"Escribe con sangre y comprenderas que la sangre es espiritu"

Friederich Nietszche







domingo, 21 de agosto de 2016

Los valores masculinos en Supernatural



Por Fernando Trujillo

Estrenada en 2005 Supernatural es la serie de ciencia ficción más longeva de la cadena americana Warnner, llegando a tener doce temporadas y superando a Smallville.
“Salvar gente, cazar cosas, el negocio familiar” esta frase dicha por el personaje de Dean Winchester en el segundo capítulo de la primera temporada es el lema oficial de la serie pero ¿De qué va Supernatural y porque escribo un artículo sobre ella? Porque en una televisión basura poblada de realities shows, programas que fomentan el materialismo y podredumbre mental, programas con mujeres superficiales y dominantes con manginas y betas a sus pies, pocos productos en televisión presentan valores masculinos positivos y entre ellos se encuentra Supernatural.
La historia sigue a los hermanos Sam y Dean Winchester a bordo de un Impala 67 recorriendo Norteamérica cazando toda clase de criaturas sobrenaturales tales como vampiros, hombres lobo, fantasmas, demonios, dioses paganos y criaturas transformables, desde niños los hermanos fueron entrenados por su padre John Winchester después de una tragedia familiar en la que la madre fue asesinada por el demonio de ojos amarillos (antagonista principal de las dos primeras temporadas). En el mundo de Supernatural los cazadores son hombres que recorren los caminos cazando monstruos, salvando personas y preservando la paz frente a seres hostiles, pese a que en su misión tienen que cometer fraudes bancarios, falsificar, incluso torturar y matar.
En cierto modo los cazadores recuerdan a los grupos survivalistas, tribalistas y separatistas blancos que hay en Estados Unidos, grupos fuera de la ley, entrenados en tácticas de combate y uso de armas, incluso durante un episodio de la segunda temporada un agente del FBI especula que el padre de los Winchester puede ser un peligroso supremacista blanco.  Por supuesto en la serie los cazadores no se limitan a una raza o a un género, aunque las similitudes con los grupos antes mencionados son más que evidentes.
Sam y Dean son criados por su padre fuera del Sistema, son entrenados desde niños en el uso de armas de fuego, técnicas de combate, ocultismo y otras técnicas criminales (una educación alejada de la educación burguesa del sistema), los valores de un guerrillero expuestos por Carl Schmidt en su Teoría del guerrillero.
Ocultarse, mantener una falsa identidad, acechar a tu presa, infiltrarte es lo que hace un guerrillero o un terrorista contra un sistema opresor, los Winchester utilizan estas tácticas para poder conseguir a su presa y cumplir una misión.
Al principio de la serie vemos como Sam Winchester quiere alejarse del mundo de lo sobrenatural eligiendo los valores del Primer Mundo, estudia para ser abogado, tiene una novia, una vida cómoda, por otra parte su hermano mayor Dean continua con el legado de su padre, viajando por los caminos, viviendo fuera de la ley y cazando monstruos, los valores del guerrillero. Posteriormente Sam se uniría de nuevo a su hermano en la búsqueda de su padre tras el asesinato sobrenatural de su novia, abandonando el Primer Mundo y regresando a la vida del guerrillero.
A lo largo de estas once temporadas vemos como los hermanos Winchester se enfrentan a entidades monstruosas, al mismo Cielo e Infierno y su unión fraternal prevalece frente a la misma Muerte. La hermandad, la violencia, la fraternidad entre hombres, el uso de armas, la amistad masculina son valores que predominan en cada capítulo de la serie.
Supernatural también puede ser visto como un western, en el que los hermanos Winchester (y los cazadores en general) representan a la América rural, la de los pioneros, los vaqueros, los hombres libres preservando el orden y la vida normal frente a amenazas externas, si en el western clásico eran los indios nativos, los hombres de negocios sin escrúpulos y los bandoleros en Supernatural esta categoría la tienen los monstruos, los demonios y ángeles.
Así los hermanos ocupan el lugar del sheriff o del arquetipo de héroe del western (pistolero rudo con amor por la vida sencilla) que protege el pueblo de las amenazas externas.
En las primeras temporadas los Winchester tiene como mentor a Bobby quien ocuparía el lugar de Gandalf o Merlín (el arquetipo del viejo sabio), un viejo cazador, patriota americano orgulloso, perteneciente a la América rural y bebedor de whisky quien será figura paterna y guía de los hermanos en todas sus travesías. A partir de la cuarta temporada se uniría el ángel Castiel, en la serie lejos de su representación tradicional los ángeles serian siendo la América industrial, con sus jerarquías, su burocracia intransigente, sus planes ocultos y su forma de vestir tan burguesa en contraste con los cazadores. Castiel abandona la vida citadina de sus hermanos y se une a los hermanos en toda la serie recorriendo los caminos siendo la parte espiritual del trio.
Entonces en Supernatural tenemos una triada conformada por la fuerza, la inteligencia y el espíritu. El primero sería Dean con su código de cazador tan arraigado, su estilo despiadado, la brutalidad, Sam vendría siendo la inteligencia con su habilidad para la lectura, las computadoras, la búsqueda de información mientras Castiel vendría siendo el espíritu con su poder sobrenatural, sus conocimientos en el terreno angelical e infernal que ayudara a los hermanos.

Algunos círculos feministas asociados a la cultura geek han acusado a Supernatural de ser sexista y misógina. La serie tiene una atmosfera masculina en la que los valores viriles predominan, la cacería, la hermandad, la música rock de antaño, no hay espacio para los valores femeninos.
Los productores intentaron durante las primeras temporadas insertar personajes femeninos como Jo Harvelle, Bela Talbot y Anna Milton pero todos ellos fueron rechazados por el público, una reacción masculina para evitar una feminización de la serie.
Varias entidades sobrenaturales a la que los Winchester se enfrentan son personificaciones femeninas, seductoras diosas paganas, demonios femeninos como Lilith o los demonios de los caminos los cuales se encargan de realizar pactos satánicos bajo sensuales cuerpos femeninos. Las amenazas que se interponen en la hermandad de los Winchester son femeninas, tal como la diablesa Ruby en la tercera y cuarta temporada la cual busca corromper a Sam y que cumpla el destino que los demonios trazaron para él, provocando en el proceso que se enfrente a su hermano mayor.
En la sexta temporada se descubre que los monstruos tiene como origen común una diosa madre a la que llama Eva (parodia repulsiva de la Eva humana) y a la cual veneran de forma fanática haciendo de los monstruos de la serie una cultura matriarcal.
Lo femenino está asociado a la oscuridad, la hechicería, lo grotesco mientras que lo masculino está asociado a la cacería, a la luz y al orden. Los monstruos con su cultura matriarcal, salvaje, sangrienta se enfrentan al mundo de los cazadores con los valores de familia, hermandad, razón y orden.
Los personajes femeninos en Supernatural (salvo excepciones) están asociados al mal, tenemos el antes mencionado ejemplo de Ruby, el demonio conocido como Meg Masters, la ladrona traicionera Bela Talbot, la sádica diablesa Lilith, el demonio Abaddon, la bruja Rowena y el ángel Anna Milton.
Tenemos también a las amazonas, una raza de mujeres que copulan con hombres procreando una de ellas, entre sus ritos iniciáticos de la nueva amazona se encuentra asesinar al padre.
Los Winchester usan libremente insultos como “puta” o “perra” con normalidad para referirse a las villanas, algo que seguramente ha incomodado a feministas y manginas.
Los círculos feministas han puesto el grito en el cielo por toda esta temática tachada de misógina, varios artículos en Internet han debatido sobre la violencia hacia la mujer dentro de la serie.
Lo que a estos círculos realmente les molesta es que dentro de una televisión feminizada, Supernatural no se acople a sus valores, ellas quisieran una historia que haga apología al transexualismo, el homosexualismo descarado, con mujeres victoriosas y fuertes en vez de hombres, donde los monstruos fueran buenos y amigables. En la televisión de hoy vemos una inversión de roles en donde los monstruos ahora son seres incomprendidos, de buenos sentimientos, perseguidos por la sociedad (básicamente un reflejo de la generación Tumblr) mientras que los cazadores de monstruos son violentos, sádicos, intolerantes y hasta machistas, esto lo vemos en series como American Horror Story con su mensaje de que los monstruos son humanos. En Supernatural salvo por algunas excepciones no todos los monstruos son amigables sino seres despiadados, carentes de remordimientos y que cumplen con su naturaleza salvaje mientras que los cazadores los mantienen alejados de las comunidades humanas.
Claro los monstruos no son malignos sino son depredadores, seres salvajes que son parte del Orden Natural y cumplen con su naturaleza, ahí están los cazadores que están para frenarlos y que prevalezca la humanidad. Una lucha entre el mundo irracional (los monstruos) y el mundo racional (la humanidad).
Como se explicó arriba los Winchester encargan al arquetipo del héroe de western, ellos aman la vida sencilla, la comida grasosa, el rock clásico, la cerveza al mismo tiempo que van de cacería cumpliendo con su deber.
Es interesante notar como dos de las especies recurrentes en la serie encarnan a la América industrial: me refiero a los ángeles y los demonios.
De los primeros ya hable, los segundos son de los antagonistas más peligrosos y extensos de la serie, los demonios son seres que alguna vez fueron humanos y debido a los tormentos que sufrieron son lo que son, pactan con los humanos a cambio de lujos y sueños cumplidos, su sociedad a diferencia de los ángeles es como una manada, uno manda y los demás obedecen, primero por el ángel caído Lucifer y después por el demonio Crowley.
Crowley el enemigo más recurrente de la serie encarna a esa América industrial, su vestimenta es la de un hombre de negocios o un banquero, es aficionado a la vida citadina con lujos y comodidades y es poseedor de una sexualidad ambigua, teniendo actitudes homosexuales. Crowley encarna al banquero sin escrúpulos del western clásico que busca engañar a los habitantes de un pueblo con promesas de progreso y prosperidad.
Crowley representaría los valores del Primer Mundo frente a los valores del guerrillero de los Winchester.
Los valores del Primer Mundo serian propiamente femeninos, dan una falsa sensación de seguridad y confort mientras que el mundo del guerrillero es de peligro, fuera de la ley pero al mismo tiempo un camino que forja los lazos de hermandad y camaradería masculina.
Esa es la lección más importante de Supernatural y es que pese a que pueda ser el fin del mundo (literalmente) los lazos de hermandad masculina prevalecen pese a todo.
En cada temporada los lazos de hermandad entre los Winchester se ponen a prueba, las lealtades y peligros que están por destruirlos pero es siempre su fuerte unión masculina lo que prevalece pese a todo peligro al que se enfrentan.
Son estos valores de hermandad, camaradería, lucha contra la adversidad, la vida sencilla, la cacería lo que hacen de Supernatural una serie muy masculina en una televisión sobrepoblada por los valores del Primer Mundo y ese es el motivo de su éxito y larga duración en la televisión.
Los valores masculinos continúen arraigados en el instinto del hombre pese a todo el adoctrinamiento forzado del liberalismo cultural.

Agosto 2016

jueves, 4 de agosto de 2016

Un mundo que prohíbe el heroísmo



Por Fernando Trujillo

Cuando era un adolescente y escuchaba a los adultos a mí alrededor hablar de la juventud desperdiciada pensé que tenían una mentalidad retrograda, es posible que los padres de nuestros padres digan lo mismo de ellos pero en esa época de mi vida solo tome ese comentario como una mera exageración propia de los adultos.
Actualmente las palabras “juventud desperdiciada” adquieren un nuevo significado para mí, antes un joven de quince años era un adulto, iba a la guerra, se casaba, en caso de ser noble heredaba y protegía las tierras de sus padres, antes un joven tenía aventuras, se iba de la casa, escribía poemas y relatos tal como hicieron Jack London, Arthur Rimbaud y hasta Jack Keruack que viajo por las carreteras norteamericanas y esos viajes inspiraron su novela “En el camino”.
Antes los jóvenes se enlistaban en batallones para la guerra, buscaban un ideal pero actualmente ser joven significa estar encerrado jugando videojuegos, buscar pokemones con una aplicación de celular, holgazanear, estudiar una carrera, salir uno o dos días al antro con los amigos, salir con tu novia, etc.
Aprovechar la juventud se ha vuelto un eslogan del mundo moderno para ser todo lo contrario, desperdiciarla, desperdiciar fuerza, vitalidad en actividades sin propósito que dan la apariencia de aprovechar ser joven.
Los jóvenes están encerrados en sus cuartos jugando videojuegos que cumplen sus fantasías heroicas, están viviendo en ciudades aburridas, con entretenimiento vacío desperdiciando su fuerza vital, pensando en vivir una vida burguesa.
Tan solo hace dos meses en Europa hubo una gran marcha en homenaje a Dominique Venner en la que organizaciones nacionalistas salieron a tomar las calles, jóvenes de Hogar Social Madrid, Amanecer Dorado, CasaPound y Alternativ Europa agitaron las banderas, emprendieron la marcha, enfrentaron la oposición antifascista, hordas de jóvenes vigorosos tomaron las calles frente a la vista perpleja de los medios, de los inmigrantes ilegales y por supuesto de los progres.
Fue un brote de acción juvenil, de aventura, de luchar y de vivir que sin embargo los medios han llamado “muestra de odio” porque para ellos el significado de disfrutar la vida es cazar pokemones y salir al antro cada viernes
La sociedad posmoderna ha anulado el instinto de heroísmo en pos de un bienestar artificial, descargamos nuestras fantasías y anhelos heroicos en comics, videojuegos y películas de acción mientras engordamos y desperdiciamos nuestra juventud.
Hemos de preguntarnos ¿Hemos vivido? Llegamos a la mediana edad frustrados, con crisis existenciales, neuróticos sabiendo que hemos desperdiciados nuestras vidas, sacrificados por una sensación de bienestar.
Se nos ha impuesto un pacifismo, se nos ha ido prohibiendo el heroísmo de forma inconsciente, la violencia heroica es vista como psicosis por la prensa, se busca que los ciudadanos no puedan portar armas y cuando un hombre honesto armado logra salvar a una multitud de un ataque los medios lo ocultan cobardemente.
Porque para los medios un loco armado disparando contra cientos es noticia, es primera plana y sirve a la agenda anti-armas, en Florida un joven de dieciséis años que previno por medio de la violencia un tiroteo en un autobús escolar fue suspendido ¡Por la misma escuela! El heroísmo es un acto de virilidad, los medios y las escuelas no quieren héroes, no quieren hombres libres sino autómatas sumisos.
A los jóvenes que marcharon el mes pasado la prensa los catalogo de “peligrosos”, “neonazis”, “extremistas”, misma prensa que defiende a los terroristas “refugiados” y que llama a los latin kings “asociación cultural”.
En esta época se prohíbe a los héroes, a los hombres fuertes, a los barbaros reemplazándolo por las “nuevas masculinidades”, por el mangina y por el nerd.
Estos pequeños actos demuestran que el heroísmo y la virilidad aún no están muertos, sino latentes en cada hombre.

Creo que si alguien representa el espíritu del heroísmo y aventura en el siglo pasado ese fue Gabriele D’ Annunzio, una figura tan fascinante y contradictoria bastante chocante para el posmodernismo de hoy.
Poeta, aventurero, guerrero, mujeriego, dandy, aviador, loco y el padre espiritual del Fascismo, D’Annunzio fue un hombre que vivio, que mantuvo un espíritu joven, tanto que pasados los cincuenta se enlisto en el ejército italiano durante la Primera Guerra Mundial, aun cuando vio la carnicería de la guerra continuo predicando la virtud de la batalla, la acción frente al conformismo.
Después del conflicto el poeta junto con los Arditi jóvenes aventureros, soldados, locos y soñadores se aventuraron en la magnífica Empresa de Fiume, en la que tomaron la ciudad de Fiume para anexarla al Reino de Italia pero después de que el rey lo considero un acto de locura, formaron su propio gobierno, una TAZ o Zona Temporalmente Autóctona (como la llamaría después el anarquista Hakim Bey) desde donde crearon todo un nuevo sistema de gobierno en oposición al modelo occidental.
En Fiume la música era el principio fundamental del estado, el comandante D’ Annunzio recitaba poesía desde los balcones, se hacían lluvia de flores desde el techo, la constitución estaba bajo la advocación de la “Décima Musa”, la que llevara a las naciones a la imaginación al poder (término acuñado por el poeta y más tarde tomado por los movimientos de mayo del 68).
La revolución sexual, la poesía, la ecología, el nudismo, el amor libre todos esos elementos los aplico D’ Annunzio antes que los hippies pero a diferencia de ellos, el no predicaba la paz sino la guerra.
Hacer el amor y la guerra era su lema y era el lema de todo joven vigoroso, todo Arditi y esa es la lección del poeta guerrero.
Todos los elementos fascistas como los uniformes negros, los cráneos como insignias, el culto a la virilidad, a la juventud y el brazo en alto estaban ahí, todos aportados por el genio D’ Annunzio y también que las ideas de amor libre, la poesía y la ecología son compatibles desde una Cosmovisión aristocrática y varonil.
Los hippies y los beatniks tomaron todos esos elementos de la Empresa de Fiume pero tergiversados desde un americanismo vulgar, cambiaron la guerra por una paz conformista que los término devorando por el sistema burgués.
Otro autor que podía mencionar hace énfasis en la revuelta y la aventura es Yukio Mishima, poeta, samurái, hombre de palabra y acción, en su novela Caballos desbocados se centra en un grupo de jóvenes nacionalistas que buscan eliminar a los políticos corruptos que han traicionado a Japón y al emperador.
Mishima formo su propio grupo paramilitar llamado Tatenokai (Sociedad de los Escudos) formado por jóvenes idealistas en busca de heroísmo y hartos de la modernidad.
Tanto Mishima como D’Annunzio resultan figuras chocantes al pensamiento actual, ambos predicaban la acción y el peligro frente a la vida cómoda.
En ambos autores se hace énfasis en el binomio juventud-heroísmo, en la búsqueda por vivir y trascender.
Así los Arditi de D’Annunzio y los nacionalistas de la novela de Mishima se personifican en los actuales movimientos nacionalistas que con banderas y espíritu inconforme salen a tomar las calles.
La apología al heroísmo debe de ser un acto revolucionario frente a un mundo conformista, ir, vivir, hacer el amor, luchar y ser un héroe. Los jóvenes de CasaPound y de Hogar Social Madrid han tomado ese espíritu de rebeldía.
Muchos jóvenes quieren un mundo mejor y creen que votando, estudiando, adentrarse en el Sistema para “cambiarlo desde adentro” (algo que nunca va a funcionar) va a hacer un mundo más justo y pacífico.
Pero yo no quiero un mundo mejor, no quiero el mismo Sistema pero mejorado, quiero un segundo Fiume, quiero que mis textos inspiren a los jóvenes a la aventura.
Creo que los movimientos nacionalistas actuales están inspirando a la juventud a salir de un letargo y empezar a sentir la locura por vivir.
Hacer el amor y la guerra debe ser el lema de todo joven que busque en la acción, la poesía y el heroísmo en su propia vida.


Agosto 2016