"Escribe con sangre y comprenderas que la sangre es espiritu"

Friederich Nietszche







martes, 31 de mayo de 2016

El humor negro frente a lo políticamente correcto




Por Fernando Trujillo

Nuestra sociedad es un reflejo de la distopia presentada por Orwell en su obra 1984, pero no nos hemos dado cuenta de eso o simplemente preferimos ignorarlo. La civilización occidental es una gigantesca distopia que combina las pesadillas de Orwell y Huxley en el que poseemos entretenimiento banal, lecturas triviales, medicinas para curar temporalmente nuestra neurosis y nuestra propia neolengua en el lenguaje políticamente correcto.
Esta neolengua se aplica en los colegios, en los medios televisivos y en el trabajo, déjeme decirle que si usted creía que las peores dictaduras se encuentran en alguna teocracia islámica o en Corea del Norte, déjeme decirle que está usted muy equivocado. La dictadura más atroz se encuentra en la comodidad de la sociedad occidental donde por usar una palabra incorrecta será acusado de homofóbico, transfobico, xenofóbico y cualquier otra palabra con el término “fóbico” al final.
Esta corrección política se encuentra en los medios de entretenimiento y una de sus víctimas es el género de la comedia.
La corrección política está matando el humor.
Este año el comediante John Cleese, miembro del ya legendario grupo cómico Monty Python ha acusado a la corrección política de estar matando la comedia.
Cleese afirma: “si empiezas a afirmar “oh no debo criticar u ofender a tal grupo”, el humor se acaba, el humor lleva incorporado un sentido de la proporción, y por lo tanto, en lo que a mí respecta estamos viviendo en 1984”
Esta no ha sido la primera vez que Clesse se ha manifestado contra la epidemia políticamente correcta, ya en 2014 argumento que es condescendiente que solo se hagan chistes sobre ciertos grupos mientras que a otros se les protege, incluso del humor.
Otros comediantes como Jerry Seinfield y Chris Rock se han unido a Cleese en esta denuncia contra la corrección política, en la que decir un chiste sobre algún grupo determinado o sobre algún tema en específico puede llevar a un comediante a un juicio y a la cancelación de su programa.
La civilización occidental se ha vuelto hipersensible a cualquier crítica, a cualquier manifestación de humor, la juventud actual pertenece a la generación Tumblr, chicos de pelos multicolores, andróginos, con tendencias depresivas que buscan un “espacio seguro” en el mundo, aluden a que las palabras les lastiman. Son incapaces de enfrentarse al mundo real, se esconden en sus espacios “seguros” en la red de las palabras.
Veganos, seguidores de modas sexuales (se hacen llamar asexuales, pansexuales, etc.), lectores de medios basura como Playground y depresivos, esta es la generación políticamente correcta que solo come pizza y nutella, jóvenes blancos que se esconden en Tumblr y que temen a que alguien diga algo “incorrecto” que hiera su patética autoestima.
Esta es la juventud blanca occidental, sin espíritu de aventura, llorona que busca crear un mundo multicolor en sus espacios de internet. Me pregunto que hará esta generación llorona ante una juventud de hierro como los jóvenes entrenados por Isis o los jóvenes eslavos que desde temprana edad ya saben disparar.
Esta es la juventud y este es el mundo en el que no se puede hacer un chiste de gays sin que te llamen homofóbico, en el que no te puedes burlar de unos musulmanes sin que te acusen de facho, islamofobo o retrograda.
Cleese tiene toda la razón en su crítica y en afirmar que la comedia es una forma de hacer una crítica social, con su grupo Monty Python se burlaron de todo, hicieron una comedia tan revolucionaria como transgresora, impensable para la hipersensibilidad de estos días.
En los Estados Unidos muchos cómicos como los antes mencionados Jerry Seinfield y Chris Rock han abandonado los escenarios en los campus universitarios ante las protestas, quejas y manifestaciones de colectivos debido a un chiste que malinterpretaron.
La civilización occidental está sumergida en esa cultura de la ofensa, en los espacios seguros, en que pueden ser heridos por las palabras, en demandar a alguien por decir un chiste y esta cultura ha llegado demasiado lejos a grados de cortar la libertad de expresión de alguna otra persona.
El cómico George Carlin expreso: “Creo que es la obligación del cómico buscar donde está el límite y cruzarlo deliberadamente”
Ante esta situación es necesario la broma mordaz, el humor negro para hacer crítica de toda esta cultura totalitaria, de esta neolengua que oprime nuestros pensamientos y de toda esta hipocresía en la que estamos sumergidos.
Necesitamos humor negro para no morir de corrección política.

En el fondo la gente está harta de esta cultura de la ofensa, de toda esta hipocresía políticamente correcta y lo vemos en los personajes más populares de la cultura pop.
Pongamos de ejemplo a Eric Cartman de la caricatura South Park, Eric es abiertamente antisemita, racista, clasista, cruel, misógino, sociópata, todo lo que un políticamente correcto aborrece pero sin embargo es el personaje más popular de la serie por encima de los chicos buenos Stan y su némesis Kyle.
Cartman es el personaje más popular por su humor cruel, por las situaciones tan absurdas e incorrectas de sus planes, varias asociaciones judías se han quejado de la jerga antisemita que Cartman usa en cada episodio pero es esa incorreción del personaje, esa personalidad tan oscura la que lo han convertido en un icono pop.
Porque Cartman rompe con los tabús políticamente correctos de la sociedad de hoy, pasamos días reprimiendo nuestras emociones que llegar a ver South Park y ver como Cartman ofende a Kyle por ser judío, a Token por ser negro y a Kenny por ser pobre nos hace soltar una carcajada. Nos desahogamos de tanta moralina progre en las escuelas y en los medios con el humor negro.
South Park es una caricatura muy crítica con la sociedad norteamericana—y con la sociedad occidental en general—en su última temporada introducen como personaje al director PC (Políticamente correcto) y con este arco argumental hacen una crítica acida a toda esta cultura tan correcta y tan moralina en la que estamos sumergidos.
Otro personaje incorrecto de la televisión fue Al Bundy del sitcom Married…with children personaje que representaba al típico blanco de clase baja que le gustaba el futbol y beber cerveza frente al televisor.
Bundy era abiertamente misógino, se burlaba de las mujeres gordas, insultaba a su esposa y a su hija, era enemigo de su vecina feminista-SJW Marcy, odiaba el mundo políticamente a su alrededor siendo un hombre ordinario con gusto por la carne asada, el deporte y las mujeres guapas. Actualmente algo como Married…with children es impensable en la televisión actual, ese humor negro, ofensivo, machista es contrario a la actual moralina tan correcta y tan blanda de la comedia de hoy.
Esas personalidades tan incorrectas han hecho de Cartman y Bundy iconos pop y personajes odiados por esos círculos hipersensibles de universitarios blancos, feministas y toda clase de SJW que abunda en las universidades.
Y es que actualmente la comedia ha perdido esa crítica, se hace una comedia sin humor, que no ofenda, que no critique, que no haga sátira, una comedia vacía, demasiado blanda para esta sociedad posmoderna.
Otro personaje que incluiría en esta lista de personajes incorrectos seria al mexicano Jaime Duende protagonista de varios sketches del programa Incognito de Facundo y que tiene su propio segmente en el canal de Youtube Zares del universo.
Jaime Duende era (valga la redundancia) un duende alcohólico que golpeaba a su esposa e hijos, que insultaba mujeres gordas, que era sexista y guarro con otras mujeres, que pateaba, humillaba, insultaba a cualquiera que se ponía en su camino. Posteriormente los censores de la televisión ordenaron que el personaje fuera retirado.
No obstante durante su tiempo de vida Jaime Duende se convirtió en un icono de la comedia mexicana, su popularidad fue tal que hubo sectores que querían una serie completa y hasta una película del personaje ¿Por qué? Porque el duende rompía las reglas, tabúes de la sociedad, se salía con la suya sin afrontar las consecuencias, podíamos reírnos libremente de lo grosero y patán que podía ser.
Todos estos personajes representan una ruptura con las reglas morales, con las limitaciones que tenemos como personas pero también el hastió que siente la gente ante tanta hipersensibilidad que hay actualmente.
Un chiste “incorrecto” o una opinión que no vaya con los cánones del Pensamiento Único si se graba, se puede viralizar en redes sociales, la gente se insultara, te llamara retrograda o insensible, te acusaran ante Derechos Humanos y hasta te amenazaran de muerte. Al final uno ya no puede hablar, ya no puede reír sin que el mundo arda.
El humor negro es más necesario hoy en día, para hacer crítica, para romper dogmas establecidos, para denunciar la hipocresía dominante y burlarle del pensamiento hipersensible que abunda ahora.
En el mundo posmoderno el humor negro es un arma para enfrentar toda esta hipocresía, que mejor manera de enfrentar a los SJW que reírse de ellos.
El humor es una forma de sacudir conciencias, de hacer crítica como menciono Cleese y de relajarnos de la dura realidad.
Alguna vez alguien me dijo que necesitamos menos comediantes como Chespirito y más como Bill Maher (a quien las feministas querían linchar por un monologo), definitivamente se necesitan comediantes mordaces que hagan sátira de aquellos grupos a los que se está prohibido criticar.

Escritores como Ambrose Bierce y Mark Twain fueron maestros del humor negro, método que usaron para hacer una dura crítica a la Norteamérica de su tiempo, en su día fueron unos incorrectos que ganaron detractores pero al final son los enemigos los que hacen a uno ganar la grandeza.
Necesitamos humor para la vida, para enfrentar los pesares y para poder reírnos del pensamiento posmoderno, si ellos odian el humor entonces lo tomaremos como un arma.


Mayo 2016

3 comentarios:

  1. ... esto de alguna manera me inspira y llena mi ser, ironicamente necesitamos a los sensibles y ardidos. Pero a raya! jaj!

    Saludos desde venezuela ;)

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  2. Con gente asi (sjw), la humanidad esta destinada a desaparecer

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  3. El texto considera puntos interesantes. Lamentablemente, lejos de ser un análisis, es una crítica redundante y vacía, con léxico limitado y redacción mediocre. Vaya, no encuentro punto de comparación entre Jaime Duende y Seinfeld, que definitivamente apuntan a públicos diferentes.

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