"Escribe con sangre y comprenderas que la sangre es espiritu"

Friederich Nietszche







domingo, 25 de junio de 2017

Una generación arruinada, una reseña del libro de Lauren Southern



Por Fernando Trujillo


Hace unas dos semanas me llego por Amazon el libro Barbarians: How baby boomers, inmigrants and islam screwed my generation” de Lauren Southern, activista de la Alt-right, periodista, cosplayer y escritora para Rebel media además de tener su propio canal de Youtube donde aborda temas como la libertad de expresión, la crítica al feminismo y la inmigración.
Como periodista Lauren Southern ha tomado riesgos desde entrar a barrios musulmanes en las ciudades europeas regidos por la Sharia, mostrando el extremismo y odio antieuropeo que almacena su gente, hasta junto con los jóvenes del colectivo nacionalista Generation Identitare intentaron frenar un barco de refugiados que llegaban a costas italianas, por lo que fue arrestada y puesta bajo investigación.
Después de finalizar unas lecturas que tenía pendientes pude sentarme y leer el libro, más que un libro en realidad es un manifiesto que no llega a las cien hojas, usa un lenguaje claro, con un tono serio que condensa con su sentido del humor lo que hace que la lectura sea ligera y no sea un libro pesado y lúgubre.
¿Cuál es mi opinión? Creo que es una lectura fresca y políticamente incorrecta, un manifiesto para una generación arruinada y que continua arruinando su propia civilización moribunda, es una lectura que invita a la reflexión sobre cómo es la juventud occidental la que está destruyendo el legado de sus padres y abuelos.
El primer capítulo “El Occidente está muriendo” sirve como un prólogo, en el la autora le habla al joven de forma sarcástica y su hedonista estilo de vida para hablar de su experiencia escolar y lo deficiente del sistema educativo occidental y los profesores progresistas, ella señala que ella se educó de forma autodidacta para rebatir el progresismo de las escuelas. En este capítulo señala como la narrativa progresista ha hecho que su—nuestra—generación odie los valores y los hombres que forjaron la civilización occidental, como nuestra generación ha olvidado a grandes hombres como Carlomagno y ha tomado a idiotas políticamente correctos como Justin Tradeau como ejemplos morales. En este capítulo llama a nuestra generación a recuperar los valores occidentales y no sentirse avergonzados por su historia.
El segundo capítulo “Como los hippies arruinaron todo” comienza con una anécdota suya en la universidad con un profesor progresista con el cual tuvo un antagonismo, ahí pasa a hacer una crítica a las universidades americanas y como quienes fueron los teóricos de los hippies—y estos—quienes terminaron tomando la educación superior, en este capítulo critica los movimientos estudiantiles de los sesenta y a sus principales autores, señala que fueron hombres como Focault y Derrida los culpables de la destrucción de la educación universitaria al introducir conceptos como la “construcción social” (término usado hasta el cansancio por los liberales), por más risible que sea su “filosofía” esta es parte vital de la educación universitaria y de los colectivos de SJW que abundan en estas.
El tercer capítulo es el más político del libro y en este se dedica a criticar el viejo neoconservadurismo americano que se opuso a la campaña de Trump, el capítulo puede resultar tedioso si no conoces a fondo la política norteamericana pero a grandes rasgos señala como los neoconservadores son en el fondo liberales que quieren perpetuar el mismo sistema y pensamiento dominante, señalando también que el viejo conservadurismo es a estas alturas ya obsoleto.
Los siguientes capítulos están dedicados a la inmigración y al Islam respectivamente y en ellos Lauren lanza una crítica mordaz sobre como la inmigración masiva destruye un país, como la natalidad descontrolada de los inmigrantes se le está saliendo de las manos al gobierno, señala como el resultado del multiculturalismo resulta ser el relativismo cultural y este es más destructivo que el multiculturalismo mismo, como la inmigración masiva lejos de ser un beneficio es más un peligro al ir incrementando, exigir más derechos sin obligaciones, vivir en sus propias zonas sin integrarse y odiando el país que les da asilo.
En el capítulo sobre el Islam Lauren señala como la palabra “islamofobia” es un absurdo, el temor al islam no es una fobia sino sentido común ante los ataques cada vez más sangrientos de los yihadistas, en este capítulo además de hacer una crítica a la defensa del islam por parte de la izquierda, hace una apología a las Cruzadas, nuestra generación y la narrativa políticamente correcta condenan a estas como una forma de “invasión”, tanto los medios como los profesores progres muestran un odio al abordar la heroica gesta europea y por eso es muy importante que una autora joven—Lauren Southern apenas tiene veintidós años—haga una abierta defensa y apología hacia las Cruzadas, cerrando este capítulo haciendo un llamado a la juventud a realizar más Cruzadas y realizando la proclama 2Deus Vault”.
El siguiente capítulo aborda como nuestra generación ha arruinado todo y en este capítulo aborda que la principal razón de la situación actual se debe principalmente a nosotros, aquí no hay conspiraciones judeo-masonicas, Illuminati, reptilianos, la culpa de la decadencia actual es de nosotros y debemos tomar esa responsabilidad, criticando mordazmente el feminismo y la corrección política de nuestra generación.
En el último capítulo la autora señala ideas para dejar de arruinar todo, propone el nacionalismo como frente al globalismo, propone volver a la meritocracia en lugar de seguir premiando la mediocridad y reivindicar los valores que forjaron Occidente.
Lauren hace una abierta defensa del nacionalismo como forma de volver a la grandeza occidental, un nacionalismo combativo contra los valores globalistas.
En este capítulo se aleja de la figura de Hitler al que hace una fuerte crítica por su admiración al islam entre otras cosas, esta parte disgustara a muchos nacionalistas que quieran acercarse al libro.
El libro cierra con la esperanza que los jóvenes de derecha y nuestra generación le den la bienvenida de nuevo a los valores occidentales.
Barbarians es un manifiesto a toda una generación arruinada y que está arruinando lo que es Occidente, es una buena lectura y es bueno saber que una joven escribió esto, ojala muchos jóvenes sigan su ejemplo y sigan los valores occidentales.
El libro tiene un toque optimista dentro de todo y creo a manera personal que Lauren Southern tiene ideas que esperemos con el tiempo maduren, aunque temo que la alegre joven se vuelva más pesimista y amargada con los años—cosa que sucede con la madurez lamentablemente—recomiendo el libro a quienes quieran descubrir o leer sobre la nueva derecha y sus ideas, no esperen encontrar un tratado complejo sobre las causas de la decadencia de Occidente sino un libro por momentos agridulce, sumamente crítico y un manifiesto que reboza juventud.
Una lectura que recomiendo para este verano.


Junio 2017


(En la foto me encuentro mostrando mi ejemplar recien salido del empaque)



Libro de venta en Amazon Mexico

sábado, 10 de junio de 2017

Las universidades como santuarios del progresismo



Por Fernando Trujillo

Decía el poeta italiano F.T Marinetti en su Manifiesto Futurista que las academias y todas las instituciones caducas debían de ser arrasadas. Cien años después esa proclama totalmente revolucionaria es más necesaria que nunca, en los años de Marinetti las universidades aun conservaban un estatus como templos de conocimientos a pesar de la mecanización y aburguesamiento de la educación pero en la actualidad las universidades han dejado de ser santuarios de conocimientos para ser santuarios del progresismo.
En el mundo occidental el Pensamiento Único progresista y globalizador es un poder incuestionable en la educación universitaria, durante los años cincuenta y sesenta los miembros de la Escuela de Frankfurt en Estados Unidos y Europa se convirtieron en referentes culturales con su teoría crítica en la que ridiculizan y destruyen los valores de la cultura europea, acusándola entre otras cosas de “racista” y “sexista” así como calificando como “construcciones sociales”.
Fue el origen del mal llamado marxismo cultural—en realidad liberalismo cultural—con Herbert Marcuse a la cabeza ejerciendo como docente en filosofía política en Columbia, Brandeis, Harvard y en la Universidad de California donde participó activamente en debates sociopolíticos siendo una gran influencia para el movimiento hippie y convirtiéndose en el padre de la nueva izquierda. Mientras que su colega Theodore Adorno propuso la idea de la “personalidad autoritaria” afirmando que el cristianismo, al nación y la familia crean un ambiente opresivo y “fascista” para el ser humano.
Los miembros de la Escuela de Frankfurt aprendieron de las lecciones de Gramsci y tomaron el poder cultural. Pero este nuevo “marxismo” ya no estaba orientado hacia el proletariado sino hacia los jóvenes burgueses y minorías.
“La Escuela de Frankfurt se vio frustrada por la persistente indiferencia de la clase obrera occidental hacia la rebelión. Herbert Marcuse hizo la pregunta: ¿Quién podría sustituir a la clase obrera como el agente de la revolución?
Su respuesta fue: los grupos marginados, incluyendo a los militantes negros, las feministas, los militantes homosexuales, los antisociales, los alienados y los revolucionarios del Tercer Mundo, representados por el asesino de masas "Che" Guevara.” (Truman, 2014)

Los años sesenta fueron la toma del poder del pensamiento liberal, los movimientos hippies y antes que ellos los beatniks, la pedagogía critica de Paulo Freire y posteriormente la pedagogía marxista de Peter McLaren—quien hasta el día de hoy expresa su ideología marxista en las universidades sin que nadie le moleste y siendo respetado por el mismo sistema capitalista—los movimientos estudiantiles de la mano de Marcuse y Adorno admiraban a Mao y su “revolución cultural” que adoctrinaba al pueblo en la ideología marxista mientras que destruía templos budistas en el Tíbet y organizaba hogueras para quemar cualquier vestigio de la cultura china.  Fue el inicio de ese terrorismo cultural llamado corrección política y de la educación liberal tal como la conocemos.

La educación universitaria en Occidente es totalmente liberal, no existe una oposición conservadora, la docencia la ejercen militantes feministas, pro-LGBT, liberales y teóricos marxistas. Hablan hipócritamente de libertad de expresión pero censuran y persiguen a cualquiera que difiera de ellos bajo los epítetos de “fascista” entre otros.
En las universidades del mundo blanco hay una proliferación de los llamados “espacios seguros” para los estudiantes, cualquier palabra que les disguste, cualquier acción puede ser considerada “ofensiva” y ser causa de expulsión o despido en caso de ser docente.
Cualquier comentario en redes sociales puede ser considerado ofensivo, si una mujer o un alumno negro es reprobado puede alegar “racismo” o “sexismo” y despedir al profesor en turno, las cuotas de genero se dan sin importar si tiene las aptitudes o los conocimientos para ingresar, todo por la igualdad.
A principios del presente año en la universidad de Berkeley en California una manifestación violenta se dio en protesta por la conferencia del periodista gay y conservador Milo Yiannopoulos en la que se quemó el inmueble, se saqueó un Starbucks y se agredió a simpatizantes del presidente Trump. Al final el periodista tuvo que cancelar la conferencia y el presidente Trump retiro fondos federales a la institución.
En Estados Unidos este año han salido protestas universitarias contra el actual mandatario y contra cualquier tendencia calificada de “fascista”, el hiyab que hace algunos años la izquierda calificaba como “opresión de la mujer” ahora se ha vuelto un icono de liberación femenina, las consignas a favor de la entrada de refugiados, el Islam, la corrección política son parte del ideario de las actuales universidades.
Esta tendencia no solo se da en el llamado primer mundo, también en Iberoamérica donde la UNAM la que alguna vez fue la máxima casa de estudios de México es actualmente un semillero de colectivos de izquierda que pregonan el feminismo, la teoría marxista, los derechos humanos y el indigenismo, estos colectivos posteriormente organizan marchas, tomas universitarias que terminan con la destrucción del plantel. Cada universidad hispana tiene un salón o un edificio con el nombre del comunista Che Guevara o de algún líder de izquierda, toda la literatura iberoamericana estudiada en las universidades pertenece a escritores que militan o simpatizan con la izquierda.
Toda la educación universitaria está en manos de la nueva izquierda y cualquier oposición conservadora es llamada a la protesta, a la agresión física o a exigir su cancelación para no “herir sus sentimientos”.
Actualmente el objetivo de la educación liberal ya es solo el adoctrinar a una generación berrinchuda y sin carácter en los valores globalistas.
Esta hegemonía disminuye al mismo tiempo la calidad de la educación en nombre de la igualdad y la corrección política. Así no solo tenemos una educación universitaria cada vez más cara sino de baja calidad.
“La educación vocacional, científica y tecnológica florece, y los departamentos de humanidades, habiendo sido sujetos de la purga igualitaria de toda la cultura elitista, parecen estar dividiéndose a sí mismos en departamentos de estudios de cultura pop y departamentos de revolución permanente: estudios de género, estudios étnicos, teoría queer, etc., tanques de queja dedicados permanentemente a la campaña política – y lugares de desecho para los de otra forma inutilizables símbolos de la ‘acción afirmativa’. La educación liberal se vuelve, en pocas palabras, educación por liberales –racial, étnica, y sexualmente diversos, para estar seguros – mientras que sean liberales. Su contenido se vuelve progresivamente más delgado después del repetido esfuerzo a través de la malla uniforme que forma las categorías a priori de la mente liberal.” (Johnson, 2015)
Estamos saturados de licenciaturas que no sirven para nada excepto para engrandecer el orgullo de jóvenes y docentes progresistas así como entregar grandes cantidades de dinero al aparato universitario, hablo de la licenciatura en estudios de la mujer, la licenciatura en Frida Kahlo, la licenciatura en estudios de “alguna moda posmoderna” que no tienen ninguna utilidad salvo continuar alimentando el progresismo.
Vale más un joven con conocimientos en carpintería, en aspectos técnicos, un survivalista que un joven con un título en estudios de género que como ser humano no sirve para nada excepto repetir los mantas liberales aprendidos en el aula.
La educación está en manos de liberales, los colectivos SJW se dedican a perseguir y agredir a quienes difieren de ellos. Organizan marchas y amenazas de muerte para Anne Coulter y Milo Yiannopoulos cuando van a dar una conferencia porque como buenos niños berrinchudos son incapaces de tener una oposición o tener abiertamente un debate.
En la actual educación todo concepto como el estudio de las diferencias raciales, el revisionismo histórico, el cristianismo, el identitarismo son las nuevas herejías y han sido expulsados de los templos del progresismo y sustituidos por una agenda educativa mediocre y conformista.

No obstante en el último año ha surgido una oposición ideológica al liberalismo cultural en la educación universitaria.
Actualmente se da una batalla en las universidades norteamericanas por la libertad de expresión, mientras que las hordas de antifascistas, SJW y feministas aterrorizan y exigen por medio de la violencia imponer su voluntad, colectivos de nacionalistas buscan defender la libertad de expresión.
Este año se dio la comúnmente llamada “batalla de Berkeley” en el que nacionalistas se enfrentaron a un ejército antifascista ayudado por las autoridades universitarias y la policía, ellos tienen dominada la cultura y nosotros somos la nueva anti-cultura en su oposición.
Periodistas y defensores por la libertad de expresión como Lauren Southern han debatido públicamente en las universidades a pesar de los insultos y amenazas a su integridad física, Lauren fue una participante de la batalla de Berkeley en el que debatió y enfrento a estudiantes histéricos y violentos.
La guerra cultural en las universidades de Estados Unidos ha empezado, los jóvenes nacionalistas ya no quieren ser intimidados o censurados por la horda políticamente correcta, se da una lucha desde los debates hasta la pelea con los puños, la situación en México por otra parte es totalmente diferente, la cultura de izquierda es la dominante y no existe ninguna forma de oposición.
Para generar una disidencia dentro del ambiente universitario se necesita auto-critica, debates, argumentos y contra-argumentos que en las universidades hispanas aún no hemos comenzado.
Estamos regresando a los sesenta solo que en aquel entonces la nueva izquierda nació y tomo el poder, actualmente una nueva derecha ha nacido y busca tomar el poder cultural de nuevo. La guerra se da en los campus.
La lucha de la nueva derecha es válida pero es en este punto cuando recuerdo a Marinetti y su manifiesto, su consigna de derrumbar las academias ¿Sigue siendo válido? Creo que definitivamente sí o por lo menos derribar el aparato liberal que lo controla.
La educación se encuentra mecanizada, produce masas de jóvenes presuntuosos con caros títulos con mentes liberales que al final terminaran trabajando para el gran aparato burgués.
Los títulos y las cedulas son caros, estudiar una carrera es un enorme gasto de dinero para tener un papelito que te servirá para presumir pero que a la larga te servirá de muy poco o nada ¿Vale la pena conservar las universidades?
La educación liberal definitivamente no y su combate debe de ser aplaudido y apoyado pero para crear una nueva pedagogía se tiene que derrumbar todo el aparato universitario actual y formar una nueva educación.
De nada le servirá a la nueva derecha ganar las universidades si continuaran ideas y conceptos aplicados actualmente asi como si siguen manteniendo el aparato burocratico actual. Freire, McLaren y toda la Escuela de Frankfurt deben de ser removidos para una nueva concepción educativa.
Sin embargo para generar una nueva pedagogía se debe primero ganar el combate cultural y como mencione este apenas ha empezado.
Las universidades enfrascadas en su ideología progresista ya no sirven para nada, ya no educan, ya no formar una crítica, solo son enormes aparatos burocráticos que consumen cantidades de dinero por una educación mediocre.
Las universidades en su fase actual son aparatos caducos que es necesario arrasar para construir algo nuevo.
Por el momento las universidades ya no son templos de conocimiento, son semilleros de progresistas, antifascistas y la corrección política. Básicamente, son el enemigo.



Junio 2017


Referencias


Johnson, Greg (2015). Pensamientos sobre la educación liberal. Counter-Currents. [En red] Recuperado de https://www.counter-currents.com/2015/02/pensamientos-sobre-la-educacion-liberal/

Truman, David (2014). ¿Qué es el Marxismo Cultural? Editorial Streicher. [En red] Recuperado de http://editorial-streicher.blogspot.mx/2014/12/sobre-marxismo-cultural-y-progresismo.html

Southern, Lauren (Director). (2017). Battle for Berkeley [Video] Estados Unidos https://www.youtube.com/watch?v=cSMz0pcrM18