"Escribe con sangre y comprenderas que la sangre es espiritu"

Friederich Nietszche







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viernes, 23 de noviembre de 2018

La Comunidad




Por Fernando Trujillo

Estamos en la hora más oscura de Occidente, estamos en lo que un Wagner llamaría Gotterdamerung ¿Qué somos? Somos ciudadanos participativos en la política democrática, somos “ciudadanos del mundo”, somos ciudadanos pertenecientes a estados-naciones que hace mucho murieron y solo habitamos sus putrefactos cadáveres recordando viejas glorias o creyendo que vamos a salvar estos estados de pacotilla por medio de políticas progresistas. Nuestros gobiernos no son nuestros y sus prácticas no son para nuestro beneficio sino para el de una tribu de oligarcas pero aun así votamos porque creemos ingenuamente (más bien estúpidamente) que vamos a cambiar algo.
Déjenme preguntarles: ¿Qué es lo que hizo a los territorios de la Nueva España algo grande? ¿Qué es lo que llevo a los criollos, a los pioneros y en general a los grupos europeos a conquistar las salvajes tierras de América y África? Que en ese entonces teníamos un sentido de Comunidad, no un estado-nación indiferente.
El estado-nación como concepto es una idea moderna surgida de la Ilustración y la Revolución Francesa, los modernos nacionalismos son todos emanados de la gran subversión que aconteció en 1789.
La idea de Comunidad es mucho más antigua que la concepción moderna del nacionalismo y tiene raíces mas profunda.
Los españoles y portugueses que fundaron el Gran Reino de León tenían ese sentido de Comunidad que los unía, que los llevo a la conquista de esa tierra inhóspita, poblada por los indios barbaros con los cuales pelearon en cruentos enfrentamientos por muchos años. Construyeron su comunidad en esa tierra hostil, fundaron la hermosa ciudad de Monterrey con su propio esfuerzo y trabajo sin la ayuda de una nación artificial, ni un presidente, ni nadie, ellos solos con su fuerza de voluntad.
Paso lo mismo con la Mérida de los Montejo, en una tierra salvaje, cruenta, fundaron la hermosa e hispánica ciudad blanca, ellos con su voluntad de hierro y su espíritu conquistador. Podemos decir lo mismo de la Villa Rica de la Vera-Cruz fundada por el mismo Hernán Cortes. Ellos no necesitaron que un estado-nación regido por un grupo de oligarcas les diera dinero o infraestructura para construir sus comunidades, solo su voluntad.
Pero esa voluntad y ese espíritu criollo ya no existen o por lo menos se encuentra apagado, no tenemos más voluntad excepto para participar en política a través de foros ciudadanos, consultas públicas, votos, apoyando candidatos, participando en grupos juveniles, todo a través del estado y a través de un patriotismo burgués.
¿Qué es una nación moderna?
Un conglomerado de gente sin historia, sin identidad, en donde su misma historia es rechazada por dogmas políticamente correctos, donde las estatuas y monumentos a los héroes son derribados o retirados para no ofender a mayorías histéricas, donde el gobierno clama por la patria pero solo usan esta palabra ya sin valor para continuar enriqueciéndose.
Naciones como Alemania, Inglaterra, Suecia y España ya están invadidas de pueblos extranjeros que imponen sus propias costumbres, que tienen barrios solo para ellos, que alzan sus propias banderas y sus propias vestimentas, Alemania hace mucho dejo de ser germana y España dejo de ser hispana para ser mora, africana, musulmana o hindú. Eso es porque los europeos perdieron su sentido de Comunidad.
Las banderas ya no tienen ningún significado, solos e ondean en el futbol o en homenajes políticos, los estados europeos ya caducaron y más aún los estados construidos torpemente y artificialmente de Iberoamérica.
El concepto de Estado es una idea decimonica que ya ha terminado por morir, en cuanto a los estados hispanoamericanos esa idea nació muerta, porque fueron construidos sin una identidad. Tanta es la falta de identidad de las modernas naciones Iberoamericanas que tenemos que inventar términos como mexicanidad, peruanidad, argentinidad, Gran Colombia, Gran Patria, hermandad latinoamericana y conceptos por demás absurdos y carentes de una identidad real.
Nuestros antepasados no necesitaron de un nacionalismo, de una bandera, eran conscientes de su propia identidad como novohispanos, criollos, mestizos, neoleoneses, etc. Porque eran comunidades.
Lo mismo se podía decir de los griegos, los romanos, los mongoles, los barbaros celtas y germanos, todos tenían un sentido de comunidad, en el caso de los primeros se formaron como ciudades-estado frente a los barbaros, cada una de estas ciudades-estado eran comunidades homogéneas étnicamente, autónomas, con sus propias formas de gobierno y sus propias características.
Tal vez es momento de que los hispanos nos reorganicemos en ciudades-estado frente al colapso mundial que se viene, frente a la inmigración masiva de pueblos ajenos a nuestra cultura, el regreso a la ciudad-estado de tipo comunitario, identitario y cerrado.
El Estado moderno es el reino de la cantidad, acumula toneladas de masas humanas sin personalidad, sin número definido, sin identidad, todos buenos ciudadanos, todos buenos patriotas, todos buenos burgueses, porque su lema es “entre más mejor”, la Comunidad es la calidad lo que cuenta, se forjan aristocracias emanadas de la misma que toman las decisiones, es meritocratica y no igualatoria.
La Comunidad tiene tradiciones, el Estado costumbres que se perpetúan y en la mayoría de los casos modas posmodernas a las cuales se suben porque es lo “nuevo”, en el Estado impera el egoísmo de sus habitantes, en la Comunidad es la solidaridad entre los mismos, el Estado es una democracia inorgánica donde las mayorías votan pero solo los oligarcas mantienen el poder, la Comunidad es una democracia orgánica en muchos casos donde solo entre los iguales (los aristócratas) tienen el derecho a elegir.
En el Estado impera la política de partidos, es decir el esfuerzo de una elite de individuos por mantenerse en el poder, en la Comunidad la política consiste en mantener la paz interna dentro de la misma mientras hacen la guerra externa. Tal es la función primordial de la política.
En el Estado existe un patrioterismo del tipo burgués, carente de significado y que solo sirve a los fines del mismo, en la Comunidad existe un sentido de patria más autentico, la patria es la tierra, es donde se encuentra la Comunidad, donde se encuentra la raza de uno, las fronteras son algo temporal pero existe una frontera invisible que es la etnia, quien es parte de mi raza, de mi gente, de mi tribu son los mismos, los extranjeros son los otros, esa es la frontera.
El Estado moderno es global, es un Imperio de la Nada, donde abundan muchas identidades pero se carece de todo, donde todos son iguales y un número. La Comunidad es cerrada, es solo para los miembros de la misma etnia, como las anteriores mencionadas polis griegas.
Los estados iberoamericanos han fallado, ahí tenemos los casos modernos de la caravana migrante, los tiranos tanto de derechas como de izquierda se perpetúan en el poder, pueblos miserables pero buenos patriotas que votan y celebran sus independencias mientras están hundidos en el tercermundismo.
El futuro debe ser la polis, la ciudad-estado como Nuevo León o Mérida, estamos solos al momento de proteger nuestra identidad y nuestra historia del globalismo.
La Republica de Rio Grande fue un intento de crear una polis en medio del México moderno y desarraigado, lo mismo de las comunidades criollas en la Argentina.
El verdadero patriota a estas alturas es el que defiende su ciudad, su historia, sus monumentos y sus símbolos frente a los seres sin patria, las hordas globalistas y posmodernas apoyadas por el gobierno.
Cuando pierdes tu sentido de tribu o Comunidad, estas muerto, eres un esclavo en todo caso, por eso los chinos y los judíos son pueblos fuertes, porque mantienen su sentido de Comunidad y lo han mantenido por siglos, por eso es que ellos continúan mientras nosotros hemos perecido. Tal vez debemos de aprender algo de ellos.

Noviembre 2018





viernes, 16 de marzo de 2018

El sentido de tribu




Por Fernando Trujillo

Los seres humanos somos una especie tribal, esta es una verdad universal y no está sujeta a debate. Acéptalo o niégalo.
Nos reunimos en grupos (manadas) con intereses en común, nos unimos con otros de acuerdo a nuestras características compartidas, misma raza, misma religión, mismos intereses y afinidades y esto no es exclusivo de la especie humana.
Los animales se congregan en manadas donde un macho alfa es el que tiene la posición de líder de la misma, marcan su territorio, cazan juntos y pelean juntos. El sentido de la tribu es parte del Orden Natural.
Trazamos nuestro territorio creando fronteras, cuidando de nuestras mujeres y educando a nuestros hijos de acuerdo a nuestros valores. Esto es tribu.
Los seres humanos se han congregado en tribus, clanes, manadas desde la prehistoria, antes de ir avanzando hasta la civilización, los romanos se juntaban en clanes antes de convertirse en una civilización y posteriormente en un Imperio.
Este sentido de tribu permanece con nosotros a pesar de haber evolucionado a civilización, pero cuando se pierde es cuando comienza la decadencia y muerte de un pueblo.
El sentido de tribu no implica permanecer como una tribu, viviendo en las cavernas o en chozas, implica evolucionar en su forma externa pero manteniendo este tribalismo en su forma interior.
Volviendo a los romanos cuando alcanzaron el grado de civilización, seguían manteniendo su sentido de tribu en su mentalidad romana, tenían una casta dirigente conformada por los suyos, un pueblo conformado por su gente, los valores y espíritu de la tribu continuaron con ellos y eso hizo de Roma la potencia imperial que conocemos.
Cuando los romanos comenzaron a aceptar dioses ajenos a su Cosmovisión, cuando dejaron entrar extraños a su pueblo, cuando abrieron las puertas a los barbaros en un intento por integrarlos fue cuando empezó su ruina y posterior caída.
El antagonismo de la tribu es la sociedad abierta, término acuñado por el filósofo (y enemigo del tribalismo) Karl Popper y que es el modelo que predomina en el mundo occidental de hoy.
En The Open Society and its Enemies, Volumen 1 Popper explica que los enemigos de la sociedad abierta son el tribalismo, la autarquía (el no depender del comercio), el anti.humanismo y anti-universalismo, esos términos lo uso como una condena a Esparta pero es también para cualquier sociedad cerrada que mantiene su sentido de tribu.
Tribu y sociedad abierta son conceptos irreconciliables, mientras que la tribu es natural, la sociedad abierta es anti-natural, la tribu es exclusiva, en las sociedades abiertas todos son bienvenidos (como ejemplo el nefasto lema “refugees welcome”), en la tribu dirigen los mejores, en la sociedad abierta todos votan por un candidato de la tribu política, en la tribu impera la unidad de sus componentes, en la sociedad abierta impera el individualismo, el “cada quien hace de su vida lo que quiere”, el “vive y deja vivir”, impera el egoísmo y la falta de lealtad a los tuyos, la tribu permanece cerrada a los extranjeros, en la sociedad abierta se les da la bienvenida, no hay discriminación ni desconfianza que les permita hacer una selección adecuada, entran grupos humanos antagónicos a los valores del pueblo nativo, criminales y yihadistas.
Cuando un pueblo pierde su sentido de tribu entonces se vuelve una sociedad abierta, tal como le paso a la Roma decadente y tal como sucede en la Europa occidental de hoy.

Todo es tribu.
Tus amigos y tu son una tribu, los policías son una tribu, el gobierno es una tribu, los grupos criminales son una tribu, los partidos políticos son una tribu, tu centro de trabajo es una tribu, somos una especie que selecciona y se siente afín con los suyos, en las grandes ciudades nos congregamos en grupos separados que comparten afinidades en común.
El mundo occidental ha perdido esa noción natural, no hay tribu, no hay lealtad entre los suyos, las fronteras están abiertas, los valores son llamados “construcciones sociales” pero para la mala suerte del progresista occidental los yihadistas que entran a su tierra, los africanos y las bandas delictivas como los mara salvatruchas tienen ese sentido de tribu, ellos son leales con los suyos y con sus valores, ellos saben que el mundo blanco es solo territorio de conquista, ellos ven al hombre blanco como alguien a quien asesinar y violar a sus mujeres.
La tribu es una verdad natural, los actuales estados son regidos por una tribu llamada clase política, esta clase política tiene todas las características del tribalismo: es cerrada a los otros, es unida, tienen afinidades en común, son un colectivo que rige sobre todo un país y actuando de acuerdo a sus intereses.
La tribu política dirige sobre un pueblo pero este pueblo no es una tribu, sino varias tribus, dejémoslo claro en un país como México con ciento veinte millones de habitantes no los vas a unir en una sola tribu porque son grupos con diferencias culturales y diferentes afinidades que nunca se van a unir. Es imposible.
Pasa lo mismo en grandes países como Estados Unidos, Inglaterra, Francia y así en todo el mundo occidental. La tribu política solo le interesa ejercer el poder por medio del estado, su modelo es la sociedad abierta, ellos permanecen cerrados pero tienen una sociedad caótica y multicultural que depende de ellos.
El estado, la tribu política son el Imperio de la Nada, enemigos de todo sentido de tribu, de la identidad de los pueblos, de los hombres libres, por lo tanto tus enemigos.
En la sociedad abierta los hombres no han olvidado este sentido del tribu, consciente o inconscientemente forman sus propias manadas y alianzas, en la actualidad y con todos los problemas que el multiculturalismo ha traído ese sentido ha cobrado una vital relevancia entre personas del pueblo que saben que votar no va a cambiar nada, que su cultura y sus valores están bajo asedio en complicidad con la tribu política.
Grupos de survivalistas en países como Estados Unidos, en Sudáfrica donde la tribu política constantemente amenaza a los granjeros blancos estos se reúnen en comunidades aisladas como Orania, se entrenan para una futura guerra civil contra la población negra. Colectivos identitarios surgen con el fin de preservar su cultura e identidad frente a la globalización.
No se trata de salvar un país, no vas a hacerlo porque la mayoría no quieren ser salvados ni quieren ser algo mejor, sino continuar en la misma podredumbre, las actuales patrias solo mantienen unidos a sus habitantes por intereses económicos y patrióticos en común pero ya no te representan ni tu identidad ni tus valores. En medio del estado estamos solos.
En el caso de México está unido por una historia oficial, una bandera, un himno y un gobierno en común pero que solo representa a los habitantes del centro del país, no representa a los otros pueblos como neoleoneses, yucatecos y veracruzanos.
México significa “ombligo de la luna” y era el nombre con el que se les llamaba a los mexicas, los habitantes del centro del país. No pertenezco al estado de México ni al centro por lo que su historia oficial y su cultura aritificial no me representan.
Cuando no te sientes identificado con la mayoría de un país eso significa que este ya no es tu país, ya no.

Marzo 2018

Foto: Miembros del colectivo tribalista Operation Werewolf

miércoles, 27 de septiembre de 2017

Mishima y la homosexualidad



Por Fernando Trujillo

Junio ha sido declarado el mes gay por la comunidad LGBT y este mes se asocia a esta cultura con marchas, reivindicación de personajes asociados a los ambientes homosexuales o que haya aportado algo a la cultura gay.
En estos festejos el Lobby LGBT nunca ha mencionado y hecho apología de la obra del autor Yukio Mishima siendo este uno de los primeros autores en abordar de forma abierta este tema. ¿Por qué? Hay muchas razones pero principalmente porque la figura de Mishima es el opuesto a los ideales del lobby gay.
Mientras que la comunidad homosexual occidental predica un estilo de vida basado en el hedonismo y los valores burgueses, Mishima predico la acción, los valores tradicionales japoneses frente a los valores occidentales decadentes. Mientras que ellos ponen de ejemplo un tipo de hombre afeminado, vestido de colores chillones y exhibicionista, Mishima era ejemplo de masculinidad, militancia, estética aristocrática frente a la anti-estética y el mal gusto de la comunidad gay occidental.
Pero más que nada se debe a que la obra temprana del autor se aborda la homosexualidad no como algo “fabuloso”, sin gozo ni alegría sino como algo tormentoso. Las novelas Confesiones de una máscara y Colores prohibidos ambas presentan a personajes atormentados y confundidos con su propia sexualidad, la primera es la narración de un joven que oculta su homosexualidad y que remite a varios paisajes autobiográficos del autor—narrando un episodio verdadero de la adolescencia del autor en el que se masturba con una imagen de San Sebastián—su admiración en secreto por el cuerpo masculino y su intento de enamorarse de una muchacha de su edad, el personaje de Confesiones no celebra su propia homosexualidad, intenta cortejar y enamorarse de una muchacha pero cae en frustración cuando sus instintos homosexuales se lo impiden. Lejos de ser una apología Confesiones de una máscara es un relato trágico de una persona homosexual, más apegado a la realidad que la ficción gay posterior.
La siguiente novela Colores prohibidos publicada en 1951 es una historia trágica sobre un escritor ya anciano obsesionado con un atractivo joven al que convence de seguir un plan perverso para vengarse de todas sus frustraciones con el sexo femenino. La novela es la más abiertamente homosexual del autor y en ella nuevamente vemos el elemento gay no como algo saludable o divertido sino como algo insano, bajo, como elemento asociado al odio hacia las mujeres y a la frustración sexual, el personaje de Yuichi el joven hermoso objeto del viejo escritor, al no poder amar a las mujeres se embarca en los bajos fondos en busca de sexo tanto con hombres como mujeres, busca destruir a las mujeres en un juego insano entre el joven y el anciano.
En ambas novelas la condición homosexual se presenta como un elemento trágico, el autor nunca celebro su propia homosexualidad, tampoco la condeno abiertamente sino que fue esta asociada a una dualidad de erotismo y muerte, en toda su obra hay siempre se encuentra presente esta dualidad, el amor y la muerte, lo fuerte y lo débil, todo converge en una narración trágica y pasional.
Donde se presenta mejor esta dualidad entre el Eros y Thanatos es en el relato Kyoko’s House (adaptado brillantemente por Paul Schrader en su biopic sobre Mishima), donde un joven actor se involucra en una relación sadomasoquista que termina en un pacto suicida y en relato corto llevado al cine, Patriotismo donde el protagonista comete con un suicidio ritual frente a los ojos de su amada.

Mishima antes que nada fue un samurái y un poeta, no quiso solo escribir sino hacer de su vida una obra viviente, vivir el camino del samurái. Por eso ejercito su cuerpo, el cuerpo flácido está asociado con la fealdad, con la modernidad, mientras que un cuerpo musculoso está asociado con lo fuerte, con lo alto, con los valores del guerrero.
Dentro de la mentalidad posmoderna es común ejercitar su cuerpo para ser más atractivo frente a otros hombres y mujeres, para conseguir sexo en un bar, por tener una buena salud pero no para ser mejores hombres o mujeres, solo por atractivo físico. Mishima realizo un culto al cuerpo por ambas razones, un cuerpo musculoso es hermoso pero también representa una masculinidad sana frente al cuerpo decadente de la posmodernidad.
Todas estas cuestiones están recogidas en su ensayo Sol y Acero, el ejercitar el cuerpo no es con fines meramente sexuales sino para ser un mejor hombre, un samurái.
El ejercitar el cuerpo masculino está asociado a la comunidad gay, no para ser mejores hombres sino con fines sexuales, la sexualizacion masiva del cuerpo y el ver todo de una manera sexual es herencia del freudianismo.
Mishima predicaba la masculinidad frente al afeminamiento del hombre moderno, el heroísmo frente al hedonismo y la promiscuidad.
Pero más que nada Mishima hablaba del autocontrol, el someter tus bajas pasiones mediante el entrenamiento del cuerpo y el espíritu. Esa es una de las razones por las que el lobby gay nunca lo ha usurpado como un icono para su agenda, porque la filosofía tras su obra y vida contrasta con todas sus ideas.
El lobby gay quiere una agenda arcoíris, presentar una imagen homosexual desbordante de alegría, optimismo, una vida que se presenta fabulosa. Mishima es un pesimista, un hombre trágico, la condición homosexual se presenta sórdida y trágica, todo un contraste con ese “mundo fabuloso” que los medios a favor del lobby nos quieren mostrar.
El lobby gay quiere personas exhibicionistas, vestidos de colores, promiscuos y descontrolados. Mishima predico la mesura, el autocontrol, la ética frente a la inmoralidad, las tradiciones de su patria frente a las ideas occidentales.
A pesar de estas diferencias, en su vida personal Mishima mantuvo una amistad con Akihiro Miwa, cantante, director y compositor abiertamente gay y drag queen, actualmente un símbolo del lobby gay en Japón.
Miwa compuso una pieza para una adaptación de un texto de Mishima al teatro, desde ahí mantuvieron una cercana amistad hasta su suicidio ritual en 1970.
Mishima es uno de esos “homosexuales de derecha” como Jack Donovan y Michael Kuhnen (uno de los primeros lideres neonazis en Alemania, expulsado de su propio movimiento debido a su homosexualidad y muerto de Sida en 1991), personajes incomodos para el lobby gay y que su estilo de vida así como su pensamiento es una Cosmovisión totalmente diferente y opuesta a este.
Mishima contrajo nupcias en 1958 con Yoko Sugiyama la cual le dio dos hijos, posiblemente nunca supero sus tendencias homosexuales pero si las controlo por medio de la autodisciplina y el estilo de vida del samurái.
La lección en todo caso es que una vida de disciplina, guiada por la ética del guerrero puede subliminar y someter las pasiones, la mesura como forma de vida.
Por todas esas razones Mishima nunca será un icono gay y es mejor asi. Su vida y su obra han superado toda la vulgaridad de la época posmoderna.


Septiembre 2017

martes, 4 de abril de 2017

Fascismo y la vanguardia artística



Por Fernando Trujillo

Los poetas y la guerra

Uno de los más grandes errores de los historiadores es señalar que el movimiento fascista nació de la derecha, del clero y la burguesía, es una distorsión que ha perdurado en la mente de la población. El fascismo nació de la izquierda, del movimiento obrero pero también nació de las trincheras y de la poesía.
Italia al igual que muchas otras naciones se sumaron al conflicto de la Primera Guerra, una confrontación que cambiaría la historia misma de la guerra y que inauguraría una nueva etapa de movilización total.
Las trincheras, el lodo, el movimiento, toda la técnica al servicio de la guerra, era moverse o morir, era disparar o que te disparen, toda una generación recibió su bautismo de fuego en aquella carnicería que cambio la historia.
En las tropas italianas un hombre se levanta, recita poemas glorificando el combate, a los soldados caídos, es el poeta Gabriele D’ Annunzio quien a sus casi sesenta años se enlista en las tropas buscando la acción, la guerra, es así como el poeta combatiría por tierra, por mar y por aire.
“D’Annunzio se había ubicado a finales del XIX en el nacionalismo y en el imperialismo que alternaba con poesías inflamadas (especialmente durante la guerra de Libia en 1910-12), lances de amor más o menos escandalosos y gestas militares heroicas (7). La experiencia bélica radicalizó sus convicciones nacionalistas y la cesión de Fiume a Yugoslavia pactada en la Conferencia de París de 1919, fue mucho más de lo que estaba dispuesto a soportar pasando a la acción y ocupando la ciudad. D’Annunzio no fue futurista, pero su comportamiento si influyó decididamente en el movimiento fundado por Marinetti y especialmente sus “gestos” fueron recogidos por los futuristas que los revalidaron e incorporaron a su poesía y a sus manifiestos. Algunos autores han destacado que D’Annunzio prodigaba gestos escénicos, dramáticos y espectaculares de los que luego Mussolini usó y abusó: “El culto a D’Annunzio fue el anunciador innegable del culto de que Mussolini intentaría rodearse”” (Mila, 2010)
Puedo afirmar sin equivocarme que D’Annunzio invento el rock décadas antes de que fuera concebido, sus gestos, su histrionismo, la forma en la que daba sus discursos y recitaba sus poemas, toda esa teatralidad, D’Annunzio fue el primer rockstar adelantándose décadas a David Bowie y Jim Morrison. Fiume fue un gran concierto, sus poemas y discursos en medio del sonido de las ametralladoras y el rugir de los cañones el rock estaba ahí inventado por el primer fascista y primer Duce de la historia.
Pero D’Annunzio no sería el único poeta en participar en aquella apocalíptica confrontación, Marinetti y los futuristas quienes años antes en el Manifiesto Futurista predicaran la guerra como única higiene por el mundo se enlistaron entusiasmados por la experiencia de la guerra, no todos regresaron pero el combate reafirmo las convicciones bélicas de Marinetti.
A diferencia del comunismo y el capitalismo que fue engendrado por economistas, el fascismo fue concebido por los poetas-solados, la guerra fue su bautismo de fuego, el camino de la acción, el anti-igualatarismo, el desprecio por el mundo democrático burgués y sobre todo una nueva cosmovisión revolucionaria.
Pese a que Marinetti y D’Annunzio tenían ideas idénticas ninguno de los dos se soportaba, por una parte Marinetti consideraba a D’Annunzio un “retrogrado” mientras que el otro consideraba al fundador del futurismo como “un exhibicionista”, posteriormente con la consolidación del fascismo ambos serian obligados a respetarse en público.

Los futuristas

Filipo Marinetti poeta con trayectoria funda en 1909 lo que sería el movimiento futurista al publicar en el diario Le Figaro el Manifiesto Futurista predicando toda una revolución, un rompimiento con el mundo tradicional literario, predicaba la guerra, la acción, la maquina frente a la poesía pacifista y amorosa.
Los poetas italianos de antaño rendían un culto a la mujer pero Marinetti al afirmar en su manifiesto un desprecio por la mujer sería un golpe a toda esa literatura amorosa, ahora la mujer ya no sería objeto de veneración, ahora sería la máquina, la artillería, el automóvil.
El futurismo quería una revolución total en el arte y se escribieron un manifiesto de la arquitectura futurista, de la música, de la escultura, etc.
A la locura futurista se unen Carra, Buzzi, Papinni, Apollinaire (quien también se integraría al surrealismo), intelectuales, pintores, escultores.
“El futurismo, de alguna forma, hereda la estética de la destrucción nietzscheana abanderada en Italia por el Simbolismo o el decadentismo de D´Annunzio (El triunfo de la muerte, 1894), habiendo quedado ya recogida por Marinetti en poemas tales como La conquista de las estrellas, Destrucción o el manifiesto fundacional. Sin embargo, si bien es cierto que coinciden con Nietzsche en ese aspecto destructivo, en absoluto comparten la visión de éste acerca del eterno retorno o la supervivencia de la clasicidad -lo que llevará a los futuristas a considerar al filósofo alemán, en más de una ocasión, como passatista– Esta circunstancia ambivalente se observa perfectamente si se repara en el destino de los héroes futuristas: “Los aviadores, los conductores de automóviles y los atletas son versiones modernas de los vencedores olímpicos y, al mismo tiempo, superhéroes débiles de la decadencia.(…) si “Mafarka el futurista”(1910) de Marinetti, se solaza todavía en la pasión africana que inspirara a D´Annunzio en la tragedia “More than love”(1906) y es hijo del superhéroe nietzscheano, no es fortuito que aquel rey africano se convierta de pronto en un “constructor de pájaros mecánicos”, de aeroplanos. Pero, al levantar el vuelo y pilotar estos pájaros, Mafarka, y con él el futurismo, regresa presto de África para zambullirse en la agitación urbana de la Italia más industrial. En la medida, pues, en que asume el papel de “constructor”, las hipótesis destructivas nietzscheanas se debilitan o son abandonadas en beneficio de las categorías bergsonianas de la intuición o del dinamismo universal.”” (Holda, 2009)
Al término de la guerra el futurismo se disgrega, varios de sus exponentes siguen otras vanguardias pero surge una segunda etapa en el movimiento liderado por Marinetti quienes se sumarian a la causa fascista.
Si bien el futurismo fue una vanguardia que se adhirió al fascismo en la Alemania hitleriana fue catalogado de arte degenerado y por lo tanto su obra prohibida, en este aspecto la Italia fascista tuvo una mayor libertad artística.
El futurismo fue una revolución artística total, con la llegada de la idea del fascismo empezó un arte revolucionario opuesto al arte masificado y burgués.
A diferencia del Tercer Reich a los futuristas no les interesaba pintar paisajes, arios musculosos desnudos ni recrear mitos del pasado ¡Ellos querían crear nuevos mitos!
No iban a pintar bosques sino automóviles, motocicletas, su poesía no sería para doncellas germánicas sino para una locomotora.
Luigi Russolo uno de sus más prominentes miembros fue un músico experimental, no le intereso crear una ópera decimonica sino nuevos sonidos, experimentar con el ruido, creo una máquina de ruidos que fue duramente criticada en su época.
“La música futurista no sólo partía meramente de la idea de un mundo moderno y nuevo llevado al pentagrama: era una cuestión estética enraizada en lo político. Había un objetivo prioritario: el ejercicio de la provocación como llamada al desorden, a la rotura de un molde considerado opresor.” (Bielsa, 2013)
Los experimentos de Russolo dieron como legado la música electrónica, la música industrial y el noise décadas más tarde.
Mario Sironi otro miembro de los futuristas fue uno de los muralistas que contaban con el favor del régimen, si bien abandono el futurismo para fundar el movimiento Novecento Sironi fue uno de los pintores más prolíficos de la vanguardia artística.
Si el arte heroico del Tercer Reich fue ascético y sobrio, el arte futurista fue una fiesta, fue ebriedad en el que se experimentó con la pintura, con el teatro, en el que se recrearon nuevas tendencias y en el que se revoluciono el arte.

Arte y fascismo

Pero los futuristas no fueron los únicos artistas del régimen, Papinni quien abandono el movimiento y se convirtió al catolicismo fue un intelectual que apoyo al régimen mientras que el norteamericano Ezra Pound poeta y activista político fue un defensor de la causa fascista. Pound tuvo su programa de radio “La Voz de Europa” denunciando la usura internacional, Pound también tuvo una rivalidad con Marinetti que también sería respetuosa, al grado que el poeta norteamericano le dedica uno de sus cantos pisanos.
El movimiento Novecento antes mencionado que pretendía dar un nuevo Renacimiento y fue liderado por Margherita Sarfatti poetisa y amante de Mussolini de quien escribiera una biografía.
El fascismo italiano tuvo una rica vanguardia artística, muy diversa entre varios estilos y tendencias. La Italia Fascista y la Alemania Nacional Socialista fueron los únicos regímenes en tener sus propias vanguardias artísticas, mientras que el Tercer Reich tuvo un arte enfocado en lo heroico, lo sano y sobre todo en la belleza del pueblo alemán, el arte italiano fue más diverso, no tuvo un mismo objetivo, sino que eran diferentes corrientes unidas por el mismo régimen político.
Ambos movimientos pese a sus diferencias querían una revolución total en el arte, querían un arte nuevo para un hombre nuevo, pero sobre todo querían una revuelta contra el aburguesamiento de las corrientes artísticas.
El culto al heroísmo, a la guerra, la crítica al pacifismo estaba presentes en ambas corrientes artísticas y solo la llegada y posterior perdida de la guerra abortaron todas las vanguardias.
Con la llegada de la Segunda Guerra y la entrada de Italia los artistas se suman a la confrontación, Pound habla en la radio denunciando la guerra como una iniciativa de los banqueros, Marinetti se suma a las tropas y combate en Rusia.
El triunfo de los aliados vendría también a ser el fin de la vanguardia artística fascista, Pound seria encarcelado, Papinni bajo sospecha, perseguido, Sarfatti exiliada de la vida pública. Poetas, intelectuales, pintores todos ellos perseguidos, fusilados, encarcelados por seguir la Gran Idea Europea.
Todo arte fascista fue suprimido, condenado al olvido, la época de un arte revolucionario termino y llego el arte impuesto por los yanquis a Europa.
Llego el arte para vender, el arte de masas, llego Warhol, llego el arte pop, llegaron nuevas corrientes artísticas fabricadas en Estados Unidos por la CIA y el Instituto Rockefeller, llego el arte posmoderno para vender.
Llegaron las latas de sopa, las pinturas de celebridades, llego el arte pacifista, el amor y la flores, los cientos de jóvenes burgueses estudiantes en escuelas de arte adoctrinados en el pacifismo, el feminismo, el arte para vender millones de dólares, los performances o el arte efímero pero ya no existía la revolución, ni el heroísmo ni los cantos a la guerra.
La historia de los vencedores nos quieren imponer la idea de que el fascismo fue puro militarismo sin ninguna sensibilidad artística, esa es la idea general que predomina en el mundo del arte.
La derecha y la burguesía definitivamente no engendraron al fascismo, fueron los poetas-soldados, fue el futurismo y su revolución anti-burguesa.
Actualmente ya no hay vanguardias sino modas, el arte posmoderno es un arte muerto, no solo carece de propósito sino también de cualquier matiz de revolución y renovación del mundo, está ahí para inflar el ego del artista.
El fascismo es hijo del futurismo y se puede considerar por sí mismo otra vanguardia artística. El tiempo de los poetas-soldados, de los futuristas, de los que viven peligrosamente paso y el paradigma actual solo predica el pacifismo, el conformismo y platicar sobre arte en un Starbucks.
No cabe duda de que durante los fascismos hubo un arte de vanguardia y revolución que nunca más volvió a haber.


Bibliografía

Mila, Ernesto (2010). Futurismo y Fascismo. Infokrisis. [En red] Recuperado de http://infokrisis.blogia.com/2010/121201-futurismo-y-fascismo.php

Holda, Gerlac (2009). El Futurismo italiano. Cultura Transvensal. [En red] Recuperado de https://culturatransversal.wordpress.com/2009/07/03/el-futurismo-italiano/

Erriguel, Adriano (2014). El tiempo de los sargentos y de los poetas. Gabriele D’Annunzio y los orígenes del fascismo. Cultura Transvensal. [En red] Recuperado de https://culturatransversal.wordpress.com/2014/01/12/el-tiempo-de-los-sargentos-y-de-los-poetas-gabriele-dannuzio-y-los-origenes-del-fascismo/#more-1648

 

Bielsa, José Antonio (2013). La Vanguardia Futurista y sus consecuencias en el siglo XX: El Futurismo musical, fundamentos, creadores e ideas (estudio). Escritos de José Antonio Bielsa. [En red] Recuperado de http://josbiarbi.blogspot.mx/2013/04/la-vanguardia-futurista-y-sus.html

 

 


Foto: Camisas negras de Mussolini de Enrico Prampolini, 1919





lunes, 27 de febrero de 2017

¿Es tradicionalista el fascismo?



Por Fernando Trujillo

La relación entre el tradicionalismo y el fascismo siempre ha sido ambigua, tanto sus seguidores como sus detractores han relacionado a los movimientos fascistas con la defensa del conservadurismo y las tradiciones de un pueblo, esto es verdadero pero no como muchos piensan.
Muchos movimientos nacionalistas en la actualidad toman las ideas de Evola y Guenon como estandarte frente a los valores globalizadores, así las ideas de revuelta contra el mundo moderno, la búsqueda de una espiritualidad ancestral frente al ateísmo posmoderno, los valores de virilidad, aristocracia guerrera y de un nuevo Imperio forman parte del ideario de muchos nacionalistas pero tanto Evola como Guenon nunca fueron parte de un movimiento fascista, el primero los critico duramente, Evola pese a su participación en el fascismo fue un duro crítico con muchas de sus ideas principales, los ataques de Evola iban hacia el racismo científico del Tercer Reich, el wagnerianismo (acusado de decadente), los movimientos de masas de ambos partidos y hacia la socialización fascitas de la Republica de Salo, en su momento Evola y sus seguidores han acusado a los nacionalismos de ser movimientos modernos.
En cierta manera no estaban equivocados, partamos antes que nada que el fascismo nace de la concepción estado-nación, idea que nació a partir de la revolución francesa y que destruyo la idea de reino y de monarquía absoluta que había regido Europa hasta el momento. Esta fue una de las principales críticas que Evola realizo en su momento, así los fascismos nacen de una idea secular y por lo tanto moderna.
Muchas de estas críticas son exploradas en el libro El fascismo visto desde la derecha donde Evola escribe contra las ideas raciales, el cesarismo y el populismo. Todas ellas ideas bases de los fascismos.
Mientras el fascismo italiano, el Tercer Reich y otros movimientos defendían la separación iglesia-estado (otra idea moderna por cierto), los únicos fascismos que tenían la religión como principal base fueron la Guardia de Hierro de Codreanu, el rexismo de Degrelle y el movimiento Ustacha de Pavelic. El primero era admirado por Evola que hasta conoció personalmente al capitán Codreanu en una visita a Rumania.
Por lo demás ni Mussolini ni Hitler fueron hombres estrictamente apegados a un tradicionalismo, el primero fue un ateo practicante que únicamente se convirtió al catolicismo por razones políticas, mientras que Hitler fue un católico devoto toda su vida y un defensor del cristianismo pero eso no le impidió ser un revolucionario, rechazo restaurar la monarquía Hohenzollern y las viejas ideas aristocráticas (una aristocracia aburguesada) siendo un gobernante para el pueblo, trayendo ideas innovadoras con las que pudo restaurar a su nación en solo cuatro años de gobierno.
El fascismo nunca fue tradicionalista per se, fue un movimiento que aposto por la juventud, la innovación, la técnica, la destrucción de un viejo mundo y la creación de un nuevo orden.

El fascismo como ideología nace después de la Primera Guerra, cuando los viejos imperios han sido desintegrados por las democracias vencedoras y en la Rusia zarista el comunismo triunfo, frente a un mundo en ruinas y la amenaza bolchevique comienza a gestarse grupos y movimientos que buscan crear un nuevo mundo y una defensa ante las ideas democráticas y comunistas.
En medio de este caos aparecen en Italia los que podríamos considerar los padres espirituales del fascismo; Gabriele D’Annunzio y Filipo Tommaso Marinetti.
Ninguno de ellos era un tradicionalista, ninguno añoraba una “época mejor”, ninguno buscaba recrear el viejo orden, ambos eran hombres que vieron hacia el futuro en lugar de añorar una época dorada.
Gabriele D’Annunzio, novelista reconocido, aventurero, aviador, poeta, mujeriego, dandy, a sus casi sesenta años peleo en la guerra, clamando poesías que engrandecían el heroísmo, la guerra total, la acción frente a la pasividad y la burguesía.
En 1919 D’Annunzio junto a los Arditi invadieron y tomaron la ciudad de Fiume, el régimen del poeta estableció una comunicación directa entre el pueblo y su líder a través de plebiscitos, el arte fue el fundamento del nuevo estado, los uniformes negros, el culto a la juventud y a la marcialidad, todo estaba ahí antes de Mussolini y Hitler.
Marinetti por otro lado fue el fundador del Futurismo, movimiento artístico que pregonaba la destrucción de lo viejo (las universidades, los museos, etc.), la velocidad, la técnica, la acción, la violencia y la guerra como única higiene por el mundo. El futurismo rechazo el arte paisajista, las viejas formas artísticas adoptando un tono caótico, figuras sin forma, una exaltación de la guerra y la máquina, fue una revuelta contra el viejo arte.
Si bien el futurismo fue catalogado como arte degenerado por el Tercer Reich muchos futuristas fueron adeptos del fascismo, de ese culto a la técnica y a la guerra, sobre todo rechazaron las viejas formas artísticas y de pensamiento.
Así tanto D’Annunzio como Marinetti rechazaron un viejo tradicionalismo decimonico por una nueva visión, avanzando hacia el futuro y sobre todo hacia la técnica.
Marinetti exclamaba: “Un auto de carreras con su capo adornado con grandes tubos parecidos a serpientes de aliento explosivo…...un automóvil rugiente que parece que corre sobre metralla es más bello que la Victoria de Samotracia”
El futurismo padre del fascismo no busco nunca una veneración por un pasado utópico, sino avanzar adelante, destruir lo viejo para renacer lo nuevo.
El fascismo siempre aposto por la técnica y la innovación, el culto a la tecnología y a la juventud son parte de su ideario. El Tercer Reich construyo grandes máquinas de guerra como la fuerza aérea de la Luftwaffe, además de construir el mejor auto del siglo XX: el Volkswagen.
Los fascismos si bien apostaron por lo nuevo no necesariamente odiaban las viejas tradiciones ni los valores de una nación, al contrario estos fueron su base, creando una síntesis entre la identidad nacional y lo nuevo.
Los valores de familia, honor, comunidad fueron una base de estos movimientos pero bajo una nueva óptica, un pueblo sin una familia y sin una fe se desmoronaría, por lo tanto los fascismos fueron una reconciliación entre los valores de la comunidad y la esencia fáustica de los movimientos fascistas.
La técnica fue puesta en favor de la comunidad, tanto para mejorar sus condiciones de vida como puestas en favor de defenderla de potencias extranjeras. La Primera Guerra fue el fin del viejo estilo de la guerra y comenzó con la guerra total, la movilización total, la unión entre la técnica y lo humano al servicio de la guerra, la creación del mejor armamento, la formación de máquinas de guerra al servicio de la comunidad.
Esta síntesis esta mejor expuesta en el libro Arqueofuturismo de Guillaume Faye, una síntesis entre los mejor del pasado y el presente para avanzar hacia adelante.
La veneración obsesiva por un pasado romántico resulta obsoleto, el querer un nuevo Medievo resulta absurdo y el rechazo absoluto a la tecnología un sinsentido. Gracias a los avances tecnológicos estoy escribiendo mis artículos a través una laptop, podemos descargar libros en PDF, tenemos formas de comunicarnos con personas con ideas similares a través del mundo.
Esto por supuesto no significa apoyar las ideologías posmodernas y ajenas a la comunidad, las modas productos del pensamiento posmoderno y contrario a los valores eternos no tienen nada que ver con la inventiva humana, con ese instinto por crear y conquistar, sino al contrario son su antítesis.
El que un montón de imbéciles le den un mal uso a la tecnología compartiendo videos estúpidos en redes sociales o subiendo compulsivamente a su Instagram sus fotos de lo que comieron ese día es la antítesis de la técnica. La tecnología es benéfica a la comunidad cuando está en las manos adecuadas.
Un ejemplo de esta antítesis de la tecnología la encontramos en Japón donde los avances tecnológicos están hechos para satisfacer los fetiches sexuales de un pueblo degenerado, creando robots y muñecas sexuales animadas.
Los valores eternos son los que deben conservarse, los que deben defenderse, los valores morales de una época determinada son los que deben superarse. Tal fue el camino que los fascismos tomaron.
¿Fue el fascismo tradicionalista? No lo fue, defiende las tradiciones que son el alma de un pueblo, los valores eternos pero no es un movimiento viejo sino una que se mantiene joven. Existe una distancia entre el pensamiento evoliano y el pensamiento fascista, si bien ambos tienen puntos en común son muy diferentes.
Tanto Evola como Guenon tomaron un camino muy diferente mientras que los fascismos no buscaron un nuevo Medievo, sino crear un Nuevo Orden opuesto a los valores globalizadores que en su momento comenzaron a gestarse (capitalismo-comunismo) y establecer este Orden de acuerdo a las Leyes Naturales.
El mundo en el siglo XXI es viejo, el viejo orden permanece en el poder, se necesita de esa juventud, de ese fuego y de ese espíritu futurista para destruirlo y crear un mundo nuevo que reconcilie la tecnología y lo nuevo con los valores eternos.

Febrero 2017



miércoles, 1 de febrero de 2017

La izquierda histérica y la izquierda nacional




Por Fernando Trujillo

El texto a continuación puede ser considerado una continuación de mis artículos anteriores Marxismo y Marxismo cultural y Perdieron y siempre van a perder publicados en este espacio el año pasado, recomiendo su lectura primero para poder comprender este. Aclarado esto podemos empezar.
El viernes veinte de enero durante la toma de protesta de Donald Trump como presidente de Estados Unidos se registraron protestas masivas, actos de violencia y una mega marcha feminista el fin de semana, no solo en USA sino en otras partes del así llamado primer mundo. Estas protestas y esta marcha estuvieron encabezadas por celebridades de Hollywood tales como Robert De Niro, Michael Moore y Mark Ruffalo, actrices y cantantes marcharon con pancartas, gorros rosas, la cantante Madonna en un discurso bromeo sobre poner una bomba en la Casa Blanca, todo por un berrinche de que no ganara la candidata que ellos querían.
Toda la fauna posmoderna estuvo ahí con sus cafés de Starbucks, subiendo sus fotos a Instagram, millenials acompañados de celebridades de televisión, la actriz Melissa Benoist de la serie Supergirl tenía una pancarta en la que retaba a Trump a sostenerle el coño, irónicamente cantantes como Madonna y Lady Gaga que en toda su carrera artística han degradado a la mujer como objeto sexual ahora enaltecían la causa del respeto a la mujer y contra el supuesto sexismo imperado en uno de los países más feministas del mundo.
De pronto el velo islámico, considerado hace algunos años por los liberales como símbolo de opresión de la mujer se volvió un símbolo de resistencia, la imagen de la recién fallecida Carrie Fisher como la Princesa Leia se volvió un símbolo de una resistencia pero ¿Resistencia a qué? Ah ya me acorde, a un hombre al que llaman “nuevo Hitler”, un hombre casado con una eslava y con una hija casada con un judío multimillonario.
A estas alturas ya no podemos hablar de izquierda propiamente, esta izquierda de caviar se han alejado del proletariado, de la clase trabajadora, está ocupada en buscar “espacios seguros” en Internet, en acusar todo lo que le desagrade de racismo, homofobia, misoginia, etc. La izquierda de caviar es un liberalismo cultural que se devora asi mismo, ahora en los colegios estadounidenses se ha prohibido la lectura del libro Matar a un ruiseñor (libro considerado hasta hace poco como una de las Biblias de los liberales americanos) por ser considerado racista.
Puedo decir como señale en mis anteriores artículos que existe una separación entre esta izquierda histérica conformada por millenials, feministas y celebridades de Hollywood y la izquierda política y nacionalista, ambas son diferentes entre sí y aunque la primera use símbolos y personajes de la segunda como emblemas, son antagónicas.

Un error muy común en el que muchos caen es asociar la izquierda al comunismo y la derecha al nacionalismo, Fascismo y Nacional Socialismo, cada uno de estos regímenes tuvo una parte de derecha y un sector de izquierda en lo político y económico.
Como explique en Marxismo y Marxismo cultural el Fascismo de Mussolini fue una superación al socialismo decimonico, pero posteriormente y con la toma del poder el Fascismo italiano sufriría un aburguesamiento al relacionarse con la derecha monárquica, un error que Mussolini más tarde lamento frente a su liberador Otto Skorzeny (dicho en sus memorias “Vive peligrosamente”), en el clímax de la guerra y el rescate del Duce se erige la Republica Social Italiana o Republica de Salo durante la cual se aplicó ese socialismo fascista puro, en este gobierno estuvieron el fascista Alessandro Pavolini y el antiguo fundador del partido comunista italiano Nicola Bombacci quienes aplicaron la verdadera esencia de un fascismo cercano a una izquierda nacionalista.
Muchos de los héroes de la izquierda histerica como Castro, el Che, Allende y Sandino tuvieron ideas opuestas a ellos, en el caso de este último, el líder nicaragüense ha sido usurpado y tergiversado por comunistas y liberales hispanos, el verdadero Sandino fue un católico ferviente, anticomunista y nacionalista.
Así mismo la revolución de Castro fue en un principio una revolución nacional para derrocar el gobierno decadente de Batista, lamentablemente Castro se pactó con el comunismo soviético y el gobierno norteamericano tergiversando el sentido de la revolución y volviéndose un satélite de la Unión Soviética.
Es irónico ver a los liberales admirando el castrismo cuando su gobierno encarcelo homosexuales, realizo abortos forzados y realizo ejecuciones de quienes quisieron desertar de la isla.
Salvador Allende figura venerada por los grupos de liberales y asociaciones de derechos humanos fue homofóbico, antisemita y racista, escribió una tesis llamada Higiene mental y delincuencia donde apoyaba la eugenesia y sostenía que la delincuencia era hereditaria. Esta tesis ha sido causa de espanto entre los liberales quienes niegan que la haya escrito o han sostenido que fue malinterpretada.
Es aquí donde se abre un camino y una diferencia entre el liberalismo cultural y la vieja izquierda.
En 1973 Salvador Allende con AKA 43 en mano peleo contra los militares golpistas hasta que se pegó un tiro a la cabeza mientras que en principios de 2017 los millenials lloran a través de su iphone por que no gano Hillary Clinton.
Este liberalismo cultural es solo una horda de niños caprichosos, estrellas de Hollywood, feministas y oligarcas que ignoran y desprecian a la clase obrera blanca (esa que es retratada en cine y televisión como rednecks).
Allende y los montoneros argentinos pese a todas las diferencias que se puedan tener por lo menos estaban del lado del pueblo, con sus errores y aciertos defendieron al proletariado mientras que Pinochet y Videla estaban del lado de las oligarquías, de Estados Unidos, de la burguesía. Los primeros eran representantes de una izquierda nacional mientras que los segundos eran representantes de la derecha yanqui.
Pinochet y Videla llevaron ejecuciones masivas que entre las víctimas se llevó al músico Víctor Jara y al argentino Héctor German Oesterheld guionista de tebeos y creador del Eternauta (un hito del comic hispanoamericano), después de que su familia fue ejecutada fue uno de los tantos desaparecidos de la dictadura de Videla.
Se debe decir que por lo menos Allende y los montoneros tenían valor, eran luchadores mientras que los millenials, hipsters y feministas que se encuentran dentro de las filas del liberalismo cultural solo hablan de “espacios seguros” en la red y de que las palabras les ofenden. Esta izquierda histérica o liberalismo cultural está financiado por corporaciones como Starbucks, celebridades, bancos y grandes oligarcas como George Soros, jamás serán o apoyaran al obrero.

El Nacional Socialismo alemán tuvo su ala izquierda conformada por los hermanos Strasser quienes representaron la parte más socialista y más violenta dentro del movimiento NS, posteriormente las diferencias con Hitler y su creciente deseo de rebelión los llevo a ser purgados del mismo en la Noche de los Cuchillos Largos.
Pero el Nacional Socialismo nunca fue de derecha (entendiéndose por derecha, esa derecha neoliberal y rancia), tampoco fue de esa izquierda asociada al comunismo sino de una genuina izquierda, si el Nacional Socialismo fue de izquierda y si no me creen pueden leer el texto del nacional socialista danés Povl Riis Knudsen quien escribió un ensayo llamado Nacional Socialismo, un Movimiento Izquierdista.
Dice Knudsen en su ensayo:

Mientras que el Marxismo comparte una filosofía igualitaria básica con el Antiguo Orden y se define como un movimiento materialista orientado a la mera redistribución de los bienes materiales, el Nacionalsocialismo procura construir un completo Nuevo Orden basado en el idealismo y en un respeto profundo por las leyes de la Naturaleza en todos los aspectos de la vida. Ésta, definitivamente, es la idea más revolucionaria de este siglo —¡y por ello bastante izquierdista!—, y ciertamente no es marxista. Comparado con el Nacionalsocialismo, el marxismo no es sino una idea pseudo-revolucionaria, inventada por el cristianismo y respaldada por la democracia liberal”

El Nacional Socialismo se separa del marxismo y el liberalismo para ser un concepto revolucionario y sobre todo constructor de un nuevo mundo sobre las cenizas del viejo.
Knudsen ve el Nacional Socialismo como una revuelta total contra el viejo orden y las ideas burguesas.
La izquierda histérica jamás aceptara las ideas fascistas y nacional socialistas, ellos son burgueses, son los chicos ricos que juegan a la revolución. Ellos están representados por los medios de comunicación, Hollywood, las grandes corporaciones, revistas, ellos jamás serán perseguidos ni ejecutados por sus ideas políticas. Irónicamente y bajo la premisa de Knudsen ¡Ellos representan a la derecha!
Solo hay dos bandos, una derecha y una izquierda, hace años fue entre el Fascismo contra el liberalismo, ha ido mutando, cambiando. La guerra ideológica que comenzó con la Segunda Guerra Mundial y ha continuado hasta entonces toma una nueva forma en el siglo XXI, las viejas nociones de derecha e izquierda son desechadas, la izquierda como la conocemos ha evolucionado a un liberalismo cultural, globalizador, incongruente y grotesco.
La lucha cultural es entre la globalización y el nacionalismo, un liberalismo cultural intolerante, cada vez más violento contra quienes se oponen e hipócrita frente a los movimientos nacionalistas.
El combate sigue y esta izquierda histérica por fin se ha quitado la máscara para revelar lo que siempre fue, un monstruo al servicio de la banca mundial y la globalización.


Febrero 2017