"Escribe con sangre y comprenderas que la sangre es espiritu"

Friederich Nietszche







sábado, 20 de mayo de 2017

No hay religiones de paz





Por Fernando Trujillo

El término “religión de paz” lo hemos escuchado hasta la saciedad en los medios, por boca de gente ignorante, incluso por parte de sus varios de sus representantes. Se usa el término “religión de paz” para definir al Islam, al budismo, al hinduismo, algunas corrientes neopaganas y en menor medida al cristianismo. Varios representantes de esta última piden disculpas públicas por hechos como las Cruzadas, predican el pacifismo a sus feligreses y condenan públicamente el uso de armas, tal como el actual Pontífice lo hizo hace ya un tiempo alegando que “los verdaderos cristianos no usan armas”, esto habrá que decírselo a los caballeros cruzados, Juan de Austria, los cristeros y todos los reyes, caballeros y hombres de fe que han empuñado las armas para defender la Cristiandad.
Dejemos algo en claro y es que no existe algo como “religión de paz”, es una falacia propia de la modernidad, ninguna religión tradicional busca la paz, la felicidad o tu bienestar personal, todas estas religiones ancestrales predican la lucha tanto metafísica como física.
Las únicas “religiones” que predican esta trinidad moderna y egoísta (paz-felicidad- bienestar personal) son creaciones modernas como las pertenecientes a la vertiente new age, neopaganas como la wicca, las sectas inspiradas en un budismo tergiversado por los occidentales. Todas esas seudo-religiones carentes de cualquier matiz viril y aristocrático, enfrascados en la búsqueda de un bienestar personal.
En la actual civilización occidental se etiqueta al Islam y religiones orientales como “religiones de paz” mientras que por otro lado se condena el cristianismo como una religión “racista, genocida, opresora, etc.” Los peores crímenes, los peores defectos se lo achacan a la fe cristiana tanto en películas, televisión, libros, revistas y un sinfín. Mientras que su antítesis el Islam recibe un trato más positivo en los medios y cuando sale un atentado terrorista o surge una agrupación fundamentalista inmediatamente sale la defensa: “no todos son así” y “esto no es el verdadero Islam”.
Pero esto es falso, el Estado Islámico si predica el verdadero Islam, no ese islam moderado y occidentalizado sino el tradicional, el conquistador, Mohammed fue un señor de la guerra, un conquistador que impuso su fe por la espada a los pueblos conquistados, que aterrorizo las tribus paganas de medio oriente hasta formar el Califato árabe.
Dentro del Islam existe un concepto guerrero conocido como “Gran Yihad” y “Pequeña Yihad”, la primera seria la guerra interior, la lucha del hombre contra sus propios pecados, la segunda es la guerra material, la lucha física.
El único islam pacifista es el occidentalizado, el de pequeñas ramas que se encuentran en Occidente y que en público repudian el Islam tradicionalista de medio oriente.
Lo mismo se puede decir del budismo religión altamente tergiversada en Occidente, en este caso podemos decir que existen dos tipos de budismo: un budismo pacifista, hippie, mezclado con elementos new age, seguido por jóvenes blancos de la burguesía, el otro es el budismo original, seguido en Oriente, ascético y guerrero.
Este último es el budismo de los pueblos mongoles, pueblo guerrero y orgulloso, el mismo budismo que maravillo al barón Ungern Stenberg y del cual se hizo adepto en su combate contra el comunismo. El mismo Siddhartha Gautama-Buda fue un miembro de la casta kshatriya la casta de los guerreros y aristócratas, no fue un predicador del amor y la paz universal, sino un guerrero que había dado muerte a sus enemigos en el campo de batalla.
El barón Ungern Stenberg un señor de la guerra fue llamado por el treceavo Dalai Lama como la reencarnación de un Mahakala, una deidad de la destrucción y protector del Dharma. El barón fue un guerrero budista, un hombre que conoció y se sumergió en la espiritualidad budista tibetana primordial volviéndose más que un soldado en un guerrero metafísico en el combate espiritual.
Porque este budismo primordial predica el combate en esta vida, no es una rendición cobarde sino una lucha por un mas allá, por trascender del mundo material.

Acerca del cristianismo, varios de sus representantes tanto en el catolicismo como en el protestantismo buscan una forma de ser más políticamente correctos y esa forma es desligarse de toda su matiz guerrera.
Los cristianos progresistas aborrecen la historia de su fe, piden perdón por sus actos a las otras religiones, mencionan que los cristianos de antes tergiversaron la palabra de Cristo pero solo buscan estar a la moda posmoderna, subirse al tren del momento en lugar de seguir el camino de la Tradición.
A este respecto mientras que en medio oriente el Islam ha mantenido su concepción tradicional y guerrera, el cristianismo se hunde en el racionalismo y el progresismo.
El Islam tiene un Califato tradicional liderado por un señor de la guerra llamado Al-Baghdadi que busca la conquista y sometimiento de los infieles tal como está escrito en el Corán. El Islam mantiene intacto su ethos guerrero.
El cristianismo actual carece de señores de la guerra y es que los modernos cristianos se avergüenzan y se arrepienten de su ehtos militar.
Fue el mismo Cristo según la Tradición Católica quien dijo “no vengo a traer la paz sino la espada” y que en el Apocalipsis vendrá con un ejército celestial a destruir a los pecadores y juzgar este mundo.
Durante el Medievo surgieron las milicias de monjes-guerreros entre ellos los templarios tan odiados hoy en los medios de comunicación.
Entre los años 1132 y 1137 San Bernardo escribió un texto llamado “Alabanza de la nueva milicia” en el que hace apología de la guerra santa, elogia al monje-soldado como un guerrero en la lucha contra el pecado y los enemigos de la Cristiandad, a la muerte del monje-guerrero se unirá a Jesucristo en la otra vida.
San Bernardo explica: “La muerte de los santos será siempre preciosa delante de Dios; más la que ocurre en la guerra es tanto más preciosa cuanto mayor es la gloria que la acompaña”
Toda una apología a la guerra, al combate espiritual, por hoy el cristiano moderno y progresista se avergüenza de esta historia y prefiere pensar que seguir a Cristo es seguir su propia felicidad y bienestar personal.
Fueron grandes guerreros cristianos el Cid que derroto a los moros, Isabel la Católica que unifico España, Carlomagno que derroto a los paganos y construyo el primer imperio alemán, Vlad Tepes que combatió y masacro a las tropas turcas. Fueron los señores de la guerra quienes engrandecieron al cristianismo y lo defendieron de sus enemigos.
Los últimos cristianos en defender su fe fueron los cristeros en México, la Guardia de Hierro de Codreanu y el rexismo de Leon Degrelle.

Toda religión predica la guerra, la religión que carece de este ethos guerrero es falsa, es un negocio, fueron los señores de la guerra los que construyen una religión ese es un hecho innegable. El combate espiritual y terrenal es parte de toda religión autentica.
Actualmente en Occidente tanto el cristianismo como el budismo y los movimientos neopaganos en su mayoría carece de este ethos, es por eso que el Islam está ganando influencia y terreno, porque es la única mayoritaria que no ha perdido esta concepción de conquistar y convertir por la fuerza a los infieles.
Los movimientos neopaganos de masas están contagiados con el virus moderno del multiculturalismo, el pacifismo y esa vertiente hippie-new age. Son pocos los movimientos genuinamente paganos que predican la guerra y el nacionalismo como por ejemplo el wotanismo movimiento inspirado en los mitos nórdicos separado del movimiento asatru más liberal y multicultural.
El ateísmo domina el mundo occidental pero hasta el ateísmo tuvo a sus señores de la guerra como Stalin, Mao, Ho Chi Min, Castro y Pol Pot todos ellos se encargaron de hacer del comunismo una ideología sanguinaria y brutal.
La guerra está en todos los aspectos de la vida, la lucha por la vida lo es todo, la carencia de la lucha solo lleva a la muerte y el pacifismo ha llevado al mundo blanco a la muerte y la sumisión.
El cristianismo necesita señores de la guerra pero definitivamente no aparecerán en la Europa progresista de hoy en día.
Son los señores de la guerra los que se encargan de construir imperios, defender naciones o en este caso de expandir una religión.
No hay vida espiritual sin combate espiritual, no puede haber vida sin lucha, al erradicar el concepto del combate de la religión y de su vida Occidente firmo su propio suicidio.
Al final volverán a aparecer los señores de la guerra, cuando todo colapse, los mismos progresistas los pedirán a gritos cuando su mundo de ilusión se derrumbe porque la guerra es una realidad y el pacifismo un sueño.
El combate rige el mundo espiritual y material esto es una verdad que se impone pese a todos los ideales y filosofías humanistas.

Mayo 2017


No hay comentarios:

Publicar un comentario