"Escribe con sangre y comprenderas que la sangre es espiritu"

Friederich Nietszche







lunes, 28 de marzo de 2016

La noche de los justicieros



Por Fernando Trujillo


“Los superhéroes eran personajes que no distaban mucho de los asesinos en serie, de los fascistas solitarios y desquiciados, de los chiflados narcisista y delirantes, que apenas y si estaban por encima de la escoria a la que perseguían día y noche. ¿En que se habían convertido los modelos estadounidenses?”

-Grant Morrison “Supergods: Héroes, mitos e historias del comic”


El domingo termine de ver la segunda temporada de Daredevil, aparte de extraordinaria no tengo otro adjetivo para calificarla. Si bien las películas del universo Marvel me parecen basura con muchos efectos especiales y tramas vacías, las series que desarrollan a través de Netflix me han parecido más que interesantes con su estética oscura, urbana y brutalmente realista. Porque el universo creado a través de Hell’s kitchen es un lugar crudo, amoral, poblado de criminales sin escrúpulos y héroes (o mejor dicho antihéroes) dispuestos a todo con tal de que la justicia triunfe. No hay capas, no hay chistes ni villanos ñoños sino detectives privados alcohólicos, víctimas de violación, jefes criminales despiadados, policías corruptos y antihéroes. Tal universo televisivo me remite a los años ochenta cuando los comics comenzaban a tener su época oscura y realista. La época de Daredevil y Punisher.
Uno de los argumentos centrales de esta temporada es el conflicto moral entre Daredevil y Punisher, cada uno tiene su propia visión de la justicia y métodos diferentes. Pero antes de entrar en el tema veamos un poco de historia.
Punisher hizo su debut en los setenta como un enemigo de Spider-man, Daredevil lo hizo en los años sesenta creado por Stan Lee. No obstante ambos alcanzaron su consagración durante los ochenta aquella época oscura en donde los comics fueron teniendo tonos más realistas, los vigilantes empezaron a ser más violentos y amorales y el Comic Code Authority fue quedando atrás. Las historias de Punisher fueron bien recibidas por un publico harto de superhéroes moralistas y queriendo a un nuevo tipo de héroe que acribillara a villanos reales tales como mafiosos, violadores, pedófilos y asesinos en serie, mientras que Daredevil fue revitalizado por Frank Miller quien además añadió a su novia la asesina despiadada Elektra y la organización de ninjas místicos La Mano.
Frank Miller estableció la compleja relación entre Daredevil y Punisher en un arco argumental llamado “Child’s play” en donde ambos persiguen a un vendedor de drogas pero mientras Daredevil cree en la ley, Punisher cree en una justicia más atávica y por lo tanto más brutal.
El guionista de comics Grant Morrison califica a Punisher como “antihéroe de derechas” y esto tiene cierto sentido viniendo de la mano de Frank Miller a quien sus colegas (incluyendo al británico Alan Moore) han acusado de fascista, xenófobo, homofobo y misógino. Lo que lo vuelve una personalidad incomoda en el mundo del comic.
Los personajes de Miller son justicieros perseguidos por el estado, amorales, sin respeto por las buenas costumbres e incluso acusados de fascistas (Batman es llamado fascista por los medios en Dark Knight Return), su ultimo personaje The Fixer es un superhéroe que pelea contra terroristas musulmanes y ha sido acusado de islamofobia.

Durante esta segunda temporada uno de los temas centrales es el sentido de justicia, Punisher llega a Hell’s kitchen masacrando y torturando a mafiosos irlandeses, motocicletas y mexicanos. Su sentido de justicia es el más puro y más primitivo, ojo por ojo y diente por diente pero se enfrenta a Daredevil quien cree en la ley dentro del sistema y quien busca detenerlo. Matt Murdock (la identidad del diablo de Hell’s kitchen) tiene un sentido de justicia más moderno, una justicia dentro de los parámetros de la civilización con su burocracia, sus juicios y leyes. Pero este mundo es imperfecto, hombres poderosos pueden comprar la ley y muchas veces los criminales son puestos en libertad.
Daredevil es un católico devoto, durante uno de los primeros capítulos de esta temporada le habla a Punisher de cómo cree en las segundas oportunidades, en la redención y como al matar a un hombre le quitas su derecho a cambiar. La respuesta de Punisher es matar un matón en el tejado. Daredevil tiene una cosmovisión cristiana y más optimista, todos incluso los criminales pueden ser perdonados y redimidos, la cosmovisión de Punisher es más darwinista y pesimista, no hay dioses a quienes rezar, solo un mundo violento en el que sobrevive el más apto.
En la búsqueda de hacer justicia los vigilantes se van enfrentando, vemos como Daredevil es un hombre que puede sentir culpa mientras que Punisher es un hombre atormentado y que no guarda ningún remordimiento por aquellos a quienes mata.
Daredevil vendría a representar la civilización occidental cristiana, la ley y el orden como medios para garantizar un estado seguro mientras que Punisher es el anarca, el hombre que impone su propia ley, el bárbaro que viene a representar el caos y barbarie que se esconden bajo los cimientos de la civilización.
Punisher es el Caos mientras que Daredevil es el Orden, el primero vendría siendo el equivalente a esos barbaros paganos que ejercían la ley por el hacha mientras que el segundo vendría siendo esta superación de la barbarie a través del cristianismo que trajo la civilización, el arte y la ciencia.
Caos y Orden son dos fuerzas que antagonizan y al mismo tiempo se complementan, no puede existir un caos perpetuo así como no puede existir un orden perpetuo.
Pese a que Daredevil cree en la ley, la policía y el estado desconfían tanto como de Punisher, viéndolo como una amenaza que actúa fuera de la ley. Daredevil es un anarca frente a este sistema, sabe en el fondo que la ley no es justicia y que es manipulada por lo que sale por las noches a impartir su propia justicia. El Orden que representa tiene su otra mitad en un Caos que intenta controlar y que desata golpeando y rompiendo huesos a los criminales.
¿Qué vendría a representar Elektra? La asesina Elektra Natchios, antigua novia de Matt Murdock tiene métodos similares a Punisher, es una criatura hermosa y letal la cual entra en estados de frenesí que la llevan a aniquilar a sus oponentes, algo a lo que Murdock se resiste. La relación entre Elektra y Daredevil es similar a la que tiene con Punisher, Elektra es una representación femenina del Caos frente a la representación masculina del Orden.
Elektra es una valquiria oscura, una diosa del caos que ama la violencia y el derramar la sangre en la batalla, Murdock pese a este rechazo se siente atraído y alejado de ella.
Elektra es el opuesto a Karen Page la secretaria de Nelson and Murdock, mientras que Karen es una persona compasiva, valiente, de nobles sentimientos como una Eva arquetípica, Elektra es una seductora y despiadada asesina, como una Lilith arquetipica.
La relación entre Daredevil y Elektra vendría siendo una unión de los opuestos, el amor de Murdock sublima el caos interior de Elektra, mientras que ella lo estimula a pelear contra La Mano. Aquí vemos como Orden y Caos se van complementando logrando una unidad cósmica, un equilibrio que les permite luchar contra sus enemigos.
Llega un momento avanzada en la serie en la que Daredevil va perdiendo la fe, la civilización se desmorona y aflora la barbarie, Murdock va liberando el caos interior y expresa brevemente su deseo de matar, Punisher le advierte: Una vez que cruzas esa línea ya no puedes regresar rojo.
Pese a sus diferentes métodos tanto Punisher como Daredevil pueden colaborar juntos, formando un complemento entre el Orden y el Caos, un equilibrio delicado pero que les permite enfrentar a sus adversarios.
Entonces existen tres elementos en esta segunda temporada: el Caos (Punisher), el Orden (Daredevil) y el equilibrio (Elektra), es en el amor que siente por Matt Murdock cuando Elektra encuentra un equilibrio, una reconciliación entre el Orden y Caos interior.  
Dos elementos unidos a través de un equilibrio en la búsqueda de justicia en una época oscura.
Podría catalogar a Punisher como un anarco-fascista, un hombre que representa los valores más primitivos frente a un estado corrupto y podrido, una definición en la que también entrarían el Batman y el Oliver Queen (Flecha Verde) de Dark Knight Returns.
El anarca es el verdadero conservador, alguien que porta los valores eternos en medio de la decadencia, que no responde a ninguna autoridad artificial solo a la autoridad venida de la naturaleza. Muchos personajes de Miller entrarían en esta categoría así como otros personajes ficticios tales como Jax Teller de Hijos de la Anarquía y Tyler Durden de El Club de la Pelea.
En un mundo de impunidad con el crimen, derechos humanos y donde en Estados Unidos la momia Bernie Sanders amenaza con un control de armas estrictos es cuando los justicieros, los vigilantes enmascarados. Batman, Flecha Verde, Daredevil y Punisher resurgen como arquetipos de lucha frente a un estado políticamente correcto.
Al final Punisher está ganando.


Marzo 2016

miércoles, 23 de marzo de 2016

Cuando la cerveza Guinness salvo a Irlanda



Por Javier Sanz.

En 1939, al estallar la Segunda Guerra Mundial, el Primer Ministro Eamon De Valera declaró la neutralidad de Irlanda. Aquella decisión no gustó nada en Londres y provocó el enfado de Winston Churchill, en aquel momento Primer Lord del Almirantazgo. A pesar de todo, Irlanda mantenía su independencia política y nada se podía hacer desde Londres… o eso creía De Valera. 

En 1940, y ya como Primer Ministro, Churchill comienza su jugada para obligar a Irlanda a romper su neutralidad y poder utilizar los estratégicos puertos irlandeses.

Su macabro plan consistía en estrangular la economía irlandesa, con escasos recursos naturales y peligrosamente dependiente de los suministros británicos. Para ello, Churchill ordenó cortar los suministros de fertilizantes, gasolina, carbón… e incluso cereales. 

La economía irlandesa se derrumbó y el hambre comenzó a instalarse entre sus habitantes. En 1941 la situación de Irlanda era desesperada y De Valera comenzaba ya a plantearse ceder ante la pretensiones de Churchill, cuando apareció en escena Guinness. 

En marzo de 1942, en un esfuerzo por preservar el cereal para el pan, el gobierno irlandés impuso restricciones y prohibió la exportación de cerveza a Gran Bretaña. Algo que en teoría poco o nada afectaba al plan de Churchill, dio un giro de 180º cuando las tropas británicas comenzaron a protestar por la escasez de Guinness (incluso hubo disturbios callejeros). 

Por aquello de mantener la moral alta de los soldados, el gobierno británico volvió a suministrar cereal a Irlanda para que pueda mantener la exportaciones de cerveza. 

De Valera, ni tonto ni perezoso, entendió así que la Guinness era su baza para recuperar los suministros y su economía. Al poco tiempo, volvió a prohibir la exportación de cerveza alegando que no tenía suficiente carbón para seguir manteniendo la producción. Entonces los británicos tuvieron que volver a suministrarles carbón. Poco a poco, y manteniendo este patrón de intercambio, Irlanda consiguió recuperar los suministros, su economía y mantenerse neutral durante la guerra… a pesar de Churchill.

lunes, 7 de marzo de 2016

Marxismo y Marxismo cultural



Por Fernando Trujillo

A menudo cuando hablamos del marxismo cultural lo vemos asociado intrínsecamente al marxismo político, como una variante o producto de este. Un craso error el asociarlos en el que sin embargo muchos hemos caído.
Tanto el marxismo político como el marxismo cultural son dos conceptos opuestos que lo único que los une es el nombre. Ambas ideas no son producto la una de la otra, es decir el marxismo político no engendro esta variante mal llamada marxismo cultural ni viceversa sino que ambas son dos conceptos diferentes.
Podríamos empezar por decir que mientras el marxismo político tuvo su poderío en la Europa oriental, el así llamado marxismo cultural nació en la comodidad de las aulas de la Europa occidental. El primero llego al poder de las manos de la milicia obrera, mientras que el segundo ha llegado al poder de la mano de intelectuales burgueses.
Ambos sin embargo se confunden, se mezclan y se distorsionan llegando a mezclar a personajes como el Che Guevara, Stalin y Mao con ideas como la defensa del matrimonio homosexual y el animalismo.
Esto es una gran ironía y refleja la ignorancia de los “marxistas” occidentales, pues estas tres figuras no solo fueron autoritarias sino que rechazaban la homosexualidad y los enviaban a una ejecución o a un gulag.
El marxismo cultural toma muchos conceptos de la ideología marxista tales como las ideas de la lucha de clases, la reivindicación del proletariado, la revolución permanente, pero aplicado con un relativismo moral propio de intelectuales burgueses.
Lo que es el marxismo cultural a pesar de tomar sus pilares se aleja bastante del marxismo político, se podría decir que el marxismo cultural es una idealización del marxismo pero se distancia de su doctrina política y económica.
Pongamos las cosas como son, el marxismo cultural como tal no existe, es una falacia, una visión patológicamente idealizada de lo que es el verdadero marxismo.
Este producto de la modernidad que es el marxismo cultural es en realidad un liberalismo cultural ya que lo que defiende (homosexualismo, feminismo, ambientalismo, etc.) son todos productos del liberalismo, irónicamente el marxismo cultural nace en la Europa occidental y posteriormente se traslada a los Estados Unidos de la mente de intelectuales marxistas exiliados, poetas e intelectuales que disfrutaban los beneficios de la sociedad capitalista.
El marxismo cultural odia la civilización occidental pero se nutre de sus vicios tales como la drogadicción y la promiscuidad sexual, habla de libertad sexual y cultural, de pacifismo, de anti-militarismo.
Esta visión idealizada/distorsionada viene de los intelectuales occidentales, tales como los representantes de la Escuela de Frankfurt, el poeta beatnik Allen Ginsberg, los cineastas franceses de la “Nueva ola”, Gramsci y Herbert Marcuse.
Pero el marxismo cultural no es el marxismo político y eso sus seguidores lo desconocen, los seguidores de esta corriente son hipsters, niños burgueses que jamás en su vida han conocido la vida del proletariado, intelectuales snobs, todos parte de la burguesía que tienen una visión demasiado idealizada del marxismo.
Ellos desconocen ese marxismo político que causo el asesinato de los Romanov, el Holdomor, la hambruna, los gulags, que mato a millones de rusos, que oprimió a los pueblos eslavos, que causo las violaciones masivas de mujeres alemanas al final de la Segunda Guerra. Ese marxismo lo ignoran y si lo llegan a conocer alegan que “no es el verdadero”.

El marxismo político es completamente opuesto al marxismo cultural nacido en la cultura capitalista, este último toma sus conceptos y una idealización extrema pero toda relación termina ahí.
El verdadero marxismo es militarista, autoritario, considera la homosexualidad, el feminismo y el consumo de drogas como vicios de la sociedad burguesa a los cuales criminaliza. Enaltece los valores patrióticos, familiares, el trabajo duro y la defensa de la patria.
Mientras que el marxista cultural (el burgués, el hipster, el universitario progre) odia el nacionalismo, el marxista soviético, el marxista cubano es un patriota—en la Unión Soviética nació el término “Madre Rusia”—tiene una bandera, un himno nacional y un jefe de estado al que se le rinde un culto a la personalidad.
Castro llamaba a su revolución como una revolución nacionalista contra la dictadura de Batista, mientras que la propaganda de Stalin invocaba a un nacionalismo ruso para pelar contra los alemanes.
El Che Guevara murió combatiendo contrario a todos los adolescentes y activistas sociales que usan una playera con su cara.
En un régimen comunista alguien como John Lennon y su ideología pacifista hubiera sido enviado a un gulag donde le cortarían el pelo y lo pondrían a realizar trabajos forzados.
El sentimiento nacionalista es explotado para mantener unido al pueblo bajo una ideología y su jefe de estado.
Dentro de los regímenes comunistas no existe una libertad sexual o cultural ni una identidad propia, todo está controlado por el estado, cualquier rastro de disidencia es borrado, es eliminado, es mandado a los gulags.
Antes de la revolución bolchevique los movimientos socialistas estaban compuestos por proletariados, por miembros de la clase obrera en su mayoría que formaban sus comunas pero que aún conservaban un sentimiento patriótico y racial.
Este movimiento proletariado, este patriotismo, esta revuelta contra el mundo burgués fueron elementos que construyeron los orígenes de los movimientos fascistas a principios del siglo XX.
Mussolini que fue parte del movimiento obrero construyo un nuevo movimiento superando el socialismo decimonico y gestando una nueva revolución contra el mundo burgués, el mundo de la comodidad y el dinero. Hitler un hijo de la clase obrera purgo el socialismo de sus elementos marxistas y lo nutrió de un orgullo racial y patriótico dando como resultado el nacional socialismo.
El fascismo nació de la izquierda, de la clase obrera, elimino los elementos marxistas para volverse algo nuevo, una revuelta contra el mundo moderno.
Actualmente los marxistas occidentales están conformados por activistas feministas, gays, hipsters, intelectuales snobs que nunca en su vida han trabajado. Ellos jamás estarán contra el mundo burgués porque son parte de él.
Estos chicos burgueses jamás han experimentado la hambruna que experimentaron los ucranianos, jamás han vivido en el campo de batalla como si lo hicieron los soldados soviéticos, jamás han estado en un gulag o han sufrido censura por sus opiniones.
No obstante la práctica de intolerancia y persecución de los disidentes es parte de los miembros de esta corriente, los marxistas culturales tienen un odio a aquellos que disientan de su torcida visión del mundo.
Mientras ellos hablan de Marx e imaginan una utopía socialista, los países dominados por la bota del comunismo saben lo que es su verdadero rostro.
Ellos jamás han vivido en la dictadura de Castro, no conocen la miseria en la que se encuentra el pueblo cubano, así como nunca conocieron los genocidios perpetrados por el comunismo ruso y la miseria del pueblo de Corea del Norte.
Lo que los marxistas culturales desconocen—sobre todo los que usan la etiqueta “anti-yanki”—es que el único que sistema que ha tolerado masivamente el feminismo, el homosexualismo y la drogadicción ha sido el sistema capitalista de Europa y América, tanto los regímenes comunistas como fascistas han combatido estos vicios.
Si existe un marxismo cultural este sería el cine soviético, las adaptaciones de cuentos de hadas que se hizo en la Unión Soviética durante los años sesenta, el arte de propaganda de la China de Mao. A menudo se cataloga el trabajo de Pollock y el expresionismo abstracto como marxismo cultural pero era todo lo contrario, el arte soviético era rígido, estricto y exaltaba el patriotismo de estos países mientras que el arte de los americanos Pollock y Warhol fue financiado por la CIA para crear un “arte” americano opuesto a la cultura soviética. Estas expresiones artísticas de los países comunistas seria el verdadero marxismo cultural y no la podredumbre que tendría que ser rebautizada como liberalismo cultural.
Entonces podemos concluir en que el marxismo cultural es solo el producto de la sociedad burguesa aburrida, un liberalismo cultural que no tiene nada en común en esencia con el verdadero marxismo.
A los países occidentales no les toco conocer un régimen comunista, no les toco padecer la brutalidad y represión, de haber tenido un gobierno del tipo soviético en este momento no habría chavistas, Podemos, indigenistas, defensores de la guerrilla y demás fauna nacida del liberalismo cultural.


Marzo 2016

miércoles, 2 de marzo de 2016

La obra de Lovecraft


Por Sergio Fritz Roa
Howard Phillips Lovecraft llega a este mundo el año 1890 en Providence, Estados Unidos. Su vida es la historia de una reclusión física y ante todo espiritual en la ciudad natal. Sólo en pocas ocasiones saldrá de Providence a otros lugares, como Boston, Quebec, Filadelfia o New York; sin embargo, su mente, dotada de una imaginación excepcional, viajará con prodigiosa celeridad a la Hélade clásica, al Egipto de los faraones, al planeta Venus, a la aristócrata Inglaterra del siglo XVlll.
Gran escritor y gran lector, nadie podría negar que su existencia fue la Literatura, a la cual le otorgaba un valor no apreciable en los abstractos términos económicos. Sabemos que continuamente reprochó a los editores su labor marcada por lo que entendía como afán mercantil, cuando en realidad éste no era más que el legítimo deseo de subsistir en una sociedad metalizada e impuesta. Despreció a los autores que escribían sólo por fama o dinero. Para él, el arte narrativo era la más fiel expresión de la pureza de contenidos mentales de su emisor. Guerrero de causas perdidas, criticó duramente el verso libre, por estimarlo un ejercicio flojo, no digno de los Poetas.
Su visión acerca de lo que debe ser un hombre mantenía estrecha relación a la delgentleman, lo que equivale a decir aquel que mide cada expresión, cada palabra, antes de proferirla; el ser cultivado que no requiere del trabajo, pues aquello limita el tiempo para la creación literaria y la manutención de ese clásico oficio de su venerado siglo XVlll, conocido como arte epistolar. Muchos creen que Lovecraft habría escrito cien mil cartas, lo cual es muy posible. Algunas de éstas incluso sobrepasan las cuarenta páginas. En ellas se refería a los más diversos asuntos, los cuales jamás estaban distantes de la esfera de interés del caballero que Lovecraft fue: astronomía, política, técnicas literarias, historia de Roma, poesía griega, idiomas, ciencias.
Quienes lo conocieron, como Frank Belknap Long y Robert Bloch – ambos escritores consagrados en los géneros de terror y ciencia ficción – solían referirse a HPL (forma con la cual sus amistades lo identificaban, y que corresponden a las iniciales de su nombre) como un ser extremadamente amable, dotado de gran humor, lo cual parece contraponerse con el mito que ciertos periodistas han querido hacer de él, y que nos habla de alguien que despreciaba a sus semejantes.
A modo de resumen y para agudizar la comprensión de la narrativa de H.P.Lovecraft, podemos decir que ésta puede escindirse de la siguiente forma:
En primer lugar los cuentos de fantasía pura. Allí encontramos relatos influidos por Lord Dunsany, uno de los mayores cultores de ese género que los españoles llaman “Espada y Brujería”, y en el cual se cuenta uno de los mejores amigos de Lovecraft: Robert E. Howard, cuyo personaje Conan el bárbaro es conocido preferentemente gracias a las revistas de historietas y el cine. Ejemplos de cuentos lovecraftianos de Fantasía propiamente tal, son, entre otros, La Nave Blanca, La Llave de Plata y Los Gatos de Ulthar.
En segundo lugar, están los relatos y novelettes de horror numinoso, es decir aquellos que nos hablan de la espantosa inmensidad del cosmos, de los poderes nigrománticos que subyacen en extraños lugares del planeta, de civilizaciones extraterrestres asentadas hace miles de años en nuestra insegura Tierra. En esta categoría se encuentra lo mejor de la creación de Lovecraft. Por ejemplo, En las montañas de la locura, La sombra sobre Innsmouth, Los sueños en la casa de la bruja y El llamado de Cthulhu. La visión pesimista del escritor queda manifiesta en estas joyas del horror, que incluyen, además, muchos elementos esotéricos y científicos, lo cual confiere apreciable originalidad respecto a los clásicos relatos de ficción.
En tercer y último lugar, están los relatos que continúan la línea clásica de terror, entre los cuales hemos de mencionar a Hipnos, Aire Frío, La tumba y Arthur Jermyn.
¿Cuáles serían los tutores literarios de H.P.L? Señalamos de paso a Lord Dunsany.Además es notoria la presencia del espíritu, pero no del estilo, del británico Arthur Machen: sus ideas acerca del mundo pagano y la magia causaron vivo interés enLovecraft, quien utilizó ambos elementos en sus propias creaciones. Por supuesto nuestro autor no pudo abstraerse de la influencia de ese coloso llamado Edgar Allan Poe, y cuya existencia y figura nos muestra un claro precedente lovecraftiano. Las primeras obras del “Genio de Providence”, fueron en cierta manera imitaciones del estilo de aquel a quien consideraba su Maestro. Tanta fue la admiración de HPL por Poe que le dedicó un capítulo entero en su breve ensayo El horror sobrenatural en la literatura. Por lo demás no nos parece extraña esta admiración, si recordamos que el padre del cuento en su forma moderna o consolidada es Poe, como también lo es del género policial y del terror psicológico.
Otros escritores que pertenecieron a la galería de favoritos son Algernon Blackwood, M.R.James, W.Hope Hodgson, Ambrose Bierce y su amigo, el poeta y escultor Clark Ashton Smith, quien a su vez hace de HPL uno de sus autores predilectos.
Entre los méritos de la obra de Lovecraft encontramos el haber sobrepasado el habitual horror psicológico, humano demasiado humano, por uno cósmico, existencial. Por algo Fritz Leiber se refirió a HPL como “Copérnico Literario”, pues Lovecraft desplazó al hombre del centro de la narración, instaurando a cambio como soberano al cosmos, y en términos generales o amplios, al ambiente. Esto explica el hecho que en HPL prácticamente no encontramos diálogos, sino descripciones de lugares o sucesos. El hombre es secundario en la literatura de Lovecraft. Para él lo único importante es mostrar la grandeza aplastante del universo, sistema filosófico donde no cabe ese fetichismo que hace del hombre el centro de las cosas, y que se llama antropocentrismo, del cual la revolución francesa es uno de sus difusores.
Caracteriza además al lenguaje lovecraftiano, si se nos permite la expresión, una “sobreadjetivación” que orienta el estado anímico del lector, técnica que hoy suele ser muy criticada, pero que si somos sinceros incluso se encuentra en autores como Borges, por lo demás un asiduo lector de HPL, y a quien jamás se le criticó tal uso estilístico.
La presencia de elementos tomados del esoterismo ocultista como del periodismo y la ciencia, confiere a los relatos de Lovecraft un atractivo difícil de explicar, pero que sin duda conocen sus admiradores. Ese marco de erudición mítica unida a teorías modernas como las del físico Einstein, genera un ambiente que une conocimiento sagrado y saber profano. Sería necesario que estudiosos adheridos a la línea inaugurada por Mircea Eliade realizaran una profundización de los ciclos míticos lovecraftianos desde una perspectiva de las religiones comparadas o que utilizaran los criterios orientadores que han dado autores como René Guénon y Julius Evola.
De los aciertos de su obra, hemos de mencionar un panteón de monstruos ávidos de poder, y a quienes nada le interesan los hombres, salvo como meros instrumentos que le permitirán la posterior liberación a través de la mención de extrañas palabras tomadas de un libro llamado Necronomicon, cuya autoría pertenecería a Lovecraft según sus propios dichos, pero que para acuciosos o quizá sugestionables investigadores tendría una existencia real. Estos dioses estarían atrapados muchos de ellos en lugares terrestres y otros en el espacio, hasta que, obviamente, llegue el día en que los astros tomen una posición benéfica a su escape.
Azathoth, Nyarlathotep, Shub Niggurath, Cthulhu, son algunos de quienes componen esta amenaza alienígena que se retrata en las mejores páginas de HPL, y cuyos impronunciables nombres, sin embargo, permanecen con inusual adherencia en la mente de los coleccionistas lovecraftianos.
Conviene referirse ahora a un hecho de gran interés para los estudiosos de la Literatura Fantástica. En párrafos anteriores nos referimos a los autores que influyeron a HPL. Pero, ¿la narrativa de Lovecraft tuvo ecos en otros autores? Diremos que sí los tuvo, y es más: aun sigue siendo buena fuente para guionistas, dibujantes, y, por supuesto, escritores. Ya en vida HPL tuvo admiradores que imitaron sus relatos e ideas para formar lo que podríamos llamar “Escuela Lovecraftiana”, y que originalmente se vio formado por el célebre Círculo de Lovecraft, del cual tantos hablan, y que no era otra cosa que el grupo de amistades literarias de HPL. Entre ellos estaban los mencionados Robert Howard, F.B.Long, Robert Bloch y C.A.Smith, como quienes serían sus editores post-mortem: August Derleth y Donald Wandrei. Pero además se encontraba Henry Kuttner, autor admirado por Ray Bradbury, marido de otra amistad de Lovecraft, la cuentista Catherine L. Moore, como algunos otros entre los que sobresalen Hazel Heald, Adolphe de Castro, Robert Barlow y C.M. Eddy, Jr.
Luego se sumarán a estos fans autores como Joseph Ramsey Campbell -sin duda el mejor escritor inglés de horror de la segunda década del siglo XX-, Brian Lumley y el mismo Stephen King, entre una cantidad de emuladores imposible de señalar aquí dada su vastedad. Entre los directores que han tomado los argumentos lovecraftianos para llevarlos al cine, está el consagrado John Carpenter, quien es el único entre una pléyade de cineastas supuestamente “lovecraftianos” que ha tomado en serio los relatos de HPL.
De los dibujantes, recordemos el nombre de uno: Alberto Breccia, quien hizo un trabajo excepcional al graficar algunos de los cuentos de los Mitos de Cthulhu, denominación ésta que pretende agrupar los vocablos, divinidades y libros subyacentes en el horror numinoso y arquetípico urdido por nuestro autor.
Pero no sólo la literatura, el cine, y el dibujo se han visto transformados por Lovecraft,sino de alguna manera la escultura y la música, especialmente el rock duro, el cual ha tomado nombres de relatos o temáticas lovecraftianas para nutrir sus canciones. Además el mundo del ocultismo se ha valido de la posesión de las oscuras entidades de HPL para validar sus débiles razones, a la vez que ha incluido en sus ritos a Cthulhu, Dagon yAzathoth. Sin duda los seguidores de Crowley y La Vey, no desconocen la onírica visión salida del cerebro de Lovecraft, a la cual, sin embargo, le han dado, hay que decirlo, una interpretación demasiado manoseada.
La mente de Howard Phillips Lovecraft, sin duda, fue un cosmos único, tan maravilloso y rico en conceptos e imágenes que hasta hoy día, época de prodigiosos adelantos, nos sorprende. Su habilidad para causar impresiones en un tipo de literatura, como es la de horror, que exige tanta capacidad al escritor, es notoria y evidente. En verdad muchos han explorado esta expresión narrativa, pero muy pocos lo han hecho exitosamente; y es obvio, dado que, al ser fantasía de lo que se habla, nuestra lógica está predispuesta a negar los hechos mencionados en las páginas que escépticos leemos.
En este difícil Arte, los nombres de Poe, Machen y Lovecraft sobresalen. Y nuestro amigo junto al creador de ese onírico poema llamado El Cuervo, disputa el primer lugar.

 (Santiago de Chile, Noviembre de 2001)