"Escribe con sangre y comprenderas que la sangre es espiritu"

Friederich Nietszche







viernes, 30 de septiembre de 2016

Tu vas a morir



Por Andrew Anglin

Sepan esto hermanos: van a morir.

No sabes cuánto tiempo vivirás. Pero ya sabes, sin ninguna duda, de que algún día vas a morir.

Cuando te despiertas, recuerda que vas a morir.

Cuando te va a dormir, recuerda que vas a morir.

Cuando te miras en el espejo, recuerde que usted va a morir.

Cuando ves a una chica que te gusta, y te preguntas si debes acercarte a ella, recuerda que vas a morir.

Cuando piensas acerca de tu papel en este movimiento, recuerda que vas a morir.

Cuando te imaginas en el peor de los casos, recuerda que vas a morir.

Cuando imaginas en todos lo que puedes llegar a ser si pones tu alma para conseguirlo, recuerda que vas a morir.

Lo más importante es darse cuenta de esto: cuando estás muerto, lo único que importará es que lo que hiciste cuando estabas vivo.

Sólo tienes una oportunidad en esto.

Hazlo bien.

No espere hasta que el último segundo, cuando sabes que la muerte es inminente y desearías haberlo hecho todo de manera diferente.

Haz que tu vida signifique algo.

Porque vas a morir.


Traducción de Mario Alejandro Rojas Muñoz 

Sitio original: Daily Stormer

martes, 20 de septiembre de 2016

Sobre la guerra moderna



Por Fernando Trujillo

Con el pasar de la historia la guerra ha ido cambiando, de las lanzas se pasaron a las espadas, de las espadas a las balas, la guerra es un hecho histórico y existirá mientras haya vida en este planeta.
Lejos de los ideales pacifistas la idea de guerra nunca terminara, la vida es una lucha constante, la historia humana es una guerra eterna y nada va a cambiar este hecho pero la idea de la guerra se divide en dos ramas, la guerra antigua y la guerra moderna. No vamos a andarnos con ideales ni romanticismos, la guerra siempre ha sido un asunto crudo, sucio, una matanza en el que la juventud más sana de una nación perece. No obstante en esta época degenerada como lo es este Kali Yuga algo tan aberrante como la guerra llega a niveles que sobrepasan lo grotesco y lo nauseabundo.
En la guerra antigua pese a todo aun había cierta caballerosidad y honor entre militares, había cierto respeto por el enemigo y por los vencidos, pero eso acabo con la Segunda Guerra Mundial cuando Churchill y Roosevelt bombardearon ciudades y aldeas alemanas masacrando bajo el fuego a poblaciones civiles, cuando los soviéticos entraron en Alemania violando a mujeres y niñas y torturando prisioneros de las maneras más inhumanas. Todas estas tácticas pertenecientes a un verdadero terrorismo fueron aprendidas en la Guerra Civil americana cuando la Unión castigo brutalmente a los estados sureños incendiando sembradíos, violando y torturando, masacrando soldados heridos, todo por el gran “crimen” de querer ser estados autónomos.
A principios del siglo XX intelectuales como D’Annunzio, Marinetti y Junger elogiaban la guerra como un hecho, como una forma de movimiento histórico y de vitalismo, pero hoy elogiar la guerra es una locura, la guerra moderna es total destrucción, querer una nueva guerra significaría matanzas atroces y destrucción de naciones enteras, la guerra ha evolucionado a algo que llega a niveles dantescos con las armas nucleares y biológicas.
Llego Vietnam y las mismas tácticas genocidas continuaron, bombas napalm sobre campesinos vietanmitas, helicópteros lanzando misiles sobre aldeas, soldados yanquis fumadores de marihuana y al ritmo de rock n’ roll mataban a soldados y civiles. Esta historia se repite pero ahora en Medio Oriente.
Antes se peleaba por Dios, por la nación, por un rey pero ahora se pelea por la economía, por el petróleo y por llevar la democracia usurera.
En la guerra antigua el guerrero mataba por sí mismo al enemigo, cara a cara, había un enfrentamiento directo entre los guerreros, existía una responsabilidad en el guerrero sagrado al momento de matar a un enemigo pero eso se ha perdido, ahora desde la comodidad los soldados yanquis manejan drones como si de un videojuego se tratara bombardeando civiles y soldados por igual mientras se bebe una coca-cola. No hay responsabilidad, no hay valentía, el ethos guerrero se ha perdido y lo que queda es un pathos militarizado.
La guerra moderna sigue los patrones establecidos por Churchill, se bombardean poblaciones civiles, aldeas, colegios en todo Medio Oriente, se lanza fosforo blanco sobre miles de inocentes en el nombre de la democracia occidental.
Actualmente se está viviendo una nueva guerra mundial, esta vez entre el mundo moderno occidental y el Califato del Isis, las potencias occidentales y sus aliados árabes están bombardeando ciudades, matando civiles, se está luchando contra un enemigo que no es un grupillo terrorista sino verdaderos creyentes de su fe, los guerreros del Isis están convencidos de que luchan en el nombre de Ala y el Islam mientras que los soldados occidentales embriagados por el ateísmo solo pelean por la democracia y un sueldo.
Se está combatiendo al Isis por las razones equivocadas, bueno fuera que se combatiera por la cristiandad, por una civilización occidental sana, por la familia y la nación pero esta no es una cruzada sacra sino una cruzada profana, se está combatiendo por imponer la usura y la agenda políticamente correcta.
Incluso el Papa Francisco ha declarado que las guerras son por motivos económicos adhiriéndose a la teoría marxista del mundo como pura economía y negando la tradición católica guerrera y escupiendo en el legado de los Papas del Medievo que llamaron a la guerra santa.
El mundo occidental pelea en el nombre de la democracia, del feminismo, de la agenda LGBT, el ateísmo, el relativismo moral y espiritual, para imponer todas estas ideas se está bombardeando poblaciones enteras, se está torturando civiles y prisioneros militares, el ejército anglo-sionista está conformado por mercenarios, miembros reclutados de bandas “latinas” como los mara salvatruchas y las clicas chicanas, violadores, psicópatas, mujeres militares que posan bonitas en las fotos, soldados transgeneros, toda una horda de orcos al servicio de la posmodernidad.
Obama, Hollande, Merkel, Putin, el Papa—mejor dicho Antipapa—Francisco, Cameron todos abogan por la destrucción del Isis no por ser considerados una amenaza terrorista sino por ser opuestos a los anti-valores occidentales. Por eso se bombardea masivamente con drones, por eso se lanza fosforo blanco sobre civiles, por eso se busca imponer la ingeniería social de la ONU.
El concepto de guerra moderna se lleva a cabo con toda su crueldad en Medio Oriente, se está llevando una cruzada profana en el que se enfrentan el ateísmo occidental y la fe Islámica, un enfrentamiento en el que los hombres libres y los cristianos perdemos.
No apoyo al Isis pero tampoco apoyare la cruzada profana, aquellos que estamos fuera de esa línea debemos reunirnos en tribus, en clanes alejados del Islam y de los anti-valores posmodernos, el futuro del mundo es el tribalismo o la opresión ya sea islámica o del Occidente neoliberal. Formar clanes con amigos y familiares, que sea una tercera opción a estas dos fuerzas. Solo podemos crear nuestros propios clanes donde imperen los valores de fe, honor, lealtad, sangre y suelo.

Septiembre 2016




lunes, 12 de septiembre de 2016

Corrección política



Está prohibido hablar
Está penado escribir
Con corrección política
Un hombre no puede opinar
Un músico no puede cantar
En la corrección política
Se destruye el genio
Se aplaude lo mediocre y sumiso
Es la muerte de la creatividad y el triunfo de la fealdad
En la corrección política
Lovecraft no podría escribir sus geniales cuentos
Dalí no podría haber pintado
En la corrección política
Un torero es homicida
Un violador es una victima
Con corrección política
Se mata la virilidad, la belleza y la creatividad
Sustituyéndola por la fealdad y la tiranía
Un pueblo tiene miedo de opinar
Los hombres pierden su libertad
En la corrección política

ã                  Fernando Trujillo, derechos reservados


11-09-16

sábado, 3 de septiembre de 2016

¿Por qué algunos nacionalsocialistas tenían cicatrices en el rostro?



Por Manuel J. Prieto

En realidad ese tipo de cicatrices no son exclusivas de los nacionalsocialistas, si bien la popularidad de algunos de sus miembros, como Otto Skorzeny o Ernst Röhm, las hacen más presentes en los libros de Historia. Dichas cicatrices o marcas se conocen como Schmiss y en realidad eran consideradas cicatrices de honor.

Todo proviene de unos duelos típicos de algunas sociedades o asociaciones estudiantiles y universitarias germanas. Dentro de las mismas se seguían algunas tradiciones y rituales, entre las que estaban los mensur. Esta palabra, que podríamos traducir por medida, era como se denominaba a un tipo de combate de esgrima, con ciertas normas muy estrictas, que servía para medir el valor y el honor de los combatientes. Uno frente al otro, sin el movimiento habitual de los duelos y la esgrima, como estatuas en las que sólo se mueve el brazo armado en torno a la cabeza del contrario y un mandato: no apartarse nunca.

Aunque el origen de este tipo de duelos data de unos siglos antes, tuvieron cierto auge a finales del XIX y en la primera parte del XX. El objetivo principal del duelo era no apartarse, ya que así se mostraba la falta miedo y el valor más allá el dolor. Por lo tanto, acoger las heridas sin inmutarse era toda una prueba de esa resistencia y fortaleza. Una cicatriz en la cara viene a decir que no se apartó la misma a pesar de verla en peligro. No era una lucha a muerte y los daños no solían ser serios, ya que se protegían las partes que podrían conllevar heridas peligrosas. Pero bastaba con apartar la cara un poco con el objeto de evitar el acero del contrario para perder el combate y por lo tanto manchar el honor. Una vez heridos se ponía poco cuidado en la cura, para que la cicatriz fuera grande y bien visible.

Lógicamente, muchos de los soldados y líderes NS pasaron por esas organizaciones estudiantiles y participaron en algunos mensur, llevándose en algunos casos una schmiss de recuerdo en su rostro, para toda la vida. Otto Skorzeny libró trece duelos y en el décimo de ellos fue cuando recibió el corte en la cara que llevó con orgullo hasta su muerte. Según parece, los estadounidenses lo apodaron Caracortada precisamente por su schmiss. También Ernst Röhm, cofundador de las SA y asesinado en la Noche de los cuchillos largos, lucía algunas heridas en su cara, al igual que Ernst Kaltenbrunner, destacado miembro de las SS y jefe de la Gestapo.