"Escribe con sangre y comprenderas que la sangre es espiritu"

Friederich Nietszche







sábado, 30 de marzo de 2013

Pierre Drieu La Rochelle: La ultima carta



 Mi querido Jean: 

 Te quiero mucho, lo sabes, como hermano y como amigo, y siento darte tal disgusto. Pero como comprenderás, estoy obligado a hacer lo que voy a hacer. 

Siempre he lamentado que el hombre no haya alcanzado la plenitud y que el artista no sea un hombre de acción. En algunos momentos, he sentido la dolorosa desazón por no ser más que la mitad de un hombre: de no haber tenido estas tres o cuatro pequeñas enfermedades y el miedo a ser relegado a ciertos trabajos subalternos, me habría alistado en las Waffen SS. 

Siento la placidez de mezclar mi sangre con la tinta y convertir, bajo todos los puntos de vista, la tarea de escribir en algo serio. Claro, no hay peligro de muerte, pero esa seriedad acabará por saldarse de una manera definitiva. 

Aunque hubiese sido el escritor más importante y mi trabajo me hubiese deparado un gran sufrimiento, siempre habría sido mejor que esta muerte voluntaria. 

Hay cosas que deben morir en la Europa de estos tiempos que corren. Y no quiero sobrevivir a ellas. Quiero dejar bien claro mi apego. Jamás fui germanófilo, pero consideré que Alemania, para bien o para mal, ha representado gracias al hitlerismo algo que creo concernía a una cierta Francia nórdica, normanda, gala o franca y a la que pertenecemos. 

Una cierta presencia, un cierto estilo, una cierta mezcla de aristocratismo y llaneza, lo esencial de la monarquía, la aristocracia y el pueblo. 

Desde 1929 me consideré definitivamente socialista y confiaba en que el hitlerismo llevase a cabo el socialismo, de una manera consciente o no. Creía que la guerra lo obligaría a ello; aunque fue todo lo contrario: la guerra hizo que lo dejase de lado. 

Tan sólo creo en los grandes hombres en tanto que mitos: Hitler no ha estado a la altura, pero los otros —como Napo[león]—, tampoco. 

A partir de ahora, parte de esos valores estará representada por Rusia. No creo en el comunismo ni tampoco en el nacionalsocialismo. He combatido durante demasiado tiempo al comunismo en Europa como para unirme a sus filas. Lo saludo, pero me voy; y además no me fío ni un pelo de los comunistas franceses. 

Me alegra la idea de irme, ya que he despreciado mucho a los franceses y me parece que ahora los despreciaría aún más. ¡Pobre De Gaulle! Quizás sea injusto despreciar a los franceses; a todos los pueblos les llega su hora. 

He ido hasta lo más profundo de mi nación, de todas las naciones. Más racista que nacionalista. 

Ojalá hubiera sido inglés o alemán o ruso —nórdico al fin y al cabo—. Francia está demasiado mezclada con lo meridional. 

En el fondo, la política siempre fue algo secundario para mí; mis reflexiones más graves se centraban en la filosofía religiosa: en ella he hallado un placer enorme y definitivo durante estos últimos años. No en vano, gracias a sus enseñanzas, considero fácil esta despedida. Me considero preparado para emprender la marcha. 

Me alegra acabar así, en la plenitud de mi consciencia ante los embates de la enfermedad —cada vez más cercana— y la vejez. 

He superado el cristianismo y me siento movido hacia esa cumbre en la que confluyen las otras grandes religiones. Me siento henchido de pensamiento ario (hindú, griego) y el islam y el cristianismo son tan sólo meros complementos, pruebas. 

Me mato: ninguna ley superior lo acepta; todo lo contrario. Mi muerte es un sacrificio libremente consentido que me evitará ciertas debilidades, ciertas inmundicias. Y sobre todo, no estoy dispuesto a ofrecer mis últimos días a la política (la prisión, etc.), pues me abstraería de mis ideas más elevadas, a las que quiero dedicar estos instantes. 

No creo ni en Dios ni en el alma. Creo en la eternidad de un principio supremo y perfecto para el que el mundo no es más que apariencia vana. Una apariencia encantadora en la que me he solazado como nadie. He disfrutado de los hombres, las mujeres, las plantas —en especial de los árboles—… de todo —y de las casas, mi querido arquitecto—, pero después de tantos años, me interesa mucho más la esencia que se oculta tras todo eso. Me he embriagado de manera maravillosa y ahora tan sólo siento una tremenda alegría por dejarlo atrás. 

No guardo ninguna queja o arrepentimiento: estoy saturado de apariencias y aspiro a alcanzar la esencia, la esencia de lo indecible. 

Aprovecho la ocasión que se me brinda. La amenaza de muerte, tras estos cinco años, me ha hecho vivir con más intensidad y me ha permitido disfrutar y entender todo como no me hubiera sido posible si hubiera optado por una vía más peligrosa, la de la audacia más áspera. 

Espero que todo te vaya bien, que reemprendas tu oficio, que no tengas problemas por mi culpa, que puedas desarrollar tus ideas y tu manera de ser como sueles hacer. 

Me alegra pensar que te quedarás con mi biblioteca, mis libros y que velarás por mi obra. 

Mis amigos te darán cuantas indicaciones precises: Suzanne Tézenas dispone de ciertos papeles e indicaciones para ti. 

Christiane, que ha sido maravillosamente buena y tierna conmigo, te verá más adelante y te entregará otras. Siempre te atenderá. 

Querido amigo, me hubiera encantado envejecer a tu lado, pero la suerte no lo ha dispuesto así. 

Con un abrazo desde lo más profundo de mi corazón y de mi ser, 

 Tu hermano Pierre 

 10 de agosto de 1944


Extraido de La Memoria de la Otra Europa


lunes, 25 de marzo de 2013

Reflexiones sobre Yo Soy 132, la campaña presidencial y la supuesta conspiración de Televisa



  Por Fernando Trujillo


Ha transcurrido un año desde que México tuvo su campaña electoral, un año de incompetencia política, manifestaciones, reformas injustas, alza de precios a la gasolina, alza de impuestos a alimentos y medicinas. El año pasado México vio nacer al movimiento estudiantil Yo Soy 132 formado por estudiantes en su mayoría, las redes sociales jugaron un papel fundamental en esta elección al ser un medio informativo que siguió paso a paso la campaña.
Uno de estos medios fue conocido como “El Santuario” en donde un periodista conocido como Ruy Salgado salía con mascara del Santo dando noticias y constantemente atacando al gobierno federal.
 Una vez que la campaña termino y se anunció el triunfo de Peña Nieto, Yo Soy 132 organizo marchas, mítines, manifestaciones y protestas en diversos medios contra lo que fue una imposición.
 Yo Soy 132 comenzó como un movimiento rebelde, contestatario y enérgico pero después de la elección presidencial y hasta el día de hoy ha perdido su chispa revolucionaria y ha ido perdiendo su energía.
 A un año del proceso electoral Yo Soy 132 ha ido perdiendo su fuerza, las manifestaciones y marchas a las que convocan ya no tienen interés para la comunidad, los paros laborales a los que llaman han perdido influencia.
Claro la mayoría de estos jóvenes son de escuelas privadas que pueden darse el lujo de faltar a clases pero la mayor parte del pueblo necesita del salario, necesitan ir a trabajar para alimentar a sus familias.
El problema con los movimientos estudiantiles es que son chispas que se apagan rápidamente, a los movimientos estudiantiles en México les sucederá lo mismo que a los movimientos estudiantiles en Francia durante los sesenta, destrozaran las calles pero al final desaparecerán y esos jóvenes volverán a ser parte de este sistema neoliberal.
Los movimientos estudiantiles no son unidos, no tienen un ideario político real, causaran unos destrozos y alguna mención en el noticiero pero a la larga terminaran desintegrándose.
 Por apatía, por fastidio, porque la moda termino, para volver a la escuela, difícilmente un movimiento estudiantil perdure.
 Yo Soy 132 fue formado por un grupo de estudiantes que tenían la idea—totalmente pretenciosa—de “democratizar al país” ¿Se dan cuenta de la petulancia? Ellos llegaron, creyeron que por sus estudios y por estar dentro de una bonita universidad tenían el derecho de venir y hablar de “democratizar los medios”, “educar al pueblo” y “crear una nueva democracia”. Ellos llegaron creyéndose los “salvadores de México”, “los generadores de una democracia real” y “educadores del pueblo”, toda una declaración de soberbia. Esta soberbia llego a grados de creerse ellos mismos el único movimiento que luchaba por México e incluso acusando a sus detractores de ser “priistas” o “reaccionarios, llegando incluso a grados de paranoia de acusar a desertores de ser “infiltrados” o “vendepatrias”, sean o no reales estas acusaciones es un ejemplo de la desunión e individualismo de sus propios miembros.
La revolución es acción, no solo charlatanería y palabrería, no es solo dárselas de intelectual en los medios o en las redes sociales. Este movimiento no quiere una alternativa al sistema, quiere solo cambiarlo superficialmente, quieren el mismo modelo democrático pero aderezado con su propia idea de socialismo—un socialismo burgués y ajeno a lo que es el verdadero socialismo—ellos buscan la otra cara de la moneda. Una alternativa real al sistema no radica en la derecha o la izquierda, se necesita una tercera posición autentica, revolucionaria y antisistema.

Con el paso de los meses y después del triunfo de Peña Nieto Yo Soy 132 prometió luchar contra la imposición y sacar al PRI de la presidencia.
Sin embargo con el paso de los meses el movimiento acepto esta supuesta imposición y ahora se dedican a la tarea de querer democratizar al país o por lo menos eso dicen.
De ser un movimiento revolucionario en sus inicios pasaron a ser un movimiento más, su ímpetu de lucha se apagó velozmente.
Lo único destacable que sucedió fue una revuelta el primero de diciembre día que Peña Nieto ocupo la presidencia, sin embargo Yo Soy 132 niega su participación en esta revuelta asegurando que eran porros del PRI—porque para el movimiento todos son porros e infiltrados—dándole al gobierno un poder casi omnipotente pero la realidad es que la revuelta fue una chispa de auténtico descontento e ira reprimida que exploto ante el regreso del PRI.
 Desde sus inicios el movimiento no ha estado exento de polémica, algunos medios los han acusado de ser una creación del PRD, otros los acusan de ser una creación de Carlos Slim para desprestigiar a Televisa. No voy a entrar en polémicas a ese respecto, el movimiento ha perdido toda su fuerza, su influencia e incluso su credibilidad.
Hasta este momento sus objetivos de luchar contra la imposición y de revolución parecen haberse olvidado, incluso ahora hablan de la posibilidad de ser un partido político, el movimiento ha dejado su ímpetu revolucionario para ser un movimiento más en un país plagado de partidos y movimientos.
Desde su fundación el movimiento ha defendido la teoría conspirativa de que el duopolio Televisa-Tv Azteca planeo el regreso del PRI a la presidencia y que el triunfo de este partido se debe a una imposición.
Esta teoría es demasiado optimista, si algo he aprendido en todo este año que ha pasado desde la campaña presidencial es que la teoría de la conspiración de Televisa y la imposición presidencial es demasiado reconfortante.
La realidad es más dura y es que no hubo tal imposición, si el PRI regreso a la presidencia es porque el pueblo así lo quiso, la realidad es que México eligió la mediocridad y la corrupción por sí mismo.
Si hubo ventas de tarjetas y sobornos debió ser mínimo, el pueblo acepto esos regalos y fue su voto el que decidió el regreso de la dictadura perfecta. Los mexicanos no querían una alternativa, ni otro partido, querían continuar el mismo régimen que ha sumido al país en la miseria y la mediocridad, en la corrupción y el tercermundismo.
Ellos no quieren cultura, ellos quieren continuar con el mismo régimen que les da entretenimiento mientras continua la rapiña y la corrupción.
Los defensores de la teoría de conspiración son demasiado optimistas, creen en una esperanza que no existe, creen en el lema de que “el pueblo puede salvar al pueblo” pero es el mismo pueblo el que quiere continuar con la misma porquería.
 Otra teoría conspirativa defendida por el Yo Soy 132 y otros grupos es que el duopolio Televisa-Tv Azteca transmite pura pésima programación para mantener al pueblo enajenado, otra teoría reconfortante y optimista. La realidad es que en México no hay capacidad para crear una televisión de primer mundo, el poco talento que hay se va a otros países en busca de mejores oportunidades y las mentes que quedan aquí son las más mediocres y sin visión.
Al pueblo le gustan las vulgares comedias de Ortiz de Pinedo y Derbez, les gustan las anticuadas y pésimas telenovelas, disfruta de los programas de espectáculos y disfruta ver a Laura Bozzo gritando en un programa vulgar y nefasto.
Pero ellos aman ese tipo de entretenimiento y los ejecutivos de televisión no tienen la visión para hacer algo completamente diferente.
Algunos usaran la nefasta frase de Azcarraga Milmo para justificar su teoría de conspiración pero eso no es prueba suficiente, prueba la mentalidad de la dinastía Azcarraga y la mediocridad de un pueblo pero no de una conspiración cuidadosamente planeada.
Si la televisión mexicana pasa pura vulgaridad y porquería es porque tenemos ejecutivos mediocres y un pueblo que aborrece la cultura, que ama la podredumbre y baja cultura de la televisión.
Los mexicanos han elegido la enajenación y superficialidad por sí mismos, no fue una conspiración el que los empujo a ello. Aunque les pongas la televisión de más alta calidad y cultura, ellos siempre elegirán sus programas de chismes y sus telenovelas.
 Televisa apoyo la campaña de Peña Nieto pero fue el mismo pueblo el que apoyo esa campaña, tenían la información y conocían la historia negra del PRI (la historia de que los mexicanos no tienen memoria es otro mito reconfortante) pero eso no les importo a la hora de votar.
Si el PRI regreso a la presidencia fue porque el pueblo mismo lo eligió, si México es un país inculto es porque ellos mismos lo han elegido.
En conclusión el argumento de la conspiración de Televisa y el PRI es solo un mito, la realidad es que México eligió continuar siendo un país tercermundista.
Esta guerra contra Televisa y esa teoría de conspiración es una de las bases del movimiento Yo Soy 132, un movimiento que se presentó dentro de la sociedad mexicana como luchadores sociales pero que rápidamente se ha ido desvaneciéndose toda chispa revolucionaria.
Los estudiantes no van a cambiar al mundo, los movimientos estudiantiles se desintegran una vez que pasa la moda o terminan las vacaciones pero nunca perduran.
Una revolución estudiantil solo será efímera y después desaparecerá, es posible que las generaciones venideras vean a Yo Soy 132 como revolucionarios desde una óptica romántica pero alejada de la realidad. Hace unos meses integrantes del movimiento entre ellos el antiguo vocero Antonio Attolini firmaron un contrato con Televisa para un programa de debate llamado Sin filtro y aunque el movimiento y sus seguidores los han considerado traidores es una muestra de la poca credibilidad y los ideales débiles del movimiento. La realidad es que no hubo una segunda revolución mexicana salvo pequeños destellos de lucha que se apagaron, si alguna vez hubo una revolución esta fracaso.

 Marzo 2013

martes, 19 de marzo de 2013

Francisco: El papa del 'fin del mundo'



 Por Adrian Salbuchi 

 Luego de un breve cónclave en el Vaticano, el miércoles 13, los 115 cardenales reunidos en la Capilla Sixtina dejaron ver la fumata blanca al mundo, anunciando 'habemus papam': tenemos nuevo papa. Así, el arzobispo de Buenos Aires Jorge Bergoglio se transformó en el nuevo jefe de la Iglesia Católica sucediendo a Benedicto XVI tras su histórica renuncia el mes pasado. Esta elección revela ciertos indicios significativos, si bien sutiles. 

 Ni bien Monseñor Bergoglio fue elegido, en la privacidad del Vaticano la primera pregunta que le hizo el cardenal Giovanni Battista fue, "¿con qué nombre deseas ser conocido?", a lo que respondió "Me llamaré Francisco". 

 Momentos después, al ser presentado ante el mundo desde la Basílica de San Pedro, el papa Francisco anunció a su grey, "ustedes saben que el deber del cónclave es darle un obispo a Roma. Parece que mis hermanos cardenales han ido hasta el fin del mundo para traerlo. Y aquí estamos…". 

Es esta una frase cargada de premoniciones en estos tiempos tan desajustados que vive el mundo, y que muchos perciben como de desorden apocalíptico. Especialmente quienes creen en las profecías del santo irlandés Malaquías, obispo de Armagh, que en el siglo XII mientras visitaba Roma tuvo una Visión profética acerca de 112 futuros papas que tendría la Iglesia a partir de aquellos tiempos.

Malaquías anotó una breve divisa emblemática para cada uno de esos futuros papas, que con el tiempo resultaron insólitamente precisas. 

 Según esa Visión, Benedicto XVI fue el 111º papa a quien como penúltimo de la lista, le diera la divisa de "La Gloria del Olivo". 

 En verdad, Malaquías bien podría haberle errado por siglos enteros, si se tiene en cuenta que ha habido papas como Pío IX que en el siglo XIX reinó 34 años mientras que otro como Juan Pablo I en el siglo XX apenas reinó 33 días. Y, sin embargo, llegamos a este año 2013 –apenas meses despues del 2012 con su aura fatídica del "fin de los tiempos"– y repentinamente nos encontramos con un nuevo (¿último?) papa.

 "Muchas "primicias" 

 Y si Francisco terminara no siendo el último papa, de todos modos reúne una lista interesante de primicias dentro de la Iglesia católica: primer papa no europeo, primer papa jesuita, primer papa en llamarse Francisco, primer papa en 600 años que sucede a otro renunciante. 

 ¿Pero, por qué tantas expectativas en torno a su figura? 

 Porque en la nómina de San Malaquías, para el 112º papa, que sería el actual, anotó estas palabras ominosas: “Durante la persecución final de la Santa Iglesia de Roma reinará Pedro el Romano, quien alimentará a su rebaño entre muchas tribulaciones; tras lo cual, la ciudad de las siete colinas será destruida y el Juez Terrible juzgará al pueblo. Fin." Si la visión de Malaquías se cumple hasta el final, entonces Francisco será el último papa de la Iglesia Romana.

 El mismo día en que Benedicto XVI sorprendió al mundo anunciando su inesperada renuncia un rayo golpeó la cúpula de la Basílica de San Pedro, en una imagen que dio la vuelta al mundo. "La mano de Dios" pensaron algunos, solo que esta vez no en alusión a ningún jugador de fútbol estrella argentino, sino como signo de los tiempos venideros para el Vaticano: la llegada de un papa argentino. 

Se dice que los monseñores toman esta y otras profecías -notablemente las visiones de Fátima- con la debida seriedad, lo que puede ayudar a explicar por qué otros candidatos papales que se llaman Pedro o que son oriundos de Roma, fueron discretamente dejados de lado; quizás para no tentar el Destino. 

Sea como fuere, Francisco es, como él mismo se describiera, un "papa del fin del mundo", viniendo como es su caso de la lejana República Argentina. 

 Cardenal opositor en la Argentina 

Como arzobispo de Buenos Aires, Bergoglio ha trabajado intensamente a favor de los pobres y lo ha hecho de una manera muy concreta y práctica, lo que le trajo serios conflictos con el régimen crecientemente izquierdizante de Néstor y Cristina Kirchner. 

Dado que Monseñor Bergoglio fue muy directo en sus críticas a los Kirchner en los Te Deum solemnes que marcan el aniversario de la Revolución del 25 de mayo 1810 celebrado en la Catedral Metropolitana de Buenos Aires, que tradicionalmente cuenta con la presencia del presidente, su gabinete y familia, para evitar sus reprimendas a partir del 2005 los Kirchner se las arreglaron para celebrar esta fecha patria argentina en otras ciudades del país. En verdad, hace ya casi tres años que la presidente Kirchner ni siquiera se reúne con el Cardenal Bergoglio. 

 Aunque el nuevo papa es un moderado en muchos temas –especialmente en sus esfuerzos a favor del ecumenismo y las relaciones con otros cultos (acaba de ser invitado a visitar Israel) y ha abrazado las reformas del Concilio Vaticano II con pasión–, sin embargo, se ha opuesto sistemáticamente al matrimonio gay transformado en ley en 2011 por el gobierno Kirchner, y se opone terminantemente a toda legislación pro-aborto promovida desde el gobierno y por la oposición, tanto de izquierda como de derecha. 

 Bergoglio es un ardiente devoto de la Virgen María cuya protección invocó en su primer mensaje urbi et orbi como papa y el primer lugar al que fue a orar fue la Capilla de la Virgen de Santa Maria Maggiore. 

¿Limpiará el Vaticano? 

Como un signo de los tiempos por venir, Francisco es también el primer papa de la historia que eligió un nombre que honra a uno de los santos más importantes de la cristiandad: San Francisco de Asís, un reformador del siglo XIII que predicó a través del ejemplo. 

Aunque provenía de una familia rica Francisco eligió vivir en la pobreza y la austeridad, indicándole a sus seguidores que todo cristiano tiene la obligación de “predicar el evangelio siempre; de ser necesario, utilizando palabras”, significando con ello que los mejores predicadores son los que dan los mejores ejemplos, algo que viene estando notoriamente ausente en la Iglesia en tiempos modernos. 

San Francisco fundó la Orden Franciscana y su contraparte femenina encomendada a su hermana espiritual Santa Clara de Asís; ambas órdenes hacen votos de pobreza. Su prédica le trajo muchos problemas con las autoridades seculares y eclesiásticos de su era, costándole incluso el encarcelamiento. 

 Al igual que hoy, la Iglesia en tiempos de San Francisco estaba muy necesitada de una gran limpieza interior. Francisco llegó a reprocharle al papa ante de sus cardenales su excesivo lujo, banalidad y estilo de vida mundano. Finalmente, el papa Inocencio III aprobaría su prédica y la fundación de la Orden de los Franciscanos. 

La pregunta entonces es si hoy el papa Francisco hará lo mismo que su antecesor espiritual y librará una batalla a favor de una mayor austeridad dentro de la Iglesia, exigiendo a sus máximas autoridades que den los mejores ejemplos, tanto dentro como fuera de la Iglesia. 

 Por ejemplo, ¿tomará Francisco medidas contundentes contra los prelados culpables de mala conducta sexual, separándolos de manera total y definitiva de la Iglesia, en lugar de limitarse a transferirlos a otros lugares más discretos esperando que sus inmoralidades y perversiones desaparezcan como por arte de magia? 

 ¿Hará una limpieza completa y profunda del Banco Vaticano (el Instituto por la Obra Religiosa) obligándolo a cancelar operaciones financieras oscuras, rechazar ingresos financieros provenientes de la usura, y poner esas riquezas financieras al servicio de los pobres? 

 ¿Podrá identificar y arrancar de cuajo a los verdaderos responsables de tales crímenes y perversiones, separándolos –insisto– de manera total y contundente del seno de la Iglesia? 

 En pocas palabras, hará Francisco lo que ninguno de sus predecesores en los últimos cincuenta años ha osado hacer, que es no barrer toda la suciedad interna debajo de la alfombra, sino impulsar una sana y saludable limpieza a fondo? 

 Todo esto está por ver. 

 Cientos de millones de católicos honestos en todo el mundo, incluidos los de su propia patria natal, esperan que así sea. 

 Otros, sin embargo, mucho más cercanos ahora al flamante papa y que residen dentro del Vaticano, tiemblan y temen que Francisco realmente pueda llegar a hacer todo esto. 

 Esto representa un claro peligro para Francisco, especialmente cuando se recuerda cómo otro papa –Juan Pablo I– se comprometió a limpiar el Banco Vaticano luego de los escándalos del Banco Ambrosiano y la Masonería; pero tristemente, Juan Pablo I -que en la Lista de San Malaquías figura como el 109º papa bajo la divisa "De Medietate Lunae" ("de la Media Luna") -cuando fue elegido en agosto 1978 había una media luna en el cielo, pero a la siguiente media-luna ya había muerto… 

 ¿Cuál Francisco? 

 Pero tampoco estamos totalmente seguros de que Monseñor Bergoglio eligiera su nombre papal para, efectivamente, honrar al santo de Asís. Puede que lo haya hecho pensando en otros Franciscos de la Iglesia, como San Francisco Javier o San Francisco de Borja, ambos jesuitas como él. 

 Los Jesuitas -la Compañía de Jesús- son una orden del siglo XVI fundada por el español San Ignacio de Loyola para operar como una milicia en defensa de la Iglesia contra las fuerzas reformistas y otras amenazas a la Fe. 

 La voluntariosa y fuerte militancia jesuítica hizo que en las colonias americanas y también en Europa se la expulsara en distintos momentos en los últimos siglos. Incluso dentro de la misma Iglesia han sido castigados en diversas ocasiones. 

Los Jesuitas, sin embargo, tienen un liderazgo autónomo bajo un Superior General al que muchos llaman el "papa negro", no sólo por el color de sus sotanas sino por la gran y discreta influencia que detentan en el seno de la Iglesia. Los Jesuitas tienen fama de ser intelectuales agudos y astutos, con un fuerte sentido de lo estratégico en lo político y social, y una gran voluntad para promover y dinamizar sus metas y objetivos 

Posiblemente, el papa Bergoglio haya querido honrar a todos estos Franciscos. Pero es San Francisco de Asís el que más parece haber captado la imaginación de los católicos en todo el mundo, en cuyo caso mucho se espera del nuevo papa. 

 Ningún papa hasta ahora ha elegido portar el nombre Francisco, que muchos perciben como emblemático de un gran enemigo de ciertas fuerzas mundanas y destructivas enquistadas desde hace siglos dentro de la propia Iglesia. 

 Claramente, se inicia un nuevo capítulo dentro de la Iglesia. El papa Francisco tendrá que lidiar con enormes fuerzas tanto dentro como fuera del Vaticano; algunas buenas, otras malas. 

 Felizmente, muchas de esas fuerzas parecieran ser de naturaleza más espiritual, lo que trae cierta esperanza de que el Todopoderoso derrame Su protección sobre la Iglesia "como un relámpago caído del cielo". 

Otras fuerzas, sin embargo, son de una naturaleza mucho más oscura y siniestra, producto de siglos de infiltración masónica y de otros enemigos. 

 Por último, si una vez más quedara demostrado que Malaquías tiene razón y Francisco terminara siendo efectivamente el papa testigo del final de la Iglesia Romana –especialmente en estos momentos en que un manto oscuro parece estar descendiendo sobre la humanidad-, ¿no será entonces que, como sudamericano, Francisco pudiera ser una figura pivote llamada a construir un gran puente que le permita a la Iglesia Católica refundarse desde Latinoamérica? 

 Después de todo, casi la mitad de los católicos del mundo viven en nuestro continente latinoamericano.

domingo, 10 de marzo de 2013

El odio contra Europa



Por Fernando Trujillo

Después de la Segunda Guerra comenzó una propaganda contra Europa, propaganda que hasta nuestros días continua más fuerte que nunca.
Esta campaña de odio viene realizándose desde hace más de setenta años, no hay indicios de ella desde antes de la Segunda Guerra, a través de una monstruosa propaganda mediática, cultural y comercial para esclavizar y posteriormente destruir la identidad de los pueblos europeos.
Al finalizar la Segunda Guerra y quedar Europa devastada se vino una campaña de adoctrinamiento que hasta nuestros días continua.
Esta campaña consiste principalmente en aleccionar al europeo autóctono a que se sienta avergonzado de su herencia—a través de la “culpa blanca”—de su historia, de sus tradiciones y abrazar el materialismo americano.
La Europa moderna es ahora una copia de Estados Unidos, negocios como Starbucks o McDonalds están al lado de monumentos históricos, el estilo de vida vacio y basado en el conformismo es una forma de vida, la destrucción de los valores tradicionales y la imposición de este estilo de vida moderno. La ideología políticamente correcta es más intolerante, ahora al europeo autóctono se le estigmatiza si usa sus trajes folklóricos, si celebra sus tradiciones ancestrales, incluso el derecho a defender su espacio vital ya le es negado.
Todo debe ser multicultural porque en la Europa moderna todas las culturas deben coexistir en paz menos el europeo.
Europa está devastada por el politicismo correcto, por el multiculturalismo impuesto por la fuerza, por el capitalismo y el consumismo.
Pero cualquier crítica, cualquier denuncia a esta campaña de odio es rápidamente atacada y denunciada como “racista” o “nazi”, esta campaña de odio incluso es negada, ocultada por el mismo Sistema que la creo.
Si tú hablas de la destrucción de Europa nadie te creerá y te tacharan de “nazi”, ha pasado demasiado tiempo desde que esta propaganda comenzó que este odio contra Europa ya es normal. El objetivo de esta campaña es sencillo, poner a la sociedad occidental y al europeo como enemigos, ridiculizarlos y destruirlos.

El movimiento conocido como Escuela de Frankfurt desarrollo la asa llamada Teoría critica de la civilización occidental que dio origen al marxismo cultural.
A esta escuela pertenecieron los grandes burladores de la cultura europea como Marcusse, Horkheimeir, Fromm, Habermas, Pollock, Reich y Franz Leopold Neumann por citar a los más importantes. Pensadores, activistas e intelectuales que generaron el así llamado marxismo cultural con el que generaron la destrucción de los valores europeos.
Actualmente estos escritores son leídos y estudiados en las universidades, su obra se burla y destruye las bases de la civilización occidental, fue esta obra la que comenzó la propaganda de odio contra Europa. La cultura europea es objeto de una crítica feroz, sus valores y tradiciones son violentamente combatidas, a través de esta propaganda vemos estos valores y tradiciones como obsoletos y racistas. Una joven noruega usando su atuendo típico es “racista”, caso contrario si una joven africana usa un vestido típico de su región ahí es llamado tradición.
Como el caso que acabo de poner existen muchos ejemplos de cómo la cultura europea es atacada. El ataque más directo contra la identidad europea se da a través del cine y la televisión donde presentan a la civilización occidental como retrograda, anticuada, racista y opresiva.
En la película Amistad de Steven Spilberg que toca el tema de la esclavitud se muestra intencionalmente a los esclavistas blancos con símbolos cristianos, asociando de esta manera el cristianismo y a occidente con la esclavitud.
La película está cargada de simbología cristiana, símbolo de la identidad europea y relacionada con la esclavitud. De esta manera se establece en el espectador una relación entre la cultura europea y la maldad. Un dato interesante sobre esta película –y que Spielberg oculta intencionalmente—es que el personaje de Joseph Cinque el líder de los esclavos negros, realmente existió y fue un comerciante de esclavos.
En la tercera película de la saga fílmica Harry Potter se muestra una escuela de magos de Bulgaria (el nombre no lo recuerdo), los jóvenes de este instituto son fuertes, viriles y están ataviados con atuendos típicos de los pueblos eslavos y nórdicos. Usan símbolos indo-europeos, realizan una danza utilizando el fuego y la espada sin embargo su director—un mago con la apariencia del monje Rasputin—es un aliado en secreto de Lord Voldemort el villano de la saga.
De esta manera se les adoctrina a los niños y jóvenes para que vean los arquetipos indo-europeos como algo maligno y repudiable.
La que quizás es la película más anti-europea de los últimos años es sin duda Bastardos sin gloria de Quentin Tarantino. En la película un grupo de soldados judíos torturan y asesinan a soldados alemanes durante la Segunda Guerra.
El mensaje es claro, torturar y asesinar a europeos es divertido, es genial y es aceptable, los alemanes y otros pueblos europeos son “malvados” y merecen lo peor.
Tarantino continua su ataque a la identidad europea con su película Django desencadenado nuevamente mostrando que matar gente blanca es “cool”, algo que reafirmo el actor Jamie Foxx en un monologo racista para el programa Saturday Night Live.
Con esta propaganda el Sistema ha conseguido que el joven europeo se sienta avergonzado de su propia identidad, que se sienta culpable de crímenes reales o imaginarios.
Actualmente el más grande odiador de Europa él es joven blanco, adoctrinado por la escuela, la televisión, el cine y el gobierno siente aversión por su propia identidad, por su cultura y por su historia. Se siente avergonzado de esa cultura “racista”, “esclavista”, “machista” y “represiva”, abraza los ideales subversivos de democracia e igualdad mientras celebra la destrucción de su cultura. El caso más trágico de un europeo que odia su propia identidad ha sido el de Anders Breivik, un supremacista sionista (calificado erróneamente de nazi) que perpetro la sangrienta masacre de Noruega. El Sistema ha triunfado en este aspecto al destruir el orgullo del alma europea.


Europa ha dado al mundo la filosofía, el helenismo, el derecho romano, el feudalismo y el Renacimiento. Todo lo que es hermoso y elevado viene de Europa y todos esos grandes aportes se ganan el odio de sus enemigos.
Las culturas greco-latinas son presentadas como amaneradas, la civilización medieval es mostrada como intolerante y opresiva mientras que al arte del Renacimiento es presentado como viejo y anticuado. La propaganda de odio contra Europa no tiene límites y ataca sobre todo a la herencia hispana en América.
En los países que conforman Latinoamérica se puede hablar del orgullo indígena, se hacen festivales y eventos para celebrar “nuestras raíces”, se construyen museos solo para la historia de una determinada etnia.
¿Y la historia hispana? Según nuestro Sistema no existe, no existen raíces hispanas ni sangre española en nuestro continente, esa parte de nuestra historia está vetada por el Sistema e investigar un poco sobre ella es poco menos que un acto de traición.
Aquí en México se usa el termino malinchista—referencia a la Malinche una mujer indígena que fue amante de Cortes y traducía para los españoles—para referirse a alguien que prefiere lo extranjero y este término aplica a quienes estudian sobre su herencia hispana.
 Estamos obligados a venerar una determinada cultura indígena que ni siquiera es la autentica, es una idealización que tiene el gobierno sobre dicha cultura pero se nos obliga a venerarla y a sentirse orgulloso de esta aunque no se pertenezca por sangre.
Mientras que la cultura hispana es repudiada, ignorada, considerada una invasión, ajena a nuestro continente. Sentirse orgulloso de la herencia hispana es poco menos que un acto de traición, a los hispano-americanos se les ha negado el derecho a estudiar y sentirse orgullosos de una parte vital de su historia. Muchos progresistas justifican el odio contra Europa y sus descendientes en América con hechos del pasado, como explique más arriba sean reales o imaginarios pero nada justifica esta terrible propaganda de odio.
¿Por qué no sentirse orgullosos de nuestra herencia europea? No hay nada de malo en ello pero para nuestro Sistema sí, no hay nada de malo en estudiar nuestra historia ni en sentirnos orgullosa de ella. El multiculturalismo vino en calidad de ruina, actualmente Europa es un caos multicultural idéntico al de Estados Unidos, la identidad europea está desapareciendo y esta extinción es celebrada llamándole progreso.
Si el espíritu europeo llegase a desaparecer entonces se extinguirá esa voluntad creadora y propiamente pagana, hundiendo al mundo en la barbarie.
La campaña de odio contra Europa no es contra un continente ni contra una raza, si no contra lo que esta representa: orden y belleza.

Marzo 2013

lunes, 4 de marzo de 2013

Ser aristócrata



Por Fernando Trujillo


“Lo odio no por alemán, sino por aristócrata…….”


Jean-Paul Sartre acerca de Ernest Junger


¿Qué significa ser aristócrata en esta época? Vivimos en una época en la que la aristocracia es una burguesía decadente, en la que ser aristócrata es ser un millonario parasito que vive de los impuestos de un pueblo. Ser aristócrata significa pertenecer a una burguesía parasitaria, ser parte de una monarquía que sirve de adorno, afiliada a este Sistema decadente.
 La palabra aristocracia ha perdido su valor y su significado en este mundo neoliberal. En esta época ser aristócrata significa ser un parasito, un adorno, todo simbolismo y toda tradición guerrera ha sido olvidado.
Juan Carlos, el príncipe William, los Borbon, los Windsor y el príncipe Harry que está matando afganos creyendo que vive dentro de un videojuego no representan a la verdadera aristocracia, son dinastías decadentes y producto de este Sistema neoliberal y de esta época oscura.
Ninguno de ellos merece el término aristócrata. La monarquía se ha convertido en un instrumento de este Sistema, un adorno que vive de los impuestos y que nunca han movido un dedo por su pueblo. Ser aristócrata significa salir en las revistas de moda y que tu boda sea televisada en todo el mundo. Pero no eso no es ser aristócrata, eso es ser un burgués, un zángano sin ética y sin nobleza, los aristócratas modernos no saben lo que en verdad es ser aristócrata.
No tienen virilidad, ni espíritu guerrero ni nobleza. Todos ellos no son aristócratas, todos ellos son una burguesía moribunda que ha usurpado el término y lo ha tergiversado.
Los verdaderos aristócratas no se encuentran en las familias reales de Europa ni en la clase alta de cualquier país de América.
Los aristócratas de espíritu se encuentran dispersos por el mundo, algunos son de clase obrera mientras que otros son de clase media.
Muchos de ellos no poseen dinero y grandes bienes materiales pero poseen un espíritu noble, una elegancia y una dignidad que no tienen muchos hombres de clase alta.
Ellos han despertado y ven el mundo como un lugar en donde la belleza y el honor han muerto, donde lo mediocre y lo material es la norma.
Ser aristócrata es completamente opuesto a esta decadencia, ser aristócrata es tener porte, nobleza, ética y un sentido de la lucha y la naturaleza.

Ser aristócrata en esta época es oponerse al mundo moderno, oponerse a la mediocridad y decadencia de este mundo. Ser aristócrata es mantenerse en pie en un mundo en ruinas.
Para ser aristócrata no se necesita nacer en cuna de oro, se nace con este espíritu de fuego, con esta alma ardiendo y con esta conciencia de pertenecer a una raza ajena al hombre mediocre.
Ser aristócrata es tener este espíritu guerrero y sentir esa voz en la sangre que nos llama a luchar.
Ser aristócrata es tener un espíritu ajeno a esta época, es añorar la época de la espada y la magia, añorar la época de la caballería, de los barbaros paganos, de hombres de porte, del conquistador y el poeta guerrero.
El espíritu aristocrático es indo-europeo, es un espíritu de fuego que arde desde nuestro interior, el alma del verdadero aristócrata es un alma mágica ajena a este mundo y a este tiempo llamado modernidad.
Ser aristócrata es pertenecer a esa raza de hombres superiores que se alzaran con autoridad sobre la humanidad después de que occidente tenga un colapso espiritual, tal como lo predijeron Herman Hesse en su libro Damián y Gustav Meyrink en su monumental novela El Rostro Verde.
Ser aristócrata es mantener el porte en esta era tenebrosa, es ante todo lucha y lucha, es pelear constantemente contra el tiempo y contra la vida. Ser aristócrata es ser un alma antigua, un espíritu viejo que está atrapado en la época equivocada pero al mismo tiempo vivimos en este siglo oscuro para luchar y seguir luchando contra el tiempo.
Ser aristócrata es saber que la felicidad no será para nosotros, no existe la felicidad constante, solo son breves instantes ante un mundo triste y moribundo.
Ser aristócrata es vivir con una insatisfacción total ante la vida y ante el mundo, nuestro espíritu nunca estará satisfecho, siempre veremos que detrás del mundo hay oscuridad y decadencia y contra lucharemos.
Nuestra vida se resume en luchar, luchar y continuar luchando, solo habrá breves instantes de descanso en los que la melancolía nos abrigara.
Ser aristócrata es moverse por este mundo moderno, un mundo sin alma y nauseabundo, un mundo que ha perdido todo e irónicamente cree lo contrario.
El heroísmo, el valor, el honor, la nobleza, la elegancia, la belleza todo eso se ha perdido, todo eso está muerto pero aun así seguimos luchando. Nuestro pesimismo es un pesimismo heroico, continuamos luchando aun sabiendo que todo está perdido, que la decadencia avanza y desde nuestra trinchera espiritual seguimos luchando contra todo.
 Ser aristócrata es tener el odio de los seres inferiores, la incomprensión del mundo y el desprecio de los seres sin alma. Nadie te comprenderá, todos huirán de ti pero aun así continuamos de pie.
Ser aristócrata es avanzar, luchar, no parar hasta conquistar, es combatir, vivir, adentrarse en la locura e insensatez del mundo y sobrevivir.
Por último ser aristócrata es ser un espíritu inquieto, lanzarse a la aventura, vivir loco y morir más loco aun. Es saber que al final habrá una valquiria esperándote, la mujer más bella que tus ojos verán. ¿Qué significa ser aristócrata en esta época? Significa lucha eterna hasta que tu espíritu pueda liberarse y alcanzar la Eternidad.


Marzo 2013