"Escribe con sangre y comprenderas que la sangre es espiritu"

Friederich Nietszche







martes, 22 de noviembre de 2016

Perdieron y siempre van a perder





Por Fernando Trujillo

Han pasado ya unas semanas desde la elección presidencial en Estados Unidos, la más polarizada y polémica posiblemente en su historia, superando por mucho la campaña de 2008 en el que resultó ganador Barack Obama.
La victoria aplastante de Donald Trump género en los seguidores de Hillary una serie de reacciones que van desde el llanto, el berrinche típico de un niño mimado, la ira, cientos de titulares amarillistas en la prensa liberal, la negación y protestas violentas, agresiones a los votantes republicanos, hasta un intento de independencia del estado de California (por demás patético), celebridades como Stephen King, Bill Maher, Miley Cyrus llorando, despotricando contra el pueblo americano. Mismos síntomas que tiene un niño malcriado al que no le dan lo que quiere en el momento que quiere. Misma reacción cuando sucedió la salida de Gran Bretaña de la Unión Europea y la derrota de Podemos en las elecciones españolas. La autodenominada “generación más despierta de la historia” solo son un montón de niñatos con la cabeza llena de ideas liberales que piensan que están haciendo un mundo mejor sin homofobia, xenofobia, transfobia e invéntense todas las fobias habidas y por haber.
Dejemos algo en claro antes de continuar, esto no es izquierda, en un régimen de izquierda no hay derechos humanos ni flores, es un régimen totalitario donde los criminales y homosexuales van encerrados al gulag a trabajos forzados. No es ninguna izquierda, esto es puro liberalismo cultural.
Esta autodenominada “nueva izquierda” no le preocupa en absoluto el proletariado, el campesino, está conformada por un montón de chicos de universidades caras con pretensiones de artistas y de activistas sociales, más preocupados por meter “refugiados” a los países occidentales, denunciar cualquier cosa que les parezca ofensiva en redes sociales, el matrimonio gay y el feminismo que en las necesidades del pueblo.
Pero ellos perdieron y no solo en las elecciones yanquis, en el Brexit, en el voto colombiano, sino que siempre van a perder.
Perdieron porque están peleando con enemigos imaginarios como un supuesto patriarcado opresor, una sociedad “fascista”, el supuesto sexismo y misoginia en los videojuegos y porque todo el mundo (bajo amenaza de cárcel o multas) acepte los matrimonios gays, los transgenero, las familias “diversas” pero no ven al proletariado, al pueblo ni ven que solo son marionetas de las grandes oligarquías.
Perdieron no porque solo los “viejos” votaron a favor de lo que ellos odiaban, sino porque el pueblo mismo está harto de esta repelente generación de maricas, porque al pueblo norteamericano, español, colombiano, británico le importa un bledo los transgenero, los matrimonios homosexuales y legalizar la hierba, el pueblo quiere un salario justo, tener un trabajo asegurado con jornadas laborales justas, quiere vivir en un vecindario tranquilo sin temor a ser asaltados o amenazados, sus necesidades son más prioritarias y realistas que la de toda esa nueva izquierda.
Ellos no están haciendo un nuevo mundo sin fronteras y donde el amor gana, porque para su desgracia ese mundo no existe ni existirá. Hace cincuenta años que se acabó la segregación racial en los países occidentales ¿Ha cambiado algo? El racismo continúa, la violencia racial es cada vez más elevada, pandillas de negros asesinan blancos, se crean milicias blancas para combatir la violencia negra y Estados Unidos es un campo de batalla entre razas.
La religión cristiana ya no tiene influencia como antes y los ateos celebran esto como el “fin de la religión” pero mientras las iglesias cierran y son demolidas se abren mezquitas, refugiados islámicos crean sus propias milicias, buscan leyes que favorezca su cosmovisión religiosa por encima de los nativos occidentales.
Ellos creen que han ganado porque tienen leyes que les benefician, tienen a organismos internacionales que los financia, se aprueban leyes de cárcel para los “comentarios de odio” y se aprueban leyes sobre leyes para beneficiar a las feministas, homosexuales, refugiados, transgenero pero en realidad han perdido.
Porque ellos al igual que nosotros (a los que llaman deplorables) padecen el mismo sistema usurero, el desempleo, la inseguridad en las calles, los altos impuestos, la depresión, la ansiedad nerviosa, la falta de oportunidades. No hablo de los líderes que viven en el lujo mientras predican la igualdad, hablo de sus militantes, los milenials, los chicos universitarios, los activistas en las calles, todos ellos perdieron.
Todas sus “grandes” ideas están basadas en nada, solo son inorgánicas fantasías, el racismo no es una construcción social como tampoco lo es el sexo, la cultura o la religión, nuestra verdad se basa en realidades biológicas.
Existen las diferencias raciales así como las diferencias entre los sexos, existen culturas mejores que otras, ni el racismo ni la violencia se van a acabar, son elementos que están en nosotros, en nuestros genes, marcar tu territorio y defenderlo de los extranjeros es parte de nuestro instinto, como los lobos defienden su territorio de otra especie. Es parte del Orden Natural.
Quieren ignorar este orden, ignorar las leyes biológicas a su conveniencia pero por mas dramas y exigencias por derechos al Sistema que dicen odiar no se pueden cambiar estas realidades y en cada intento que hagan van a fracasar.
No importa lo que hagan la Verdad está del lado de nosotros los deplorables, ustedes son parte del mismo sistema corrupto que los usa como carne de cañón, no son luchadores ni buscadores de justicia son un montón de niños berrinchudos.
Mientras ustedes buscan un mundo multicultural, sin nada ofensivo, tolerante, feminista, una nueva era sin religión ni fronteras en el otro lado del mundo el Califato gana terreno y no busca amor y flores sino exterminarlos a ustedes sobre todo.
Mientras buscan perseguir mediáticamente, censurar en harás de este mundo utópico las viejas y odiosas ideas fascistas resurgen con mas fuerza, la realidad racial golpea con fuerza en los sangrientos disturbios alrededor del mundo occidental, el proletariado y el campesino ya no están con ustedes, todo su mundo rosa caerá ante la realidad y entonces verán que los que ustedes llamaron deplorables tenían razón.
Ustedes perdieron y siempre van a perder.

Noviembre 2016




martes, 1 de noviembre de 2016

El mexicano, su imagen y su estereotipo



Por Fernando Trujillo

El tema del racismo entre mexicanos y norteamericanos es un tema siempre presente pero en este periodo de elecciones en USA ha cobrado nuevamente una importancia primaria a nivel mediático.
Las relaciones entre norteamericanos y mexicanos siempre han sido complejas, tensas, han sido de contrastes y vamos a decirlo de una buena vez este racismo (que cabe aclarar es reciproco) nunca se va a acabar, se puede atenuar pero siempre va a estar presente en ambos lados.
Muchos mexicanos que viven en USA se preguntan ¿Por qué hay norteamericanos que no los quieren? ¿Se trata del color de piel? En muchos casos si pero el racismo es algo mucho más complejo y tiene raíces más profundas.
Podemos comenzar a decir que la cultura hispana y la cultura anglosajona son totalmente opuestas, por más que se quiera una integración forzosa de ambas en una utopía multicultural, las diferencias tanto culturales como raciales siempre van a salir a flote provocando antagonismos.
En este clima de rechazo y desconfianza habría que preguntarnos ¿Cuál es la imagen que proyectamos ante el mundo? En USA viven muchos mexicanos que aportan al país, que son honrados y trabajadores, que conviven sin problemas con otras personas, que siempre sacan adelante a sus familias y a la comunidad donde viven, que se sienten orgullosos de ser mexicanos pero también aman al país que les ha dado oportunidades y el suelo donde viven sin embargo muchos norteamericanos y europeos no ven esto, lo que ven es una imagen muy tergiversada de la cultura mexicana.
En las zonas con mayor población hispana de Estados Unidos se han formado bandas criminales conformadas por inmigrantes ilegales y chicanos que rechazan la cultura hispana para abrazar símbolos prehispánicos, la influencia de la cultura hip hop negra, las imágenes de la Santa Muerte y símbolos que representan el crimen y un falso identitarismo que paradójicamente es producto de la cultura global.
Estas bandas tienen como rito de iniciación asesinar personas blancas o violar mujeres blancas, viven de la venta de armas y droga, los asaltos violentos, la violación múltiple en nombre del “brown power”.
En España los latin kings y clicas latinas que representan lo peor de los países hispánicos siembran el terror con asaltos, violaciones y agresiones a ciudadanos españoles.
Imagínese ahora que usted es un ciudadano norteamericano o europeo y tiene como vecinos a personajes como los que acabo de describir ¿No les tendría miedo? ¿No los rechazaría?
Estos grupos de chicanos rechazan lo mejor de la cultura hispana y odian la cultura blanca, odian el país en el que viven y a su gente, por el contrario adoptan un extraño hibrido entre una cultura criminal, la música hip hop, un orgullo prehispánico que mezclan con horripilante spanglish. Este chicanismo es producto de la anti-cultura global que destruye identidades de los pueblos, que otorga una falsa identidad e incita al odio contra toda cultura sana.
Los medios de comunicación lejos de combatir este estereotipo o esta imagen negativa hacen lo contrario, lo incentivan entre los hispanos. La imagen del “latino” flojo, torpe, oportunista, patán, está presente en el cine, en la música, en la televisión.
Grupos de hip hop como Cartel de Santa tienen canciones sobre pandillerismo, venta de drogas, consumo de marihuana en la comunidad hispana y va dirigido a los hispanos que viven en USA. El mexicano con pantalones grandes, tatuajes de vírgenes y calaveras es una imagen lamentablemente muy reconocida por los europeos y norteamericanos.
Otros grupos de hip hop chicano hablan de asesinar blancos, de vender drogas, de violencia racial ¿Esta es la imagen que queremos proyectar?
Toda nuestra producción televisiva, cinematográfica y musical está influenciada por la narcocultura, las telenovelas que producen cadenas como Telemundo hacen apología de este estilo de vida, la música como los antes mencionados Cartel de Santa que alientan a una vida de pandillerismo y venta de drogas.
¿Esta es nuestra imagen ante el mundo? No me extraña entonces que en el país vecino exista rechazo y desconfianza hacia nosotros.
Por eso los mexicanos legales que viven en USA rechazan la inmigración masiva, no por un simple malinchismo o por racismo, sino porque no quieren a grupos problemáticos viviendo en el país, dándoles una mala fama y llevando a una tercermundizacion.
Los medios no quieren presentar la imagen de un mexicano honrado, bien vestido, estudioso y trabajador, quiere presentar la de un cholo con una pistola en la mano y un porro de hierba en la otra.
Y existe esta imagen, la vivimos en los países hispanos, los países hispanos están sumidos en una podredumbre ética, si en Hispanoamérica lamentablemente abunda el oportunismo, todo el mundo quiere aprovecharse del otro, todo mundo quiere sacar ventaja del otro, todos quieren chingar al prójimo (como vulgarmente se dice), no vamos a negarlo, no vamos a decir que esta imagen negativa es un estereotipo falso.
La globalización afecta a todos los pueblos, los convierte en masas sin identidad, sin ética y en hordas de seres en los que abundan los peores instintos, deforma la belleza de la cultura de un pueblo y lo transforma en una horrible parodia. En el caso de Hispanoamérica, ha destruido la cultura hispana y la ha sustituido por una grotesca anti-cultura “latinoamericana”.
No somos eso, esas no son nuestras raíces, aunque muchos hispanos contaminados por el multiculturalismo no lo quieran ver pero México y los países hispanos son mucho más que ese estereotipo negativo que nosotros mismos hemos creado y hemos hecho perdurar.
Pero lamentablemente el icono del pandillero, del criminal, del mexicano degenerado es más aceptada que la del mexicano trabajador y honrado.
Los medios se han encargado de hacer esta imagen deseable, hasta heroica para el público hispano, entonces los chicanos, cholos, maras salvatruchas, criminales se convierten en “héroes” o “victimas incomprendidas de la sociedad blanca”.
Las sociedades son formadas por un pueblo, por sus genes, por su espíritu, las civilizaciones son construcciones raciales y una raza sana construye una sociedad sana, eso es un hecho, entonces ¿Qué se civilización puede nacer de una raza degenerada? Solo una civilización caótica y degenerada.
Para construir un mejor país se necesita un nuevo mexicano, un hombre con ética y espíritu aristocrático.
Es momento de crear a este nuevo mexicano y para eso debemos reconocer nuestros errores, conciliar nuestro pasado y combatir esa imagen negativa ante el mundo.
La auténtica cultura mexicana es la del trabajo honrado, la del charro como caballero hispano, la del criollo, la del vaquero, es una cultura católica y aristocrática. Esa es la cultura que debemos hacer ver a la gente de otras partes del mundo.
Un acto revolucionario seria reivindicar la imagen del mexicano y del hispano trabajador, del hombre valiente y conservador. No el estereotipo negativo que promueven los medios aliados del mundialismo.
No queremos integración cultural, queremos preservar nuestra verdadera herencia y queremos que el mundo conozca la cultura mexicana real, queremos que la entiendan y la respeten.
Cada pueblo tiene su propia identidad, sus propias características genéticas y psicológicas, celebrémoslas, respetémoslas y rescatémosla del pozo del multiculturalismo.

Noviembre 2016