"Escribe con sangre y comprenderas que la sangre es espiritu"

Friederich Nietszche







miércoles, 9 de agosto de 2017

México es un país de dinosaurios



Por Fernando Trujillo

El día de ayer falleció Eduardo del Rio, conocido popularmente como “Rius”, caricaturista (o monero como se les llama), famoso por su historieta “Los Supermachos”, su crítica política orientada a la izquierda y su ateísmo militante que plasmo en sus libros.
Desde el día de ayer he leído elogios y despedidas por parte de medios intelectuales, la revista Gatopardo público ayer un texto que se titulaba “Adiós a Rius, el caricaturista que educo a México”, en este texto se encuentra una frase del intelectual de izquierda Carlos Monsiváis que reza lo siguiente: “En México existen tres sistemas educativos nacionales: la Secretaria de Educación Pública, Televisa y Rius”, agrega Monsiváis (no en esta revista) que Rius era más importante para la educación que la SEP.
Ahora podemos entender porque México esta y sigue anclado al tercermundismo.  
Los libros—mejor dicho panfletos—de Rius son entretenidos si tienes menos de veinte años y eres fácilmente impresionable pero una vez que maduras y lees más allá de la literatura mexicana contemporánea—en su mayor parte que viene de pensadores de izquierda—veras que Rius lejos de ser un “maestro” o un intelectual, era un panfletero de la izquierda mexicana. Con esto no estoy insultando su memoria sino que estoy diciendo la verdad.
El activismo político mexicano, la clase intelectual y los movimientos de izquierda suelen llamar al PRI como “dinosaurios” y ese término se le conoce al partido pero déjenme decirles que el PRI y la clase política no son los únicos dinosaurios, sino la clase intelectual a la cual perteneció Rius.
Si, México es un país de dinosaurios.
La clase intelectual mexicana conformada por el fallecido Carlos Monsiváis, Elena Poniatowska, el colombiano Gabriel García Marques—mexicano por adopción—y por supuesto Rius, son todos ellos dinosaurios, todos homenajeados, laureados, ganadores de elogios y considerados maestros por los movimientos estudiantiles y la misma clase política a la que critican.

Rius era un monero que desde el principio de su carrera supo acercarse al pueblo con su crítica política de forma humorística, respaldo la tiranía comunista de Castro—misma que el PRI al que tanto criticaba respaldo también—en su libro Cuba para principiantes, muchos años más tarde expresaría su desilusión del régimen.
De la misma manera la clase intelectual se acercó al pueblo, solidarizándose con causas sociales, usando el lenguaje popular para sus textos y criticando las instituciones del gobierno y la Iglesia Católica a las que culparon de todos los males del pueblo mexicano.
Así Rius con su crítica fácil y digerible del gobierno y la Iglesia a través de sus dibujos, Poniatowska con La Noche de Tlatelolco se volvieron referentes de los movimientos sociales en el país. Sus libros son leídos y citados por estudiantes de izquierda, se les llama maestros en centros de estudio, en el caso de Poniatowska es una referente incuestionable del activismo político de izquierda.
Descendiente de la nobleza europea y de una familia porfirista exiliada, ostenta irónicamente el título de princesa de Polonia, un título que ha rechazado debido a sus ideas políticas. Poniatowska es una de las más fieles partidarias de López Obrador en sus campañas presidenciales y actualmente está afiliada a su partido MORENA—partido conformado en su mayoría por exmilitantes del PRI—haciendo apología y campaña por el político, la princesa roja—como es llamada—es una crítica del poder establecido no obstante no duda en acudir a los homenajes y recibir premios por parte del mismo sistema político o de tomarse fotos con el antiguo presidente Carlos Salinas de Gortari.
Es que la clase intelectual mexicana vive afirmando que se solidariza con el pueblo, criticando a la supuesta ultraderecha política y culpándola de todos los males de los mexicanos, al mismo tiempo que como Poniatowska, el fallecido Monsiváis y Taibo II respaldan a un miembro de esa misma clase política a la que tanto critican, porque si López Obrador es parte del circo politiquero de México.
Para esta clase intelectual no existe ninguna crítica, son venerados ciegamente por la izquierda juvenil que ve en sus libros una verdad incuestionable, para ellos solo existe el elogio perpetuo tanto de los colectivos de izquierda como del sistema político e intelectual.
Más que educadores tanto Rius como Poniatowska son adoctrinadores de la izquierda, intelectuales que se quedaron anclados al esquema político de la Guerra Fría y de ahí no evolucionaron más.
La izquierda occidental evoluciono—o involuciono mejor dicho—pero en México se quedó en el sesenta y ocho, el mismo tipo de pensamiento político intransigente, la misma defensa del comunismo y el mismo anti-priismo.
Pero las cosas han cambiado, el comunismo es un sistema obsoleto reducido a unos pocos países, el PRI de los sesenta—cuando Rius y Poniatowska empezaron a escribir—ya no es el mismo sistema totalitario con su presidencialismo incuestionable, todos pueden criticar al partido, pueden burlarse del presidente en redes sociales y en espectáculos de stand up (cosa impensable hace treinta años), pueden escribir sus críticas políticas en periódicos y redes sociales, si en la CDMX un policía reprime a un manifestante los organismos de derechos humanos, periodistas y asociaciones civiles se encargaran de que el estudiante quede libre y hasta se cese al policía, los manifestantes están protegidos por estos organismos. Televisa lejos de ser una televisora conservadora es portadora de una agenda liberal a favor del feminismo y el LGBT mientras que la Iglesia Católica carece de ese gran poder que la historia oficial le otorga.
Ese mismo pensamiento ya obsoleto es el mismo que se mantuvo en la mayor parte de la obra de Rius.
¿Cuál es la trascendencia de Rius?
Ninguna, tanto Rius como Poniatowska, Monsiváis y Taibo II supieron aprovechar las lagunas culturales de las que adolece el pueblo mexicano e hicieron una crítica superficial y fácil para ganárselo.
Si Rius trascendió más allá de los sesenta fue por la misma clase intelectual, el mismo sistema al que crítico y por supuesto la izquierda política.   
Si la narrativa del chairismo mexicano es que Televisa y el gobierno le daban basura al pueblo, pues Rius y los suyos le dieron también basura solo que roja.
En el caso del fallecido Rius supo adoctrinar mediante dibujos, una forma sencilla (y manipulada) de hablar de política, religión e historia.
Cuando alguien menor de veinte años lee por primera vez alguno de los librillos de Rius queda impresionado, son lecturas sencillas y con el objetivo de moldear la mente del lector, conforme uno va creciendo va leyendo más, investigando más y vera que las obras de Rius no son más que panfletos sobrevalorados. No obstante la gran mayoría de los lectores de Rius son incapaces de leer o investigar algo que los saque de su zona de confort, quedándose con sus planteamientos y sus críticas fáciles, es ahí donde ha radicado su éxito y el de toda la clase intelectual mexicana.
Rius supo explotar al chairismo mexicano con su ateísmo militante y su crítica mordaz a la “malvada” Iglesia Católica, su apología a la legalización de la marihuana, su crítica al yanquismo y su apoyo al régimen cubano. Además claro esta su incongruencia ideológica—una vez era ateo, para después de ser “cristiano” sin ser católico, para después admirar el budismo y el new age—todos estos ingredientes fueron los necesarios para ganarse el chairismo y al parecer para ser un escritor de prestigio en México.
Alguna vez exprese que si alguna vez nos deshacemos de la clase política, todavía quedara la clase intelectual, tan parasitaria como la otra.
En este país es necesario un movimiento como lo fue el Futurismo en la Italia de principios del siglo XX, un movimiento que combata el frio intelectualismo, la poesía pasiva, la mediocridad de las instituciones artísticas y que sea un golpe para la tan homenajeada clase intelectual.
Porque en si la clase intelectual es otro dinosaurio, un fósil arcaico que se sigue perpetuando en el mundo cultural.
Es necesaria una nueva generación de escritores que disientan de este intelectualismo viejo, que exalten los valores de lucha, acción, juventud y la rebeldía frente a esta vieja clase de literatos. Necesitamos un nuevo futurismo que incendie las letras mexicanas.
Pero por el momento los medios y los izquierdistas le hacen homenaje a su maestro (mío no) Eduardo del Rio “Rius”.


Agosto 2017

1 comentario:

  1. Verdades como puños, siempre he tenido ganas de ver a un verdadero maestro como Patricio Lons o Adrián Salbuchi en debate abierto sobre temas como la conquista o el nuevo orden mundial, me parece que Salbuchi le dejo abierto el reto al gordo Lanata, que sería algo así como el Loret de Mola argentino, gracias por dedicarte a escribir artículos de manera tan cesuda, para como estamos hoy día en México es admirable que aún haya juventud con capacidad crítica verdadera...

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