"Escribe con sangre y comprenderas que la sangre es espiritu"

Friederich Nietszche







lunes, 5 de mayo de 2014

El culto al toro



                                                              Por Fernando Trujillo

Quisiera aclarar que no soy aficionado a la tauromaquia, no asisto a fiestas bravas pero este artículo quiero ahondar un poco en la historia de la tradición taurina, en el culto al toro y su importancia como parte de la identidad hispana.
Desde la más remota antigüedad el culto al toro sagrado ha estado presente, animal fornido, bravo, de carácter violento y furia temible, ha sido uno de los animales más admirados y temidos dentro de la antigua cosmovisión europea.
La historia del toro y la tauromaquia han estado presentes en el mundo europeo desde antes de la formación de España como estado y tienen sus orígenes en el mundo griego pre-helénico. Vamos a ser claros, si no fuera por la antigua tauromaquia hace mucho que el toro de lucha hubiera sido extinguido, su carácter de pelea lo hace un luchador nato y caótico que estando en el campo provocaría peleas y matanzas contra otras especies, por lo que su captura y domesticación evitaron que los antiguos tuvieran que cazarlos continuamente hasta exterminarlo.
Este culto al toro no tiene su origen en el sadismo y la tortura gratuita como los modernos antitaurinos lo acusan sino en la antigua espiritualidad europea, en los ritos de fertilidad, en el continuo ciclo de vida, muerte y resurrección.
Los cultos a Mitra, los juegos minoicos y las corridas de toros españolas son celebraciones con una fuerte conexión con el mundo natural, una fiesta en la que se celebra la lucha eterna entre la bestia y el hombre.
Los primeros en organizar estos juegos con el toro fueron los pueblos mediterráneos cretenses y minoicos, en estos juegos jóvenes desnudos de ambos sexos saltaban sobre el toro burlándolo, esquivaban al toro y lo tomaban por los cuernos dando un salto. Era no solo burlar a la bestia sino burlar a la muerte, jugar con ella y esquivarla, era al mismo tiempo un rito de virilidad y de riesgo.
Cuando llegaron los pueblos helenos estas tradiciones continuaron, la historia de Zeus convertido en toro y violando a Europa, la historia de Teseo matando al minotauro—el hombre matando a la bestia, triunfando sobre su parte animal—y la relación entre el toro y los cultos dionisiacos son parte del alma europea.
En la antigua Roma los cultos legionarios eran iniciados en los antiguos misterios de Mitra, se reunían en una cámara oscura en donde el toro era degollado y su sangre caía sobre el aspirante a recibir la iniciación.
Matar al toro era un triunfo sobre la bestia, beber su sangre era tomar su fuerza y virilidad, según el mito Mitra cabalgo sobre el toro apuñalándolo, entonces su sangre cayó sobre la tierra fecundándola.
Estos rituales están asociados a la muerte pero también a la vida, a la lucha y sobre todo a la virilidad. Antes de que el culto a Mitra llegara a Europa, en Roma los hijos de los patricios luchaban en el coliseo con el toro considerándolo un honor.
Estos ritos eran pruebas de virilidad entre los jóvenes que enfrentaban a la bestia, que se batían a duelo enfrentando la muerte, eran ritos iniciáticos en los que un joven pasaba a ser un guerrero al matar al toro.
La lucha entre el toro y el hombre es un ciclo de vida y muerte, con la muerte del toro viene también la muerte espiritual del hombre ahora renacido en un guerrero.
Estos rituales por supuesto no eran aptos para sensibles—ni en la actualidad lo son—sino para hombres temerarios, sin miedo a la muerte, para almas ardiendo.
La lucha entre Mitra y el toro al igual que Teseo y el minotauro son al mismo tiempo la guerra entre el ser humano y la bestia, la lucha contra nuestro lado oscuro, dominar al toro es dominar nuestras pasiones animales, los bajos instintos, a la bestia que todos tenemos en nuestro interior.
Dentro de esta cosmovisión taurina la sexualidad juega un rol prominente, Mitra mata al toro derramando su sangre sobre el mundo fertilizando la tierra, aquí la sangre cumple la función del semen al engendrar vida de la muerte.
De la misma manera en la antigua religión griega se encuentra la violación de Europa por parte de Zeus convertido en toro, el toro está asociado con la masculinidad y con una sexualidad potente.
Esta relación entre el toro y la potencia sexual masculina se remonta al paleolítico, en algunas cavernas incluso se han encontrado imágenes de animales con grandes cuernos copulando sobre una mujer embarazada que representaría el principio femenino.
Algunos toreros han experimentado un placer similar al orgasmo durante la lucha, la relación entre muerte y sexo se manifiesta durante la corrida. A pesar de que en muchos aspectos la tauromaquia moderna ha perdido gran parte de su misticismo, estas pasiones, este instinto violento y sexual pulsan en el torero, en el hombre que se enfrenta a la bestia.
Muerte, renacimiento, sexualidad, iniciación mística y virilidad son las partes que componen el culto al toro como parte de la psique europea.

La tradición taurina es parte esencial del mundo hispano, el culto al toro está presente en la hispanidad desde la formación de España como estado.
Debo confesar que antes era antitaurino ignorando el culto al toro, su religiosidad y la mística detrás del toro, pero me he dado cuenta que para bien o para mal no se puede hablar de identidad hispana dejando al lado el culto taurino.
Recuerdo que hace algunos años leí la Serpiente Emplumada uno de los mejores libros de D.H Lawrance ubicado en México, en el primer capítulo los personajes presencian una corrida de toros sintiendo desagrado por lo que consideran algo abominable. Lawrance es un extraordinario escritor pero como buen anglosajón no entiende el alma hispana.
La relación entre lo hispano y lo taurino es cultural, espiritual e incluso biológica, forma parte del alma e identidad de España y los pueblos hispanos.
El movimiento antitaurino está conformado mayormente por burgueses, hipsters, ambientalistas y veganos que vienen de las ciudades, gente que no conoce el mundo rural y que solo conoce el mundo natural a través de los programas de NatGeo. Ellos viven cómodamente en las ciudades, tomando su café de Starbucks, ejerciendo su activismo ambientalista en redes sociales pero desconoce por completo el mundo rural, el mundo campesino y la identidad hispana.
En el fondo los ambientalistas y progresistas de ciudades odian este mundo rural al que consideran primitivo y falto de su cultura moderna que los hace sentir seres superiores, ellos jamás van a entender al ranchero que vive de los toros, a los vaqueros y a los campesinos, jamás van a entender ese mundo y esa cosmovisión taurina.
Por supuesto desconocen toda la tradición taurina, no saben sobre Mitra y su culto, son personas ignorantes, intolerantes y lo pero es que se creen humanitarios e inteligentes por seguir la moda ambientalista.
El movimiento antitaurino es propio del pensamiento posmoderno que borra la identidad de los pueblos del mundo en pos de lo nuevo, el progreso, lo “cool” y lo “nice”.
La mayoría de las organizaciones ambientalistas como PETA y Greenpeace que aborrecen la tradición taurina son movimientos generados en países anglosajones como Inglaterra y Estados Unidos que tienen su origen en logias masónicas. Su objetivo es borrar la identidad de los pueblos hispanos.
No solo ese es el objetivo sino borrar los instintos masculinos, el instinto de agresividad por un pacifismo para hacerlo más manso y obediente, un hombre desvirilizado y sin instintos, sin agresividad y sin identidad.
Un buen amigo dijo sabiamente que cuando desaparezcan las corridas de toros será el fin de la libertad de expresión. Aunque las modernas corridas de toros han perdido ese antiguo misticismo aún son una forma de vida para el hombre de las comunidades rurales, aun es parte de la indisiocracia del mundo campesino.
Los campesinos y los hombres de las comunidades en países como México viven de la tauromaquia ¿Qué va a pasar con ellos si la censuran? Eso a los pedantes progresistas no les importa, solo les importa imponer su posmodernismo.
El culto taurino es parte del alma de los pueblos hispánicos, parte de nuestra identidad y nuestra historia. Como tal es necesario protegerla y valorarla del pensamiento posmoderno actual.


Mayo 2014


Referencias

Ernesto Mila, En defensa de nuestra identidad: Corridas de toros

Riane Eisler, Sexo, mitos y política del cuerpo

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