"Escribe con sangre y comprenderas que la sangre es espiritu"

Friederich Nietszche







sábado, 3 de septiembre de 2016

¿Por qué algunos nacionalsocialistas tenían cicatrices en el rostro?



Por Manuel J. Prieto

En realidad ese tipo de cicatrices no son exclusivas de los nacionalsocialistas, si bien la popularidad de algunos de sus miembros, como Otto Skorzeny o Ernst Röhm, las hacen más presentes en los libros de Historia. Dichas cicatrices o marcas se conocen como Schmiss y en realidad eran consideradas cicatrices de honor.

Todo proviene de unos duelos típicos de algunas sociedades o asociaciones estudiantiles y universitarias germanas. Dentro de las mismas se seguían algunas tradiciones y rituales, entre las que estaban los mensur. Esta palabra, que podríamos traducir por medida, era como se denominaba a un tipo de combate de esgrima, con ciertas normas muy estrictas, que servía para medir el valor y el honor de los combatientes. Uno frente al otro, sin el movimiento habitual de los duelos y la esgrima, como estatuas en las que sólo se mueve el brazo armado en torno a la cabeza del contrario y un mandato: no apartarse nunca.

Aunque el origen de este tipo de duelos data de unos siglos antes, tuvieron cierto auge a finales del XIX y en la primera parte del XX. El objetivo principal del duelo era no apartarse, ya que así se mostraba la falta miedo y el valor más allá el dolor. Por lo tanto, acoger las heridas sin inmutarse era toda una prueba de esa resistencia y fortaleza. Una cicatriz en la cara viene a decir que no se apartó la misma a pesar de verla en peligro. No era una lucha a muerte y los daños no solían ser serios, ya que se protegían las partes que podrían conllevar heridas peligrosas. Pero bastaba con apartar la cara un poco con el objeto de evitar el acero del contrario para perder el combate y por lo tanto manchar el honor. Una vez heridos se ponía poco cuidado en la cura, para que la cicatriz fuera grande y bien visible.

Lógicamente, muchos de los soldados y líderes NS pasaron por esas organizaciones estudiantiles y participaron en algunos mensur, llevándose en algunos casos una schmiss de recuerdo en su rostro, para toda la vida. Otto Skorzeny libró trece duelos y en el décimo de ellos fue cuando recibió el corte en la cara que llevó con orgullo hasta su muerte. Según parece, los estadounidenses lo apodaron Caracortada precisamente por su schmiss. También Ernst Röhm, cofundador de las SA y asesinado en la Noche de los cuchillos largos, lucía algunas heridas en su cara, al igual que Ernst Kaltenbrunner, destacado miembro de las SS y jefe de la Gestapo.

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