"Escribe con sangre y comprenderas que la sangre es espiritu"

Friederich Nietszche







martes, 19 de abril de 2016

Censura feminista



Por Fernando Trujillo

Hace mucho tiempo hubo asociaciones formadas por padres de familia, ministros religiosos, personalidades públicas con el propósito de censurar los contenidos “ofensivos” en televisión, ya sea animaciones, música, series de televisión, etc.
En México fueron muy activas durante los años noventa y su principal objetivo fueron las animaciones japonesas como Dragon Ball y los Caballeros del Zodiaco al ser consideradas demasiado “violentas” para el público infantil.
Estas asociaciones siguen existiendo por supuesto pero se han visto superadas en estos años por nuevas organizaciones más violentas, intolerantes y con más poder mediático: estoy hablando por supuesto de la inquisición feminista.
En estos años tenemos una nueva forma de inquisición formada por el lobby feminista, tenemos una nueva cacería de brujas en las que cualquier pisca de masculinidad sea real o imaginaria es llamada a un linchamiento mediático y a la censura.
En marzo de 2015 el mundo de los comics sufrió una fuerte censura cuando feministas furiosas exigieron a la empresa DC Comics que cancelara una portada en la que Joker tiene amenazada a Batichica por ser una “apología a la violencia de género”.
El artista Rafael Albuquerque quien con esta portada quería rendir un homenaje a la novela gráfica La Broma Asesina de Alan Moore, recibió amenazas de muerte e insultos a través de su correo por parte de “tolerantes” y “justicieras” feministas.
Un año antes el artista erótico Milo Manara sufrió la cancelación de su portada para Spider-woman por Marvel debido a la sexualizacion del personaje y su pose anatómicamente imposible (como fue definida). Marvel compañía políticamente correcta, feminista y “familiar” decidió no continuar trabajando con el artista.
No dudo que en el caso de Manara haya habido la influencia feminista, actualmente las organizaciones feministas tienen una fuerte influencia en los medios y no paran de querer censurar cualquier cosa que no sea de su agrado.
Pero los comics no son el único objetivo de esta censura sino también los videojuegos, las organizaciones feministas han criticado duramente por la sexualizacion y la belleza de los personajes femeninos a los que ven como modelos productos del “machismo” dentro del mundo gamer.
Anita Sarkeesian feminista canadiense tiene un sitio llamado “Frecuencia feminista” en el que critica los videojuegos desde una perspectiva de género, sobre todo el papel de la mujer en los mismos. El sitio de Sarkeesian es material de consulta en universidades y posgrados.
La activista feminista critica que se rescate a la mujer por parte del héroe—sobre todo en el videojuego Super Mario—un tópico común en arquetipos y cuentos de hadas. La comunidad gamer odia a Sarkeesian pero pese a esto su sitio es respetado por una sociedad académica influida por el lobby feminista.
Cine y televisión están sujetos a esta censura donde si un comediante dice un chiste “machista” entonces es obligado a pedir una disculpa, si se hace la menor critica al feminismo estas organizan un linchamiento mediático—como le paso al conductor y comediante Bill Maher—si una mujer hermosa posa desnuda para una revista entonces se hace una campaña de boycott bajo la acusación de “sexualizar a la mujer”.
Hace poco la compañía Disney retiro cualquier imagen o figura del personaje de la Princesa Leia Organa con su traje de esclava—un traje icónico del cine—y prohibió su difusión en cualquier medio por ser una “apología a la violencia de género”.
De esta manera la corrección política se ha vuelto una censura más moralista, más intolerante, más violenta y represiva que cualquier censura hecha por una asociación puritana del pasado.

En esta censura cualquier discurso que haga una crítica al feminismo es tachado de “machista”, incluso en algunos países de este “libre” Occidente te pueden meter a la cárcel por cuestionar el discurso, por alzarle la voz a una mujer o simplemente por hacer un chiste en televisión. Las feministas dictan que puede salir en el cine o televisión, que debe censurarse, quien debe ser linchado en la hoguera de los medios.
Irónicamente las mismas feministas que hablan de “libertad para la mujer” son quienes más critican y quieren censurar cuando una mujer posa desnuda ante las cámaras, cuando posa semidesnuda para una publicación, cuando es hermosa y femenina. Tal parece que las feministas lo que quieren es una mujer sin sexualidad, sin una opinión diferente, sin belleza, sin decencia y sobre todo sin feminidad.
Para las feministas los comics, los videojuegos, la revista Playboy, el modelaje, el arte, el matrimonio, la familia son todos “instrumentos del heteropatriarcado para oprimir a la mujer” y cualquier referencia a estos debe ser censurada, destruida y merecer el odio de la opinión pública.
Sentir atracción por una mujer hermosa es machismo, ser una persona sana y que hace ejercicio es “imposición heteropatriarcal”, lo que esta censura está haciendo es desaparecer la belleza de la sexualidad, destruir la concepción de la belleza e imponer sus propios estándares posmodernos.
Si un joven ve a una chica bonita en la calle es acoso, es merecedor de ir a la cárcel o merece que un grupillo de feministas radicales le avienten cosas, le disparen como recientemente un grupo de estas hicieron en esa Babilonia moderna llamada Ciudad de México. Ya no se puede mirar a las chicas, ya no se puede invitarla a salir ni se puede ver una revista de contenido erótico sin que te acusen de machista.
El discuros de machismo y opresión es usado por las feministas occidentales como Emma Watson para legitimizar su posición, ganar poder y beneficios.
No se trata de justicia ni de derechos, se trata de poder, se trata de ser intocables y de imponer sus cánones a la población.
Estas mujeres irónicamente son todas blancas, de clase alta, nacidas en la civilización occidental, ellas no conocen la verdadera opresión ni las carencias que pueden sufrir una mujer nacida en África o las zonas más pobres de Sudamérica.
Ellas no viven en los estados teocráticos de medio oriente ni en Corea del Norte, si no en una civilización progresistas, feminista y multicultural como la sociedad occidental. Contrario a lo que los izquierdistas piensan la civilización capitalista es la única en la historia que ha aceptado completamente la homosexualidad, el feminismo, el veganismo y todas las ideas progresistas que los regímenes comunistas y fascistas han combatido.
El discurso feminista es victimista, es una excusa para que sus líderes tengan poder e influencia y perseguir cualquier idea diferente.
El acoso mediático a cualquiera que se oponga a esta ideología, el censurar contenidos y el enviar a la cárcel a críticos todo en nombre del amor, la inclusión social y la tolerancia. Ante esta censura, todos podemos ser víctimas, todos podemos ser perseguidos, despedidos de nuestros trabajos, linchados en los medios, incluso aquellos hombres que torpemente defienden el feminismo.
Esta censura feminista es uno de los monstruos engendrados por el Pensamiento Único pertenecientes a ese enorme y podrido aparato llamado Civilización occidental.

Abril 2016


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