"Escribe con sangre y comprenderas que la sangre es espiritu"

Friederich Nietszche







lunes, 31 de agosto de 2015

Hijos de la anarquía, una epopeya de nuestro tiempo





Por Fernando Trujillo

La fascinación por las bandas de motociclistas ha estado presente en la cultura pop americana desde los años sesenta, Hunter S. Thompson escribió sobre ellos, sobre una en particular llamada Ángeles del Infierno a los que describió de esta forma “Rodaban con una arrogancia sucia y elegante, seguros de su reputación como la pandilla de motoristas más abominable de toda la historia de la Cristiandad”.
Se hicieron películas de serie B sobre la violencia entre estas pandillas, sus líos con la ley como aquel trágico evento de 1969 durante un concierto de los Rolling Stones cuando los Ángeles de Infierno golpearon y apuñalaron a alguien del público.
La serie televisiva Hijos de la anarquía creada por Kurt Sutter continúa con esta fascinación por los clubes de motociclistas pero mucho mejor, la serie combina elementos del drama criminal, la acción con la tragedia griega y el drama shakespereano, superando el drama televisivo y convirtiéndose en una epopeya de nuestro tiempo.
Porque Hijos de la anarquía crea su propio universo, su propia mitología con bandas de motociclistas, mafias, pactos de hermandad, violencia y un destino implacable que afecta a todos los personajes.
La televisión norteamericana en los últimos años se ha visto envuelta en una corrección política donde predomina la agenda gay y feminista, hemos visto programas protagonizados por hombres emasculados, sumisos ante esposas frívolas, romances juveniles, manginas, en una televisión sobrepoblada por el feminismo y homosexualismo entonces un programa como Hijos de la anarquía es un Grial donde predominan elementos masculinos.
Vamos a comenzar por decir que Hijos de la anarquía recoge muchos elementos del tribalismo postulados por Jack Donovan, tenemos a los Hijos como un auténtico Mannerbund con rituales de iniciación, hermandad entre hombres, pactos de sangre, una manada que se rige por principios de lealtad y quien falte a estos principios tiene el destierro (con un humillante ritual en el que se eliminan a base de fuego los tatuajes) o la muerte. La manada tiene como jefe a Clay Morrow uno de los nueve fundadores (y más adelante lo tiene Jax Teller) pero todas las decisiones del club se someten a una votación, porque tal como en las antiguas tribus indo-europeas en el grupo el jefe esta con sus iguales, sus hermanos de armas y con ellos se toman las decisiones.
Las tribus están conformadas por hombres con afinidades tanto raciales como por intereses compartidos, en el caso de los Hijos la mayoría son blancos y buscan un camino de acción diferente al conformismo de la civilización actual. Los clubes de motociclistas están compuestos por personas que buscan la libertad frente a un estado corrupto en el que predominan leyes injustas y tiránicas, en la serie los Hijos aplicando su propia justicia con vendedores de drogas y pedófilos. Dentro de un gobierno corrupto y un país dominado por una agenda políticamente correcta entonces los clubes de motociclistas se convierten en tribus que mantienen sus propios valores—honor, familia, patriotismo por la verdadera América—frente al estado decadente y globalizador. Tan solo en 2013 una marcha de más de dos millones de motociclistas se manifestó contra el islam superando a otra marcha que promovía la integración islámica y el pacifismo. Los fundadores de los Hijos fueron veteranos de Vietnam y son en su mayoría patriotas americanos.
Dentro de este mannerbund las mujeres cumplen su función como apoyo de los hombres, ellas están a su lado aconsejando, siendo el apoyo emocional y el motivador de los miembros del grupo, no vemos a las mujeres metiéndose en la acción, vendiendo armas con sus hombres, en una votación del club o cabalgando con ellos rumbo a una pelea.
Así Gemma, Tara y Lyla son mujeres de carácter fuerte, quienes sirven como principal apoyo de sus respectivos hombres pero manteniendo su feminidad.
En la serie vemos también una lucha entre la América rural, de los pioneros y hombres libres frente a la América industrial, progresista y tecnócrata. Clay Morrow líder del grupo en las primeras temporadas mantiene alejados de Charming a avariciosos hombres de negocios que quieren modernizar su pueblo, los Hijos quieren conservar el viejo Charming frente a la industrialización implacable.

La historia gira en torno a Jax Teller, en el primer capítulo Jax descubre las memorias que escribió su padre sobre como los Hijos de la anarquía tuvieron su corrupción, pasando de un club de motociclistas a una banda criminal.
Este descubrimiento abrirá los ojos de Jax, el primer peldaño del camino del héroe en el que este sale de su burbuja y descubre el mundo, hasta ese momento Jax conocía el mundo criminal pero a partir de esa revelación vera el mundo de otra manera.
A partir de esta revelación el fantasma de su padre le habla a través de sus memorias, Jax comienza un camino por enderezar el rumbo que ha tomado el club, alejarlo de su vida criminal y retornar a las raíces.
Jax es el héroe trágico con reminiscencias al héroe griego y al Hamlet de Shakespeare, quien busca honrar el legado de su padre pero como en toda tragedia el destino traza caminos e ironías que llevaran al héroe a transitar un camino sangriento de dolor y traición.
Opuesto a Jax esta Clay Morrow su padre adoptivo y un moderno rey Claudio, Clay es un hombre sin escrúpulos pero también leal a su club, a su ciudad, manteniendo alejados de Charming a violadores, traficantes de drogas y hombres de negocios avaros.
Pero Clay está envejeciendo, la artritis de sus manos está incrementando costándole manejar la moto—y según las costumbres de los motociclistas quien no pueda cabalgar no puede ser jefe—mientras que Jax demuestra liderazgo, ideas novedosas, poco a poco Clay llevado por la avaricia traiciona sus principios y los del club llevándolo a su posterior caída.
El conflicto entre Jax y Clay puede verse entre el rey usurpador y el rey legitimo—Jax es llamado a lo largo de la serie como príncipe y posteriormente rey—entre Hamlet y Claudio, entre un patriarcado joven, idealista y ascendente (Jax) frente a un patriarcado viejo y corrupto (Clay) pero detrás de todo se encuentra la que es considerada como la verdadera antagonista de la serie: Gemma Teller.
Gemma es una representación del matriarcado primigenio, una figura sobreprotectora, corrupta, que busca atar a su familia al mundo criminal y sobre todo ocultar sus secretos más oscuros, Gemma es la principal detonante de muchos acontecimientos y tragedias en la vida del héroe, como una Lady Macbeth moderna Gemma es conspiradora y manipuladora con todos a su alrededor.
Si Jax es el opuesto de Clay, entonces el reverso de Gemma es la doctora Tara Knowles, quien sigue a Jax en su ideal de cambiar el rumbo del club y de tener una nueva vida.
Tenemos a otros personajes que encarnan algún arquetipo de una u otra manera como Opie quien es el mejor amigo del héroe—como el Iolaus de Hércules y el Horacio de Hamlet—tenemos a la mujer indigente una figura misteriosa y benevolente (tal vez el único elemento sobrenatural en el programa) que aparece cuando Jax o Gemma tienen que tomar una decisión importante, tenemos al viejo sabio encarnado en Piney quien aconseja a Jax, tenemos al traidor encarnado en un miembro del grupo.
Con el avance de la serie vemos como los ideales de Jax son desviados, como el destino y los acontecimientos de forma inevitable vuelcan a una espiral de violencia, sangre y de traición, los personajes son peones de un destino que no comprenden y los arrastra hacia un camino trágico.
Jax va transformando su idealismo en alguien frió y despiadado que llegado a un punto busca la supervivencia de su familia y la venganza pero en el que también encontrara la redención y el sacrificio.
En Hijos de la anarquía se puede ver al héroe de las muchas caras postulado por Campbell en una historia ubicada en el mundo criminal del siglo XXI, el camino del héroe trágico de los mitos griegos resurge en la América moderna como un mito que se niega a morir en el mundo de lo racional.
En una televisión saturada de basura encontrar Hijos de la anarquía es una experiencia única, llena de adrenalina y violencia, un programa de televisión diferente que puede ser considerado una obra maestra.
La fascinación con los motociclistas continuara pero difícilmente saldrá en televisión algo que supere a la epopeya violenta y dramática de Hijos de la anarquía.


Agosto 2015

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