"Escribe con sangre y comprenderas que la sangre es espiritu"

Friederich Nietszche







lunes, 9 de mayo de 2011

La caída del imperio americano



Por Fernando Trujillo

Bret Easton Ellis es sin duda uno de los mejores escritores de nuestro tiempo, nacido en 1964 en la ciudad de Los Ángeles ha sido un fiel retratista de la decadencia del imperio americano. Ha sido llamado por la crítica como el sucesor de Hemingway mientras que otros lo han despedazado al acusarlo de ser repetitivo, misógino y mediocre. Lo cierto es que su obra literaria no deja indiferente a nadie. Personalmente como escritor tengo una gran deuda con Ellis y sus libros han sido una gran influencia sobre mi propia obra literaria pero no voy a hablar de mi admiración personal si no del trasfondo del trabajo de Ellis.
Para entender su trabajo primero tenemos que entender el entorno en el que nos movemos, vivimos en una era de prosperidad y confort, admiramos a las personalidades del espectáculo y estamos al pendiente de sus vidas a través de revistas, del internet y la televisión. Estamos en la época del lujo, del consumismo, donde buscamos tener lo mejor para ser “felices”. Estamos en una búsqueda de todo lo que es caro, bonito y de moda para así llenar nuestro vacio.
Nuestra existencia es estar sentado en un sofá viendo la tele después del trabajo, educar a nuestros hijos en base a valores morales hipócritas, futbol y consumismo. Nuestra vida es trabajar, consumir y pagar impuestos.
El así llamado American Way Life se ha convertido en un modelo a seguir en el resto del mundo. Tener una carrera, trabajar toda tu vida para otros, tener un gran televisor, casarte y formar una familia. Tener hijos malcriados a los cuales educar en base a la televisión y al dinero. Tu única lectura son los periódicos, las revistas de espectáculo. Esto es lo que se llama una “buena vida”.
En una época de tanto derroche y opulencia surge la duda ¿Realmente somos felices?
Se nos ha educado y al mismo tiempo educamos a nuestros hijos al decirles que para ser felices deben tener lo mejor.
En sus novelas Easton Ellis pone el dedo en la yaga y nos da una respuesta que podría considerarse un golpe contra la falsedad en la que vivimos. Con sus libros Ellis profetiza la caída del imperio americano.

La primera novela de Easton Ellis en aparecer fue la aclamada Menos que Cero una crónica desalentadora sobre un grupo de jóvenes ricos de Los Ángeles.
La historia es narrada con un estilo glacial, alienado en donde se esconde una gran angustia, Clay el personaje principal narra cada acontecimiento del libro sin alegría, indiferente a lo que pasa. Así va describiendo la vida de sus amigos un grupillo de chicos sin motivación que pasan sus días teniendo sexo o esnifando cocaína.
Podría describir el libro como la historia oculta de los años ochenta, mayormente vemos la década de los ochenta como una década alegre, con grandes logros en el campo del cine o de la música, como una época de cambio y de apertura en el terreno de lo sexual.
“Menos que cero” nos dice lo contrario a la creencia popular, hubo una gran prosperidad material pero en lo emocional solo un gran vacío que se hizo más grande. Los protagonistas de la novela tratan de llenar ese vacío por medio de las drogas, la promiscuidad e incluso viendo películas snuff.
En una parte de la novela uno de los personajes dice que se tiene que hacer cualquier cosa para conseguir lo que quieres, una línea que resume la ideología del americanismo.
Dos años después llego su novela Las leyes de la atracción novela narrada por diferentes personajes con ese mismo estilo cínico, amargado y glacial. Los personajes son jóvenes universitarios que pasan sus días fumando marihuana y entregándose los unos a los otros en relaciones sin futuro.
Todos se desean entre todos, todos se entregan sin sentir algo por esa persona, juegan con los sentimientos de los demás solo para sentir el calor de un cuerpo.
Los personajes vuelven a ser un grupo de chicos ricos sin motivaciones, vacios por dentro, indiferentes a los sentimientos ajenos y autodestructivos. Una crónica de la juventud de hoy en día.
La violencia física característica del autor es ausente pero por otro lado la violencia psicológica y la indiferencia se encuentran presentes. Los engaños, las traiciones y la desolación son parte de la prosa de esta novela.
Una particularidad en los personajes de Ellis es que nadie conoce a nadie, todo mundo confunde a unos con otros, creen haber visto a alguien quien no es, todos creen haber conocido a otro pero nada es así. No recuerdan nombres de amigos e incluso familiares, aquí podemos ver que la gente no se conoce verdaderamente, solo se conocen las apariencias pero después de eso nada. Todos nos parecen conocidos o iguales pero en verdad no sabemos de nadie.
Unos años después Ellis escribió la que sería su novela más conocida y polémica American Psycho la historia gira en torno a Patrick Bateman un yuppie que narra día a día de su vida entre reuniones con sus amigos, su trabajo en Wall street y su rutina de ejercicios. La primera mitad del libro es la narración de esta rutina pero a medida que avanza vemos su vida como un despiadado asesino en serie.
Bateman va narrando con lujo de detalles cada uno de sus homicidios entre los que se encuentran un asesinato de un vagabundo, las torturas que realiza a unas prostitutas, como partica el canibalismo y la necrofilia con sus víctimas e incluso el asesinato de un niño.
En un capitulo narra con vejo y asesino a una mujer para el siguiente capítulo narrar la trayectoria de su banda favorita, con ese mismo tono de indiferencia ante la vida.
La novela es una crítica feroz al americanismo, al consumismo desbordado y a la misma época de los ochenta. El mensaje es claro, tenemos prosperidad, tenemos una mansión, tenemos lo mejor pero no hemos pasado de ser unos seres salvajes, sanguinarios homicidas y mezquinos. El yuppie de los ochenta y el cavernícola de la prehistoria no se diferencian en ese aspecto. Vestimos bien, olemos bien pero en el fondo somos criaturas despreciables.
American Psycho podría definirse como un abrupto cierre de la época de los ochenta, en eso termina todo, toda la prosperidad económica, todo el lujo ahí termina en nada, en un inmenso vacío y en el asesinato como una forma de llenar ese vacío.
Patrick Bateman es el símbolo de una época marcada por el materialismo, u “hombre sin límites” como el mismo se define. Un ser sin sentimientos, capaz de las peores atrocidades para tener satisfacción personal como el hombre moderno. Patrick es la representación de toda la hipocresía, frialdad y monstruosidad del americanismo.
A diferencia de los monstruos de la cultura popular Patrick no es un ser deforme, no es una criatura sobrenatural. Es el hombre exitoso que es ejemplo en la sociedad moderna, es el ejemplo a seguir para triunfar en la vida pero detrás de todo ese éxito se esconde la maldad, la falsedad y la sed de sangre. La llegada de Patrick Bateman es el preludio a la caída del imperio americano.
En 1998 apareció la novela Glamorama una sátira que combina la crítica a la sociedad del espectáculo con una rocambolesca trama de espionaje.
En ella el protagonista Víctor Ward—personaje secundario en Las leyes de la atracción—se presenta como un exitoso modelo con una novia a la que engaña con otra modelo, viviendo en un mundo superficial en donde la apariencia es lo más importante.
Llega un punto en el que Víctor se ve involucrado en el mundo del espionaje donde aparece un grupo de modelos terroristas y psicópatas que ponen bombas en sitios públicos y en donde el autor nos narra con lujo de detalles los cuerpos destrozados de hombres, niños, secuestros de personajes de importancia internacional los cuales son torturados de maneras escalofriantes.
A mitad de la novela Víctor ya no sabe si esta todo pasando en realidad o se trata de una película de espías, en este momento narra la acción como si de una película se tratara, habla de cámaras, libretos y actores haciendo ver que tanto él como nosotros los lectores estamos perdiendo noción de la realidad.
Los libros de Ellis son una profecía de la caída de una sociedad alienada, sin destino y cuyo único propósito es combatir el aburrimiento. Una sociedad aficionada a los deportes, a las luchas y a la vida de las celebridades.
Se podía ver a Easton Ellis como un profeta de la decadencia, estamos en un camino acelerado hacia el final de todo y aun así continuamos disfrutando de nuestra opulencia fingiendo que todo va bien. Ese es el mensaje de su obra.

En una parte de “American psycho” Patrick define su persona pública como una “mascara de cordura” atreves de la cual oculta su maldad.
Esta “mascara de cordura” es la sociedad moderna, la superficialidad y la hipocresía de la que hace gala en los medios. Esta cordura es una ilusión para ocultar el caos en el que vivimos y del cual nos negamos a ver qué sucede.
Mientras vivimos en el consumismo el mundo se hace pedazos, el siglo pasado fue uno de los más sangrientos y este promete ser el doble. Crisis económicas, guerras sin sentido, banqueros arrojándose de los rascacielos, adolescentes suicidándose y un vacio emocional que va creciendo. ¿Esto es felicidad? No somos felices, creemos serlo pero es una máscara que usamos.
La literatura de Ellis nos muestra a esa América sin mascara, con toda su degradación y hundida en un pantano de miseria moral.
Ellis nos muestra a los supuestos “winners” del sueño americano, a los guapos y exitosos sin su máscara para exponerlos como son. Con miedos, con complejos, atormentados, narcisistas y desalmados.
Toda esta bibliografía nos muestra el futuro colapso del imperio americano, toda esa decadencia que está matando a una nación.
Leer a este autor es una experiencia perturbadora, desoladora, porque al leerlo estamos leyendo sobre nuestro propio vacio. El hueco en el alma de sus personajes es el nuestro.
Los personajes de Easton Ellis no tienen un futuro, no van a ningún lado, solo quieren pasar el rato, es ahí donde va dirigido el futuro de la sociedad moderna hacia ningún lugar y hacia ningún futuro.
Como le diría Blair a Clay al principio de “Menos que cero” A la gente le da miedo mezclarse nos da miedo involucrarnos, mostrarnos sin mascara, ver que nuestra sociedad se va hasta el abismo y no hay manera de detenerlo.


Abril 2011

No hay comentarios:

Publicar un comentario