"Escribe con sangre y comprenderas que la sangre es espiritu"

Friederich Nietszche







viernes, 7 de septiembre de 2012

Independencia ¿Algo que celebrar?



Por Fernando Trujillo


Seré honesto al decir que mi patriotismo murió aquel primero de Julio cuando al igual que todo México vio el regreso del PRI a la presidencia.
Fue un día trágico que quedara marcado en la historia, como un pueblo que doce años atrás se libro de la así llamada “dictadura perfecta” para volver a ella.
Cuando vi el triunfo de Peña Nieto sentí una gran decepción por mi país, una enorme vergüenza por ser mexicano y sentí un deseo de irme del país, sinceramente si tuviera mucho dinero en mis bolsillos cogería un avión a donde sea para no volver hasta que este sexenio terminara.
Toda nación avanza conforme va dejando atrás sus defectos, viejos gobiernos o viejos sistemas económicos. Islandia ha tenido un crecimiento en su PIB al triunfo de su revolución, países como Brasil y Ecuador van prosperando económicamente bajo gobiernos socialistas, regidos por gobernantes capaces.
México en cambio ha sufrido un retroceso al volver a una dictadura ¿Díganme que nación vuelve a cometer los mismos errores del pasado? ¿Qué país vuelve a abrazar sus mismos errores? Lo que le espera a México en seis años será un regreso a los tiempos del presidencialismo, a las matanzas de estudiantes, a la censura y a la represión militar.
Esta Independencia ¿Hay algo que celebrar? Termina uno de los sexenios más sangrientos que el país ha tenido a manos de Felipe Calderón y comienza la era del regreso del PRI en donde vendrá la represión estudiantil, el terrorismo por parte de grupos como los Zetas o Antorcha campesina—ambos financiados por el PRI—pero tu mexicano no te enteraras de esto porque el noticiero de López Doriga lo negara o el emocionante final de la telenovela mantendrá tu mente ocupada.
Este dieciséis de septiembre no hay nada que celebrar, no hay ningún motivo para sentirse orgulloso, México ha vuelto a caer en los mismos errores del pasado y nadie se da cuenta de esto.
Estos días veremos a todos aquellos que vendieron su voto por una despensa o por una estúpida tarjeta de Soriana vistiendo los colores patrios, pintándose la cara con la bandera y celebrando la muerte de una nación.
¿Algo que celebrar? Podemos celebrar que somos la burla a nivel mundial, que mientras todos los medios hablan de Peña Nieta y el PRI como criminales, aquí estamos idiotizados por una televisora que transmite pura porquería—en palabras del presidente ecuatoriano Rafael Correa—no somos una nación libre, somos una nación de sumisos, un país en donde la mediocridad y la corrupción son premiados.
Diputados, senadores, presidentes municipales, empresarios que se ha demostrado sus vínculos con el narcotráfico y la corrupción, aun siguen libres ejerciendo sus cargos públicos, aun siguen robando y cometiendo sus crímenes mientras el pueblo agita su banderita diciendo “viva México”.
Los políticos en México viven del trabajo del pueblo, viven de los impuestos pero viven despreocupados porque saben que el pueblo mexicano olvida. Los mexicanos están más interesados en ver la telenovela, en el futbol, en la “Rosa de Guadalupe”, en la boda de Eugenio Derbez, en la “Familia P. Luche”, en el TvNotas y en fantasear con que son de clase alta al leer “Caras”.
¿Algo que celebrar? Qué tal si celebramos el que los hijos y sobrinos de políticos estén en puestos altos mientras un gran número de jóvenes permanece desempleado, que tal si celebramos a los muertos acribillados por los retenes, que este país lleva setenta mil muertos en una estúpida guerra sin sentido que solo beneficia los bolsillos de esta plutocracia.
También podemos celebrar que pese a todas las pruebas que se dieron ante el IFE estos bastardos se negaron a anular la elección, también podemos celebrar que los cuarenta y nueve niños muertos en el incendio de la guardería ABC aun no obtienen justicia en cambio esos hijos de puta de la policía arrestan a los padres por manifestarse.
No es de extrañar el triunfo de Peña Nieto en un país que consume la programación de Televisa, un país que desayuna con “Hoy” y cena con “Abismo de Pasión”, el país de las telenovelas, el país que se ríe de los chistes de Derbez y su familia P. Luche, que consume futbol, que se ríe con el humor más vulgar y mediocre.
Un país que espera los milagros de la “Rosa de Guadalupe” para que su vida mejore y sea potencia mundial, un país cuya máxima aspiración es ser el campeón del próximo Mundial pero cuyo nivel de cultura es bajo. En México no se leen libros, no hay una cultura de la lectura, los mexicanos prefieren invertir su tiempo viendo lo que Televisa les ofrece.
La imagen de Peña Nieto fue planificada por Televisa años antes de las elecciones, se caso con la actriz Angélica Rivera cuya boda fue televisada desde el Vaticano, una boda de telenovela para un pueblo que sueña con su propio final de telenovela.
La imagen de galán de Peña Nieto fue difundida en la programación del Canal de las Estrellas, todas las mujeres desde las pertenecientes a las clases más humildes hasta las amas de casa de clase media se sintieron atraídas por esta imagen prefabricada.
Así en lugar de escoger al mejor el pueblo mexicano escogió la historia de telenovela, por más que se informo al pueblo a través de comunicados y redes sociales, México eligió la mediocridad en lugar de un cambio verdadero.
Veracruz está en manos del crimen organizado, somos el segundo país con trata de blancas, las comunidades indígenas viven en la hambruna mientras el dinero se gasta en costosos aviones presidenciales y en una puta torre de luz, hay tiroteos y matanzas por cualquier parte del país, el precio del huevo es alto y el de la gasolina ha aumentado.
¿En realidad crees que hay algo que celebrar? Bueno aparte de la mediocridad y el triunfo de la decadencia de este país no hay nada.
Esta Independencia no hay un motivo por celebrar, iré al festejo a embriagarme con tequila, a vomitar sobre los restos de este país, pero no voy a festejar cuando no hay nada que festejar.
No hay ninguna independencia, somos esclavos de un sistema político cínico y de un duopolio televisivo manejado por criminales.
Los mexicanos de hace doscientos años se habían levantado en armas contra el opresor, los de hoy en día nunca sacrificarían su telenovela y su futbol.

Septiembre 2012

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