"Escribe con sangre y comprenderas que la sangre es espiritu"

Friederich Nietszche







miércoles, 21 de mayo de 2014

El Poder del Patriarcado (III): La mujer en el patriarcado



Por Fernando Trujillo

Las feministas siempre han acusado al patriarcado de haber oprimido a las mujeres por siglos, culpando a este sistema de todas las violaciones, de una supuesta esclavitud y de una supuesta persecución.
La palabra “heteropatriarcado” usada por feministas y gays es una falacia, actualmente el patriarcado como tal no existe pero eso lo veremos más adelante.
Todo lo que sabemos de la historia de la mujer dentro del patriarcado viene de distorsiones feministas, neopaganas (por parte de la rama wiccana) y de círculos intelectuales de izquierda. La gente no lee, no investiga, prefiere creer lo que los intelectuales feministas y las activistas de este rublo les dicen como algo incuestionable.
No vamos a negar que existieron casos de injusticia, de violencia pero esto no es todo lo que define al patriarcado, la mujer no estaba por completo esclavizada ni era un objeto de segunda dentro de este sistema.
Cuando se menciona la palabra “patriarcado” la inmensa mayoría ve una época oscura en el que la mujer no tenía ningún derecho mientras que el hombre oprimía y violaba al mismo tiempo que destruía la naturaleza.
Tales errores vienen sin duda de la concepción semítica en el que la mujer es un objeto de “pecado” pero en artículos posteriores hablaremos de este “patriarcado” semita.
Existe mucha desinformación con respecto al papel de la mujer dentro del patriarcado indo-europeo, hemos creído que el rol de la mujer dentro de este sistema era solo ser una especie de esclava del hombre pero como veremos las mujeres siempre tuvieron un papel importante dentro del mundo antiguo.
Aclaremos esto, en el patriarcado a la mujer no se le mima ni se le malcría, el hombre no se somete a sus caprichos sino que tiene un papel determinado. El propósito de la mujer dentro del patriarcado era ser madre, esposa y el motor espiritual del hombre.

Dentro del patriarcado existieron figuras femeninas fuertes, dentro de la antigua religión griega nos encontramos con Atenea, Artemisa-Diana que eran ejemplos de diosas austeras, castas y sabias en contraposición a los mitos matriarcales que aun perduraban en las polis.
Atenea en su función como motor espiritual del hombre fue protectora de los héroes Odiseo y Perseo a los que fue ayudando en sus hazañas. La contraposición de Atenea seria Medusa un antiguo vestigio del matriarcado pre-helénica, una diosa oscura y monstruosa a la que el héroe helénico Perseo decapita.
Graves en sus mitos griegos señala que los atenienses hicieron de la virginidad de Atenea el símbolo de lo invencible de su ciudad por lo que disfrazaron los primitivos mitos en los que la señalan como ultrajada por Poseidón y negaron que tuvo hijos con el dios Hefeso.
Es posible que Atenea fuera parte de la triple diosa del matriarcado fungiendo como ninfa, con la llegada de la conquista helena estos mitos primitivos fueron suprimidos y Atenea fue regenerada en una doncella virginal.
Sucede algo parecido con Artemisa la doncella virgen y cazadora de venados, antes de tener ese título era una diosa-ninfa totémica en las primitivas sociedades matriarcales a la que se le dedicaban orgias y sacrificios antes de ser regenerada en una diosa virgen.
Las otras diosas como Afrodita, Demeter y Persefone serían vestigios de los cultos matriarcales a los que los helenos adoptaron, esta influencia tuvieron como repercusión la feminización de las costumbres helénicas.
Esparta ante esto fue una reacción contra esta feminización, contra la decadencia de la civilización y el último vestigio del patriarcado en su forma más pura.
Desde su concepción la mujer espartana estaba sometida a un duro entrenamiento como los hombres pero a diferencia de estos, su educación era severa pero no llegaba a los grados de violencia que el entrenamiento masculino.
Resulta irónico y algo que las feministas modernas desconocen—o simplemente les molesta tanto que lo ignoran—el hecho de que en el único patriarcado puro que había en Grecia la mujer gozaba de más libertades y derechos que en otras partes de la región.
La mujer espartana boxeaba, hacían lucha libre, natación, gimnasia y danza, participaban junto con los hombres en torneos y juegos, sabían leer y escribir, comían las mismas raciones que los hombres, además tenían la libertad de escoger con quien podían casarse, algo impensable en otras ciudades-estado.
Esta libertad consista en saber elegir al mejor hombre para procrear, al mejor guerrero, esa era el concepto de libertad sexual que tenían los indo-europeos, saber escoger al mejor hombre, a la mejor mujer de su raza para continuar la estirpe.
Debido a su educación y a la severidad de su entrenamiento, Esparta tenia a las mujeres más bellas de su tiempo. Homero llamo a Esparta “Tierra de mujeres hermosas”, las mujeres espartanas eran conocidas por esta extraordinaria belleza, la austeridad y la madurez que superaba a las mujeres de otras regiones de Grecia.
Las mujeres espartanas despreciaban los tintes, las joyas, los lujos a los que miraban como signos de decadencia. La educación patriarcal espartana dio una clase de mujeres al borde la perfección, orgullosas, atléticas, sabias y libres que superaban a las mujeres de su tiempo y a las mujeres modernas.

La figura femenina tuvo una importante relevancia en el Medievo a través de la figura de la Dama, esta mujer arquetípica era una descrita como una mujer hermosa que impulsaba al guerrero y al poeta a realizar grandes hazañas.
El “amor cortes” de la época consistía en una dama de alta cuna que fungía como motor espiritual del caballero en las justas y en las cruzadas.
La Dama acercaba al hombre a la Divinidad, la figura poética de Beatriz en la obra de Dante es un ejemplo de esta figura. La contrapartida de la Dama seria la Bruja, una anciana fea que representaba el oscurantismo del matriarcado, un ser que alejaba al hombre de la luz y lo llevaba hacia la oscuridad.
En Japón nos encontramos con Amaterasu la diosa solar del shintoismo y  antepasada de la familia real japonesa, el mito y la realidad se llegan a mezclar en esta historia dando un origen divino a la familia imperial que aún sigue en el poder.
El shintoismo religión  puramente nacionalista—es difícil concebir a Japón sin el shinto—es una fe patriarcal que tiene entre sus valores el honor y la disciplina.
Fuera de mitos los sistemas patriarcales de occidente tuvieron pocas pero notables mujeres que marcaron sus destinos.
Dentro del patriarcado la función de la mujer era ser madre, era ser esposa, el guerrero iba a defender su patria, su comunidad en donde se encontraban sus mujeres. Iba a defenderlas a ellas del invasor, esto era pelear y defender la tierra en la que nacieron, la madre patria de enemigos externos.
La tierra siempre tuvo un rol materno, propiamente femenino, era el deber de sus hijos el pelear y morir por esas tierras, en donde estaban sus mujeres y sus familias.
Viendo esto podemos decir que el patriarcado siempre fue protector de las mujeres, contrario a lo que la mentalidad feminista manifiesta.
Aunque pocas el patriarcado dio a mujeres excepcionales que sobresalieron por sus hazañas y por defender su tierra.
Tenemos a Boudica que lidero la lucha contra los romanos, tenemos a Juana de Arco y tenemos a la reina Isabel la Católica y Catalina la Grande ambas formadoras de imperios.
La reina Isabel de Castilla fue el ejemplo de una “mujer con poder”, pieza fundamental en la reconquista y la principal formadora del imperio español, también resulta curioso como las feministas modernas evitan su figura e incluso le tienen un cierto odio, cuando se le podía considerar incluso una “feminista” dentro de una época “machista”.
Quizás este odio se deba a su catolicismo y al hecho de que ella fue la llave de la políticamente incorrecta hoy en día conquista de América.
Ante todos estos antecedentes ¿Podemos seguir considerando al patriarcado un sistema opresor con la mujer? No vamos a negar como dije al principio que pudo haber existido injusticia y casos de opresión pero durante los patriarcados europeos la mujer tenía su  papel como madre y esposa, este rol no es una “construcción social” sino algo biológico que la caracteriza. Las consecuencias de este matriarcado moderno en el que hombres y mujeres han perdido los roles que la naturaleza les asigno han sido desastres como el incremento de la violencia de género, la violación, la estrongenizacion y el cada vez más violento conflicto entre hombres y mujeres.
En este matriarcado existe un falso concepto de “libertad”, los hombres creen que por fin después de “siglos de opresión patriarcal” son libres de sus roles de género, se han entregado a las peores aberraciones anti-naturales y creen que gozan de todos los derechos que les otorga la sociedad democrática.
En este contexto es comprensible el odio por el patriarcado, pues representa todo lo que odia y lo que los acompleja pero que al mismo tiempo desconocen por completo.
Lo que caracteriza al patriarcado es la protección por lo que se ama, esto es la patria, la esposa, la madre y las hijas. Lo femenino.


Mayo 2014


Referencias

Europa Soberana: Esparta y su ley

Robert Graves: Mitos Griegos I

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