"Escribe con sangre y comprenderas que la sangre es espiritu"

Friederich Nietszche







martes, 30 de mayo de 2017

La caída de Constantinopla y los crímenes del imperio otomano



Por Fernando Trujillo

El siguiente artículo no es una apología al racismo, no es difamación, el siguiente artículo es historia, lo digo porque los liberales y los amigos de la corrección política seguro acusaran este texto con alguno de sus epítetos sacados de la neolengua liberal.
El 29 de mayo de 1453 se dio la caída de Constantinopla, capital del imperio bizantino y con ello el final de la Edad Media y el inicio de la Edad Moderna. Fue también el final de la hegemonía cristiana en Oriente y el surgimiento del dominio islámico en la región.
Pero los turcos otomanos un pueblo musulmán de Asia Central llegaron antes, en 1352 entraron por el sureste de Europa causando el terror en los Balcanes, los otomanos estaban obsesionados con el tráfico de esclavos. Los hombres eran llevados a Egipto y castrados por médicos judíos (ya que la castración está prohibida por el Islam) para ser vendidos como esclavos o llevados para remar en las galeras turcas de por vida. Las mujeres por otro lado eran vendidas como esclavas sexuales y como parte del harem de algún líder. Constantinopla resistió los ataques otomanos por casi cien años hasta que en el año de 1453 los otomanos bajo el mando del sultán Mehmed II finalmente toma Constantinopla por medio de los cañones y arcabuces mientras que los bizantinos aun usaban arcos y espadas. Los supervivientes son capturados y vendidos como esclavos, el último emperador Constantino XI se lanza contra la invasión y perece. Los otomanos saquean, destruyen todo a su paso. Constantinopla ha muerto y ha nacido Estambul. Fue un acontecimiento funesto que conmociono a toda la Cristiandad, el Imperio Bizantino la continuación de Roma fue conquistada y con ella el ultimo bastión cristiano frente a la barbarie turca.
Fue el nacimiento del imperio otomano que durante quinientos años fue el terror de la Cristiandad, más que nada de Europa del Este done cometieron crímenes abominables, genocidios, esclavitud, todo esto aun impune.
Conocemos los crímenes de la Unión Soviética, conocemos los holocaustos de líderes comunistas como Mao y Pol Pot, en los medios y en las universidades al momento de hablar de crímenes contra la humanidad se menciona primero a Hitler y la Alemania nacional socialista, se menciona el genocidio del Congo Belga, se menciona a Pinochet y Videla pero hasta la fecha es totalmente desconocida el actuar criminal de los otomanos a lo largo de quinientos años de existencia de su imperio.
Más que un imperio los otomanos fueron una mafia que elimino etnias enteras de los Balcanes, esclavizo, en su esplendor más de un millón de europeos fueron esclavos dentro de sus fronteras, convirtieron los Balcanes, el Norte de Arica y Turquía en un inmenso mercado de esclavos.
Se suele acusar al mundo blanco de ser los mayores tratantes de esclavos y esta visión es perpetua en la historia oficial y los medios, se les recuerda en televisión, películas, libros, etc. Pero la participación de blancos fue menor, los mayores traficantes de esclavos fueron musulmanes y judíos, entre los que los turcos se destacaron como una mafia mundial al secuestrar y vender miles de esclavos, en su mayoría blancos provenientes de Europa Oriental por casi quinientos años.
No es de extrañar entonces la desconfianza y el anti-islamismo furibundo de los eslavos a diferencia de sus compatriotas occidentales, ellos sufrieron la tiranía otomana.

Iban de pueblo en pueblo. Mataban a los hombres. Violaban a las mujeres y luego las mataban, o las secuestraban para algún harén. No eran más compasivos con los niños, excepto con aquéllos que cogían para instruirlos en el Islam y entregarlos a familias turcas. Los escuadrones de la muerte se daban al pillaje, y los restos se repartía entre turcos.” (Rodríguez, 2014)
El anterior párrafo describe un hecho sucedido durante el genocidio armenio, ocurrido en el año de 1915 en el que miles de armenios fueron deportados a Anatolia donde se llevó a cabo un exterminio masivo de un pueblo.
Para ese entonces Turquía ya tenía en el poder junto al sultán a los Jóvenes Turcos una asociación nacionalista que veía en los armenios una amenaza, el partido creo batallones conformados por criminales y asesinos cuya meta era “eliminar el elemento cristiano” y así se llevó a cabo en pleno siglo XX.
El lema de los Jóvenes Turcos era “Libertad, Igualdad y Justicia” (en turco “Hurriyet, Musavaat, Adalet”), pese a que hoy en día seria vista como un partido de extrema derecha en ese entonces era un partido progresista. Nuevamente bajo los ideales de igualdad y libertad se comenten atrocidades tal como paso en la Francia revolucionaria y en la Rusia Bolchevique.
“El genocidio fue planificado y ejecutado en diversas fases. En unas pocas jornadas todos los reclutas armenios del ejército turco, unos 60.000, fueron desarmados, fusilados y enterrados en fosas comunes. Y se emitió una «Ley de Traslado y Reasentamiento» que se aplicaría a toda la población civil: los varones adultos serían fusilados, deportándose inmediatamente, sin cargar medios de supervivencia, niños, mujeres y ancianos. Huelga decir que todas sus posesiones y propiedades fueron expoliadas sin indemnización alguna. En el curso de las «marchas del hambre», dirección a Mesopotamia a través del desierto sirio, murieron en su mayor parte; sufriendo el robo de sus mínimas pertenencias y siendo violadas mujeres y niñas por gendarmes que les vigilaban y bandas de forajidos kurdos, circasianos y turcos.” (Vaquero Oroquieta, 2015)
Un dato totalmente desconocido es el hecho que los turcos fueron los primeros en aplicar campos de concentración en el siglo XX, antes que los bolcheviques o los yanquis, el imperio otomano puso campos donde concentraban a la población cristiana para una sistemática eliminación racial.
Visto desde atrás se puede decir que todo el imperio turco que abarcada medio oriente, los Balcanes, el Norte de África fue el campo de concentración más grande jamás imaginado en la historia donde el principal negocio era la venta de esclavos y el asesinato masivo de etnias enteras.
Al genocidio del pueblo armenio, se suman las matanzas que los turcos realizaron con los pueblos que se sublevaron en su contra.
La segunda mitad del siglo XIX marca una serie de revueltas y gestas de independencia en los Balcanes del dominio otomano, algunos son anexados al recién formado imperio austro-húngaro (Austria por mucho tiempo fue el principal enemigo de la hegemonía turca en los Balcanes), los turcos realizan supresiones violentas de las revueltas.
Pero ninguna es tan tristemente recordada como la Masacre de Batak ocurrida en 1876 cuando los búlgaros se levantan en armas contra la tiranía otomana, los turcos cometen una acción militar que desemboca en una cruenta matanza contra el pueblo búlgaro, asesinando a más de cinco mil vulgares entre hombres, mujeres y niños. Dicha matanza fue repudiada por el mundo occidental lo que desemboco en una guerra con Rusia y posteriormente en 1878 la independencia de Montenegro, Bulgaria, Serbia y Rumania.
Pese a que Turquía contaba con una alianza con el imperio británico este decidió no ayudar debido más que nada a la indignación de su pueblo, Rusia derroto a los turcos y tuvo la oportunidad de acabar con el imperio pero por presiones de Inglaterra que veía amenazada la estabilidad en la región no lo hizo.
Me atrevo a decir que el imperio otomano fue el mayor genocida a escala mundial, superando por mucho a los regímenes comunistas del siglo XX y al estado de Israel. Tanto las tiranías comunistas e israelí son propias del siglo pasado mientras que el imperio otomano llevo su tiranía por más de quinientos años, cometiendo sus crímenes mencionados y posiblemente muchos más de los que todavía no se tenga conocimiento alguno.
Actualmente el gobierno turco se niega a admitir estos crímenes, mientras que al mundo blanco se le ha estigmatizado y obligado a pedir disculpas infinitas, los turcos se niegan a hacerlo y niegan los crímenes del pasado.
Esclavismo, genocidio sistemático, la caída de Constantinopla fue apenas el preludio de un horror que terminaría en 1924 con la desintegración del imperio.
La corrección política imperante solo nos recuerda los crímenes del mundo blanco mas no lo de otros pueblos, incluido el turco. El actual mandatario turco Erdogan ha impulsado la corriente conocida como neo-otomanismo que funde el islamismo radical con una política expansionista agresiva, ha declarado sin tapujos que las mujeres turcas deben tener bebes en suelo europeo como forma de conquista.
Mientras en el actual Occidente se avergüenza de su historia, llaman “fascistas” a los héroes que defendieron la Cristiandad de los ejércitos islámicos, Turquía siente un cinco orgullo de sus propios héroes (más bien mafiosos), reivindican la figura del sultán Solimán—en Turquía hay una telenovela que habla de la vida y hazañas de dicho sultán—y por supuesto la conquista de Constantinopla es celebrada, mientras que en España los liberales ven la toma de Granada como un acto “racista y retrogrado”. Ellos tienen orgullo mientras que los occidentales vergüenza.
La caída de Constantinopla fue una conmoción para el mundo cristiano, podemos verla como un paralelismo del destino del mundo occidental frente al avance del fundamentalismo islámico.
Concluyo con una antigua profecía de la tradición griega sobre el porvenir de Constantinopla: Un Constantino la construyo, un Constantino la perdió y un Constantino la recuperara.
Una profecía que resulta más que interesante, si España fue reconquistada en ochocientos años, entonces aun no es tiempo, nosotros no viviremos para ver ese glorioso momento pero llegara cuando este caudillo místico haga su aparición y logre la reconquista poniendo fin a la tiranía otomana.
Entonces dejara de ser Estambul la islámica y volverá a ser Constantinopla la cristiana.

Mayo 2017


Bibliografía

Nordic Thunder (año desconocido). En defensa de los eslavos. [En red] Recuperado del blog Nordic Thunder (actualmente dado de baja)

Rodríguez, José Carlos (2014). El genocidio armenio que Turquía no quiere reconocer. [En red] Recuperado de http://gaceta.es/noticias/genocidio-armenio-08122014-2310

Vaquero, Oroquieta Fernando José (2015). Centenario del genocidio armenio. [En red] Recuperado de http://www.elmanifiesto.com/articulos.asp?idarticulo=5065

Ruiz de la Serna, Ricardo (2017). 102 años del Genocidio Armenio. [En red] Recuperado de http://gaceta.es/ricardo-ruiz-serna/102-anos-genocidio-armenio-24042017-1835

Vargas, Rodolfo (2007). Tu vida cambio cuando cayó Constantinopla (aunque no lo sepas). [En red] Recuperado de http://www.elmanifiesto.com/articulos.asp?idarticulo=292

Foto: Masacre de Batak de 1876


sábado, 20 de mayo de 2017

No hay religiones de paz





Por Fernando Trujillo

El término “religión de paz” lo hemos escuchado hasta la saciedad en los medios, por boca de gente ignorante, incluso por parte de sus varios de sus representantes. Se usa el término “religión de paz” para definir al Islam, al budismo, al hinduismo, algunas corrientes neopaganas y en menor medida al cristianismo. Varios representantes de esta última piden disculpas públicas por hechos como las Cruzadas, predican el pacifismo a sus feligreses y condenan públicamente el uso de armas, tal como el actual Pontífice lo hizo hace ya un tiempo alegando que “los verdaderos cristianos no usan armas”, esto habrá que decírselo a los caballeros cruzados, Juan de Austria, los cristeros y todos los reyes, caballeros y hombres de fe que han empuñado las armas para defender la Cristiandad.
Dejemos algo en claro y es que no existe algo como “religión de paz”, es una falacia propia de la modernidad, ninguna religión tradicional busca la paz, la felicidad o tu bienestar personal, todas estas religiones ancestrales predican la lucha tanto metafísica como física.
Las únicas “religiones” que predican esta trinidad moderna y egoísta (paz-felicidad- bienestar personal) son creaciones modernas como las pertenecientes a la vertiente new age, neopaganas como la wicca, las sectas inspiradas en un budismo tergiversado por los occidentales. Todas esas seudo-religiones carentes de cualquier matiz viril y aristocrático, enfrascados en la búsqueda de un bienestar personal.
En la actual civilización occidental se etiqueta al Islam y religiones orientales como “religiones de paz” mientras que por otro lado se condena el cristianismo como una religión “racista, genocida, opresora, etc.” Los peores crímenes, los peores defectos se lo achacan a la fe cristiana tanto en películas, televisión, libros, revistas y un sinfín. Mientras que su antítesis el Islam recibe un trato más positivo en los medios y cuando sale un atentado terrorista o surge una agrupación fundamentalista inmediatamente sale la defensa: “no todos son así” y “esto no es el verdadero Islam”.
Pero esto es falso, el Estado Islámico si predica el verdadero Islam, no ese islam moderado y occidentalizado sino el tradicional, el conquistador, Mohammed fue un señor de la guerra, un conquistador que impuso su fe por la espada a los pueblos conquistados, que aterrorizo las tribus paganas de medio oriente hasta formar el Califato árabe.
Dentro del Islam existe un concepto guerrero conocido como “Gran Yihad” y “Pequeña Yihad”, la primera seria la guerra interior, la lucha del hombre contra sus propios pecados, la segunda es la guerra material, la lucha física.
El único islam pacifista es el occidentalizado, el de pequeñas ramas que se encuentran en Occidente y que en público repudian el Islam tradicionalista de medio oriente.
Lo mismo se puede decir del budismo religión altamente tergiversada en Occidente, en este caso podemos decir que existen dos tipos de budismo: un budismo pacifista, hippie, mezclado con elementos new age, seguido por jóvenes blancos de la burguesía, el otro es el budismo original, seguido en Oriente, ascético y guerrero.
Este último es el budismo de los pueblos mongoles, pueblo guerrero y orgulloso, el mismo budismo que maravillo al barón Ungern Stenberg y del cual se hizo adepto en su combate contra el comunismo. El mismo Siddhartha Gautama-Buda fue un miembro de la casta kshatriya la casta de los guerreros y aristócratas, no fue un predicador del amor y la paz universal, sino un guerrero que había dado muerte a sus enemigos en el campo de batalla.
El barón Ungern Stenberg un señor de la guerra fue llamado por el treceavo Dalai Lama como la reencarnación de un Mahakala, una deidad de la destrucción y protector del Dharma. El barón fue un guerrero budista, un hombre que conoció y se sumergió en la espiritualidad budista tibetana primordial volviéndose más que un soldado en un guerrero metafísico en el combate espiritual.
Porque este budismo primordial predica el combate en esta vida, no es una rendición cobarde sino una lucha por un mas allá, por trascender del mundo material.

Acerca del cristianismo, varios de sus representantes tanto en el catolicismo como en el protestantismo buscan una forma de ser más políticamente correctos y esa forma es desligarse de toda su matiz guerrera.
Los cristianos progresistas aborrecen la historia de su fe, piden perdón por sus actos a las otras religiones, mencionan que los cristianos de antes tergiversaron la palabra de Cristo pero solo buscan estar a la moda posmoderna, subirse al tren del momento en lugar de seguir el camino de la Tradición.
A este respecto mientras que en medio oriente el Islam ha mantenido su concepción tradicional y guerrera, el cristianismo se hunde en el racionalismo y el progresismo.
El Islam tiene un Califato tradicional liderado por un señor de la guerra llamado Al-Baghdadi que busca la conquista y sometimiento de los infieles tal como está escrito en el Corán. El Islam mantiene intacto su ethos guerrero.
El cristianismo actual carece de señores de la guerra y es que los modernos cristianos se avergüenzan y se arrepienten de su ehtos militar.
Fue el mismo Cristo según la Tradición Católica quien dijo “no vengo a traer la paz sino la espada” y que en el Apocalipsis vendrá con un ejército celestial a destruir a los pecadores y juzgar este mundo.
Durante el Medievo surgieron las milicias de monjes-guerreros entre ellos los templarios tan odiados hoy en los medios de comunicación.
Entre los años 1132 y 1137 San Bernardo escribió un texto llamado “Alabanza de la nueva milicia” en el que hace apología de la guerra santa, elogia al monje-soldado como un guerrero en la lucha contra el pecado y los enemigos de la Cristiandad, a la muerte del monje-guerrero se unirá a Jesucristo en la otra vida.
San Bernardo explica: “La muerte de los santos será siempre preciosa delante de Dios; más la que ocurre en la guerra es tanto más preciosa cuanto mayor es la gloria que la acompaña”
Toda una apología a la guerra, al combate espiritual, por hoy el cristiano moderno y progresista se avergüenza de esta historia y prefiere pensar que seguir a Cristo es seguir su propia felicidad y bienestar personal.
Fueron grandes guerreros cristianos el Cid que derroto a los moros, Isabel la Católica que unifico España, Carlomagno que derroto a los paganos y construyo el primer imperio alemán, Vlad Tepes que combatió y masacro a las tropas turcas. Fueron los señores de la guerra quienes engrandecieron al cristianismo y lo defendieron de sus enemigos.
Los últimos cristianos en defender su fe fueron los cristeros en México, la Guardia de Hierro de Codreanu y el rexismo de Leon Degrelle.

Toda religión predica la guerra, la religión que carece de este ethos guerrero es falsa, es un negocio, fueron los señores de la guerra los que construyen una religión ese es un hecho innegable. El combate espiritual y terrenal es parte de toda religión autentica.
Actualmente en Occidente tanto el cristianismo como el budismo y los movimientos neopaganos en su mayoría carece de este ethos, es por eso que el Islam está ganando influencia y terreno, porque es la única mayoritaria que no ha perdido esta concepción de conquistar y convertir por la fuerza a los infieles.
Los movimientos neopaganos de masas están contagiados con el virus moderno del multiculturalismo, el pacifismo y esa vertiente hippie-new age. Son pocos los movimientos genuinamente paganos que predican la guerra y el nacionalismo como por ejemplo el wotanismo movimiento inspirado en los mitos nórdicos separado del movimiento asatru más liberal y multicultural.
El ateísmo domina el mundo occidental pero hasta el ateísmo tuvo a sus señores de la guerra como Stalin, Mao, Ho Chi Min, Castro y Pol Pot todos ellos se encargaron de hacer del comunismo una ideología sanguinaria y brutal.
La guerra está en todos los aspectos de la vida, la lucha por la vida lo es todo, la carencia de la lucha solo lleva a la muerte y el pacifismo ha llevado al mundo blanco a la muerte y la sumisión.
El cristianismo necesita señores de la guerra pero definitivamente no aparecerán en la Europa progresista de hoy en día.
Son los señores de la guerra los que se encargan de construir imperios, defender naciones o en este caso de expandir una religión.
No hay vida espiritual sin combate espiritual, no puede haber vida sin lucha, al erradicar el concepto del combate de la religión y de su vida Occidente firmo su propio suicidio.
Al final volverán a aparecer los señores de la guerra, cuando todo colapse, los mismos progresistas los pedirán a gritos cuando su mundo de ilusión se derrumbe porque la guerra es una realidad y el pacifismo un sueño.
El combate rige el mundo espiritual y material esto es una verdad que se impone pese a todos los ideales y filosofías humanistas.

Mayo 2017


jueves, 11 de mayo de 2017

Breves reflexiones sobre la derrota del Frente Nacional



Por Fernando Trujillo

El pasado domingo fueron las elecciones presidenciales en Francia, la segunda vuelta de las elecciones entre Macron y Le Pen. Como bien sabemos la contienda termino con el triunfo de Macron con un arrollador 64% frente a un 34% del Frente Nacional.
Fue duro, fue devastador ver una derrota de un movimiento nacionalista, me sentí enojado, frustrado, me sentí deprimido como todos los nacionalistas que dimos nuestro a poyo a Le Pen pero lamentablemente el pueblo de Francia eligió al candidato de las elites financieras sobre la candidata del pueblo.
El mayor temor de los franceses fue la llegada al poder del nacionalismo—erróneamente llamado ultraderecha—no les importo que más de 284 de sus ciudadanos han sido brutalmente asesinados por jihadistas, no les importo como su país está ya en un proceso irrevocable de tercermundizacion por la ola de inmigrantes africanos y musulmanes que las elites financieras de Europa traen. Su temor más grande no es de un atentado jihadista, su temor más grande fue la “islamofobia” y esa diabolizada “ultraderecha” que representaba Le Pen. El novelista Michel Houllebecq tenía razón en su novela “Sumisión”, la derecha y la izquierda se iban a unir para derrotar al Frente Nacional en las elecciones y lo hicieron.
El pueblo francés tuvo la oportunidad de tener una gran líder y la desperdicio.
Francia cuna de la democracia moderna, de los derechos humanos, el antimonarquismo y donde se originó todo el liberalismo político y cultural ha sellado su destino, seguirá en la Unión Europea, seguirá predicando hipócritamente la “libertad, la igualdad y la fraternidad” mientras bombardea países de medio oriente y seguirá recibiendo a yihadistas venidos a refugiados que asesinaran a sus ciudadanos pero nadie hablara porque no quieren ser racistas. Siendo honestos ¿Se podía esperar algo bueno del país donde se originó toda la decadencia de Occidente?
No obstante dejando el lado el pesimismo actual esta contienda nos dejó algunas cosas positivas que remarcar.
Primero un incremento del nacionalismo, en el año 2002 Jean Marie Le Pen padre de la actual candidata se postuló a la presidencia, ese año perdió con un 17% en la segunda vuelta, su hija perdió con un porcentaje mucho mayor de un 34% eso significa que en todos estos años hubo un incremento de patriotas franceses, de gente que no querían una islamización ni que su país estuviera sometido a las políticas financieras de la Unión Europea. En las próximas elecciones cuando la situación de Francia empeore más de lo que ya está el número de patriotas crecerá.
Dejando de lado a Francia, esta elección junto con la elección norteamericana de Trump y el Brexit mostraron que el binomio derechas-izquierda no existen más, tanto en Estados Unidos como en Francia la derecha y la izquierda se aliaron para frenar a los candidatos nacionalistas. Este paradigma ha quedado obsoleto, el nuevo paradigma es entre el nacionalismo y el globalismo, entre el trabajador y el usurero, entre el pueblo y las elites financieras. Tal como señalo Daria Dugina en su artículo “Francia: globalismo contra patriotismo”:

El candidato republicano Fillon, crítico de Macron, se unió a Macron. Tanto los candidatos de derechas como los de izquierdas se convirtieron en parte del equipo de Macron. La división (partidos de izquierda / derecha) que existió durante varios siglos terminó legítima y legalmente.

Estamos bajo un nuevo paradigma metapolitico, la izquierda y la derecha se han fusionado, los antiguos conceptos ya no son válidos, solo están el nacionalismo y el globalismo.
Estos acontecimientos mostraron que todos esos colectivos antifascistas, feministas, estas ONG, estos grupos liberales y asociaciones de “artistas” de Hollywood no son más que herramientas del gran capital, que los medios, la prensa libre son instrumentos de la banca internacional, han quedado al descubierto frente al pueblo, ellos son el enemigo, ellos son parte de la agenda globalista.
El nacionalismo cobra más auge, la derrota de Le Pen fue dolorosa si pero vendrán más victorias, a veces se pierde y otras se gana, lo cierto es que perdimos una batalla pero la guerra metapolitica continua.
Semanas antes de la elección francesa en USA se dio la que es conocida popularmente como “La Batalla de Berkeley” en la que grupos de nacionalistas y de antifascistas se enfrentaron abiertamente, los nacionalistas se enfrentaron a una horda más grande de antifascistas, feministas, hipsters y liberales con apoyo de la policía a los que derrotaron.
Efectivamente los nacionalistas triunfaron en Berkeley y la foto más viralizada fue de un nacionalista asestándole un puñetazo a una feminista. Un pequeño grupo logro hacer retroceder a una horda furibunda y fue algo grandioso.
Los movimientos nacionalistas, identitarios, de la nueva derecha están saliendo a las calles, ya no se esconden si no que militan abiertamente y tienen una cobertura en todos los medios más que antes. Esto vas más allá de Trump, Le Pen, el Brexit, estamos aquí y nadie puede parar nuestra cruzada metapolitica.
La clase obrera se muestra partidaria de los nacionalistas, los intelectuales van abandonando la izquierda, el feminismo y las políticas pro-inmigracion reciben criticas cada vez más abierta.
La derrota del Frente Nacional fue un revés pero la guerra continua, dejando a Europa Occidental en Europa Oriental se vuelven más fuerte, su desconfianza a la Unión Europea es abierta, países como Polonia, Hungría y Moldavia repudian las políticas liberales que viene de esta, mientras en Estonia en las aulas de las escuelas a los niños se les enseña a honrar el pasado de los militares de la Waffen SS, algo que por supuesto ha puesto el grito en el cielo de los liberales occidentales.
Nuestro momento es ahora, está en marcha, tenemos que aprender que vamos a perder y vamos a ganar, una batalla fue pérdida pero todavía la guerra continua. Estamos aquí y estamos en pie de lucha.

Mayo 2017