"Escribe con sangre y comprenderas que la sangre es espiritu"

Friederich Nietszche







lunes, 23 de febrero de 2015

Lenguaje incluyente



Por Fernando Trujillo

En su opus magna 1984 Orwell nos introducía a lo que era la neolengua, este lenguaje era un proyecto del Ingsoc para sustituir al viejo lenguaje para así dominar el pensamiento de la población y anular cualquier pensamiento disidente al partido.
Déjeme decirle lector que nuevamente Orwell tiene toda la razón y su obra una vez más fue un adelanto a nuestro tiempo. La neolengua existe, los sistemas democráticos lo han estado elaborando en los últimos años y tiene por nombre: Lenguaje incluyente.
Esta modificación al lenguaje no es nueva, el lenguaje políticamente correcto se viene gestando desde hace años en los países que conforman occidente.
En Estados Unidos por usar una palabra considerada “racista” u “homofóbica” ya es causa de un linchamiento mediático, de pagar una indemnización a la víctima (Cuántos no se aprovecharan de esto), de una demanda o incluso la cárcel ¡Por usar una palabra!
Dentro de las redes sociales está surgiendo una tendencia a cambiar las letras por una equis o con el símbolo de arroba, pongamos un ejemplo cuando hablan de un grupo de personas, lo cambian por “personxs” o cuando hablan de los hijos, cambian a esto “hijxs” para referirse a ambos géneros. De esta manera se tergiversa el lenguaje, se anula el género, la identidad sexual de los individuos en el lenguaje de internet.
Esta tendencia es usada por colectivos feministas como una forma de pelear contra el “lenguaje sexista”, este tema de las redes sociales podrá parecerle al lector algo frívolo pero ejemplifica hasta qué punto se está deformando la lengua para adaptarla al pensamiento uniforme y políticamente correcto de este Sistema.
En México por presión de organismos de derechos humanos se está implementando el uso del lenguaje incluyente, una prioridad que el gobierno tiene—por encima de la inseguridad, la violencia criminal o el incremento de pobreza—en las escuelas para evitar el así llamado bullying verbal o que algún niño se sienta excluido por sus compañeros o maestros.
En los colegios los profesores tienen que referirse a sus estudiantes como “alumnos y alumnas”, tiene que dirigirse a los padres con los términos “padres y madres”, irónicamente a este respecto el lenguaje incluyente excluye y separa en lugar de incluir.
En la ciudad de México ya se considera un delito el usar palabras “homofóbicas”, usted ciudadano ya no puede decir un chiste o hacer una crítica hacia el colectivo LGBT sin recibir una sanción o inclusive la cárcel.
Por más ridículo que pueda sonar esto ya es una realidad en la mayor parte del mundo occidental, estamos recibiendo un adoctrinamiento mediático y gubernamental en el uso del lenguaje diario, un lenguaje único para una sociedad uniforme.

El objetivo de esta neolengua, de este lenguaje incluyente es borrar las identidades, las diferencias para generar una lengua única en el que el pensamiento disidente sea excluido.
Actualmente se vive una época demasiado sentimentalista, demasiado blanda en la que el victimismo para ganar derechos—sin obligaciones—es parte de la política de hoy, en la que por cualquier palabra te acusan de racista, homofóbico, sexista, fascista, etc.
Si contradices una mujer en una plática esta te acusara de machista, si contradices a una persona homosexual te acusara de homofóbico, usar el argumento ad hominen para acusar a una persona se ha vuelto algo común en la sociedad.
La manía por ser incluyente excluye las diferencias humanas, excluye los pensamientos diferentes y lejos de celebrar la diversidad la anula.
En esta sociedad estamos temerosos de mirar a una mujer por miedo a que nos acuse de acoso, si un transgenero te ve en la calle y te dice una vulgaridad no puedes devolverle el insulto sin que te acuse de intolerante.
En el lenguaje incluyente todos deben de estar incluidos pero esto es algo totalmente imposible, la exclusión existe, de alguna actividad o de algún trabajo, de algún grupo siempre va a haber un factor de exclusión.
Habrá personas que no se adapten, que quieran excluirse de un grupo por propia voluntad o simplemente que no son aptas para alguna actividad.
Veamos un ejemplo, en el equipo de futbol de una escuela se obliga al entrenador a tener en el equipo a un chico en silla de ruedas por políticas incluyentes, esto obviamente afecta al entrenador y al equipo al tener a un miembro que no va a aportar (o tal vez aporte muy poco) al equipo, al mismo tiempo se ve afectado al estudiante que no tiene capacidades para el futbol pero posiblemente tenga capacidades en otras cosas.
Sobra decir que si el entrenador intenta sacar al muchacho del equipo entonces los padres de familia armaran un alboroto que incluso podían denunciar en derechos humanos.
Otro ejemplo aplica al mundo laboral, si en un restaurante va a pedir trabajo una persona tatuada, el trabajo se lo dan pero al poco tiempo esta persona resulta ser incompetente, conflictiva con los compañeros y posteriormente se le despida, puede ir a derechos humanos y argumentar falsamente discriminación contra el restaurante.
Las políticas de inclusión han otorgado derechos sin obligaciones, por medio de leyes policiacas han creado un entorno paranoico en el que debemos estar obligados a ser iguales, a incluir de forma obligatoria.
El lenguaje deformado para anular la identidad y al mismo tiempo crear un antinatural sentimiento de igualdad.
Se ha creado una sociedad y un ambiente en el que todos son demasiado sensibles ante un comentario, todo es motivo de ofensa, de demanda, de acusaciones infundadas. Lejos de ser un progreso, las políticas incluyentes son un estancamiento.
Esto se da en la decadente sociedad occidental, los países bajo regímenes islámicos, Corea del Norte y China no están interesados en ser políticamente correctos o los derechos humanos, son totalitarismos feroces pero le pese a quien le pese con los instintos sanos, con la noción natural de que existen diferencias, de que la fuerza es el derecho y la debilidad se aplasta de forma brutal.
La exclusión es parte del mundo natural, se excluye a los débiles y se deja a los fuertes en una manada, se excluye a los no aptos para un trabajo y se deja a los que son aptos, en un grupo se excluye a los que no encajan y se deja a los que si encajan. Esto no se debe a una construcción social sino a una actitud natural entre los individuos.
Pero esta comprensión natural no será entendida en el mundo incluyente, en el lenguaje políticamente correcto y en la sociedad bienpensante que es occidente.
Nuestra sociedad se ha vuelto la pesadilla colectiva, sentimentalista en la que no se admite las diferencias humanas, en donde esa neolengua conocida como lenguaje incluyente se aplica en las escuelas para educar a las nuevas generaciones en esta sociedad uniforme.


Febrero 2015

miércoles, 18 de febrero de 2015

Tenemos el arte para que la verdad no nos mate

Ray Bradbury


¿Sólo conoces lo Real? Cae muerto.
Eso dijo Nietzsche.
Tenemos el arte para que la verdad no nos mate.
Para nosotros el mundo es demasiado.
Después de cuarenta días el Diluvio sigue.
Las ovejas que pastan allá lejos son chacales.
Ese tictac en tu cabeza es de verdad el Tiempo
y vendrá por la noche a sepultarte.
El tibio niño que ahora duerme partirá en el alba,
y con tu corazón irá hacia mundos que ignoras.
Y por eso
necesitamos que el Arte enseñe a respirar
y haga latir la sangre; tener que aceptar la cercanía
del Diablo
y la edad y la sombra y el coche que atropella,
y al payaso con máscara de Muerte
o la calavera que con corona de Bufón
a medianoche agita cascabeles
de óxido sangriento y matracas gruñonas
que estremecen los huesos del desván.
Tanto, tanto, tanto... ¡Demasiado!
¡Destroza el corazón!
¿Y entonces? Encuentra el Arte.
Toma el pincel. Aviva el paso. Mueve las piernas.
Baila. Prueba el poema. Escribe teatro.
Más hace Milton que Dios, aun borracho,
para justificar los modos del Hombre con el Hombre.
Y el divagante Melville se toma en serio la tarea
de encontrar la máscara bajo la máscara.
Y la homilía de Emily D. señala el basurero
de nuestras anomalías.
Y Shakespeare envenena el dardo de la Muerte
y la herramienta de un arte de enterrador.
Y Poe construye un Arca de huesos
porque ha presentido un diluvio de sangre.
La muerte es una dolorosa muela del juicio;
extrae esa Verdad con las tenazas del Arte
y emploma el abismo en donde estaba
oculta en las sombras con el Tiempo y las Causas.
Aunque el Gusano Rey nos devore el corazón
con la boca de Yorick demos gracias al Arte.


De Zen en el arte de escribir
Trad. Marcelo Cohen

martes, 10 de febrero de 2015

Carnaval



Antifaces y mascaras
Baile en las calles
Bailan hermosas muchachas
Jóvenes borrachos las ven
El alcohol fluye
Fiesta
Antiguos dioses se despiertan
Bailan con máscaras humanas
Una joven hermosa se quita la blusa
Un hombre vomita
Una pelea
Baile y borrachera
Exceso
Un porro de marihuana
Una chica hermosa
Todo está permitido

ã Fernando Trujillo

23-05-13