"Escribe con sangre y comprenderas que la sangre es espiritu"

Friederich Nietszche







sábado, 31 de octubre de 2015

Una historia de fantasmas (VIII): Una esperanza en el Purgatorio

                                                         


                                                              (Ir al Capitulo anterior)

El cielo en el Purgatorio siempre era oscuro, como si fuera a caer una tormenta, algunas veces pasaba cuando llegaban nuevas almas.
Jeremías había salido del edificio en compañía de sus nuevos amigos, la multitud caminaba en silencio, algunos llevaban vestimenta hippie, otros vestimenta militar, había jóvenes con pinta de estudiantes pero tenían marcas de bala en el cuerpo. Algunos lucían desolados pero otros habían formado amistades, aunque aún seguían resignados a su condición.
Jeremías entendió que este lugar era para los que aun tenían asuntos pendientes en el mundo de los vivos, aquellos que fueron asesinados, que murieron en accidentes o que se suicidaron como en su caso iban a parar allí.
-¿Y esa torre?—pregunto mirando la torre más alta que se alzaba sobre toda esa metrópolis, una torre negra que llegaba hasta el cielo negro.
-Ahí vive el Ejecutor
-¿Quién?
-Es el señor del Purgatorio, algunos dicen que es un ángel y otros que es un demonio, el rige desde lo alto de la torre, lo observa todo, puede enviarte al Infierno con solo tronar los dedos. Nunca menciones su nombre en público…..no es bueno hablar de esas cosas—dijo Kyle con un tono de angustia, por lo que Jeremías podía ver el Ejecutor era el equivalente a un dictador en el mundo de los vivos.
Remy contó una historia, de cómo había visto al Ejecutor en acción, había un hombre que había muerto atropellado, estaba diciendo maldiciones y retando al señor del Purgatorio para que bajara a enfrentarse con él.
Todos a su alrededor incluyendo a Remy se alejaron, el tipo se reía y lanzaba constantes desafíos a la torre, gritaba constantemente hasta que el cielo trono, el tipo se quedo callado,  los demás se fueron corriendo.
Remy se fue corriendo junto con la multitud pero alcanzo a ver al tipo inclinado hacia el suelo llorando, estaba suplicando piedad a una figura oscura que debía medir casi dos metros de alto y ataviada  con una capucha negra.
No vio mas, escucharon sus gritos y al volverse no quedaba nada del sujeto más que cenizas. Únicamente se le veía cuando habia revueltas, disturbios, cuando los muertos lo desafiaban o cuando habia riñas y su presencia indicaba un castigo implacable para aquellos que hayan perturbado su descanso.
Habia toda clase de historias sobre el Ejecutor, algunos decían que era el mismo Satán disfrazado, otros decían que fue el primer muerto del mundo, tal vez Adán o quizás Abel que habia adoptado una nueva identidad después de muerto.
-Mejor hablemos de otros temas—propuso Brittany y todos estuvieron de acuerdo. Al lugar al que iban era al mercado del Purgatorio, según le habia contado Remy en ese lugar se reunían criaturas de diferentes realidades a comerciar con los muertos. Había demonios, trolles, hadas, gnomos entre otros, allí podías conseguir cualquier cosa desde algo que dejaste en el mundo de los vivos hasta una maldición para alguien a quien odies en ese mundo, todo por un módico precio.
Merecía la pena visitar ese lugar pensó Jeremías, doblando en una esquina vio un señalamiento que indicaba un lugar llamado “Vecindario”, por lo que tenia visto pocas calles tenían ese nombre y el de aquella calle le llamo la atención.  
-¿Qué es el Vecindario?
-Ni idea—contesto Ladrón.
-Es a dónde van los niños—contesto Kyle, su tono de voz era melancólico, de todos los lugares del Purgatorio aquel era el más deprimente. Nuevamente como dijo Brittany era mejor hablar de otras cosas.
Llegaron hasta una calle cerrada en donde habia una reja despintada y unas grandes letras que anunciaban el mercado.
Era como cualquier mercado en el mundo de los vivos, habia changarros, vendedores gritones, hombres y mujeres de épocas distintas se paseaban por cada puesto mirando y preguntando sobre diversos productos.
Lo que llamo la atención de Jeremías fue una tienda en donde unos muertos estaban arrodillados bajo una figura de cera que representaba a un ángel, habia un hombre pálido y de grandes ojeras vestido de blanco que predicaba sobre como los ángeles vendrían y cerrarían el Purgatorio para llevarlos al Paraíso.
 -El Culto a los Ángeles—pronuncio Remy con un gesto de fastidio.
-¿Qué es eso?
-Abundan en todo el Purgatorio, creen que si rezan y se arrepienten de sus pecados en el mundo de los vivos los ángeles vendrán por ellos para llevarlos al Paraíso—respondió Remy con un tono cínico, Kyle lanzo un bufido llamándolos perdedores.
Remy le explico que habia diversas ramificaciones de ese culto, estaba la Iglesia de San Miguel que creía en la supremacía del arcángel sobre los otros, el Templo de los Serafines una comunidad aislada que practicaba la autoflagelación.  El Culto a la Virgen que solo admitía mujeres y acusaba a las otras de ser blasfemas,  los Inclinados que creían en la sumisión y los rezos constantes,  los Blancos que creían en incendiar todo a su paso, los Rojos que pensaban que Dios era un planeta en otra galaxias.
Algunas veces estas sectas se enfrentaban unas a otras en violentas batallas callejeras, el Ejecutor habia intervenido en numerosas ocasiones mandando a la mayoría de sus feligreses al Infierno pero como las peores plagas siempre volvían a resurgir.
Remy recordaba cuando los Blancos y la Iglesia de San Miguel se enfrentaron, los primeros incendiaron las calles y edificios mientras que los segundos iban golpeando gente a su paso como una turba poseída por la furia. Todo termino cuando el Ejecutor apareció y barrió a la mayoría con su poder.
Los tipos inclinados a los que vio Jeremías pertenecían a una ramificación minúscula en comparación a las otras. Podía ver que incluso después de la muerte existía el fundamentalismo religioso, los humanos no cambian después de muertos pensó Jeremías con amargura.
Un puesto que le llamo la atención era uno que tenía la pinta de una choza maya, se acercó discretamente, el vendedor era un hombre chaparro, moreno que vestía una guayabera típica de la península de Yucatán. Frente al hombre había un puesto con varios frascos.
-Bienvenido joven mi nombre es Yuca ¿Busca algo en especial?—dijo el hombre con un acento típico de Yucatán, Jeremías miro con interés cada uno de los frascos.
-¿Qué es lo que contienen?
-Sabores del mundo de los vivos, tengo este con sabor al tradicional Pib, este otro con sabor a horchata y este otro con sabor a banana Split elija su favorito—dijo el hombre sonriendo amigablemente, Kyle y Oz se acercaron viendo cada uno de los frascos que Yuca ofrecía, pregunto si no tenía uno con sabor a alcohol, Yuca enseño dos frascos uno que contenía el sabor del vodka y otro que contenía sabor de Xtabentun.
-Quizás en otro momento.
-Para servirle joven—dijo Yuca.
Fueron caminando mirando negocios que vendían desde maldiciones para los vivos, había otro negocio que vendía piedras preciosas para hablar con los vivos. Bastante colorido pensó Jeremías.
Kyle y Britanny se quedaron mirando un establecimiento de ropas del mundo de los vivos atendidos por la que antes fuera una supermodelo británica que tomo demasiada cocaína y era amiga de ellos.
Un lugar que le llamo la atención era un establecimiento con pinta árabe que era atendido por un hombre fortachón con ropas de Medio Oriente que era idéntico a Mister Popo, Jeremías se acercó a ver qué era lo que le ofrecía.
-Hola amigo ¿Buscas algo en especial?
-¿Qué eres?
-Soy un djin pero me conocen mejor como un genio—se mostró maravillado nunca había conocido a una de esas criaturas míticas pero era diferente al Genio de la película Aladino, su establecimiento tenia lámparas idénticas a las de la película, alfombras, rubíes, una shisha que seguramente le serviría para pasar la eternidad.
-¿Eres nuevo aquí?—pregunto con ese acento árabe tan marcado, hizo un gesto afirmativo, el genio le pidió que se acercara para murmurarle algo.
-Tengo algo que podría interesarte.
-¿Qué es?
-Un mapa
-¿Del Purgatorio?
El djin negó con la cabeza.
-Entonces.
-Es un mapa para encontrar la Trascendencia—la palabra lo dejo intrigado pero antes que preguntara Remy lo jalo del brazo y lo alejo velozmente del establecimiento del djin.
-No confíes en nadie aquí.
-¿Qué es la Trascendencia?
El rostro de Remy adopto una seriedad que no había visto hasta ese momento, la muchacha se detuvo. Pensaba cuidadosamente las palabras que elegiría.
La Trascendencia era una leyenda urbana entre los muertos, contada de boca en boca entre los habitantes del Purgatorio. Decían que era una puerta, otros que era una escalera y algunos que era una isla, las cosas variaban pero al final la idea era la misa: una entrada al Paraíso.  Algunas almas abandonaban el Purgatorio para buscarla pero nadie las había vuelto a ver, no existía nadie que conociera su existencia.
-¿Tu qué opinas?
-Es solo una historia.
-¿Nunca lo has intentado?
-No es de mi interés.
-¿No te interesa el Paraíso?
Remy no quiso responder a eso, saco un cigarro y se dispuso a caminar, Jeremías considero que no sería prudente hacer más preguntas al respecto.  También suponía que el tema de la Trascendencia era lago delicado a tratar con los muertos.
Sus amigos se encontraban en un local que era atendido por un muchacho de piel roja con cuernos en la frente que vestía con una playera negra de Iron Maiden y con un gorro negro, el chico les iba mostrando diferentes piedras de colores con formas de cráneo.
-Con este cráneo pueden comunicarse con las altas Jerarquías del Infierno para conseguir un favor pero les advierto que el precio es alto—les dijo mostrándoles el cráneo rojo,  no se necesitaba ser un tipo demasiado brillante para saber que era un demonio.
-Él es Jeremías, es nuevo—le dijo Kyle, alzo la mono como una forma de saludo.
-Soy Ranok, Señor del Octavo Círculo del Infierno…
-Querrás decir un demonio de pacotilla que trabaja en un mercado de mierda—le dijo Remy con una sonrisa, Jeremías miraba cada una de las calaveras, había también otros objetos como una tabla de Ouija, cartas del tarot y unos lentes de lente rojo.
-¿Qué son eso?
-Te permiten ver el mundo de los vivos ¿Tienen un buen precio?
-No confíes en nada de lo que te diga—le advirtió de nuevo Remy, Ranok no se mostró ofendido, pudo ver que incluso se sentía halagado por esa mala fama que tenía.
Ladrón miraba cada una de las cosas hasta que algo le llamo su atención, una lámpara con una llama intensa que lo tenía atontado.
Ranok les explico que esa llama era un pedazo de fuego del Infierno, según explico era uno de sus artículos más pedidos no únicamente en el Purgatorio sino en otros planos de la existencia, con el podías hipnotizar o incendiar una ciudad entera.
Ladrón acerco su mano pero en ese momento Ranok lo detuvo advirtiéndole que el fuego infernal es traicionero, una chispa que te toca y podría expandirse por todo el cuerpo de la víctima hasta calcinarlo.
-Estamos muertos—sonrió irónicamente Kyle.
-Pero te dará un dolor que nunca olvidaras.
Había otros artículos interesantes que Jeremías vio entre ellos una daga, un pedazo de roca que según Ranok era una piedra del Infierno sin valor alguno pero que a los coleccionistas les gustaba tener.
El artículo que más le llamo la atención fue un anillo de color negro que estaba junto a la roca, Ranok le explico que ese anillo le permitía al propietario materializarse en el mundo de los vivos.
Jeremías se mostró interesado, quería volver a ver a sus padres y a sus hermanas, incluso a Marieke pero todo eso había pasado, le cruzo la idea de adquirir el anillo y aparecer frente a su familia y amigos pero desecho tal cosa.
Entonces comenzó a sentir un malestar en el pecho, la cabeza comenzaba a darle vueltas, era como un malestar que estaba recorriendo su cuerpo, Remy se volteo para preguntarle si le sucedía nada pero se logró reponer, otra vez volvió el mismo malestar esta vez más fuerte, escuchabas unas voces pero no entendía lo que decían, se escuchaban lejanas pero aun así logro identificar la voz de Gabriela.
-¿Qué diablos está pasando?—Kyle y Ladrón se apresuraron a ayudarlo a mantenerse de pie, estaba casi desmayándose, las voces aún se sentían lejanas pero claramente lo estaban llamando.  El malestar en su pecho se hacía más fuerte, como si se estuviera desprendiendo.
-¿¡Gabriela eres tú!?
-Lo están invocando—dijo Remy, no le prestó atención, ahora las voces se escuchaban más claramente, era su hermana y otra niña que lo estaban invocando. Miro sus manos y vio como comenzaba a desvanecerse, no le gustaba esa sensación.
-¡Gabriela!—grito haciéndose para atrás, el dolor de cabeza había aumentado, sentía que estaba siendo arrancado del Purgatorio. Miro a su izquierda y vio a su hermana junto con otra niña que lo miraron sorprendidas.
Se escuchó el abrir de una puerta y nuevamente estaba en el mercado del Purgatorio, ni su hermana ni la otra niña estaban. Solo Remy mirándolo con preocupación, el malestar se había ido por completo.
-¿Qué sucedió?
-Te estaban invocando en el mundo de los vivos, al principio es doloroso pero si lo hacen seguido te acostumbras—dijo Remy, ella había sido invocada otras veces por sus fanáticos sobre todo en sus cumpleaños.
-¿Podemos volver a casa?

Sus amigos asintieron, se fueron del mercado y en todo el camino guardaron silencio. Jeremías pensaba en lo que había sucedido, todo había sido tan rápido pero una idea había surgido en ese momento, una de la cual no desistiría. Al llegar al departamento se encerró en su habitación, pensaba en su vida, pensaba sobre todo en Gabriela y en lo mucho que lo extrañaba. También pensaba en Marieke preguntándose si ella lo extrañaría igual, pensaba en sus padres y pensaba en todo lo que había vivido, hubiera sido interesante ver lo que la vida le hubiera mostrado, quizás casarse y tener hijos, quizás viajar por el mundo, cosas que nunca sucederían y se sintió por completo devastado. Solo había algo que tenía pensado hacer y por primera vez en su existencia era algo en lo que no se rendiría: Quería ir al mundo de los vivos y buscar la Trascendencia. 

Octubre 2015

ãFernando Trujillo, Todos los Derechos Reservados 

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