"Escribe con sangre y comprenderas que la sangre es espiritu"

Friederich Nietszche







lunes, 25 de marzo de 2013

Reflexiones sobre Yo Soy 132, la campaña presidencial y la supuesta conspiración de Televisa



  Por Fernando Trujillo


Ha transcurrido un año desde que México tuvo su campaña electoral, un año de incompetencia política, manifestaciones, reformas injustas, alza de precios a la gasolina, alza de impuestos a alimentos y medicinas. El año pasado México vio nacer al movimiento estudiantil Yo Soy 132 formado por estudiantes en su mayoría, las redes sociales jugaron un papel fundamental en esta elección al ser un medio informativo que siguió paso a paso la campaña.
Uno de estos medios fue conocido como “El Santuario” en donde un periodista conocido como Ruy Salgado salía con mascara del Santo dando noticias y constantemente atacando al gobierno federal.
 Una vez que la campaña termino y se anunció el triunfo de Peña Nieto, Yo Soy 132 organizo marchas, mítines, manifestaciones y protestas en diversos medios contra lo que fue una imposición.
 Yo Soy 132 comenzó como un movimiento rebelde, contestatario y enérgico pero después de la elección presidencial y hasta el día de hoy ha perdido su chispa revolucionaria y ha ido perdiendo su energía.
 A un año del proceso electoral Yo Soy 132 ha ido perdiendo su fuerza, las manifestaciones y marchas a las que convocan ya no tienen interés para la comunidad, los paros laborales a los que llaman han perdido influencia.
Claro la mayoría de estos jóvenes son de escuelas privadas que pueden darse el lujo de faltar a clases pero la mayor parte del pueblo necesita del salario, necesitan ir a trabajar para alimentar a sus familias.
El problema con los movimientos estudiantiles es que son chispas que se apagan rápidamente, a los movimientos estudiantiles en México les sucederá lo mismo que a los movimientos estudiantiles en Francia durante los sesenta, destrozaran las calles pero al final desaparecerán y esos jóvenes volverán a ser parte de este sistema neoliberal.
Los movimientos estudiantiles no son unidos, no tienen un ideario político real, causaran unos destrozos y alguna mención en el noticiero pero a la larga terminaran desintegrándose.
 Por apatía, por fastidio, porque la moda termino, para volver a la escuela, difícilmente un movimiento estudiantil perdure.
 Yo Soy 132 fue formado por un grupo de estudiantes que tenían la idea—totalmente pretenciosa—de “democratizar al país” ¿Se dan cuenta de la petulancia? Ellos llegaron, creyeron que por sus estudios y por estar dentro de una bonita universidad tenían el derecho de venir y hablar de “democratizar los medios”, “educar al pueblo” y “crear una nueva democracia”. Ellos llegaron creyéndose los “salvadores de México”, “los generadores de una democracia real” y “educadores del pueblo”, toda una declaración de soberbia. Esta soberbia llego a grados de creerse ellos mismos el único movimiento que luchaba por México e incluso acusando a sus detractores de ser “priistas” o “reaccionarios, llegando incluso a grados de paranoia de acusar a desertores de ser “infiltrados” o “vendepatrias”, sean o no reales estas acusaciones es un ejemplo de la desunión e individualismo de sus propios miembros.
La revolución es acción, no solo charlatanería y palabrería, no es solo dárselas de intelectual en los medios o en las redes sociales. Este movimiento no quiere una alternativa al sistema, quiere solo cambiarlo superficialmente, quieren el mismo modelo democrático pero aderezado con su propia idea de socialismo—un socialismo burgués y ajeno a lo que es el verdadero socialismo—ellos buscan la otra cara de la moneda. Una alternativa real al sistema no radica en la derecha o la izquierda, se necesita una tercera posición autentica, revolucionaria y antisistema.

Con el paso de los meses y después del triunfo de Peña Nieto Yo Soy 132 prometió luchar contra la imposición y sacar al PRI de la presidencia.
Sin embargo con el paso de los meses el movimiento acepto esta supuesta imposición y ahora se dedican a la tarea de querer democratizar al país o por lo menos eso dicen.
De ser un movimiento revolucionario en sus inicios pasaron a ser un movimiento más, su ímpetu de lucha se apagó velozmente.
Lo único destacable que sucedió fue una revuelta el primero de diciembre día que Peña Nieto ocupo la presidencia, sin embargo Yo Soy 132 niega su participación en esta revuelta asegurando que eran porros del PRI—porque para el movimiento todos son porros e infiltrados—dándole al gobierno un poder casi omnipotente pero la realidad es que la revuelta fue una chispa de auténtico descontento e ira reprimida que exploto ante el regreso del PRI.
 Desde sus inicios el movimiento no ha estado exento de polémica, algunos medios los han acusado de ser una creación del PRD, otros los acusan de ser una creación de Carlos Slim para desprestigiar a Televisa. No voy a entrar en polémicas a ese respecto, el movimiento ha perdido toda su fuerza, su influencia e incluso su credibilidad.
Hasta este momento sus objetivos de luchar contra la imposición y de revolución parecen haberse olvidado, incluso ahora hablan de la posibilidad de ser un partido político, el movimiento ha dejado su ímpetu revolucionario para ser un movimiento más en un país plagado de partidos y movimientos.
Desde su fundación el movimiento ha defendido la teoría conspirativa de que el duopolio Televisa-Tv Azteca planeo el regreso del PRI a la presidencia y que el triunfo de este partido se debe a una imposición.
Esta teoría es demasiado optimista, si algo he aprendido en todo este año que ha pasado desde la campaña presidencial es que la teoría de la conspiración de Televisa y la imposición presidencial es demasiado reconfortante.
La realidad es más dura y es que no hubo tal imposición, si el PRI regreso a la presidencia es porque el pueblo así lo quiso, la realidad es que México eligió la mediocridad y la corrupción por sí mismo.
Si hubo ventas de tarjetas y sobornos debió ser mínimo, el pueblo acepto esos regalos y fue su voto el que decidió el regreso de la dictadura perfecta. Los mexicanos no querían una alternativa, ni otro partido, querían continuar el mismo régimen que ha sumido al país en la miseria y la mediocridad, en la corrupción y el tercermundismo.
Ellos no quieren cultura, ellos quieren continuar con el mismo régimen que les da entretenimiento mientras continua la rapiña y la corrupción.
Los defensores de la teoría de conspiración son demasiado optimistas, creen en una esperanza que no existe, creen en el lema de que “el pueblo puede salvar al pueblo” pero es el mismo pueblo el que quiere continuar con la misma porquería.
 Otra teoría conspirativa defendida por el Yo Soy 132 y otros grupos es que el duopolio Televisa-Tv Azteca transmite pura pésima programación para mantener al pueblo enajenado, otra teoría reconfortante y optimista. La realidad es que en México no hay capacidad para crear una televisión de primer mundo, el poco talento que hay se va a otros países en busca de mejores oportunidades y las mentes que quedan aquí son las más mediocres y sin visión.
Al pueblo le gustan las vulgares comedias de Ortiz de Pinedo y Derbez, les gustan las anticuadas y pésimas telenovelas, disfruta de los programas de espectáculos y disfruta ver a Laura Bozzo gritando en un programa vulgar y nefasto.
Pero ellos aman ese tipo de entretenimiento y los ejecutivos de televisión no tienen la visión para hacer algo completamente diferente.
Algunos usaran la nefasta frase de Azcarraga Milmo para justificar su teoría de conspiración pero eso no es prueba suficiente, prueba la mentalidad de la dinastía Azcarraga y la mediocridad de un pueblo pero no de una conspiración cuidadosamente planeada.
Si la televisión mexicana pasa pura vulgaridad y porquería es porque tenemos ejecutivos mediocres y un pueblo que aborrece la cultura, que ama la podredumbre y baja cultura de la televisión.
Los mexicanos han elegido la enajenación y superficialidad por sí mismos, no fue una conspiración el que los empujo a ello. Aunque les pongas la televisión de más alta calidad y cultura, ellos siempre elegirán sus programas de chismes y sus telenovelas.
 Televisa apoyo la campaña de Peña Nieto pero fue el mismo pueblo el que apoyo esa campaña, tenían la información y conocían la historia negra del PRI (la historia de que los mexicanos no tienen memoria es otro mito reconfortante) pero eso no les importo a la hora de votar.
Si el PRI regreso a la presidencia fue porque el pueblo mismo lo eligió, si México es un país inculto es porque ellos mismos lo han elegido.
En conclusión el argumento de la conspiración de Televisa y el PRI es solo un mito, la realidad es que México eligió continuar siendo un país tercermundista.
Esta guerra contra Televisa y esa teoría de conspiración es una de las bases del movimiento Yo Soy 132, un movimiento que se presentó dentro de la sociedad mexicana como luchadores sociales pero que rápidamente se ha ido desvaneciéndose toda chispa revolucionaria.
Los estudiantes no van a cambiar al mundo, los movimientos estudiantiles se desintegran una vez que pasa la moda o terminan las vacaciones pero nunca perduran.
Una revolución estudiantil solo será efímera y después desaparecerá, es posible que las generaciones venideras vean a Yo Soy 132 como revolucionarios desde una óptica romántica pero alejada de la realidad. Hace unos meses integrantes del movimiento entre ellos el antiguo vocero Antonio Attolini firmaron un contrato con Televisa para un programa de debate llamado Sin filtro y aunque el movimiento y sus seguidores los han considerado traidores es una muestra de la poca credibilidad y los ideales débiles del movimiento. La realidad es que no hubo una segunda revolución mexicana salvo pequeños destellos de lucha que se apagaron, si alguna vez hubo una revolución esta fracaso.

 Marzo 2013

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