"Escribe con sangre y comprenderas que la sangre es espiritu"

Friederich Nietszche







miércoles, 1 de noviembre de 2017

Nuestra obsesión con los zombies




Por Fernando Trujillo

Están presentes en películas de terror, videojuegos, novelas gráficas y series de televisión, los zombies en los últimos años han tenido un boom en todos los aspectos de la cultura pop, apareciendo en todos los medios de entretenimiento disponible, cada año salen nuevos productos que nos hablan de un apocalipsis zombie y es que la cultura posmoderna ha llevado la fascinación por este monstruo hasta romper todos los limites.
No es nada nuevo, los muertos vivientes han estado presentes desde que George A. Romero lo introdujo a la cultura pop a través de su película La noche de los muertos vivientes y todas sus secuelas y refritos posteriores.
La palabra zombie viene del Vudú pero la visión de Romero—y por lo tanto de toda esta subcultura fascinada por el monstruo—difieren grandemente de la idea inicial, no me adentrare en hablar de las diferencias entre el zombie del Vudú y el zombie cinematográfico, eso nos alejaría del tema que estoy tratando.  
¿Por qué nos fascina el zombie? En si nuestra fascinación no es por el zombie sino por lo que se conoce como “Apocalipsis zombie”, un término introducido en la cultura popular y que describe un mundo dominado por los muertos vivientes y en donde los seres humanos tienen que luchar por sobrevivir.
Todas o casi todas las historias que involucran zombies esta este Apocalipsis zombie que provoca la caída de la civilización del confort y retorna al mundo a un primitivismo en el que solo los más aptos sobreviven.
Es ahí donde radica nuestra fascinación, en un evento que destruya toda o casi toda la civilización para retornar a la condición primitiva humana.
Jack Donovan menciona en un capítulo de The way of men que la idea de un Apocalipsis zombie ofrece la fantasía de retornar a una masculinidad primordial—esa masculinidad “toxica” como la llaman las feministas—y no está equivocado en su observación, una vez que la sociedad de consumo colapsa ese instinto violento y primitivo retorna para obligarnos a sobrevivir en medio del caos.
La fantasía zombie no sería la única que nos permite vivir esa fantasía masculina, todas esas ficciones apocalípticas de un mundo destruido por un gran desastre (guerra nuclear, un virus, extraterrestres, etc.) nos permiten liberar esas fantasías masculinas oprimidas por una mass-media políticamente correcta y dominada por la agenda feminista.
Concentrémonos en los muertos vivientes, la sociedad ha caído, hordas de muertos vivientes van por los pocos sobrevivientes y estos se juntan en grupos liderados por los más aptos para hacer frente a la amenaza.
La serie televisiva The walking dead es un ejemplo de esto, la serie vislumbra una Norteamérica donde hordas de muertos vivientes han arrasado con la civilización, las instituciones del estado han dejado de servir, son obsoletas y solo queda sobrevivir.  
Por supuesto los seres humanos como es su naturaleza se juntan en manadas, los hombres más aptos para el liderazgo asumen el mando mientras que los demás le siguen sobre todo los más vulnerables que resultan ser las mujeres y los niños.
La masculinidad patriarcal tan odiada por el feminismo retorna, es esa masculinidad “toxica” tan odiada por los colectivos de izquierda la que resurge para asegurar la supervivencia de la especie.
En el mundo de The walking dead las instituciones han caducado, los nuevos grupos humanos ya no tienen senadores, burócratas, abogados, nada de eso sirve (habría que preguntarse ¿Ha servido alguna vez?), hemos retrocedido a los tiempos en los que los más fuertes, los más astutos gobiernan por medio de un arma.
“Esto no es más una democracia” menciona el protagonista Rick Grimes en un punto de la serie, los votos y todo el sistema democrático han caído, ahora quienes rigen son los chicos malos, los más despiadados, los más brutales, los que tienen que tomar las más duras decisiones y no temen mancharse las manos por el bien de la manada, se ha regresado al barbarismo. Eso lo dice la escena del primer capítulo con Rick Grimes cabalgando en medio de una ciudad en ruinas y con un arma en la mano.
Así en este escenario vemos a personajes que encarnan esta masculinidad primordial como Daryl Dixon, un motociclista, un tipo duro, un cazador, originario de la América rural de la que los medios de comunicación y las grandes ciudades tanto se burlan y desprecian, ser uno de los héroes y líderes que el nuevo mundo necesita.
The walking dead el tema de los zombies es secundario, la verdadera trama es los grupos humanos luchando por sobrevivir, el colapso de la civilización y el resurgimiento del tribalismo. Si el mundo posmoderno el individualismo es un dogma—rige el “cada quien vive como quiere”, el “soy único y diferente”, etc. —en el mundo tribalista es el colectivo, la manada lo primordial sobre el individuo.
He dicho que en este nuevo mundo la democracia y las buenas maneras han desaparecido, gobiernan los más fuertes y los más aptos, en estas nuevas tribus hombres como el Gobernador y Negan han ascendido al poder.  
El primero se nos dice que en el mundo anterior a la catástrofe tenía un empleo regular y era alguien casi invisible, con la caída de la civilización ha sacado todo su potencial reprimido, toda su astucia y maldad para hacerse con el poder y mantener unida a la manada. Por otro lado Negan el villano por excelencia con su chamarra de cuero, su sonrisa despiadada, sus botas negras y su bate Lucille destrozando cráneos y teniéndolo como símbolo de su autoridad.
Por supuesto nadie pone en duda que tanto el Gobernador como Negan son sociópatas que nadie quiere ser regido por ellos pero en un mundo donde la civilización ha desaparecido y solo quedan manadas humanas, hombres como ellos mantienen unida a la tribu aunque sea a través del miedo.
Las tribus celtas, vikingas, los primeros romanos, los barbaros no estaban liderados por gente razonable ni de buenos sentimientos, sino por hombres despiadados y sanguinarios que la psicología moderna calificaría de sociópatas.
El comportamiento brutal de Negan no se diferenciaría de un líder como Temujin (Gengis Khan) o de un Alarico (rey godo que saqueo Roma), es un hombre despiadado para un entorno salvaje.
Claro y como no puede ser de otra manera The walking dead tiene mujeres fuertes para cubrir la dosis de feminismo obligatoria, así tenemos a la marimacha Michonne que representa a la mujer fuerte, independiente, desprovista de feminidad que es una máquina de matar y que resulta el personaje políticamente correcto de la serie (mujer afroamericana, feminista, etc.).
Tanto en The walking dead como otros productos de temática similar están el colectivismo como forma de supervivencia en un entorno hostil, las armas tan odiadas por la corrección política son ahora vitales para la supervivencia, volvemos a las leyes naturales donde los más aptos sobreviven y por supuesto en nuestras fantasías nosotros somos los más aptos.
Tanto es así que he visto memes o estados de Facebook que dicen más o menos así: “situación actual: esperando el Apocalipsis zombie” y es que sirve de escapatoria para nuestras vidas rutinarias, nuestros trabajos rutinarios y sin sentido, el vivir dentro de una sociedad que ha anulado toda masculinidad en pro de una agenda feminista.
La cacería, las corridas de toros, el consumo de carne, las armas, hasta beber una soda con un popote son censuradas y vistas como incorrectas por una sociedad con políticas inclusivas, pacifistas y sumamente feministas.
The walking dead y los numerosos Apocalipsis zombies son escapatorias para esa masculinidad reprimida.
El camino de los hombres, es el camino de la manada, de la tribu, si estas solo en un mundo infestado de muertos vivos estar solo te lleva a ser devorado por ellos. Sin querer la serie da el mensaje de que la tribu, el grupo de hombres por encima del individualismo posmoderno, pero eso lo opacan con feminismo introducido y la corrección política que corre en las últimas temporadas.
La pandilla de hombres, el grupo de hombres es una idea fascista, en un mundo de muertos vivientes es entonces donde grupos de hombres como Amanecer Dorado y CasaPound son el último bastión que queda.
Nuestra obsesión por los zombies, escondería nuestra obsesión por retornar a la masculinidad, a la libertad, a la manada frente a la civilización, a todos esos aspectos salvajes y viriles que nos hacen humanos.


Noviembre 2017

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