"Escribe con sangre y comprenderas que la sangre es espiritu"

Friederich Nietszche







miércoles, 26 de abril de 2017

Caudillismo bananero




Por Fernando Trujillo


“La decadencia política de España quedo reflejada por las figuras revolucionarias de Hidalgo, Iturbide y Bolívar que acabaron con la dominación española en el Hemisferio Occidental”

Francis Parker Yockey


Desde hace unas semanas la crisis en Venezuela se ha vuelto un tema candente en los medios, el mundo ha visto como Maduro se ha erigido como dictador absoluto y como el pueblo venezolano ha salido a marchar, recibiendo represión y asesinatos por parte de las fuerzas leales a la tiranía.
Pero el caso de Maduro y de Venezuela es otro triste episodio del caudillismo bananero que es una parte integral de la historia iberoamericana desde hace doscientos años.
Los procesos de independencia de la América Hispana estuvieron lideradas por una serie de oscuros personajes Bolívar, Hidalgo, Morelos y Guerrero que pronto encontraron aliados entre las logias masónicas enemigas de cualquier autoridad real.
Con excepción de Brasil la independencia Iberoamericana fueron procesos desastrosos que trajeron consigo la ruptura de la Unidad Hispana en el continente y el republicanismo de carácter masónico que extermino a la aristocracia criolla y causo la ruptura de varios estados en diversas republiquetas tercermundistas que hasta la fecha están peleadas entre si y divididas en patrioterismos estériles.
Hidalgo y Bolívar ambos criollos fueron los primeros caudillos que alentaron a las masas indígenas en un odio por el pueblo español al que culpaban de todos sus problemas, Hidalgo usando el estandarte de la Virgen de Guadalupe movilizo a una horda de indígenas, mestizos y mulatos en una serie de matanzas de la población criolla, saqueos, violaciones y crímenes que finalizaron con su captura y fusilamiento. Hoy Hidalgo y sus compinches son recordados como “héroes” por la historia republicana.
El caudillismo nace entonces de estados sin un carácter nacional, arruinados por guerras civiles de independencia que lejos de dotar al naciente estado con un alma nacional solo forjaron republiquetas artificiales, es en ellas donde el caudillo busca ganar el favor de la población desprestigiando al gobernante anterior o los años de dominación española.
Oswald Spengler definió a los caudillos como demagogos guerreros de la población de color, es a este sector donde el caudillo se dirige para ganarse su favor y es que racialmente los indígenas siguen al hombre más fuerte, al guerrero, a quien grita más fuerte y se impone ejerciendo el autoritarismo y la violencia.
En México las figuras de Villa y Zapata movieron a las masas campesinas con promesas de derrocar a los terratenientes, organizando una serie de saqueos, asesinatos y sangrientos ataques a ciudades. Lo que movilizo a las hordas revolucionarias fue la violencia y un odio por la clase terrateniente pero fuera de eso nunca tuvieron ningún proyecto de nación.
En México los benevolentes gobiernos de Iturbide y Maximiliano fueron derrocados por la movilización del pueblo por parte de caudillos como Guerrero y Juárez, detrás de estas revueltas estaba el odio por el hombre blanco, por el ideal monárquico y su deseo de aniquilarlo. La caída de los breves imperios de Iturbide y Maximiliano fueron una prueba de que en México la democracia y las buenas maneras nunca funcionan, por el contrario solo la mano dura puede hacer funcionar el país, tal fue el caso de Porfirio Díaz otra figura caudillista pero que bajo su gobierno México alcanzo la paz y prosperidad económica.
Las figuras de Castro en Cuba, Chávez en Venezuela, Morales en Bolivia y López Obrador en México son caudillos que prometen una nueva sociedad de igualdad, de patria libre, de justicia social pero siempre terminan igual, la clase dirigente se queda con poder y riquezas mientras el pueblo en la pobreza y rindiendo un culto ciego al caudillo.

En la actualidad la crisis venezolana es otro hecho que consta que el caudillismo ha sido un lastre para Iberoamérica, el chavismo dejo a una nación hundida en la miseria, su sucesor Maduro ha hecho más que empeorar la situación del pueblo. En Uruguay Mujica el así llamado “presidente más pobre del mundo” sedujo a los pueblos con su figura de venerable anciano, pero detrás se esconde un caudillo asesino, terrorista con logros artificiales durante su gobierno como la legalización de la marihuana mientras que la pobreza y criminalidad todavía son hoy parte de la sociedad uruguaya.
El legado de todos estos caudillos siempre son ilusiones, hechos que su mismo partido y sus seguidores magnifican a grados casi divinos para ocultar la pobreza, la continua desigualdad y el tercemundismo.
En México la figura de López Obrador que se alza como un caudillo para la sociedad ha sido un personaje de culto entre la población, los intelectuales, artistas y periodistas lo idolatran y han contribuido a generar esa aura de “salvador de México”.
Obrador y su partido Morena han elegido como héroes las figuras caudillistas de Juárez, Cárdenas y los revolucionarios mientras organizan marchas sobre marchas, organizan tácticas populistas para generar votos y simpatías.
Lázaro Cárdenas otra figura caudillesca fue el hombre que devasto el campo mexicano al quitárselo a los terratenientes y darle las tierras a hombres sin preparación que lejos de cuidarlas las terminaron abandonando y dejándolas morir, Cárdenas también se tomaba fotos comiendo con campesinos y obreros mientras las fuerzas militares de los agraristas arrebataban las tierras a sus propietarios y ejercían la creación de ejidos por medio de la violencia y la intimidación.
Cárdenas y sus sucesores impulsaron el presidencialismo, esa doctrina caudillista que exige un culto y respeto a la figura presidencial, en México se acostumbra hasta el día de hoy llamar al presidente como “señor presidente”, hasta hace unos años la figura del presidente era intachable, imponente y exento de cualquier crítica o comentario en los medios.
Pero el caudillismo no solo se ve en la izquierda sino también en la derecha política, las figuras de Pinochet y Videla los hombres fuertes, los militares tuvieron una fuerte presencia en tierras hispanas, el culto a su persona así como la brutalidad de sus gobiernos son parte de ese legado caudillista de Bolívar e Hidalgo.
Pinochet y Videla alcanzaron el poder por medio de golpes de estado—otra triste realidad de nuestra historia—erigiéndose como caudillos de sus respectivos países.
Las republiquetas hispanas son incapaces de ejercer una democracia, los gobiernos benévolos son derribados en golpes de estado por el caudillo de turno y es que el modelo republicano ha sido un gran fracaso por más de doscientos años.
Mientras la crisis venezolana continúa cada vez más sangrienta, los gobiernos caudillistas de Morales y Correa continúan reafirmándose, en México López Obrador dos veces contendiente a la presidencia de la república se mantiene como el hombre fuerte del país y se reafirma como un “salvador”.
Detrás de todo ese caudillismo republicano y bananero está el odio por la herencia española, el indigenismo, el odio por todo ideal de Aristocracia, Orden, Monarquía y Elite, el odio por el mundo blanco.  
El modelo republicano ha generado todo ese caudillismo que continuara mientras las naciones Iberoamericanas se aferren a él. Durante los procesos de independencia Brasil fue la única nación que lejos de una ruptura violenta con su patria, acepto su herencia, invito a su rey a ser gobernante de la recién nación independiente y convirtiéndose en un imperio con la economía más prospera de la región, una flota naval poderosa y conservando todo su territorio hasta la disolución de la monarquía, actualmente en Brasil las figuras de Lula da Silva y Dilma Rousseff son prominentes caudillos de la izquierda hispana.
Por hoy Venezuela es otro hecho lamentable de la tiranía de una izquierda bananera que gobierna impunemente y es tan criminal como la derecha neoliberal. Ambos productos de ese republicanismo jacobino.  
Si todo continua de esa manera las naciones hispanas no saldrán de su tercemundismo, no saldrán de los golpes de estado y los caudillos y no saldrán de estos patrioterismos republicanos que engrandecen a cualquier capo, criminal, militar de pacotilla y oportunistas con suficiente carisma para erigirse como “libertador”.


Abril 2017



No hay comentarios:

Publicar un comentario