"Escribe con sangre y comprenderas que la sangre es espiritu"

Friederich Nietszche







lunes, 18 de junio de 2012

El Espíritu Hiperbóreo



Por Fernando Trujillo


“Mirémonos de frente. Somos hiperbóreos”


Friederich Nietszche


Estamos en vísperas de los juegos olímpicos de verano cuya sede este año es Londres, evento con gran difusión mediática alrededor del mundo, grandes promesas del deporte que luchan por sobresalir y grandes corporaciones patrocinando el evento. Tenemos comerciales de televisión hablando de la gloria de la victoria, de la sana competencia, de el orgullo nacional, tenemos cobertura en televisión casi todo el día, sabemos que a los medallistas les darán contratos millonarios y oportunidades. Este es el evento del año y no se repetirá hasta los próximos cuatro años, repasando un poco de historia los modernos juegos olímpicos fueron establecidos por el francés Pierre de Coubertin en el año 1896 y ha continuado como uno de los eventos deportivos más importantes en la actualidad. Sin embargo los juegos olímpicos se han convertido mas en un negocio que genera cuantiosas ganancias a los países anfitriones, las olimpiadas han perdido su cosmovisión para volverse únicamente un evento deportivo sin espíritu. Toda esa lucha épica por superar la condición humana, toda esa mística heroica fueron remplazadas por mercadotecnia, por mascotas olímpicas, por negocios y en su totalidad por un frio consumismo. A todos estos problemas viene también la represión en los países anfitriones, caso de México y la matanza de estudiantes en la plaza de Tlatelolco y recientemente en las olimpiadas de Beijing donde monjes tibetanos fueron reprimidos con violencia. Estas olimpiadas fueron manchadas con la sangre de inocentes, rompiendo la armonía que debe de haber en estos juegos y aniquilando el espíritu olímpico. No obstante hubo unas olimpiadas donde el espíritu griego renació, donde hubo lucha, armonía y victoria en una competencia épica similares a las que siglos antes se conmemoraron en Grecia. Los Juegos Olímpicos de Berlín de 1936.


El espíritu hiperbóreo ese espíritu de lucha y victoria que consiste en superar la condición humana y conquistar lo Eterno fue retratado magistralmente en la película “Olimpia” de la extraordinaria Leni Riefensthal, película que retrata los Juegos Olímpicos celebrados en la Alemania Nacional Socialista. La película abre con un prologo en donde atletas griegos desnudos—símbolo de pureza y de belleza—practican diversos deportes, en la escena los atletas se muestran como hombres y mujeres de carácter ascético, seres que han encontrado un equilibrio entre materia y espíritu logrando una armonía con el cosmos. El prologo concluye con un hombre portando la llama olímpica pasando de la antigua Grecia hasta Berlín del siglo veinte. Esta escena está cargada de simbolismo, podemos ver en el atleta un arquetipo del Hombre Superior transportando la llama del espíritu hiperbóreo a través de los tiempos. Hablando de la antorcha olímpica fue el Tercer Reich el que comenzó con la tradición de su recorrido desde Grecia hasta el país sede, toda la elaboración de los juegos por parte de la Alemania hitlerista fue soberbia, desde la propaganda hasta los majestuosos escenarios decorados con el arte de Arno Breker y los diseños de Albert Speer. Participaron alrededor de 49 países en más de 19 deportes y 129 especialidades siendo estos los primeros juegos televisados. Durante estas olimpiadas Hitler probo técnicas en ese momento innovadoras—como la mencionada ceremonia de inauguración—tanto deportivas como de propaganda que se siguen utilizando aunque por supuesto se oculta quien las origino. La película “Olimpia” muestran las competencias con detalle mostrándonos su valor épico y propiamente olímpico. La película que en su momento innovo en la forma de hacer documentales deportivos retrata esa fuerza olímpica que habia en cada una de las competencias. “Mirémonos de frente. Somos hiperbóreos” esta cita de Nietszche se puede ver reflejada durante los juegos en el que el espíritu hiperbóreo se manifestó en sus atletas, inconscientemente este espíritu formo parte de la competencia. Somos atletas, somos hiperbóreos pareció ser el lema de la competencia en que hombres y mujeres de distintas razas compitieron en armonía para conquistar la eternidad. Fueron unos juegos que no estuvieron manchados con sangre, hubo una verdadera armonía olímpica en la que Alemania desplego toda su grandeza para el mundo. La orquesta fue dirigida por el músico Richard Strauss y Adolf Hitler hizo su entrada triunfal siendo recibido por una orquesta de treinta trompetas y las ovaciones de su pueblo. Las Olimpiadas de Berlín fueron un suceso que recupero la llama del espíritu hiperbóreo, el mundo vio unos juegos semejantes a los de la antigua Grecia. No obstante la historia oficial ha manchado estas olimpiadas al crear todo tipo de calumnias la más famosa es la que se cierne sobre el corredor Jesse Owens. Según este mito Hitler se negó a estrecharle la mano al atleta afroamericano, Owens ganador de cuatro medallas de oro recibió una felicitación por parte del gobierno alemán y fue tratado con todos los honores en Alemania. Dio autógrafos, fue ovacionado, se le permitió viajar y hospedarse en los mismos hoteles que los blancos, siendo uno de los atletas más queridos y respetados por el pueblo alemán. Sobre la supuesta humillación de Hitler queda decir que el Fuhrer no saludo a ninguno de los atletas personalmente ni siquiera a los alemanes, únicamente a los dos primeros ganadores acto que no volvió a repetir por no ser parte del protocolo. El mismo Owens cuenta en sus memorias como se encontró a Hitler quien lo saludo con la mano y el devolvió la señal criticando además el sensacionalismo de la prensa que creo dicho mito. Mientras que en la Alemania Nacional Socialista se le dio un trato de héroe de regreso a su país no se le rinden honores ni homenajes, regresa a su empleo de botones, vuelve a ser víctima de la segregación racial, Roosvelt se negó a recibirlo en la Casa Blanca, tuvo que sentarse de nuevo en la parte trasera del autobús y su carrera en el mundo del deporte fue truncada por el racismo americano. Irónicamente en esa democracia liberal fue tratado con desprecio mientras que en un régimen totalitario fue tratado con respeto y admiración. Un fin injusto para un gran atleta que demostró poseer el espíritu hiperbóreo.


Durante los juegos Alemania demostró al mundo que pudo volver de las cenizas del viejo imperio, al final de los mismos la Alemania Nacional Socialista logro una apabullante victoria al conseguir treinta y tres medallas de oro. Esta victoria le mostraba al mundo esa revolución que se estaba dando dentro del Tercer Reich en cuanto a la condición humana, ese Hombre Nuevo moldeado bajo la forma de los antiguos héroes germánicos. Un hombre sano, en armonía con la naturaleza, fuerte, veloz, inteligente y noble ese era el atleta olímpico. Lamentablemente esta revolución humana fue truncada al final de la guerra y estos juegos pasaron a la infamia. El espíritu hiperbóreo se perdió después de estas competencias y los juegos que tenemos en su lugar no han podido recuperarlo. Los actuales juegos olímpicos son puro espectáculo y negocios que destilan hipocresía por donde se le quiera ver. Tenemos competencias protagonizados por atletas de músculos inflados por esteroides, drogas de diseño que los hace más veloces y resistentes pero ninguno de ellos posee ese espíritu de lucha que poseían los griegos. Tenemos unos juegos manipulados, donde todo se trata de un negocio, donde ganan quienes dicen unos cuantos mientras que otros pierden, las competencias se muestran en televisión, los tratos en la oscuridad. El espíritu de competencia deportiva no es unas que una falacia en conclusión en unas olimpiadas contaminadas por el mundialismo y la hipocresía. Estas Olimpiadas más que nada están hechas para entretener al espectador, para mantenerlo dominado con entretenimiento, el deporte es en la actualidad una droga para mantener a la población aletargada. Fue en 1936 cuando el espíritu hiperbóreo que caracterizaba a las Olimpiadas clásicas volvió a brillar como el fuego de la llama olímpica pero fue un fugaz y hermoso momento para ser olvidado en los tiempos modernos.


Junio 2012

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