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Friederich Nietszche







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martes, 4 de abril de 2017

Fascismo y la vanguardia artística



Por Fernando Trujillo

Los poetas y la guerra

Uno de los más grandes errores de los historiadores es señalar que el movimiento fascista nació de la derecha, del clero y la burguesía, es una distorsión que ha perdurado en la mente de la población. El fascismo nació de la izquierda, del movimiento obrero pero también nació de las trincheras y de la poesía.
Italia al igual que muchas otras naciones se sumaron al conflicto de la Primera Guerra, una confrontación que cambiaría la historia misma de la guerra y que inauguraría una nueva etapa de movilización total.
Las trincheras, el lodo, el movimiento, toda la técnica al servicio de la guerra, era moverse o morir, era disparar o que te disparen, toda una generación recibió su bautismo de fuego en aquella carnicería que cambio la historia.
En las tropas italianas un hombre se levanta, recita poemas glorificando el combate, a los soldados caídos, es el poeta Gabriele D’ Annunzio quien a sus casi sesenta años se enlista en las tropas buscando la acción, la guerra, es así como el poeta combatiría por tierra, por mar y por aire.
“D’Annunzio se había ubicado a finales del XIX en el nacionalismo y en el imperialismo que alternaba con poesías inflamadas (especialmente durante la guerra de Libia en 1910-12), lances de amor más o menos escandalosos y gestas militares heroicas (7). La experiencia bélica radicalizó sus convicciones nacionalistas y la cesión de Fiume a Yugoslavia pactada en la Conferencia de París de 1919, fue mucho más de lo que estaba dispuesto a soportar pasando a la acción y ocupando la ciudad. D’Annunzio no fue futurista, pero su comportamiento si influyó decididamente en el movimiento fundado por Marinetti y especialmente sus “gestos” fueron recogidos por los futuristas que los revalidaron e incorporaron a su poesía y a sus manifiestos. Algunos autores han destacado que D’Annunzio prodigaba gestos escénicos, dramáticos y espectaculares de los que luego Mussolini usó y abusó: “El culto a D’Annunzio fue el anunciador innegable del culto de que Mussolini intentaría rodearse”” (Mila, 2010)
Puedo afirmar sin equivocarme que D’Annunzio invento el rock décadas antes de que fuera concebido, sus gestos, su histrionismo, la forma en la que daba sus discursos y recitaba sus poemas, toda esa teatralidad, D’Annunzio fue el primer rockstar adelantándose décadas a David Bowie y Jim Morrison. Fiume fue un gran concierto, sus poemas y discursos en medio del sonido de las ametralladoras y el rugir de los cañones el rock estaba ahí inventado por el primer fascista y primer Duce de la historia.
Pero D’Annunzio no sería el único poeta en participar en aquella apocalíptica confrontación, Marinetti y los futuristas quienes años antes en el Manifiesto Futurista predicaran la guerra como única higiene por el mundo se enlistaron entusiasmados por la experiencia de la guerra, no todos regresaron pero el combate reafirmo las convicciones bélicas de Marinetti.
A diferencia del comunismo y el capitalismo que fue engendrado por economistas, el fascismo fue concebido por los poetas-solados, la guerra fue su bautismo de fuego, el camino de la acción, el anti-igualatarismo, el desprecio por el mundo democrático burgués y sobre todo una nueva cosmovisión revolucionaria.
Pese a que Marinetti y D’Annunzio tenían ideas idénticas ninguno de los dos se soportaba, por una parte Marinetti consideraba a D’Annunzio un “retrogrado” mientras que el otro consideraba al fundador del futurismo como “un exhibicionista”, posteriormente con la consolidación del fascismo ambos serian obligados a respetarse en público.

Los futuristas

Filipo Marinetti poeta con trayectoria funda en 1909 lo que sería el movimiento futurista al publicar en el diario Le Figaro el Manifiesto Futurista predicando toda una revolución, un rompimiento con el mundo tradicional literario, predicaba la guerra, la acción, la maquina frente a la poesía pacifista y amorosa.
Los poetas italianos de antaño rendían un culto a la mujer pero Marinetti al afirmar en su manifiesto un desprecio por la mujer sería un golpe a toda esa literatura amorosa, ahora la mujer ya no sería objeto de veneración, ahora sería la máquina, la artillería, el automóvil.
El futurismo quería una revolución total en el arte y se escribieron un manifiesto de la arquitectura futurista, de la música, de la escultura, etc.
A la locura futurista se unen Carra, Buzzi, Papinni, Apollinaire (quien también se integraría al surrealismo), intelectuales, pintores, escultores.
“El futurismo, de alguna forma, hereda la estética de la destrucción nietzscheana abanderada en Italia por el Simbolismo o el decadentismo de D´Annunzio (El triunfo de la muerte, 1894), habiendo quedado ya recogida por Marinetti en poemas tales como La conquista de las estrellas, Destrucción o el manifiesto fundacional. Sin embargo, si bien es cierto que coinciden con Nietzsche en ese aspecto destructivo, en absoluto comparten la visión de éste acerca del eterno retorno o la supervivencia de la clasicidad -lo que llevará a los futuristas a considerar al filósofo alemán, en más de una ocasión, como passatista– Esta circunstancia ambivalente se observa perfectamente si se repara en el destino de los héroes futuristas: “Los aviadores, los conductores de automóviles y los atletas son versiones modernas de los vencedores olímpicos y, al mismo tiempo, superhéroes débiles de la decadencia.(…) si “Mafarka el futurista”(1910) de Marinetti, se solaza todavía en la pasión africana que inspirara a D´Annunzio en la tragedia “More than love”(1906) y es hijo del superhéroe nietzscheano, no es fortuito que aquel rey africano se convierta de pronto en un “constructor de pájaros mecánicos”, de aeroplanos. Pero, al levantar el vuelo y pilotar estos pájaros, Mafarka, y con él el futurismo, regresa presto de África para zambullirse en la agitación urbana de la Italia más industrial. En la medida, pues, en que asume el papel de “constructor”, las hipótesis destructivas nietzscheanas se debilitan o son abandonadas en beneficio de las categorías bergsonianas de la intuición o del dinamismo universal.”” (Holda, 2009)
Al término de la guerra el futurismo se disgrega, varios de sus exponentes siguen otras vanguardias pero surge una segunda etapa en el movimiento liderado por Marinetti quienes se sumarian a la causa fascista.
Si bien el futurismo fue una vanguardia que se adhirió al fascismo en la Alemania hitleriana fue catalogado de arte degenerado y por lo tanto su obra prohibida, en este aspecto la Italia fascista tuvo una mayor libertad artística.
El futurismo fue una revolución artística total, con la llegada de la idea del fascismo empezó un arte revolucionario opuesto al arte masificado y burgués.
A diferencia del Tercer Reich a los futuristas no les interesaba pintar paisajes, arios musculosos desnudos ni recrear mitos del pasado ¡Ellos querían crear nuevos mitos!
No iban a pintar bosques sino automóviles, motocicletas, su poesía no sería para doncellas germánicas sino para una locomotora.
Luigi Russolo uno de sus más prominentes miembros fue un músico experimental, no le intereso crear una ópera decimonica sino nuevos sonidos, experimentar con el ruido, creo una máquina de ruidos que fue duramente criticada en su época.
“La música futurista no sólo partía meramente de la idea de un mundo moderno y nuevo llevado al pentagrama: era una cuestión estética enraizada en lo político. Había un objetivo prioritario: el ejercicio de la provocación como llamada al desorden, a la rotura de un molde considerado opresor.” (Bielsa, 2013)
Los experimentos de Russolo dieron como legado la música electrónica, la música industrial y el noise décadas más tarde.
Mario Sironi otro miembro de los futuristas fue uno de los muralistas que contaban con el favor del régimen, si bien abandono el futurismo para fundar el movimiento Novecento Sironi fue uno de los pintores más prolíficos de la vanguardia artística.
Si el arte heroico del Tercer Reich fue ascético y sobrio, el arte futurista fue una fiesta, fue ebriedad en el que se experimentó con la pintura, con el teatro, en el que se recrearon nuevas tendencias y en el que se revoluciono el arte.

Arte y fascismo

Pero los futuristas no fueron los únicos artistas del régimen, Papinni quien abandono el movimiento y se convirtió al catolicismo fue un intelectual que apoyo al régimen mientras que el norteamericano Ezra Pound poeta y activista político fue un defensor de la causa fascista. Pound tuvo su programa de radio “La Voz de Europa” denunciando la usura internacional, Pound también tuvo una rivalidad con Marinetti que también sería respetuosa, al grado que el poeta norteamericano le dedica uno de sus cantos pisanos.
El movimiento Novecento antes mencionado que pretendía dar un nuevo Renacimiento y fue liderado por Margherita Sarfatti poetisa y amante de Mussolini de quien escribiera una biografía.
El fascismo italiano tuvo una rica vanguardia artística, muy diversa entre varios estilos y tendencias. La Italia Fascista y la Alemania Nacional Socialista fueron los únicos regímenes en tener sus propias vanguardias artísticas, mientras que el Tercer Reich tuvo un arte enfocado en lo heroico, lo sano y sobre todo en la belleza del pueblo alemán, el arte italiano fue más diverso, no tuvo un mismo objetivo, sino que eran diferentes corrientes unidas por el mismo régimen político.
Ambos movimientos pese a sus diferencias querían una revolución total en el arte, querían un arte nuevo para un hombre nuevo, pero sobre todo querían una revuelta contra el aburguesamiento de las corrientes artísticas.
El culto al heroísmo, a la guerra, la crítica al pacifismo estaba presentes en ambas corrientes artísticas y solo la llegada y posterior perdida de la guerra abortaron todas las vanguardias.
Con la llegada de la Segunda Guerra y la entrada de Italia los artistas se suman a la confrontación, Pound habla en la radio denunciando la guerra como una iniciativa de los banqueros, Marinetti se suma a las tropas y combate en Rusia.
El triunfo de los aliados vendría también a ser el fin de la vanguardia artística fascista, Pound seria encarcelado, Papinni bajo sospecha, perseguido, Sarfatti exiliada de la vida pública. Poetas, intelectuales, pintores todos ellos perseguidos, fusilados, encarcelados por seguir la Gran Idea Europea.
Todo arte fascista fue suprimido, condenado al olvido, la época de un arte revolucionario termino y llego el arte impuesto por los yanquis a Europa.
Llego el arte para vender, el arte de masas, llego Warhol, llego el arte pop, llegaron nuevas corrientes artísticas fabricadas en Estados Unidos por la CIA y el Instituto Rockefeller, llego el arte posmoderno para vender.
Llegaron las latas de sopa, las pinturas de celebridades, llego el arte pacifista, el amor y la flores, los cientos de jóvenes burgueses estudiantes en escuelas de arte adoctrinados en el pacifismo, el feminismo, el arte para vender millones de dólares, los performances o el arte efímero pero ya no existía la revolución, ni el heroísmo ni los cantos a la guerra.
La historia de los vencedores nos quieren imponer la idea de que el fascismo fue puro militarismo sin ninguna sensibilidad artística, esa es la idea general que predomina en el mundo del arte.
La derecha y la burguesía definitivamente no engendraron al fascismo, fueron los poetas-soldados, fue el futurismo y su revolución anti-burguesa.
Actualmente ya no hay vanguardias sino modas, el arte posmoderno es un arte muerto, no solo carece de propósito sino también de cualquier matiz de revolución y renovación del mundo, está ahí para inflar el ego del artista.
El fascismo es hijo del futurismo y se puede considerar por sí mismo otra vanguardia artística. El tiempo de los poetas-soldados, de los futuristas, de los que viven peligrosamente paso y el paradigma actual solo predica el pacifismo, el conformismo y platicar sobre arte en un Starbucks.
No cabe duda de que durante los fascismos hubo un arte de vanguardia y revolución que nunca más volvió a haber.


Bibliografía

Mila, Ernesto (2010). Futurismo y Fascismo. Infokrisis. [En red] Recuperado de http://infokrisis.blogia.com/2010/121201-futurismo-y-fascismo.php

Holda, Gerlac (2009). El Futurismo italiano. Cultura Transvensal. [En red] Recuperado de https://culturatransversal.wordpress.com/2009/07/03/el-futurismo-italiano/

Erriguel, Adriano (2014). El tiempo de los sargentos y de los poetas. Gabriele D’Annunzio y los orígenes del fascismo. Cultura Transvensal. [En red] Recuperado de https://culturatransversal.wordpress.com/2014/01/12/el-tiempo-de-los-sargentos-y-de-los-poetas-gabriele-dannuzio-y-los-origenes-del-fascismo/#more-1648

 

Bielsa, José Antonio (2013). La Vanguardia Futurista y sus consecuencias en el siglo XX: El Futurismo musical, fundamentos, creadores e ideas (estudio). Escritos de José Antonio Bielsa. [En red] Recuperado de http://josbiarbi.blogspot.mx/2013/04/la-vanguardia-futurista-y-sus.html

 

 


Foto: Camisas negras de Mussolini de Enrico Prampolini, 1919





lunes, 27 de febrero de 2017

¿Es tradicionalista el fascismo?



Por Fernando Trujillo

La relación entre el tradicionalismo y el fascismo siempre ha sido ambigua, tanto sus seguidores como sus detractores han relacionado a los movimientos fascistas con la defensa del conservadurismo y las tradiciones de un pueblo, esto es verdadero pero no como muchos piensan.
Muchos movimientos nacionalistas en la actualidad toman las ideas de Evola y Guenon como estandarte frente a los valores globalizadores, así las ideas de revuelta contra el mundo moderno, la búsqueda de una espiritualidad ancestral frente al ateísmo posmoderno, los valores de virilidad, aristocracia guerrera y de un nuevo Imperio forman parte del ideario de muchos nacionalistas pero tanto Evola como Guenon nunca fueron parte de un movimiento fascista, el primero los critico duramente, Evola pese a su participación en el fascismo fue un duro crítico con muchas de sus ideas principales, los ataques de Evola iban hacia el racismo científico del Tercer Reich, el wagnerianismo (acusado de decadente), los movimientos de masas de ambos partidos y hacia la socialización fascitas de la Republica de Salo, en su momento Evola y sus seguidores han acusado a los nacionalismos de ser movimientos modernos.
En cierta manera no estaban equivocados, partamos antes que nada que el fascismo nace de la concepción estado-nación, idea que nació a partir de la revolución francesa y que destruyo la idea de reino y de monarquía absoluta que había regido Europa hasta el momento. Esta fue una de las principales críticas que Evola realizo en su momento, así los fascismos nacen de una idea secular y por lo tanto moderna.
Muchas de estas críticas son exploradas en el libro El fascismo visto desde la derecha donde Evola escribe contra las ideas raciales, el cesarismo y el populismo. Todas ellas ideas bases de los fascismos.
Mientras el fascismo italiano, el Tercer Reich y otros movimientos defendían la separación iglesia-estado (otra idea moderna por cierto), los únicos fascismos que tenían la religión como principal base fueron la Guardia de Hierro de Codreanu, el rexismo de Degrelle y el movimiento Ustacha de Pavelic. El primero era admirado por Evola que hasta conoció personalmente al capitán Codreanu en una visita a Rumania.
Por lo demás ni Mussolini ni Hitler fueron hombres estrictamente apegados a un tradicionalismo, el primero fue un ateo practicante que únicamente se convirtió al catolicismo por razones políticas, mientras que Hitler fue un católico devoto toda su vida y un defensor del cristianismo pero eso no le impidió ser un revolucionario, rechazo restaurar la monarquía Hohenzollern y las viejas ideas aristocráticas (una aristocracia aburguesada) siendo un gobernante para el pueblo, trayendo ideas innovadoras con las que pudo restaurar a su nación en solo cuatro años de gobierno.
El fascismo nunca fue tradicionalista per se, fue un movimiento que aposto por la juventud, la innovación, la técnica, la destrucción de un viejo mundo y la creación de un nuevo orden.

El fascismo como ideología nace después de la Primera Guerra, cuando los viejos imperios han sido desintegrados por las democracias vencedoras y en la Rusia zarista el comunismo triunfo, frente a un mundo en ruinas y la amenaza bolchevique comienza a gestarse grupos y movimientos que buscan crear un nuevo mundo y una defensa ante las ideas democráticas y comunistas.
En medio de este caos aparecen en Italia los que podríamos considerar los padres espirituales del fascismo; Gabriele D’Annunzio y Filipo Tommaso Marinetti.
Ninguno de ellos era un tradicionalista, ninguno añoraba una “época mejor”, ninguno buscaba recrear el viejo orden, ambos eran hombres que vieron hacia el futuro en lugar de añorar una época dorada.
Gabriele D’Annunzio, novelista reconocido, aventurero, aviador, poeta, mujeriego, dandy, a sus casi sesenta años peleo en la guerra, clamando poesías que engrandecían el heroísmo, la guerra total, la acción frente a la pasividad y la burguesía.
En 1919 D’Annunzio junto a los Arditi invadieron y tomaron la ciudad de Fiume, el régimen del poeta estableció una comunicación directa entre el pueblo y su líder a través de plebiscitos, el arte fue el fundamento del nuevo estado, los uniformes negros, el culto a la juventud y a la marcialidad, todo estaba ahí antes de Mussolini y Hitler.
Marinetti por otro lado fue el fundador del Futurismo, movimiento artístico que pregonaba la destrucción de lo viejo (las universidades, los museos, etc.), la velocidad, la técnica, la acción, la violencia y la guerra como única higiene por el mundo. El futurismo rechazo el arte paisajista, las viejas formas artísticas adoptando un tono caótico, figuras sin forma, una exaltación de la guerra y la máquina, fue una revuelta contra el viejo arte.
Si bien el futurismo fue catalogado como arte degenerado por el Tercer Reich muchos futuristas fueron adeptos del fascismo, de ese culto a la técnica y a la guerra, sobre todo rechazaron las viejas formas artísticas y de pensamiento.
Así tanto D’Annunzio como Marinetti rechazaron un viejo tradicionalismo decimonico por una nueva visión, avanzando hacia el futuro y sobre todo hacia la técnica.
Marinetti exclamaba: “Un auto de carreras con su capo adornado con grandes tubos parecidos a serpientes de aliento explosivo…...un automóvil rugiente que parece que corre sobre metralla es más bello que la Victoria de Samotracia”
El futurismo padre del fascismo no busco nunca una veneración por un pasado utópico, sino avanzar adelante, destruir lo viejo para renacer lo nuevo.
El fascismo siempre aposto por la técnica y la innovación, el culto a la tecnología y a la juventud son parte de su ideario. El Tercer Reich construyo grandes máquinas de guerra como la fuerza aérea de la Luftwaffe, además de construir el mejor auto del siglo XX: el Volkswagen.
Los fascismos si bien apostaron por lo nuevo no necesariamente odiaban las viejas tradiciones ni los valores de una nación, al contrario estos fueron su base, creando una síntesis entre la identidad nacional y lo nuevo.
Los valores de familia, honor, comunidad fueron una base de estos movimientos pero bajo una nueva óptica, un pueblo sin una familia y sin una fe se desmoronaría, por lo tanto los fascismos fueron una reconciliación entre los valores de la comunidad y la esencia fáustica de los movimientos fascistas.
La técnica fue puesta en favor de la comunidad, tanto para mejorar sus condiciones de vida como puestas en favor de defenderla de potencias extranjeras. La Primera Guerra fue el fin del viejo estilo de la guerra y comenzó con la guerra total, la movilización total, la unión entre la técnica y lo humano al servicio de la guerra, la creación del mejor armamento, la formación de máquinas de guerra al servicio de la comunidad.
Esta síntesis esta mejor expuesta en el libro Arqueofuturismo de Guillaume Faye, una síntesis entre los mejor del pasado y el presente para avanzar hacia adelante.
La veneración obsesiva por un pasado romántico resulta obsoleto, el querer un nuevo Medievo resulta absurdo y el rechazo absoluto a la tecnología un sinsentido. Gracias a los avances tecnológicos estoy escribiendo mis artículos a través una laptop, podemos descargar libros en PDF, tenemos formas de comunicarnos con personas con ideas similares a través del mundo.
Esto por supuesto no significa apoyar las ideologías posmodernas y ajenas a la comunidad, las modas productos del pensamiento posmoderno y contrario a los valores eternos no tienen nada que ver con la inventiva humana, con ese instinto por crear y conquistar, sino al contrario son su antítesis.
El que un montón de imbéciles le den un mal uso a la tecnología compartiendo videos estúpidos en redes sociales o subiendo compulsivamente a su Instagram sus fotos de lo que comieron ese día es la antítesis de la técnica. La tecnología es benéfica a la comunidad cuando está en las manos adecuadas.
Un ejemplo de esta antítesis de la tecnología la encontramos en Japón donde los avances tecnológicos están hechos para satisfacer los fetiches sexuales de un pueblo degenerado, creando robots y muñecas sexuales animadas.
Los valores eternos son los que deben conservarse, los que deben defenderse, los valores morales de una época determinada son los que deben superarse. Tal fue el camino que los fascismos tomaron.
¿Fue el fascismo tradicionalista? No lo fue, defiende las tradiciones que son el alma de un pueblo, los valores eternos pero no es un movimiento viejo sino una que se mantiene joven. Existe una distancia entre el pensamiento evoliano y el pensamiento fascista, si bien ambos tienen puntos en común son muy diferentes.
Tanto Evola como Guenon tomaron un camino muy diferente mientras que los fascismos no buscaron un nuevo Medievo, sino crear un Nuevo Orden opuesto a los valores globalizadores que en su momento comenzaron a gestarse (capitalismo-comunismo) y establecer este Orden de acuerdo a las Leyes Naturales.
El mundo en el siglo XXI es viejo, el viejo orden permanece en el poder, se necesita de esa juventud, de ese fuego y de ese espíritu futurista para destruirlo y crear un mundo nuevo que reconcilie la tecnología y lo nuevo con los valores eternos.

Febrero 2017