"Escribe con sangre y comprenderas que la sangre es espiritu"

Friederich Nietszche







viernes, 14 de marzo de 2014

El victimismo como instrumento político



Por Fernando Trujillo

Dentro de la piscología el victimismo es una patología en la que la persona suele tener un sentido de autocompasión, paranoide y fingir constantemente ser la víctima para llamar la atención de otros.
En la política esta tendencia es manifestada por una minoría para poder adquirir beneficios económicos alegando daños históricos, persecución o hechos del pasado que no deberían tener repercusión en el presente.
A este le sigue una demonización de un rival ideológico, cualquiera que haga ver públicamente la actitud victimista de un grupo es rápidamente será tachado con cualquier palabra del Sistema (racista, homofóbico, etc.) para devaluar su opinión.
Esta actitud está presente en los grupos indigenistas de América usando constantemente la Leyenda Negra anti-española para justificar la pobreza en la que se encuentran las comunidades indígenas, esta pobreza no se debe a algo que sucedió quinientos años atrás si no a la falta de interés del gobierno e ignorancia de mucha de esa gente en cuestiones tecnológicas que pudieran usar para su beneficio y en la demagogia de ciertos grupos de indigenistas que no quieren que estos avancen. .
No obstante para los grupos indigenistas—conformados en su mayoría por gente de las ciudades, de la burguesía que no conocen el medio indígena—toda la culpa la tiene un hecho que sucedió siglos antes y siguen usando esa acusación una y otra vez.
En lugar de trabajar duro y encontrar métodos para poder sobresalir estos grupos culpan  a terceros para así tener beneficios gratuitos de un gobierno al que supuestamente detestan.
El siglo XX y XXI son los siglos del victimismo, el tiempo en el que no se lucha para sobresalir sino que se piden derechos tal cual mendigo.
La así conocida “culpa blanca” ha movido a los pueblos occidentales a abrir sus fronteras y a tolerar la destrucción de su cultura. Este sentimiento de culpa lo ha llevado a un patético sentimiento de tolerancia y sumisión que le ha hecho perder su orgullo.
El hombre occidental debe pedir perdón constantemente, debe arrodillarse, sentirse avergonzado de su pasado, de su historia y de su sangre. Esa es la máxima que se le ha enseñado por años y años de lavado de cerebro multicultural.
El victimismo es un instrumento de grupos parasitarios para conseguir fondos económicos, votos, una posición de poder, sin embargo quienes menos reciben son los miembros de la comunidad a la que dicen representar.
Podemos ver el victimismo entre los negros que constantemente culpan al hombre blanco de su desgracia, incluso cuando pertenecen a un nivel socioeconómico alto, de fama y prestigio se siguen viendo a sí mismos como víctimas de racismo.
Tanto los negros como los indígenas están amparados por organizaciones de derechos humanos pero los que son los tres lobbies más poderosos y ha usado el victimismo a su favor han sido el lobby judío, el lobby gay y el lobby feminista. Los tres incuestionables, los tres con el poder de destruir la vida de alguien con solo tronar los dedos, los tres intolerantes y dispuestos a perseguir mediáticamente a aquellos que los cuestionen.
El temor es un factor clave para este tipo de organizaciones, el lobby gay difunde el temor a la sociedad homofóbica, el lobby feminista el temor al supuesto patriarcado para mantener una unión mientras que el lobby judío mantiene la idea del antisemitismo para tener a su comunidad adherida a sus ideales.
El miedo a los gentiles, el miedo a los heterosexuales, el miedo a los hombres, la persecución mediática de estos tres grupos, el miedo es el arma que usan estos tres lobbies para mantener unidos a los suyos.
Lo que está detrás de estas organizaciones es la demagogia pura, el vivir del trabajo de otros, el prestigio y poder de los medios.
En la actualidad el victimismo se puede ver en los criminales, un violador o un asesino siempre aparecerá como una “victima incomprendida” en los medios mientras que el sistema de justicia y las verdaderas víctimas aparecerán como villanos.
Las organizaciones de derechos humanos han volteado las cosas a favor de los criminales, de esa manera los pederastas son incomprendidos, los peores asesinos en serie son “víctimas de la sociedad”, el que apuñala y roba es otra “victima de las circunstancias”.
Por ejemplo si unos indigentes violan y asesinan a una mujer, entonces en los medios se les vera como “jóvenes incomprendidos”. Si un negro asalta y viola entonces en los medios aparecerá como una “víctima del racismo”.
El victimismo se ha vuelto un instrumento para obtener beneficios legales, para no tener culpas y para tener la opinión pública a su favor.
Los países tercermundistas adoptan esta actitud para recibir compensaciones económicas del “opresor” europeo a pesar de que su independencia ocurrió tiempo atrás.
Claro es más fácil exigir dinero que trabajar duro para poder salir adelante, es mejor decir que fuimos “saqueados”, “explotados”, “esclavizados” en lugar de buscar soluciones a nuestra condición. Es mejor exigir derechos que luchar por ellos.
Nadie tiene porque ayudar a los países del tercer mundo, esta actitud de donar constantemente dinero es negarles la oportunidad de que salgan de su situación por ellos mismos y al mismo tiempo alentar una actitud parasitaria.
El victimismo terminara cuando cada quien acepte sus responsabilidades, cuando cada raza tenga su orgullo y cuando dejemos de llorar por el pasado pidiendo compensaciones en el presente. No hay que arrodillarse, no hay que pedir perdón ni avergonzarse de nuestra sangre.


Marzo 2014

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