"Escribe con sangre y comprenderas que la sangre es espiritu"

Friederich Nietszche







viernes, 14 de agosto de 2015

La literatura fantástica frente al posmodernismo



Por Fernando Trujillo

Recientemente ha sido publicado un texto en línea con el título “Juegos basados en la Edad Media son racistas”, los liberales en su eterna búsqueda de todo lo que pueda ser “racista” y “sexista” han hecho un blanco la industria de los videojuegos que tengan como tema el periodo medieval o basado en un mundo medieval, Victoria Cooper de la Universidad de Leeds siguiente esta línea de pensamiento escribió “La Edad Media es un espacio donde el supremacismo blanco es legitimizado”, la autora asegura que los videojuegos de fantasía épica son un refugio de ideas conservadoras y nacionalistas.
Este ataque contra la fantasía épica no es nueva ni se orienta únicamente a la industria de los videojuegos—uno de los blancos predilectos de las feministas por cierto—sino a la literatura fantástica, los progres le reclaman a Tolkien por su falta de personajes de color y también le reclaman a George R.R. Martin por lo mismo.
Tanta fue la presión que el Gollum del cine Peter Jackson introdujo a la trilogía del Hobbit a orcos blancos y elfos negros.
El universo de Warhammer también ha sido también acusado de ser políticamente incorrecto por un periodista griego en un artículo titulado “Guerra en el tablero” donde acusa a la versión futurista del juego (Warhammer 40,000) de ser una fantasía militarista, fascista y xenófoba.
La persecución de la fantasía épica tiene una razón, en una literatura posmoderna donde predomina liberalismo, ideología de género, el relativismo cultural, la depravación sexual y masificación entonces la literatura fantástica es el último bastión de Tradición, honor y heroísmo en una cultura en ruinas.
Decía Julius Evola en su Revuelta contra el mundo moderno que el arte heroico en la literatura y en todas su manifestaciones corresponde al Satya-yuga o edad dorada, este arte es una representación de las gestas y mitos heroicos, como contra parte el arte del Kali-yuga o edad oscura es un arte degenerado, un arte masificado, sin identidad, entregado al gusto popular y en este claramente están todos los best-sellers y obras ganadoras de premios que se realizan masivamente.
En esta edad oscura la literatura fantástica es un retazo del arte heroico de la edad dorada que aún permanece pese a los intentos de los medios por corromperlo y destruirlo.
La literatura de autores como Machen, Lord Dunsany, Lovecraft, Ashton Smith, Howard, Tolkien, C.S Lewis y Poul Anderson no solo contienen una alta calidad literaria—superando incluso a los tan vanagloriados autores ganadores del Premio Pulitzer—sino que sus obras contienen esa parte del arte heroico que se ha perdido, sus mundos esta regidos por valores como el honor, la lealtad entre amigos, el heroísmo, el deber, la aristocracia, la jerarquía sagrada, lealtad a la sangre y a los antepasados. Por eso los progres la odian, por eso sus obras son ridiculizadas siendo relegadas a la categoría de “literatura infantil o de entretenimiento”.

Los valores de la literatura fantástica chocan con un mundo posmoderno, incluyente y antirracista porque son valores de otro tiempo, son valores incomprensibles en el mundo cultural del siglo XXI.
Sus símbolos, su esencia, sus arquetipos son ajenos a la mentalidad racionalista y carente de alma que predomina en el mundo del arte actual.
La violencia de Conan el Cimmerio colisiona con la literatura pacifista y bienpensante de esta época, el mundo de la Tierra Media es contrario a los ambientes urbanos que muchos escritores describen, los Siete Reinos con su política elitista y feudal es una afrenta a los esfuerzos de escritores políticamente correctos de recrear un mundo incluyente.
Las feministas le han recriminado a Tolkien por no tener mujeres dentro de la Comunidad del Anillo, de la misma forma les molesta que haya sido un católico tradicionalista.
Como forma de corromper la literatura fantástica ha surgido entonces una nueva ola de autores que pretenden renovarla para hacerla más “fresca” e incluyente, que se burlan de Tolkien por “retrograda”, surge una nueva literatura con orcos buenos e incomprendidos, héroes anarquistas y hasta republicanos, pero pese a toda esta nueva literatura los lectores siempre vuelven a Tolkien.
Porque en sus libros encuentran algo que no se encuentra en los otros, no solo una literatura de calidad sino un mundo hermoso, idealizado, jerárquico y donde predomina el honor y el sentido de aventura.
Ahora vamos por la pregunta ¿Es la literatura fantástica un refugio de ideas conservadoras e identitarias? Frente a una literatura que contiene individualismo y fealdad entonces efectivamente la literatura fantástica es conservadora e identitaria.
En las obras de autores como Howard, Tolkien y Martin los personajes pelean por defender sus reinos, el honor de sus familias y su raza frente amenazas externas.
En el mundo de George Martin—un mundo brutal y realista alejado del mundo ideal de Tolkien—vemos a personajes peleando por diferentes motivaciones, ya sea el control del Trono de Hierro como lo hacen las familias Lannister y Baratheon, ya sea por la independencia de su reino como lo hace Robb Stark peleando por el Norte o por defender los Siete Reinos de la amenaza más allá del Muro como la Guardia de la Noche.
Tywin Lannister a pesar de sus métodos despiadados pelea por mantener el orgullo de su familia, por la preservación de su legado, por otro lado Stannis Baratheon tiene los mismos motivaciones, el honor de su familia y su deber como legítimo rey pero además con un férreo sentido de justicia. En el mundo de Martin el honor juega un papel primordial tal como en la época de Homero y en la saga de Tolkien, no hay medias tintas el honor es total o se corrompe, el honor de la familia debe prevalecer frente a cualquier individualismo.
Jon Snow permanece antepone el honor al amor cuando decide permanecer leal a su juramente antes que a Ygritte, por otro lado su hermano Robb Stark traiciona su propio honor, su propia palabra por una mujer y eso lo lleva a su trágico final en la Boda Roja. El honor es total o se corrompe.
La relación entre deber y honor es un tema recurrente en la fantasía épica, en autores que como Tolkien y Howard se han sentido atraídos por el mundo antiguo antes que por el moderno pero también lo es el tipo de amor cortes, mágico de la antigüedad.
Un ejemplo seria en la obra de Lord Dunsany quien fue su inspiración y también una influencia para Lovecraft, su novela “La hija del rey del País de los Elfos” narra una historia de amor, de la búsqueda de este amor en dos mundos opuestos, el mundo de los hombres y el de los elfos, la mortalidad y la inmortalidad, el amor entre Lirazel y Alveric tiene reminiscencias de los amores míticos como el de Orfeo y Euridice y el Filemon y Baucis. Este tipo de romance difiere de la tendencia de la literatura actual de sexualizar a la mujer y de tener relaciones frívolas y sin propósito.
Otro tema es la importancia de la jerarquía y la aristocracia, en los mundos de fantasía épica nunca existe una igualdad forzada, sino que diferentes jerarquías en donde va a la cabeza una aristocracia de carácter solar.
El mundo de la Tierra Media se mueve por estas jerarquías, por sociedades de castas como la de Rohan, pero también por jerarquías raciales, cada raza sabe cuáles son sus atributos, cuáles son sus propias características, ninguna raza quiere igualar ni superar a otra.
Una jerarquía similar se da en la serie Canción de Hielo y Fuego donde en el continente de Westeros rige un sistema feudal en donde cada familia noble tiene a su cargo una tierra, vasallos, caballeros y es su deber protegerla.
En el mundo de Warhammer 40,000 (una mezcla entre ciencia ficción y fantasía épica) tenemos al imperio humano, regido por una monarquía totalitaria en donde no hay medias tintas tampoco, la lealtad al emperador-dios es total o se corrompe. Cualquier señal de herejía implica que la inquisición borre incluso un planeta entero.
Esta jerarquía también se puede apreciar en los trabajos de Robert Howard aunque él no describió una jerarquía feudal sino más bien primitiva y natural, su aristocracia la forman hombres fuertes, barbaros cuya espada es el único derecho que conocen y se enfrentan a la corrupta vida civilizada.
Conan, Salomon Kane, Bran Mak Morn y Kull son estos héroes musculosos, que se imponen con su fuerza y su propia ética a las masas. Los personajes de Howard fueron retratados en todo su esplendor por el artista Frank Frazzeta (el nuevo Arno Breker como lo definió el nacionalista británico Jonathan Bowden) para sus trabajos.
En toda esta literatura fantástica se encuentran estos valores anticuados, estos mundos retrogradas con valores incompatibles para el mundo posmoderno y eso a los progres les molesta, lo relegan a solo “literatura de segunda” porque esos mundos son ajenos a su propia cosmovisión.
La literatura actualmente está dominada por los ganadores de premios, por los intelectuales hipsters y snobs, por la literatura de masas.
El mundo literario tiene como ídolos a Truman Capote, Allen Ginsberg, Tom Wolfe, Charles Bukowski, Anthony Burguess con su poesía sin belleza, sus descripciones frívolas de ambientes podridos, barrios bajos, sus personajes despreciables sin ética. Todo es parte de la posmodernidad.
La literatura fantástica es un frente a toda la cultura podrida de la edad posmoderna, recupera el sentido de aventura, de honor, de amor romántico en medio de un océano de literatura mediocre, de degeneración y fealdad.
A pesar de todo en los tebeos, en el cine, en los libros este último reducto de tradición sobrevive, perdura en los jóvenes que buscan un ideal en un mundo frívolo.
Los hobbits, los elfos y los bárbaros son la total oposición a los Henry Chinaski y Alex de Large de la así llamada literatura seria.
La literatura fantástica y el género en total son una forma de redescubrir la antigua Tradición Primordial perdida en este Kali-yuga.

Agosto 2015



2 comentarios:

  1. Sinceramente encuentro un poco exagerada tu defensa de la lit. fántastica (auque creo q te enfocas más que nada en el subgénero de la fantasía heroica..). así como también en la forma casi caricaturesca para referirte a la "lit.posmoderna" q es un concepto super amplio,contracdictorio y heterogeneo. Si la lit. fatástico heroica ha tenido aquel carácter q algunos podrían calificar como racista, machista o hasta facista es simplemente x que la gran mayoría de sus historias están ambientadas en mundos medievales o "primitivos"en donde es más factible que existan dragones de tres cabezas q democracia...El sentido del honor y el deber son característicos de la Edad Media asi como tambien la misoginia y las monarquías, etc...No he dicho q no me agrade este tipo de literatura pero si hay q dar razones para decir que es "literatura de segunda" (salvando algunas excepciones) diría que principalmente han tenido, a lo largo de su historia, un carácter meramente evasivo y de entretención (Conan nace como un divertimento más de una revista pulp de consumo masivo...). Actualmente este tipo de obras están claramente ligadas a la cultura pop y de masas, igualmente snob y hipster que la cultura posmoderna.

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  2. Colega soy (o era) un fan de warhammer 40k y si has leído las novelas de la Herejía de Horus verás que el sueño del emperador no era ese imperio fascista (que en el fondo es una crítica del diseñador original de las naciones totalitarias) si no un sitio donde todos y todo tenían su voz y voto pero con la llegada del caos se corrompió todo y degeneró en lo que es ahora por qué crees que tantos humanos hacen pactos con los dioses oscuros y los alienígenas? personalmente yo me aliaría con el imperio Tau por su pacifismo y su gente tan abierta.
    Espero tu respuesta
    Por cierto Rodrigo no estoy de acuerdo con tu razonamiento

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