor parte de nosotros ha tenido alguna pequeña experiencia del gigantesco complejo fronterizo Mega-ChoronzonnoznorohC-ageM; el encuentro Choronzonico está presente en el implacable y aburrido autocuestionamiento de la bajada de las anfetaminas o la fiebre, y las experiencias cercanas a la muerte. Imagina esa parte de la mente que no hace más que charlar en tu cabeza aniquilándose en un autoanálisis imparable, y escucharás la voz de Choronzon.

Choronzon es entonces este Yo Existencial en su último aliento, masticando su propio cerebro, buscando sustento y hallando tan sólo el acertijo en el Fondo que no tiene Fondo. Choronzon es cuando no queda nada excepto la muerte ante la nada. Más allá, los conceptos de identidad y personalidad no pueden sobrevivir. Más allá, no somos ya más nuestro Yo. La "personalidad" en la orilla del Abismo hará cualquier cosa, dirá cualquier cosa y encontrará cualquier excusa para evitar este paso de desintegración hacia el "no-ser".

La mayor parte de nosotros en las cada vez más populares tradiciones consumistas occidentales tendemos a esperar hasta la muerte antes de tan siquiera considerar el Choronzon. Dado que sólo podemos asumir que el sentido del Yo-Egoico es devorado en una llamarada de culpa o furia o negación o paz perfecta paz a través de la última inundación de endorfinas que se nos permite durante los cinco minutos anteriores a la muerte cerebral, el momento de la muerte me resulta uno especialmente vulnerable en el que también tendremos que hacer frente al terror existencial por primera vez.

Mejor ir ahí pronto y explorar el paisaje. Morir antes de morir es una de las grandes experiencias del camino mágico.
El Abismo entonces, es ese límite de la consciencia de sí donde el significado se rinde y da la vuelta convirtiéndose en su absoluto apuesto, consumiéndose en el "Ácido Choronzonico", un hipersolvente capaz de disolver el YoqueesYo. Aquí se encuentra la inmensa frontera entre el Ser y el No Ser al filo de la Consciencia Egoica y aniquilado contra ella. El Abismo es un hiato en la consciencia, donde las nociones sobre identidad, raza, ser y territorio se consumen en una agonizante furia de contradicción.

Experimento:
El "Juramento del Abismo" (Oath of the Abyss), es un encuentro corrosivo con las fuerzas Choronzonicas dentro de la personalidad. No es algo que llevar a cabo con ligereza, y sugeriría muchos años de desarrollo antes de intentar algo tan estúpido y glamouroso como destruir tu Yo tan cuidadosamente establecido. Las recompensas de un cruce exitoso del Abismo son muchas, pero un intento fallido puede dejarte roto por dentro, consumido por la duda, el miedo y la inseguridad, y bastante poco útil...

¡Revuelta a través de la magia!
Seguir caminos de la "magia" es en sí un acto revolucionario con consecuencias de gran alcance. De todas formas, antes de lanzarte a destruir "el Sistema", recuerda primero que nosotros lo construímos y en nuestro propio interés. Lo sostenemos constantemente, tanto con nuestra ayuda estando de acuerdo, o en oposición con nuestra disidencia. Los oponentes del Sistema son una función de este tanto como lo son sus defensores. El Sistema es un fantasma ensamblado en las mentes de los seres humanos que operan dentro del Sistema. Es un padre virtual que hicimos que cuidara de nosotros. Lo hicimos muy grande y muy difícil de ver en su totalidad, y le servimos y nutrimos cada día.

Por cada McDonalds que vueles, "ellos" construirán dos. En lugar de deslizar bolitas de Semtex entre los Happy Meals y la bandeja de plástico, sube a través de los rangos, echa a la junta de Directores y reconvierte la compañía en algo totalmente distinto; se aprendería bastante magia por el camino. Entonces conquista Disney, Nintendo, lo que te apetezca. Lo que quiero decir con esto es, ¿y si "el Sistema" no es nuetro enemigo después de todo? ¿Y si en lugar de eso es sólo nuestro campo de juego, el 'entorno natural' en el que hemos crecido? ¿Y si sólo es nuestra jungla y océano, entorno artificial... en el que jugar con las mentes y donde danzar y transformar las cosas, lo mejor que podamos, en poesía?

Fuente: Zona Caos http://zonadecaos.com/

domingo, 10 de enero de 2010

El Sentimiento de la Naturaleza



Julius Evola

Extraido de Cabalgar el Tigre

Cuando el hombre de hoy siente la necesidad de recuperarse físicamente, de distenderse los nervios, fortificar su cuerpo fuera del ambiente de las grandes ciudades modernas. Desde este punto de vista, en a naturaleza, la cultura física y algunas variedades del deporte individual, pueden ciertamente jugar un papel útil. Pero ocurren cosas diferentes cuando se hacen intervenir factores espirituales, por así decirlo, en un plano polémico: es decir cuando se piensa que el hombre que vive en la naturaleza y fortifica su ser físico, está más próximo de si mismo que entre las experiencias y las tensiones de la vida "civilizada". Cuando, sobre todo, se supone que sensaciones más o menos físicas de bienestar y recuperación tienen una relación cualquiera con lo que es profundo, o con lo que, desde un punto de vista superior debe ser considerado como el ser humano integral.

Además de la tendencia que sobre tales bases, conduce al "ideal animal" y al naturalismo moderno, es preciso denunciar, de forma general, el equívoco que se refiere a la fórmula de una "vuelta a los orígenes" confundida con una vuelta a la "Madre Tierra" y, precisamente, a la "naturaleza". Aunque frecuentemente haya sido mal aplicada, la enseñanza teológica según la cual nunca ha habido un estado puramente "natural" para el hombre, sin embargo no es menos cierto; desde el principio el hombre se ha encontrado situado en un estado "supra-natural" del que a continuación ha caído. En efecto, para el hombre en sentido propio, "típico", no puede ser jamás cuestión de regresar a estos "orígenes", ni a esta "Madre", en virtud de los cuales nadie puede superar la promiscuidad de sus semejantes, ni incluso la de las especies animales. Toda "vuelta a la naturaleza", (fórmula que, generalizada, puede también incluir todas las reivindicaciones en nombre de los derechos del instinto, del inconsciente, de la carne, de la vida inhibida por el "intelecto", y todo lo demás) es un fenómeno de regresión. El hombre que se vuelve "natural" en este sentido, en realidad se "desnaturaliza".

La contrapartida del "ideal animal", es la banalización del sentimiento de la naturaleza y del paisaje. Esto valía ya para la naturaleza idílica de la que se hizo un mito en tiempo de la Enciclopedia y de Rousseau. Más tarde, fue la naturaleza cara a la burguesía, la que se inscribía en la misma línea: la naturaleza bucólica o lírica, caracterizada por todo lo que es bello, gracioso, pintoresco, relajante, todo lo que inspira "nobles sentimientos", la naturaleza de los riachuelos y de los bosques, de las puestas de sol románticas y de los patéticos claros de luna, la naturaleza donde se declaman versos, comienzan idilios, o se evocan poetas que hablan de "bellas almas". Aunque sublime y dignificado, es el clima eternizado por la Pastoral de Beethoven.

Esta fue, finalmente, la fase de "plebeyización" de la naturaleza, la irrupción en todos los lugares de las masas y de la plebe, motorizada o no, con agencias de viaje, la organización del ocio y todo lo demás; ya nada es respetado. El naturismo y el nudismo representan el fenómeno límite. La pululación vermicular sobre playas de millares y millares de cuerpos masculinos y femeninos, ofreciendo un aspecto insípido de semi-desnudez, son otro síntoma. Y otro más es el asalto que libran a la montaña teleféricos, funiculares, telesillas y pistas de esquí. Todo esto muestra el grado extremo de desintegración de nuestra época. No vale, pues, la pena detenerse.

Se trata, por el contrario, para nosotros, de precisar el papel que puede jugar el contacto auténtico con la naturaleza en la búsqueda de esta despersonalización activa de la que ya hemos hablado. A este respecto puede ser útil examinar algunas posiciones que se inscriben en la línea de la neue Sachlichkeit pero que no puede cobrar significado más que para nuestro tipo de hombre diferenciado.

Matzke ha escrito: '"La naturaleza es el gran reino de las cosas, de las cosas que no quieren nada de nosotros, que no nos hostigan, que no exigen de nosotros ninguna reacción sentimental, que ante nosotros están mudas como un mundo en sí, eternamente cerrado, eternamente extranjero. Es esto, exactamente esto, lo que nos hace falta. .. esta realidad grande y lejana, relajante en sí misma, más allá de todas las pequeñas alegrías y los pequeños dolores del hombre. Un mundo de objetos encerrado en sí mismo, donde nos sentimos nosotros mismos un objeto, distanciamiento completo de todo lo que no es más que subjetivo, de toda banalidad y nulidad personales: para nosotros esto es la naturaleza. Se trata pues de devolver a la naturaleza –al espacio, a las cosas, al paisaje– este carácter lejano y ajeno al hombre que estaba cubierto en la época del individualismo cuando el hombre proyectaba en la realidad, para volverla próxima, sus sentimientos, sus pasiones, sus pequeños impulsos líricos. Se trata de descubrir el lenguaje de lo inanimado, que no se manifiesta antes de que el alma haya cesado de derramarse sobre las cosas.

Es de esta forma como la naturaleza puede hablar a la trascendencia. Entonces, por ella misma, la mirada se desplazará de ciertos aspectos particulares de la naturaleza a otros, más favorables a la abertura sobre la no-humano y lo no-individual. Nietzsche también había hablado de la "superioridad" del mundo "inorgánico", definiendo lo "inorgánico", como la "espiritualidad sin individualidad". Vio una analogía entre la "clarificación suprema de la existencia" y "la pura atmósfera de las cimas y de las nieves, donde no hay brumas ni velos, donde las cualidades elementales de las cosas se revelan desnudas y rígidas, pero con una absoluta ininteligibilidad" y donde se capta "el inmenso lenguaje cifrado de la existencia", "la doctrina del devenir que se hace piedra".Hacer que el mundo vuelva otra vez a la calma, la estabilidad, claridad y profundidad: devolverle su carácter elemental, su grandeza cercada, fue también, como hemos dicho, la exigencia de la "nueva objetividad", y se ha subrayado, justamente, que no se trataba de insensibilidad, sino de una sensibilidad diferente. Para nosotros también, se trata de un tipo de hombre al cual la naturaleza no interesa por la que le ofrece de "artístico", raro o característico, que no busca en la naturaleza la "belleza", ni lo que alimentaría una confusa nostalgia o hablaría a la fantasía. Para este tipo de hombre no habrá paisajes más "bellos que otros", sino paisajes más lejanos, más inmensos, más calmados, más fríos, más duros, más primordiales que otros: el lenguaje de las cosas, del mundo, no nos llega entre los árboles, los ruiseñores, los bellos jardines, las puestas de sol de postal o románticos claros de luna, sino más bien entre los desiertos, las rocas, las estepas, los hielos, los negros fiordos nórdicos, bajo los soles implacables de los trópicos, precisamente en todo la que es primordial e inaccesible. y es natural que el hombre que experimenta este sentimiento diferente de la naturaleza adopte una actitud activa respecto a ella casi por inducción de la fuerza pura así percibida, antes que entregarse a una contemplación confusa, imprecisa y divagante.

Si para la generación burguesa, la naturaleza era una especie de intermedio idílico y dominical de la vida ciudadana, y si, para la generación más reciente, esta es el desagüe de una bestialidad obtusa, invasora y contaminadora, es, para nuestro hombre diferenciado, la escuela de lo objetivo y de lo lejano, un elemento fundamental de su sentido de la existencia que termina por presentar un carácter de totalidad.


Foto del parque de la Estanzuela en Monterrey Nuevo Leon tomada por su servidor

lunes, 4 de enero de 2010

Ragnar el vikingo



Fernando Trujillo

© Extraido de La Bruja de Endor y otros cuentos

La anciana caminaba solitaria en el frio bosque en busca de hierbas que tenían
propiedades curativas, la anciana observaba cuidadosamente los arbustos cuando
escucho unos pasos detrás de ella. El hombre que se encontraba detrás de ella era un
gigante perteneciente a la raza del norte, un hombre fornido con el pecho y el rostro
lleno de cicatrices de innumerables batallas, de una larga barba dorada y portador de
unos vigorosos ojos azules, su piel era tan blanca como la nieve, en su mano derecha
portaba un hacha tan grande como su mano. La anciana tuvo un ligero escalofrió al ver
al extranjero, pensó que no volvería a ver a ninguno de ellos después de que el pueblo
del norte decidió por propia voluntad regresar a su frio hogar.
-Pensé que todos los de tu raza se habían ido—dijo la vieja utilizando el rudo lenguaje
del vikingo, el gigante quedo sorprendido por un momento al escuchar a la vieja utilizar
su lengua pero sabía que las brujas como ella conocían muchos idiomas aun así no pudo
evitar la sorpresa que le causo escuchar a la vieja.
-No todos—dijo el hombre del norte en su hosco idioma, la anciana retrocedió un paso
chocando con los arbustos, aquellos hombres eran sanguinarios como los lobos de las
estepas, la anciana había escuchado por parte de los hombres de su raza historias sobre
la fiereza con la que combatían los invasores del norte. Algunos contaban que durante el
calor de la batalla esos hombres se transformaban en lobos arrasando sin piedad a los
aguerridos hombres de su pueblo.
-¿Qué es lo que buscas extranjero?—pregunto la anciana.
-Es a mi hija a quien busco. Mi gente fue emboscada cobardemente por esos skraelings,
mis hombres y yo peleamos valientemente pero tu gente nos superaba en número.
Sobreviví a esa confrontación gracias a mi fuerza de voluntad, mis hermanos y
hermanas yacían muertos ante mí, hombres y mujeres de honor que Odin los reciba en
Valhalla. Reconocí a todos menos a mi pequeña hija Brunhilda ella había sido raptada y
yo no pude evitarlo—el vikingo le costaba mantener su ira controlada, albergaba su odio
dentro para desatarlo como una tormenta cuando estuviera frente a frente con los
skraelings.
-Así que tu hija es aquella muchacha que está destinada a casarse con el jefe de los
Inuit. No pierdas tu tiempo hombre del norte, esa muchacha se casara con el jefe al caer
la noche—dijo la bruja, el vikingo iracundo clavo su hacha en el arbusto partiéndolo a la
mitad.
-¿Dónde están anciana? Mi hija no será desposada por ese perro ¡Lo juro por Odin!—
exclamo el vikingo levantando su hacha.
-La tribu de los inuit se encuentra en los fríos hielos del norte—la bruja señalo la
dirección a donde el vikingo debía ir. El vikingo enfundo su hacha y le dio la espalda a
la bruja marchando en dirección al norte. La bruja estaba temerosa, en los ojos de ese
hombre vio que cumpliría su promesa aunque tenga que derramar mares de sangre para
cumplirla.
-¿Cuál es tu nombre hombre del norte?—el vikingo se detuvo ante la pregunta de la
bruja.
-Mi nombre es Ragnar. Mi dios es Odin y mi ley es esta hacha—respondió el guerrero
sin darse la vuelta, emprendió su marcha sin mirar atrás a la temblorosa bruja, siguiendo
el rastro de aquellos que osaron secuestrar a su hija.
Caminaba solitario como el lobo de las estepas, el último hombre de su raza que
quedaba en Vinlandia. Su gente había llegado a esa blanca tierra guiados por Leif hijo de Erik bajo la promesa de conquistar una tierra prospera donde el vino fluye como
agua. La tierra a la que llamaron Vinlandia era un paraíso prospero como no había en
ningún lugar de la tierra, un paraíso dispuesto a ser colonizado por los hombres del
norte, sin embargo no eran los únicos hombres en su suelo, aquella tierra era habitada
por una raza de hombres hostiles a los que habían llamado skraelings. Desde el primer
momento entre los hombres del norte y los skraelings surgió un terrible odio que
germino en sangrientas peleas por aquella hermosa tierra. Habían logrado una breve paz
en la que había florecido un intercambio comercial entre ambas razas, sin embargo
cuando un skraeling intento robar el arma de un herrero este sin dudarlo le partió el
cráneo con su hacha, los viejos odios resurgieron generando una batalla en la que su
raza salió victoriosa al principio pero luego llegaron más salvajes en sus canoas
sedientos de sangre, dispuestos a echar a los colonizadores de sus tierras. Ellos eran
pocos mientras que los salvajes se contaban por decenas, los hombres del norte entonces
decidieron abandonar ese paraíso, incapaces de exterminar a los demonios que lo
habitaban.
La expedición de Ragnar fue la última en partir, cuando caminaban en grupo hacia su
barco fueron emboscados por los salvajes en el frio de la noche, los vikingos peleaban
con la furia de los lobos que los caracterizaba, peleaban por proteger a sus esposas e
hijas de los sanguinarios skraelings, levantaron sus hachas rompiendo los cráneos de sus
enemigos pero las flechas de los salvajes los superaban. Seis familias enteras fueron
arrasadas por las flechas de los skraelings, las mujeres preferían empuñar una daga en
sus corazones antes que caer en las sucias manos de sus enemigos, murieron con honor
al lado de sus hombres que yacían en la nieve bañados en sangre. Ragnar había
sobrevivido a ese encuentro, era junto con Leif y Thorvald (que ahora se encontraba
bebiendo hidromiel al lado de las valkirias) de los hombres más fuertes y resistentes de
entre todos sus camaradas, Ragnar se encontraba herido por las flechas y dispuesto a
morir junto con su gente en espera de que una valkiria llegara por él para llevarlo a
Valhalla. Sin embargo Brunhilda no estaba entre los cuerpos, los salvajes la habían
raptado pensó iracundo Ragnar, uno de sus camaradas apunto de fallecer le dijo entre
murmullos que vio a dos de esos salvajes sostenerla y perdiéndose en los bosques.
Ragnar se sentía humillado por no haber podido defender a su hija como era debido,
imploro a Odin que le permitiera vivir hasta salvar a su hermana de las manos de sus
enemigos. Ragnar se quito las flechas que tenía en el cuerpo, curo sus heridas por sí
mismo y se sentó en una roca viendo el campo de batalla. Tomo su hacha jurando a sus
hermanos caídos y a Odin señor de Asgard que aquellos que se llevaron a su hija lo
pagarían con sus vidas.
Lo seguían.
No sabía cuántos eran pero se escabullían entre los árboles, Ragnar siguió caminando en
espera de que alguno de ellos arrojara una flecha o atacara. Estaba preparado para cortar
un par de cabezas. Ragnar esquivo la primera flecha que fue a dar contra una roca, se
dio la vuelta encontrándose con tres salvajes con sus hachas en la mano. Al poco tiempo
seis salvajes se habían unido a sus compañeros, en cuestión de minutos era una docena
de skraelings con sus arcos y hachas sedientos de la sangre del vikingo. Lo miraban con
odio, para ellos Ragnar era un demonio proveniente de la fría tierra de los hielos, para
ellos era el ser al que conocían como Wendigo. Ragnar los miraba con un odio tan
intenso como el que los salvajes le tenían, el lobo que vivía dentro de el estaba a punto
de ser liberado. El primer salvaje ataco profiriendo un grito de guerra. Ragnar lo corto
de la cintura para arriba derramando sus tripas y su sangre en el suelo. Tres de los salvajes al ver muerto a su compañero atacaron profiriendo ese odioso grito de guerra,
Ragnar cortó sus cabezas y al tercero le cortó el brazo derecho, alzo el hacha
decapitando al salvaje que no paraba de gritar, no fue compasión fue que sus gritos le
irritaban el oído. Los skraelings entonces furiosos atacaron con toda la ira primitiva que
tenían dentro, Ragnar fue destazando uno por uno, esquivando las flechas y rompiendo
los cráneos de los arqueros. Un skraeling lo ataco por la espalda, Ragnar le soltó un
golpe que lo arrojo hacia un árbol, el salvaje yacía muerto con la cara destrozada, el
golpe de un vikingo era difícil de sobrevivir. Otro skraelign agarro su arco pero Ragnar
le partió la cabeza de un tajo, un ultimo skraeling asustado al ver a sus compañeros
desparramados en el suelo se levanto atacando al vikingo con una daga, Ragnar le partió
el cráneo dejando su cuerpo al lado de sus camaradas. Ragnar tomo uno de los arcos,
agarro una bolsa repleta de flechas y se marcho en dirección a la que la bruja señalo.
Ragnar descubrió unas canoas en la orilla del mar, probablemente las mismas que
usaron los salvajes que lo emboscaron. Seis skraeling custodiaban las canoas con sus
lanzas esperando a sus compañeros. Ragnar se acerco pisando una rama, el sonido de la
rama crujir alerto a los salvajes que se levantaron con sus ramas en alto. En su hosco
lenguaje ordenaron al intruso que se alejara, Ragnar no les daría el gusto. El vikingo
desenfundo su hacha partiendo el cráneo del skraeling que hablo y con la misma rapidez
partiendo los cráneo de dos de sus compañeros para después cortar las cabezas de dos
skraelings que lo atacaron con sus lanzas y romperle el cráneo del skraeling que faltaba
de un tajo. Ragnar se subió a una de las canoas, el sol se estaba poniendo y el tiempo se
terminaba. Ragnar remaba conduciendo la canoa con rumbo al norte, donde se
encontraba Brunhilda.
Atreves de las aguas Ragnar condujo hasta pisar la tierra fría que la bruja menciono, el
vikingo se bajo con su hacha y con el arco en la mano buscando a los plagiarios de su
hija. El vikingo camino buscando algún rastro de los skraelings, examinaba el suelo en
busca de rastro de vida humana. El crepúsculo había llegado y el tiempo para Ragnar se
terminaba, el vikingo permanecía calmado sosteniendo su hacha, cerró los ojos
murmurando una plegaria a Odin para que le enviara una señal que lo guiara hasta su
hija, para que le diera el coraje de salvar la de sus enemigos. Caminaba siempre alerta
en busca de cualquier rastro de vida humana, conforme caminaba pensaba que la bruja
lo había engañado pero en su interior sabía que su hija estaba cerca. Podía sentir que
Brunhilda estaba cerca, desde el fondo de su corazón sentía que su hija lo llamaba para
que la salvara. Ragnar vio humo, los skraelings estaban cerca. Ragnar subió en las
colinas para ver de dónde se originaba el humo. El vikingo se escondió detrás de unas
rocas viendo un campamento lleno de tipis, ese era el lugar donde vivían los skraelings,
ahí estaban reunidos todos, los hombres con sus mujeres y sus niños, alrededor había
antorchas encendidas y el chaman se encontraba al lado del que Ragnar intuía era el
jefe. De todos los skraelings que estaban ahí reunidos ese al que Ragnar supuso que era
el jefe era el que más porte tenia. Un hombre más alto que todos los de su raza, con
rasgos maduros y un cuerpo cicatrizado como es el cuerpo de los guerreros más feroces.
Los skraelings empezaron a tocar sus tambores y sus flautas provocando un sonido
bestial que irritaba los oídos de Ragnar. Dos mujeres tenían custodiada a la pequeña
Brunhilda que vestía con las ropas típicas de los skraelings. El jefe de la tribu se le
iluminó los ojos con lujuria al ver a la joven Brunhilda, la furia invadía a Ragnar al
intuir los malsanos pensamientos que le venían a la cabeza del jefe.
El jefe de la tribu sostuvo a Brunhilda de las manos apretando con fuerza sus delicados
brazos. Ragnar saco una flecha colocándola en el arco. El chaman invocaba a los
espíritus cuando la flecha de Ragnar atravesó su ojo izquierdo arrojando al hechicero
contra el suelo. Los skraeligns se alborotaron desenfundando su hacha, Ragnar disparo
otra flecha dirigida al jefe de la tribu pero que fue enterrada sobre el corazón de un
skraeling que se atravesó, Ragnar arrojo otra flecha atravesando a otro de los guerreros.
El jefe exclamaba en su lenguaje que atacaran, que buscaran a quien osaba invadir su
territorio Ragnar bajo la colina con su hacha en mano profiriendo el grito de guerra de
su pueblo, sus ojos se habían vuelto totalmente blancos y corría con la misma velocidad
de un lobo en busca de su presa aullando para causar el terror en sus enemigos. Los ojos
de Brunhilda se iluminaron al ver a su padre llegar para salvarla. Ragnar alzo su hacha
despedazando a cuanto skraeling se pusiera en su camino, partiendo cráneos y cortando
cabezas en un frenesí homicida. Los skraelings atacaron con lanzas pero Ragnar
destrozaba sus lanzas con el acero de su hacha partiendo sus cráneos y manchando su
cuerpo con la sangre y los sesos de sus enemigos. Las mujeres se llevaban a los niños
exclamando que ese hombre era el legendario Wendigo que había venido por ellos. Los
guerreros preferían dar paso al vikingo pensando al igual que sus mujeres que era el
Wendigo iracundo. El hacha de Ragnar destrozo los tipis, partió los rostros de aquellos
que se interponían en su camino. El jefe de los skraeligns tomo a Brunhilda del brazo
para llevársela lejos de la ira del demonio del norte. Ragnar grito furioso mientras unos
pocos valientes se oponían a él, valientes que terminaron siendo cadáveres sobre el
suelo, manchando con sangre la blanca nieve.
Ragnar en medio de su ira pudo ver al jefe escapando con su hija, los siguió corriendo a
través del frio territorio. La noche ya había caído en el frio territorio por el que Ragnar
se movía, caminando en la silenciosa noche escucho los gritos de su hija. Ragnar vio
detrás de unas rocas que el jefe de los skraelings se había atrevido a golpearla, el
ominoso guerrero estaba a punto de ultrajarla, besaba su cuello y sus mejillas mientras
Brunhilda se resistía y gritaba, el vikingo apareció para desafiar al jefe con su hacha. El
jefe de los skraelings desenfundo su hacha mirando con odio al vikingo, aparto a
Brunhilda con brusquedad mientras desafiaba al vikingo con la mirada. Brunhilda se
encontraba arrinconada viendo a los dos guerreros desafiarse. El jefe de los skraelings
ataco primero provocando una herida en el pecho de Ragnar, el vikingo retrocedió sin
perder la posición de combate, el skraeling sonrió burlón. Ragnar alzo su hacha pero el
jefe lo esquivo atacando y provocando una herida en el brazo de Ragnar. El jefe
skraeling sonrió burlón otra vez, Ragnar reconocía que era rápido con un lince, un
burlador como el mismo Loki. Ragnar esperaba que su oponente diera el mismo ataque,
no podía morir y dejar a su hija a merced de ese perro, tenía que ser más rápido que el
skraeling.
Ragnar alzo su hacha de nuevo pero su enemigo la esquivo atacando por detrás e
hiriendo su espalda, Ragnar se volteo atacando pero su enemigo estaba otra vez de
espaldas y ataco pero esta vez Ragnar fue más rápido, pudo esquivarlo. El skraeling
ataco con un grito salvaje pero Ragnar pudo golpearlo en el rostro derrumbándolo
contra el suelo. El skraeling se levanto furioso, aturdido pero todavía en pie de lucha. El
jefe skraeling entonces retrocedió aterrado dejando caer su hacha ante la sorpresa de
Ragnar y Brunhilda, el guerrero se encontraba pálido con sus ojos fijos en Ragnar. No
estaba viendo al vikingo, lo que el skraeling veía era una figura ancestral de larga barba
blanca y con un ojo faltante, estaba delante de la deidad de los hombres del norte que se
había apoderado del cuerpo de Ragnar, una deidad cruel como las heladas tormentas del
invierno. Ragnar alzo su hacha viendo al skraelign paralizado y de un tajo destrozo la
cabeza de su enemigo. Brunhilda exclamo alegre el triunfo de su padre, la niña fue
corriendo a sus brazos alegre de que al fin estaban juntos.
-Vamos—dijo Ragnar llevándose a su hija lejos de la tierra de los salvajes hasta donde
se encontraba la canoa que lo había llevado a rescatar a su hija. Ragnar subió primero a Brunhilda, luego coloco la canoa en las aguas y se subió por último el, remando lejos,
muy lejos en busca de la tierra de su raza. Los últimos aventureros vikingos escapaban
del paraíso verde que alguna vez intentaron conquistar, dejando sus verdes campos y
sus violentos demonios. Ragnar y Brunhilda miraron por última vez esa hostil tierra
para nunca más volver.
Ragnar remo toda la noche hasta ver los primeros rayos del sol sobre él. Ya no estaban
en la tierra de los skraelings, se encontraban solos en el colosal mar. Ragnar agarro los
remos conduciendo la canoa hasta su hogar. Como toda esa raza de aventureros Ragnar
no se sintió perdido en el mar, el vikingo sabia guiarse dentro del inmenso océano hasta
encontrar tierra firme, mientras que un hombre de otra raza se sentiría agobiado dentro
del mar un vikingo por otro lado jamás se sentiría perdido en el mar, era amigo del
océano y en sus venas corría la sangre de un marinero.
-Mire padre—señalo Brunhilda hacia un drakar que se dirigía hacia ellos. Era su gente,
Ragnar alzo la mano derecha con hacha para que sus hermanos lo vieran. El barco se
acerco hasta donde estaba la pequeña canoa con los dos últimos vikingos que escaparon
de Vinlandia.
-¡Ragnar! ¡En el nombre de Odin estás vivo!—exclamo un vikingo que se acerco con
los suyos viendo la pequeña canoa.
-¡Olaf! ¡Viejo perro es una alegría verte!—exclamo Ragnar al ver a Olaf, el vikingo
ordeno que bajaran una escalera para que Ragnar y su hija subieran al barco, dentro del
barco la canoa era una minúscula partícula, Ragnar vio la canoa sola mientras el barco
se alejaba, el ultimo recuerdo de esa tierra desaparecía a lo lejos. Cuando Ragnar piso el
barco él y Olaf se dieron un amistoso abrazo. Olaf y los otros vieron con sorpresa a
Brunhilda vestida como una skraeling pero no preguntaron suponiendo que Ragnar les
contaría de su aventura. Pese a su sorpresa los tripulantes dieron la bienvenida a Ragnar
y a su hija con vitoreó. Uno de sus hermanos más queridos estaba vivo y eso era para
celebrar con cerveza y un gordo cerdo asado.
-¿A dónde van viejo amigo?—pregunto Ragnar.
-Vamos a casa, estamos agotados después de haber saqueado algunas aldeas. Perdimos a
algunos pero vaya si vieras el botín que tenemos—dijo Olaf con alegría sin creer aun
que Ragnar y su hija seguían con vida, todos los creían muertos.
-¿Pero qué ha sucedido contigo? ¿Cómo es que navegas esa cosa en medio del
océano?—pregunto Olaf dando una palmada a Ragnar y ordenando que trajeran cerveza
para los hermanos.
Ragnar abrazo a su hija pensando que todo lo que vivieron seria recordado en alguna
saga futura.
El barco iba en dirección a casa y en el camino Ragnar al lado de su hija contaban
acompañados de unas deliciosas cervezas la historia de cómo Ragnar rescato a su hija
empezando por la noche de la emboscada. Una historia que contaría a los hombres y
mujeres de su pueblo y que sería contada de boca en boca por generaciones venideras
que hablarían de Ragnar el último vikingo en Vinlandia. Quedando escrita como una
saga heroica dentro de las leyendas vikingas.

Fin