"Escribe con sangre y comprenderas que la sangre es espiritu"

Friederich Nietszche







jueves, 29 de septiembre de 2011

La industria de los medicamentos



Por Fernando Trujillo


Cada día estamos más enfermos y mejor curados


Savitri Devi


En la actualidad la industria médica lejos de servir al ser humano se ha convertido en un negocio que ha desafiado las leyes naturales y ha amenazado la biología humana con tal de llenar sus bolsillos de dinero.
La industria farmacéutica es un gran monstruo corporativo que cada año tiene altas ganancias lucrando con la ignorancia y la salud de la gente. Por citar algunos ejemplos en el año 2004 la empresa Pfizer gano 46, 133 millones de dólares, la empresa Novaris gano 18, 497 millones de dólares y la farmacéutica AstraZeneca gano 21, 426 millones.
Las grandes farmacéuticas se excusan alegando que el costo de la investigación médica es cada vez más alto. La versión de la industria es que el precio de la investigación de un nuevo fármaco requiere 800 millones de dólares sin embargo según estudios los costos de las investigaciones rondan entre los 75 y 80 millones de dólares.
Para una familia de clase media baja o de clase baja los precios de los medicamentos significan la ruina económica. Cada año el costo de los medicamentos son más altos y menos accesibles a los que menos tienen.
En este sistema si te enfermas de cáncer, de leucemia, de sida, de lo que sea tendrás que empeñar hasta tu auto para pagar medicamentos cada vez más caros y costosas operaciones, terapias de rehabilitación, pagar los salarios cada vez más altos de los médicos. En conclusión lo peor que le puede pasar a una familia de escasos recursos es que uno de sus miembros tenga una enfermedad
La venta de medicamentos está más orientada a enriquecer a los dueños de las grandes farmacéuticas en lugar de beneficiar la salud del ciudadano.
Ahora debemos hacernos unas preguntas ¿Son los fármacos un beneficio para la salud? ¿Las vacunas nos protegen de verdad? ¿Qué efectos negativos tienen los fármacos y las vacunas? ¿Necesitamos a la industria farmacéutica? La industria de los medicamentos mantiene escondidas las respuestas a todas estas interrogantes para seguir lucrando con la salud de millones de personas.

El sistema sanitario moderno con su ciencia distorsionada y su tecnología capitalista ha causado un daño a la biología humana.
Somos una civilización enferma que nos hemos hecho dependientes de todo tipo de medicamentos que nos proveen las industrias farmacéuticas. Hay pastillas para todo, para dormir, para no dormir, para el dolor de estomago, para la atención, para el dolor de cabeza, uno no puede dejar de consumirlas. Las pastillas contra la depresión producen ansiedad, las pastillas contra la ansiedad producen diarrea, las pastillas contra la diarrea producen insomnio y las pastillas contra el insomnio causan dolor de cabeza.
Con cada pastilla que uno tome su integridad orgánica va disminuyendo, con cada nueva pastilla que vamos introduciendo a nuestro organismo vamos introduciendo nuevos químicos que a largo o corto plazo afectaran nuestra salud y la de nuestra descendencia.
Puedo decir sin temor a equivocarme que vivimos en una sociedad yonqui, dependiente de todas las drogas que las multinacionales farmacéuticas nos recetan, irónico viniendo de una sociedad y de un Sistema que hace campañas contra ciertas drogas. Hemos escuchado en todos los medios de comunicación los lemas “Vive sin drogas” o “Las drogas destruyen” claro que estas máximas se refieren a las drogas que permanecen ilegales, decimos aborrecer todas estas drogas y decimos proteger a nuestros hijos contra ellas pero nosotros consumimos todo tipo de pastillas para aliviar cualquiera de nuestros problemas y lo peor es que se las damos a los niños sin saber el terrible daño que les causamos.
Las multinacionales como Pfizer o AstraZeneca no tienen reparos en dañar la salud con tal de tener millones de dólares. Sus productos causan el debilitamiento del ser humano y este debilitamiento pasa a su progenie, creando una humanidad más enferma y dependiente.
Medicamentos como el antidepresivo Paxil tiene entre sus efectos secundarios las nauseas y el vértigo. El ritalin un famoso medicamento para tratar la hiperactividad en los niños tiene entre sus efectos secundarios una disminución de la capacidad cerebral, problemas cardiacos y posibilidades de padecer cáncer de hígado a largo plazo. La mayoría de la gente ignora sobre estos efectos secundarios y los padres les dan estos venenos a sus hijos por recetas de un psiquiatra. Nadie los cuestiona, tienen doctorados y títulos, son eminencias y los padres-borregos los llaman “genios” y no los cuestionan a la hora de recetar sus medicinas.
Entre algunos efectos secundarios de los antidepresivos están el vértigo, las nauseas, dolores en el pecho y en el corazón, disminución cerebral y problemas de erección ¿Te parece justo que un niño o un joven padezca esto? Los psiquiatras son unos incompetentes que únicamente recetan sus pastillas porque son incapaces de ver más allá de los medicamentos.
Estos niños que ahora toman medicamentos de grandes tendrán problemas tales como el mencionado cáncer, problemas fisiológicos y estos males se los pasaran a sus hijos.
El consumo de medicamentos, las vacunas y las radiaciones de las quimioterapias afectan de forma perjudicial la salud de sus pacientes.
Cada vez nacen más niños con mutaciones genéticas, niños enfermos, niños sin brazos y esto se lo debemos en gran parte al sistema médico actual con sus sustancias antinaturales que destruyen la salud.

Las vacunas son obligatorias para los niños, cada temporada hay una campaña en las escuelas para aplicar las vacunas contra el virus de moda (sarampión, influencia, polio, etc.) sin embargo son muy poco conocidos los efectos negativos de las vacunas.
Las vacunas contienen sustancias toxicas tales como el Mercurio o el Aluminio que atacan el sistema nervioso y la biología humana en general.
Antes de cumplir los seis años un niño ha sido vacunado más de cuarenta veces contra todo tipo de enfermedades (algunas reales y la mayoría inventadas) ¿Te imaginas el gran daño a su organismo? Los efectos de estas sustancias químicas a largo plazo no están claros aun pero puedo decir que no son nada buenos.
Entre las enfermedades causadas por las vacunas están el autismo, la sordera, un daño cerebral irreparable. Esto no se menciona en ningún medio, en ninguna escuela se hace mención de esto a los padres de familia, un niño se tiene que vacunar y ya.
Otro de los efectos negativos de la vacunación es que anula la selección natural, las plagas son obras de la Naturaleza para reducir la sobrepoblación humana, esta anulación de la selección natural hace que los enfermos (los menos aptos) prevalezcan en nuestro entorno y contribuye a la sobrepoblación en las sociedades.
En la Naturaleza las enfermedades sirven cuando en una determinada población de especies hay un índice de sobrepoblación, esto ayuda a mantener el equilibrio natural al eliminar a los menos aptos. El hombre por medio de las vacunas ha escapado a estos designios y el precio ha sido alto, quienes mueren a causa de alguna plaga son los débiles y los enfermos, quienes sobreviven son los sanos y los fuertes. Al preservar a los enfermos estos se mezclan con los sanos causando un daño genético en la naturaleza del hombre y evitando una sociedad sana. Como bien dijo Nietzsche: “Bajo el estandarte de la compasión se han cometido las más grandes y perjudícales estupideces humanas”
A lo largo de su vida una persona habrá tenido más de sesenta vacunas, estos químicos en su organismo se mezclaran en su sangre y en su cerebro causando serias deficiencias que pasaran a sus hijos.
Nuevamente volvemos al tema de generaciones enfermizas, dañadas genéticamente por el uso de medicamentos y vacunas por parte de los padres. El precio que pagamos por librarnos de nuestros males es cada vez más alto.

Si el día de mañana se acabaran el cáncer, el sida, el déficit de atención y otras enfermedades el sistema médico actual quedaría en bancarrota. A ellos no les conviene que las enfermedades se extingan, ellos quieren ganar dinero a costa de nuestra salud.
Un pueblo sano y fuerte no necesita ir a la farmacia cada tercer día, ni necesita de pastillas para el estrés. Un pueblo con individuos sanos no necesita de la industria farmacéutica y ellos lo saben muy bien.
Mientras más enfermos estemos mas seremos esclavos de las multinacionales de los medicamentos. El Sistema enferma a nuestro pueblo para tenerlo sumiso, para extirparnos hasta el último centavo de nuestros bolsillos.
No necesitamos todos esos venenos que nos recetan, no necesitamos ni vacunas ni antidepresivos, eso en lugar de ayudarnos nos enferma aun más.
Hace ya cuatro años abandone mi tratamiento médico, mando al diablo a mi psiquiatra y abandone el uso de medicamentos. En lugar de ayudarme me perjudicaron pero ahora puedo decir que soy libre de toda esa mierda.
Tengo depresiones, tengo ansiedad, tengo un déficit de atención pero no volveré a usar ninguno de esos venenos ni volveré a confiar en un psiquiatra de mierda, desde hace cuatro años me sostengo o me caigo por mi propia cuenta.
El estrés, la ansiedad, la tristeza podemos controlarla sin ayuda de ninguna pastilla, como seres humanos tenemos la voluntad para hacerlo y podemos enseñarles a nuestros hijos a mantenerse de pie sin recurrir a estos venenos.
Un pueblo sano y fuerte no necesita de la industria de los medicamentos, mandémoslos al diablo a toda esa industria nociva para nuestra salud.
Si me queda claro algo es que las únicas drogas dañinas para nuestra salud son la industria de los fármacos y el Sistema que la apoya.

Septiembre 2011

sábado, 24 de septiembre de 2011

La trampa del Objetivismo



Por Fernando Trujillo

En sus novelas “El Manantial” (1943) y “La Rebelión de Atlas” (1957) la escritora judía Ayn Rand presenta su filosofía a la que llamo Objetivismo.
Rand describió su filosofía como la ideal para vivir en la tierra, el Objetivismo es un sistema filosófico en el cual el propósito del hombre en la tierra es buscar su propia felicidad de manera individual y que el único sistema político acorde con esto es el capitalismo puro. Rand define su sistema de esta manera: Mi filosofía es, en esencia, el concepto del hombre como un ser heroico, con su propia felicidad como propósito moral de su vida, con el logro productivo como su actividad más noble y con la razón como su único absoluto.
El Objetivismo defiende el egoísmo, el individualismo, el racionalismo y el capitalismo, dichos elementos son los que componen su sistema. Rand defiende lo que ella llama “egoísmo racional” lo que en sus propias palabras define: El hombre —cada hombre— es un fin en sí mismo, no el medio para los fines de otros. Debe existir por sí mismo y para sí mismo, sin sacrificarse por los demás ni sacrificando a otros. La búsqueda de su propio interés, su propio racional y su propia felicidad es el más alto propósito moral de su vida.
Muchos caen en el error de comparar la filosofía de Rand con la filosofía de Nietzsche y su concepto de “Voluntad al Poder” pero la misma Rand despreciaba a Nietzsche al que consideraba un filósofo nocivo y su filosofía la calificaba de irracional.
El ateísmo es una parte fundamental del Objetivismo propugna a favor de la Razón como único absoluto en la vida del hombre. De esta manera el Objetivismo desprecia cualquier religión o creencia que no esté basada en la Razón. Rand despreciaba el concepto de Dios al alegar que era improbable.
Dentro del sistema objetivista se desprecia el altruismo, la fe, el espíritu del sacrificio, la humildad y el amor por la patria. Por el contrario promueve el egoísmo más puro, la codicia (el hombre acumulando riquezas solo para el mismo) y la supremacía de los empresarios y millonarios sobre los pobres.
El “superhombre” ideado por Ayn Rand es un ser egoísta, racional y un triunfador que encuentra su propia felicidad sin impórtale los demás ¿Suena familiar? Exacto es el hombre moderno nacido bajo el sistema capitalista.

El Objetivismo forma parte de las Doctrinas de la Muerte (capitalismo, freudianismo, marxismo, etc.) en el sentido que es una filosofía que contamina el espíritu y que lejos de llevar al hombre a una evolución lo pierde en un abismo de ignorancia.
Ayn Rand (nombre real Alisa Zinovievna Rosenbaum) creo todo un sistema filosófico para destruir los fundamentos del mundo occidental.
En la cultura occidental el hombre heroico es aquel que da la vida por su pueblo, que sacrifica su vida en nombre de los que más ama y que tiene un amor por las grandes cosas (su nación, su dios) podemos ver ese ejemplo en los héroes de distintas religiones, los héroes de las grandes batallas de la historia y todos aquellos que dieron su vida por su nación. En la Era Cristiana surgieron los arquetipos de santos y monjes que viajaban por el mundo ayudando a quienes más los necesitaban, figuras como San Francisco de Asís que predicaban el amor y la humildad a donde iban.
El Objetivismo desprecia cualquier tipo de sacrificio, por el contrario el hombre “heroico” propugnado por Rand es un individuo egoísta, un empresario que siga la mística capitalista y que solo lucha por el mismo, para acumular riquezas y al que solo le importa su propia felicidad. La humildad y la ayuda a los demás están consideradas vicios. En conclusión este “héroe” es el capitalista moderno.
El hombre “heroico” de nuestro tiempo es el empresario capitalista, hombres como Donald Trump, Carlos Slim, Mark Zuckenberg. En nuestra época se admira al empresario, al hombre que tiene dinero, los medios lo aclaman como un héroe y se nos pone como un ejemplo a seguir.
Basar una sociedad en el egoísmo puro es un absurdo, ninguna sociedad se puede cimentar en los preceptos objetivistas y la que lo haga esta camino a la destrucción.
El modelo objetivista está establecido en las naciones de Europa y América. Incluso ha llegado a las naciones de Asia como Japón. En estos países se puede ver cómo ha aumentado el egoísmo, la explotación y el desmembramiento de un pueblo.
Un pueblo cuyos individuos actúen por sus propios intereses es un pueblo sometido por el Sistema y sus corporaciones. Entonces el Objetivismo es una trampa para desunir una nación, someterla al capitalismo salvaje.
La destrucción del medio ambiente, el cisma entre ricos y pobres, la supremacía de las grandes corporaciones sobre las pequeñas empresas todo eso es la “utopía” objetivista y ese sistema está llevando a las naciones del mundo a la muerte.
Bajo el sistema capitalista-objetivista cada individuo se preocupa por seguir sus propios intereses, se comporta de manera mezquina con sus semejantes y niega la ayuda incluso a su propia familia.
Esta época está poblada por seres sin alma, seres materiales destinados a desaparecer, solo a consumir y vivir sin propósito.
Mientras cada individuo actúa para sí mismo es el Sistema el que gana, en una nación objetivista no hay revoluciones, ni ideales pues todo eso va contra la racionalidad del sistema objetivista. Solo hay grandes empresas manejadas por individuos “heroicos” que someten a las naciones.

La trampa del Objetivismo consiste en hacernos creer que cada individuo puede sobresalir por sí mismo sin interesarse en los demás.
Lo cierto es que en una nación objetivista no hay progreso, no hay avance cultural y si hay pobreza, traición y destrucción.
Una de sus consignas es que “el hombre tiene derecho a buscar su propia felicidad” pero ¿Qué felicidad puede haber en una nación desunida? Un pueblo que esta esclavizado por grandes monopolios que aplastan la individualidad.
En América Hispana el modelo objetivista vino en calidad de ruina, tenemos políticos y empresarios más preocupados en sobresalir por ellos mismos, robando todo el dinero que pueden en vez de cumplir con ayudar a sus respectivos pueblos. Tenemos un pueblo más preocupado por sus propias vidas que en luchar por sus derechos, que formar una propia revolución y tener una mejor vida.
El Sistema promueve el Objetivismo porque es una filosofía que destruye a una nación por dentro, para tener esclavizado a los pueblos del mundo, viviendo en su egoísmo solo son ganado que puede ser manejado con facilidad.
Cada quien quiere ser millonario por su propia cuenta, cada quien quiere seguir sus propios intereses. Estafan incluso a sus propias familias para tener dinero, todo por sobresalir por ellos mismos.
¿Quiénes gana? Los empresarios y sus grandes corporaciones que siguen el modelo objetivista. Un puñado de plutócratas gobierna sobre los pueblos desunidos. Mientras sus individuos creen que consiguen la felicidad por sus propios medios.
En conclusión Ayn Rand fue una escritora mediocre que representaba el atávico odio semita contra occidente. Su filosofía es un insulto a todos los valores que nuestros antepasados forjaron con sangre.
No se deje engañar el objetivismo no es una vía hacia la felicidad, es una trampa filosófica que infecta nuestro espíritu. Una daga contra los valores de occidente: Amor, Belleza, Honor y Sangre.

Septiembre 2011

lunes, 19 de septiembre de 2011

Anticristo, el lenguaje de los símbolos y la transgresión




Por Fernando Trujillo

Anticristo película del realizador danés Lars Von Trier y que fue estrenada hace ya tres años en el Festival de Cannes es una joya del cine de terror de la década pasada pero decir que es meramente una película de terror seria subestimarla demasiado.
Es un desfile de símbolos, violencia sexual, locura y pánico que ha causado repulsión, angustia y asombro en el espectador. No cualquiera es capaz de soportar una película que muestre un pene eyaculando sangre o un feto de venado colgando de su madre.
Lars Von Trier autonombrado “el mejor director del mundo” es un hombre que no se anda con términos grises, mientras que para algunos es un genio para otros es un enfermo mental. Acusado de narcisista, misógino, misántropo e incluso de simpatizante nazi es uno de los directores más atípicos y talentosos del mundo del cine. Mientras que para muchos la película Anticristo es una basura pretenciosa y para otros es una obra maestra nadie puede dudar que es de esas películas que son difíciles de olvidar y difíciles de digerir.
Anticristo es una película que maneja el lenguaje de los símbolos y la transgresión, estoy hablando de una obra que confronta al espectador con sus propios miedos y sus propios tabúes al transgredir las barreras de su mente.
Cuando hablo de transgresión me estoy refiriendo a un concepto espiritual, algo que destruye nuestras limitaciones como humanos, que sacude nuestros pensamientos y nos guía a nuestra liberación. Rompe con nuestros miedos, tabúes, anticuados conceptos y nos ayuda a ver el universo de una nueva manera.
George Bataille en su libro “El Erotismo” nos dice de la transgresión: la transgresión no es la negación de lo prohibido si no que lo supera y lo completa.
La película de Von Trier rompe con muchos moldes en el cine, rompe con la misma narrativa y destruye las limitaciones del espectador. Como cinéfilos muchas veces estamos acostumbrados a un tipo de cine complaciente, normal, con historias sencillas y finales predecibles. Aun tenemos muchas limitaciones en cuanto a cine.
Ver Anticristo es una experiencia que transgrede estas limitaciones y nos lleva mas allá de lo que nuestras mentes y nuestra moral pueden soportar.

La película está protagonizada por William Dafoe y Charlotte Gainsbourg como una pareja cuyos nombres nunca son mencionados pero que podíamos decir son los Adán y Eva del mundo moderno. Un mundo urbano y racional, el reino del Orden.
En el prologo la pareja hace el amor apasionadamente mientras su hijo se sale de su cuna, el niño ve a sus padres en el acto sexual, abre la ventana y cae a la calle, en el momento de morir la mujer alcanza el orgasmo.
Quien mira a quien nos preguntamos ¿El hijo a los padres o la madre al niño caer? ¿Accidente u homicidio por negligencia? La muerte del hijo (único personaje de la película con un nombre) es el prologo a la autodestrucción de la pareja.
La relación entre muerte y sexualidad estarán presentes a lo largo del filme, tratando de superar la muerte del hijo la pareja va al Edén una región del bosque a la que la mujer teme.
La Naturaleza, el mundo primordial es objeto de los temores de los hombres y mujeres modernos. Es un mundo hostil, donde los complejos y las frustraciones de la pareja moderna toman la forma de símbolos.
Durante una sesión de hipnosis que el hombre lleva a cabo con su esposa, ella le dice que teme a ese lugar. Le describe su paso por Edén, desde la cueva del zorro hasta la cabaña para luego fundirse con la hierba en una de las más hermosas secuencias de la película.
Hubo un tiempo en el que los seres humanos fuimos uno con la Naturaleza, parte de nuestro inconsciente aun recuerda esa era, la mujer siendo uno con la tierra representa la parte más antigua de nuestro cerebro. Es la parte más irracional, salvaje y primitiva de nuestra mente, la parte a la que nuestro lado racional teme.
“La Naturaleza es la Iglesia de Satán” dice la mujer en un momento de la película, quien habla es la parte racional del cerebro de la mujer, la parte más joven de nuestras mentes. La parte racional, civilizada, científica y temerosa.
Nacemos y vivimos dentro de las grandes urbes, comúnmente vemos a la Naturaleza como algo hostil y ajeno a nosotros. La parte más joven de nuestro cerebro nos hace repudiar todo lo que venga de la Naturaleza, nos hace abrazar la ciencia y la razón como algo que nos da seguridad. Como hombres civilizados hemos suprimido esa parte, incluso en nuestra ingenuidad creemos que la hemos superado pero nos equivocamos.
La mujer acusa a la Naturaleza de ser malvada en otro momento de la película, al entrar al bosque la pareja deja el mundo urbano del orden y se adentra al hostil mundo del caos.
En el Edén el hombre intenta ayudar a la mujer con una serie de ejercicios terapéuticos para confrontarla con sus miedos. Von Trier se burla del hombre al presentarlo como un ser egocéntrico más interesado en inflar su ego personal que en ayudar a su esposa.
Mientras el hombre se presenta como un ser racional, la mujer se presenta como un ser emocional. Es en la mujer que la parte más antigua de su mente comienza a despertar conforme va pasando los días en la cabaña lo que desatara el horror que se aproxima.
El bosque lejos de ser un escenario es un personaje más en la película tal vez el más importante. Es una entidad viva, incomprensible para el ser humano de las ciudades.
Una serie de símbolos comienzan a emerger conforme la pareja pasa sus días, símbolos y alucinaciones que representan el binomio muerte-sexualidad. Arboles que caen, polluelos que caen de sus nidos, una cierva que da luz un feto muerto, risas del niño como un tormento para la mujer.
Manifestaciones del mundo de lo irracional, estamos en un universo donde la cordura ha desaparecido, aquí el caos reina como anuncia el zorro al final del tercer acto.

Durante el tercer acto se desata una espiral de violencia y sexualidad en la que la mujer ataca al hombre. Toda la furia y el dolor reprimidos en el mundo civilizado son desatados en el caótico reino de la Naturaleza.
La mujer despierta su lado primitivo, primero demostrando una sexualidad salvaje con su esposo en el bosque. El sexo no es disfrutable, es violento y está lleno de dolor y furia.
Ella ataca a al hombre movida por una fuerza inconsciente, la venganza de las mujeres contra los hombres por todos sus crímenes contra ella, la frustración por la pérdida de su hijo y una venganza contra las tortuosas terapias.
La mujer es el Anticristo, si Cristo representa un modelo a seguir para el hombre, entonces su opuesto es la mujer como Anticristo (no por nada el titulo tiene el signo femenino al final) y esta es su venganza contra el género masculino. El Anticristo femenino contra el Cristo masculino. En los dominios de la Naturaleza ella ha liberado esa furia contra su esposo, ella representa a todas las mujeres sometidas por milenios de dominación masculina. Le taladra una pierna, le hace eyacular sangre, intenta matarlo enterrándolo vivo. Al mismo tiempo la mujer se mutila el clítoris matando su sexualidad.
Aquí aparecen los Tres Mendigos la cierva, el zorro y el cuervo que representan el dolor, la pena y la desesperación de la pareja.
“Cuando los Tres Mendigos vienen alguien tiene que morir” dice la mujer. Son manifestaciones de la Naturaleza que toman la forma de animales, representantes de las emociones humanas descritas arriba.
Hombre-mujer, orden-caos, muerte-sexualidad. La película presenta una dualidad se símbolos que se enfrentan y se complementan mutuamente.
La mujer quiere destruir al hombre, el hombre al querer sobrevivir mata a la mujer, los seres humanos son criaturas condenadas a destruirse mutuamente parece decirnos la película. Bajo la premisa de un drama humano se desarrollan toda esta serie de símbolos en los dominios de la Naturaleza, recordándonos que seguimos siendo parte de ella aunque vivamos en las ciudades y queramos comportarnos como seres civilizados.
Lars Von Trier realizo esta película poco después de salir de una terrible depresión, la actriz Charlotte Gainsbourg hace un interesante paralelismo entre el personaje de la mujer y el mismo director: la mujer hundida en su depresión y el propio Von Trier hundido en su depresión. La mujer de la película es el ánima del director, expresa sus complejos y sus frustraciones como ser humano.
Lejos de ser una película de terror es un psicodrama en donde se presentan los complejos, miedos y dualidades en los seres humanos. Todos tenemos esa parte primitiva durmiendo en nuestros cerebros y todos tenemos un Anticristo dentro.

Septiembre 2011

viernes, 16 de septiembre de 2011

El Camino de la Magia

“Ahora es mi turno” con estas palabras inicia su relato Gemma Ventura, la prima de Abel Ventura (protagonista de la Hora de la Magia). Gemma es una joven de catorce años, aficionada a todo tipo de drogas, enamorada de Ian Curtis y aburrida de la rutinaria vida escolar. Luego de sufrir una sobredosis de heroína Gemma despierta un poder en ella y descubre un nuevo mundo en donde nada es real y todo está permitido: el reino de la magia. Gemma junto con su mejor amiga Jaz se escapan de sus hogares en busca de descubrir la verdad sobre los poderes de ella. Un oscuro viaje lleno de monstruos, antiguos dioses y seres inquietantes.

Disponible en Lulu como descarga gratuita:

http://www.lulu.com/product/tapa-blanda/el-camino-de-la-magia/17147984?productTrackingContext=product_view/recently_viewed/left/1


Gracias por su apoyo

Fernando

domingo, 11 de septiembre de 2011

La Espiritualidad pagana en el seno de la Edad Media Catolica



Julius Evola


I. INTRODUCCION

Quien haya tenido ocasion de leer regularmente nuestros artículos y especialmente los publicados en diversas ocasiones en Vita Nuova, conoce ya el punto de partida que será el hilo conductor de las presentes notas: nos referiremos a la idea de una oposición fundamental entre dos actitudes distintas del espíritu en las que es preciso ver el origen de dos tradiciones bien diferenciadas, tanto sobre el plano histórico como suprahistórico.

La primera, es la actitud guerrera y real, la segunda, la actitud religiosa y sacerdotal. Una constituye el polo viril, la otra, el polo femenino del espíritu. Una tiene como símbolo el Sol, el "triunfo", corresponde al ideal de una espiritualidad cuyas consignas son la victoria, la fuerza, el poder ordenador y que afecta a todas las actividades y todos los individuos en el seno de un organismo simultáneamente temporal y supratemporal (el ideal sagrado de Imperium), afirmando la preeminencia de todo lo que es diferencia y jerarquía. La otra actitud tiene por símbolo a la Luna, es como ella, recibe de otro la luz y la autoridad, se remite a otro y vehiculiza un dualismo reductor, una incompatibilidad entre el espíritu y la potencia, pero también una desconfianza y un desprecio por toda forma de afirmación superior y viril de la personalidad: lo que la caracteriza es el pathos de la igualdad, del "temor de Dios", del "pecado" y de la "redención".

Lo que la historia -hasta nuestros días- nos ha mostrado sobre la oposición entre autoridad religiosa y poder "temporal", no es sino un eco, una forma tardía y materializada, en la que ha degenerado un conflicto que, desde el origen, se refiere a esos dos términos, es decir, un conflicto entre dos autoridades, igualmente espirituales, entre dos corrientes referidas con el mismo título, aunque de manera opuesta, al supramundo.

Hay más: la actitud "religiosa", lejos de corresponder sin más a lo espiritual y agotar lo que emana del dominio supremo del espíritu, no es más que un producto, relativamente reciente, de procesos degenerativos que han afectado a una tradición espiritual más antigua y primordial, de tipo precisamente "solar". En efecto, si examinamos las instituciones de las civilizaciones tradicionales más grandes -de China a Roma antigua, de Egipto a Irán, del Perú precolombino al viejo mundo nórdico-escandinavo- encontramos constantemente, bajo rasgos uniformes, la idea de una fusión absoluta de los dos poderes, el real y el espiritual; respecto a la jerarquía, no encontramos una iglesia, sino una "realeza divina", no el ideal del santo, sino el de aquel que, por su naturaleza superior misma, por la fuerza imprecante del rito en tanto que "técnica divina", juega, en relación a las potencias espirituales (o "divinidades") el mismo papel viril y dominador que un jefe militar ante sus hombres. Es un proceso de desvirilización espiritual que, a partir de aquí, ha conducido a la forma religiosa, luego -aumentando constantemente la distancia entre el hombre y Dios, y la servidumbre del primero respecto al segundo en beneficio exclusivo de la casta sacerdotal- ha terminado por minar la unidad tradicional dando lugar a la doble antítesis de una espiritualidad antiviril (sacerdotalidad) y una virilidad material (secularización de la idea de Estado y de Realeza, materialización de las aristocracias antiguas y sagradas). Si se debe a las ramas arias las formas luminosas de las antiguas civilizaciones "solares", en Occidente, hay que atribuir sobre todo al elemento levantino el triunfo del espíritu religioso, desde la asiatización del mundo greco-latino, hasta la decadencia de la idea imperial augusta y la llegada misma del cristianismo. En las presentes notas nos proponemos aclarar algunos aspectos poco conocidos de la civilización medieval, a fin de demostrar que incluyó el intento (tanto visible como oculto) de una gran reacción, la voluntad de reconstruir una tradición universal cuyo fin, a pesar de las apariencias formales y la concepción corriente de la Edad Media como una edad "católica"por excelencia, es anticristiana o, más bien, supera el cristianismo.

II. EL DESPERTAR NORDICO-ARIO DE LA ROMANIDAD

Muy verosimilmente, esta voluntad de restauración extrae su origen primigenio de las razas nórdico-bizantina, es un hecho universalmente reconocido.

En los más antiguos testimonios -comprendidos, desde cierto punto de vista, las indicaciones del mismo Tácito-, estas razas aparecían como un tipo extremadamente próximo a los Aqueos, los paleo-aranas, los paleo-romanos y, en general, los nórdicos-arios, que se habría conservad, por decirlo de alguna manera, en el estadio de una pureza "pre-histórica".

Y el hecho de que, en razón de sus rasgos superiores rudo, sin florituras, groseros y agriamente esculpidos en su existencia y en sus costumbres, estas razas hayan podido aparecer como "bárbaras" frente a una civilización que, por un lado había degenerado bajo el peso de estructuras jurídico-administrativas y, por otro, se había ablandado en afanes de refinamiento hedonistas, literarios y ciudadanos, siendo casi sinónimos de decadencia, este contraste no pudo impedir casi que estas razas vehiculizaran en propiedad y albergasen en sus mitos y en sus leyendas la profunda espiritualidad de una tradición aria original, cuyo soporte era una existencia impregnada de relaciones guerreras y viriles, de libertad, de honor y fidelidad.

Por otra parte constatamos que no era el espíritu "religioso", sino el perteneciente al espíritu "heroico", emanado de las encarnaciones de las divinidades principales el que, en su origen, estas razas desconocían y veneraban.

Es el panteón de los Asen, en lucha perpetua contra los "gigantes" y las naturalezas elementales de la tierra; es Donnat-Thor, destructor de Thyr y de Hymir, el "fuerte entre los fuertes", el "irresistible", el dueño del "abrigo contra el terror"; es Odin-Wotan, el dador de la victoria, el detentador de la sabiduría, el huésped de los héroes inmortales que las Walkirias elegían sobre los campos de batalla a los que hacían sus propios hijos -el Señor de los batallones tempestuosos, aquel cuyo símbolo es idéntico al de la grandeza romana y de la "gloria" -hvareno irania-, el Aguila, cuya fuerza alimenta la sangre no-humana de las dinastías reales.Además, ya mezcladas con los hombres, tenemos razas heroicas, como la de los Wälsungen, a la que pertenece Sigmun y Sigurd-rökr, contra el obscurecimiento de los dioses, símbolos de las edades sombrías que serán el destino de las generaciones futuras; tenemos a las razas reales góticas que se consideran como âmals, los "puros" o los "celestes" y que hacen remontar su origen a la simbólica Mitgarhz,la "tierra media", situada -como la Hiperbórea del Apolo solar y el Airymen-vaêjo de los aranas- en el extremo- Norte; tenemos una variedad de otros temas y mitos de origen ario muy antiguo, igualmente y siempre impregnados de espiritualidad guerrera y ajenos a toda relajación "religiosa".

Si, desde el exterior, la irrupción de los "bárbaros" ha podido parecer destructora por su contribución al hundimiento de la ordenación material del Imperio romano asiatizado, por el contrario, desde el punto de vista interior, significa una aportación vivificadora des espíritu ario, un nuevo contacto galvanizador con una fuerza aún en estado puro y que debía dar lugar a una lucha y a una reacción bajo el signo, precisamente de esta Romanitas y de este Imperium, que había extraído su grandeza, en el mundo antiguo, de su conformidad con un tipo de espiritualidad viril y solar. Tras los primeros siglos de nuestra era, los invasores tomaron en efecto conciencia de una misión de restauración. Su "conversión" deja casi intactos su ethos y su íntima tradición original que, un vez adoptado el símbolo de la antigua Roma, debía dirigirse contra la usurpación y la voluntad hegemónica de la Iglesia, mientras que al mismo tiempo emprenderían la formación, espiritual y material, de una nueva civilización europea. Sabemos que ya en el momento de la coronación del rey de los francos, que tenía lugar el día considerado por la Antigüedad como el del renacimiento del dios solar invencible (Natalis solis invicti), se adoptó la fórmula Renovatio Romano Imperii. Tras los francos, fueron precisamente los germanos quienes asumieron de una manera aún más neta esta función. La designación de su ideal imperial ecuménico, no fue "teutónico", sino "romano"; hasta en las tierras más alejadas, llevaron las señas y las divisas romanas; basilei y augusti, sus reyes se apropiaron del título de Romanorum Reges, y Roma permaneció siempre como la fuente simbólica de su Imperium y de su legitimidad.

Lo semejante se reconoce en lo semejante. Lo semejante despierta e integra a lo semejante. El águila paleonórdica de Odín se renueva con el águila romana de las legiones y del dios capitolino. El espíritu antiguo renace bajo nuevas formas. Se crea una gran corriente a la vez formadora y unificadora. La Iglesia, por una parte, se deja dominar -"romanizada" su propio cristianismo- para poder dominar a su vez, mantenerse en la cresta de la ola; y, por otra parte, resiste, quiere llegar al poder, privar sobre el Imperio. Si es en la tensión donde se liberan las luces más claras en significados, no es menos cierto que, si la Edad Media se presenta ante nosotros bajo el aspecto de una gran civilización "tradicional" en su expresión más perfecta, esto no es gracias al cristianismo, sino a pesar del cristianismo, en virtud de la aportación nórdica que no hacía sino uno con la idea antigua de la Roma pagana, y determina una fuerza actuante en dos direcciones: sobre el plano político y ético, a través del régimen feudal, de la ética caballeresca y del ideal gibelino; y sobre el plano espiritual de una manera oculta en el aspecto "interno" de la caballería e incluso de las Cruzadas, a través del mito pagano que reunía en torno a la idea imperial, a través de venas ocultad de una tradición que desembocará en Dante y en los Fieles de Amor.

III. EL ETHOS PAGANO DEL FEUDALISMO

Evidentemente es necesario detenerse sobre el carácter anticristiano del régimen social y de las ideales éticos de la Edad Media, en tanto que se trata de cosas conocidas por todos, con rasgos demasiado evidentes.

El régimen feudal caracterizó a la sociedad medieval. Tal régimen nació directamente del mundo nórdico-ario; se basaba en dos principios: individualidad libre y fidelidad guerrera, y nada le era más extraño que el pathos cristiano de la "socialidad", de la colectividad, del amor. Antes del grupo se encuentra aquí al individuo.

El valor más alto, la verdadera medida de la nobleza, desde la más antigua tradición nórdica (como desde la paleoromana), residía en el hecho de ser libre. La distancia, la personalidad, el valor individual eran elemento absolutamente unidos a toda expresión de la vida. El Estado, bajo su aspecto político temporal -al igual que según el antiguo concepto aristocrático romano- se resumía en el consejo de los jefes, permaneciendo cada uno de ellos libre y señor absoluto de su tierra, pater dux y sacerdote de su propia gens. A partir de tal consejo, el Estado se imponía como idea suprapolítica a través del rey, ya que este, en la antigua tradición nórdica, no lo era sino por su sangre "divina", por el hecho de no ser finalmente más que un avatar del mismo Odin-Wotan. Pero, en el caso de una empresa común de defensa o conquista, una condición nueva se superponía sobre la otra: se formaba espontáneamente una jerarquía rígida, un principio nuevo de fidelidad y disciplina guerrera se afirmaba. Un jefe -dux o heretigo- era elegido, y el libre señor se transformaba entonces en vasallo de un jefe cuya autoridad se extendía hasta el derecho de matarlo si dejaba de cumplir los deberes que había aceptado. Al termino de la empresa, sin embargo, se retornaba al estado normal, anterior, de independencia y de individualidad libre. El desarrollo que, de esta constitución paleonórdica, se desemboca sobre el régimen feudal, puede ser ante todo caracterizada por una identificación con la idea sacral del rey con la idea militar del jefe temporal. El rey encarna la unidad del grupo, incluso en tiempos de paz, mediante el refuerzo y la extensión a la vida civil del principio guerrero de la fides o fidelidad. En torno al rey, se forma una corte de "compañeros" -fideles- libres, pero encontrando en el ideal de la fidelidad, en el servicio a su señor, en el hecho mismo de combatir por su honor y su gloria, un privilegio y la realización de un modo de ser más elevado que el que, en el fondo, les correspondía en sí mismos.

La constitución feudal se elabora a través de la aplicación progresiva de este principio. Exteriormente, parece alterar la antigua constitución aria: la propiedad terrenal, de origen absoluto e individual, parece ahora condicionada; es un beneficium que implica lealtad y servicio. Sin embargo, no lo altera en profundidad más que allí donde la fidelidad dejó de ser concebida como una vía que permitiera alcanzar una libertad verdadera, bajo una forma superior y supraindividual. Sea como fuere, el régimen feudal fue un principio y no una realidad petrificada; fue la idea genérica de una ley de organización directa que dejaba campo libre al dinamismo de las fuerzas, así mismas, libres, alineadas unas bajo las otras o unas junto a otras, sin medios términos y sin alteraciones -vasallo frente soberano y señor frente a señor- de manera tal que todo -libertad, gloria, honor destino- pudo reposar sobre el valor y sobre el factor personalidad, y no - o de manera mínima- sobre un elemento colectivo o sobre un poder "público". Aquí puede decirse que el mismo rey podía perder y reconquistar en cualquier momento sus prerrogativas.

Probablemente, el hombre no ha sido tratado jamás de una manera más severa e insolente, y sin embargo este régimen fue una escuela de independencia y de virilidad, y no de servidumbre; en este marco, las relaciones de fidelidad y de honor supieron ofrecer un carácter de pureza y de absolutez que, posteriormente, no se alcanzaría jamás.

Llegados a este punto, no hay necesidad de extenderse mucho para demostrar como esta constitución, que fue característica del espíritu de la Edad Media, no tenía gran cosa en común con el ideal social judeo-cristiano. En ella, por el contrario, reaparecía esta fides que, antes de ser la deutsche Treue, fue la fides de los romanos; objeto de uno de los más antiguos cultos, hizo decir a

Tito Livio que caracterizaba de la manera más rotunda al Romano del "bárbaro", y nos remite al ideal de la bhakti de los arios de la India, recordando sobre todo el ethos pagano que anima a las sociedades iranias; si, junto con el principio de autoridad y de fidelidad hasta el sacrificio (no solo en la acción sino también en el pensamiento) volcada a los soberanos deificados, se afirmaba también el principio de la fraternidad, esta última permanecía como totalmente extraña al sentimentalismo femenino y comunistizante introducido por el cristianismo. Las cualidades viriles, hasta sobre el plano de la iniciación (cfr. el mitraismo), tenían un valor más elevado que la compasión y la mansedumbre, de forma que tal fraternidad -parecida a la de los pares y los hombres libres de la Edad Media- se mostraba leal, clara, fuertemente individualizada y, podemos incluso añadir, romana, que podía existir entre guerreros unidos por una empresa común.

IV. LA TRADICION SECRETA DEL IMPERIO

La fides que cimentaba las unidades feudales particulares en virtud de una especie de purificación, de sublimación en lo intemporal, hacía nacer una fides superior, que remitía a una entidad situada más alto, universal y metapolítica, representada, como se sabe, por el Imperio, -sobre todo tal como se afirma idealmente con los Hohenstaufen- se presenta como una unidad de naturaleza tan espiritual y ecuménica como la Iglesia.

Como la Iglesia, el Imperio reivindica un origen y una finalidad supranaturales y se ofrece como una vía de "salvación" a los hombres. Pero, aunque dos soles no puedan coexistir en un mismo sistema planetario (y esta dualidad Imperio-Iglesia) fue, precisamente, representada frecuentemente por la imagen de dos soles), igualmente el conflicto entre estos dos poderes universales, puntos culminantes de la gran ordenatio ad unum del mundo feudal, no debió tardar estallar.

El sentido de tal conflicto escapa fatalmente a quienes, se deteniendo en las apariencias exteriores y en todo l que, desde un punto de vista más profundo, no es más que simple causa fortuita, no viendo más que una competición política, un choque brutal de orgullos y voluntades hegemónicas, mientras que se trató en cambio de una lucha a la vez material y espiritual, debida al choque de dos tradiciones y actitudes opuestas de las que hemos hablado al inicio de este texto. Al ideal universal de tipo "religioso" de la Iglesia, se oponía el ideal imperial como voluntad oculta de reconstruir la unidad de dos poderes, del real y del espiritual, de lo sacro y lo viril. En lo que respecta a sus expresiones exteriores, la idea imperial se limita frecuentemente a no reivindicar más que el dominio del corpus y de la ordo de la Cristiandad; Pero es clara que en lo que respecta a la idea imperial en sí se reencuentra finalmente en ella la idea nórdico-aria y pagada de la realeza divina que, conservada por los "bárbaros", supero , al contacto con los símbolos de la romanidad antigua, los límites de una raza específica, es decir, de las tradiciones de las razas nórdicas particulares, se universalizó, alzándose frente a la Iglesia como una realidad ecuménica tan verdadera como la Iglesia y como el alma más auténtica, el centro de unión y de sublimación más adecuado para este ethos guerrero y feudal de tipo pagano que, ya, transcendía las formas particulares y simplemente política de la vida en aquella época.

La misma pretensión de la Iglesia y la ideología antiimperial que le fue propina confirman este carácter de la lucha. La idea gregoriana es una idea antitradicional por excelencia: es la de la dualidad de poderes y de una espiritualidad antiviril que se afirma superior a una virilidad guerrera que se intenta rebajar mezquinamente a un plano completamente material y político: es la idea del clero soberano dominando encima del jefe de un Estado concebido como poder puramente temporal, en consecuencia por encima de un "laico" que extrae únicamente su autoridad del derecho natural y recibe el Imperium como si se tratara de un beneficium concedido por la casta sacerdotal.

Naturalmente no puede tratarse sino de una pretensión nueva, prevaricadora y subversiva. Sin referirnos a las grandes tradiciones precristianas, en la Iglesia de este imperio "convertido" que fue el del período bizantino, no sólo los obispos eran dependientes del Estado, sin que desde los concilios se remitían a la autoridad de los príncipes para sancionar y aprobar definitivamente sus decisiones, comprendidas las relativas al dogma, sino que la consagración de los reyes, por consiguiente, no podía distinguirse de forma esencial de la de los sacerdotes.

Hay que señalar a continuación que, si los reyes y emperadores, desde el período franco, adquirían el compromiso de defender a la Iglesia, esto está muy lejos de suponer una "subordinación a la Iglesia", sino todo lo contrario. En el lenguaje de la época, "defender" tenía un sentido muy diferente del que ha adoptado en nuestros días . Asegurar la defensa de la Iglesia, era, según el lenguaje y las ideas del momento, ejercer sobre ella, simultáneamente, protección y autoridad. Lo que se llamaba "defensa" era un verdadero contrato que implicaba la dependencia del protegido, sometido a todas las obligaciones que la lengua de entonces resumía en la palabra fides.

Según el testimonio de Eginhard, tras las aclamaciones, el pontífice se postra ante Charles, según el rito establecido en el tiempo de los antiguos emperadores"; y el mismo Carlomagno, además de la defensa de la iglesia, reivindica el derecho y la autoridad de "fortificarla desde el interior según la verdadera fé", mientras que no faltaban las tomas de posición que iban en el mismo sentido, como esta: Vos gens sancta estis atque regale estis sacerdotium (Esteban III a los Carolingios) y también: Melkisedh noster, merito rex atque sacerdos, complevit laïcus religionis opus.

La oposición guelfa contra el Imperio es pues una pura y simple revuelta que recupera como slogan la palabra de Gelasio I: "Tras Cristo, ningún hombre puede ser a la vez rey y sacerdote" y tiende a desacralizar la idea de imperio, a ahogar el intento nórdico-romano de la reunificación "solar" de los dos poderes y, en consecuencia, de la reconstrucción de una autoridad superior a la que la Iglesia, en tanto que institución religiosa, no habría debido reivindicar jamás para sí misma.

Y cada vez que la Historia no habla más que implícitamente de esta aspiración superior, es el mito quien lo hace: el mito que no se opone, aquí a la Historia, sino que se integra en ella revelando una dimensión más profunda. En el período franco se vuelve frecuentemente a aplicar al rey (y la frase citada antes nos da un ejemplo) el símbolo enigmático de Melquisedek y de su religión regia: de este Melquisedek rey de Salem, sacerdote de una religión de rango más alto que la de Abraham y que debe ser considerado como la representación bíblica de la idea extrabíblica, pagana y tradicional en el sentido superior del Señor Universal (chakravarti hindú), aquel que reúne en sí de forma solar los dos poderes y encuentra como punto de unión entre el mundo y el supra-mundo. Pero este mismo significado reaparece también en las muy numerosas leyendas relativas a los emperadores germánicos, en las que lo real se interfiere con lo irreal, la historia con el mito. Además de Carlomagno, Federico I y Federico II, según la leyenda, no habrían muerto jamás. Habrían recibido como don del misterioso "Preste Juan", -que no es otro que una representación medieval des "Señor Universal"- los símbolos de una vida eterna y de un poder no humano de victoria (la piel de salamandra, el agua viva, el anillo de oro). Proseguirían se existencia en la cúspide de una montaña (por ejemplo, el Odemberg o el Kyffhaüser), otras veces en un lugar subterráneo. Aquí igualmente retornan los símbolos que podemos definir como universales, de una tradición pagana muy antigua.

En efecto, es sobre una montaña o en un lugar subterráneo donde había encontrado refugio y se encontraría siempre el rey paleo iranio Yima, es "resplandeciente, aquel, que entre los hombres es semejante al sol"; el Walhalla nórdico, sede de los reyes divinizados y de los héroes inmortalizados, fue concebido frecuentemente bajo la forma de una montaña (la montaña de los Ancestros) donde, según las leyendas budistas, desaparecerían los "despertados" y los "seres libres y sobrehumanos", como suelen ser los héroes griegos divinizados comprendido Alejandro Magno, en algunas leyendas del mundo helénico.

En Agarta, nombre tibetano de la residencia del "Señor Universal" que corresponde por otra parte, etimológicamente hablando, al Asgard de los Edda, residencia de los Aseen y de los reyes divinos primordiales) estaría en el corazón de una montaña. En general, las montañas simbólicas de las leyendas medievales, como también el Monte Merhu hindú, el Kef islámico, el Mont Salvat de las leyendas del Graal e incluso el Olimpo, no son más que diversas versiones de un tema único; a través del símbolo de la "altura", expresan estados espirituales trascendentes y "celestes" (convergencia con el simbolismo de los lugares subterráneos, es decir, ocultos, sise piensa en la relación entre coelum, cielo y celare, ocultar), que confería, tradicionalmente, la autoridad y la función absoluta, metafísica del Imperium.

La leyenda de los emperadores jamás muertos y ocultos en una montaña nos confirma el hecho de que en estas figuras se quería ver a las manifestaciones de la función eterna, en sí misma inmortal, del terreno espiritual universal que, por otra parte, según un tema tradicional recurrente (cfr. el Edda, el Brahamaâna, el Avesta, etc.) debe manifestarse de nuevo con ocasión de una crisis decisiva de la historia del mundo. En efecto, en las leyendas medievales, se encuentra también la idea de que los Emperadores del Sacro Imperio Romano se despertarán el día en que hagan irrupción las hordas de Gog y Magog -símbolos del demonismo de la pura colectividad- antiguamente encerrados por Alejandro Magno tras una muralla de hierro. Los emperadores librarán la última batalla de la que dependerá la floración del "Arbol Seco", el Arbol de la Vida y del Mundo, que no es más que la "planta despojada" de Dante, y también el Ydrasgil del Edda, cuya muerte marcará el inicio del Ragna-Rökkr, es obscurecimiento de los dioses.

Es pues significativo que, entre los mitos que evidencian la relación del ideal imperial medieval con la idea "solar" tradicional -pero igualmente superan la concepción "religiosa" del espíritu y de la limitación política y laica del imperio y de la realeza- hay en algunos (cfr. por ejemplo, el Speculum Theologiae) que plantean la oposición a la Iglesia y al cristianismo hasta el punto de dar al Emperador resucitado, que hará florecer el Arbol Seco, los rasgos del Anticristo; naturalmente, no en sentido Habitual (ya que seguirá siendo aquel que combate a las hordas de Gog y Magog), sino probablemente a título de símbolo de un tipo de espiritualidad irreductible a la de la Iglesia, hasta el punto de ser obscuramente asimilada, en la leyenda, a la figura del enemigo del dios cristiano.

El fermento gibelino, la áspera lucha por la reivindicación imperial, además de su aspecto visible, tenía también un aspecto invisible. Tras la lucha política se escondía una lucha entre dos tradiciones espirituales opuestas, y, en el momento en que la victoria parecía sonreír a Federico II, ya las profecías populares anunciaban: "El Cedro del Líbano será cortado. No habrá más que un solo dios, es decir, un monarca. ?Desgracia al clero! Si cae, un orden nuevo habrá nacido"!

V. EL SENTIDO DE LA CABALLERIA

La caballería es la Imperio, lo que el sacerdote a la Iglesia.Y así como el Imperio conoció el intento de reconstruir la unidad suprema de los dos poderes según el ideal pagano, igualmente la caballería conoció un intento de referir a un plano ascético, es decir, metafísico e iniciático, el tipo del guerrero, del aristócrata y del héroe. En el ideal político medieval, donde hemos señalado un doble aspecto -uno relativo al "ethos" feudal, el otro al aspecto interno del mito del Imperio- de irreductibilidad, ética y esotérica.

Por lo que respecta al primer aspecto, relativo al ethos, la constatación es casi banal. La caballería, teniendo por ideal al héroe antes que al santo y al vencedor antes que al mártir; para quien todos los valores se resumían en la fidelidad y el honor, más que en la caridad y el amor; viendo en la dejadez y la vergüenza males peores que el "pecado": poco inclinado a no resistir al mal y a devolver bien por mal, sino, más bien, habituada a castigar la injusticia y devolver mal por mal; excluyendo de sus filas aquellos que mantuvieran el principio cristiano de "No matarás", teniendo por principio no amar al enemigo sino combatirlo y no demostrar magnaminidad con él sino tras haberlo vencido; en todo esto la Caballería afirma, casi sin alteración, una ética heroico-pagana y aria en el seno de un mundo que tenía de católico solo el nombre.

Hay más. Si la "prueba de las armas", la solución de las conflictos por l fuerza, considerada como una virtud concedida por Dios al hombre para hacer triunfar la justicia y la verdad, es la idea fundamental sobre la que reposa el espíritu caballeresco y se extiende del derecho feudal al plano teológico proponiendo el uso de las armas y el "juicio de Dios", incluso en materia de fé, tal idea pertenecía, también, al espíritu pagano; más directamente aún, se refería a la doctrina mística de la "Victoria", que, extraña a los dualismos propios de las concepciones religiosas, unía el espíritu a la potencia, transformando la victoria en una especie de consagración divina, al vencedor y al héroe en un ser tan próximo a los "cielos" como podía estarlo un santo o un asceta; mientras que asimilaba al vencido, por el contrario, al culpable y casi al pecador. Las edulcoraciones teístas en nombre de las cuales, en la Edad Media se quería ver, alegóricamente, una intervención personal y directa de Dios, no muestran nada del fondo anticristiano presente en las costumbres de los que acabamos de hablar y que restituye al concepto de "gloria" (reducida por el cristianismo a la aureola de los santos y de los mártires) su significado original y viril, ya que la "gloria", es el varenô iranio, el arr de las más recientes tradiciones, es decir, el fuego divino propio de las naturalezas solares que alumbra a los reyes de la victoria su derecho de orden trascendental. Se nos objetará: la caballería ¿acaso no ha reconocido la autoridad de la Iglesia? La caballería ¿no emprendió las cruzadas en defensa del cristianismo? si, esto es cierto, pero debe ser situado en su justo lugar, sin olvidar todo lo demás. Si el mundo caballeresco, en general, proclama su fidelidad a la Iglesia, y también, al mismo tiempo al Imperio, demasiados elementos hacen pensar que, más que una aceptación de la creencia cristiana, se trataba de un homenaje similar al que se rendía igualmente a los diversos ideales y a las "damas" hacia las cuales el caballero se volvía de forma desindividualizada, pues, para él, y conforme a la vía que se había trazado, solo era decisiva la facultad genérica del sacrificio heroico de su propia felicidad y de su vida, y no el problema mismo de fe en el sentido específicamente teológico. En realidad, el espíritu mismo de las Cruzadas no fue diferente. En el ideal de las Cruzadas, se reencuentra aquel, no reductible evidentemente solo al cristianismo evangélico, pero fácilmente reconocible, por el contrario, tanto en la tradición irania como en la hindú (Bhagavad-gita) o en el Corán, sin hablar de las concepciones clásicas referidas a la mors triunphalis o la "guerra santa" como vía heroica de superación de la muerte y de inmortalización.

Incluso admitiendo que se combatiese para liberar a la tierra en la que murió el apóstol galileo, en las Cruzadas se encuentra una vez más, un fenómeno que, por su origen, entraba en el marco de estas visiones del mundo a las cuales pertenece la máxima: "La sangre de los héroes está más cerca Dios que las oraciones de los devotos y la tinta de los sabios", que mantenía el Walhalla (el

"palacio de los héroes") como ideal celeste, la "isla de los héroes" donde reina el rubio Radamante sobre el trono de los inmortales -y no de la concepción que participando del horror pelasgo-meridional hacia la sangre, había adoptado la sentencia agustiniana: "Aquel que puede pensar en la guerra y soportarla sin grave dolor, verdaderamente ha perdido todo sentido de lo humano", y expresiones aun más drásticas como las de un Tertuliano, fiel al evangelio de "quien a hierro mata a hierro muere" y al mandato de Jesús a Pedro de retornar la espada a su vaina.

En realidad, si los cruzados pudieron aparecer como cristianos y ser queridos y santificados por la Iglesia, la conclusión que debe extraerse de todo esto, es que la tradición heroica, nórdico-germánica, ha terminado por privar sobre el cristianismo, incluso durante las Cruzadas. En lugar de una edulcoración de esta tradición en cristianismo, se constata, por el contrario, tras las formas cristianas, la restauración de la antigua virilidad espiritual, donde la vía del guerrero sacro, sustituye a la del santo y el devoto.

El tipo de guerrero sacro es, en el fondo, el tipo del caballero de las grandes órdenes medievales. En ellas la idea ascética se une al ethos nórdico, y fueron órdenes que practicaban, no en el sentido religioso, sino en el heroico, los mismos votos que los monjes: en fortalezas, en lugar de la del incienso. Poseyeron ceremonias regulares de consagración, llegaron en ocasiones hasta a ser dotados de iniciaciones en el sentido propio y de símbolos enigmáticos propios de una espiritualidad superior. A este respecto, la orden de los Templarios fue naturalmente una de las más significativas: y aún más significativa, fue su feroz destrucción bajo los golpes de la Iglesia y de un soberano, enemigo de la aristocracia y ya próximo al tipo laico moderno, como Felipe el Hermoso. Se sabe que, entre las acusaciones llevadas contra los Templarios, existía, en el grado preliminar de su iniciación, el imponer al neófito el rechazo al símbolo de la cruz, de ver en Jesús un falso profeta cuya doctrina no conducía a ninguna salvación. Otra acusación se refería a ritos abominables entre los cuales, se decía, figuraba, la quema de los niños. La colaboración sacrílega expresamente dad a estas supuestas confesiones arrancadas mediante la tortura: a pesar de la declaración clara y concordante de parte de los acusados de que se trataba de símbolos, no debe impedirnos presentir un sentido mucho más profundo.Rechazando la cruz, no se trataba, con toda seguridad, más que de rechazar una forma inferior de creencia, en nombre de una forma superior. La famosa acción de quemar a un recién nacido no significa otra cosa que el bautismo del fuego destinado a la regeneración (este símbolo puede ser aproximado al de la salamandra animal que, como el Fénix inmortal, se baña en el "fuego" del renacimiento heroico) -que es también uno de los signos que Federico II habría recibido del "Preste Juan"- rito que puede también hacer pensar en la ceremonia ritual de los cadáveres practicada por casi todas las grandes civilizaciones arias, y especialmente prescrita por Odín para aquellos que están destinados a entrar en el WalHalla.

Por otra parte, el simbolismo del Templo, al cual se habían consagrado los templarios, y por el cual la mayor parte de los cruzados luchaban y morían en la esperanza de transmutar la muerte en vida nueva e inmortalidad, de obtener la "gloria absoluta" y "conquistar un lecho en el paraíso", no se reduce sin más a ser un sinónimo de Iglesia. Justamente se ha dicho que el Templo es un término más augusto, vasto y menos condicionado que el de "Iglesia". El Templo está por encima de la Iglesia: las iglesias pueden destruirse, pero el Templo permanece como el símbolo del parentesco de todas las grandes tradiciones espirituales y de la peremnidad de su espíritu. Es por ello que el gran movimiento universal de las Cruzadas hacia Jerusalem, hacia el Templo en vista del cual Europa realiza, por primera y última vez, el ideal imperial de una unidad supranacional a través del rito de la acción y de la guerra santa, no está desprovisto, en nuestra opinión de un significado esotérico. El papel que jugaron los albigenses y los templarios, su carácter eminentemente gibelino, deberían bastar para atraer la atención. En realidad, en la corriente hacia Jerusalen se esconde frecuentemente una corriente oculta contra la Roma de los papas y que Roma, sin percibirlo, alimentaba ella misma, de la que la caballería era la militia y que debía encontrar su apoteosis con un emperador estigmatizado por Gregorio IX como aquel "que amenaza con sustituir a la fe cristina por los antiguos ritos de los pueblos paganos y, acusado en medio del templo, de usurpar las funciones del sacerdocio".

La figura de Godofredo de Bouillon -representante más significativo de la caballería de las Cruzadas, llamado lux monachorum (lo que nos lleva de nuevo a la unidad del principio ascético y espiritual y del principio guerrero propio de estas órdenes)- tal figura es la de un príncipe que no acepta ascender al trono de Jerusalem, sino después de haber traído a Roma la sangre y el fuego, matando con su propia mano al anticésar Rodolfo de Rhinfeld, y expulsa al papa de la ciudad d los Césares.

Además, la leyenda establece un "parentesco" significativo entre este rey de los Cruzados y el mítico "Caballero del Cisne" (el Helias francés, el Lohengrim germánico) quien, a su vez, se refiere a símbolos imperiales paganos (se piensa incluso en una conexión genealógica con el mismo César), solares (ver las relaciones etimolóligas entre Helias, Helio y Elías) y pagano- hiperbóreas (el cisne que conduce Helias o Lohengrin a la "sede celeste" es el mismo animal emblemático que lleva Apolo entre los Hiperbóreos y aparece frecuentemente en las huellas paleográficas del culto nórdico-ártico prehistórico). Tal conjunción de elementos hace de Godofredo de Bouillon fuera un símbolo más -en relación con las mismas Cruzadas- dando el verdadero sentido a esta fuerza secreta que, en la lucha política de los emperadores germánicos y en el triunfo mismo de un Otón I, no revela más que su manifestación superior más visible.

VI. EL "GRAAL" Y LA "DAMA"

Además, el Templo se encuentra en el centro de la caballería so solo en tanto que Templo de Jerusalem, sino igualmente en tanto que Templo del Graal. El Graal, en muchos aspectos encarna la faz esotérica de la caballería, pero el conjunto de leyendas que se refieren a él no hace sino evocar su significado secreto.

Ya en la forma cristiana de esta leyenda, el Grial, el vaso místico de propiedades maravillosas, que hace innecesario cualquier alimento terrestre y procura una eterna juventud, habría sido transportado, después de la Ultima Cena, por los ángeles del Cielo, de donde habría descendido solo en el momento en que apareció sobre la tierra una raza de héroes capaces de constituirse en guardianes suyos. El jefe de este linaje hizo construir para el Graal un Templo a imagen del de Jerusalem, e instituyó la Orden del Graal, compuesta por doce caballeros llamados "caballeros perfectos" e incluso "celestes". Si este objeto místico, cuya búsqueda es el ideal más elevado del caballero -y que, desde cierto punto de vista, encarna la tradición espiritual antigua perdida o convertida en invisible (el Graal secuestrado en los "cielos", puede relacionarse con lo ya dicho a propósito del coelum y celare, ocultar) puede unirse a la ortodoxia de Roma y a la tradición sacerdotal de la Iglesia, si se piensa que esta tradición es directamente posterior al Cristo, ?cómo puede explicarse la idea de que el Grial haya podido desaparecer, así como la idea de que haya sido necesaria que se alce una nueva raza,no la de los sacerdotes sino de los héroes, de los caballeros, a fin de que el Graal pueda volver nuevamente sobre la tierra, en su Templo? Está claro que aquí, una vez más, se hace alusión a otra espiritualidad, a algo que no se encuentra en la Iglesia y para la cual la tradición de esta última no es de ningun utilidad.

Por otra parte, la leyenda del Grial no es más que la adaptación cristiana de una tradición pre-cristiana, pagana. Los des objetos místicos de la leyenda del Graal, al copa y la lanza, se reencuentran, en efecto entre los que los miembros de la raza divina de los Tuatha Da Dannan (verosímilmente llamados Cro-Magnon, y también los "Helenos del paleolítico") se habría llevado en ella al abandonar Avalon, "donde la muerte no existe", residiría, por otra parte, el rey arturo, a quien se atribuye la institución de la Orden de los Caballeros del Graal: y las representaciones del castillo en el cual habría sido guardado -según la antigua leyenda celta- un recipiente que prodigaba un alimento sin fin (que, posteriormente, tomará el nombre de Graal), coincidiendo frecuentemente con las de la sede simbólica del "rey universal", del palacio del Preste Juan, del Asgard del Edda, sede de los Asen y fundadores de las casas reales nórdicas, y con numerosas otras representaciones alegóricas del "lugar" de la autoridad espiritual suprema, detentadora de los dos poderes. Antes de ser la copa de la que se sirvió Jesús para la Cena, el Graal, idealmente, es el recipiente mágico dado por el hijo de Llyr, Brân, a Marholwch, recipiente que contiene el poder de resucitar a los "muertos" y curar cualquier herida, no sin relación con numerosos otros vasos del mismo tipo conocidos en las leyendas celtas, de los que en ocasiones se dice que rechazaban dar el contenido místico no a los pecadores sino a los perjuros y perezosos. Pero hay algo aún más "curioso", Numa habría recibido del "cielo" a título de pignus imperii, de garantía para la eternidad de Roma, un escudo sagrado, correspondiente a la antigua vasija destinada a contener la ambrosía, es decir, el alimento no terrestre de los inmortales. En la romanidad pagana, el escudo sagrado era guardado por el colegio de los Salii; estos últimos, además del escudo, poseían la lanza y su número era de doce, como los caballeros del Graal y del rey Arturo que, también tenían bajo su custodia un objeto inestimable: el Graal, la copa de la bebida inmortal y una lanza. He aquí que de nuevo, por las vías subterráneas, reaflora un simbolismo idéntico, una misma tradición enigmática relacionada con las formas de antiguas civilizaciones heroico-paganas.

Todo esto evoca de una forma significativa, los entre bastidores de la caballería y de sus misterios, por emplear la expresión de Aroux. Aroux, y con él Rossetti, aunque la ignorancia de una cierta cultura académica apenas lo haya entrevisto, habían abierto ya la vía a otros descubrimientos; habían demostrado la existencia de un lenguaje cifrado, alegórico, en los restos y los relatos de la Caballería hasta el mismo Dante y los que pueden llamarse "Fieles de Amor". Gracias a este lenguaje, no se disimulaba solamente una enseñanza poco ortodoxa que se salía de los límites impuestos por el cristianismo, sino que igualmente estaba presente, en ocasiones una viva y radical aversión hacia a Iglesia. No es este el lugar para desarrollar este tema; por lo demás, en nuestros días, el llorado Luigi Valli ha facilitado a este respecto una notable contribución demostrando el doble aspecto, gibelino e iniciático de una literatura únicamente considerada como "poética" en la época del Stil Nouvo. Nos limitarmos a decir que cualquiera que piense que la reacción contra la Iglesia, de la que se encuentran huellas n las sectas y en las tradiciones secretas hasta los tiempos de Dante, era debida a la corrupción y a la decadencia de la Iglesia misma, se equivoca burdamente. Aquí se trata -una vez más- de otro ideal que, por su misma naturaleza, se opone al de la Iglesia, corrupta o no, en tanto que órgano del cristianismo, es decir, de una simple religión y que jamás ha podido representar. Aquí también, existe oposición política y simultáneamente, oposición espiritual. A este respecto y antes de concluir, conviene evocar el simbolismo caballeresco de la "Dama".

Como se sabe, el culto a la "dama" era propio de la caballería y fue llevado tan lejos que, si se toma al pie de la letra, puede aparecer como aberrante, tal como algunos han pensado. El hecho de volcarse a una "Dama", consagrarle fidelidad incondicional, fue uno de los temas más frecuentes de las cortes caballerescas. A la "Dama" se dejaba el juzgar sobre el valor y el honor de los caballeros y, según la teología de los castillos, no era dudoso que el caballero muerto por su "Dama" participase del mismo destino de inmortalidad bienaventurada asegurado al cruzado muerto por la liberación del Templo. Cosa curiosa, si se consideran algunos ritos, se constata que la "Dama" del aspirante a caballero debía desvestirlo para conducirlo al baño a fin de que pudiera purificarse y revestirlo nuevamente -como los neófitos de los misterios paganos- con los vestidos inmaculados de la Vela de Armas y, recibir finalmente, la investidura caballeresca. Vemos, por otra parte, que los héroes de las aventuras, en ocasiones escabrosas, en las cuales figura la "Dama", héroes como Tristán (Sir Tristán) y Lancelot, son simultáneamente caballeros del rey Arturo en busca del Graal, es decir, miembros de la misma orden mística a la que pertenecían tanto Parsifal como Kundry seducido en vano y los caballeros celestes, como el hiperbóreo "Caballero del Cisne".

La verdad, es que tras todo esto se escondían significados más profundos, no destinados ni a los jueces de la Inquisición ni al público grosero, sino a inteligibles simbólicamente bajo la cobertura de costumbres extrañas y relatos eróticos. En la mayor parte de los casos, por "Dama" de la antigua caballería es preciso entender lo que vale igualmente para la "Dama" de los "Fieles de Amor" y revela, por otra parte, un simbolismo tradicional bien preciso. La "Dama" a la que se jura fidelidad incondicional y a quien uno se entrega haciéndose cruzado, la "Dama" que conduce a la purificación (que el caballero considera como su recompensa y que le vuelve inmortal cuando muere por ella), es en el fondo el equivalente al mismo Graal.

Es -como ha demostrado Valli- para los Fieles de Amor, la "inteligencia" en el sentido trascendente, la "santa sabiduría", la personificación, pues, de una espiritualidad transfigurante y de una vida que ignora la muerte; es, por así decirlo, un avatar de Hebe, la eterna juventud que se convierte en la esposa del héroe Herakles, del "hermoso vencedor", en el seno del Olimpo y de Atenea, nacida de la frente divina, que sirve de guía a este héroe; de la Freya del Edda, diosa de la luz,constantemente cortejada por seres telúricos, los Elementarwesen, que buscan en vano conquistarla; de Sigrdrifa-Brynhilde, que Wotan destina a convertirse en la esposa terrestre del héroe que atraviesa la barrera de fuego (y aquí volvemos a encontrar un equivalente del "bautismo de fuego" de los Templarios); de la Virgen Sofía, representación que, en todo el ciclo mítico tradicional de Oriente y Occidente, está en relación con el Arbol del Mundo y de la Vida, personificación de la fuerza vital original, la vida de la vida, e incluso la potencia, conforme al doble significado del término sánscrito shakti, a la vez esposa y potencia. Con el Arbol, está presente no solo en las diversas leyendas relativas a la conquista de la inmortalidad o de la sabiduría por l héroe, sino también y de manera más significativa aún en nuestro caso, en las que se refieren al poder real y sacerdotal de un "vencedor" (cfr. por ejemplo, la leyenda itálica del Rex Nemorensis)? Habría una aspiración religiosa tras todo este simbolismo femenino y erótico? No lo creemos. En la medida en que, hablando de resurrección en el sentido religioso, no se encubría evidentemente, en el marco del cristianismo, el peligro de ser acusado de herejía, el empleo de tal enmascaramiento por la caballería y los Fieles de Amor sería completamente incomprensible si, efectivamente, se tratara de esto...

Algo diferente e incomprensible para los profanos y los adeptos al cristianismo debía ser ocultado: otra aspiración, irreductible a los límites religiosos, vuelto a una esfera más alta; algo que, sin duda pertenecía a las grandes tradiciones del paganismo ario, tradiciones que ignoraban el pathos del pecado y de la salvación, los terrores del más allá y la Redención; que, en lugar de la verdad "democrática" que transforma cualquier alma mortal en inmortal, reconocía la doble vía, el doble destino, la doble posibilidad: de un lado, la vía de los ancestros y los demonios de la tierra , el Hades, el glacial Niflheim, las aguas de la disolución y del olvido, de la otra, la vía de los dioses -devayana- y de los héroes, la religión olímpica de los inmortales, el Walhalla, las aguas del despertar, la "vida sin sueño" del Avesta. Al igual que en la cumbre de la sociedad medieval se encontraba el ideas del Imperio que entroncaba con la Tradición pagana de una suprema autoridad "solar", al igual que el símbolo del Templo y del Grial era una transposición cristiana de una idea superior a l religión; así como en las premisas de la ética feudal y caballeresca, se reencontraba el tipo viril y pagano de la espiritualidad y, en las Cruzadas y en la "prueba de las Armas", la doctrina antigua de la mors triunphalis y de la victoria, igualmente es posible que en el simbolismo de la "Dama" y en la relación entre ella y los caballeros del Graal se hayan ocultado los elementos propios a la doctrina y a las iniciaciones paganas, los temas del despertar y del tránsito, no místico ni sentimental, sino real, de un modo de ser a otro, realizado según una vía viril y heroica, ajena a cualquier evasión de tipo religioso y a toda servidumbre ante lo divino. Y que se haya querido mantener la actitud solar según la cual el elemento de la sabiduría, de la vida espiritual y de la potencia, a la cual se consagra y a la que es "fiel" hasta la muerte, debe, sin embargo, conservar los rasgos femeninos respecto a la virilidad espiritual del iniciado en tanto que valor central. En definitiva, el significado exacto de todo esto, se encuentra, en los Fieles de Amor, tras el símbolo aún más impenetrable de la literatura hermético-alquímica, propia a la tradición que, hecho significativo, toma el nombre de "Ars Regia", arte real, y recupera los temas de las iniciaciones de la realeza divina egipcia misma estableciendo el "mito" de una "raza inmortal y autónoma", de los "sin rey", "herederos de la sabiduría de los siglos", "esposo de la Dama" y "Señores de ambos poderes".

VII. CONCLUSION

Todo lo que precede no constituye más que algunos aspectos de un material documental extremadamente amplio, que podría ser objeto de más vastos desarrollos, aptos para demostrar nuestros puntos de vista.

Las civilizaciones y las grandes épocas históricas tienen un aspecto visible (una Oberwelt) y un aspecto oculto (Underwelt) en donde reside el significado más auténtico de las formas de la conciencia exterior sin tener la menor idea de los entre bastidores del subconsciente y de los procesos internos de los que estas formas no son más que el resultado. Un método histórico que diera cuenta del "subsuelo" de la Historia, de esta Unterwelt der Kultor, se anuncia apenas en nuestros días, obscurecidos aún d ignorancia positivista.

Aplicándolo a la Edad Media, nos ha parecido reconocer en este momento de la Historia algo radicalmente diferente de las suposiciones de los que no ven con nostalgia más que una especie de edad de oro de la cristiandad, la realización más diáfana del ideal católico. Nos ha parecido, por el contrario, reconocer, predominantes e indomables, fuerzas de otra naturaleza muy diversa, fuerzas que llevaron la marca de las más radiantes civilizaciones antiguas y convergieron hacia el glorioso símbolo que debía hacer decir al gran gibelino, a Dante, que "el Cristo mismo fue romano".

domingo, 4 de septiembre de 2011

El poema del soldado



©Fernando Trujillo

Extraido de Himnos al Individuo II

Combato por mi tierra
Combato por mi Dios
No temo a la muerte
Solo temo a rendirme
Si mi camarada es herido lo protegeré
Si desea rendirse lo alentare
Juntos pelearemos hasta la victoria
Peleo por mi familia
Peleo por mi honor
Descargo mis balas contra el vil enemigo
Si llego a morir no te abandonare camarada
Mi espíritu estará a tu lado
Combatiendo hasta la victoria

(8/11/08)