"Escribe con sangre y comprenderas que la sangre es espiritu"

Friederich Nietszche







miércoles, 29 de febrero de 2012

El Hombre y la Religión




Aldous Huxley dió esta conferencia en la Universidad de California, Santa Bárbara, en 1959, siendo parte de una serie de encuentros bajo el tema de ´La Situación Humana` que tuvo lugar entre los meses de enero-mayo y septiembre-diciembre. La presente traducción toma como fuente la publicación de Triad Grafton Books, The Human Situation, 1980.

Me gustaría comenzar leyendo dos o tres líneas del capítulo vigésimo cuarto del Libro de las Revelaciones. Este capítulo contiene una descripción de la Nueva Jerusalén, y acaba así: "y la calle de la ciudad era oro puro como si fuera cristal transparente. Y no vi templo alguno ahí: pues el Señor Dios Todopoderoso y el Cordero son sus templos (Revelaciones 21: 21-2).
De la misma manera no había templo -no había religión, en el sentido ordinario de la palabra- en Edén. Adán y Eva no necesitaban el aparato de la religión porque estaban en situación de escuchar la voz del Señor mientras Este caminaba 'por el jardín al fresco del día' (Génesis 3:8).
Cuando leemos el Libro del Génesis, encontramos que la religión, en el sentido convencional de la palabra, comenzó únicamente después de la expulsión de Adán y Eva del jardín, y que la primera evidencia de ello es la construcción de los dos altares por Caín y Abel. Esto también constituyó el comienzo de la primera guerra religiosa. Caín era un hombre desposado -un vegetariano, como Hitler- y Abel era un pastor que comía carne. Sus diferentes ocupaciones les dividió apasionadamente, y esto les dio una especie de absolutismo religioso, con el triste resultado que todos conocemos.

En el capítulo tercero del Génesis, después del nacimiento de Set, que era el tercer hijo de Adán, hay mención a una nueva fase en la religión. El verso dice: 'Y a Set, a él también le nació un hijo, que puso de nombre Enos: entonces empezaron los hombres a llamar el nombre del Señor' (Génesis 4:26). Esto evidentemente representa el comienzo de lo que podría llamarse el lado conceptual, verbalizado de la religión.

Estos dos grupos de referencias ilustran muy claramente que hay dos tipos principales de religión. Está la religión de la experiencia directa -la religión, en palabras del Génesis, de escuchar la voz de Dios caminando por el jardín al fresco del día, la religión del conocimiento directo de lo divino en el mundo. Y luego está la religión de los símbolos, la religión de la imposición del orden y el significado del mundo a través de símbolos verbales y no verbales y su manipulación, la religión del conocimiento sobre lo divino más que el conocimiento directo. Estos dos tipos de religión siempre han existido, y hablaremos de los dos.

Empezaremos con la religión como manipulación de símbolos para imponer orden y significado sobre el flujo de la experiencia. En la práctica encontramos que hay dos tipos de religiones manipuladoras de símbolos: la religión del mito y la religión del credo y la teología. El mito es obviamente una especia de filosofía no lógica; expresa en forma de historia o, a menudo, en forma de alguna imagen visual, o incluso en forma de danza o complicado ritual, algún sentimiento generalizado sobre la naturaleza del mundo y la experiencia del hombre en relación con él. El mito no es pretencioso, en el sentido de que no pretende ser estrictamente cierto. Es meramente expresivo de nuestros sentimientos sobre la experiencia. Pero aunque sea filosofía no lógica, a menudo es filosofía muy profunda, precisamente porque es no lógica y no discursiva. Permite traer a colación en la historia, la imagen, la estatua o la danza un número de aspectos dispares e incluso aparentemente inconmensurables e incompatibles de nuestra experiencia. Los pone juntos y los muestra como un todo indisoluble, exactamente como lo experimentamos. En este sentido es el tipo de simbolismo más profundo. Por ejemplo, el mito de la gran Madre, que aparece en todas las religiones tempranas, muestra a la madre como el principio de la vida, de la fecundidad, la fertilidad, la tierna y reconfortante compasión; pero a la vez es el principio de la muerte y la destrucción. En el hinduismo, Kali es a la vez la madre cariñosa y amorosa y la temible Diosa de la destrucción, que tiene un collar de calaveras y bebe la sangre de los seres humanos de una calavera. Esta imagen es profundamente realista; si das la vida, también necesariamente das la muerte, porque la vida siempre acaba en la muerte y debe ser renovada con la muerte. La cuestión sobre si estos mitos son ciertos o no es bastante irrelevante; simplemente expresan nuestras reacciones al misterio del mundo en que vivimos.

Más temprano encontramos religiones míticas no lógicas frecuentemente asociadas a lo que ha venido a llamarse ejercicios espirituales, pero que en verdad son ejercicios psicofísicos. Con el uso de la danza, el canto y el gesto, consiguen un tipo de revelación genuina. Las tensiones físicas generadas por la ansiedad y el egocentrismo de nuestras vidas son liberadas. Esta liberación mediante gestos físicos constituye lo que los quakers llamaron la 'apertura' a través de la cual las fuerzas más profundas de la vida dentro y fuera de nosotros fluyen más libremente. Es muy interesante ver cómo incluso en nuestra propia tradición este dejarse llevar por razones religiosas ha tenido influencias profundas y muy saludables. Los quakers se llamaban 'quakers' por la sencilla razón de que quakeaban (el verbo quak significa...). Las reuniones de los primeros quakers a menudo acababan con la mayoría de la asamblea involucrándose en los más extraños y violentos movimientos corporales, que eran profundamente liberadores y que permitía, por así decirlo, el influjo del espíritu.

Como dato histórico los quakers, mientras mantuvieron el quakeo, tenían el más alto grado de inspiración y estaban en lo más alto de su poder espiritual. Tenemos el mismo fenómeno en los Shakers (shake=agitar), y lo vemos en el movimiento religioso contemporáneo llamado Subud -la aparición en asambleas de personas de movimientos físicos curiosamente violentos e involuntarios que producen liberación y permiten a muchos la aparición y el flujo interior de fuerzas espirituales profundamente poderosas. Aquí me gustaría citar al eminente académico islámico-francés Emil Dermenghem, quien dice que la Europa moderna -por supuesto la Europa moderna incluye la América moderna- se encuentra prácticamente sola al haber renunciado, en favor de la respetabilidad burguesa y el puritanismo gálico, a la participación del cuerpo en la búsqueda del espíritu. En la India, al igual que en el Islam, los cantos, los ritmos y la danza son ejercicios espirituales. Pero sólo hay pequeños rincones en nuestra tradición que han ilustrado, mediante este permiso para utilizar el cuerpo, que el espíritu puede liberarase mejor, un hecho que se hace claramente manifiesto cuando estudiamos la historia de las religiones orientales.

La religión como sistema de creencias es un tipo de religión profundamente diferente, y es la que ha sido más importante en occidente. Los dos tipos de religión -la religión del conocimiento directo de lo divino y la religión del sistema de creencias- han coexistido en occidente, pero los mísitcos siempre han sido una minoría en medio de las religiones manipuladoras de símbolos, y la relación ha sido de una simbiosis bastante incómoda. Los miembros de la religión oficial siempre han considerado a los místicos como personas difíciles y problemáticas. Han llegado a hacer incluso juegos de palabras con el nombre, llamando al misticismo 'misty-shism' (misty=neblinoso, shism=ismo) -una doctrina antinómica y brumosa, que no se cierne fácilmente a la autoridad. Por otro lado los místicos no han hablado exactamente con sorna -no sienten esto- sino con tristeza y compasión por aquellos que estan entregados a la religión simbólica, porque sienten que la búsqueda y la manipulación de símbolos es simplemente incapaz, por la naturaleza de las cosas, de conseguir lo que consideran el fín supremo, la unión con Dios. William Blake, que era esencialmente un místico, era capaz de expresarse en términos bastante violentos sobre aquellos con los que no estaba de acuerdo. Tiene un pequeño pareado donde dice, 'acércate, mi niño, dime lo que ves ahí' -y el niño responde, 'un loco enredado en una onda religiosa'.

Dentro de la tradición cristiana occidental, los místicos han disfrutado de una postura tolerante mediante la perpetuación, en una época temprana de la evolución cristiana, de lo que se llama un fraude pio. Alrededor del siglo sexto apareció una serie de volúmenes neoplatónicos cristianos bajo el nombre de Dionisio el Areopagita, que fue el primer discípulo de San Pablo en Atenas. Estos volúmenes fueron considerados casi como de valor apostólico, en tanto que Dionisio fue el primer discípulo de San Pablo. De hecho los libros fueron escritos bien al final de siglo quinto o principios del sexto en Siria. El desconocido autor simplemente firmó en ellos con el nombre de Dionisio Areopagita para darles mayor cobertura entre sus contemporáneos. El era un neoplatonista que había adoptado el cristianismo y que combinaba la doctrina de la filosofía neoplatónica y prácticas del éxtasis con doctrinas cristianas. El fraude pio tuvo un gran éxito. El libro fue traducido al latín en el siglo noveno por el filósofo Escoto Erigena, y de ahí se introdujo en la tradicion de la Iglesia occidental y actuó como una especie de refugio y garantía para la minoría mística dentro de la Iglesia. No fue hasta hace poco que el fraude fue reconocido por lo que era. Mientras tanto, en uno de los extraños e irónicos sucesos (quirk) de la historia, este curioso episodio de forgery jugó un papel muy importante y muy beneficioso en la tradicion cristiana occidental.

Tenemos que considerar ahora la relación existente entre la religión de la experiencia inmediata y la religión primariamente centrada en los símbolos. En este contexto hay un comentario muy iluminador de Abbot John Chapman, un monje benedictino que fue uno de los grandes directores espirituales del siglo veinte. Sus cartas espirituales son obras de gran interés; él era obviamente un hombre que había tenido un experiencia mística profunda y estaba capacitado para ayudar a los demás en la misma dirección. Comenta en una de sus cartas lo difícil que es reconciliar -no sólo unir- el misticismo y el cristianismo:

San Juan de la Cruz es como una esponja llena de cristianismo: lo puedes exprimir todo y la teoría mística permanece. Consecuentemente, durante quince años o así odié a San Juan de la Cruz y le llamaba budista. Amaba a Santa Teresa y la leía una y otra vez. Ella primero es cristiana, sólo luego es una mística. Luego me di cuenta de que había desaprovechado quince años en cuanto a orar se refiere.

Por 'orar' Abbot Chapman por supuesto no se refería a la oración de petición. El hablaba de lo que se llama la oración de la quietud, la oración de esperar ante el Señor en un estado de pasividad en alerta y permitiendo que los elementos más profundos de la mente suban a la superficie. Dionisio el Areopagita, en Teología Mística y otros de sus libros, había insistido una y otra vez en el hecho de que para conocer directamente a Dios, en vez de saber cosas sobre Dios, uno debe ir más allá de los símbolos y los conceptos. Estos son de hecho obstáculos, según Diosnisio, para la experiencia inmediata de lo divino. Se ha visto que esto es cierto empíricamente en todos los maestros espirituales, tanto en Oriente como en Occidente. Un asombroso ejemplo nos llega de los escritos de Jean Jacques Olier, quien fue un director espiritual my conocido del siglo diecisiete, un producto de las contrareformas y el renacimiento de la teología mística en Francia en la época de Luis XIII. Escribió: 'la sagrada luz de la fe es tan pura que las iluminaciones especiales son impuras en comparación, incluso los pensamientos de los santos o de la Sagrada Virgen o de Jesucristo en Su Humanidad, son también obstáculos para la visión de Dios puro'. Esto parece, particularmente de un teólogo de la contrareforma, un comentario muy extraño y atrevido, aun así representa una clara reafirmación de lo que se había venido diciendo una y otra vez por los místicos del pasado. Lo que Olier llama 'la visión de Dios puro' es, psicológicamente hablando, la experiencia mística. Esto es una cosa, y la creencia en proposiciones sobre Dios, creencias en dogmas y afirmaciones teológicas y liturgias inspiradas en estas afirmaciones, es algo completamente diferente.

En este contexto, me gustaria citar las palabras de un teólogo dominicano contemporáneo, el Padre Victor White, que es un escritor particularmente interesante, ya que es a la vez un teólogo y psicoterapéuta que trabajó bastante con Jung, y que es bastante conocedor de las teorías y la práctica psicológica. Dice:

El concepto de Freud de la religión como una neurosis universal no está totalmente exenta de verdad y valor -una vez que hemos entendido su terminología. Debemos recordar que para él no sólo a religión, sino los sueños, las fantasías incontroladas, los deslices verbales y de escritura -cualquier cosa cercana a una idea irrealizable por la consciencia es de alguna manera anormal o patológico. (cf. Psicopatología de la vida diaria). Pero la teología también confirmará que la religión, en cuanto a sistema de credos y cultos externos, surge de la relativa inconsciencia del hombre, de su incomprensión y falta de armonía con la mente creativa detrás del universo, y de sus propios confictos y divisiones internas. Semejante religión, en lenguaje teológico, es el resultado de la caida del hombre desde la inocencia e integridad original, su alejamiento en este tierra de la visión Divina.

La religión de la experiencia directa de lo divino ha sido considerada como el privilegio de unos pocos. Yo personalmente no creo que esto sea necesariamente cierto. Creo que practicamente cualquier persona es capaz de la experiencia directa, siempre y cuando se embarque de la manera adecuada y esté preparado para hacer lo que es necesario. Simplemente hemos asumido que los místicos representan una pequeña minoría entre una inmensa mayoría que debe estar contenta con la religión de los credos, los símbolos, los libros sagrados, las liturgia y las organizaciones.

La creencia es una cuestión de suma importancia. Uno de los grandes bestseller en años recientes se llama 'El Poder de la Creencia'. Este es un título muy bueno, porque la creencia es una inmensa fuente de poder. Tiene poder para el creyente mismo, y permite que la persona que cree ejerza poder sobre los demás. En cierto sentido, es algo mueve montañas. La creencia, como cualquier otra fuente de poder, puede ser utilizada para el mal y el bien. Hemos podido ver en nuestro propio tiempo el terrible espectáculo de Hitler a punto de conquistar el mundo entero gracias el poder de la creencia en algo que no solo era manifiestamente falso sino profundamente maligno.

Este hecho tremendo de la creencia, que constantemente está siendo cultivado por las religiones manipuladoras de símbolos, es esencialmente ambivalente. La consecuencia es que la religión, como sistema de creencias, siemre ha sido una fuerza ambivalente. Hace surgir de forma simultánea la humildad y lo que los poestas mediavales llaman el 'prelado orgulloso', el tirano eclesiástico. Da vida a las más altas formas artisticas y las más bajas formas de superstición. Enciende las llamas de la caridad y tambien enciende las llamas de la Inquisición y el fuego que quemó a Serveto en la Génova de Calvino. Da vida a San Francisco y Elizabeth Fry, pero también a Torquemada y Kramer y Springer, los autores del Melleus Maleficorum, el gran libro de cazadores de brujas publicado alrededor del mismo año en que Colón descubrió America. Da vida a George Fox, pero también al Arzobispo Laud. Esta tremenda fuerza de la religión como sistema teológico siempre ha sido ambivalente precisamente por la extraña naturaleza de la creencia misma y por la extraña capacidad del hombre, cuando se embarca en sus especulaciones filosóficas, de llegar a las más extrañas y fantásticas respuestas.

Los mitos, en su totalidad, han sido mucho menos peligrosos que los sistemas teológicos porque son menos precisos y tienen menos pretensiones. Donde hay sistemas teologicos se pretende que estas proposiciones sobre los sucesos ocurridos en el pasado y en el futuro y la estructura del universo son absolutamentes ciertas; en consecuencia, cualquier negativa a aceptarlas se considera como una rebelión contra Dios, merecedora del castigo más severo. Y vemos que de hecho estos sistemas, a modo de dato histórico, han sido utilizados como justificación para prácticamente todo acto de agresión y expansión imperialista. Apenas hay un solo caso en la historia de crímen a gran escala que no se halla cometido en el nombre de Dios. Esto fue resumido hace muchos siglos en el hexámetro de Lucrecio: 'Tantum religio potuit suadere lamorum (tales horribles crímenes fue capaz la religion de persuadir al hombre a cometer). Debería haber añadido, 'Tantum religio potuit suadere bonorum' (tales grandes beneficios tambien pudo persuadir a cometer) e todas formas, se ha tenido que pagar lo bueno con una enorme cantidad de lo malo.

Esta cualidad de la religión como sistema de símbolos teológicos para generar conflicto no solo ha traido jihads y cruzadas entre religiónes, también ha producido una enorme cantidad de fricciones internas dentro de la misma religión. El odium theologicum es notorio por su virulencia, y las guerras religiosas del siglo dieciseis y diecisiete fueron de un grado de ferocidad que supera la credulidad. En este contexto pienso que deberíamos recordar que estamos acostumbrados ahora a decir, 'O, la maldad que ha traido al mundo el naturalismo filosófico' -pero a modo de dato histórico, el supernaturalismo ha traido lal mundo a misma cantidad de maldad o incluso más. No debemos dejarnos llevar por este tipo de retórica.

Antes mencioné la extraordinaria capacidad de filósofos y teólogos para producir ideas fantásticas que luego dignifican con el nombre del dogma o la revelación. A modo de ejemplo me gustaría citar algunos hechos sobre una de las ideas fundamentales del cristianismo, la idea del expiación (atonement). La información que tengo aquí está basada en el excelete artículo, un largo ensayo sobre el tema, de la Enciclopedia de la Religión y la Etica de Hastings. El ensayo es del Dr. Adams Brown, que en una ocasión fue profesor de teología del Union Theological Seminary de Nueva York. Ha presentado la historia de esta doctrina de forma muy lúcida y la ha resumido muy cogently al final. Permitanme que haga un repaso rápido pues ilustra claramente los peligros de la religión manipuladora de símbolos.

En el periodo más temprano del cristianismo, la muerte de Cristo era considerada bien un sacrificio convenido comparable al sacrificio del cordero pascal del judaismo o como un rescate, exactamente comparable al precio pagado por un esclavo para obtener su libertad o el precio pagado por un prisionero de guerra para su liberación. Estas dos ideas aparecen en los evangelios. Mas tarde, en la teologia postevangélica aparecio la idea de que la muerte de Cristo fue una sangrienta expiación del pecado original. Esto estaba basado en la muy antigua idea de que cualquier acto maligno debía ser expiado mediante el sufrimiento por parte del pecador mismo o por parte de un sustituto del pecador. En el viejo testamento leemos que el pecado de David, al hacer un censo de su pueblo, fue castigado con una plaga que mató a setenta mil de los suyos pero no a él.

En tiempos patrísticos encontramos una profunda diferencia en relación a este tema entre los teólogos griegos y los latinos. Los teólogos griegos nos estaban principalmente preocupados por la muerte de Cristo, sino por la vida, la muerte era un mero incidente de la vida de Cristo. Su punto de vista de la expiación era que existía no para salvar al hombre de la culpa, sino para salvarle de la corrupción en la que había caido tras la caida de Adán y Eva. Por consiguiente, la vida era más importante que la muerte. Ireneo dice que Cristo vino y vivio la vida del hombre para que el hombre pudiese vivir una vida comparable a la suya -y que esta era la cualidad iberadora de la expiación.
Entre los padres latinos el énfasis era comletamente otro. Aquí la idea era que el hombre era redimido, no primariamente de la corrupción, sino de la culpa. Era redimido del castigo infligido por el pecado de Adán. Donde los teólogos griegos consideraban a Dios como Espíritu Absoluto, los teólgos latinos consideraban a Dios como gobernador y legislador, con la mente de un hombre de leyes romano (su teología tiende a aparecer en términos legales). La doctrina evolucionó lentamente, pero tenemos en San Agustín un contínuo énfasis en el horror del pecado original y en la idea de que la culpa es heredada de forma completa por todos los miembros de la raza humana, de tal forma que un niño no bautizado debe necesariamente ir al infierno.

Esta visión fue desarrollándose a lo largo de los siglos, y hubo un largo periodo de debate sobre la cuestión del rescate. ¿A quién se pagaba el rescate de la muerte de Cristo? Había muchos teólogos que insistían en que el rescate era pagado a Satán, que Dios había entregado el mundo a Satán pero que deseaba obtenerlo de nuevo y debía pagar este enorme precio a Satán por el privilelgio. Por otro lado, había teólogos que insistían en que el rescate se pagaba para satisfacer el honor de Dios. Dios había sido infinitamente ofendido, y la única reparación para una ofensa infinita era una infinita satisfacción, la muerte del Dios-hombre, Cristo.

Fue este último punto de vista el que prevaleció en la doctrina más o menos oficial formulada por San Anselmo en el siglo XII. Anselmo dijo que la muerte de esta Persona infinita produjo un incremento de satisfacción, que constituyó una especie de fondo de méritos que podría ser utilizado para la absolución de los pecados. Fue en base a esta doctrina que la iglesia medieval aumentó su práctica de vender indulgencias, lo cual llevó en su tiempo a la Reforma.

En la Reforma encontramos a Calvino, que pensaba que la justicia retributiva era una parte esencial del caracter de Dios y que Cristo, de hecho, cargaba con el castigo del que el hombre era merecedor. 'El Cristo' estas fueron las palabras que utilizó, 'llevó la carga de la ira Divina... y experimentó todos los signos de un Dios enojado y vengador'. Estos puntos de vista fueron modificados por los arminios, los socinios y por Hugo Grotius en los siglos dieciséis y diecisiete, y han dado lugar gradualmente a una visión más ética y espiritual en el protestantismo moderno.

Ahora me gustaría citar el pasage en el que el profesor Adams Brown resume esta tan extraña historia:
El caracter expiatorio de la muerte de Cristo se ve ahora en su calidad penal como sufrimiento, ahora en su caracter ético como obediencia. Se respresenta ahora como un rescate para redimir al hombre de Satán, ahora como una satisfacción debido al honor de Dios, ahora como una pena necesaria por Su justicia. Su necesidad esta basada ahora en la naturaleza de las cosas y, de nuevo, se explica como el resultado de un acuerdo debido al mero buen placer de Dios o por responder a su sentido de adecuación. La manera en que sus beneficios son transferidos al hombre es a veces considerada de forma mística como en la teología mística del Sacramento; otras veces de forma legal, como en la fórmula protestante de la imputación; y, otra vez, moral y espiritualmente, como en las modernas teorías de protestantismo reciente. Encontrando diferencias tan extremas, uno bien podría estar tentado a preguntarse, con algunas críticas recientes, si de verdad tenemos aqui un elemento esencial de la doctrina cristiana, o simplemente la supervivencia de ideas primitivas cuya presencia en sistema cristiano constituyen una perplejidad más que una ayuda a la fe. Pero las diferencias aquí discutidas no son mayores que en el caso de cualquier otra doctrina cristiana.

Las razones de estas diferencias deben encontrarse en las diferencias fundamentales de la concepción del hombre sobre Dios y Su relación con el mundo. Donde se considera a Dios como Espíritu Absoluto la expiación se ve como la veían los teólogos griegos; en la teología del catolicismo romano y el protestantismo temprano, Dios se concibe primariamente como gobernador y juez y la fraseología legal parece la expresión natural de la fe religiosa; cuando las doctrinas éticas salen a primer plano, como en la moderna concepción de la expiación, se utilia una especie de lenguaje ético y espiritual. Esta confusión indica muy claramente las extraordinarias dificultades que encontramos cuando nos embarcamos en una teologización sistemática de la experiencia en conceptos y términos simbólicos. Las ventajas que ciertamente surgen de una expresión teológica concisa me parecen desfasadas por las enormes desventajas que la historia de la religión organizada pone en evidencia.

¿Cuál ha sido actitud del proponente de la religión como experiencia inmediata frente a la religi´ón expresada en términos simbólicos? El Maestro Eckhart, uno de los grandes místicos de la Edad Media, lo expresa de forma extrema: "¿Por qué hablas de Dios? Cualquier cosa que digas de El no es verdad." Aqui tenemos que que hacer una corta disgresión sobre el uso de la palabra "verdad" en la literatura religiosa. La palabra "verdad" se usa al menos en tres sentidos diferentes. Se usa como sinónimo de Realidad cuando decimos "Dios es la Verdad", queriendo decir que Dios es el Hecho Primordial. Se utiliza en el sentido de experiencia inmediata, como en el cuarto Evangelio, donde se dice que Dios debe ser venerado "en Espíritu y en Verdad" (Juan 4:24), queriendo decir con una aprehensión inmediata de la Realidad Divina. Finalmente, se usa en el sentido común de la palabra, como correspondencia entre proposiciones simbólicas y los hechos a los que se refiere. Eckhart era teólogo así como místico y no hubiera negado que la verdad en el tercer sentido fuese en cierto grado posible en la teología. El hubiera dicho que ciertas proposiciones teológicas son ciertamente más verdaderas que otras. Pero hubiera negado que hubiese cualquier posibilidad de alcanzar el fín último del hombre -la unión con Dios- mediante la manipulación de símbolos teológicos.
Esta insistencia en la ineficacia de la religión simbólica para el propósito último de la unión con Dios ha sido puesta de manifiesto por todas las religiones orientales. Lo encontramos en la literatura hinduista, en la literatura del budismo Mahayana, en el taoismo, etc. Hui-neng dice que el Buda nunca ha predicado la verdad, viendo que uno debe encontrarla por sí mismo en su interior, y que lo que se sabe de las enseñanzas de Buda no son las enseñanzas del Buda, que tienen que ser una experiencia interior. Luego nos encontramos con una cuestión paradójica: ¿Cuál es la enseñanza última del Buda? No lo entederás hasta que lo tengas'. El autor continúa diciendo: 'No sean tan ignorante como para confundir el dedo que apunta con la luna a la que estas apuntando', y dice que el hábito de imaginar que el dedo que apunta es la luna condena todos los esfuerzos por alcanzar la unidad con la Realidad al fracaso total. Había incluso maestros Zen que prescribían a cualquiera que utilizase la palabra 'Buda' un lavado de boca con jabón por estar tan alejado del objetivo de la experiencia inmediata.

Esta ha sido la actitud habitual de los místicos en cualquier época, pero sobre todo en Oriente, donde la filosofía ha sido en cierto sentido profundamente diferente a la filosofía occidental. La filosofía oriental siempre ha sido lo que podría llamar una especie de operacionalismo trascendental; comienza con alguien haciendo algo con el yo, y luego, con la experiencia adquirida, prosigue con la especulación y la teorización sobre el significado de la experiencia. En contraste, demasiado frecuentemente la filosofía occidental, sobre la filosofía occidental moderna, es pura especulación basada en conocimiento teórico que termina únicamente en conclusiones teóricas. Sin embargo, ha habido muchas excepciones a esta regla en Occidente, sobre todo entre los místicos, quienes han insisitdo con la misma fuerza que sus homólogos orientales en la necesidad de la experiencia directa y en la ineficacia de los símbolos y el pensamiento discursivo habitual. San Juan de la Cruz dice categóricamente, 'Nada de lo que la imaginación pueda concebir o el entendimiento comprender es o puede ser, en esta vida, un medio aproximado de unión con Dios'.
La misma idea es expresada por el gran místico anglicano del siglo dieciocho, William Law:

Encontrar o conocer a Dios en realidad mediante pruebas externas o mediante cualquier cosa que no sea Dios mismo hecho manifiesto y auto-evidente a usted, nunca será el caso aquí o allá. Porque ni Dios, ni el cielo, ni el infierno, ni el diablo, ni la carne, pueden ser conocibles en usted o por usted sino su misma existencia y manifestación en usted. Y cualquier pretendido conocimiento de cualquiera de estas cosas, más allá y sin esta sensibilidad auto-evidente de su nacimiento en su interior, es sólo un conocimiento de ellos semejante al que tiene un ciego de la luz que nunca a entrado en él.

¿Qué es la experiencia mística? Yo lo tomo como un esencialmente estar atento y, mientras la experiencia dura, estar identificado con una forma de conciencia pura, una conciencia transpersonal inestructurada que se encuentra, por decirlo de una manera, más arriba en el curso de la conciencia discursiva ordinaria de cada día. Es una conciencia no egóica, una especie de conciencia sin forma y sin tiempo que parece subyacer a la conciencia del ego separado en el tiempo.

¿Por qué debe considerarse valiosa este tipo de conciencia? Creo que por dos razones. Primero, es considerada valiosa por la auto-evidente sensibilidad de valores. Como diría William Law, es intrínsecamente valiosa, tal y como la experiencia de la belleza es intrínsecamente valiosa, sino que mucho más. Segundo, es valiosa porque siendo una cuestion de experiencia empírica trae consigo cambios en el pensamiento, el caracter y el sentimiento que el experimentador y aquellos a su alrededor consideran como manifiestamente deseables. Hace posible un sentimiento de unidad y solidaridad con el mundo. Trae la posibilidad de ese tipo de amor y compasión sin prejuicios que tanto se enfatiza en los evangelios, donde Cristo dice, 'Judge not thta ye not be judged' (Mateo 7:1). Santa Catalina de Siena, en su lecho de muerte, remarcó este punto con gran fuerza: 'Por ninguna razón deberemos juzgar la acción de las criaturas o sus motivos. Incluso cuando veamos que es un pecado no debemos juzgarlo, sino tener compasión sagrada y sincera y ofrecérsela a Dios con oración humidle y devota'.

El místico es capaz de este tipo de vida. Es capaz de entender orgánicamente frases tan portentosas, que para la persona ordinaria on tan difíciles de entender, como 'Dios es Amor' (1 Juan 4:8) y 'Aunque me slay, yo confiaré en e´l' (Job 13:15).

Hay otros frutos de la experiencia mística. Hay ciertamente una superación del miedo a la muerte, una convicción de que el alma se hecho idéntica con el Principio Absoluto que se expresa en cada momento en su totalidad. Hay una aceptación del sufrimiento y un deseo pasional por aliviar el sufrimiento de los demás. Hay una combinación de lo que los budistas llaman Prajnaparamita, que es el conocimiento de la otra orilla, con Mahakaruna, que es la compasión universal. Como dice Eckhart, lo que se toma en contemplación se devuelve en amor. Este es el valor de la experiencia. En lo que a teología se refiere, esto es profundamente sencillo y se resume en las tres palabras que están en la base de virtualmente toda la religión y filosofía India: 'Tat Twam asi' (Tu eres eso), en el sentido de que la parte más profunda del alma es idéntica a la naturaleza divina, que el Atman, el alma profunda, es lo mismo que Brahman, el Principio Universal, o, en palabras de Eckhart, que la base del alma es la base del Godhead, Es la idea de la luz interior, la scintilla animae (chispa del alma); los escolásticos tenían un nombre técnico pero esto, la 'sindéresis'.
Ahora, brevemente, debo abordar la manera en que se alcanzan estos estados. Se ha repetido constantemente que la manera no consiste en la actividad mental y el razonamiento discursivo; consiste en lo que Roger Fry, hablando sobre arte, solía llamar 'pasividad alerta', o lo que el moderno místico americano, el gran maestro de la lectura al mundo Frank Laubach, ha llamado 'sensitiviad determinada'. Tu no haces nada, pero estas determinadamente sensibilizado para permitir que algo suceda dentro de ti. Esto ha sido expresado por algunos de los grandes maestros de la vida espiritual en Occidente. San Francisco de Sales, escribiendo a su alumna Santa Juana Chantal, dice, 'Me dice que no haces nada en la oración. Pero, ¿qué es lo que quieres hacer en la oración, excepto presentar tu ningunismo a Dios? Y Santa Juana Chantal escribe en una de las cartas:

Su (de Dios) bondad me betow este método de devoción que consiste en behold y darme cuenta de su divina presencia, en la que me sentí absolutamente perdida, absorvida, y en paz con él. Y esta gracia ha sido continuada en mi, aunque por mi falta de fe me he opuesto bastante a ella; permitiendo que entrasen en mi mente temores de mi inutilidad en esta condición, de modo que desaenado hacer algo por mi parte lo eché todo a perder.
Esta actitud de los maestros de la oración es, en un análisis final, la misma que aquella recomendada por el profesor de cualquier habilidad psicofísica. El hombre que te enseña a jugar al golf o al tenis, tu maestro de canto o piano, te dirá la misma cosa: de alguna manera debes combinar la actividad con la relajación, debes deshacerte del yugo del yo personal para permitir que este yo profundo dentro de tí, con el que estás interfirendo, surja y lleve a cabo sus milagros.

En cierto sentido uno puede decir que lo que estamos haciendo todo el rato es tratar de introducirnos en nuestra propia luz. Nuestros yoes superficiales eclipsan nuestros yoes profundos y no dejan que esta fuerza luminosa, que es un hecho imparcial en nuestro interior, lo atraviese. En efecto, toda la técnica de proficiencia en todo campo, incluyendo est forma superior de proficciencia espiritual, es un proceso de des-eclipsar, un proceso de salir de nuestra propia luz. Por supuesto, uno no tiene que formular este proceso en térmios teológicos, Yo mismo creo que el yo profundo dentro de nosotros es de alguna forma contínuo con la mente del universo o como quiera llamarlo. Pero como digo, no tiene porque aceptarlo necesariamente.
Vemos que no hay conflicto entre el abordaje místico y el científico, porque uno por misticismo no está comprometido a ningun pronunciamento tajante sobre la estructura del universo. Puedes practicar el misticismo enteramente en términos psicológicos, y en base a un agnosticismo total en relación a las ideas conceptuales de la reigión ortodoxa, y aun asi llegar al conociiento -la gnosis- y los frutos del conocimiento serán los frutos del espíritu: amor, goce, paz y la capacidad para ayudar a los demás. Y como dijo Cristo en el evangelio, 'El arbol es conocido por sus frutos' (Mateo 12:33).

jueves, 23 de febrero de 2012

El simbolismo de la serpiente




Por Fernando Trujillo


La serpiente animal chamanico y sagrado ha tenido una influencia vital en las culturas de oriente y occidente, siendo representado en innumerables templos, retratos, pinturas y grabados. Cada cultura tiene su forma de retratar a la serpiente y cada civilización tiene a sus dioses serpiente.
Como veremos más adelante cada uno de estos dioses serpiente tiene diferentes nombres pero en esencia su significado es el mismo.
En la cultura occidental de influencia cristiana la serpiente viene a representar el mal, la tentación y la traición, lo opuesto a su significado chamanico que es la iniciación en lo que es el reino de lo sagrado.
Esto no es una distorsión del cristianismo ni nada parecido, déjenme les explique, cada animal arquetípico representa algo sagrado pero estos arquetipos animales tienen su sombra que es el arquetipo invertido. Así la serpiente simboliza la sabiduría y la iniciación, su sombra viene a representar la traición y el engaño.
Por lo tanto los cristianos modernos se equivocan al decir que la serpiente representa solo la maldad, como cada arquetipo animal tiene su dualidad y con ello sus atributos.
En la cristiandad del Medievo comprendieron esta verdad y por eso la imagen del dragón fue venerada y usada como símbolo de la aristocracia europea. El dragón animal aristocrático por excelencia representa la fuerza y la nobleza.
La serpiente (y su pariente cercano el dragón) es el animal que más ha influenciado a la especie humana, recordemos que estos reptiles dominaban la tierra desde hace sesenta y cinco millones de años siendo los antepasados mas arcaicos de los mamíferos y las aves.
En este artículo vamos a ver como la serpiente ha influenciado a la humanidad, su presencia está en la historia, en la religión e incluso en la ciencia médica. Presente, pasado o futuro la serpiente esta aquí.

El simbolismo reptiliano (serpiente-dragón) nos habla de fuerzas antiguas, fuerzas dormidas en el inconsciente, de esa parte de nuestra mente que permanece en las sombras.
Despertar esas fuerzas podría traer la locura si no se saben usar pero si se saben manejar pueden abrir la puertas hacia el mundo de los signos y del infinito.
Los hindúes llamaban a esa energía Kundalini y se le representaba como una serpiente enroscada que duerme en el primer chakra, según el yoga la serpiente se va despertando y se va desenrollando conforme estas fuerzas despiertas, van subiendo por los siete chakras despertando a cada uno de ellos hasta ascender al primer chakra donde la serpiente esta completa despertando la fuerza absoluta y liberando el espíritu.
Naturalmente el verdadero yoga es TOTALMENTE opuesto al yoga moderno que practican mujeres histéricas sin nada que hacer o individuos contaminados espiritualmente con la ideología new age. Para estos sujetos el yoga es un pasatiempo, una forma de meditación antes de ir al trabajo, en la mayoría de los casos estos sujetos experimentara una mera relajación y una temporal sensación de bienestar pero definitivamente no despertaran a Kundalini ni ascenderán por los siete chakras.
Volviendo al tema de Kundalini a esta se le representa con dos cabezas, una blanca y una negra representando la dualidad de este simbolismo y la vía que no como iniciado puede elegir. Doctrinas como el budismo, el taoísmo, el gnosticismo y el tantra han usado el concepto de Kundalini dentro de su esquema.
En la cultura occidental existe el caduceo del dios Mercurio-Hermes el cual es representado como un bastón con dos serpientes enrolladas, una blanca y una negra.
Mercurio es un dios iniciador en las fuerzas ocultas del inconsciente, se podría decir que es un dios chamanico y su caduceo es una representación de estas energías ocultas.
El caduceo también tiene su dualidad así como es un bastón de sanación y regeneración (serpiente blanca) también representa la destrucción y la maldición (serpiente negra) así como el propio Mercurio-Hermes tiene su dualidad (dios de la medicina y dios de los ladrones y mentirosos), en la actualidad el caduceo es el símbolo de la ciencia médica y lo puedes encontrar en cualquier hospital así como también es el símbolo de la ONU.
En diferentes culturas encontramos a los dioses-serpiente como dije al principio del artículo, podríamos citar entre ellos a Kukulkan-Quetzalcoatl de los pueblos prehispánicos, a Damballa del Vudú africano, a Tiamat de los pueblos de Mesopotamia y a los dragones de la ancestral cultura china.
En todas las mitologías existe la historia de una serpiente ancestral vencida en una batalla cósmica y de cuyo cuerpo se formo el mundo. En la antigua Mesopotamia era Tiamat que es descuartizada por Marduck para crear la tierra, en la religión nórdica es la gran serpiente Jormundgander la cual es lanzada por Wotan al mar que rodea Midgard donde estaría atrapada hasta el Ragnarok, la serpiente creció tanto de tamaño que rodeo al mundo y mordió su propia cola. En la religión azteca esta Cipactli el gran cocodrilo con el que los dioses crearon la tierra.
En estos tres mitos de tres diferentes culturas podemos ver el simbolismo reptil como el cuerpo del mundo y parte fundamental de la naturaleza, como dije antes los reptiles son los habitantes más arcaicos de este planeta.
Estas criaturas reptiles serian una representación de fuerzas violentas, indomables y terroríficas dominadas por los dioses del orden (Wotan, Marduck y los dioses aztecas) después de una confrontación cósmica y de cuya materia fue creado el mundo, el orden es engendrado por el caos primigenio como diría el profesor Jung.
Los dioses-serpientes a diferencia de estos grandes monstruos vienen a representar la magia, el conocimiento y la trascendencia.
Quetzalcoatl-Kukulkan dios de los pueblos prehispánicos trajo el conocimiento a estos pueblos, fundó la civilización tolteca y prohibió los sacrificios humanos.
Su sobrenombre de “Serpiente emplumada” tiene una fuerte carga simbólica al ser un dios iniciático. Las alas representan el vuelo hacia el mundo de los signos y la magia, estas alas son el equivalente al casco alado de Odín en la mitología nórdica y las sandalias aladas del dios Mercurio-Hermes.
En la tradición Vudú encontramos a Damballa una deidad que representa al principio masculino de la naturaleza, se le representa como una serpiente que tiene orden sobre otras fuerzas, en los altares Vudú Damballa es puesto primero junto con su esposa Ayida-Wedo una serpiente que representa el arco iris.
Nuevamente nos encontramos con una dualidad como en el Kundalini o el caduceo de Mercurio, solo que aquí es una dualidad masculino-femenino, ambas serpientes representan esas fuerzas en el interior del alma humana tal como los ejemplos anteriores.
Damballa no es una entidad buena o malvada, se mueve lento y astuto entre los árboles y los altares y es el menos humano de los loas (espíritus del Vudú), es difícil comunicarse con este espíritu (y peligroso para un mago novato) pero una vez que se le puede contactar Damballa ofrecerá su sabiduría por medio de acertijos y metáforas.
En la tradición herética encontramos a Lucifer originalmente un dios pagano, convertido en el diablo dentro de la tradición cristiana.
Lucifer entrega el conocimiento—el fruto del Árbol del Bien y el Mal—a la mujer (Eva) para liberar a la humanidad de la ignorancia.
Por esto Lucifer es castigado y condenado, se rebelo y pago el precio de su libre albedrio, Lucifer como un dios dador de conocimiento es asociado a la serpiente dadora de luz y de sabiduría.
En conclusión estos dioses-serpiente vendrían siendo dioses chamanes o hechiceros que entregan la llave (el conocimiento) al mago, al iniciado y al poeta para abrir las puertas de la percepción esas mismas puertas que conducen a un cosmos infinito y maravilloso.

Recientemente la neuropsicología moderna ha descubierto tres cerebros o estratos dentro del cerebro humano. Estas tres capas del cerebro son el reptil, el mamífero y la parte que nos hace humanos.
La parte humana que está en lo más alto de nuestro cerebro seria la parte nueva, representa el pensamiento racional del hombre civilizado, el mamífero viene a representar nuestro lado emocional y el tercero el que se encuentra en las sombras es nuestra parte reptil la mas arcaica de nuestro cerebro y que viene a representar los instintos primitivos, el inconsciente, generalmente está relacionado con la sexualidad y la violencia.
La vida en la civilización moderna ha causado un gran desequilibrio en estas tres mentes dando lugar que los aspectos negativos de cada una de las mentes salgan a relucir.
El cerebro racional ha dado vida al hombre moderno, materialista, ateo—aunque se diga cristiano—pretencioso, corporativo, racional pero incapaz y temeroso de descubrir esas fuerzas en su interior que son las del tercer cerebro.
El cerebro mamífero ha dado vida a un tipo de humano sensible pero incapaz de luchar, depresivo, nihilista (no en un sentido activo sino en un sentido pasivo), conformista y temeroso de lo oculto en el tercer cerebro.
La parte reptiliana de nuestra mente que permanece oculta, encerrada bajo una llave de racionalidad y miedo por parte de los dos cerebros principales, la civilización moderna dominada por el racionalismo ateo ha creído dejar atrás esta parte, ha creído dominarlas bajo esos principios de educación y razón .
Este cerebro reptiliano ha llegado a despertar bajo la presión de la vida moderna con resultados por demás trágicos. Las violaciones, los tiroteos a escuelas, los asesinatos en una oficina o en una calle en pleno día, las peleas violentas en la calle o un ejecutivo agarrando a golpes a un mesero por no servirle bien un café todas son expresiones de esta parte reptiliana desatadas en un momento.
El escritor Stephen King ha dicho que una manera de mantener a los reptiles calmados es dándoles historias de terror, fantasías violentas con las cuales alimentarse sin embargo diferentes magos del caos opinan que no hay que mantener este tercer cerebro dormido si no que hay que aventurarse a entrar en él y descubrir sus secretos.
Los magos del caos Austin Osman Spare y Peter Carroll han escrito trabajos de cómo activar este tercer cerebro, Spare tiene un sistema llamado nostalgia atávica con el cual se pueden despertar estas fuerzas.
Carroll advierte sobre esta técnica: “Atentos de los peligros en esta técnica, los magos orientales insistieron en que al Kundalini no debe permitírsele permanecer mucho tiempo aquí, pero debe obligársele a acceder a los centros cerebrales superiores. ... Los programas de la conciencia reptil no abarcan la compasión o la conciencia y contienen solo lo suficiente como para las necesidades de cazar, matar, comer, y reproducirse.“
Esta no es una advertencia para tomarse a la ligera, a estas fuerzas reptilianas se les debe tratar con mucho respeto y temor. No estamos hablando de cualquier fuerza mágica si no de energías poderosas y temibles que de despertarse por un inexperto pueden ocasionar una catástrofe emocional en el mago y en su entorno.
En el camino de la magia y de los signos uno se encontrara con estas energías y símbolos asociados a la serpiente.
Ya sea en el mundo de la magia, en la mitología o en la ciencia el simbolismo de la serpiente está presente, se encuentra en el ADN humano que por cierto está en una estructura en espiral de dos cadenas enrolladas, tal como el caduceo de Mercurio y como el primer chakra. La serpiente-dragón del caos duerme en lo profundo de nuestros cerebros.

Febrero 2012

miércoles, 15 de febrero de 2012

Dresde



Una sombra se cierne sobre Dresde
Son aviones enemigos
Enviados por los defensores de la libertad
Dejan caer sus bombas
Dresde arde
Familias calcinadas
Niños y jóvenes envueltos en fuego
Una ciudad es arrasada
Hay un olor a muerte en la calle
Cuerpos mutilados
Fuego en la ciudad
Son los inocentes quienes han pagado
Sacrificados en una guerra injusta
El fuego arraso Dresde
Lo sepulto bajo cenizas
Enterrada por el odio y la injusticia


11-07-11


Fernando Trujillo

©Extraido de la "Mente es una Prision"

jueves, 9 de febrero de 2012

En defensa del revisionismo




Por Fernando Trujillo


“Toda verdad pasa por tres etapas. Primero es ridiculizada. Segundo es combatida. Tercero es aceptada como evidente.”


Arthur Shopenhauer


La mayor parte de la población de occidente cree que los tiempos de la censura han acabado aquí en los países democráticos occidentales, creen que pueden decir lo que piensa en televisión, en un medio escrito, creen que pueden expresarse libremente en conclusión, al mismo tiempo tienen la creencia de que la censura y la represión existen en tierras lejanas como lo son China, Sudan o Corea del Norte.
Sin embargo están en un error, nuestra sociedad está muy lejos de ese ideal de libertad de expresión que muchos creen tener. Si bien muchos dogmas y tabúes han caído estos han sido sustituidos por unos nuevos. Tenemos una nueva inquisición (el Sistema, la prensa, los medios), tenemos nuevos dogmas (el multiculturalismo, la igualdad, la democracia) y tenemos nuevos tabúes, verdades absolutas e incuestionables como lo es el holocausto.
Al igual que la brujería y el satanismo en la Edad Media el revisionismo histórico se ha convertido en una ciencia perseguida, sus principales exponentes son quemados en la nueva hoguera de los medios como lo son la calumnia, el desacredito, el despido de sus trabajos, las amenazas y la agresión física.
Es vergonzoso como en una civilización que tiene la libertad de expresión como estandarte se ha perseguido a los revisionistas, se las ha despedido de las universidades, se les ha humillado públicamente e incluso se les ha encarcelado.
Esta persecución se debe al estudio del holocausto, a descubrir la verdad detrás de la historia oficial impuesta por los vencedores. Sus libros han sido retirados de las bibliotecas y librerías, sus investigaciones son ignoradas por la prensa, son multados con cifras exorbitantes y son calumniados con las etiquetas de “antisemitismo” una palabra que en nuestra sociedad es peor que ser etiquetado como pedófilo.
La libertad de expresión en nuestra sociedad es para los mediocres, para los periodistas lambiscones, para las personas más ruines, para los mentirosos y en general para la escoria de la sociedad mientras que los intelectuales, los pensadores y los que luchan por la verdad solo tienen el silencio y la calumnia.
En este ensayo no voy a discutir si el holocausto fue real o no, cada quien puede pensar lo que quiera sobre este tema. Este ensayo es una defensa a la libertad de expresión, contra la censura y a favor de la libre investigación. Decirle a otros verdades que no quieren oír en eso consiste la libertad de expresión.

David Irving, Paul Rassinier, Jurgen Graf, Ernst Zundel, Gerard Honsik ¿Te suenan alguno de estos nombres? Sus nombres y sus obras han sido condenadas por el Sistema, sus investigaciones han sido hábilmente ignoradas por la prensa “libre” por el único delito que la democracia no perdona: investigar el holocausto.
En nuestra sociedad puedes negar a Cristo, puedes criticar y burlarte del Islam, puedes dibujar a la Virgen María en una pose obscena pero un puedes negar el holocausto o decir que no fue verdaderamente como te lo contaron porque entonces sufrirás la persecución de esta inquisición políticamente correcta que domina occidente.
Como le sucedió a Fred A. Leuchter conocido investigador que redacto el Informe Leuchter una extraordinaria investigación pericial realizada en 1988 una pieza clave para los revisionistas del holocausto, por este informe la carrera de Luchter fue llevada a la ruina debido en gran parte a la campaña de calumnias en su contra.
Otro caso aun más dramático que este es el de Pedro Varela editor de la Librería Europa que se especializa en distribuir libros revisionistas y de historia desde el punto de vista de los vencidos. La Librería Europa ha sido atacada por vándalos que se dicen antifascistas, ha sido objeto de calumnias por parte de la prensa que la acusan de “promover el odio”, ha sido objeto de numerosas redadas policiacas en las cuales han decomisado los libros como si se tratara de droga. Pedro Varela fue encarcelado en el año 2010 por el delito de difundir literatura que (en palabras de la prensa) “promueven el odio” y “promueven el racismo” siendo estos libros una investigación histórica libre, al Sistema no le gusta que la gente piense por sí misma, quiere esclavos estúpidos a los cuales poder controlar.
David Irving historiador británico reconocido como una autoridad en la historia militar de la Segunda Guerra Mundial y autor de más de treinta libros sobre el tema ha sido detenido, enjuiciado y calumniado por obras como “La Guerra de Hitler” en el que plantea la hipótesis de que Hitler no sabía del holocausto y por lo tanto es inocente de este.
Autores como Jurgen Graf y su libro “El holocausto bajo la lupa” y Ernst Zundel con su obra “¿Murieron realmente seis millones?” han sido condenados por el Sistema, sus obras de un gran valor histórico retiradas de las librerías, ellos son herejes, paganos que no creen en la verdad absoluta.
Todas las obras revisionistas han sido prohibidas, la investigación histórica ha sido perseguida. En ninguna librería encontraras estos libros pero por el contrario podrás encontrar en las calles revistas de contenido pornográfico, revistas hentai (pornografía japonesa en formato comic que muestra escenas de abuso a menores y sadomasoquismo), revistas de chismes y toda literatura que promueva la baja cultura. Estos es lo que el Sistema llama “libertad de pensamiento” y toda esa basura circula libremente para enajenar las mentes.
En vez del dialogo abierto y de la libertad de investigar se usan las técnicas más ruines tales como la intimidación o la agresión física. David Irving fue brutalmente golpeado por unos antifascistas que solo entienden de violencia, el profesor francés Robert Faurisson además de ser despedido de su puesto como profesor de literatura francesa, fue abordado y atacado por tres judíos pertenecientes a la organización extremista “Hijos de la memoria judía”, otro caso más trágico aun fue el del historiador Francois Duprat quien murió a causa de un autobomba, no se encontraron a los culpables.
El norteamericano Arthur Butz líder del pensamiento revisionista fue despedido de su puesto como catedrático universitario.
Agresiones, atentados, intimidación, amenazas de muerte y en la televisión nos dicen que somos una democracia. Nuestra realidad es que la libertad de expresión es una ilusión, una sociedad que censura la investigación histórica en lugar de dialogar es una sociedad incapaz de progresar, intolerante y primitiva.
Sin embargo la persecución del revisionismo histórico es algo que no aparece en los medios, ellos quieren que sigas creyendo que eres libre, esta represión no sale a la luz de forma tan evidente. ¿Sabe usted a donde llevan los libros que decomisan? Todos estos libros y panfletos revisionistas se encuentran en el index moderno de libros prohibidos, una vez que los decomisan (eufemismo para decir secuestrar) son transportados a unas hogueras secretas que tienen el FBI y la CIA en donde los queman. La historia oficial acusa a la Alemania nazi de quemar libros pero la democracia practica esta infame tarea solo que en secreto, alejada de las cámaras.
Por otro lado los extermicionistas (historiadores a favor del holocausto) gozan de una buena reputación, tienen un puesto de renombre en las universidades, son catedráticos respetados que cada cuando van a una televisora a hablar del holocausto.
Resulta también comiquísimo como aquí en occidente las películas “La Vida es Bella” y “La Lista de Schlinder” sean consideradas filmes de un gran valor histórico por parte de la prensa y de instituciones históricas que presumen de ser serias. Cualquier estudiante de historia del primer semestre podrá ver que ambas películas tienen una gran cantidad de errores históricos sin omitir claro su fin propagandístico.
Queda claro que si apoyas la historia oficial tendrás dinero, serás respetado y admirado por la prensa pero si investigas la verdad entonces solo tendrás la censura de la democracia moderna.

Los días once y doce de diciembre del año 2006 se dio en Irán la Conferencia Internacional de Teherán organizada por el presidente Mahmoud Ahmadinejad con el objetivo de debatir y hablar libremente del holocausto.
Asistieron a este evento sesenta y siete conferenciantes de treinta países entre los que se encontraban el activista político David Duke, los investigadores Robert Faurisson y Fredrick Toben, el judío antisionista Moshe Aryeh Friedman, miembros de organizaciones judías opuestas al sionismo.
Este evento fue duramente criticado por la prensa bienpensante de occidente, varias personalidades de la política condenaron abiertamente el evento.
Resulta irónico como en un país calificado por la prensa como dictadura se organice un evento de esta magnitud y con una mentalidad abierta para debatir tan polémico tema sin temor a la represión propia del mundo occidental.
Esta conferencia es un ejemplo de la victoria del revisionismo sobre la historia oficial que cuentan en las escuelas, en Hollywood y en los medios.
Los revisionistas han desafiado a los historiadores oficiales a un debate, algo que estos historiadores pro-sistema se han negado rotundamente.
Los historiadores ortodoxos declaran injurias, acusan a sus contrincantes de antisemitas o de apoyar el nazismo, hasta afirmar que es un tema incuestionable.
En 1979 el historiador que presumía ser experto del holocausto Wolfang Scheffler acepto un debate público con Robert Faurisson dicho debate era transmitido por televisión desde Tesino, Suiza. Scheffler no pudo contra los argumentos del historiador francés y fue derrotado públicamente. Desde entonces ningún historiador oficial quiere exponerse al ridículo. Las victorias del revisionismo son aplastantes.
Un triunfo del revisionismo ha sido el mito del jabón hecho con cadáveres humanos utilizado por la propaganda aliada, hoy incluso historiadores judíos como Yehuda Bauer de la Universidad Hebrea de Jerusalén en Israel han aceptado esto como un mito creado por la propaganda, la historiadora judía Deborah Lipstad declara rotundamente: Es un hecho que los Nazis nunca usaron los cuerpos de Judíos, y el de ningún otro, para la producción de jabón."[
Ridiculizar y combatir las ideas es propio de una sociedad primitiva, la historia es algo que nunca se podrá cambiar, es tal como es, se podrá ocultar o utilizar pero no se podrá destruir la verdad.
El estudio del revisionismo es un derecho que todo historiador tiene para investigar y debatir sin temor a ser perseguido, la dictadura democrática ha calificado al revisionismo como un “Crimen de pensamiento” bajo la bandera de lo políticamente correcto se ha perseguido a los revisionistas y se ha violado el derecho a pensar libremente.
Nuestra sociedad no está preparada para el revisionismo, las mentes están demasiado enajenadas por lo que cuentan las películas de Hollywood, la historia oficial y la prensa, nuestra sociedad no está acostumbrada a pensar y eso se lo dejan al Sistema y sus instituciones intolerantes.
El revisionismo será libre, por el momento solo podemos defenderlo y apoyar a los revisionistas pero mientras tanto seguiremos peleando contra el oscurantismo de esta sociedad democrática.

Febrero 2012

sábado, 4 de febrero de 2012

Encuentro con C.G Jung



Por Mircea Eliade

Extracto de El Vuelo Mágico, por Mircea Eliade
1ª Edición: "Rencontre avec Jung", en Combat, 9 de octubre de 1952



Este verano en Ascona se ha hablado mucho de Job y Yahvé; el último libro de Jung se llama, en efecto, Respuesta a Job. Como todos los años desde 1932, el profesor Jung ha pasado la segunda quincena de agosto en Ascona, a orillas del Lago Mayor, para asistir a las conferencias organizadas por el círculo Eranos. Algún día tendrá que escribirse la historia de este círculo tan difícil de definir. Fue Rudolf Otto quien le dio nombre: en griego, eranos significa «comida frugal donde cada uno aporta su parte». Eranos es la creación del entusiasmo, de la voluntad y de la perseverancia de la Sra. Olga Fröbe-Kapteyn, holandesa educada en Inglaterra pero establecida en Ascona desde hace treinta años. Interesada por el simbolismo, apasionada por las investigaciones de jung, la Sra. Olga Fröbe-Kapteyn se ha propuesto invitar todos los años a un cierto número de sabios para discutir un tema común desde la perspectiva de la especialidad de cada uno de ellos. Así, se han tratado temas tan diferentes como El Hombre y la Máscara, la Gran Diosa, la Meditación en Oriente y Occidente, el Tiempo, el Yoga, los Ritos, etc. La intención de Eranos consiste en considerar el simbolismo desde todos los ángulos posibles: psicología, historia de las religiones, teología, matemática e incluso biología. Sin dirigirlo directamente, jung es el spirítus rector de este círculo al que ha comunicado sus primeras investigaciones sobre la alquimia, el proceso de individuación y, recientemente (1951), sus hipótesis concernientes a la sincronicidad. Un editor con coraje y clarividencia, el Dr. Brody, se ha encargado de publicar los textos de estas conferencias. Hoy en día los veinte volúmenes de Eranos-Jahrbücher constituyen con sus ocho mil páginas una de las mejores colecciones científicas referidas al estudio de los simbolismos.

A sus setenta y siete años el profesor jung no ha perdido nada de su extraordinaria vitalidad, de su sorprendente juventud. Ha publicado uno tras otro tres libros nuevos: sobre el simbolismo del Aíon, sobre la sincronicidad y, finalmente, esta Respuesta a Job que ha provocado ya reacciones sensacionales, sobre todo entre los teólogos.

-Siempre había pensado en este libro -me confiesa el profesor jung, una tarde en la terraza de la Casa Eranos-; pero he tardado cuarenta años en escribirlo. Cuando leí por vez primera, aún niño, el Libro de Job, quedé terriblemente conmocionado. Descubrí que Yahvé era injusto, que incluso es un malhechor. Pues se deja persuadir por el diablo. Acepta torturar a Job por la sugestión de Satán. En la omnipotencia de Yahvé, ninguna consideración hacia el sufrimiento humano. Por lo demás, aún subsisten en ciertos escritos judíos rastros de la injusticia de Yahvé: en un texto tardío, Yahvé pide la bendición del gran sacerdote, como si el hombre fuera superior a Él...

-Pudiera suceder que todo esto fuera una cuestión de lenguaje. Pudiera ser que lo que usted llama «injusticia» y «crueldad» de Yahvé no fueran más que fórmulas> aproximativas, imperfectas, para expresar la total trascendencia de Dios. Yahvé es «aquel que es», por tanto está por encima del Bien y del Mal. Es imposible captarlo, comprenderlo, formularlo; por consiguiente, es a la vez «el misericordioso» y «el injusto». Eso es un modo de decir que ninguna definición puede circunscribir a Dios, ningún atributo lo agota...

-Yo hablo como psicólogo -continúa el profesor jung- y, sobre todo, hablo del antropomorfismo de Yahvé¿ y no de su realidad teológica. Como psicólogo compruebo que Yahvé es contradictorio y también creo que se puede interpretar psicológicamente esta contradicción. Para poner a prueba la fidelidad de Job, Yahvé concede a Satán una libertad casi sin límites. Ese hecho no carece de consecuencias para la humanidad: se esperan acontecimientos futuros muy importantes a causa del papel que Yahvé pensó tener que ceder a Satán. Ante la crueldad de Yahvé, Job calla. Ese silencio es la más hermosa y noble respuesta que el hombre haya podido dar a un Dios todopoderoso. El silencio de Job anuncia ya a Cristo. En efecto, Dios se hace hombre, Cristo, para redimir su injusticia con respecto a job...

El teólogo protestante Hans Schär, al que ya se debe un bello volumen sobre la psicología religiosa de Jung, se pregunta si dentro de cien años Respuesta a Job no será considerado un libro profético. Cuando Jung había publicado sus primeros estudios sobre el inconsciente colectivo y, por consiguiente, se había despegado del freudismo, parece ser que Freud decía de su antiguo colaborador: «Al principio era un gran sabio, ¡pero ahora se ha convertido en profeta!». ¡En la broma del Maestro algunos ven el mayor de los elogios: en efecto, consideran al profesor Jung como un profeta de los tiempos modernos. Pues si Freud tuvo el gran mérito de descubrir el inconsciente personal, Jung descubrió el inconsciente colectivo y sus estructuras, los arquetipos. Y con ello aportó una luz nueva a la interpretación de los mitos, las visiones y los sueños. Más aún: muy pronto Jung se liberó de los prejuicios cientifistas y positivistas del psicoanálisis freudiano: no redujo la vida espiritual y la cultura a epifenómenos de complejos sexuales de la infancia. Finalmente Jung tiene en cuenta la Historia: mira la psique como naturalista y como historiador; según él, la vida de las profundidades psíquicas es la Historia. Dicen los junguianos que sus descubrimientos cambiarán completamente el universo mental del hombre moderno. Freud no se equivocó: Jung no podía quedarse en ser un simple «sabio», tenía que ampliar cada vez más el horizonte de sus descubrimientos y trazar un camino para que el hombre moderno saliera de su crisis espiritual. Pues para Jung, como para muchos otros, el mundo moderno está en crisis, y esta crisis está provocada por un conflicto aún no resuelto en las profundidades de la psique.

-El gran problema de la psicología -continúa jung-, es la reintegración de los contrarios: eso se encuentra por todas partes y en todos los niveles. Ya en mi libro Psicología y alquimia (1944) tuve ocasión de ocuparme de la integración de Satán. Pues mientras Satán no sea integrado, el mundo no se curará y el hombre no se salvará. Pero Satán representa el Mal y ¿cómo integrar el Mal? Sólo existe una posibilidad: asimilarlo, es decir, elevarlo a la conciencia, hacerlo consciente. Eso es lo que la alquimia llama «conjunción de dos principios». Porque realmente la alquimia retorna y prolonga el cristianismo. Según los alquimistas, el cristianismo ha salvado al hombre, pero no a la naturaleza. El alquimista sueña con curar el mundo en su totalidad: la piedra filosofal es concebida como el Filíus Macrocosmi que cura el mundo. El fin último de la «obra» alquímica es la apokatastasís, la Salvación cósmica.

Jung ha comprendido muy bien que la alquimia, desde sus orígenes hasta su fin, no fue sólo una pre-química, una «ciencia experimental» embrionaria, sino una técnica espiritual. El objetivo de los alquimistas no era estudiar la Materia, sino liberar al Alma de la materia. Jung llegó a esta conclusión leyendo los textos de los alquimistas clásicos. Se sorprendió ante la semejanza entre los procesos alquímicos por los cuales se pensaba obtener la piedra filosofal y las imágenes en los sueños de algunos de sus pacientes que, sin darse cuenta, estaban trabajando en la integración de su personalidad. En estudios acerca de la alquimia asiática publicados entre 1935 y 1938, mostramos que las operaciones de los alquimistas chinos e indios perseguían igualmente la liberación del alma y la «perfección de la materia», es decir, la colaboración del hombre en la obra de la naturaleza. Esta convergencia de resultados adquiridos en ámbitos diferentes y por métodos diferentes nos parece una confirmación manifiesta de la hipótesis de jung.

-He estudiado alquimia durante quince años, pero no se lo dije nunca a nadie. No quería sugestionar ni a mis pacientes ni a mis colaboradores. Pero después de quince años de investigaciones y de observaciones, las conclusiones se impusieron con una fuerza ineluctable: las operaciones alquímicas eran reales, sólo que esa realidad no era fisica sino psicológica. La alquimia representa la proyección de un drama en términos de laboratorio que es a un tiempo cósmico y espiritual. El opus magnum tenía como finalidad tanto la liberación del alma humana como la curación del Cosmos. Lo que los alquimistas llamaban «materia» era en realidad el «sí mismo». El «alma del mundo», anima mundi, identificada por los alquimistas con el spírítus mercurius, estaba aprisionada en la materia. Por eso los alquimistas creían en la verdad de la materia: pues la materia era en efecto su propia vida psíquica. Se trataba de liberar esa materia, de «salvarla»; en una palabra, obtener la piedra filosofal, es decir, el «cuerpo glorioso», el corpus glorificationís. Pero ese trabajo es dificil y está sembrado de obstáculos: la «obra» alquímica es peligrosa. Ya en el inicio se encuentra al «Dragón», el espíritu ctónico, el «Diablo», o como lo llaman los alquimistas, el «Negro», la nigredo. Y ese encuentro produce sufrirmiento. La «materia» sufre hasta la desaparición de la «negrura»; en términos psicológicos el alma se encuentra en las ansias de la melancolía luchando con la «Sombra». El misterio de la conjunción, misterio central de la alquimia, persigue justamente la síntesis de los opuestos, la asimilación del «Negro», la integración del Diablo. Para el cristiano «despierto» eso constituye un acontecimiento psíquico muy grave, pues es la confrontación con su «Sombra»: ésta representa la «negrura» (nigredo), lo que permanece separado, es decir, lo que jamás podrá ser totalmente integrado en la persona humana. Al interpretar la confrontación del cristiano con su «Sombra» en términos psicológicos, se descubre el miedo secreto de que el Diablo sea más fuerte, de que Cristo no haya logrado vencerle completamente. De otro modo, ¿por qué se ha creído, y se continúa creyendo, en el Anticristo? ¿Por qué se ha esperado, y se espera aún, la llegada del Anticristo? Pues sólo después del reino del Anticristo y después de la segunda venida de Cristo, el Mal será vencido definitivamente en el mundo y en el alma humana. Todos estos símbolos y creencias son solidarias en el plano psicológico: siempre hay que luchar contra el Mal, con Satán, y vencerle, esto es, asimilarlo, integrarlo en la conciencia. En el lenguaje alquímico la materia sufre hasta la desaparición de la nigredo, cuando la «aurora» es anunciada por la cauda pavonis y aparece un día nuevo, la leukosis, albedo. Pero en ese estado de «blancura» no se vive en el sentido propio del término. De algún modo, es una especie de estado ideal, abstracto; para vivificarle se necesita «sangre» y hay que obtener lo que los textos alquímicos llaman la rubedo, lo rojo de la Vida. Sólo la experiencia total del ser puede transformar ese estado «ideal» de la albedo en una existencia humana integral. Sólo la sangre puede reanimar una consciencia gloriosa en la que se ha disuelto el último rastro de la «negrura» en la que el Diablo ya no tiene una existencia autónoma sino que se incorpora a la unidad profunda de la psique. Entonces la «obra», el opus magnum de los alquimistas, ha sido realizada: el alma humana está perfectamente integrada...

No voy a analizar aquí esta grandiosa reconstrucción de la alquimia emprendida por Jung. Baste con recordar que la integración del «Mal» constituye para él el gran problema de la consciencia moderna. Algunos le han reprochado su esfuerzo orientado a la Unidad Total, a costa de sacrificar las polaridades, la abolición de contradicciones, la integración de Satán. Pero jung no pretende hacer ni teología ni filosofía de la religión.

-Yo soy un psicólogo. No me ocupo de lo que trasciende el contenido psicológico de la experiencia humana. Ni siquiera me planteo el problema de saber si es posible semejante trascendencia, pues en todos los casos lo transpsicológico ya no es asunto del psicólogo. Ahora bien, en el plano psicológico, me enfrento con experiencias religiosas que poseen una estructura y un simbolismo susceptibles de ser interpretados. Yo considero que la experiencia religiosa es real, es verdadera. Compruebo que semejantes experiencias pueden «salvar» el alma, pueden acelerar su integración e instaurar el equilibrio espiritual. Como psicólogo compruebo que el estado de gracia existe: es la perfecta serenidad del alma, el equilibrio creador, fuente de energía espiritual. Sin dejar de hablar como psicólogo, corroboro que la presencia de Dios se manifiesta en la estructura profunda de la psique como una coíncidentia oppositorum. Y toda la historia de las religiones, todas las teologías están ahí para confirmar que la coincídentia opposítonim es una de las fórmulas más utilizadas y más arcaicas para expresar la realidad de Dios. Como decía Rudolf Otto, la experiencia religiosa es numinosa, y yo como psicólogo distingo esa experiencia de las otras por el hecho de que trasciende las categorías ordinarias de tiempo, espacio y causalidad. últimamente he estudiado mucho la sincronicidad (brevemente expresado: la «ruptura del tiempo») y he comprobado que está muy cerca de la experiencia numinosa: espacio, tiempo y causalidad están abolidos. No pretendo establecer ningún juicio de valor acerca de la experiencia religiosa. Compruebo que el conflicto interior es siempre fuente de crisis psicológicas profundas y peligrosas; tan peligrosas que pueden destruir la integridad humana. Psicológicamente, ese conflicto interior se manifiesta por medio de las mismas imágenes y por el mismo simbolismo atestiguados en todas las religiones del mundo y utilizados también por los alquimistas. De ese modo he llegado a ocuparme de la religión, de Yahvé, Satanás, Cristo, la Virgen. Comprendo muy bien que un creyente vea en esas imágenes algo diferente de lo que yo, como psicólogo, tengo el derecho de ver. La fe del creyente es una gran fuerza espiritual y es la garantía de su integridad psíquica. Pero yo soy médico: me ocupo de la curación de mis semejantes. Por desgracia, la fe y sólo ella ya no tiene el poder de curar a ciertos seres. El mundo moderno está desacralizado; por eso está en crisis. El hombre tiene que volver a descubrir una fuente más profunda de su propia vida espiritual. Pero para ello tiene la obligación de luchar contra el Mal, de enfrentarse con su «Sombra», de integrar al «Diablo». No hay otra salida. Por eso Yahvé, job, Satanás, representan psicológicamente situaciones ejemplares: son como los paradigmas del eterno drama humano...

En toda su obra, que es inmensa, Jung parece obsesionado con la reintegración de los opuestos. A su modo de ver, el hombre no puede alcanzar la unidad más que en la medida en que logra superar los conflictos que lo desgarran interiormente. La reintegración de los contrarios, la coincidencia opposítorum, es la piedra angular del sistema de Jung. Por eso mismo está interesado en las doctrinas y técnicas orientales. El taoísmo y el yoga le han revelado los medios utilizados por el asiático para transcender las múltiples polaridades y alcanzar la unidad espiritual. Pero este esfuerzo orientado a la unidad por la integración de los opuestos se encuentra también en Hegel aunque sea en un plano bien distinto. Uno se podría preguntar si no se debería llevar aún más lejos la comparación entre Hegel Jung. Hegel descubre la Historia y su gran esfuerzo tiene como fin la reconciliación del hombre con su propio destino histórico. Jung descubre el inconsciente colectivo, es decir, todo lo que precede a la historia personal del ser humano, y se dedica a descifrar las estructuras y la «dialéctica» con intención de facilitar la reconciliación del hombre con la parte inconsciente de su vida psíquica y conducirle a la reintegración de su personalidad. A diferencia de Freud, Jung tiene en cuenta la Historia: los arquetipos, estructuras del inconsciente colectivo, están cargados de «historia». Ya no se trata, como en Freud, de una espontaneidad «natural» del inconsciente de cada individuo, sino de una inmensa cantera de «recuerdos históricos»: la memoria colectiva donde en su esencia sobrevive la Historia de toda la humaniclad. Jung cree que el hombre debería aprovechar más esa cantera: su método analítico está dirigido justamente a elaborar los medios para utilizarla.

-El inconsciente colectivo es más peligroso que la dinamita, pero existen medios para manejarlo sin demasiados riesgos. Cuando se desencadena una crisis psíquica, se está mejor situado que cualquier otro para resolverla. Se tienen sueños y «sueños de vigilia»: hay que esforzarse por observarlos. Se podría decir que cada sueño lleva a su manera un mensaje: no sólo te dice que algo no funciona en tu ser profundo, sino que además te proporciona también la solución para salir de la crisis. Pues el inconsciente colectivo, que te envía estos sueños, posee ya la solución. En efecto, nada se ha perdido de toda la experiencia inmemorial de la humanidad. Todas las situaciones imaginables y todas las soluciones posibles parecen estar previstas por el inconsciente colectivo. No tienes más que observar con sumo cuidado el «mensaje» transmitido por el inconsciente y «descifrarlo». El análisis ayuda a leer correctamente esos mensajes...

Jung concede una importancia capital a la interpretación de los sueños, esa mitología camufiada en el hombre moderno. No deja de ser interesante recordar que el surrealismo, que representa el esfuerzo más sistemático de renovación de la experiencia poética contemporánea, había aceptado la realidad onírica. 0 mejor aún: el surrealismo ha perseguido, entre otras cosas, la integración del estado de sueño para conseguir la «situación total», más allá de la dualidad consciencia-inconsciencia. Por mucho que los freudianos le hayan acusado de ser más «teórico» que práctico, Jung no ha querido abandonar la perspectiva del psicólogo para proponernos una filosofia basada en la dialéctica de la coincidencia oppositorum. Pero es permisible esperar que sus discípulos retomen y prolonguen un día sus esfuerzos por precisar las relaciones entre la experiencia consciente del individuo y la «Historia» conservada en el inconsciente colectivo. Los sueños representan para jung un lenguaje coherente y, tanto más rico aún por cuanto está libre de las leyes del tiempo y de la causalidad. Fue a consecuencia de sus sueños, que vanamente había tratado de interpretar en términos del psicoanálisis freudiano, cuando Jung llegó a suponer la existencia del inconsciente colectivo. Eso tuvo lugar en 1909. Dos años más tarde, Jung empezaba a darse cuenta de la importancia de su descubrimiento. Finalmente, en 1914, siempre a consecuencia de una serie de sueños y de «sueños de vigilia», comprende que las manifestaciones del inconsciente colectivo son en parte independientes de las leyes del tiempo y de la causalidad. Como el profesor Jung ha tenido a bien autorizarnos a hablar de esos sueños y de esos «sueños de vigilia», que han desempeñado un papel capital en su carrera científica, ofrezco seguidamente un resumen:

En octubre de 1913, encontrándose en el tren que le llevaba de Zurich a Schaffhausen, le sucedió este extraño hecho: una vez en el túnel, pierde la conciencia de tiempo y de lugar, y despierta al cabo de una hora oyendo anunciar al conductor la llegada a Schaffhausen. Durante todo ese tiempo fue víctima de una alucinación, de un «sueño de vigilia»: veía el mapa de Europa y veía cómo el mar la iba cubriendo país por país empezando por Francia y Alemania. Poco tiempo después, todo el continente se encontraba bajo el agua, a excepción de Suiza, que era como una montaña muy alta que las olas no podían sumergir. Jung se veía sentado sobre la montaña. Y, al mirar mejor alrededor de él, se dio cuenta de que el mar era sangre: comenzó a distinguir sobre las olas los cadáveres, los tejados de las casas, vigas medio quemadas...

Tres meses más tarde, en diciembre de 1913, se repite el mismo «sueño de vigilia» a la entrada del mismo túnel. («Era como una inmersión en el inconsciente colectivo», comprendería más tarde.) El joven psiquiatra se preocupa. Se pregunta si no estará «haciendo una esquizofrenia» (según el lenguaje de la época). Finalmente, algunos meses más tarde, sueña lo siguiente: se encuentra con un amigo durante el verano en los mares del sur, cerca de Sumatra. Por los periódicos se enteran de que Europa ha sido invadida por una ola de frío terrible como jamás antes se había conocido. Jung decide partir a Batavia y embarcarse para regresar a Europa. Su amigo le dice que viajará en un velero de Sumatra hasta Hadramaout y que luego continuará su camino por Arabia y Turquía. Jung llega a Suiza. Sólo ve nieve. Una viña inmensa se eleva en algún lugar con muchos racimos. Se acerca y se pone a coger racimos distribuyéndolos entre desconocidos que le rodean pero que no puede ver...

-A su tercera repetición, el sueño llegó a inquietarme en el más alto grado. Justamente preparaba una comunicación sobre la esquizofrenia para el congreso de Aberdeen y me decía: «¡Hablaré de mí mismo! Probablemente me volveré loco después de la lectura de la comunicación ... ». El congreso tenía lugar en julio de 1914: exactamente en el período en que en mis tres sueños me veía en los mares del sur. El 31 de julio, inmediatamente después de mi conferencia, me enteré por los diarios de que la guerra acababa de estallar. ¡Por fin comprendía! Y cuando al día siguiente el barco me dejó en Holanda, no había nadie más feliz que yo. Ahora estoy seguro de que no me amenazaba ninguna esquizofrenia. Había comprendido que mis sueños y visiones procedían del subsuelo del inconsciente colectivo. Sólo tenía que trabajar para profundizar y dar validez a este descubrimiento. Y es a lo que me dedico desde hace casi cuarenta años...

Poco tiempo después jung tuvo la alegría de recibir una segunda confirmación a su sueño. Los diarios no tardaron en hablar de las aventuras del capitán de barco alemán Von Mücke, que en un velero había recorrido los mares del sur desde Sumatra hasta Hadramaout y después se había refugiado en Arabia para alcanzar desde allí Turquía...