"Escribe con sangre y comprenderas que la sangre es espiritu"

Friederich Nietszche







lunes, 18 de mayo de 2015

Japón, de país samurái a país kawaii



Por Fernando Trujillo

Kawaii es un adjetivo japonés que traducido al español seria “lindo” o “tierno”, antiguamente este término se usaba para referirse a un bebe o a un animal que provocara una ternura en una persona. Actualmente esta palabra se ha vuelto parte de la corriente otaku, de la cultura pop japonesa y se ha vuelto viral en todo el mundo, siendo también asociado a los bronies.
La mercancía kawaii ha tenido una prevalencia en Japón donde incluso edificios de gobierno tienen estos adornos, las prefecturas tienen mascotas kawaii y en donde lo tierno es parte integral de la sociedad.
Un amigo dijo hace un tiempo de manera acertada cuando platicábamos sobre el suicidio ritual de Yukio Mishima “cuando murió el último samurái entonces nació el otaku” y no se equivocaba con esta afirmación.
Uno pensaría que la obsesión por el sexo, por el placer efímero es un fenómeno decadente que se da en el mundo occidental pero si vemos a Asia esta misma obsesión por el Eros se da en Corea del Sur y en Japón. Ambos países americanizados, ambos países con un modelo occidental como sistema de gobierno, ambos países tienen esta obsesión por la primacía del Eros sobre el honor y el deber que caracterizaba el espíritu samurái.
Japón en las últimas décadas se ha sumido en un culto a lo sexual, de una forma bizarra que sobrepasa las parafilias que se dan en el mundo occidental.
Su tecnología está enfocada al placer sexual, a satisfacer las necesidades primarias de su gente en este ámbito, animaciones sexuales, producción masiva de muñecas inflables con apariencia de adolescentes, comercios con meseros vestidos de colegiadas para el disfrute enfermizo de una población decadente, la producción del genero hentai que ha dado lugar a variaciones como el yaoi, el yuri, hasta el subgénero shotacon que incluye a jóvenes pre-púberes en relaciones sexuales.
Eso es la punta del iceberg en una cultura degenerada, un pueblo que ha pasado de ser un imperio a ser un país kawaii, occidentalizado y con un culto hacia el sexo más aberrante y hacia lo “tierno”.
Antes de continuar dejemos en claro que pese a esta degeneración el pueblo japonés tiene un gran manpower, es un pueblo que puede salir delante de las catástrofes, disciplinado y pulcro además de un respeto por el pasado que la globalización no ha podido borrar. Si ese espíritu samurái llegara a despertar volverían a ser una potencia a temer para el mundo.

Al igual que muchos chicos de mi generación crecí viendo anime, vi la serie de Dragón Ball, Mazinger Z, Escaflowne, Hellsing, Samurái X pero desde Japón ha llegado un tiempo de anime diferente al que veíamos de niños, un tipo de anime más “tierno” con personajes de sexualidad ambigua, mas estrongenizado.
Animes como Dragón Ball contenían buenos valores como la amistad, el honor, el pelear por tus ideales pero toda esta nueva oleada de anime y manga que ven los niños de ahora está plagado de personajes estrongenizados, fetichismo sexual entre niños y adolescentes, esto en Japón se lleva haciendo desde hacía años pero en lugares como Iberoamérica esta tendencia está llegando desde hace poco tiempos.
Un ejemplo es un manga de título “Rapeman” que habla de un superhéroe que viola mujeres en forma de venganza, escuche hablar de este manga en un capítulo de “La Ley y el Orden: Unidad de Victimas Especiales” pero no creí que fuera real.
En Japón Rapeman tiene una inmensa popularidad que ha dado lugar a seis películas, ovas y mercadotecnia. Solo un pueblo degenerado puede rendir culto a algo tan repulsivo como lo es el concepto de Rapeman.
Toda esta cultura del anime ha llegado a dominar la cultura japonesa, los personajes femeninos de ojos grandes y apariencia adolescente que están en los restaurantes, cafés, los personajes tiernos de ojos grandes que adornan edificios, los cosplayers adultos que se visten de niñas, feminización de figuras masculinas, de edificios, de la sociedad, un culto hacia todo lo femenino, hacia la homosexualizacion de la figura masculina, hacia la apología a la pedofilia. Japón como país ha llegado a un punto en el que sus peores patologías se proyectan en el anime y el manga.
Desde su derrota en 1945 Japón perdió su espíritu samurái, hasta el día de hoy no han podido superar el trauma de la bomba atómica que literalmente mato su ideal imperial. Con su derrota la figura del emperador perdió su divinidad, se implanto un modelo occidental basado en la visión americana y los derechos humanos, surgieron partidos de izquierda y con tendencias ultracapitalistas que iban desdeñando las antiguas tradiciones.
Mishima y el Tatenokai fueron una reacción contra esta brutal modernización y perdida de los valores samurái, propiamente aristocráticos y viriles. La toma del cuartel y el suicidio ritual de Mishima fue también el final de los últimos samurái y el inicio de una decadencia que al día de hoy ha llegado a un punto más alto.  
En el nuevo sistema educativo del país no hay himnos, banderas, culto al emperador y a los héroes y el concepto de la superioridad de la raza nipona. El japonés egresado de este sistema acepta todas las religiones, todas las razas, todo tipo de gobierno. Es decir un ser globalizado, un idiota multicultural sin identidad y sin concepto del honor.
Este nuevo sistema educativo (al que se le llama “educación valiente”) es una forma de por fin terminar lo empezado en 1945 con la bomba atómica, destruir el ya quebrado espíritu samurái. Se ha eliminado del sistema educativo todo este patriotismo pero se ha dejado la primacía de esta cultura kawaii.
La obsesión por lo tierno, por el color rosa, por lo otaku está presente desde Japón en el mundo occidental tomado por cantantes, artistas y por supuesto la comunidad otaku como estandarte de un pueblo moribundo que ha perdido todo lo que le hacía grande.
Todas las razas, culturas, sufren la oleada de la globalización, del plan de las oligarquías para destruir su alma y su identidad desde adentro. Algunos en menor o en mayor grado, en Asia tenemos estos ejemplos de Corea del Sur y Japón.
Japón ha pasado de ser el glorioso imperio del sol naciente, a ser un país que rinde culto a figuras de ojos grandes y semblante tierno.
Japón ahora es un país kawaii.

Mayo 2015



8 comentarios:

  1. sentí tristeza al leer esto, acertaste sobre el anime y el manga, ahora solo es usado para satisfacer a unos lectores perversos hambrientos de mas y mas degeneracion, creeme que ya no queda casi ni un manga o anime nuevo que pueda ser digno de respeto

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  2. Compa, usted necesita una medalla, lo dijo como nadie más lo puede decir, y lo peor del caso es que los otakus latinos (en especial los chilenos) tergisversan la información y el resultado puede terminar siendo peor tantito.

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  3. Mi opinion sobre esto: Es cierto, el anime a invadido todo Japon, y muchas veces se sexualiza, algunas veces hasta alenta a la zoofilia, pedofilia y a las violaciones, pero no todo el anime es malo, hay animes nuevos que no tiene nada que ver con eso, algo que me disgusto mucho es esto ¨En el nuevo sistema educativo del país no hay himnos, banderas, culto al emperador y a los héroes y el concepto de la superioridad de la raza nipona. El japonés egresado de este sistema acepta todas las religiones, todas las razas, todo tipo de gobierno. Es decir un ser globalizado, un idiota multicultural sin identidad y sin concepto del honor¨ pues aceptar otras culturas es un gran progreso para una sociedad, ademas que para mi el patriotismo es algo (Perdon por usar esta palabra) estupido

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  4. A mi me encanta el Japón kawai este nuevo Japón es distinto al resto del planeta ojalá que siga así hay no hay tabus estúpidos como en los países de Occidente ojalá que todos los países del planeta sean como el Japón kawai.

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  6. YO apoyo el japon kawai no me gusta para el japon samurai para nada ojalá que todos los países Europeos adoptarán esto y se dejarán de estupideces y fueran como el japon kawai todo debería de ser permitido la vida sólo se vive una vez.

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  7. ESTOY EN TOTAL DESACUERDO CON ESTA NOTA todos me gustan de este blog PERO ODIO ESTE ¡¡¡LO ODIO!!!

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