"Escribe con sangre y comprenderas que la sangre es espiritu"

Friederich Nietszche







domingo, 29 de abril de 2018

El cine mexicano: entre la marginalidad y la decadencia




Por Fernando Trujillo

El cine mexicano es una institución con más de cien años de historia y que ha pasado por diferentes etapas desde sus inicios, hasta su Época de Oro entre los años treinta y finales de los cincuenta, ha tenido su evolución y su propia decadencia. Hablar de la historia del cine mexicano desde el comienzo hasta la época actual abarcaría un libro completo, este no es el objetivo de este artículo que se centrara en los últimos veinte años del cine nacional y su reflejo de una cultura podrida.
En los últimos veinte años el cine mexicano ha tomado un camino que exalta los aspectos más bajos y vulgares de la mexicanidad, lo más sórdido, lo más grotesco, lo marginal, lo decadente y lo repugnante, todo disfrazado de una apariencia de realismo o de denuncia.
Más que hablar de cine mexicano deberíamos de hablar de cine chilango, porque este tipo de cine representa más bien al habitante del centro del país, más que nada de la CDMX, el urbanismo, el lenguaje, lo sórdido y lo más bajo de esa cultura urbana. No representa al hombre del norte, a las otras regiones del territorio y si los representa es con matices despectivos y paródicos.
Películas como Y tu mama también, Amores perros y La ley de Herodes presentan un tipo de mexicano detestable, ambientes urbanos sórdidos y personajes repulsivos pero todo disfrazado de sátira política o realista. En realidad poco o nada tienen de mensaje, solo es el morbo lo que mueve la industria.
Desde los jóvenes burgueses de Y tu mama también interpretados por Diego Luna y Gael García que son una representación del chilango de clase media alta que vienen a ser los peores aspectos de la juventud chilanga, mismos aspectos explotados en la opera prima del mismo Gael García Deficit película por demás pretenciosa y con resultados insípidos. Hasta los ambientes de clase media alta con relaciones frívolas y vacías, los ambientes urbanos bajos sórdidos donde están presentes la violencia, el sexo sin amor ni placer y lo más grotesco de la capital.
Esto no es mojigatería ni pretender ser un moralino, el cine mexicano no pretende ya ser un arte, no quiere contar una historia, vaya ni siquiera quiere ser realista, se esfuerza por ser feo, por presentar esa fealdad como algo predominante y hasta hacer una apología de la fealdad.
Esto lo veíamos en la época de Felipe Cazals con sus películas sumamente sórdidas, sucias, con sus ambientes decadentes y sus personajes ruines. Pero en defensa de Cazals el si quería contar una historia, repulsiva si pero tenía un propósito, mientras que el así llamado Nuevo Cine Mexicano se esfuerza en ser feo, en presentar las situaciones más mórbidas y ruines con fines comerciales.

En el cine mexicano moderno la mayor parte del guion suelen ser insultos, palabras altisonantes y expresiones chilangas, con decir “chinga tu madre”, “wey” y “no mames” uno ya tiene casi el noventa por ciento del guion de una película mexicana. Decir insultos por cada dos palabras no es realismo, es querer causar gracia indirecta al público y tener un pobre vocabulario.
Antes el cine mexicano era más prolífico, se tenían películas de diversos géneros cinematográficos, muchas historias. En estos últimos veinte años todo se ha reducido a tragedias urbanas, cine de narcos, comedias románticas de clase alta y sátira política que obviamente sirve más como un panfleto de izquierda que como una genuina crítica social.
La banda sonora es otro elemento decadente, en otros países las bandas sonoras son variadas dependiendo de la temática de la película, en México no tenemos a un Ennio Morricone o un Angelo Badalamenti que puedan crear obras musicales de gran belleza, las bandas sonoras son grupos urbanos como Café Tacuba, La Maldita Vecindad, Control Machete, Cartel de Santa con esa música callejera que exalta la subcultura de las drogas, de las putas, del crimen, de los aspectos más marginales de las zonas urbanas como la Ciudad de México y es que las historias del cine mexicano no dan para una música hermosa.
Tenemos entonces una banda sonora haciendo apología a los peores y más bajos vicios de la vida chilanga, con historias que hacen gala de toda una degradación cultural.
Porque en eso se ha convertido el cine mexicano, en pura basura cultural que es un reflejo de lo que es esta sociedad.
Como el cine de Luis Estrada y sus películas que pretenden ser de denuncia social como La Ley de Herodes, Un Mundo Maravilloso, El Infierno y La Dictadura Perfecta todas partes de una tetralogía que hace critica al gobierno, sin embargo más que cine lo que el señor Estrada hace son panfletos políticos para la izquierda, no critica al Sistema político en su totalidad con su partidocracia, sino a los gobiernos de turno, el trasfondo de sus películas por supuesto es basura con humor grotesco, violencia repugnante, donde el personaje del Cochiloco (un narcotraficante) resulta ser el más simpático.
La Dictadura Perfecta su última película es una crítica al gobierno y a Televisa irónicamente usando dinero y actores de esta misma empresa, así el gana dinero dando un panfleto visual mientras la empresa al mismo tiempo tiene sus grandes ganancias, gracias a un montón de (idiotas) espectadores que se creen librepensadores.
A las oligarquías mexicanas no les importa que las películas de Estrada sean vistas, no representan un peligro para ellos. El cine mexicano es propiedad del estado al final del dia y hacen películas de “crítica política” porque saben que el dinero de los miles que irán a verla por morbo o por pretensiones intelectuales llenara sus bolsillos.
Todo este cine basura, es por supuesto pagado de nuestros impuestos, porque para hacer la mayoría de estas películas salen con dinero público, entonces cada vez que usted vea ya sea una comedia romántica con desnudos, chistes obscenos, feminismo, mas chistes obscenos, protagonizado por la actriz feminista del momento o vea una de esas cintas de denuncia social con violencia grotesca, con sicarios y criminales simpáticos, con todo tipo de aberraciones, recuerde que viene de sus impuestos. Usted paga porque produzcan esta basura.

En su última etapa el cine mexicano no ha parado de producir comedias de situación y comedias románticas protagonizados por chilangos de clase media alta, relaciones frívolas, chistes corrientes y por supuesto un mensaje feminista, muy ad hoc con la agenda político-cultural actual.
Desde Nosotros los Nobles la saturación de comedias es casi total, tenemos al mismo elenco protagonizando las situaciones más inverosímiles y carentes de cualquier gracia, como siempre el escenario es mayormente la capital.
Protagonizadas por las actrices adscritas al movimiento Me Too como Karla Souza o la comediante de stand up Sofía Niño de Rivera, junto con otras actrices y actores críticos con el gobierno de turno pero con clara simpatía por la izquierda y con la agenda globalizadora.
Todo este cine es un reflejo de la Ciudad de México y su idiosincrasia pero no representa a las otras regiones del país, incluso las niega o hace parodias de ellas.
Se podría decir que el cine mexicano forma parte de ese imperialismo chilango en lo cultural, ellos producen este cine con el dinero de los impuestos de las otras regiones del país y te lo imponen.
Toda esta basura es de ellos y nos obligan a digerirla, a verla, nos la imponen bajo el lema por demás ridículo de “apoyar la industria nacional”.
Pero la mayor trampa de este cine mexicano es que es un cine para derrotistas, no propone una salida a la decadencia, sino que su mensaje es que esta podredumbre, este chiquero es tuyo y no hay nada que hacer salvo revolcarte en él. Su mensaje es derrotista, para mantener al espectador en el fango ético y moral.
No tiene un mensaje de lucha, ni una alternativa a la podredumbre sino una exaltación discreta hacia ella. Es un arte creado para la sumisión y el conformismo.
Cada entrega de premios, el gremio artístico premia estas basuras, mientras actores y directores recogen sus premios despotrican contra el gobierno, mismo que financia toda esta porquería.
Este es el así llamado nuevo cine mexicano, no hay propuestas, no hay vanguardias y si un gusto por lo marginal y lo feo.
Se producen muchas películas al año por lo que no alcanzamos a ver todo lo que se realiza, más que las películas que se han ganado a la conformista crítica y que han trascendido por el dinero y el nombre de quienes participan en ellas.
De todas las películas que se producen posiblemente hay unas que tienen calidad e ideas innovadoras pero que no están en la superficie como por el contrario lo está la comedia de Omar Chaparro o el nuevo drama social con sátira política protagonizado por Damián Alcázar.
Se podría decir a modo de conclusión que el cine mexicano es feo porque el alma del mexicano moderno (producto del iluminismo masónico) es fea también.

Abril 2018

1 comentario:

  1. Bueno, siempre y cuando, el cine tenga de por sí alguna especie de propósito determinado que debería involucrar un fin humanista en la sociedad. Es cierto, y concuerdo contigo, que puede que Y tu mamá también sea más que nada una paja, antes que un guión digno de recordar, más allá de que tiene algunas cosas rescatables. Sin embargo, en Amores Perros, es inevitable no admirarse por un personaje como El Chivo por ejemplo, el cual siempre me pareció genial y bien construido.

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