"Escribe con sangre y comprenderas que la sangre es espiritu"

Friederich Nietszche







jueves, 31 de marzo de 2011

El espíritu samurái de Japón



Por Fernando Trujillo

Todos hemos escuchado del tsunami que recientemente azoto Japón, todos hemos visto en los noticieros la cobertura que se ha hecho de la tragedia, del número de muertos y desaparecidos. Algo de lo que podemos estar seguros es que Japón saldrá adelante, la raza japonesa es poseedora de una voluntad de hierro a la par de un espíritu noble heredado de sus antepasados.
Recordemos que hace setenta años fueron arrojadas las nefastas bombas nucleares sobre Hiroshima y Nagasaki a pesar de la destrucción Japón pudo salir adelante gracias a su coraje y fuerza de voluntad consolidándose como una potencia mundial.
Esta tragedia del tsunami es mucho peor que la que aconteciera en 1945 sin embargo creo que en cinco años (o menos) Japón resurgirá de las cenizas. En occidente una catástrofe como esa nos devastaría por completo, el occidente moderno tiene un espíritu muy débil por décadas de confort y de un vacio estilo de vida.
En este ensayo vamos a hablar sobre este espíritu samurái del pueblo japonés que desde el final de la Segunda Guerra ha ido desapareciendo debido al americanismo y a la globalización. La juventud oriental ha adoptado un estilo de vida tan vacio como el occidental sin embargo ese ancestral espíritu guerrero aun continuo dormido en el inconsciente japonés. Se encuentra en su literatura, en su historia y en la sangre de su raza, es el espíritu de un pueblo que lucha por salir adelante.
Podemos comenzar por decir que si Japón tiene un espíritu propiamente samurái (guerrero, solar y aristocrático) es en parte debido a su religión el Sintoísmo. La fe sintoísta es puramente nacionalista, no busca convertir ni expandirse si no que es parte del alma japonesa. Aunque otras religiones como el cristianismo han entrado al país la mayor parte de la población aun continua practicando la religión de sus antepasados.
A finales del siglo XIX se desarrollo el concepto de Sintoísmo estatal como parte de la identidad nacional del pueblo japonés. En esa época surgió la corriente intelectual llamada Kokugaku que rechazaba el estudio de textos budistas, confucionistas y chinos a favor de textos puramente autóctonos. El objetivo era combatir cualquier influencia extranjera que pudiera infiltrarse en el Sintoísmo.
Dentro del Sintoísmo cabe resaltar la figura del emperador, antes de la Segunda Guerra, el emperador era considerado una divinidad al ser descendiente de Amaterasu la diosa del sol y protectora del país. Así el emperador era un representante del cielo en la tierra, uniendo el poder terrenal y el poder espiritual. Un culto similar al de los faraones en Egipto y los cesares de la antigua Roma.
El culto al emperador era una parte fundamental de la vida japonesa, aun hoy sigue siendo una figura respetada pese a haber perdido todo su porte divino. El escritor Yukio Mishima llamaba a los jóvenes a recuperar la divinidad del emperador como símbolo del país.

Los samurái eran los señores feudales del Japón antiguo, guerreros que estaban bajo un estricto código llamado Código Bushido. De ellos se han escuchado muchas historias que han perdurado como leyendas. Sin embargo el antiguo sistema ya comenzaba a mostrar signos de envejecimiento, Japón se estaba convirtiendo en un país atrasado y a la mitad del siglo XIX estaban entre cambiar o ser presas de las potencias imperialistas como China. Durante la restauración Meiji el emperador abolió el sistema feudal sin embargo el espíritu samurái no murió en la restauración si no que permaneció en el pueblo. El Código Bushido fue usado como una forma de doctrina militar y espiritual dentro del ejército imperial.
El código samurái y el nacionalismo fueron introducidos en toda la población sobre todo en la juventud, los jóvenes recibían un entrenamiento en combate cuerpo a cuerpo, entrenamiento en armas y tácticas de supervivencia.
Esta era una juventud sana e idealista y unida bajo el sueño de formar un mejor país. Se trataba de una generación inquieta, ansiosa por luchar y construir un nuevo país.
De esta manera toda la población estaba bajo un adoctrinamiento tanto militar como moral y espiritual. Se estaba educando a la población bajo el ideal de un imperio unificado, se estaban inculcando los valores del samurái (fuerza, honor, disciplina, valor) en la juventud en cuya sangre se iba a levantar el nuevo imperio.
Como dije antes la religión también estaba cambiando, se estaba depurando de la influencia extranjera para dejar limpio al Sintoísmo que era parte de los valores del pueblo. Se prohibieron el budismo y el cristianismo fue reprimido, el Sinto era la religión oficial, la identidad de Japón como Imperio.
Estos eran los valores propios de un imperio construido por sangre joven y guiado por los valores tradicionales de fe, valor y honor. En pocos años tras la restauración Japón se convirtió en un imperio que podía competir contras las potencias extranjeras.
Se podría decir que contrario a la mayoría de los casos durante la modernización Japón no perdió su espíritu ni su identidad nacional. Incluso podemos decir que se complementaron sin embargo el sentimiento nacionalista se impuso a esto.
Como se puede ver el recién formado imperio japonés era un orden TOTALITARIO unido bajo principios militares y nacionalistas. No existían disputas entre partidos políticos, no había sindicatos que organizaran huelgas ni disputas religiosas y si las había eran suprimidas con violencia. En el imperio existía la unión, el orden, la población estaba unida totalmente a una nueva estructura.
Aquí se puede ver como un país unido bajo un régimen orgánico puede convertirse rápidamente en una gran potencia (por ese tiempo algo similar ocurrió en occidente con la unificación alemana), mientras que un gobierno inorgánico—léase democracia liberal—se rige por la desunión tanto de los partidos como de su gente cosa que lleva al desastre y al atraso cultural, en los regímenes orgánicos existe un orden total que impera en la población. Este orden fue la razón por la que Japón se convirtió en una gran potencia en tan poco tiempo.

Si algo caracterizo al espíritu del imperio japonés fue la concepción de la guerra. Los militares solían usar una katana típica de los samuráis, existía entre ellos también el culto a Hachiman un antiguo dios de la guerra al que se le oraba antes de cada batalla.
Este culto a la guerra, al sacrificio, al amor a la patria son propios de las culturas solares, culturas donde se repudia la debilidad y se enaltece al guerrero.
Este espíritu fue lo que empujo al imperio recién formado a la guerra contra los antiguos imperios de China y Rusia. En la primera se logro anexar la isla de Taiwán mientras que en la segunda logro anexar Manchuria a sus dominios. Dos antiguos habían sido derrotados por una potencia recién formada, porque el ejército japonés estaba formado por sangre joven, por un ideal solar y por un espíritu guerrero, ansioso de luchar y conquistar.
Al final de la Primera Guerra cuando la mayoría de los imperios occidentales habían desaparecido, Japón perduro al no participar activamente en el conflicto pero bajo la amenaza del comunismo internacional surgió en la población un fuerte sentimiento anti-marxista. La ideología soviética era ajena al pueblo, los militares la rechazaron desde un inicio proclamando una “guerra santa” contra la Unión Soviética.
Comenzando la Segunda Guerra Japón se alió a las potencias del Eje en su lucha contra el marxismo. En 1937 dos años antes de empezar el conflicto bélico, Japón invadió China con el fin de arrebatarles las posesiones a las potencias occidentales. El ejército chino era mayoría pero la disciplina y entrega del ejército japonés logro derrotarlos.
El presidente americano Roosvelt mando una advertencia a Japón para que no atacara al ejército bolchevique. Provocando a los japoneses suspendió los suministros de petróleo provocando una crisis en el país. Fue un acto muy bien cuidado, una infame trampa en la cual el imperio cayó. Con el orgullo herido Japón decidió tomar venganza atacando Pearl Harbor, para ese momento la base norteamericana estaba desprotegida a propósito así cuando sucedió el ataque el pueblo norteamericano estaba tan encendido que fue el pretexto perfecto para entrar a la guerra. Roosvelt y su gabinete habían planeado cuidadosamente cada paso para empujar al país al conflicto europeo, una guerra que el pueblo no quería y que fue planeada en base a los inocentes sacrificados en Pearl Harbor.
Durante la guerra el soldado japonés lucho con entrega y valor en la que se conoce como Guerra del Pacifico. Fue una lucha entre el imperio de oriente contra el capitalismo de occidente, entre el espíritu samurái contra el espíritu del poder monetario.
Para ese entonces Japón se había dado a la tarea divina de mantener la paz en Asia y eso se lograría al expulsar a las potencias capitalistas y al comunismo internacional de su territorio. La guerra estaba empezada, los aliados enviaron a sus tropas a suelo oriental siendo combatidas por el ejército imperial.
Hubo batallas feroces como la Batalla de Midway que significo la primera derrota del Japón a manos de los aliados.
Durante la guerra surgieron héroes entre ellos los kamikazes. Kamikaze quiere decir "Viento" y "Tempestad de los Dioses". Fueron aviadores que se lanzaban en ataques suicidas contra los navíos americanos.
Para el mundo democrático era una muestra de locura, ellos no entienden lo que es el sacrificio pero no para el guerrero kamikaze. Ellos mueren con honor porque saben que estaban muriendo por su patria y por su emperador.
El espíritu kamikaze era un espíritu de entrega, de sacrificio y de honor, en sus aviones no había símbolos de muerte si no de inmortalidad. Al dar su vida por su imperio alcanzaban la trascendencia que solo se puede alcanzar al morir en batalla. Por eso los pilotos kamikazes eran considerados dioses vivientes.
Los kamikazes sembraron el terror en las tropas americanas, muchas veces durante el enfrentamiento al ver uno de ellos acercarse el ejercito lanzaba todo su arsenal contra ellos pero aun así muchos buques de guerra fueron hundidos por el fuego oriental.
Lamentablemente todo ese espíritu de fe y sacrificio del que hacía gala el imperio no fue suficiente para alcanzar la victoria. En 1945 sucedió la Batalla de Okinawa, los aliados invadieron la isla y lucharon durante ochenta y dos días contra los japoneses, con la derrota del ejército imperial en una de las más sangrientas batallas de la guerra el emperador decidió firmar la rendición cuando sucedió uno de los actos más nefastos de la historia humana.
En agosto de ese mismo año por órdenes del presidente Truman fueron lanzadas las bombas atómicas contra Hiroshima y Nagasaki. Fue un genocidio contra el pueblo japonés, perpetrado por aquellos que decían luchar por la democracia y los derechos humanos. Sin embargo como el bombardeo fue realizado por los chicos “buenos” nadie dijo nada, no hubo denuncias ni nadie protesto, hubo silencio.
La nube radioactiva alzándose sobre los escombros de ambas ciudades fue el espíritu samurái que se evaporaba tras un cruento Apocalipsis. El imperio de Japón había llegado a su final.

Al finalizar la guerra los americanos bajo el mando del general Douglas McArthur impusieron una constitución al país. La propaganda aliada lavó el cerebro a la población, usando los supuestos crímenes de guerra japoneses que les impusieron los aliados lograron cumplir su objetivo.
La propaganda de los aliados fue borrando ese espíritu samurái de entrega, virilidad y nacionalismo haciendo al pueblo dócil y aborregado. El emperador perdió su divinidad y el país fue presa del liberalismo económico y confort pero matando su espíritu.
Llegaron las franquicias de comida rápida, las marcas de ropa, el entretenimiento vulgar de Hollywood y toda esa mierda capitalista que desgraciadamente el pueblo acepto debido a la tentación de novedad. Era lo que faltaba para matar la antigua tradición.
Pasaron de ser un imperio a ser una colonia, todo sentimiento patriótico fue eliminado, todo militarismo fue borrado. Querían hacer de Japón una copia del occidente moderno, sin valor, ni honor ni espíritu.
Uno de los opositores a la modernidad fue el escritor Yukio Mishima que incluso formo su propia sociedad llamada Tatenokai (sociedad de los escudos) un grupo entregado a las enseñanzas samurái y las artes marciales para rescatar la antigua tradición guerrera de su patria. En su último discurso antes de su suicidio ritual Mishima dijo la siguiente:
Hemos visto a Japón emborracharse de prosperidad y caer en un vacío espiritual... hemos tenido que contemplar a los japoneses profanando su historia y sus tradiciones... el auténtico Japón es el verdadero espíritu del samurái... cuando vosotros (soldados) despertéis, Japón despertará con vosotros... Tras meditarlo serenamente a lo largo de cuatro años, he decidido sacrificarme por las antiguas y hermosas tradiciones del Japón, que desaparecen velozmente, día a día... El ejército siempre ha tratado bien al Tatenokai, ¿Por qué entonces mordemos la mano que nos ha tendido? Precisamente porque lo reverenciamos... Salvemos al Japón, al Japón que amamos...
Al morir Mishima murió el ultimo samurái pero ese espíritu guerrera que llamaba a recuperar aun se ha perdido.
Las películas de Akira Kurosawa rescatan la esencia de la tradición samurái, animes como “Samurái X” o el manga “Lone Wolf and Cub” tienen ese mismo aire de nostalgia. De un tiempo de espadachines vagabundos que luchaban por la justicia, de honor y de amor hacia las antiguas tradiciones. Un tiempo que anhela con volver no solo en Japón si no en el resto del mundo harto de la falsedad de la modernidad.
En 2011 Japón sufre una de sus peores crisis en setenta años, está al borde de una segunda catástrofe nuclear pero ellos saldrán adelante, en su interior como pueblo tienen la fuerza para levantarse, posiblemente esta catástrofe sea el fin del Japón moderno y el regreso del antiguo imperio más fuerte que antes. En estos tiempos de crisis el espíritu samurái resurge de nuevo.

Marzo 2011

sábado, 26 de marzo de 2011

Wotan



Por Carl Jung

Nacerán en Alemania diversas sectas, muy cercanas al feliz paganismo el corazón cautivo y las menguadas rentas haran que vuelva a pagarse el verdadero diezmo
Profecías de Nostradamus, 1555

Con la guerra mundial parece haber irrumpido en Europa una época en la que pasan cosas que antes como mucho sólo podían soñarse. Se llegó incluso a tener casi por una fábula la guerra entre naciones civilizadas, opinándose que un absurdo semejante se hacía cada vez más imposible en este mundo racional internacionalmente organizado. Lo que ha seguido a la guerra ha sido un auténtico aquelarre de increíbles revoluciones, cambios en los mapas, regresos a modelos políticos medievales y antiguos, Estados que engullen a pueblos y que superan en su pretensión de totalidad a los anteriores intentos teocráticos, persecuciones a cristianos y judíos, matanzas políticas en masa y, finalmente, un alborozado asalto pirata a un pacífico pueblo semicivilizado.
Si ocurren estas cosas a gran escala no es asombroso que a escala pequeña y mínima también sucedan cosas extrañas. En el terreno filosófico habrá que esperar todavía algún tiempo para que alguien reflexione a fondo sobre la época en la que realmente vivimos. Pero en el ámbito religioso se producen acontecimientos importantes. Que en Rusia se haya sustituido la abigarrada magnificencia de la Iglesia greco-ortodoxa por un movimiento ateo deplorable en cuanto a gusto e inteligencia no tiene nada de particular, por muy lamentable que sea el bajo nivel espiritual de la reacción “científica”. Al fin y al cabo, también respiramos aliviados en el Próximo Oriente cuando salimos de esos humeantes grupos de lampadarios que pretenden ser las iglesias ortodoxas y entramos en una mezquita decorosa, donde la sublime invisibilidad y omnipresencia de Dios no se sustituye por un exceso de ritos y de parafernalia sagrada. En fin, también para Rusia tuvo que despuntar el siglo XIX con su Ilustración “científica”.

Pero que en un país más bien civilizado, que cree haber superado la Edad Media hace mucho tiempo, un dios de la tormenta y la ebriedad, Wotan, hace tiempo históricamente jubilado, haya podido despertar como un volcán dormido que entrara en erupción es, más que curioso, verdaderamente picante. Cobró vida, como es sabido, en el movimiento juvenil, y nada más comenzar su resurrección se le dedicaron algunos sangrientos sacrificios de corderos. Fueron aquellos jóvenes rubios (a veces también vírgenes) que podían verse como caminantes infatigables por todas las carreteras, desde el Cabo Norte hasta Sicilia, armados de mochila y laúd, fieles servidores del dios errante. Posteriormente hasta el final de la República de Weimar, se echaron al camino los miles y miles de trabajadores en paro, peregrinando en todas partes sin rumbo. En 1933 ya no iban de un lado para otro sino que marchaban en formación de cientos de miles, desde el niño de cinco años hasta el veterano. El movimiento de Hitler puso literalmente a Alemania en pie y produjo el espectáculo de una invasión de los bárbaros in situ. Wotan, el dios errante, había despertado. En la sala de reuniones de una secta de gentes sencillas de la Alemania septentrional, vergonzantemente designado como Cristo se le ve sentado sobre un caballo blanco. No sé si estas gentes conocerían el antiquísimo parentesco de Wotan con la figura de Cristo y Dionisio. No es probable.
Wotan, el incansable errante, el agitador que suscita la pendencia tan pronto aquí como allí, o que ejerce efectos mágicos, fue primero convertido en Diablo con la llegada del cristianismo y ya sólo llameaba como un fuego fatuo en las noches de tormenta, cual cazador fantasmal con su comitiva de caza, en tradiciones locales que iban desvaneciéndose. Sin embargo, el papel del errante sin paz lo asumió la figura, surgida en la Edad Media, el Ahasvero (el Judío Errante) , en una saga que no es judía sino cristiana. Es decir, el motivo del errante, que Cristo no asumió, se proyectó sobre el judío, del mismo modo que, por regla general, los contenidos que se han vuelto inconscientes vuelven a encontrarse en el otro. En cualquier caso, la coincidencia del antisemitismo con el despertar de Wotan es una finesse [sutileza] psicológica que quizá valga la pena mencionar…
Ese murmullo de la selva primigenia de lo inconsciente no lo percibieron únicamente los adolescentes alemanes que celebraban el solsticio, sino que también lo presintieron y captaron Nietzche, Schuler, Stefan George y Klages. De todas formas, la cultura existente en el Rin y al sur de la línea del Meno no puede desprenderse fácilmente de la impronta clásica, y por eso se remite gustosamente (apoyándose en modelos clasicistas) a la ebriedad y el exceso antiguos, es decir, a Dioniso, puer aeternus y Eros cosmogónico. Sin duda mucho más culto que Wotan, pero es posible que éste acierte más. Es un dios tonante y rugiente, desencadenador de las pasiones y de la combatividad, además de un poderoso mago y artista de la ilusión, implicado en todos los secretos de la naturaleza oculta.
El caso de Nietzsche es de índole especial. Carecía de toda tradición germánica, descubrió al filisteo cultural y, al haber “muerto Dios”, encontró en Zaratustra a un Dios desconocido de insospechada figura, que tan pronto le salía al paso con hostilidad como se ocultaba en la propia figura de Zaratustra, también adivino, mago y viento tempestuoso: Y a semejanza de un viento quiero soplar entre ellos una vez más y con mi espíritu robar el aliento a sus espíritus: así lo quiere mi futuro. En verdad es Zaratustra un fuerte viento para todos los terrenos bajos, y he aquí el consejo que da a sus enemigos y a todo cuanto escupe o vomita:"¡Cuidaoos de escupir contra el viento!". En el sueño que Zaratustra es el guardián de las tumbas del Castillo del Monte de la Muerte, al abrir la puerta un "viento rugiente hace saltar los batientes, silbante, estridente y cortante me arrojó un ataúd: Y en medio de los rugidos, los silbidos y la estridencia, reventó el ataúd en miles de risas". El discípulo, interpretando el sueño, dice a Zaratustra:¿ No eres tú mismo el viento con el silbido estridente que abre las puertas del Castillo a los ciudadanos de la Muerte?¿No eres tú mismo el ataúd lleno de las variadas maldades y angelicales muecas de la vida? En esta imagen resalta poderosamente el secreto de Nietzsche. Ya en 1864 escribió un poema ( "Al Dios desconocido"): Quiero, Desconocido, conocerte a ti que te penetras en lo hondo de mi alma, que pasas cual tormenta por mi vida.
¡A ti, intangible, afín a mí!
Quiero conocerte, servirte incluso.
Y veinte años más tarde, en su magnífica Al mistral. Canción de baile, dice:

Viento mistral, barrecielos,
cazanubes, mataduelos,
bramador, ¡ah, cómo te amo!
¿Puesla primicia, los predispuestos
no somos de un mismo seno
eternamente el mismo hado?.
En el ditirambo que lleva por título Lamento de Ariadna es completamente víctima del dios cazador, situación que tampoco cambia ya nada, en última instancia, la violenta autoliberación de Zaratustra:
Tendida en tierra, estremeciéndome,
como una medio muerta a quién se le calienta los pies,
agitada, ay, por fiebres desconocidas,
temblando ante glaciales flechas agudas de escalofrío,
cazada por ti, ¡pensamiento!
¡Innombrable! ¡Encubierto! ¡Aterrador!
¡Tú, cazador tras las nubes!
¡Fulminada a tierra por ti,
ojo sarcástico que me mira desde lo oscuro!
así yazgo,
me doblo, me retuerzo atormentada
herida por ti, el más cruel cazador,
tú, desconocido dios…

La curiosa figura del Dios Cazador no es una mera figura de dicción no es una mera figura de dicción ditirámbica, sino una vivencia que a los quince años tuvo Nietzsche en la escuela de Pforta. Se encuentra reseñada en los Apuntes autobiográficos editados por su hermana Elizabeth Förster-Nietzsche. En ellos describe Nietzsche un fantástico paseo nocturno adentrado en el oscuro bosque donde primero le asustó el “grito estridente que procedía de un manicomio cercano”, encontrándose luego con un cazador de “rasgos salvajes e inquietantes”. En un valle “rodeado de arbustos silvestres” puso el cazador un silbato en su boca y “emitió un sonido estridente”. Nietzsche perdió el conocimiento y despertó en la escuela. Era una pesadilla. Es significativo que el soñante, que en realidad quería dirigirse a Eisleben, la ciudad de Lutero, discuta la cuestión con el cazador en vez de dirigirse a “Teutschental” [Valle de los Teutones]. Difícilmente se presta a equívocos la interpretación del estridente silbido del dios de la tormenta en medio del bosque nocturno.

¿De verdad se debió sólo al filólogo clásico que había en Nietzsche y o también, finalmente, al fatal encuentro con Wagner que el dios se llamara Dioniso y no Wotan?

En su obra Reich ohne Raum [Imperio sin espacio] vio Bruno Goetz, en extraña visión, el secreto de los acontecimientos que iban a producirse en Alemania. A la sazón tomé nota de este librito como pronóstico meteorológico alemán, y nunca he dejado de releerlo.
Adivina una oposición entre el reino de las ideas y el de la vida, entre el discrepante dios de la tormenta y la secreta cavilación que desapareció cuando sus robles cayeron y que reaparece cuando el dios cristiano se muestra demasiado débil para salvar a la cristiandad de matanzas fratricidas. Cuando el Santo Padre de Roma, carente de todo poder, sólo podía quejarse ante Dios por el grex segregatus, rió el viejo cazador tuerto en la linde del bosque germánico y ensilló a Sleipnir.
Si podemos olvidar por un momento que estamos en el año del Señor de 1936 y que, en correspondencia con esa fecha, creemos poder explicar racionalmente el mundo basando nuestra explicación en los factores económico, político y psicológico, y si podemos echar a un lado esta bienintencionada racionalidad, humana, demasiado humana, y cargar a Dios o a los dioses, en vez de al hombre, la responsabilidad por los acontecimientos de hoy… no sería nada inadecuado recurrir a Wotan como hipótesis causal. Me atrevo incluso a hacer la herética afirmación que el viejo Wotan, con su carácter abismático, nunca exhausto, explica mejor el nacionalsocialismo que los mencionados tres factores racionales juntos. Si bien cada uno de ellos sirve para interpretar un importante aspecto de las cosas que están ocurriendo en Alemania, Wotan dice más precisamente respecto al fenómeno general, que el no alemán, incluso después de la más profunda reflexión, siente en el fondo extraño e incompresible.

Quizá podamos denominar a este fenómeno general “posesión”. Esta expresión establece tanto un “poseído” como un “poseedor”. Si no queremos deificar directamente a Hitler, algo que ya se ha hecho, el único recurso que queda es Wotan, un sugestionador capaz de hacer que los varones sean poseídos. Bien es cierto que su primo Dioniso comparte con él esta propiedad, que ha hecho extensiva al género femenino. Las ménades eran sin duda una SA femenina que, según el mítico relato, no tenía nada de inofensivo. Wotan se limita a los feroces berserker, utilizados como guardia de corps de los reyes míticos.
Mientras los dioses sean tenidos, por mentes todavía infantiles, bien por entidades “metafísicas” existentes por sí mismas, bien por invenciones caprichosas o supersticiosas, el paralelismo que hemos establecido anteriormente entre Wotan redivivo y la tempestad sociopolítica y psicológica que ha conmocionado a la Alemania actual deberá considerarse por lo menos “algo como si”. Pero dado que los dioses son si duda personificaciones de las potencias anímicas, la afirmación de que su ser en sí es metafísico supone un abuso de la razón, igual que la opinión de que podamos habérnoslos inventado. Ahora bien, los “poderes anímicos” no tiene nada que ver con la consciencia, aunque nos guste jugar con la idea de que consciencia y alma son idénticas, lo que no es sino arrogancia del intelecto. El error ilustrado encuentra en el miedo metafísico suficiente motivo de existencia, pues ambos han sido desde siempre hermanos hostiles. La “violencia anímica” tiene que ver más bien con el alma inconsciente, porque todo cuanto se le presenta al hombre procedente de ese oscuro territorio se considera o bien algo que viene de fuera, por lo tanto real, o bien una alucinación, y en consecuencia no verdadero. Que una cosa no proceda del exterior y que sin embargo sea verdadera es algo que empieza a comprender la humanidad de nuestro tiempo.
Al fin y al cabo se puede prescindir, para una mejor comprensión, del nombre y el concepto, cargados de prejuicios, de “Wotan”, y expresar lo mismo llamándolo furor teutonicus. Se habría dicho exactamente lo mismo pero no tan bien. Pues el “furor” es en este caso una mera psicologización de Wotan, y lo único que quiere decir es que el pueblo está enfurecido. De ese modo queda fuera de consideración una preciosa característica de todo fenómeno: el aspecto dramático del poseedor y de los por él poseídos. Pero eso es precisamente lo más impresionante del fenómeno alemán, que alguien evidentemente poseído posea en tal medida a todo un pueblo hasta ponerlo al unísono en movimiento, empezando a rodar y deslizándose también inevitablemente hacia el peligro.
Wotan se me antoja una hipótesis acertada. Parece en efecto haber estado tan sólo durmiendo en las montañas del Kyffhäuser hasta que los cuervos le anunciaron la brisa matutina: Wotan es una característica fundamental del alma alemana, un “factor” anímico de irracional naturaleza, un ciclón que reduce y suprime la alta presión cultural.
Los creyentes en Wotan, pese a toda su extravagancia, parecen haber visto las cosas más certeramente que los racionalistas.
Wotan –parece haberse olvidado por completo- es una realidad germánica primitiva, verdadera expresión y personificación sin par de una fundamental característica, especialmente del pueblo alemán. Houston Steward Chamberlain es un sospechoso síntoma de que también en otros lugares existen dioses ocultos y dormidos. La raza germánica (vulgo aria), las tradiciones populares alemanas, sangre y tierra, cantos de Wagalaweia, ritos de Valkiria, un Señor Jesús, rubio héroe de ojos azules, la madre griega de Pablo, el Diablo como Alberico internacional en versión judía y masónica, nórdica aurora boreal de la cultura, razas mediterráneas inferiores… todo eso es una escenificación indispensable y significa en el fondo lo mismo, a saber: la posesión divina de los alemanes, cuya casa está “henchida por un potente viento”. Fue, si no me equivoco, poco después del ascenso al poder de Hitler cuando la conocida revista británica Punch publicó un chiste donde aparecía un furibundo berserker liberándose de las cadenas. En Alemania ha estallado la tempestad y mientras nosotros seguimos confiando en el buen tiempo.
Hasta nosotros, en Suiza, llega algún murmullo, tan pronto del Sur como del Norte, un tanto sospechoso en parte, en parte inofensivo, tan idealista incluso que nadie nota nada. Quieta non movere. Con esta filosofía nos va muy bien. Se le ha reprochado al suizo que tenga tan fuerte resistencia a convertirse en problema para sí mismo. Tengo que contradecir esa opinión: el suizo es reflexivo, pero no dice lo que piensa, y mucho menos cuando en algún sitio se nota una corriente de aire. Así pagamos nuestro tributo no explícito a nuestra época germánica del Sturm und Drang, con una opinión considerablemente mejor de nosotros mismos, mientras los alemanes sobre todo tienen una oportunidad histórica verdaderamente única de aprender a leer en lo más profundo del corazón de qué peligros del alma quiso el cristianismo salvar al hombre.
Alemania es un país de catástrofes espirituales donde determinados hechos naturales se limitan a firmar una paz aparente con la Razón, la señora del universo. El adversario es un viento que penetra en Europa procedente de la infinitud y originalidad de Asia, en amplio frente desde Tracia a Germania, que tan pronto amontona desde fuera pueblos tal como si fueran hojas secas como inspira desde dentro pensamientos que conmocionan al mundo, elemental Dioniso que rompe el orden apolíneo. A Wotan se le llama desencadenador de tempestades. Para una investigación más exacta de su carácter no sólo necesitamos el conocimiento de sus efectos históricos en las perturbaciones y revoluciones espirituales y políticas, sino también las manifestaciones mitológicas de aquellas épocas, que todavía no han podido explicarse a partir del hombre y de sus limitadas posibilidades porque tienen su causa en la profundidad del alma y su poder autónomo. La intuición más temprana personificó siempre a estas fuerzas como dioses, caracterizándolas en los mitos con un cuidado y una consideración en consonancia con su carácter, lo cual fue posible por tratarse de tipos o imágenes de carácter primigenio innatos a lo inconsciente de numerosas tribus cuyo peculiar comportamiento caracteriza. Puede hablarse, así pues, de un arquetipo “Wotan” que, como factor anímico autónomo, genera efectos colectivos que trazan una imagen de su específica naturaleza. Wotan tiene su biología peculiar, separada del ser del hombre individual, que sólo de manera temporal cae bajo la influencia irresistible de esta condición inconsciente. Sin embargo, en los periodos tranquilos la existencia del arquetipo Wotan resulta tan inconsciente como una epilepsia latente. ¿Habrían pensado aquellos alemanes que en 1914 eran ya adultos lo que serían en 1935? Pues ésos son los sorprendentes efectos del dios del viento, que sopla donde quiere y que no se sabe jamás de dónde viene ni a dónde va, que conmociona todo cuanto se cruza en su camino y derriba todo aquello que exterior o interiormente carece de seguridad.
El conocimiento que tenemos de la naturaleza de Wotan se ha complementado y completado de manera valiosa en los últimos tiempos gracias a una monografía que le dedica Martin Ninck. No crea el lector que se trata de un estudio meramente científico escrito con distanciamiento académico. Ciertamente se hace en él justicia a la ciencia objetiva, y el material está recopilado con exhaustividad y esmero poco frecuentes y expuesto de manera clara. Pero además de esto da la impresión de que el autor ha sentido su tema con vital realismo, que la cuerda de Wotan también vibra en él, lo cual no es ningún reproche sino la mayor ventaja del libro, que sin esta consonancia hubiera podido fácilmente resultar una aburrida recopilación. De este modo hay en esta obra programa y vida, como puede apreciarse sobre todo en el capítulo final, “Perspectivas”.
Ateniéndose a las fuentes, Ninck ofrece en diez capítulos un magnífico cuadro del arquetipo alemán Wotan como berserker, Dios de la Tempestad y Errante, Luchador, Dios del Deseo y del Amor, Señor de los Muertos, Señor de los einherjer (de los caídos en combate) , conocedor de lo secreto, mago y Dios de los Poetas. También tiene en cuenta su entorno mítico, las valquirias y fylgjas , relacionadas con el significado del destino de Wotan. Sumamente esclarecedora es la investigación sobre el nombre y su origen. Muestra que Wotan encarna el lado instintivo-emocional tanto como intuitivo-inspirador de lo inconsciente, por una parte Dios de la furia y el delirio, por otro versado en runas y adivino.
Aunque los romanos le identificaran con Mercurio, su peculiaridad no responde en realidad a ninguna deidad romana ni griega. Con Mercurio tiene en común su carácter errante, con Plutón el dominio de los muertos, como Cronos; a Dioniso le une el delirio sobre todo en su forma mántica. Me he preguntado por que Ninck no menciona al dios helenístico de la revelación, Hermes, relacionado con el viento en su condición de pneuma y nous. Sería el puente con el pneuma cristiano y con los fenómenos del milagro de Pentecostés. Hermes asimismo, en cuanto poimandres, posee a los varones. Como observa Ninck con razón, Dioniso permanece siempre subordinado al todopoderoso Zeus, como los demás dioses, índice de la profunda diferencia entre la disposición griega y la germánica. La liquidación de Cronos, al que Ninck atribuye un íntimo parentesco con Wotan, podría indicar una superación y fragmentación, en el período prehistórico, del tipo de divinidad que representa Wotan. En cualquier caso el dios germánico en su totalidad corresponde a un nivel primitivo, a una situación anímica en la que el hombre apenas querría algo distinto a lo que quisiera el dios, razón por la cual quedaría fatalmente a su merced. Entre los griegos habría en cambio dioses que prestaban ayuda frente a otros dioses, y el padre universal Zeus no andaba ya lejos del ideal del déspota ilustrado y benevolente.


Wotan no presenta señales de envejecimiento. Sencillamente desapareció, acorde con su estilo, cuando los tiempos se volvieron contra él, permaneciendo invisible durante más de mil años; es decir, actúa de manera anónima e indirecta. Los arquetipos son como los lechos de los ríos abandonados que después de un tiempo indeterminadamente largo el agua vuelve a rellenar. Un arquetipo es algo así como el viejo curso de un río por el que han corrido mucho tiempo las aguas de la vida, penetrando profundamente en él. Cuanto más prolongadamente hayan mantenido ese curso tanto más probable es que, antes o después, vuelvan a él. Si la vida del individuo está ya regulada como un canal que discurre por el interior de la sociedad humana, especialmente del Estado, la vida de los pueblos es como el curso de un torrente que nadie domina, en todo caso ningún ser humano, sino alguien que siempre ha sido más fuerte que los seres humanos. La Sociedad de Naciones, que debería tener autoridad supranacional, es, según algunos, una criatura necesitada aún de protección y ayuda y, según otros, un parto prematuro. La vida de los pueblos avanza así desenfrenada, sin dirección, inconsciente, como un bloque de roca rodando por una pendiente y al que sólo puede detener un obstáculo más fuerte. Por eso el acontecer político sale de un callejón para meterse en otro, como un torrente de montaña encajonado en gargantas, tortuosidades y pantanos. Allí donde no se mueve el individuo, sino la masa, cesa la regulación humana. y los arquetipos comienzan a actuar, como ocurre también en la vida del individuo cuando este se enfrenta a situaciones que ya no pueden controlarse con las categorías conocidas. Lo que hace el llamado Führer frente a la masa en movimiento podemos observarlo con toda la claridad deseada tanto al sur como al norte de nuestro país.
El arquetipo dominante no se mantiene siempre idéntico, algo también expresado, por ejemplo, en que el esperado reino de la paz, el Reino “milenario” está limitado en el tiempo. El tipo de padre mediterráneo que pone orden y gobierna con justicia, incluso con amor, ha sufrido la más grave conmoción en toda el área septentrional de Europa, de lo que da testimonio el destino actual de las Iglesias cristianas. El fascismo en Italia y la situación imperante en España muestran que la posesión llega también en el Sur mucho más allá de lo que se había pensado. Tampoco la Iglesia católica puede permitirse más pruebas de fuerza.
El dios nacional ha atacado al cristianismo en un amplio frente, se le llame en Rusia técnica y ciencia, en Italia Duce y en Alemania “Fe alemana” o “Cristianismo Alemán” o Estado. Los “cristianos alemanes” son una contradictio in adiecto y mucho mejor harían pasándose al Movimiento Alemán de la Fe de Hauer, es decir, al campo de esas gentes decentes y bienintencionadas que, por una parte, reconocen con sinceridad la “posesión” de la que han sido presa, mientras por otra procuran vestir el nuevo hecho innegable, es decir, la posesión, con una vestimenta conciliadora, históricamente aderezada, para inspirar menos miedo. Se abren así perspectivas consoladoras sobre grandes figuras, por ejemplo de la mística alemana, como el Maestro Eckhart, alemán poseído. De ese modo se evita lo escandaloso, es decir, la pregunta de quien es el causante de la posesión. Siempre ha sido “Dios”. Pero cuanto más se acerca Hauer, desde el ámbito mundial, indogermánico, al “nórdico” en especial a la Edda, tanto más “alemana” se torna la fe como expresión de la posesión, y tanto más claro resulta también que el Dios “alemán” es el Dios de los alemanes.
No es posible leer el libro de Hauer Deutsche Gottschau. Grundzüge eines deutschen Glaubens sin emoción, contemplándolo como el intento trágico y verdaderamente heroico de un investigador concienzudo que, sin saber cómo, se vio llamado y poseído, como perteneciente al pueblo alemán, por la voz silenciosa del poseedor, y ahora, forzando todo su saber y su capacidad, trata de construir un puente que una la fuerza oscura de la vida con el claro mundo de las ideas y figuras históricas. ¿Qué significan todas esas hermosas cosas de un pasado y una humanidad distintos frente al encuentro, jamás experimentado por el hombre de hoy, con un dios tribal tan vivo como abisal? Serán arrastrados cual hojas secas por el torbellino del viento rugiente, introduciéndose las aliteraciones de la Edda en los textos de los místicos cristianos, la poesía alemana y la sabiduría de los Upanisads , y quedando el propio Hauer poseído, en un grado del que sin duda nunca fue consciente anteriormente, por la profundidad llena de presentimientos de las primigenias palabras germánicas. Esto no depende del indólogo Hauer ni de la Edda -pues uno y otra existían ya desde hacia tiempo- sino del kairós, que precisamente ahora, al mirarlo más detenidamente, se llama Wotan. Recomiendo por lo tanto al Movimiento Alemán de la Fe que no siga dando muestras de excesivo pudor. Los entendidos no les confundirán con los vulgares fieles de Wotan, que meramente afectan una fe. Hay representantes del Movimiento Alemán de la Fe que, intelectual y humanamente, serán perfectamente capaces de no limitarse a creer, sino saber, que el Dios de los alemanes es Wotan, y no el Dios cristiano universal. Esto no es ninguna vergüenza, sino una trágica experiencia. Desde siempre ha sido terrible caer en manos de un dios vivo. Yahvé, como es sabido, no constituye ninguna excepción al respecto, y hubo una vez filisteos, edomitas, amorreos y otros que se mantuvieron al margen de la vivencia de Yahvé, que sin duda sentían como desagradable. La vivencia semita de Dios, llamada Alá, fue durante mucho tiempo un asunto enormemente penoso para toda la cristiandad. Nosotros, que nos mantenemos al margen, juzgamos demasiado al alemán actual como responsable de sus acciones; quizá sería más exacto considerarle también, al menos, como paciente.
Si aplicamos de manera consecuente nuestra forma de ver las cosas –manifiestamente peculiar- tenemos que sacar la conclusión de que Wotan no es sólo un carácter inquieto, violento y arrollador, sino que debería manifestar también su muy distinta naturaleza extática, mántica. Si esta conclusión fuera correcta, el nacionalsocialismo no sería con mucho la última palabra, sino que cabría esperar, en los próximos años o decenios, cosas insospechables, de las que a duras penas podemos hoy hacernos una idea. El nuevo despertar de Wotan es un retroceso y una regresión: el río regresado vuelve a irrumpir en su viejo lecho. Pero ese retroceso no dura eternamente, se trata más bien de un reculer pour mieux sauter y el agua pasará por encima del obstáculo. Entonces se pondrá de manifiesto lo que Wotan “murmuraba con la cabeza de Mimir”:
¿Qué murmura aún Wotan con la cabeza de Mimir?
Ya hierve la fuente: la corona del árbol del mundo
se inflama al sonido del estridente cuerno
que Heimdallar empuña para llamar a la tropa.
Se estremece el árbol; pero sigue en pie con susurrante consejo, hasta que Loki se libera.
Salvaje aúlla el perro ante el barranco de Hella, hasta que el atrevido corcel rompe también las cadenas.
Desde la mañana, armado con su escudo, un gigante viaja, y así, furioso, el gusano del mundo se encabrita:
fustiga a las olas, gritan los númenes ávidos de cadáveres, pues la Nave de los Muertos ha partido.
Desde la mañana surca el mar, acercándose a Muspellhein,
Loki al gobierno de la tajante quilla;
a bordo lleva al lobo y los lobeznos,
el hermano de la tormenta a lo largo del camino.

domingo, 20 de marzo de 2011

¿Que es la Magia del Caos?



Por Joseph Max


“Todas las grandes cosas al principio llevan una terrorífica y monstruosa mascara para inscribirse dentro del corazón de la humanidad”.--Fredrick Nietzsche

Las palabras "Chaos magic" reverberan con misterio e intriga. Es bastante seguro, que esto fue intencional por parte de aquéllos que originalmente acuñaron el término. Por supuesto, cuando Gerald Gardener propuso su reconstrucción del Paganismo europeo en los años 50 y lo llamó la "brujería", debió de haber sido igualmente consciente del efecto que ese término tendría sobre sus contemporáneos. No hay nada como algo "prohibido" si usted quiere intrigar a las personas.

El termino "Chaos magic" padece dos desventajas inherentes. Primera, las connotaciones del "cyberpunk" del término tienden a atraer algunos de esos tipos misantrópicos que fueron atraídos previamente por el "Satanismo" por razones similares. Ellos lo ven como si fuera algún tipo de "Satanismo suave". Estos usaban el término de "bruja" o "hechicero" para describirse a si mismos antes de que el término "Magia del Chaos" entrara boga, y "Mago del Chaos" mucho más helador. Aquéllos que antes pintaban los pentagramas al revés en sus chaquetas de cuero negras y se llamaban "warlocks" han cambiado ahora a la estrella de ocho puntas y se están llamando "Magos del Chaos". Así en lugar de la confusión del concepto de brujería o satanismo, ellos confunden la Magia del Chaos.

La segunda (y más importante) desventaja, es que la misma idea de Magia del Caos desafía su propia descripción. Es muy personal y experimental por su naturaleza. Incluso aquéllos que claman practicarlo, les cuesta definir lo que es fuera de de su propia versión personal. Pero no es "brujería ecléctica”, aunque sus métodos son ciertamente eclécticos. Sólo puede definirse por ciertos modos de pensamiento entre aquéllos que lo practican, e incluso entre los que pensaban que estaban haciendo simplemente su "propio sistema" sin saber que tenía nombre.

Es un sistema abierto

La Magia del Caos es peligrosa, imponente, y con un gran potencial. No es un sistema cerrado. La regla es que no hay ninguna regla, mas allá de lo que tú utilices para conseguir tu voluntad, mientras evites quedarte enganchado en las mismas cosas todo el tiempo. En la amenaza y fascinación del mismo concepto de "caos" subyace el poder de la Magia de Caos. No hay ninguna manera de describir la Magia del Caos con precisión, más de lo que uno puede describir al Tao con precisión. "ya que lo que puede describirse, no es el sagrado Tao", como el viejo sabio dijo. En cierto modo, yo supongo que los Magos de Caos son la última "sociedad secreta", aunque esto es inherente a la propia Magia de Caos, mas que la necesidad de reforzarlo por medio de un Juramento o Grado.

¿Por lo tanto por qué se llama Chaos magic? Se llama "mágico" porque como cualquier otra forma del Arte de los Magos, busca afectar el curso de los eventos por lo medios no-normales. La acción es a distancia y se usan eventos que desafían la causalidad lógica, estados alterados de conciencia, conocimiento Arcano, poder éxtasis…¿Pero como lo hace la Magia del Caos? (O "mágiack" como prefiera.) Mientras puede ser imposible describirlo directamente, yo puedo ofrecer algunas opiniones para aclararlo:

Uno podría empezar diciendo que entre los Magos del Caos existe la asunción subyacente del "azar" y la naturaleza relativa de la vida, el universo y todo. La realidad es estocástica por naturaleza que es decir, que cada entidad inteligente "crea" la realidad por su interacción y participación en ella. Nosotros estamos a la deriva en un mundo quántico de incertidumbre. La existencia puede no estar completamente descrita por la religión, la filosofía o la ciencia.

La Matemática del caos nos muestra que lo que parece el azar es de hecho caótico y tiene un "orden" superior que sólo puede ser percibido desde una perspectiva muy grande. El caos da lugar a la realidad misma. También podría dar lugar a la tendencia de la materia y la inteligencia de crecer y aumentar.

Atractores extraños

Según el Diccionario ingles Oxford, la palabra "caos" es griego en su origen. Su significado original era: "un inmenso golfo o quiebro, abismo, espacio vacío, infinita oscuridad, el primer estadio del universo". En inglés, esto fue refinado para significar "el informe vacío de materia primordial, la gran profundidad o 'el abismo' fuera del cual el cosmos o la estructura del universo evoluciono. La interpretación moderna popular de la palabra como "desorden" es reciente y un poco engañosa. Ambos, orden y desorden, son las manifestaciones del Caos Primigenio. El significado original tenía más en común con lo que los místicos Orientales llaman el Tao. Yo creo que esto no es nada accidental.

Por lo tanto, nosotros los Chaoistas llamamos a este "Caos" de la conectividad original "Dios" o algún otro nombre tradicional, para quitar cualquier idea antropomórfica de algo que es totalmente no-humano, para que desafíe la comprensión o por lo menos por medios intelectuales. Otra razón detrás del nombre, hay muchos conceptos de la Teoría moderna del Caos donde puede darse una interpretación metafísica. Por ejemplo, es obvio que varios sistemas ocultos tienen muchos factores en común. En la Teoría del Caos, hay que algo llamado "atractor extraño", un cierto tipo de coherencia que se levanta en cualquier sistema turbulento. Hablando matemáticamente, representa ciertos rangos de números que tienden a entrar en un juego repetitivo de valores infinitamente regresivos cuando ciertas formulas son aplicadas. Como él normalmente se visualiza, en un gráfico tridimensional (dos ejes espaciales que representan el plano completo, más un eje de color) del valor de la función repetida fc(z) = z^2+c dónde z y c son complejos. Estas son las imágenes de los famosos campos de Mandelbrot.

Lo que lo hace que sea más que un juego aritmético es que cuando se permite a las computadoras doblar eternamente a través de los cálculos, ciertos modelos geométricos surgen, que parecen tener una remembranza muy llamativa a nuestra percepción de varios fenómenos mundiales reales. Subiendo verticalmente en áreas particulares del plano complejo, se generan muchas características visuales fascinantes, con parecidos como el agua revuelta y los litorales escabrosos. Por consiguiente puede usarse como la herramienta para hacer las predicciones (en este caso, de cómo los sistemas turbulentos se comportarán) que lo eleva al reino de ciencia--donde está propiamente llamado Dinámica No-lineal.


Un buen ejemplo de un atractor extraño en el mundo físico es un vórtice; si se dan las condiciones correctas, se levantará en las corrientes aéreas, en el agua corriente, las tormentas del polvo --algo como la Gran Mancha Roja de Júpiter, en el vórtice de su desagüe de la bañera. Pero sin tener en cuenta el medio, un vórtice asumirá siempre un modelo similar. Para aplicar este concepto al ocultismo, hay que asumir que cualquier "sistema" mágico es el medio a través del cual, ciertos modelos (las prácticas, conceptos, formulas, etc.) hacen surgir atractores extraños--y eso nos ocurrirá a nosotros.

En términos mágicos, un atractor extraño estaría, en la proyección astral, los centros de energía alineados a lo largo de la columna vertebral, o en la interacción con inteligencias no-corpóreas (los dioses, demonios, los espíritus, etc.), un tipo de modelo que siempre parece surgir, sin tener en cuenta si el juego de creencias particular está de acuerdo con las técnicas utilizadas. Alrededor de todos estos fenómenos subyace el atractor extraño, que puede ser obtenido desde el simbolismo arcaico y usado por el mago sagaz.

Magos del caos buscan estos rasgos en común entre sistemas aparentemente diferentes, como pistas a un factor subyacente que puede despojarse de su simbolismo innecesario y si se desea, colocarlo para usarlo directamente en cualquier juego de símbolos escogido. El intento es revelar las técnicas prácticas que subyacen, y los adornos exteriores (que uno esperaría) se convierten en el simbolismo de una expresión personal del Arte. La Magia del Caos ha aplicado los conceptos artísticos del postmodernismo y deconstrucionismo al estudio del ocultismo, y ha logrado algunos descubrimientos notables, particularmente la idea de que todos los sistemas mágicos derivan social y culturalmente de sistemas torcidos. Ésta no es una acusación, sino simplemente un reconocimiento de los hechos. Los dioses están muertos, larga vida a los dioses.

La creencia y la meta-creencia

Citando al escritor, Peter Carroll,: "Si usted quiere una definición con que la mayoría de los Chaoistas no discreparía, yo diría lo siguiente: Los Chaoistas normalmente aceptan la meta-creencia mas que la creencia, ya que esta es sólo una herramienta para lograr los efectos; no es un fin en sí mismo. La “Meta-creencia” es un concepto importante en la Magia de Caos. Es la idea que la creencia no es más que un estado de mente, y como a tal, puede manipularse a voluntad. La creencia es un estado psicológico que puede ser deliberadamente-manipulado, aunque tiene el poder para delinear nuestra propia realidad, y a veces, la realidad de otras personas también. Es el medio, no el fin, el vehículo, no el destino.

En “El Teatro de Magick”, Ray Sherwin escribió: "El Mago del Caos no cree nada en el sentido de tener fe. Él experimenta para determinar prácticamente si hay algún valor en los postulados que él ha originado o ha tomado prestado en otra parte. Es un hecho que todos nosotros debemos sostener ciertas creencias orgánicas a causa de la conveniencia. Usted cree que las sillas en las que se sienta son reales--la mayoría del tiempo. Esto no es un proceso mental, sino algo instintivo u orgánico sin lo que la vida sería imposible". Este nivel de creencia no es en lo que la meta-creencia está interesada. Más bien, involucra el nivel de creencia que se logra por el método del actor, a veces se ha referido a esto en sentido inverso como la "suspensión de la no creencia".

La práctica de meta-creencia confiere una libertad tremenda y una responsabilidad horrible. Practicar la Magia de Caos involucra la adopción temporal de un sistema de creencias obsesivo que permite la posibilidad de hacer magia para lograr efectos específicos, y después el abandono de ese sistema de creencia al terminar el trabajo. Por lo tanto se pueden se adoptar sistemas de creencia contradictorios cuando se necesiten o se deseen. Para hacer esto (y no volverse loco) es de importancia vital que nadie se crea las creencias o sean que aceptadas como reales.

La relatividad

Este rechazo al absolutismo, es más que ninguna otra cosa, el responsable de la reputación siniestra de la Magia de Caos en el ocultismo moderno. Casi todos los reavivamientos anteriores de la filosofía oculta, (sin tener en cuenta su reputación pública), han sido obsesivos en proclamar su "verdad" y sus altas normas morales. Gerald Gardner, en su “reavivamiento” de la brujería, formuló casi 200 "leyes" morales para gobernar las actividades de sus seguidores, por el momento, luchan una batalla interminable para convencer al mundo de su benevolencia. Aleister Crowley y sus sucesores han proclamado con la prosa mas sublime, la máxima thelemica de "Haz lo que quieras será la totalidad de Ley". Si esto es así o no, no es nuestra discusión. Las desviaciones de la magia del chaos, son nuestro punto; no hay ningún dogma para adoctrinarlo en lo "bueno" o las normas morales "positivas" antes de conseguir los detalles de la técnica. Cuando usted practica la Magia del Caos, debe escoger lo que es finalmente "bueno" o finalmente “malo”.

Como resultado, la Magia de Caos es magia sin limitación. La magia de caos no es un nuevo sistema, o una refundición de sistemas más viejos, o cualquier amable sistema en absoluto. Es una nueva actitud. Es una manera diferente de mirar al Arte de la Magia como una expresión de Arte, sobre cualquier otra consideración. Como tantos Artistas, los magos del Caos tienden hacia una actitud elitista, como parte de la creación del Arte, la persecución del éxito de este, y el orgullo en sí mismo por las creaciones logradas. Una actitud elitista (con tal de que sea equilibrado con la compasión y no descienda al fanatismo) es perdonable en el Artista, porque sin ello, ningún gran trabajo de Arte seria realizado.

Algunos dirán que un sistema de magia, sin un sistema adjunto de moral para gobernarlo, es "peligroso". Mientras lo que ocurre en realidad, es que si ciertos tipos misantrópicos pudieran coger la libertad de la expresión mágica, la usarían en detrimento de sus compañeros humanos, tales sociopatas, siempre encontrarán una manera de infligir daño en otros, tanto si practican la magia o no, son muy listos en hacerlo.

La Magia del caos no es "nueva", porque cada antiguo adepto, que en su vida inicio su propio camino herético, lo hacia en realidad, en repuesta a la llamada del Caos. Pero cuando un sistema crece fuera de cualquier camino, después se escriben los libros sagrados, se prescriben rituales, y se dictan moralidades para "los seguidores", dejando de ser Magia del Caos. Únicamente, llevando nuestros egos al limbo, nos encontramos con la Corriente del Caos, y así tocamos la chispa que hace mágica a una realidad.




No obstante, no es tan simple de agarrar o cualquiera otra cosa que se te ocurra como imaginas. Mezclar antiguos rituales junto con sus creencias, tenerlo claro al hacerlo y moldearlo todo en un sistema, aunque es personal, tampoco es Chaos magic. "Cerrarse en la creencia es cerrarse en la creencia". Es más importante ser libre, que empujar la cubierta sobre lo que es ser "correcto"--o incluso consistente. La Magia del caos, no es simplemente una reformulación o una mezcla de antiguas tradiciones mágicas con un nuevo nombre.

La Magia postmoderna

En términos culturales, pueden describirse la Magia del Caos como la vanguardia de la práctica esotérica occidental. Al contrario que sus predecesoras, es más espontánea y evita rígidos esquemas y procedimientos rituales. También explora las técnicas de chamanismo y la hechicería, algo que las tradiciones mágicas más occidentales siempre han tendido a considerar como inferiores. Esta influenciada por muchas tendencias culturales modernas, como el cyberpunk, postmodernismo y el deconstruccionismo. Intenta integrar muchas de las teorías actuales de ciencia y filosofía como la mecánica quántica, las sincronicidades y, claro, la teoría del caos en los fenómenos ocultos. Hay incluso influencias de la historia oculta, como Aleister Crowley, Austin Osman Spare, Taoísmo, Budismo Tibetano, chamanismo e incluso de escritores de ciencia ficción y fantasía, como H.P. Lovecraft, Michael Moorcock, Terry Pratchett y William Gibson.

La Magia del caos tal y como es definida hoy en día, deriva fundamentalmente de los trabajos de Austin Osman Spare y Peter J. Carroll. Los dos rechazaron la mayoría de la práctica mágica tradicional como innecesariamente complicada, culturalmente intolerante, generalmente ineficaz, y temerosa de las técnicas poderosas pero peligrosas de la hechicería y el chamanismo. Ambos consideraban que la enseñanza tradicional estaba muy lejos de hacerlo realmente y estaba mas preocupada por impartir un sistema de moralidad, convirtiéndose religiones de hecho. Spare fue el primero en dibujar la conexión entre la magia (en su tiempo) y el relativamente nuevo campo de la psicología, librando a la práctica oculta de la necesidad de un punto religioso. Carroll, junto con Sherwin, fundó los Iluminados de Thanateros (IOT) e intentó también integrar los conceptos de la Teoría del Caos y la mecánica quántica con el ocultismo y lo paranormal.

Debido a estas influencias, la Magia del Caos es quizás el primer tipo de magia ceremonial que no se acerca al asunto como un arte antiguo. La magia no necesita ser transmitida por antiguos adeptos para ser real. En cambio, la Magia es algo que se experimenta y se mejora. Virtualmente todos los otros sistemas (ellos no los llaman "tradiciones" para nada) asumen que "los Antiguos Maestros" ya destaparon hace tiempo todos los secretos de la magia, y nosotros "los pobres modernos", solo podemos esperar a redescubrir un vislumbre de las glorias pasadas. Esta actitud retrograda desafortunadamente ha impedido el desarrollo del Arte de Mágico desde la caída de Roma.

La Magia de caos va mas allá, se distingue de los antiguos sistemas por su acercamiento. Ve la magia ritual como un psicodrama, mas que adoración. Como tal, es bastante similar al sistema Stanislavsky el "Método de Actuar". Uno define cuidadosamente el papel que interpretara durante un ritual mágico (incluyendo como parte del "carácter" una creencia en la existencia de la magia misma) y, rodeado por todo lo que implica ese papel, tirando de la inspiración de la propia interpretación en la actuación. Si se consigue un nivel suficiente de meta-creencia, se abren las puertas a la magia eficaz. Como el método de un actor, un Mago del Caos busca engañar la realidad cotidiana y suspender la no-creencia. Para hacer esto él o ella usan las herramientas del actor: poniéndose los trajes, las palabras, los sonidos, y sobre todo lo que Stanislavsky llamó la memoria emocional. Cualquier experiencia poderosa, puede usarse para taladrar la memoria emocional, incluida el sexo, dolor, confusión, júbilo, aversión y éxtasis--especialmente en combinaciones paradójicas.

La puerta a la Magia

Las técnicas de Magia del Caos son aplicadas por el mago para inducir y utilizar un estado mental que nosotros llamamos "gnosis". Esta aplicación del término es similar al significado usado por los tantricos, dónde la mente discursiva se pone en cortocircuito y la intención del mago puede imprimirse hacia el flujo quántico del universo. Incluso el momento más breve de gnosis, consigue un punto en el que "las verjas están abiertas" y la voluntad está siendo el canal a través de la mente subconsciente. Esto puede ser bastante para provocar un resultado mágico.

Los Magos del caos usan sigilos (intenciones mágicas que se han plasmado en dibujos simbólicos o mantras), técnicas rituales de cualquier fuente, especialmente originales, y artefactos de cualquier cultura escogida, para formar un espacio mágico, una zona autónoma temporal en que la mente subconsciente pueda ser dirigida. La Gnosis es la entrada a la magia. Es el momento del no-tiempo, el estado de trance mágico dónde el interfaz de la mente se une directamente con la interconectividad acausal del universo.

Un ritual es básicamente un mapa de subconciencia, y por consiguiente puede ser útil como guía en el sendero, donde la psique de uno podría arder. No obstante, los rituales antiguos, junto con invenciones como los "libros de sombras", los libros "sagrados", "publicaciones en clase A" y demás, son precisamente inventados, para proteger al practicante del caos. En resumen, hay siempre nuevos espacios para métodos de Chaos magic, pero no para sistemas diferentes de chaos magic.

Tao, Zen Y Deconstruccionismo

Filosóficamente, la chaos magic tiene un parecido al Taoísmo, salvo la actitud del taoísta de tranquilidad y pasividad. El éxito depende de la aniquilacion del ego, por tanto hay mucho en común con el Nagarjuna budista, escuela Madhyamaka, y quizás incluso más con la escuela de Nyingmapa del Budismo tibetano. Un examen de los rituales Chod del Budismo tibetano rendirá valiosas pistas acerca de la formulación de ritos del Caos eficaces. El efecto de un koan budista Zen en la mente discursiva, es una indicación de lo que un Mago del Caos busca.

La práctica de Magia del Caos puede desestabilizar, porque esta diseñada para deconstruir la creencia. Como las drogas psicodélicas, puede alterar su realidad drásticamente. Así que esto no es para "el delicado", o para aquéllos que temen sus agujeros en la profundidad de ellos mismos, ya que desde los abismos del ego, el Mago del caos forja sus propios dioses y demonios.

Tales conceptos dualísticos como la magia "blanca" o "negra" no son aplicables a la Magia de Caos, por lo menos no en el sentido de ser bueno o malo. La magia es una fuerza, como el electromagnetismo, y no tiene cualidades morales inherentes. Peter Carroll escribió en Liber Null, "Los resultados finales de ambos caminos no son disímiles, no se pueden encontrar caminos en una vía ya que no se pueden describir. El llamado 'camino del Medio', o camino de conocimiento, consiste en una mera adquisición de ideas de segunda mano y es una excusa para no hacer nada". Como resultado, Los magos del Caos tienden hacia los el extremos, encontrando el equilibrio navegando de polo a polo, mas que buscando "la moderación."

Tragedia Y Comedia

Siendo moralmente neutro, la Magia del Caos probablemente no es para aquéllos que no tienen un código bien desarrollado de ética personal. De hecho, la mayoría de los Magos del Caos, aunque no todos, se definirían (principalmente) como "negros" o por lo menos magos "grises", pero no como es definido por los que ven el lado oscuro de existencia como meramente malo. Si su magia es "negra", es porque trabaja con lo que es oscuro y oculto, y arrojado desde el abismo original. Las personas sin normas éticas tienden a verlo a través de la autoaniliquilacion. La práctica de la Magia del caos sólo acelera el proceso, usualmente terminando de alguna manera de espectacular insanidad. Pero no hay que mirar a la Magia del Caos para proporcionar una guía moral. Si uno desea eso, simplemente debe buscar en otra parte.

También es mágico no tomarse las cosas demasiado en serio. Los caóticos son generalmente conocidos por tener un sentido del humor bien desarrollado, y esto se expresa a menudo en su trabajo mágico, en las invocaciones-serias-mofas de Bugs Bunny como un dios embaucador, y al acabar cada ceremonia, con una ronda de carcajadas. Aunque el humor puede tender hacia lo satírico, hay mucho entretenimiento genuino en ese chiste colosal de lo que el universo realmente es, y cuánta diversión nos proporciona.

Política y Religión

En tiempos recientes, el ocultismo ha sido ligado a determinadas preferencias políticas. La mayoría de las personas requieren alguna clase de esquema, en el cual sostener sus opiniones y preferencias, lo cual hace mezclar la magia y la política en un sistema holístico mucho más atractivo que la política misma. Los sistemas mágicos emergentes de hoy, como Thelema y Neo-paganismo, son populares porque ellos combinan una creencia socio-política con una apreciación mágica de la realidad. Dan un propósito, superior a su política. La Política, el arte de manipular a otros en razón a (o al menos reconociendo el predominio de) un juego particular de valores culturales, no tiene nada que hacer con la Magia de Caos. La Magia del caos expone la estupidez de la política mostrándonos que todos los esfuerzos por traer el orden a esta dimensión son finalmente fútiles. Los esfuerzos por organizar alrededor de creencias y estructuras fijas, son el intento de incrementar la certeza de la existencia. Éste es el anti-ético concepto del Caos, dónde la creencia es espontánea, como la fuerza de la vida y también la evolución es espontánea.
En cualquier caso, un grupo mágico politizado, esta invariablemente incapacitado para contener los cambios en la conciencia que puedan ocurrir dentro del grupo, especialmente cuando su conciencia se desarrolla en respuesta a consideraciones mágicas y espirituales. ¿Cómo podemos esperar que un sistema que combina magia y política no sea algo inestable? Esta es la causa de por qué todos esfuerzos eco-paganos-políticos, feminismo-espiritual y similares, han sido tristes fracasos, apenas un suspiro en el radar cultural que se disuelven después de los cismas y luchas internas.

De igual manera, puede decirse que la religión y la Magia del Caos son incompatibles. Una restringe, la otra libera. Una requiere que el intelecto sea obligado acomodase a un sistema de creencias absurdo prescrito y perpetuamente adherirse a él, la otra libremente adopta sistemas de creencia absurdos a su elección, para sus propios propósitos--y después de su uso los destruye. La religión--y la mayoría de los sistemas mágicos son y siempre han sido esencialmente religiosos en su naturaleza--requieren un solo papel para todas las personas, para siempre y en todas las circunstancias. La magia del chaos exige principios personales, flexibles en la creencia; en otros términos, meta-creencia. La religión exige clasificar ciertos pensamientos y acciones como buenas o malas. La Magia del caos intenta entender y abrazar todos los aspectos de existencia, únicamente el individuo puede con su valor moral, juzgarlas.

Por consiguiente, la Magia del Caos no se preocupa por conseguir metas místicas amorfas como lograr el Nirvana, encontrar la verdadera Voluntad, o cruzar el Abismo, al menos no directamente. Si usted desea rendir culto a la Diosa o comulgar con su Santo Ángel Guardián, usted haría bien, en buscar en otra parte; el Neo-paganismo moderno ofrece una inmensa mezcla de varias amalgamas, de religión y magia, desde la Wicca a Thelema, pasando por las Hermandades de la Luz, a la Iglesia de Satanás. La meta de La Magia de Caos es desarrollar técnicas mágicas prácticas, que crean la realidad para producir cambios perceptibles según la voluntad del mago. Esto no se limita a los efectos físicos externos, sino también (y quizás más importante) incluye operaciones diseñadas para alterar la psique del mago de manera profunda, (pero en la forma en que el mago ha escogido o ha deseado explorar, en lugar de una manera “ordenada”.) La "estructura" de la Magia del Caos, si es que pueda decirse que tenga una, es - una no-estructura. Es vehementemente no-jerárquica. La Magia del caos es la anarquía mágica, pero en el verdadero sentido de la palabra--es magia sin líderes.


Traducido por Alia22

Extraido de Zona Caos http://zonadecaos.com/Articulos/Max.htm

sábado, 12 de marzo de 2011

Encargo



Ezra Pound

Id, canciones mías, al solitario y al insatisfecho,
id también al desquiciado, al esclavo de las convenciones,
llevadles mi desprecio hacia sus opresores.
Id como una ola gigante de agua fría,
llevad mi desprecio por los opresores.

Hablad contra la opresión inconsciente,
hablad contra la tiranía de los que no tienen imaginación,
hablad contra las ataduras,
id a la burguesa que se está muriendo de tedio,
id a las mujeres de los barrios residenciales,
id a las repugnantemente casadas,
id a aquellas cuyo fracaso está oculto,
id a las emparejadas sin fortuna,
id a la esposa comprada,
id a la mujer comprometida.

Id a los que tienen una lujuria exquisita,
id a aquellos cuyos deseos exquisitos son frustrados,
id como una plaga contra el aburrimiento del mundo;
id con vuestro filo contra esto,
reforzad los sutiles cordones,
traed confianza a las algas y tentáculos del alma.

Id de manera amistosa,
id con palabras sinceras.
Ansiad el hallazgo de males nuevos y de un nuevo bien,
oponeos a todas las formas de opresión.
Id a quienes la mediana edad ha engordado,
a los que han perdido el interés.

Id a los adolescentes a quienes les asfixia la familia...
¡Oh, qué asqueroso resulta
ver tres generaciones reunidas bajo un mismo techo!
Es como un árbol viejo con retoños
y con algunas ramas podridas y cayéndose.

Salid y desafiad la opinión,
Id contra este cautiverio vegetal de la sangre.
Id contra todas las clases de manos muertas.

Versión de Javier Calvo

miércoles, 2 de marzo de 2011

La marcha



©Fernando Trujillo

Extraido de Himnos al Individuo

Ellos marchan
Marchan sobre las calles
La gente los reverencia
Se inclinan ante ellos
Sus pisadas son como truenos
No son hombres
No son personas comunes
No son como cualquiera
Son dioses
Son superhombres
Son inmortales


(10/agosto/07)