Llevaba mucho tiempo evitando este momento.
Por apatía o por nostalgia pero es momento de decir adiós a Imaginación al Poder, este espacio que estuvo conmigo diez años fue un medio primero para expresar poemas después artículos sobre diferentes temas desde mi perspectiva.
Ha sido un gran viaje pero todo viaje debe de terminar, Imaginación al Poder ya dio todo lo que tenia que dar como espacio, en los primeros meses del año vi mi agotamiento respecto a mi blog, vi que ya no tenia mucho que aportar, asi que lo deje abandonado hasta que caí en la cuenta que este era el final y como tal debia darle un fin apropiado.
Tengo otros proyectos, he evolucionado en mi pensamiento, la lucha metapolitica no es suficiente sino la cultural, necesitamos cultura y no textos políticos o de revisionismo histórico, de esos ya tenemos muchos.
Este espacio seguira abierto para quien quiera leer y consultar mis textos.
Gracias por leerme todos estos años y nos veremos en otros medios, en otros libros, en otra trinchera desde la cual combatir.
Atte
F.T
martes, 17 de diciembre de 2019
sábado, 20 de abril de 2019
Tres soñadores de la disidencia
Por
Fernando Trujillo
Introducción
La literatura fantástica siempre ha sido criticada
por ser escapista, y si lo es, el vivir en una época corrompida y cada vez más
repugnante hace que nuestro ser se refugie en otros mundos, en otras
realidades. Es un escape hacia épocas más bellas, a otros mundos lejos de la
podredumbre de este occidente decadente.
Ante el horror del racionalismo moderno el espíritu
busca gritar, busca huir y busca crear otras realidades lejos del mundo
material.
La civilización occidental ha perdido sus mitos en
pos de una falsa ilusión de progreso, desde la época de la Ilustración llego el
racionalismo, el materialismo, el intelectualismo a imponerse como modelos de
pensamiento. El hombre occidental fue perdiendo sus mitos y sus símbolos con
ellos también perdió su alma.
Los mitos quedaron desterrados al “pasado
primitivo”, algo ajeno a la civilización industrial, algo que no tenía cabida
en la sociedad moderna.
Diferentes poetas y escritores han expresado el
horror del racionalismo, han buscado una manera de poder escapar a esta sociedad
mecanizada y volver a los mitos.
La literatura fantástica y de terror hizo su
aparición en el siglo XIX el siglo de las industrias, de las urbes, del legado
de la Ilustración, como una reacción contra la perdida de los mitos. Esta
tendencia la podemos ver en tres autores de culto que por desgracia el Sistema
ha convertido en objetos de consumo, de un fandom desmedido en el que sus
principales ideas se han perdido.
Hablo de los estadounidenses H.P Lovecraft y Robert
E Howard y del británico J.R.R Tolkien. Tres autores, tres anglosajones, los
tres fueron soñadores y los tres con su literatura marcaron a generaciones e
influyeron en la historia de las letras. Hasta el día de hoy sus estilos, sus
características han sido imitadas por muchos escritores fantásticos pero no sus
ideas.
He escogido a estos tres autores por sus similitudes
pero más que nada porque a pesar de sus diferencias los tres tenían ideas
similares y un rechazo por el occidente decadente.
Tradición
Los tres autores sentían una profunda nostalgia por
tiempos antiguos, ajenos a la decadencia de la civilización moderna. Los tres
se sentía ajenos a la época que les tocó vivir, una época corrompida, regida
por una burocracia y un sistema económico atroz, un occidente que había perdido
su alma.
Lovecraft sentía un gran afecto por la época
colonial, era un gran devoto de la cultura anglosajona y un estudioso de la
historia de Nueva Inglaterra. Era un hombre que amaba su tierra y veía la
guerra de independencia como una tontería que separo a la nación anglosajona.
Lovecraft no se andaba con patriotismos tontos ni problemas fronterizos, no se
consideraba un ciudadano americano sino un patriota anglosajón, para él lo
importante no eran las nacionalidades artificiales sino la grandeza e
importancia de la cultura anglosajona.
Lovecraft escribía en un inglés arcaico, escribía a
mano pero por presión de su editor tenía que escribir a máquina algo que el
odiaba. En su relato temprano “La Calle” profetiza el futuro de occidente
devastado por la inmigración masiva.
Howard gran amigo por correspondencia de Lovecraft y
escritor en la revista Weird Tales—que
albergo a grandes genios del relato sobrenatural como Clark Ashton Smith y
Fritz Leiber—era un hombre que se sentía ajeno a este mundo, hombre de carácter
solitario y sombrío escribió relatos sobre barbaros de fuerza sobrehumana,
mundos perdidos en el tiempo regidos por la espada y la hechicería. En los
relatos de Howard no había lugar para la mediocridad, existía el bien y existía
el mal, el primero representado por los barbaros mientras que el segundo
representado por la magia y la civilización.
Howard creo muchas historias que van desde la
aventura, el terror, el western pero de todos fue Conan de Cimmeria un bárbaro
que se convierte en rey por su espada el que lo catapulto a la fama.
Uno de los ciclos más interesantes de Howard es el
de “vidas pasadas” también llamado “Ciclo de Memoria Racial”, en esta serie de
relatos hombres blancos viven atrapados en la civilización moderna, un
determinado evento les hace recordar sus vidas pasadas en las que fueron
barbaros, hombres aventureros viviendo en una época primitiva en donde el más
fuerte predominaba pero también una época en donde predominaba el honor y la
valentía, alejada de los valores de dinero y mediocridad de la civilización
moderna.
Tolkien por otra parte fue un amante de la
naturaleza, de los campos, de los árboles, era un hombre de profundas
convicciones religiosas que amaba los libros y fumar pipa.
Algo que a mi parecer las películas de Peter Jackson
y el fandom contemporáneo ignoran-convenientemente—es que su opus magna “El
Señor de los Anillos” tiene como trasfondo la catolicidad tradicionalista.
Tolkien era un devoto católico tradicionalista aunque les pese a muchos
grupillos que lo quieren ver como un neopagano.
En la obra de Tolkien hay un enfrentamiento entre el
bien y el mal, entre la tradición y la modernidad, esta modernidad está
representada por Mordor con su industrialización, la destrucción de la
naturaleza, la fealdad y brutalidad de los orcos y claro por el Anillo Único
representación de la usura internacional.
Así los elfos con su sabiduría y belleza
representarían a los ángeles mientras que los orcos con su fealdad y maldad
representarían a las tinieblas.
A lo largo de la saga el protagonista Frodo lleva el
Anillo Único con el fin de destruirlo, tendrá que soportar la tentación de
apoderarse que el maligno objeto le ofrece, hay una lucha espiritual entre el
protagonista y el espíritu de la tentación encarnado en el Anillo, de esta
manera Frodo representaría a un mártir del cristianismo que tiene su propia
cruz encarnado en este anillo.
En el mundo de Tolkien hay una primacía de la luz,
de la tradición, del amor por la tierra, es la nostalgia que sienten los
hobbits protagonistas por la Comarca, la nostalgia que tienen los elfos por su
tierra primordial. La sangre tiene una importancia capital, no como algo
meramente biológico sino que algo sagrado, en la que se encuentra la herencia y
la memoria de los antepasados. Aragon quien está destinado a ser rey es
heredero de las proezas de sus antepasados y también de los errores de su
antepasado Isildur.
Aristocracia
En los tres autores se ve una defensa de la
aristocracia entendiendo esta como el gobierno de los mejores. En cada una de
sus obras podemos ver una apología a la elite, la aristocracia, la jerarquía y
la caballería.
Lovecraft venia de un viejo linaje aristocrático, a
pesar de que la fortuna familiar se había agotado y él vivía con pocos ingresos
de sus cuentos aún mantenía esa dignidad y un porte aristocrático. Para
Lovecraft la aristocracia estaba representada por los colonos anglosajones que
construyeron Nueva Inglaterra, en sus cuentos ambientados en el siglo XX habla
de viejos linajes ya en decadencia, corrompidos por rituales oscuros, mezcla de
sangre y pactos demoniacos.
En su relato “La Sombra fuera del tiempo” describe a
la Gran Raza una especie extraterrestre con una sociedad fascista, regida por
una elite aristocrática y con prácticas eugenésicas.
En la epopeya de Tolkien la aristocracia está
representada por los reyes y caballeros que lideran la lucha contra el mal.
Aragorn es el rey arquetípico, un hombre de nobles sentimientos que encabeza a
los pueblos libres contra Sauron, le siguen Eowyn una valkiria arquetípica y
Eomer sobrinos del rey Theoden.
Los aristócratas lo son de sangre y espíritu, hay
una gran importancia en los valores de sangre y herencia que representan los
pueblos de la Tierra Media, un mundo medieval en el que existe la jerarquía y el
orden.
Su antítesis vendría siendo Saruman quien vendría a
representar a la politiquería moderna, hábil manipulador Saruman levanta a los
montañeses y pastores de Isengard contra la elite por derecho divino en una
clara analogía del comunismo.
Howard tomaría un camino diferente al de Tolkien,
para Howard la aristocracia era más espiritual que sanguínea, los barbaros eran
la auténtica aristocracia, guerreros y conquistadores era la espada con la que
imponían su propia ley.
Conan de Cimmeria y Kull de Atlántida legitimaron
sus derechos como reyes al derrocar a las decadentes monarquías de Aquilonia y
Valusia.
Modernidad
En los tres autores se puede ver un genuino rechazo
a la decadencia de occidente, eso los llevo a crear sus propias realidades
ajenas a la corrupción de la modernidad.
La Tierra Media de Tolkien es un mundo
idealizado—razón por la que muchos que no entienden su pensamiento lo han
criticado—en donde hay una tradición medieval, sociedades feudales regidas por
una jerarquía de reyes y caballeros.
La modernidad está representada por los orcos, los
nazgul—reyes parlamentarios y degenerados—las criaturas oscuras de Mordor,
Gollum—el hombre occidental corrompido por el poder de la usura—y las entidades
satánicas que representan al mal: Morgoth y Sauron. La Guerra del Anillo es una
guerra entre la tradición y la modernidad, en el que al final la tradición se
termina imponiendo.
Lovecraft es menos optimista que Tolkien, el cosmos
descrito en sus relatos está lleno de horrores, de caos y de entidades
alienígenas acechando en los rincones más oscuros del universo, esperando la
destrucción de la especie humana.
Existen dos ciclos literarios en su obra, por un
lado tenemos el Ciclo Onírico inspirado en la literatura de Lord Dunsany, un
mundo puramente fantástico que sería un universo idealizado, alejado de la
modernidad. Por otro lado (con un Lovecraft más maduro y pesimistas) tenemos lo
que después de su muerte su pupilo August Derleth bautizaría como los Mitos de
Cthulhu. Un cosmos situado en la civilización fáustica, con ciudades decadentes
en donde no hay lugar para la belleza sino para el horror materialista.
La descripción que el autor hace de Arkham, Dunwich
e Insmonth con sus calles en ruinas, sus habitantes corrompidos, el olor a sal
y a putrefacción son un reflejo de la civilización corrompida, sin olvidarnos
de la descripción que hace de la ciudad de Nueva York lejos del glamur que le
dan otros escritores, Lovecraft la describe con ciclópeas edificaciones y un
sentimiento de horror y opresión.
Muchos de los que leen a Lovecraft les gusta sus
elementos terroríficos pero ignoran esa atmosfera fáustica de sus cuentos, la
tragedia del hombre desarraigado.
A través de la literatura de terror Lovecraft
describió el ocaso de la civilización occidental y por medio de su racismo
profetizo la revuelta de los pueblos de color contra occidente. Lovecraft fue
para el relato de terror lo que Spengler fue para la filosofía contemporánea.
Mientras que Tolkien y Lovecraft defendían la idea
de civilización, Howard veía en la civilización algo artificial, un síntoma de
la decadencia y la modernidad.
En la literatura de Howard hay un enfrentamiento
entre el mundo bárbaro de carácter indo-europeo y el mundo civilizado. Bran
Mark Morn jefe de los pictos enfrentándose a los romanos, Salomón Kane el
aventurero puritano viajando libremente haciendo justicia por propia mano, son
ejemplos de barbaros, hombres libres contra el Sistema. Los personajes de
Howard son barbaros, hombres de gran fuerza física, vitalistas, libres,
honorables que se enfrentan al mundo civilizado. Este concepto de barbaros
contra un sistema opresor seria usado por Jack Donovan para su discurso “Los
Nuevos Barbaros”.
Howard un heredero de la literatura de Jack London y
Edgar Rice Burroughs, veía la civilización como una cárcel para el hombre
blanco. El mundo bárbaro que describe es vitalista, libre, brutal y sangriento
pero también más honesto y natural. El bárbaro celta y nórdico, el nómada
indo-europeo explorando tierras hostiles y rescatando a doncellas de terribles
peligros. Un hombre completamente opuesto al hombre civilizado.
La
literatura como escape
Estos autores usaron la literatura como una forma de
escape del mundo real, como un puente entre la mediocre realidad y el mundo del
mito. Cada uno en sus letras busco una tradición que se había perdido.
La literatura de estos tres autores marca una
disidencia con el mundo literario más racional y mecanizado, una rebelión
contra la racionalización del espíritu humano. La literatura fantástica es
escapista, es una forma de volver a conectarnos con esos mitos que se nos ha
arrebatado.
Estos tres autores tienen referencias a símbolos,
tradiciones, arquetipos y referencias a mitos indoeuropeos.
Algunos biógrafos de Lovecraft describen que la
literatura era un modo de salir de su pesimismo y de sus ideas suicidas. Lo
mismo podría decirse de Howard pero el término sucumbiendo al suicidio en el
año de 1936. Murió a los treinta años dejando muchos relatos publicados y otros
de forma póstuma. Lovecraft su amigo por correspondencia moriría un año después
de cáncer.
Ninguno de los dos vivió para ver la muerte de la
Gran Idea Europea en 1945 y el proceso de destrucción de occidente.
Tolkien por otra parte escribió el Hobbit como un
cuento para sus hijos, a la mitad del relato sabía que el mundo que estaba
escribiendo era más grande de lo que había pensado. Había descubierto el mundo
del mito, ese pasaje escondido en el inconsciente colectivo lleno de símbolos y
arquetipos.
Tolkien murió en 1973, a diferencia de Lovecraft y
Howard el gozo del éxito literario de su obra. Para el momento en el que murió
la civilización occidental se encontraba en un proceso de decadencia, habían
aparecido los movimientos hippies, la popularización de las doctrinas new age,
la juventud estaba más interesada en las drogas y en vivir el momento que en
los mitos.
Actualmente los tres son objeto de culto entre los
círculos literarios, los círculos geek, sus obras son objeto de consumo para
hacer juegos de rol, películas, muñecos, comics pero entre todo este fandom se
han perdido sus ideas.
El trasfondo spengleriano de Lovecraft ha sido
olvidado, viéndolo como un escritor de cuentos de miedo, el catolicismo tradicionalista
de Tolkien se ha perdido viéndolo como un escritor de fantasía e incluso como
un profeta del neopaganismo más absurdo. La idea del bárbaro indo-europeo de
Howard es ignorada, viéndolo de una forma superficial, como un escritor de
aventuras. El pensamiento de estos tres
soñadores es incompatible con las ideas del mundo burgués.
Los relatos de Lovecraft han tenido tantas malas
adaptaciones al cine agregando además sexo, gore, humor soez. La única serie
que tiene el pesimismo y atmosfera de decadencia es a mi parecer True Detectives, serie policiaca de HBO
que tiene influencias lovecraftianas.
Tolkien y Howard también ha tenido adaptaciones al
cine, el primero en una película animada y en una trilogía fílmica que lo hizo
objeto de consumo en las masas. El segundo tuvo una exitosa adaptación de
Conan, que siendo buena no tiene la esencia de los relatos.
A pesar de todo, estos tres soñadores nos legaron
una literatura rica y de una alta calidad literaria, imitados pero nunca
igualados que podemos seguir disfrutando. Lovecraft, Howard y Tolkien fueron
unos disidentes literarios, rompiendo con la así llamada “literatura seria” sus
espíritus se rebelaron contra la modernidad, creando cosmovisiones y mitos para
una época que ha perdido el suyo.
Septiembre 2014
Fuentes
Marshall, Matt “La Triada Pneumatica: Analisis de la
obra y vida de H.P Lovecraft, Herman Hesse y Yukio Mishima”
Thule La Cultura de la Otra Europa “Edgar A. Poe y
H.P Lovecraft”
Ensayo incluido en el libro TOLKIEN: Redescubriendo el lenguaje del mito y la aventura en Editorial Eas Tolkien: redescubriendo el lenguaje del mito y la aventura
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viernes, 23 de noviembre de 2018
La Comunidad
Por
Fernando Trujillo
Estamos en la hora más oscura de Occidente, estamos
en lo que un Wagner llamaría Gotterdamerung ¿Qué somos? Somos ciudadanos
participativos en la política democrática, somos “ciudadanos del mundo”, somos
ciudadanos pertenecientes a estados-naciones que hace mucho murieron y solo
habitamos sus putrefactos cadáveres recordando viejas glorias o creyendo que
vamos a salvar estos estados de pacotilla por medio de políticas progresistas.
Nuestros gobiernos no son nuestros y sus prácticas no son para nuestro
beneficio sino para el de una tribu de oligarcas pero aun así votamos porque
creemos ingenuamente (más bien estúpidamente) que vamos a cambiar algo.
Déjenme preguntarles: ¿Qué es lo que hizo a los
territorios de la Nueva España algo grande? ¿Qué es lo que llevo a los
criollos, a los pioneros y en general a los grupos europeos a conquistar las
salvajes tierras de América y África? Que en ese entonces teníamos un sentido
de Comunidad, no un estado-nación indiferente.
El estado-nación como concepto es una idea moderna
surgida de la Ilustración y la Revolución Francesa, los modernos nacionalismos
son todos emanados de la gran subversión que aconteció en 1789.
La idea de Comunidad es mucho más antigua que la
concepción moderna del nacionalismo y tiene raíces mas profunda.
Los españoles y portugueses que fundaron el Gran
Reino de León tenían ese sentido de Comunidad que los unía, que los llevo a la
conquista de esa tierra inhóspita, poblada por los indios barbaros con los
cuales pelearon en cruentos enfrentamientos por muchos años. Construyeron su
comunidad en esa tierra hostil, fundaron la hermosa ciudad de Monterrey con su
propio esfuerzo y trabajo sin la ayuda de una nación artificial, ni un
presidente, ni nadie, ellos solos con su fuerza de voluntad.
Paso lo mismo con la Mérida de los Montejo, en una
tierra salvaje, cruenta, fundaron la hermosa e hispánica ciudad blanca, ellos
con su voluntad de hierro y su espíritu conquistador. Podemos decir lo mismo de
la Villa Rica de la Vera-Cruz fundada por el mismo Hernán Cortes. Ellos no
necesitaron que un estado-nación regido por un grupo de oligarcas les diera
dinero o infraestructura para construir sus comunidades, solo su voluntad.
Pero esa voluntad y ese espíritu criollo ya no
existen o por lo menos se encuentra apagado, no tenemos más voluntad excepto
para participar en política a través de foros ciudadanos, consultas públicas,
votos, apoyando candidatos, participando en grupos juveniles, todo a través del
estado y a través de un patriotismo burgués.
¿Qué es una nación moderna?
Un conglomerado de gente sin historia, sin
identidad, en donde su misma historia es rechazada por dogmas políticamente
correctos, donde las estatuas y monumentos a los héroes son derribados o
retirados para no ofender a mayorías histéricas, donde el gobierno clama por la
patria pero solo usan esta palabra ya sin valor para continuar enriqueciéndose.
Naciones como Alemania, Inglaterra, Suecia y España
ya están invadidas de pueblos extranjeros que imponen sus propias costumbres,
que tienen barrios solo para ellos, que alzan sus propias banderas y sus
propias vestimentas, Alemania hace mucho dejo de ser germana y España dejo de
ser hispana para ser mora, africana, musulmana o hindú. Eso es porque los
europeos perdieron su sentido de Comunidad.
Las banderas ya no tienen ningún significado, solos
e ondean en el futbol o en homenajes políticos, los estados europeos ya
caducaron y más aún los estados construidos torpemente y artificialmente de
Iberoamérica.
El concepto de Estado es una idea decimonica que ya
ha terminado por morir, en cuanto a los estados hispanoamericanos esa idea nació
muerta, porque fueron construidos sin una identidad. Tanta es la falta de
identidad de las modernas naciones Iberoamericanas que tenemos que inventar
términos como mexicanidad, peruanidad, argentinidad, Gran Colombia, Gran
Patria, hermandad latinoamericana y conceptos por demás absurdos y carentes de
una identidad real.
Nuestros antepasados no necesitaron de un
nacionalismo, de una bandera, eran conscientes de su propia identidad como
novohispanos, criollos, mestizos, neoleoneses, etc. Porque eran comunidades.
Lo mismo se podía decir de los griegos, los romanos,
los mongoles, los barbaros celtas y germanos, todos tenían un sentido de
comunidad, en el caso de los primeros se formaron como ciudades-estado frente a
los barbaros, cada una de estas ciudades-estado eran comunidades homogéneas
étnicamente, autónomas, con sus propias formas de gobierno y sus propias
características.
Tal vez es momento de que los hispanos nos
reorganicemos en ciudades-estado frente al colapso mundial que se viene, frente
a la inmigración masiva de pueblos ajenos a nuestra cultura, el regreso a la
ciudad-estado de tipo comunitario, identitario y cerrado.
El Estado moderno es el reino de la cantidad,
acumula toneladas de masas humanas sin personalidad, sin número definido, sin
identidad, todos buenos ciudadanos, todos buenos patriotas, todos buenos
burgueses, porque su lema es “entre más mejor”, la Comunidad es la calidad lo
que cuenta, se forjan aristocracias emanadas de la misma que toman las decisiones,
es meritocratica y no igualatoria.
La Comunidad tiene tradiciones, el Estado costumbres
que se perpetúan y en la mayoría de los casos modas posmodernas a las cuales se
suben porque es lo “nuevo”, en el Estado impera el egoísmo de sus habitantes,
en la Comunidad es la solidaridad entre los mismos, el Estado es una democracia
inorgánica donde las mayorías votan pero solo los oligarcas mantienen el poder,
la Comunidad es una democracia orgánica en muchos casos donde solo entre los
iguales (los aristócratas) tienen el derecho a elegir.
En el Estado impera la política de partidos, es
decir el esfuerzo de una elite de individuos por mantenerse en el poder, en la
Comunidad la política consiste en mantener la paz interna dentro de la misma
mientras hacen la guerra externa. Tal es la función primordial de la política.
En el Estado existe un patrioterismo del tipo burgués,
carente de significado y que solo sirve a los fines del mismo, en la Comunidad
existe un sentido de patria más autentico, la patria es la tierra, es donde se
encuentra la Comunidad, donde se encuentra la raza de uno, las fronteras son
algo temporal pero existe una frontera invisible que es la etnia, quien es
parte de mi raza, de mi gente, de mi tribu son los mismos, los extranjeros son
los otros, esa es la frontera.
El Estado moderno es global, es un Imperio de la
Nada, donde abundan muchas identidades pero se carece de todo, donde todos son
iguales y un número. La Comunidad es cerrada, es solo para los miembros de la
misma etnia, como las anteriores mencionadas polis griegas.
Los estados iberoamericanos han fallado, ahí tenemos
los casos modernos de la caravana migrante, los tiranos tanto de derechas como
de izquierda se perpetúan en el poder, pueblos miserables pero buenos patriotas
que votan y celebran sus independencias mientras están hundidos en el
tercermundismo.
El futuro debe ser la polis, la ciudad-estado como
Nuevo León o Mérida, estamos solos al momento de proteger nuestra identidad y
nuestra historia del globalismo.
La Republica de Rio Grande fue un intento de crear
una polis en medio del México moderno y desarraigado, lo mismo de las
comunidades criollas en la Argentina.
El verdadero patriota a estas alturas es el que
defiende su ciudad, su historia, sus monumentos y sus símbolos frente a los
seres sin patria, las hordas globalistas y posmodernas apoyadas por el
gobierno.
Cuando pierdes tu sentido de tribu o Comunidad,
estas muerto, eres un esclavo en todo caso, por eso los chinos y los judíos son
pueblos fuertes, porque mantienen su sentido de Comunidad y lo han mantenido
por siglos, por eso es que ellos continúan mientras nosotros hemos perecido. Tal
vez debemos de aprender algo de ellos.
Noviembre 2018
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jueves, 13 de septiembre de 2018
Los buenos mexicanos
Por
Fernando Trujillo
Los buenos mexicanos fueron los vencidos, tal vez en
vez de llamarlos mexicanos debo llamarlos novohispanos porque ellos lucharon
por un espíritu y Tradición Novohispana pero es una cuestión de términos que no
profundizare ahora.
Nuestra historia oficial es una mentira escrita por
los vencedores, ya ahonde en estos temas en artículos pasados y hay diferentes
historiadores que han escrito sobre estos temas.
La celebración del así llamado “mes patrio” son una
farsa que refuerzan el pensamiento oficialista y están hechas para siempre
recordarnos cuál es la verdad, su distorsión de la verdad y nada más.
Todos los países, imperios, reinos, tribus tienen
una fecha de caducidad y más los estados-iluministas de Iberoamérica, estados
inestables y con falta de identidad desde su fundación hasta nuestros días.
Hubo buenos mexicanos pero estos fueron los
vencidos, el primero sería Agustín de Iturbide, libertador de México y primer
emperador, traicionado y fusilado por los suyos. Así es como inicio nuestro ya
muerto país.
La muerte de Iturbide y el fin del breve primer
imperio dio paso a una serie de golpes de estado, traiciones, guerras civiles y
guerras con el exterior. Pero la muerte de México llego en 1867 con la derrota
del Segundo Imperio.
México tuvo breves momentos de gloria, la guerra con
los Estados Unidos fue uno de ellos cuando los políticos hacían tratos en
secreto, los soldados peleaban en el frente sin saber que eran traicionados.
La gesta de los así llamados Niños Héroes pero la
historia oficial solo recuerda a unos pocos escogidos, en Chapultepec lucho un
mexicano ejemplar llamado Miguel Miramón y a su lado estuvo otro buen mexicano
Manuel Arellano más tarde orador y artillero del Segundo Imperio.
La lucha lado al lado entre los ejércitos mexicanos
y el Batallón de San Patricio en la Batalla de Monterrey, peleando por un
principio más trascendente que una bandera.
Los buenos mexicanos fueron derrotados, los
traidores se sentaron en la mesa con los invasores a hacer sus propios tratos.
Monterrey fue ocupada por los invasores que
cometieron atrocidades con la población civil, asesinatos, torturas,
violaciones, algo que más tarde practicarían con sus propios hermanos de sangre
los Confederados años después.
En medio de la ocupación surgió la guerrilla en la
que se destacó un neoleonés ejemplar Antonio Canales Rosillo, patriota
regiomontano, bravo guerrero que acosaba las tropas norteamericanas y saqueando
sus cargamentos. Canales fue apodado “el Zorro de Chaparral” y fue una posible
inspiración para el personaje pulp del Zorro.
Las luchas que continuaron después antes del Segundo
Imperio fue la lucha entre dos Cosmovisiones: el mexica Novohispano
representado por Miguel Miramón y el México liberal, republicano representado
por Juárez y sus aliados.
Miramón tuvo un breve periodo como presidente pero
fue posiblemente el mejor presidente que tuvimos, lucho por una patria
Novohispana, tradicionalista, soberana, lucho por hacer de un estado-iluminista
un imperio.
Los años del Segundo Imperio fueron años gloriosos
pero trágicos por el final que tuvieron, los buenos mexicanos como Tomas Mejia,
Joaquín Miramón hermano de Miguel y general injustamente olvidado por la
historia, el patriota neoleonés Santiago Vidaurri, el orador y artillero Manuel
Arellano, el campechano Pedro Escudero y Echanove Ministro de Justicia del
Emperador, el general Ramón Méndez, el general yucateco Francisco Cantón
Rosado. Muchos nombres, muchos buenos mexicanos luchando por un ideal más allá
de cualquier república.
El final del Imperio fue la muerte definitiva de
México, los buenos patriotas fueron fusilados, asesinados, exiliados durante lo
que quedo del juarismo. Vidaurri fusilado por Porfirio Díaz, Joaquín Miramón
asesinado por el orejón y criminal de guerra Mariano Escobedo, el triunfo del
juarismo es el triunfo republicano, masónico, la vil putrefacción que gangreno
y destruyo todo lo bueno y noble que tuvo México.
Quedaron como “héroes patrios” los criminales, los
peores seres humanos, la escoria más vil que pudo haber pisado esta tierra y
hasta la fecha sus herederos continúan en el poder.
Porfirio Díaz fue un continuador del juarismo más
vil, consolidando la oligarquía gobernante que y el sistema republicano,
derrocado por un líder populachero llamado Madero que sumió al país en guerras
civiles, traiciones y una escalada de violencia por el poder.
Los buenos mexicanos murieron en el Cerro de las
Campanas, no obstante hubo algunos que todavía quedaron en pie más adelante,
los Cristeros que lejos de ser patriotas pelearon por la Fe, un principio más
elevado que cualquier estado, su enemigo Calles peleo por el México moderno,
centralista, juarista. Fue una repetición de la lucha entre el Ideal
Novohispano y la podredumbre republicana.
Durante los años veinte y treinta surgieron grupos y
buenos hombres, los Camisas Doradas de Nicolás Rodríguez Carrasco, los
Sinarquistas de Salvador Abascal, intelectuales y pensadores como Junco, Guiza
y Acevedo, el Doctor Atl y José Ángel Espinosa.
Nombres y héroes olvidados por el oficialismo y es
que en México continua triunfando el republicanismo juarista y sus gobiernos
sucesores.
La política y la cultura son propiamente juaristas,
construidas por los vencedores, el mes patrio, el natalicio de Juárez, la
celebración de la revolución mexicana, son imposiciones para someternos
culturalmente al sistema.
En la cultura a través de libros, películas,
televisión se siguen glorificando a Hidalgo, Juárez, la mal llamada
independencia y la muerte del Segundo Imperio.
Los “héroes patrios” tienen monumentos, calles con
sus nombres, libros dedicados a ellos, homenajes. Son símbolo de lo putrefacto
que es el estado mexicano.
Estoy con los Vencidos, su lucha fue más gloriosa,
sus ideales más altos, ellos representan al México que murió, todo lo que vino
después fue la decadencia.
Ellos lucharon por una identidad que hoy ya solo es
un recuerdo, por una Idea que ya no existe, este país que celebra su histérica independencia
no es el mío, no me representa, me quedo con la Patria de los Vencidos.
En medio de celebraciones que incluyen mezcal barato
(esa asquerosa bebida tomada por mirreyes y hipsters que ha tenido mucho auge
últimamente), banderas republicanas hechas en China y el patrioterismo más
estúpido para glorificar su México, yo recuerdo a los últimos buenos mexicanos,
a Miramón y a los Vencidos, los que lucharon por un Ideal noble.
Uno siempre debe de estar del lado correcto no del
vencedor, mantener siempre sus ideales y sus principios frente a toda la mierda
de mundo.
Después de Juárez vinieron la oligarquía política
más ruin, los peores mexicanos, líderes populacheros, caudillos bananeros, líderes
sindicales oportunistas, una clase política ruin, escritores mediocres y
oportunistas, actores y directores de cine encargados de mostrar las peores
bajezas humanas. Todos dignos representantes del México liberal.
El último buen mexicano murió este año, se llamaba
Salvador Borrego, gran intelectual y gran hombre de principios.
Los buenos mexicanos fueron traicionados, fusilados,
exiliados, olvidados por la cultura y la política. Solo quedaron los hijos de
puta.
Septiembre 2018
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viernes, 16 de marzo de 2018
El sentido de tribu
Por
Fernando Trujillo
Los seres humanos somos una especie tribal, esta es
una verdad universal y no está sujeta a debate. Acéptalo o niégalo.
Nos reunimos en grupos (manadas) con intereses en común,
nos unimos con otros de acuerdo a nuestras características compartidas, misma
raza, misma religión, mismos intereses y afinidades y esto no es exclusivo de
la especie humana.
Los animales se congregan en manadas donde un macho
alfa es el que tiene la posición de líder de la misma, marcan su territorio,
cazan juntos y pelean juntos. El sentido de la tribu es parte del Orden
Natural.
Trazamos nuestro territorio creando fronteras,
cuidando de nuestras mujeres y educando a nuestros hijos de acuerdo a nuestros
valores. Esto es tribu.
Los seres humanos se han congregado en tribus,
clanes, manadas desde la prehistoria, antes de ir avanzando hasta la civilización,
los romanos se juntaban en clanes antes de convertirse en una civilización y
posteriormente en un Imperio.
Este sentido de tribu permanece con nosotros a pesar
de haber evolucionado a civilización, pero cuando se pierde es cuando comienza
la decadencia y muerte de un pueblo.
El sentido de tribu no implica permanecer como una
tribu, viviendo en las cavernas o en chozas, implica evolucionar en su forma
externa pero manteniendo este tribalismo en su forma interior.
Volviendo a los romanos cuando alcanzaron el grado
de civilización, seguían manteniendo su sentido de tribu en su mentalidad
romana, tenían una casta dirigente conformada por los suyos, un pueblo
conformado por su gente, los valores y espíritu de la tribu continuaron con
ellos y eso hizo de Roma la potencia imperial que conocemos.
Cuando los romanos comenzaron a aceptar dioses
ajenos a su Cosmovisión, cuando dejaron entrar extraños a su pueblo, cuando
abrieron las puertas a los barbaros en un intento por integrarlos fue cuando empezó
su ruina y posterior caída.
El antagonismo de la tribu es la sociedad abierta, término
acuñado por el filósofo (y enemigo del tribalismo) Karl Popper y que es el
modelo que predomina en el mundo occidental de hoy.
En The Open
Society and its Enemies, Volumen 1 Popper explica que los enemigos de la
sociedad abierta son el tribalismo, la autarquía (el no depender del comercio),
el anti.humanismo y anti-universalismo, esos términos lo uso como una condena a
Esparta pero es también para cualquier sociedad cerrada que mantiene su sentido
de tribu.
Tribu y sociedad abierta son conceptos
irreconciliables, mientras que la tribu es natural, la sociedad abierta es
anti-natural, la tribu es exclusiva, en las sociedades abiertas todos son
bienvenidos (como ejemplo el nefasto lema “refugees welcome”), en la tribu
dirigen los mejores, en la sociedad abierta todos votan por un candidato de la
tribu política, en la tribu impera la unidad de sus componentes, en la sociedad
abierta impera el individualismo, el “cada quien hace de su vida lo que quiere”,
el “vive y deja vivir”, impera el egoísmo y la falta de lealtad a los tuyos, la
tribu permanece cerrada a los extranjeros, en la sociedad abierta se les da la
bienvenida, no hay discriminación ni desconfianza que les permita hacer una selección
adecuada, entran grupos humanos antagónicos a los valores del pueblo nativo,
criminales y yihadistas.
Cuando un pueblo pierde su sentido de tribu entonces
se vuelve una sociedad abierta, tal como le paso a la Roma decadente y tal como
sucede en la Europa occidental de hoy.
Todo es tribu.
Tus amigos y tu son una tribu, los policías son una
tribu, el gobierno es una tribu, los grupos criminales son una tribu, los
partidos políticos son una tribu, tu centro de trabajo es una tribu, somos una
especie que selecciona y se siente afín con los suyos, en las grandes ciudades
nos congregamos en grupos separados que comparten afinidades en común.
El mundo occidental ha perdido esa noción natural,
no hay tribu, no hay lealtad entre los suyos, las fronteras están abiertas, los
valores son llamados “construcciones sociales” pero para la mala suerte del
progresista occidental los yihadistas que entran a su tierra, los africanos y
las bandas delictivas como los mara salvatruchas tienen ese sentido de tribu,
ellos son leales con los suyos y con sus valores, ellos saben que el mundo blanco
es solo territorio de conquista, ellos ven al hombre blanco como alguien a
quien asesinar y violar a sus mujeres.
La tribu es una verdad natural, los actuales estados
son regidos por una tribu llamada clase política, esta clase política tiene
todas las características del tribalismo: es cerrada a los otros, es unida,
tienen afinidades en común, son un colectivo que rige sobre todo un país y
actuando de acuerdo a sus intereses.
La tribu política dirige sobre un pueblo pero este
pueblo no es una tribu, sino varias tribus, dejémoslo claro en un país como México
con ciento veinte millones de habitantes no los vas a unir en una sola tribu porque
son grupos con diferencias culturales y diferentes afinidades que nunca se van
a unir. Es imposible.
Pasa lo mismo en grandes países como Estados Unidos,
Inglaterra, Francia y así en todo el mundo occidental. La tribu política solo
le interesa ejercer el poder por medio del estado, su modelo es la sociedad
abierta, ellos permanecen cerrados pero tienen una sociedad caótica y
multicultural que depende de ellos.
El estado, la tribu política son el Imperio de la
Nada, enemigos de todo sentido de tribu, de la identidad de los pueblos, de los
hombres libres, por lo tanto tus enemigos.
En la sociedad abierta los hombres no han olvidado
este sentido del tribu, consciente o inconscientemente forman sus propias
manadas y alianzas, en la actualidad y con todos los problemas que el
multiculturalismo ha traído ese sentido ha cobrado una vital relevancia entre
personas del pueblo que saben que votar no va a cambiar nada, que su cultura y
sus valores están bajo asedio en complicidad con la tribu política.
Grupos de survivalistas en países como Estados
Unidos, en Sudáfrica donde la tribu política constantemente amenaza a los
granjeros blancos estos se reúnen en comunidades aisladas como Orania, se
entrenan para una futura guerra civil contra la población negra. Colectivos identitarios
surgen con el fin de preservar su cultura e identidad frente a la globalización.
No se trata de salvar un país, no vas a hacerlo
porque la mayoría no quieren ser salvados ni quieren ser algo mejor, sino
continuar en la misma podredumbre, las actuales patrias solo mantienen unidos a
sus habitantes por intereses económicos y patrióticos en común pero ya no te
representan ni tu identidad ni tus valores. En medio del estado estamos solos.
En el caso de México está unido por una historia
oficial, una bandera, un himno y un gobierno en común pero que solo representa
a los habitantes del centro del país, no representa a los otros pueblos como
neoleoneses, yucatecos y veracruzanos.
México significa “ombligo de la luna” y era el
nombre con el que se les llamaba a los mexicas, los habitantes del centro del país.
No pertenezco al estado de México ni al centro por lo que su historia oficial y su
cultura aritificial no me representan.
Cuando no te sientes identificado con la mayoría de
un país eso significa que este ya no es tu país, ya no.
Marzo 2018
Foto: Miembros del colectivo tribalista Operation Werewolf
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miércoles, 27 de septiembre de 2017
Mishima y la homosexualidad
Por
Fernando Trujillo
Junio ha sido declarado el mes gay por la comunidad
LGBT y este mes se asocia a esta cultura con marchas, reivindicación de
personajes asociados a los ambientes homosexuales o que haya aportado algo a la
cultura gay.
En estos festejos el Lobby LGBT nunca ha mencionado
y hecho apología de la obra del autor Yukio Mishima siendo este uno de los
primeros autores en abordar de forma abierta este tema. ¿Por qué? Hay muchas
razones pero principalmente porque la figura de Mishima es el opuesto a los
ideales del lobby gay.
Mientras que la comunidad homosexual occidental
predica un estilo de vida basado en el hedonismo y los valores burgueses,
Mishima predico la acción, los valores tradicionales japoneses frente a los
valores occidentales decadentes. Mientras que ellos ponen de ejemplo un tipo de
hombre afeminado, vestido de colores chillones y exhibicionista, Mishima era
ejemplo de masculinidad, militancia, estética aristocrática frente a la
anti-estética y el mal gusto de la comunidad gay occidental.
Pero más que nada se debe a que la obra temprana del
autor se aborda la homosexualidad no como algo “fabuloso”, sin gozo ni alegría
sino como algo tormentoso. Las novelas Confesiones
de una máscara y Colores prohibidos ambas
presentan a personajes atormentados y confundidos con su propia sexualidad, la
primera es la narración de un joven que oculta su homosexualidad y que remite a
varios paisajes autobiográficos del autor—narrando un episodio verdadero de la
adolescencia del autor en el que se masturba con una imagen de San Sebastián—su
admiración en secreto por el cuerpo masculino y su intento de enamorarse de una
muchacha de su edad, el personaje de Confesiones
no celebra su propia homosexualidad, intenta cortejar y enamorarse de una
muchacha pero cae en frustración cuando sus instintos homosexuales se lo
impiden. Lejos de ser una apología Confesiones
de una máscara es un relato trágico de una persona homosexual, más apegado
a la realidad que la ficción gay posterior.
La siguiente novela Colores prohibidos publicada en 1951 es una historia trágica sobre
un escritor ya anciano obsesionado con un atractivo joven al que convence de
seguir un plan perverso para vengarse de todas sus frustraciones con el sexo
femenino. La novela es la más abiertamente homosexual del autor y en ella
nuevamente vemos el elemento gay no como algo saludable o divertido sino como
algo insano, bajo, como elemento asociado al odio hacia las mujeres y a la
frustración sexual, el personaje de Yuichi el joven hermoso objeto del viejo
escritor, al no poder amar a las mujeres se embarca en los bajos fondos en
busca de sexo tanto con hombres como mujeres, busca destruir a las mujeres en
un juego insano entre el joven y el anciano.
En ambas novelas la condición homosexual se presenta
como un elemento trágico, el autor nunca celebro su propia homosexualidad,
tampoco la condeno abiertamente sino que fue esta asociada a una dualidad de
erotismo y muerte, en toda su obra hay siempre se encuentra presente esta dualidad,
el amor y la muerte, lo fuerte y lo débil, todo converge en una narración trágica
y pasional.
Donde se presenta mejor esta dualidad entre el Eros
y Thanatos es en el relato Kyoko’s House (adaptado
brillantemente por Paul Schrader en su biopic sobre Mishima), donde un joven
actor se involucra en una relación sadomasoquista que termina en un pacto
suicida y en relato corto llevado al cine, Patriotismo
donde el protagonista comete con un suicidio ritual frente a los ojos de su
amada.
Mishima antes que nada fue un samurái y un poeta, no
quiso solo escribir sino hacer de su vida una obra viviente, vivir el camino
del samurái. Por eso ejercito su cuerpo, el cuerpo flácido está asociado con la
fealdad, con la modernidad, mientras que un cuerpo musculoso está asociado con
lo fuerte, con lo alto, con los valores del guerrero.
Dentro de la mentalidad posmoderna es común ejercitar
su cuerpo para ser más atractivo frente a otros hombres y mujeres, para
conseguir sexo en un bar, por tener una buena salud pero no para ser mejores
hombres o mujeres, solo por atractivo físico. Mishima realizo un culto al
cuerpo por ambas razones, un cuerpo musculoso es hermoso pero también representa
una masculinidad sana frente al cuerpo decadente de la posmodernidad.
Todas estas cuestiones están recogidas en su ensayo Sol y Acero, el ejercitar el cuerpo no
es con fines meramente sexuales sino para ser un mejor hombre, un samurái.
El ejercitar el cuerpo masculino está asociado a la
comunidad gay, no para ser mejores hombres sino con fines sexuales, la sexualizacion
masiva del cuerpo y el ver todo de una manera sexual es herencia del
freudianismo.
Mishima predicaba la masculinidad frente al
afeminamiento del hombre moderno, el heroísmo frente al hedonismo y la
promiscuidad.
Pero más que nada Mishima hablaba del autocontrol,
el someter tus bajas pasiones mediante el entrenamiento del cuerpo y el espíritu.
Esa es una de las razones por las que el lobby gay nunca lo ha usurpado como un
icono para su agenda, porque la filosofía tras su obra y vida contrasta con
todas sus ideas.
El lobby gay quiere una agenda arcoíris, presentar
una imagen homosexual desbordante de alegría, optimismo, una vida que se
presenta fabulosa. Mishima es un pesimista, un hombre trágico, la condición homosexual
se presenta sórdida y trágica, todo un contraste con ese “mundo fabuloso” que
los medios a favor del lobby nos quieren mostrar.
El lobby gay quiere personas exhibicionistas,
vestidos de colores, promiscuos y descontrolados. Mishima predico la mesura, el
autocontrol, la ética frente a la inmoralidad, las tradiciones de su patria
frente a las ideas occidentales.
A pesar de estas diferencias, en su vida personal
Mishima mantuvo una amistad con Akihiro Miwa, cantante, director y compositor
abiertamente gay y drag queen, actualmente un símbolo del lobby gay en Japón.
Miwa compuso una pieza para una adaptación de un
texto de Mishima al teatro, desde ahí mantuvieron una cercana amistad hasta su
suicidio ritual en 1970.
Mishima es uno de esos “homosexuales de derecha”
como Jack Donovan y Michael Kuhnen (uno de los primeros lideres neonazis en
Alemania, expulsado de su propio movimiento debido a su homosexualidad y muerto
de Sida en 1991), personajes incomodos para el lobby gay y que su estilo de
vida así como su pensamiento es una Cosmovisión totalmente diferente y opuesta
a este.
Mishima contrajo nupcias en 1958 con Yoko Sugiyama
la cual le dio dos hijos, posiblemente nunca supero sus tendencias homosexuales
pero si las controlo por medio de la autodisciplina y el estilo de vida del samurái.
La lección en todo caso es que una vida de
disciplina, guiada por la ética del guerrero puede subliminar y someter las
pasiones, la mesura como forma de vida.
Por todas esas razones Mishima nunca será un icono
gay y es mejor asi. Su vida y su obra han superado toda la vulgaridad de la época
posmoderna.
Septiembre 2017
sábado, 9 de septiembre de 2017
La identidad mexicana
Por
Fernando Trujillo
“Respeta la raza, la cultura y la identidad de todo
pueblo. Al tuyo amalo”
Pedro Varela
En este mes conocido como “mes de la patria” de
venta de banderas en cada puesto, de que el gobierno y la televisión hacen apología
de un patriotioterismo artificial, de exclamar “¡Viva México!” como mantra, de
vestir sombreros charros y embriagarse con tequila barato en las llamadas “fiestas
patrias”—algo que puedes hacer cualquier fin de semana—mientras gritas “viva México”
con una bandera hecha en China, es necesario revaluar lo que es la identidad
mexicana o mejor dicho las identidades mexicanas.
Septiembre es pura mercadotecnia, la independencia
se dio el 24 de agosto de 1821 con la firma de los Tratados de Córdoba entre
Don Agustín de Iturbide y el virrey Juan O’Donoju y si vamos más atrás veremos
que la verdadera independencia se dio cuando Hernán Cortes y los conquistadores
liberaron a los pueblos indígenas del yugo de los tiranos aztecas.
¿Qué es la identidad mexicana?
Primero que nada en vez de hablar de una sola
identidad mexicana deberíamos hablar de diversas identidades mexicanas, porque
el territorio mexicano es tan diverso y cada uno de sus pueblos es tan
diferente.
La idea de una única identidad mexicana es una creación
centralista-federal para borrar toda la diversidad del territorio y mantenerlo
sometido a la tiranía republicana. Una misma identidad para atraparlos a todos,
emulando al Anillo Único de Sauron de la literatura de Tolkien.
En el contexto indígena, México no es un país azteca—como
la historia oficial y el discurso patriotero nos imponen—existen diversos
pueblos indígenas como los mayas, los zapotecas, los totonacas, los chichimecas
y los tan odiados por la historia oficial tlaxtaltecas. La Corona Española entendió
estas diferencias y por eso respeto la libertad y autonomía de los indígenas,
cosa que la republica masónica nunca ha hecho.
Pero el territorio mexicano no es únicamente los
pueblos indígenas, sino y sobre todo la herencia hispano-criolla y esta
herencia es tan diversa que no se puede juntar en una misma idea de “identidad
nacional”.
Esa idea de crear una única identidad nacional nació
con la republica que a fuerza quiso crear una misma historia, una uniformidad y
eliminar los elementos que son parte del alma hispana (la monarquía, la fe católica,
etc.), creando una identidad artificial que nunca ha correspondido con los
pueblos de México.
En realidad no existe tal cosa como la identidad
mexicana, existen la identidad yucateca, la identidad regimontada, veracruzana,
tapatía, chiapaneca, etc. Existen muchas identidades unidas por el elemento
hispano-criollo como nuestra herencia.
Cada uno de estos pueblos tiene su propia idiosincrasia,
sus propias tradiciones y raíces. Me explico, no es lo mismo la idiosincrasia
del yucateco que la del regimontano o la del michoacano, si visitas cada uno de
los estados veras que su gente, sus costumbres y formas de pensar son muy
diferentes. Nos une el español y la herencia hispana pero en si somos muy
diferentes unos de otros.
Una de las principales razones del estancamiento del
país es debido a que estamos atados al gobierno capitalino, una ciudad
cosmopolita y liberal que no respeta y somete la cultura y diversidad de otros
estados.
La Corona Española entendió esta diversidad y los
imperios de Iturbide y Maximiliano pero la república se encargó de acabar con
la diversidad cultural.
Una vez independizado y derrocado el imperio de
Iturbide, se impuso el sistema republicano, copia del yanqui pero totalmente
mal hecho, la republica masónica conformada por burgueses que odiaban la
herencia hispana y su diversidad se encargaron de crear divisiones artificiales
de los estados y su ineptitud provoco la gran pérdida de la totalidad del
territorio del norte a manos de Estados Unidos.
A la republica masónica no le interesaba tener
pueblos orgullosos de su identidad y de su historia, así que mutilo al país creando
estados artificiales y se encargó de crear una sola identidad basada en los
valores republicanos.
Con el fin del imperio de Maximiliano, Juárez
reafirma y hace más fuerte el sistema republicano y desde ahí se estableció una
misma identidad (liberal y anti-tradicional), una misma historia oficial, un
mismo sistema de gobierno. Todo ello artificial.
En el siglo XX la hegemonía cultural del cine, la televisión
y la música se han encargado de crear y recrear una falsa identidad nacional.
Así el temprano cine mexicano impuso la imagen del charro,
del mexicano cantor, pícaro y tramposo. La figura del charro es auténtico de
Jalisco, es una expresión cultural propia de los tapatíos pero no de los otros
pueblos. Pasa lo mismo con la música de mariachis que es propia de Jalisco,
Colima y Michoacán, es música folklorica de esos estados pero a mí como
yucateco y neoleonés no me representan.
Las figuras del charro y el mariachi son propiamente
hispano-criollas y resulta una contradicción muy grande que sean parte de una
identidad nacional artificial que ve a los españoles como invasores y
genocidas.
Alrededor del mundo se asocia al mexicano con el
charro y el mariachi, esta exportación ignora los trajes típicos de los otros
estados y crea una falsa uniformidad.
Otra imagen de falsa identidad nacional es el
pachuco, imagen importada por los chicanos de Estados Unidos, el pachuco es una
figura relacionada a ambientes barriobajeros, criminales y marginales, el cine
y la televisión se han encargado de hacer del pachuco otra cara de México a través
de figuras como el cómico Tin Tan y la música de la Maldita Vecindad. Así tenemos
la imagen del mexicano como pachuco, vendiendo drogas o regentando un burdel,
si esa es la imagen que exportamos a todo el mundo.
Pero de todos los estereotipos e identidades
artificiales la peor es la figura del chilango. Nombre con el que se conoce a
los habitantes de la Ciudad de México, la hegemonía cultural han convertido al
chilango en sinónimo de identidad nacional.
Bandas como Café Tacuba, Molotov y la antes mencionada
Maldita Vecindad se han encargado de importar a todo el país (y al mundo) la
imagen del chilango barriobajero, mal hablado, resentido socialmente, asociado
con el aberrante lema de “el pueblo unido jamás será vencido”. Por su puesto la
imagen del chilango es alguien perteneciente a la izquierda política,
desarraigado de sus raíces hispano-europeas.
El cine mexicano (cada vez más sórdido y repulsivo)
importa esta imagen, el chilango viviendo ya sea en su faceta de “naco”
viviendo en barrios, delinquiendo, siendo oportunista y tramposo o en su faceta
de “mirrey” drogándose en elegantes vecindarios, conduciendo autos lujosos y
diciendo “wey” en cada línea, se han convertido en dos caras de la misma
moneda, arquetipos decadentes de una identidad artificial cada vez más
repulsiva.
La hegemonía cultural volvió al chilango símbolo de
identidad nacional, esta imagen corresponde a la capital no a los otros pueblos
de México.
La republica masónica ha creado una identidad única y
artificial importada en la que el chilango es el mexicano ideal, Frida Kahlo y
Diego Rivera son símbolo del mundo del arte, Benito Juárez y Pancho Villa son
los héroes por excelencia y la música de Café Tacuba es nuestro máximo intérprete.
Ídolos esquizofrénicos y mediocres para una identidad esquizofrénica y
mediocre. Toda esta (anti) cultura no me representa.
Todos estos elementos mencionados son celebrados
cada “mes patrio” como símbolos de la identidad mexicana, una identidad que
resulta ser un monstruo de Frankenstein cultural.
Los pueblos que conforman México tienen cada uno su
propia identidad, su propia cultura y tradiciones que no se acoplan a una única
identidad, compartimos valores como la herencia europea y la fe católica, la
hispanidad es tan diversa y en el entendimiento y respeto de esta diversidad
puede haber un avance.
No somos un país chilango, no somos un país azteca,
somos un territorio diverso con pueblos que poseen su propia alma e identidad.
Frida Kahlo comunista y feminista podrá representar
a la muy liberal CDMX pero a mí no me representa, a mí me representan los
Montejo los fundadores de la ciudad de Mérida y don Luis de Carvajal y de la
Cueva fundador de la ciudad de Monterrey.
Si ha de haber una nueva independencia será la de
los pueblos libres de México contra la tiranía neo-mexica de la capital, por el
derecho y el respeto a su identidad.
Este septiembre no festejare ni los héroes ni la
mercadotecnia republicana, en todo caso a los verdaderos libertadores: Hernán
Cortes y Agustín de Iturbide, héroes y hombres de honor borrados por el
federalismo de (su) la identidad nacional.
Septiembre 2017
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