"Escribe con sangre y comprenderas que la sangre es espiritu"

Friederich Nietszche







miércoles, 6 de enero de 2016

La civilización del Eros



Por Fernando Trujillo

La civilización del siglo XXI ha desechado la noción de privacidad, se vive en una sociedad donde todo es público, donde no existe ya nada privado. Todo mundo a través de su cuenta en Instagram publica las fotos de sus platos de comida, los lugares que han visitado, cuando están enfermos o cuando están en el gimnasio.
Esta es la sociedad de Facebook, Twitter, Instagram, cámaras de seguridad, videos virales en los que los usuarios presumen con quien se han acostado, dan compulsivamente “likes” a fotos de chicas en poca ropa con deseos de tener sus cinco minutos de fama y en donde la intimidad y lo privado están dejando de existir.
Es en esta civilización, en este tiempo donde la sexualidad ha ocupado un lugar primordial sobre todas las necesidades básicas, la búsqueda del placer sexual, el ser admirado o deseado por el sexo contrario se han vuelto las metas de la plebe de nuestro tiempo.
El erotismo literario de Lawrance y Bataille, la sensualidad de las mujeres de Playboy, lo sugerente de la fotografía Pin-up, el erotismo en el cine clásico, han sido sustituidos por un exhibicionismo cada vez más vulgar, por un sexo hardcore y morboso en páginas de internet que está al alcance de todos, volviendo al sexo de algo privado y mágico en un medio de consumo.
Recuerdo que hace dieciséis años era complicado acceder a una página porno en internet, no existían las laptops o los teléfonos celulares y en la mayoría de los casos la computadora de la casa estaba en la sala del hogar, veíamos el sexo como algo prohibido, algo que nos daba curiosidad y morbo, los varones nos reuníamos en el descanso a platicar de sexo, algunos contaban que encontraron revistas para adultos en el cuarto de sus padres o que espiaron a una vecina cambiandose, recuerdo que a veces algún muchacho llegaba con su bulto de la mano y nos reuníamos en círculo para ver una revista porno, recuerdo que en ese entonces intentar comprar (o robar) una revista porno en una tienda de revista era más atrevido que esconderte a fumar en el baño de tu escuela.
Eso ha cambiado, ahora cualquier muchacho de trece o catorce años tiene su propia laptop en casa y los sitios de porno están en toda la red, ya no son privados, ya cualquiera puede acceder a una página a ver videos de sexo lésbico o hardcore.
Algunos piensan erróneamente que vivimos en una sociedad sin tabúes y donde el sexo ya es algo normal. Al sacar la sexualidad de su trasfondo privado y hacerlo público se le arrebato su carácter íntimo y hermoso, para ser algo del consumo de las masas.
En la civilización del Eros todos quieren ser deseados, todos buscan atraer por medio del exhibicionismo y el morbo.
Adolescentes posan semidesnudas en sus cuentas de Facebook sacándose selfies para recibir cantidad de “likes” que elevan sus egos, jóvenes de la misma manera se toman selfies sin camisa, mostrando sus abdominales por el mismo objetivo.  
Los hombres buscan saber qué es lo que quieren las mujeres, buscan someterse a los caprichos de las “princesas” por medio de elogios, “likes” y emoticons. El macho ha sido sustituido por el mangina y el caballero blanco.
Porque esta civilización del Eros es producto del Matriarcado, donde las mujeres con complejos de princesas y reinas reciben la atención de los machos y estos buscan cumplir sus deseos.

Se ha establecido un doble discurso en esta sociedad hipersexualizada, por un lado una mujer se toma selfies semidesnuda en una pose sensual para miles de desconocidos pero si por mensaje privado se le invita a salir esta puede bloquearte o incluso denunciarte como un acosador (claro depende si le resultas atractivo o feo a la susodicha).
Los objetivos de hombres y mujeres jóvenes es ser admirado por su físico, tener seguidores en Facebook, los hombres actúan cada vez más femeninos a este respecto, se toman selfies con el pecho desnudo para presumir sus bíceps, se toman selfies en la cama o en trabajo con su camisa nueva, se toman selfies en el gimnasio para presumirlas a un montón de extraños que tienen como seguidores. Básicamente actúan como putas queriendo llamar la atención.
Toda esta conducta es típica en una sociedad matriarcal donde el culto a lo sexual es la base, en las sociedades matriarcales los hombres veneraban a las diosas, figuras femeninas a las que se le ofrecían orgias rituales o sacrificios de varones jóvenes y fuertes.
Este patrón se está repitiendo, la mujer más deseada, más sexy en redes sociales tiene miles de seguidores, gente que comenta o apoya sus fotos para engrandecer su ego. Pongamos como ejemplo las celebrities de Facebook y Youtube como Mujer Luna Bella cuyos videos y fotos son comentados y compartidos por varones atraídos sexualmente por ella, así podríamos mencionar a Jimena Sánchez y Roxy Spider de Madmamacitas que también tienen un culto de hombres que le siguen. Esto no tiene en si nada de malo pero se ha vuelto una obsesión de los varones de nuestro tiempo, la búsqueda del placer sexual, de lo efímero y de recibir atención.
Los varones están demasiado ocupados, concentrando toda su energía y esfuerzos en saber qué es lo que quiere el sexo opuesto, se escriben libros basura sobre como ligar, como conseguir novia, como saber qué es lo que quieren las mujeres y son consumidos por jóvenes deseosos de llamar la atención de mujeres frívolas.
A los hombres se les está limitando más por medio de leyes absurdas, se limitan sus instintos agresivos, se condenan en los medios cualquier actitud masculina, la fuerza de un hombre se quiere únicamente para satisfacer sexualmente a una mujer, ser el toy boy, el amante de turno y después ser desechado.
Mucho de esto ya lo había abordado en un capitulo de El Poder del Patriarcado, esta sociedad feminizada no existe el concepto de propiedad ni de identidad solo un erotismo tergiversado y la búsqueda del placer efímero.

Existe una tendencia en los medios de estableces una “nueva belleza” condicionando a los hombres en fijarse por mujeres poco agraciadas o bellas.
Claro la belleza normal es vista como “fascista” y la propaganda feminista a fuerza quiere que veamos atractiva a mujeres gordas, feas, andróginas. Siendo realistas no todos podemos ser hermosos, eso de que la “belleza interior” son puras patrañas lacrimógenas que no tienen ningún sustento real.
No todos pueden ser bellos de la misma manera que no todos podemos ser genios matemáticos. En la televisión se quiere crear este condicionamiento para que los varones se fijen en mujeres obesas o marimachas pero esto nunca es al revés. Porque las feministas nunca se fijan en los gorditos o en hombres poco agraciados sino en modelos musculosos o de rostro hermoso.
Pondré el ejemplo de la nueva versión de la película de los Cazafantasmas donde se sustituye a los hombres por una versión femenina. En el elenco tenemos a cuatro mujeres poco agraciadas (una joven obesa, una andrógina, etc.) que son las heroínas pero el recepcionista de las protagonistas corresponde al actor Chris Hemsworth conocido por su papel de Thor. ¿Ven el punto?
Esta búsqueda de la belleza artificial, del sexo efímero, de la atención constante del sexo opuesto es el único objetivo de esta civilización. Actrices porno escriben libros dando consejos de como satisfacer a un hombre y estos libros se venden como best-sellers, las chicas yotubers que fingen ser geeks o modelos tienen miles de suscriptores y comentarios halagadores por parte de hordas de varones que ven sus videos.
El sexo pasó de ser algo privado a ser lo que todos quieren obtener, la búsqueda por perder la virginidad de hombres y mujeres jóvenes es uno de los más grandes esfuerzos en la juventud de hoy.
Porque tanto hombres como mujeres quieren ser la bitch mayor, la Whore Queen que ha tenido sexo con la mayor cantidad de hombres y mujeres.
Lo que antes era privado se presume por twitter o Facebook, todos saben quién se acostó con quien, quienes tuvieron sexo detrás de un auto, se presume quien se acostó con la más puta o con el más zorro. Eso otorga popularidad, estatus frente a los amigos, etc.
Las viejas civilizaciones han dado aportes a la historia como la filosofía, el arte renacentista, operas magnánimas, grandes obras literarias, el descubrimiento de la genética, la medicina pero nuestra civilización será recordada como la inventora del palo del selfie todo para agrandar el ego de mujeres y varones emasculados.
A la historia no le importa lo que piensan las mujeres, no le importa los sentimientos de la gente obesa ni cuantos “likes” tiene una foto de una chica en traje de baño. Al final todo eso será barrido de la historia.
El erotismo ha muerto, lo hermoso del sexo también ha muerto en Occidente quedando solo lo vulgar, lo promiscuo y lo efímero.


Enero 2016

2 comentarios:

  1. Y eso no ha hecho el hombre con las mujeres ? Porque quejarnos ahora que las mueres lo hacen un poco machista he hipócrita

    ResponderEliminar
  2. Y eso no ha hecho el hombre con las mujeres ? Porque quejarnos ahora que las mueres lo hacen un poco machista he hipócrita

    ResponderEliminar