"Escribe con sangre y comprenderas que la sangre es espiritu"

Friederich Nietszche







martes, 5 de abril de 2011

Aristocracia tradicional contra democracia moderna



Fernando Trujillo

El hombre más mediocre es el que se considera igual a los demás

Friederich Nietzsche

Las palabras “aristocracia” y “democracia” vienen ambas del griego pero tienen significados opuestos. Mientras que la primera significa “gobierno de los mejores”, la segunda viene a significa “gobierno del pueblo”. Estas palabras denotan dos cosmovisiones del mundo en constante oposición. La primera es la perspectiva de los héroes y los genios mientras que la segunda es la posición de los mediocres y los plebeyos.
Es un error confundir aristocracia con burguesía pues el primero denota al gobierno de los mejores sin importar su clase social mientras que el segundo es el gobierno de los mercaderes y capitalistas. Sin embargo pese a sus diferencias ambas palabras están ligadas comúnmente debido a las aristocracias degeneradas de la edad moderna, que ya de aristocracia tienen solo el nombre.
La aristocracia tradicional es todo lo contrario a la aristocracia degenerada y a los gobernantes modernos. Los que tienen el poder son una elite de los mejores hombres y mujeres, personas espiritualmente elevadas y de gran fuerza de voluntad. Esta reducida elite trabaja para el bien de las mayorías, cuando no es así deja de ser una aristocracia para pasar a ser una oligarquía (gobierno de los terratenientes y adinerados, lo opuesto a aristocracia). El filosofo griego Platon definió a los aristócratas como los más sabios, los filósofos y los más elevados espiritualmente que deben de regir una sociedad.
En el sistema de castas de los hindúes, la aristocracia es la segunda casta llamada sakia que en sanscrito quiere decir “casta roja”. El término expresa muy bien lo que es la aristocracia, es la casta de los fuertes, una casta de fuego que con su sangre forja los imperios. En las sociedades antiguas era el guerrero mas fuerte el jefe, solo se le podía derribar si otro guerrero en combate lo derrotaba, demostrando ser más fuerte que este.
Los primeros aristócratas fueron feroces guerreros que por medio de la espada y la guerra construyeron grandes imperios. Hombres como Julio Cesar, Carlomagno, Federico Barbarroja, Alejandro Magno y el zar Iván el terrible se convirtieron en héroes al luchar y conquistar, al erigir sus reinos a través de la guerra. Eran hombres que no tenían miedo a nada, hombres intrépidos con una voluntad de hierro. Con esto podemos ver que los aristócratas eran una raza fuerte, vigorosa, llena de vitalidad que se lanzaba a la guerra y que a través de la batalla erigían su ley. La ley de los aristócratas es la ley de los fuertes, de los audaces, quienes construyen el mundo son los más bravos y la historia tiene cientos de ejemplos sobre este hecho.
Modelos de sociedades aristocráticas serian Esparta, la Roma imperial, los reinos de la Europa medieval, el imperio de los aztecas y los mongoles. Estas sociedades eran regidas por reyes-guerreros, por una nobleza fuerte, en estas sociedades se eleva al fuerte y se desprecia a los débiles como una manifestación del orden natural. La naturaleza no acepta a los débiles y con esto me refiero a individuos o civilizaciones, ellos perecen o son sometidos por las civilizaciones superiores.
Otro aspecto de la aristocracia era una religión fuerte, la religión de los aristócratas se caracteriza por el amor a la violencia y a la lucha como el paganismo clásico o el catolicismo gibelino del Medievo. En Roma y en Esparta se veneraba a Zeus-Júpiter dios del rayo que conquisto el poder derrocando a su padre el dios degenerado Cronos-Saturno, este era el jefe de los olímpicos, el gran padre. Los espartanos tenían la creencia de que eran hijos de Heracles el héroe divino hijo de Zeus-Júpiter y que se caracterizaba por su enorme fuerza física, siendo hijo del rey de los dioses entonces Heracles viene siendo un aristócrata por naturaleza. En la Edad Media se presentaba el culto a los santos guerreros como San Jorge o San Miguel Arcángel (el culto a San Miguel fue adoptado por la Guardia de Hierro en el siglo XX), recordemos que el catolicismo medieval de tendencias gibelinas (es decir el culto al emperador y no al Papa) está fuertemente influido por el paganismo guerrero y no tiene nada que ver con el catolicismo degenerado y podrido que vino después.
Sin embargo las aristocracias se volvieron hereditarias, el poder que antes se baso en la fuerza se fue pasando a la siguiente generación sin que esta se lo ganara provocando el debilitamiento de la sangre. De los aristócratas-guerreros se paso a los aristócratas afeminados, pusilánimes y afectos al hedonismo, prefiriendo los placeres y dejando el poder en manos de funcionarios corruptos.
Las aristocracias modernas son aristocracias degeneradas, los reyes actuales ni gobiernan ni sirven para nada a excepción de ser mantenidos por el pueblo, son reliquias de un sistema moribundo que necesita ser rejuvenecido pero que de nobleza solo tiene el nombre, en realidad la aristocracia actual es una burguesía disfrazada. Los reyes Juan Carlos de España e Isabel de Inglaterra no tienen nada de sangre fuerte, son burgueses que les gusta salir en las fotos o estar saludando al público en algún desfile pero fuera de eso la aristocracia actual es una parodia de lo que fue la aristocracia tradicional.

La democracia plebeya sistema que manda en la mayoría de los países occidentales es en verdad la dictadura de los mediocres. Tenemos en el poder a un grupillo de políticos charlatanes que son apoyados por una histérica muchedumbre y que son financiados por empresas y bancos extranjeros.
El espíritu de la democracia es un espíritu puramente plebeyo, los plebeyos son aquellos hombres y mujeres que odian todo lo que es superior, desprecian a los genios y sus obras por lo que siempre quieren destruir todo lo que es aristocrático y hermoso. Creaciones propias del espíritu plebeyo son el capitalismo, la burguesía, el judeocristianismo y el marxismo. El ser plebeyo no es sinónimo de ser pobreza, es un concepto que viene a ser más espiritual que físico, un hombre millonario puede tener un espíritu plebeyo mientras que un joven humilde puede tener un espíritu aristocrático.
Los plebeyos como dije siempre han resentido la grandeza de los aristócratas y por eso han creado conceptos e ideologías para acabar con el genio de los grandes.
Una de las mas nefastas manifestaciones de la democracia es la noción de igualdad, de que todos somos iguales sin importar quien es un violador, un hombre honesto, un mentiroso, un débil o un fuerte. Todos son iguales, todos tienen derechos humanos, todos pueden hacer lo que quieran amparados bajo el concepto de “libertad”.
Bajo este concepto los genios son iguales a los idiotas, los aristócratas son iguales a la plebe, los asesinos son iguales a las víctimas a la que torturaron y destazaron. Esta igualdad y esta libertad han dado como resultado el caos en la sociedad. La democracia es la verdadera anarquía pues en un mundo donde todos son iguales y todos son libres entonces el crimen, la impunidad y la vulgaridad son cosas cotidianas como lo que vemos en esta sociedad que tanto presume de moderna.
Se la ha dado poder a la muchedumbre y esta siempre actúa de forma irracional, la muchedumbre nunca estará satisfecha, quiere todo y lo quiere a base de gritos y de violencia. Quienes guían a la muchedumbre son unos políticos ineptos, corruptos y charlatanes que cada periodo hace circo para ser gobernantes. No hay nada más estúpido que meter papelitos en una urna para votar por un candidato mediocre que lo único que hará es hablar sin actuar. Entonces en una elección democrática tienes dos opciones a escoger o el candidato conservador o el candidato liberal, esa es toda la libertad a la que tienes derecho. Los partidos políticos están infestados de oportunistas, charlatanes, mediocres y pusilánimes ninguno de ellos tiene aptitudes de un verdadero jefe.
La democracia actual presume de ser hija de la democracia griega de la cual solo tiene el nombre, los antiguos griegos y los modernos pelmazos liberales tienen un concepto diferente de democracia. En la democracia ateniense por ejemplo únicamente los ciudadanos varones podían votar y no cualquiera si no aquellos que hayan superado duras pruebas físicas para demostrar que en caso de guerra puedan defender a la nación de sus enemigos. En pocas palabras quienes tenían derecho al voto eran los hombres más fuertes. La democracia ateniense en la actualidad seria acusada de fascista.
Volvamos a la cuestión de igualdad de la que tanto presume la actual democracia ¿Realmente existe? Mientras unos disfrutan del dinero otros viven en la miseria, que me dicen de esas escuelas donde si no cumples con el nivel académico te sacan como a un perro o esos antros donde si no vas vestido como el cadenero quiere no te dejan entrar, mejor veamos esos hospitales donde si no tienes suficiente dinero no puedes gozar de un tratamiento para tu enfermedad o esos casos donde la justicia favorece a los ricos como cuando el hijo de un senador atropella con su Corvette a una anciana y sale libre gracias a que papi dio una buena cantidad al ministerio publico mientras que el pobre que atropella a alguien es inmediatamente encerrado. Así me podría pasar citando cientos de ejemplos y siempre llegaríamos a la misma conclusión que la igualdad no existe y si se intenta imponer solo provocaríamos estancamiento y mediocridad.
La igualdad es una quimera, no se pueden ser iguales por que siempre existirán los mejores y los peores. Los humanos no somos iguales así como un lobo no puede ser igual a una oveja.

La espiritualidad plebeya es aquella que enaltece el resentimiento hacia lo que es superior como la religión de los fuertes. Esta cosmovisión del mundo glorifica lo que es débil, enfermizo, decadente y contra natura. Todo lo que la muchedumbre es incapaz de entender (debido a que es superior) es el objeto del odio del espíritu plebeyo.
En la Biblia judeocristiana dentro del libro de los Corintios hay una cita que puntualiza muy bien el odio de los plebeyos hacia los aristócratas: y eligió Dios la flaqueza del mundo para confundir a los fuertes; y los plebeyos, el desecho del mundo, lo que es nada, lo eligió Dios para destruir lo que es, para que nadie pueda gloriarse ante Dios.
El judeocristianismo es el padre de lo que es la democracia moderna y esta heredo ese mismo desprecio. La democracia inicio desde hace dos siglos una cruzada contra el espíritu de los fuertes, contra todo lo que es bello y sano. Con el advenimiento de la democracia vino lo que es el Quinto Estado.
Según la doctrina hindúes de la regresión de las castas llegaría el tiempo del Quinto Estado el día en el que la casta más baja los parias toman el poder. Esta casta está conformada por toda clase de desechos humanos que van desde ladrones, asesinos, violadores y mentirosos.
¿No es lo que está pasando ahora? Nuestros gobernantes son corruptos, envueltos en escándalos de índole sexual, acusados de fraude y de asesinatos. Estamos bajo la sombra del Quinto Estado.
Los seres más viles están libres para hacer su voluntad, desde violar hasta estafar, de cometer actos de usura y traicionar.
¿Qué le debemos a la democracia? Crisis económicas, impunidad, mediocridad, todo lo que es insano en general. Este mundo y este sistema tienen que morir.
Los jóvenes estamos hartos de la política defraudadora, de la nefasta economía capitalista y de los sueños rotos. Necesitamos una nueva aristocracia, nuevos hombres con una voluntad de hierro que se lancen en guerra contra este apestoso mundo democrático. Queremos el advenimiento de una nueva estirpe guerrera que ponga orden a este mundo.
La naturaleza favorece a los fuertes y la historia favorece a los audaces, es tiempo de que este mundo muera y de paso a un nuevo mundo habitado por una nueva clase de humanos.
El mundo del siglo XXI esta moribundo, hemos llegado hasta el tope de podredumbre social, aun así en las escuelas y los medios de comunicación quieren mantenernos en un perpetuo estado de confort. Un estado de conformismo que despertara a la aristocracia en letargo.
Hay una verdad que todos sabemos aunque la gran mayoría quisiera negarlo y es que este sistema no funciona, nunca ha funcionado y lo peor es que está llevando a la civilización al suicidio. Los mentirosos y los cobardes gozan de su triunfo ahora pero este no podrá seguir así, la nueva aristocracia deberá despertar y con espada aniquilar todo este pestilente mundo democrático.
Que los seres sin alma del Quinto Estado disfruten de su tiempo porque la hora de la venganza esta cerca y correrán ríos de su inmunda sangre.

Febrero 2011

1 comentario:

  1. Mmm, usas la palabra venganza, en realidad el Hombre Superior no busca la venganza, el busca limpiar al mundo de tanta podredumbre igualitaria: Una verdadera aristocracia no cree ser una función, una verdadera aristocracia sabe que ella es la justificación misma de la sociedad. Por lo demás tienes razón.

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