"Escribe con sangre y comprenderas que la sangre es espiritu"

Friederich Nietszche







viernes, 26 de septiembre de 2014

El Poder del Patriarcado (IX): ¡Revuelta carnívora!



Por Fernando Trujillo

La cacería y el consumo de carne fueron esenciales en la formación genética de nuestros antepasados,  según estudios el hombre de Neandertal usaban el fuego para cocinar sus alimentos y cazaban principalmente  bisontes, cabras, caballos, siendo el depredador principal de su entorno. El hombre de Cromagnon cazaba mamuts, renos, caballos, practicando además la pesca y homenajeando a los animales que cazaba en pinturas rupestres. En ambos casos la dieta carnívora aporto a estas razas una impresionante musculatura,  alta capacidad craneal y una resistencia sobrehumana al frió y al dolor.
La cacera es la profesión más antigua de este mundo—y no la prostitución como afirman las feministas—se encuentra en nuestros genes, en nuestra memoria como especie, la cacería es parte de nuestra naturaleza.
Para el hombre primitivo la cacería era una cuestión de supervivencia pero también una cuestión espiritual. Se sabe que los neandertales adoptaban conductas rituales que evidencian la presencia de una forma de espiritualidad o religión, el hombre de Cromagnon rendía un culto espiritual a la caza.
Esta espiritualidad primitiva dio origen a los dioses cazadores, dioses con cuernos—de carnero o ciervo—que representaban la naturaleza animal del hombre y que fueron los primeros arquetipos de la espiritualidad patriarcal.
Con la llegada de la agricultura también llegaron otros males a la salud, entre ellos el sedentarismo, la obesidad, los problemas cardiacos y otras enfermedades. Esta nueva cultura estaba asociada a la veneración por la Madre Tierra—Demeter, Ceres—la diosa de la tierra, la prostitución y la feminidad.
Tenemos dos Cosmovisiones nuevamente: los dioses patriarcales, cazadores, barbudos, cornudos, arquetipos de virilidad y fuerza, portadores de la lanza y la lanza, por el otro lado tenemos a las diosas matriarcales,  la madre que ata a sus hijos a la tierra,  portadora de la hoz. Es Rebeca la que desprecia a su hijo Esaú el cazador y aconseja a Jacobo para que lo traicione, en los mitos hebreos, es también  Astarte diosa de la prostitución de los pueblos orientales y que tiene por pareja a Atis el dios castrado, es Coatlicue la Madre-serpiente-monstruo de los pueblos del antiguo México.
Estas dos ideas que hemos visto a lo largo de este ensayo están presentes en la forma de alimentarnos. Si nuestra civilización es un matriarcado, nuestra dieta será la propia de los pueblos matriarcales.
Hasta hace unas décadas la dieta del hombre occidental era bastante equilibrada, se reconocían las propiedades saludables de la carne y las grasas animales, el desayuno estaba compuesto de huevos, tocino, jamón. Pero ha últimas fechas ha existido una campaña de desprestigio contra el consumo de carne, por el contrario la dieta basada en cereales ha aumentado considerablemente, las campañas en pro de los cereales son masivas encontrando anuncios en televisión y en revistas sobre productos hechos a bases de estos.
El desayuno actualmente consiste en un plato de cereal, café, yogurt y una coca-cola para en la bolsa. Abundan cientos de dietas en revistas de mujeres a base de yogurt, cereal y granos que son perjudiciales para la salud.
Desde los años sesenta se han vuelto masivamente populares las corrientes vegetariana y veganistas sobre todo en grupos hippies, new age, colectivos pseudo-espirituales y de izquierda mayormente.
Podríamos decir aunque esto sonara ridículo que existe una “conspiración contra la carne” a nivel mundial,  por un lado la propaganda alimenticia en esta civilización está enfocada al consumo de cereales, de yogurts, de tofo y de soya y seguramente alegaran que franquicias como McDonalds o Burger King tienen fuertes campañas publicitarias pero estas franquicias producen comida basura, son parte del Sistema que quiere un pueblo obeso, con enfermedades como la diabetes y los males del corazón.
Actualmente pululan en los medios los pseudo-especialistas que hablan de dietas veganas, que hablan de que volverse vegano es más saludable, que te hablan de una nutrición políticamente correcta pero déjame decirte algo, a todos esos tipos los mueven los intereses económicos y un falso moralismo.
Los colectivos veganos-vegetarianos—aliados y conformados por feministas—hacen un proselitismo constante e intolerante guiados por una moral “políticamente correcta” poniendo como escudo el sufrimiento animal, llegando a considerar asesinos a aquellos que comen carne. Estos colectivos relacionan el consumo de carne con el patriarcado y tienen razón esta vez: la dieta carnívora es propia del patriarcado.

¿Qué es una revuelta carnívora?
Una rebelión contra el matriarcado debe empezar por nuestra alimentación, se debe comenzar entonces con una revuelta contra la alimentación matriarcal es decir contra  ese sistema alimenticio de esta época.
Lo ideal sería volver al concepto de cazador-recolector pero a estas alturas esto es imposible, irrealizable y una catástrofe natural. Destruir la industria de los cereales por completo es algo imposible, una locura, pero aun así con pequeños actos de rebelión podemos tener nuestra propia revuelta contra el modo de comer actual.
Empieza consumiendo mucha carne, equilíbrala con verduras y acompáñala con agua—también es válido el juego natural—pero rechaza cualquier bebida azucarada como coca-cola, Pepsi o cualquiera de las que vendan.
Cocina tu propia carne, la carne es el alimento más fácil de cocinar por lo que no debes de tener muchos problemas, de preferencia ve a una carnicería donde no le pongan químicos pero esto es bastante complicado en esta civilización.
Lo ideal sería encontrar una carnicería artesanal y un carnicero ético pero esto es demasiado complicado, este tipo de carnicerías son muy pocas y son muy caras.
Evita lo más que puedas consumir almidones, harinas, trigo, cereales como es bien sabido estos elementos son los causantes de la obesidad, en nuestra civilización es imposible no consumir estos alimentos así que consúmelos lo más limitado posible.
Haz tu propio activismo pro-carne en las calles, en las redes sociales, en donde puedas, crea una asociación con tus amigos en tu vecindario, en tu ciudad pero lamentablemente la mayor parte de la población tiene el cerebro lavado por la propaganda.
Aunque solo seas tú ponte a hacer un activismo por una dieta carnívora, difunde los beneficios del consumo de carne en todos los medios que puedas, muchas veces tendrás que pelear solo en esta revuelta.
Esta dieta carnívora compleméntala con levantamiento de pesas, ejercita tu cuerpo, dale forma, la musculatura es parte de un hombre nuevo, de un hombre del patriarcado.
Pero de nada sirve un cuerpo musculoso con la mente vacía, así que no te olvides de ejercitar la mente después, lee muchos libros de calidad, lee todo lo que puedas, lee a Mishima, a Evola, a Spengler, a Jack London. Recuerda la máxima griega “mente sano en cuerpo sano”.
Si un día consumiste demasiada chatarra (llámesele pizza, chocolate, papas fritas, etc.) no te preocupes, haciendo el doble de ejercicio podrás moldear tu cuerpo e ir bajando de peso, lo importante es que no comas comida basura todos los días y a toda hora.
Estos actos aunque puedan parecer pequeños son una forma de rebelión contra la alimentación de esta época.
El consumo de carne es bueno para la musculatura, aumenta la potencia sexual, se desarrolla los instintos viriles en el hombre.
La dieta carnívora mejora la calidad de los genes, la calidad del semen en el hombre aumenta y eso da hijos fuertes.
El modo de comer del hombre moderno a base de cereales y granos ha producido un desequilibrio en la alimentación humana, la calidad del semen ha disminuido, la infertilidad en hombres y mujeres ha aumentado y la ausencia de carne en la alimentación es uno de los principales factores de la feminización del hombre.
La soja alimento base para los veganos-vegetarianos y también base en la alimentación produce altas cantidades de estrógeno que producen un caos hormonal en el cuerpo humano, además muchos alimentos hoy en día contienen estos estrógenos.
La dieta vegetariana, la dieta a base de cereales a nivel global es completamente anti-eugenesica, ha producido un hombre obeso, femenino, cobarde, sin instintos, ha sido el nacimiento del hombre moderno.
Una civilización con base alimenticia en estos productos está destinada a desaparecer, a no dejar una herencia, solo a ser barrida de la historia.
En una entrevista para el sitio Food Integrity Now el doctor William Davis dijo sobre la dieta vegetariana: “El vegetarianismo es un concepto moderno, una invención moderna, y me temo que una invención contraria a la evolución de los seres humanos.
Ciertamente ninguna civilización vegetariana ha sobrevivido en la historia, toda nuestra historia genética se basa en el consumo de carne, por lo que la ausencia de este alimento es contra natura.
Esa es nuestra naturaleza como animales, el consumo de carne y una revuelta carnívora es regresar a esa naturaleza perdida.
Olvídate de los chantajes emocionales de los veganos-vegetarianos en los medios de que la dieta carnívora es asesinato,  esas son tonterías ¿Acaso el león siente culpa de devorar al antílope? ¿Acaso el lobo siente culpa por matar al alce? Solo una especie desarraigada de su naturaleza puede pensar semejante idiotez.
Y si eres un asesino, un depredador, un cazador ¿Por qué seguir negándolo? Somos parte del mundo natural, somos una especie omnívora, podemos consumir todo tipo de alimentos pero siempre nos vamos a inclinar por la carne.
No se puede cambiar la naturaleza humana, intentarlo es ir contra las leyes biológicas,  es tiempo de iniciar nuestra propia revuelta carnívora, consumir carne y dejar que el resto siga con su tofu.
Entonces es dejar falsos moralismos impuestos, dogmas contrarios a nuestra naturaleza y volver a esa identidad que hemos perdido en pos de una ilusión de progreso y civilización.


Septiembre 2014


Enlaces


Blog Disidente http://blogdisidente.com/2013/04/21/barriga-triguera-entrevista-con-el-dr-william-davis-parte-1/

http://blogdisidente.com/2013/07/31/entrevista-con-la-doctora-kaayla-daniel-el-lado-oscuro-de-la-soja-parte-1/

http://europasoberana.blogspot.com.es/2013/05/homo-carnivorus-o-revolucion-carnivora.html

domingo, 21 de septiembre de 2014

El Poder del Patriarcado (VIII): La violencia




Por Fernando Trujillo

Un signo del poder del matriarcado es la persecución y el suprimir el instinto de violencia, las consignas de no-violencia, de pacifismo están en todos lados: en los medios, en las escuelas, en los anuncios, en las calles, en la música. Se habla de prevenir el bullyng y de denunciar la violencia contra las mujeres—la violencia contra los hombres jamás es mencionada—se habla de la violencia como parte de un pasado oscuro y bárbaro al que el mundo burgués—propiamente femenino—desprecia y teme.  
La civilización occidental se ha volcado en un pacifismo histérico, la canción Imagine de John Lennon con su utopismo es casi un himno de este tiempo, la consigna sesentera de “amor y paz” sigue siendo recitada en los colegios y los medios pero ese pensamiento pacifista solo se da en los pueblos europeos y americanos.
Estamos obligados a ser más amigables, más tolerantes, más sumisos con el gobierno, las feministas, los LGBT, los criminales, los violadores, los ladrones que se meten a tu casa por la noche. Tenemos que ser amistosos, hablar de derechos humanos y demás mierda.
El lobby feminista-gay es el más violento a la hora de censurar, perseguir y destruir la vida de quienes se oponen, ellos usan la violencia disfrazada de consignas de respeto y tolerancia. Hablan de violencia contra los gays y mujeres pero ellos usan la violencia psicológica contra hombres heterosexuales. Ellos practican abiertamente la heterofobia contra sus opositores. Mismo actuar hipócrita lo hacen asociaciones pacifistas y progresistas.
Actualmente en Estados Unidos grupos de padres de familia, actores de Hollywood, cristianos evangelistas, pacifistas y demócratas hablan de prohibir a los ciudadanos el portar armas, en los países hispánicos se habla de abolir las corridas de toros, en varios países grupos veganos hablan de cerrar mataderos y carnicerías.
Esta histeria por querer abolir cualquier forma de violencia  irónicamente resulta en un acto de violencia contra los derechos individuales y contra las leyes naturales.
Los juegos violentos que los varones jugaban ahora son vistos como bullying, recuerdo que antes los varones jugábamos a policías y ladrones con armas de juguete, ahora asociaciones de madres de familia quieren que se prohíba estos juguetes para apagar el instinto violento, los varones quieren armas de juguete, quieren pelear, quieren ensuciarse, tener moretones, es parte de su naturaleza.
Los niños antes se peleaban y se reconciliaban, era su modo de ser pero ahora cualquier cosa es tomada como bullying, la sociedad matriarcal ha ido poco a poco extendiendo la idea de violencia incluso en las actividades más inofensivas.
El futbol es demasiado agresivo, que el profesor regañe al niño es violencia psicológica, una mala calificación es una forma de violencia.
La sobreprotección materna ha creado una generación de niños cada vez más mimados, susceptibles y emocionalmente dependientes, temerosos de salir a jugar o de tener un espíritu emprendedor.
El Sistema tiene una campaña masiva contra la idea de violencia, alejar a niños y adolescentes de la violencia, se dan medicamentos a los niños para que dejen de saltar y de jugar, se recetan medicinas a jóvenes contra la depresión y el cansancio. Irónicamente esta represión de la violencia ha dado lugar a estallidos de violencia cada vez más sangrientos y patológicos como tiroteos escolares y brutales asesinatos.
Mientras que para los pueblos antiguos se enseñaba a los varones a dominar esos instintos violentos para desatarlos en el campo de batalla, en la sociedad posmoderna las teorías psicológicas—desarraigadas de la naturaleza humana—hablan de reprimirlas como si se pudiera borrar el instinto animal latente en cada humano.

La violencia es parte del orden natural.
La vida es un combate diario y el hombre no es una excepción a esta regla, creemos haber superado la violencia pero esta se encuentra en nosotros. A decir verdad la violencia es el instinto más honesto que tenemos, fue esta violencia la que nos permitió cazar al primer mamífero para devorarlo y saciar nuestra hambre, fue la violencia la que nos ha permitido sobrevivir como especie, ha sido el uso de la violencia lo que nos ha unido contra otros pueblos enemigos.
Con el uso de la violencia podemos proteger a nuestras familias, nuestra sangre, nuestro pueblo, podemos cazar nuestro alimento, podemos enfrentar a enemigos, ningún pueblo sobrevive escondiéndose y quienes lo hacen están destinados a perecer o ser esclavos.
Si te golpean no das la otra mejilla, lo que haces el devolver el golpe con más fuerza, si entran a tu casa por la noche entonces disparas para defender a los tuyos, si un animal salvaje te ataca no te pones a pensar si está en peligro de extinción o en los derechos de dicho animal sino que lo matas para poder sobrevivir.
Ha sido la violencia de los pueblos barbaros la que forjo la historia de Europa, antes de los estados griegos se encontraban los dorios y jonios, antes de la civilización romana estaban los salvajes itálicos, antes de la sociedad medieval se encontraban los barbaros germánicos y sajones saqueando al decadente imperio romano.
Nunca ha sido el anhelo de paz y conformidad los que han escrito la historia, ha sido la barbarie con su instinto por conquistar y por aventura.
La violencia es parte de la historia, del ciclo natural, el querer abolir este instinto es una completa tontería.
Ha sido el poder de la violencia, el poder de los hombres lo que saco al ser humano de su estado como primate hacia la conquista de la tierra, hacia la exploración y hacia la lucha por la vida.
Este entendimiento de la violencia como parte del orden natural lo saben muy bien el terrorista musulmán, el kurdo, el ucraniano, el ruso, el granjero Boer, el guerrero zulu, los autodefensas mexicanos. Todos ellos viviendo en tierras hostiles en donde es disparar o morir, donde la vida es un combate diario por proteger a los tuyos y sobrevivir.
Al terrorista de ISIS no le importa las consignas pacifistas de la sociedad occidental, para el todo hombre blanco es un infiel al cual matar y toda mujer blanca una ramera a la cual violar. Mientras los progresistas hablan del “verdadero” islam como “religión de paz” los terroristas islámicos saben lo que dice el Corán y saben que su fe es de guerra.
Al guerrero zulu tampoco le importa el pacifismo ni la ridícula letra de Imagine, el quiere matar hombres blancos.
Los autodefensas mexicanos y los granjeros Boers conocen la violencia de las armas para defender sus tierras, a sus mujeres y su propiedad de sus respectivos enemigos (narcos, el estado, los zulus) ambos grupos viviendo en tierras duras en donde no llega la sociedad del bienestar, librando combates a diario por sobrevivir. Ambos grupos merecen toda nuestra admiración.
Los milicianos ucranianos librando combates por su libertad, los milicianos kurdos peleando contra ISIS. Todos ellos saben que la violencia es la respuesta contra el enemigo, no hay diálogos de paz ni nada solo el uso de las armas para ganar su derecho a la vida.
La violencia no la generan los videojuegos, la televisión o la música heavy metal, es parte de la naturaleza, de la genética humana. Las personas son violentas porque está en sus genes, ningún paradigma pacifista podrá cambiar esa verdad.
Prohibirles a los niños practicar boxeo o jugar fútbol americano es algo ridículo, el problema no es la violencia, el problema es negar ese instinto en lugar de enseñarles a los varones a dominarla.
El entendimiento de la violencia puede llevarnos hacia una mejor comprensión del orden natural, de sus leyes y puede alejarnos de la decadencia genética en la que nos encontramos.
La violencia es parte de nuestra historia genética, quien no comprenda estos simplemente no comprende el sentido de la vida.
Somos seres violentos, no temamos decirlo, somos cazadores, somos asesinos, somos hijos de la lanza y la espada. La violencia es parte de nuestra naturaleza desde el militar eslavo hasta el vegano pacifista todos tenemos ese instinto en nuestro ADN. Es tiempo de dejar las hipocresías, de dejar de negarlo y abrazar por completo nuestra naturaleza como depredadores y como hombres.


Septiembre 2014

jueves, 11 de septiembre de 2014

Tantra



Héroe y sacerdotisa
Entran al círculo
Siete chakras
Siete demonios
Magia sexual
Unión mística
Hacen el amor
Retienen el orgasmo
Ascensión
Una fuerza se libera
Coito místico
Liberación
Se rompe el huevo cósmico
El Hombre Diamante ha nacido



© Fernando Trujillo



19-05-13