"Escribe con sangre y comprenderas que la sangre es espiritu"

Friederich Nietszche







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viernes, 23 de noviembre de 2018

La Comunidad




Por Fernando Trujillo

Estamos en la hora más oscura de Occidente, estamos en lo que un Wagner llamaría Gotterdamerung ¿Qué somos? Somos ciudadanos participativos en la política democrática, somos “ciudadanos del mundo”, somos ciudadanos pertenecientes a estados-naciones que hace mucho murieron y solo habitamos sus putrefactos cadáveres recordando viejas glorias o creyendo que vamos a salvar estos estados de pacotilla por medio de políticas progresistas. Nuestros gobiernos no son nuestros y sus prácticas no son para nuestro beneficio sino para el de una tribu de oligarcas pero aun así votamos porque creemos ingenuamente (más bien estúpidamente) que vamos a cambiar algo.
Déjenme preguntarles: ¿Qué es lo que hizo a los territorios de la Nueva España algo grande? ¿Qué es lo que llevo a los criollos, a los pioneros y en general a los grupos europeos a conquistar las salvajes tierras de América y África? Que en ese entonces teníamos un sentido de Comunidad, no un estado-nación indiferente.
El estado-nación como concepto es una idea moderna surgida de la Ilustración y la Revolución Francesa, los modernos nacionalismos son todos emanados de la gran subversión que aconteció en 1789.
La idea de Comunidad es mucho más antigua que la concepción moderna del nacionalismo y tiene raíces mas profunda.
Los españoles y portugueses que fundaron el Gran Reino de León tenían ese sentido de Comunidad que los unía, que los llevo a la conquista de esa tierra inhóspita, poblada por los indios barbaros con los cuales pelearon en cruentos enfrentamientos por muchos años. Construyeron su comunidad en esa tierra hostil, fundaron la hermosa ciudad de Monterrey con su propio esfuerzo y trabajo sin la ayuda de una nación artificial, ni un presidente, ni nadie, ellos solos con su fuerza de voluntad.
Paso lo mismo con la Mérida de los Montejo, en una tierra salvaje, cruenta, fundaron la hermosa e hispánica ciudad blanca, ellos con su voluntad de hierro y su espíritu conquistador. Podemos decir lo mismo de la Villa Rica de la Vera-Cruz fundada por el mismo Hernán Cortes. Ellos no necesitaron que un estado-nación regido por un grupo de oligarcas les diera dinero o infraestructura para construir sus comunidades, solo su voluntad.
Pero esa voluntad y ese espíritu criollo ya no existen o por lo menos se encuentra apagado, no tenemos más voluntad excepto para participar en política a través de foros ciudadanos, consultas públicas, votos, apoyando candidatos, participando en grupos juveniles, todo a través del estado y a través de un patriotismo burgués.
¿Qué es una nación moderna?
Un conglomerado de gente sin historia, sin identidad, en donde su misma historia es rechazada por dogmas políticamente correctos, donde las estatuas y monumentos a los héroes son derribados o retirados para no ofender a mayorías histéricas, donde el gobierno clama por la patria pero solo usan esta palabra ya sin valor para continuar enriqueciéndose.
Naciones como Alemania, Inglaterra, Suecia y España ya están invadidas de pueblos extranjeros que imponen sus propias costumbres, que tienen barrios solo para ellos, que alzan sus propias banderas y sus propias vestimentas, Alemania hace mucho dejo de ser germana y España dejo de ser hispana para ser mora, africana, musulmana o hindú. Eso es porque los europeos perdieron su sentido de Comunidad.
Las banderas ya no tienen ningún significado, solos e ondean en el futbol o en homenajes políticos, los estados europeos ya caducaron y más aún los estados construidos torpemente y artificialmente de Iberoamérica.
El concepto de Estado es una idea decimonica que ya ha terminado por morir, en cuanto a los estados hispanoamericanos esa idea nació muerta, porque fueron construidos sin una identidad. Tanta es la falta de identidad de las modernas naciones Iberoamericanas que tenemos que inventar términos como mexicanidad, peruanidad, argentinidad, Gran Colombia, Gran Patria, hermandad latinoamericana y conceptos por demás absurdos y carentes de una identidad real.
Nuestros antepasados no necesitaron de un nacionalismo, de una bandera, eran conscientes de su propia identidad como novohispanos, criollos, mestizos, neoleoneses, etc. Porque eran comunidades.
Lo mismo se podía decir de los griegos, los romanos, los mongoles, los barbaros celtas y germanos, todos tenían un sentido de comunidad, en el caso de los primeros se formaron como ciudades-estado frente a los barbaros, cada una de estas ciudades-estado eran comunidades homogéneas étnicamente, autónomas, con sus propias formas de gobierno y sus propias características.
Tal vez es momento de que los hispanos nos reorganicemos en ciudades-estado frente al colapso mundial que se viene, frente a la inmigración masiva de pueblos ajenos a nuestra cultura, el regreso a la ciudad-estado de tipo comunitario, identitario y cerrado.
El Estado moderno es el reino de la cantidad, acumula toneladas de masas humanas sin personalidad, sin número definido, sin identidad, todos buenos ciudadanos, todos buenos patriotas, todos buenos burgueses, porque su lema es “entre más mejor”, la Comunidad es la calidad lo que cuenta, se forjan aristocracias emanadas de la misma que toman las decisiones, es meritocratica y no igualatoria.
La Comunidad tiene tradiciones, el Estado costumbres que se perpetúan y en la mayoría de los casos modas posmodernas a las cuales se suben porque es lo “nuevo”, en el Estado impera el egoísmo de sus habitantes, en la Comunidad es la solidaridad entre los mismos, el Estado es una democracia inorgánica donde las mayorías votan pero solo los oligarcas mantienen el poder, la Comunidad es una democracia orgánica en muchos casos donde solo entre los iguales (los aristócratas) tienen el derecho a elegir.
En el Estado impera la política de partidos, es decir el esfuerzo de una elite de individuos por mantenerse en el poder, en la Comunidad la política consiste en mantener la paz interna dentro de la misma mientras hacen la guerra externa. Tal es la función primordial de la política.
En el Estado existe un patrioterismo del tipo burgués, carente de significado y que solo sirve a los fines del mismo, en la Comunidad existe un sentido de patria más autentico, la patria es la tierra, es donde se encuentra la Comunidad, donde se encuentra la raza de uno, las fronteras son algo temporal pero existe una frontera invisible que es la etnia, quien es parte de mi raza, de mi gente, de mi tribu son los mismos, los extranjeros son los otros, esa es la frontera.
El Estado moderno es global, es un Imperio de la Nada, donde abundan muchas identidades pero se carece de todo, donde todos son iguales y un número. La Comunidad es cerrada, es solo para los miembros de la misma etnia, como las anteriores mencionadas polis griegas.
Los estados iberoamericanos han fallado, ahí tenemos los casos modernos de la caravana migrante, los tiranos tanto de derechas como de izquierda se perpetúan en el poder, pueblos miserables pero buenos patriotas que votan y celebran sus independencias mientras están hundidos en el tercermundismo.
El futuro debe ser la polis, la ciudad-estado como Nuevo León o Mérida, estamos solos al momento de proteger nuestra identidad y nuestra historia del globalismo.
La Republica de Rio Grande fue un intento de crear una polis en medio del México moderno y desarraigado, lo mismo de las comunidades criollas en la Argentina.
El verdadero patriota a estas alturas es el que defiende su ciudad, su historia, sus monumentos y sus símbolos frente a los seres sin patria, las hordas globalistas y posmodernas apoyadas por el gobierno.
Cuando pierdes tu sentido de tribu o Comunidad, estas muerto, eres un esclavo en todo caso, por eso los chinos y los judíos son pueblos fuertes, porque mantienen su sentido de Comunidad y lo han mantenido por siglos, por eso es que ellos continúan mientras nosotros hemos perecido. Tal vez debemos de aprender algo de ellos.

Noviembre 2018





jueves, 13 de septiembre de 2018

Los buenos mexicanos





Por Fernando Trujillo

Los buenos mexicanos fueron los vencidos, tal vez en vez de llamarlos mexicanos debo llamarlos novohispanos porque ellos lucharon por un espíritu y Tradición Novohispana pero es una cuestión de términos que no profundizare ahora.
Nuestra historia oficial es una mentira escrita por los vencedores, ya ahonde en estos temas en artículos pasados y hay diferentes historiadores que han escrito sobre estos temas.
La celebración del así llamado “mes patrio” son una farsa que refuerzan el pensamiento oficialista y están hechas para siempre recordarnos cuál es la verdad, su distorsión de la verdad y nada más.
Todos los países, imperios, reinos, tribus tienen una fecha de caducidad y más los estados-iluministas de Iberoamérica, estados inestables y con falta de identidad desde su fundación hasta nuestros días.
Hubo buenos mexicanos pero estos fueron los vencidos, el primero sería Agustín de Iturbide, libertador de México y primer emperador, traicionado y fusilado por los suyos. Así es como inicio nuestro ya muerto país.
La muerte de Iturbide y el fin del breve primer imperio dio paso a una serie de golpes de estado, traiciones, guerras civiles y guerras con el exterior. Pero la muerte de México llego en 1867 con la derrota del Segundo Imperio.
México tuvo breves momentos de gloria, la guerra con los Estados Unidos fue uno de ellos cuando los políticos hacían tratos en secreto, los soldados peleaban en el frente sin saber que eran traicionados.
La gesta de los así llamados Niños Héroes pero la historia oficial solo recuerda a unos pocos escogidos, en Chapultepec lucho un mexicano ejemplar llamado Miguel Miramón y a su lado estuvo otro buen mexicano Manuel Arellano más tarde orador y artillero del Segundo Imperio.
La lucha lado al lado entre los ejércitos mexicanos y el Batallón de San Patricio en la Batalla de Monterrey, peleando por un principio más trascendente que una bandera.
Los buenos mexicanos fueron derrotados, los traidores se sentaron en la mesa con los invasores a hacer sus propios tratos.
Monterrey fue ocupada por los invasores que cometieron atrocidades con la población civil, asesinatos, torturas, violaciones, algo que más tarde practicarían con sus propios hermanos de sangre los Confederados años después.
En medio de la ocupación surgió la guerrilla en la que se destacó un neoleonés ejemplar Antonio Canales Rosillo, patriota regiomontano, bravo guerrero que acosaba las tropas norteamericanas y saqueando sus cargamentos. Canales fue apodado “el Zorro de Chaparral” y fue una posible inspiración para el personaje pulp del Zorro.
Las luchas que continuaron después antes del Segundo Imperio fue la lucha entre dos Cosmovisiones: el mexica Novohispano representado por Miguel Miramón y el México liberal, republicano representado por Juárez y sus aliados.
Miramón tuvo un breve periodo como presidente pero fue posiblemente el mejor presidente que tuvimos, lucho por una patria Novohispana, tradicionalista, soberana, lucho por hacer de un estado-iluminista un imperio.
Los años del Segundo Imperio fueron años gloriosos pero trágicos por el final que tuvieron, los buenos mexicanos como Tomas Mejia, Joaquín Miramón hermano de Miguel y general injustamente olvidado por la historia, el patriota neoleonés Santiago Vidaurri, el orador y artillero Manuel Arellano, el campechano Pedro Escudero y Echanove Ministro de Justicia del Emperador, el general Ramón Méndez, el general yucateco Francisco Cantón Rosado. Muchos nombres, muchos buenos mexicanos luchando por un ideal más allá de cualquier república.
El final del Imperio fue la muerte definitiva de México, los buenos patriotas fueron fusilados, asesinados, exiliados durante lo que quedo del juarismo. Vidaurri fusilado por Porfirio Díaz, Joaquín Miramón asesinado por el orejón y criminal de guerra Mariano Escobedo, el triunfo del juarismo es el triunfo republicano, masónico, la vil putrefacción que gangreno y destruyo todo lo bueno y noble que tuvo México.
Quedaron como “héroes patrios” los criminales, los peores seres humanos, la escoria más vil que pudo haber pisado esta tierra y hasta la fecha sus herederos continúan en el poder.
Porfirio Díaz fue un continuador del juarismo más vil, consolidando la oligarquía gobernante que y el sistema republicano, derrocado por un líder populachero llamado Madero que sumió al país en guerras civiles, traiciones y una escalada de violencia por el poder.
Los buenos mexicanos murieron en el Cerro de las Campanas, no obstante hubo algunos que todavía quedaron en pie más adelante, los Cristeros que lejos de ser patriotas pelearon por la Fe, un principio más elevado que cualquier estado, su enemigo Calles peleo por el México moderno, centralista, juarista. Fue una repetición de la lucha entre el Ideal Novohispano y la podredumbre republicana.
Durante los años veinte y treinta surgieron grupos y buenos hombres, los Camisas Doradas de Nicolás Rodríguez Carrasco, los Sinarquistas de Salvador Abascal, intelectuales y pensadores como Junco, Guiza y Acevedo, el Doctor Atl y José Ángel Espinosa.
Nombres y héroes olvidados por el oficialismo y es que en México continua triunfando el republicanismo juarista y sus gobiernos sucesores.
La política y la cultura son propiamente juaristas, construidas por los vencedores, el mes patrio, el natalicio de Juárez, la celebración de la revolución mexicana, son imposiciones para someternos culturalmente al sistema.
En la cultura a través de libros, películas, televisión se siguen glorificando a Hidalgo, Juárez, la mal llamada independencia y la muerte del Segundo Imperio.
Los “héroes patrios” tienen monumentos, calles con sus nombres, libros dedicados a ellos, homenajes. Son símbolo de lo putrefacto que es el estado mexicano.
Estoy con los Vencidos, su lucha fue más gloriosa, sus ideales más altos, ellos representan al México que murió, todo lo que vino después fue la decadencia.
Ellos lucharon por una identidad que hoy ya solo es un recuerdo, por una Idea que ya no existe, este país que celebra su histérica independencia no es el mío, no me representa, me quedo con la Patria de los Vencidos.
En medio de celebraciones que incluyen mezcal barato (esa asquerosa bebida tomada por mirreyes y hipsters que ha tenido mucho auge últimamente), banderas republicanas hechas en China y el patrioterismo más estúpido para glorificar su México, yo recuerdo a los últimos buenos mexicanos, a Miramón y a los Vencidos, los que lucharon por un Ideal noble.
Uno siempre debe de estar del lado correcto no del vencedor, mantener siempre sus ideales y sus principios frente a toda la mierda de mundo.
Después de Juárez vinieron la oligarquía política más ruin, los peores mexicanos, líderes populacheros, caudillos bananeros, líderes sindicales oportunistas, una clase política ruin, escritores mediocres y oportunistas, actores y directores de cine encargados de mostrar las peores bajezas humanas. Todos dignos representantes del México liberal.
El último buen mexicano murió este año, se llamaba Salvador Borrego, gran intelectual y gran hombre de principios.
Los buenos mexicanos fueron traicionados, fusilados, exiliados, olvidados por la cultura y la política. Solo quedaron los hijos de puta.

Septiembre 2018

sábado, 9 de septiembre de 2017

La identidad mexicana



Por Fernando Trujillo

“Respeta la raza, la cultura y la identidad de todo pueblo. Al tuyo amalo”

Pedro Varela

En este mes conocido como “mes de la patria” de venta de banderas en cada puesto, de que el gobierno y la televisión hacen apología de un patriotioterismo artificial, de exclamar “¡Viva México!” como mantra, de vestir sombreros charros y embriagarse con tequila barato en las llamadas “fiestas patrias”—algo que puedes hacer cualquier fin de semana—mientras gritas “viva México” con una bandera hecha en China, es necesario revaluar lo que es la identidad mexicana o mejor dicho las identidades mexicanas.
Septiembre es pura mercadotecnia, la independencia se dio el 24 de agosto de 1821 con la firma de los Tratados de Córdoba entre Don Agustín de Iturbide y el virrey Juan O’Donoju y si vamos más atrás veremos que la verdadera independencia se dio cuando Hernán Cortes y los conquistadores liberaron a los pueblos indígenas del yugo de los tiranos aztecas.
¿Qué es la identidad mexicana?
Primero que nada en vez de hablar de una sola identidad mexicana deberíamos hablar de diversas identidades mexicanas, porque el territorio mexicano es tan diverso y cada uno de sus pueblos es tan diferente.
La idea de una única identidad mexicana es una creación centralista-federal para borrar toda la diversidad del territorio y mantenerlo sometido a la tiranía republicana. Una misma identidad para atraparlos a todos, emulando al Anillo Único de Sauron de la literatura de Tolkien.
En el contexto indígena, México no es un país azteca—como la historia oficial y el discurso patriotero nos imponen—existen diversos pueblos indígenas como los mayas, los zapotecas, los totonacas, los chichimecas y los tan odiados por la historia oficial tlaxtaltecas. La Corona Española entendió estas diferencias y por eso respeto la libertad y autonomía de los indígenas, cosa que la republica masónica nunca ha hecho.
Pero el territorio mexicano no es únicamente los pueblos indígenas, sino y sobre todo la herencia hispano-criolla y esta herencia es tan diversa que no se puede juntar en una misma idea de “identidad nacional”.
Esa idea de crear una única identidad nacional nació con la republica que a fuerza quiso crear una misma historia, una uniformidad y eliminar los elementos que son parte del alma hispana (la monarquía, la fe católica, etc.), creando una identidad artificial que nunca ha correspondido con los pueblos de México.
En realidad no existe tal cosa como la identidad mexicana, existen la identidad yucateca, la identidad regimontada, veracruzana, tapatía, chiapaneca, etc. Existen muchas identidades unidas por el elemento hispano-criollo como nuestra herencia.
Cada uno de estos pueblos tiene su propia idiosincrasia, sus propias tradiciones y raíces. Me explico, no es lo mismo la idiosincrasia del yucateco que la del regimontano o la del michoacano, si visitas cada uno de los estados veras que su gente, sus costumbres y formas de pensar son muy diferentes. Nos une el español y la herencia hispana pero en si somos muy diferentes unos de otros.
Una de las principales razones del estancamiento del país es debido a que estamos atados al gobierno capitalino, una ciudad cosmopolita y liberal que no respeta y somete la cultura y diversidad de otros estados.
La Corona Española entendió esta diversidad y los imperios de Iturbide y Maximiliano pero la república se encargó de acabar con la diversidad cultural.
Una vez independizado y derrocado el imperio de Iturbide, se impuso el sistema republicano, copia del yanqui pero totalmente mal hecho, la republica masónica conformada por burgueses que odiaban la herencia hispana y su diversidad se encargaron de crear divisiones artificiales de los estados y su ineptitud provoco la gran pérdida de la totalidad del territorio del norte a manos de Estados Unidos.
A la republica masónica no le interesaba tener pueblos orgullosos de su identidad y de su historia, así que mutilo al país creando estados artificiales y se encargó de crear una sola identidad basada en los valores republicanos.
Con el fin del imperio de Maximiliano, Juárez reafirma y hace más fuerte el sistema republicano y desde ahí se estableció una misma identidad (liberal y anti-tradicional), una misma historia oficial, un mismo sistema de gobierno. Todo ello artificial.

En el siglo XX la hegemonía cultural del cine, la televisión y la música se han encargado de crear y recrear una falsa identidad nacional.
Así el temprano cine mexicano impuso la imagen del charro, del mexicano cantor, pícaro y tramposo. La figura del charro es auténtico de Jalisco, es una expresión cultural propia de los tapatíos pero no de los otros pueblos. Pasa lo mismo con la música de mariachis que es propia de Jalisco, Colima y Michoacán, es música folklorica de esos estados pero a mí como yucateco y neoleonés no me representan.
Las figuras del charro y el mariachi son propiamente hispano-criollas y resulta una contradicción muy grande que sean parte de una identidad nacional artificial que ve a los españoles como invasores y genocidas.
Alrededor del mundo se asocia al mexicano con el charro y el mariachi, esta exportación ignora los trajes típicos de los otros estados y crea una falsa uniformidad.
Otra imagen de falsa identidad nacional es el pachuco, imagen importada por los chicanos de Estados Unidos, el pachuco es una figura relacionada a ambientes barriobajeros, criminales y marginales, el cine y la televisión se han encargado de hacer del pachuco otra cara de México a través de figuras como el cómico Tin Tan y la música de la Maldita Vecindad. Así tenemos la imagen del mexicano como pachuco, vendiendo drogas o regentando un burdel, si esa es la imagen que exportamos a todo el mundo.
Pero de todos los estereotipos e identidades artificiales la peor es la figura del chilango. Nombre con el que se conoce a los habitantes de la Ciudad de México, la hegemonía cultural han convertido al chilango en sinónimo de identidad nacional.
Bandas como Café Tacuba, Molotov y la antes mencionada Maldita Vecindad se han encargado de importar a todo el país (y al mundo) la imagen del chilango barriobajero, mal hablado, resentido socialmente, asociado con el aberrante lema de “el pueblo unido jamás será vencido”. Por su puesto la imagen del chilango es alguien perteneciente a la izquierda política, desarraigado de sus raíces hispano-europeas.
El cine mexicano (cada vez más sórdido y repulsivo) importa esta imagen, el chilango viviendo ya sea en su faceta de “naco” viviendo en barrios, delinquiendo, siendo oportunista y tramposo o en su faceta de “mirrey” drogándose en elegantes vecindarios, conduciendo autos lujosos y diciendo “wey” en cada línea, se han convertido en dos caras de la misma moneda, arquetipos decadentes de una identidad artificial cada vez más repulsiva.
La hegemonía cultural volvió al chilango símbolo de identidad nacional, esta imagen corresponde a la capital no a los otros pueblos de México.
La republica masónica ha creado una identidad única y artificial importada en la que el chilango es el mexicano ideal, Frida Kahlo y Diego Rivera son símbolo del mundo del arte, Benito Juárez y Pancho Villa son los héroes por excelencia y la música de Café Tacuba es nuestro máximo intérprete. Ídolos esquizofrénicos y mediocres para una identidad esquizofrénica y mediocre. Toda esta (anti) cultura no me representa.
Todos estos elementos mencionados son celebrados cada “mes patrio” como símbolos de la identidad mexicana, una identidad que resulta ser un monstruo de Frankenstein cultural.
Los pueblos que conforman México tienen cada uno su propia identidad, su propia cultura y tradiciones que no se acoplan a una única identidad, compartimos valores como la herencia europea y la fe católica, la hispanidad es tan diversa y en el entendimiento y respeto de esta diversidad puede haber un avance.
No somos un país chilango, no somos un país azteca, somos un territorio diverso con pueblos que poseen su propia alma e identidad.
Frida Kahlo comunista y feminista podrá representar a la muy liberal CDMX pero a mí no me representa, a mí me representan los Montejo los fundadores de la ciudad de Mérida y don Luis de Carvajal y de la Cueva fundador de la ciudad de Monterrey.
Si ha de haber una nueva independencia será la de los pueblos libres de México contra la tiranía neo-mexica de la capital, por el derecho y el respeto a su identidad.
Este septiembre no festejare ni los héroes ni la mercadotecnia republicana, en todo caso a los verdaderos libertadores: Hernán Cortes y Agustín de Iturbide, héroes y hombres de honor borrados por el federalismo de (su) la identidad nacional.

Septiembre 2017



martes, 4 de abril de 2017

Fascismo y la vanguardia artística



Por Fernando Trujillo

Los poetas y la guerra

Uno de los más grandes errores de los historiadores es señalar que el movimiento fascista nació de la derecha, del clero y la burguesía, es una distorsión que ha perdurado en la mente de la población. El fascismo nació de la izquierda, del movimiento obrero pero también nació de las trincheras y de la poesía.
Italia al igual que muchas otras naciones se sumaron al conflicto de la Primera Guerra, una confrontación que cambiaría la historia misma de la guerra y que inauguraría una nueva etapa de movilización total.
Las trincheras, el lodo, el movimiento, toda la técnica al servicio de la guerra, era moverse o morir, era disparar o que te disparen, toda una generación recibió su bautismo de fuego en aquella carnicería que cambio la historia.
En las tropas italianas un hombre se levanta, recita poemas glorificando el combate, a los soldados caídos, es el poeta Gabriele D’ Annunzio quien a sus casi sesenta años se enlista en las tropas buscando la acción, la guerra, es así como el poeta combatiría por tierra, por mar y por aire.
“D’Annunzio se había ubicado a finales del XIX en el nacionalismo y en el imperialismo que alternaba con poesías inflamadas (especialmente durante la guerra de Libia en 1910-12), lances de amor más o menos escandalosos y gestas militares heroicas (7). La experiencia bélica radicalizó sus convicciones nacionalistas y la cesión de Fiume a Yugoslavia pactada en la Conferencia de París de 1919, fue mucho más de lo que estaba dispuesto a soportar pasando a la acción y ocupando la ciudad. D’Annunzio no fue futurista, pero su comportamiento si influyó decididamente en el movimiento fundado por Marinetti y especialmente sus “gestos” fueron recogidos por los futuristas que los revalidaron e incorporaron a su poesía y a sus manifiestos. Algunos autores han destacado que D’Annunzio prodigaba gestos escénicos, dramáticos y espectaculares de los que luego Mussolini usó y abusó: “El culto a D’Annunzio fue el anunciador innegable del culto de que Mussolini intentaría rodearse”” (Mila, 2010)
Puedo afirmar sin equivocarme que D’Annunzio invento el rock décadas antes de que fuera concebido, sus gestos, su histrionismo, la forma en la que daba sus discursos y recitaba sus poemas, toda esa teatralidad, D’Annunzio fue el primer rockstar adelantándose décadas a David Bowie y Jim Morrison. Fiume fue un gran concierto, sus poemas y discursos en medio del sonido de las ametralladoras y el rugir de los cañones el rock estaba ahí inventado por el primer fascista y primer Duce de la historia.
Pero D’Annunzio no sería el único poeta en participar en aquella apocalíptica confrontación, Marinetti y los futuristas quienes años antes en el Manifiesto Futurista predicaran la guerra como única higiene por el mundo se enlistaron entusiasmados por la experiencia de la guerra, no todos regresaron pero el combate reafirmo las convicciones bélicas de Marinetti.
A diferencia del comunismo y el capitalismo que fue engendrado por economistas, el fascismo fue concebido por los poetas-solados, la guerra fue su bautismo de fuego, el camino de la acción, el anti-igualatarismo, el desprecio por el mundo democrático burgués y sobre todo una nueva cosmovisión revolucionaria.
Pese a que Marinetti y D’Annunzio tenían ideas idénticas ninguno de los dos se soportaba, por una parte Marinetti consideraba a D’Annunzio un “retrogrado” mientras que el otro consideraba al fundador del futurismo como “un exhibicionista”, posteriormente con la consolidación del fascismo ambos serian obligados a respetarse en público.

Los futuristas

Filipo Marinetti poeta con trayectoria funda en 1909 lo que sería el movimiento futurista al publicar en el diario Le Figaro el Manifiesto Futurista predicando toda una revolución, un rompimiento con el mundo tradicional literario, predicaba la guerra, la acción, la maquina frente a la poesía pacifista y amorosa.
Los poetas italianos de antaño rendían un culto a la mujer pero Marinetti al afirmar en su manifiesto un desprecio por la mujer sería un golpe a toda esa literatura amorosa, ahora la mujer ya no sería objeto de veneración, ahora sería la máquina, la artillería, el automóvil.
El futurismo quería una revolución total en el arte y se escribieron un manifiesto de la arquitectura futurista, de la música, de la escultura, etc.
A la locura futurista se unen Carra, Buzzi, Papinni, Apollinaire (quien también se integraría al surrealismo), intelectuales, pintores, escultores.
“El futurismo, de alguna forma, hereda la estética de la destrucción nietzscheana abanderada en Italia por el Simbolismo o el decadentismo de D´Annunzio (El triunfo de la muerte, 1894), habiendo quedado ya recogida por Marinetti en poemas tales como La conquista de las estrellas, Destrucción o el manifiesto fundacional. Sin embargo, si bien es cierto que coinciden con Nietzsche en ese aspecto destructivo, en absoluto comparten la visión de éste acerca del eterno retorno o la supervivencia de la clasicidad -lo que llevará a los futuristas a considerar al filósofo alemán, en más de una ocasión, como passatista– Esta circunstancia ambivalente se observa perfectamente si se repara en el destino de los héroes futuristas: “Los aviadores, los conductores de automóviles y los atletas son versiones modernas de los vencedores olímpicos y, al mismo tiempo, superhéroes débiles de la decadencia.(…) si “Mafarka el futurista”(1910) de Marinetti, se solaza todavía en la pasión africana que inspirara a D´Annunzio en la tragedia “More than love”(1906) y es hijo del superhéroe nietzscheano, no es fortuito que aquel rey africano se convierta de pronto en un “constructor de pájaros mecánicos”, de aeroplanos. Pero, al levantar el vuelo y pilotar estos pájaros, Mafarka, y con él el futurismo, regresa presto de África para zambullirse en la agitación urbana de la Italia más industrial. En la medida, pues, en que asume el papel de “constructor”, las hipótesis destructivas nietzscheanas se debilitan o son abandonadas en beneficio de las categorías bergsonianas de la intuición o del dinamismo universal.”” (Holda, 2009)
Al término de la guerra el futurismo se disgrega, varios de sus exponentes siguen otras vanguardias pero surge una segunda etapa en el movimiento liderado por Marinetti quienes se sumarian a la causa fascista.
Si bien el futurismo fue una vanguardia que se adhirió al fascismo en la Alemania hitleriana fue catalogado de arte degenerado y por lo tanto su obra prohibida, en este aspecto la Italia fascista tuvo una mayor libertad artística.
El futurismo fue una revolución artística total, con la llegada de la idea del fascismo empezó un arte revolucionario opuesto al arte masificado y burgués.
A diferencia del Tercer Reich a los futuristas no les interesaba pintar paisajes, arios musculosos desnudos ni recrear mitos del pasado ¡Ellos querían crear nuevos mitos!
No iban a pintar bosques sino automóviles, motocicletas, su poesía no sería para doncellas germánicas sino para una locomotora.
Luigi Russolo uno de sus más prominentes miembros fue un músico experimental, no le intereso crear una ópera decimonica sino nuevos sonidos, experimentar con el ruido, creo una máquina de ruidos que fue duramente criticada en su época.
“La música futurista no sólo partía meramente de la idea de un mundo moderno y nuevo llevado al pentagrama: era una cuestión estética enraizada en lo político. Había un objetivo prioritario: el ejercicio de la provocación como llamada al desorden, a la rotura de un molde considerado opresor.” (Bielsa, 2013)
Los experimentos de Russolo dieron como legado la música electrónica, la música industrial y el noise décadas más tarde.
Mario Sironi otro miembro de los futuristas fue uno de los muralistas que contaban con el favor del régimen, si bien abandono el futurismo para fundar el movimiento Novecento Sironi fue uno de los pintores más prolíficos de la vanguardia artística.
Si el arte heroico del Tercer Reich fue ascético y sobrio, el arte futurista fue una fiesta, fue ebriedad en el que se experimentó con la pintura, con el teatro, en el que se recrearon nuevas tendencias y en el que se revoluciono el arte.

Arte y fascismo

Pero los futuristas no fueron los únicos artistas del régimen, Papinni quien abandono el movimiento y se convirtió al catolicismo fue un intelectual que apoyo al régimen mientras que el norteamericano Ezra Pound poeta y activista político fue un defensor de la causa fascista. Pound tuvo su programa de radio “La Voz de Europa” denunciando la usura internacional, Pound también tuvo una rivalidad con Marinetti que también sería respetuosa, al grado que el poeta norteamericano le dedica uno de sus cantos pisanos.
El movimiento Novecento antes mencionado que pretendía dar un nuevo Renacimiento y fue liderado por Margherita Sarfatti poetisa y amante de Mussolini de quien escribiera una biografía.
El fascismo italiano tuvo una rica vanguardia artística, muy diversa entre varios estilos y tendencias. La Italia Fascista y la Alemania Nacional Socialista fueron los únicos regímenes en tener sus propias vanguardias artísticas, mientras que el Tercer Reich tuvo un arte enfocado en lo heroico, lo sano y sobre todo en la belleza del pueblo alemán, el arte italiano fue más diverso, no tuvo un mismo objetivo, sino que eran diferentes corrientes unidas por el mismo régimen político.
Ambos movimientos pese a sus diferencias querían una revolución total en el arte, querían un arte nuevo para un hombre nuevo, pero sobre todo querían una revuelta contra el aburguesamiento de las corrientes artísticas.
El culto al heroísmo, a la guerra, la crítica al pacifismo estaba presentes en ambas corrientes artísticas y solo la llegada y posterior perdida de la guerra abortaron todas las vanguardias.
Con la llegada de la Segunda Guerra y la entrada de Italia los artistas se suman a la confrontación, Pound habla en la radio denunciando la guerra como una iniciativa de los banqueros, Marinetti se suma a las tropas y combate en Rusia.
El triunfo de los aliados vendría también a ser el fin de la vanguardia artística fascista, Pound seria encarcelado, Papinni bajo sospecha, perseguido, Sarfatti exiliada de la vida pública. Poetas, intelectuales, pintores todos ellos perseguidos, fusilados, encarcelados por seguir la Gran Idea Europea.
Todo arte fascista fue suprimido, condenado al olvido, la época de un arte revolucionario termino y llego el arte impuesto por los yanquis a Europa.
Llego el arte para vender, el arte de masas, llego Warhol, llego el arte pop, llegaron nuevas corrientes artísticas fabricadas en Estados Unidos por la CIA y el Instituto Rockefeller, llego el arte posmoderno para vender.
Llegaron las latas de sopa, las pinturas de celebridades, llego el arte pacifista, el amor y la flores, los cientos de jóvenes burgueses estudiantes en escuelas de arte adoctrinados en el pacifismo, el feminismo, el arte para vender millones de dólares, los performances o el arte efímero pero ya no existía la revolución, ni el heroísmo ni los cantos a la guerra.
La historia de los vencedores nos quieren imponer la idea de que el fascismo fue puro militarismo sin ninguna sensibilidad artística, esa es la idea general que predomina en el mundo del arte.
La derecha y la burguesía definitivamente no engendraron al fascismo, fueron los poetas-soldados, fue el futurismo y su revolución anti-burguesa.
Actualmente ya no hay vanguardias sino modas, el arte posmoderno es un arte muerto, no solo carece de propósito sino también de cualquier matiz de revolución y renovación del mundo, está ahí para inflar el ego del artista.
El fascismo es hijo del futurismo y se puede considerar por sí mismo otra vanguardia artística. El tiempo de los poetas-soldados, de los futuristas, de los que viven peligrosamente paso y el paradigma actual solo predica el pacifismo, el conformismo y platicar sobre arte en un Starbucks.
No cabe duda de que durante los fascismos hubo un arte de vanguardia y revolución que nunca más volvió a haber.


Bibliografía

Mila, Ernesto (2010). Futurismo y Fascismo. Infokrisis. [En red] Recuperado de http://infokrisis.blogia.com/2010/121201-futurismo-y-fascismo.php

Holda, Gerlac (2009). El Futurismo italiano. Cultura Transvensal. [En red] Recuperado de https://culturatransversal.wordpress.com/2009/07/03/el-futurismo-italiano/

Erriguel, Adriano (2014). El tiempo de los sargentos y de los poetas. Gabriele D’Annunzio y los orígenes del fascismo. Cultura Transvensal. [En red] Recuperado de https://culturatransversal.wordpress.com/2014/01/12/el-tiempo-de-los-sargentos-y-de-los-poetas-gabriele-dannuzio-y-los-origenes-del-fascismo/#more-1648

 

Bielsa, José Antonio (2013). La Vanguardia Futurista y sus consecuencias en el siglo XX: El Futurismo musical, fundamentos, creadores e ideas (estudio). Escritos de José Antonio Bielsa. [En red] Recuperado de http://josbiarbi.blogspot.mx/2013/04/la-vanguardia-futurista-y-sus.html

 

 


Foto: Camisas negras de Mussolini de Enrico Prampolini, 1919





lunes, 27 de febrero de 2017

¿Es tradicionalista el fascismo?



Por Fernando Trujillo

La relación entre el tradicionalismo y el fascismo siempre ha sido ambigua, tanto sus seguidores como sus detractores han relacionado a los movimientos fascistas con la defensa del conservadurismo y las tradiciones de un pueblo, esto es verdadero pero no como muchos piensan.
Muchos movimientos nacionalistas en la actualidad toman las ideas de Evola y Guenon como estandarte frente a los valores globalizadores, así las ideas de revuelta contra el mundo moderno, la búsqueda de una espiritualidad ancestral frente al ateísmo posmoderno, los valores de virilidad, aristocracia guerrera y de un nuevo Imperio forman parte del ideario de muchos nacionalistas pero tanto Evola como Guenon nunca fueron parte de un movimiento fascista, el primero los critico duramente, Evola pese a su participación en el fascismo fue un duro crítico con muchas de sus ideas principales, los ataques de Evola iban hacia el racismo científico del Tercer Reich, el wagnerianismo (acusado de decadente), los movimientos de masas de ambos partidos y hacia la socialización fascitas de la Republica de Salo, en su momento Evola y sus seguidores han acusado a los nacionalismos de ser movimientos modernos.
En cierta manera no estaban equivocados, partamos antes que nada que el fascismo nace de la concepción estado-nación, idea que nació a partir de la revolución francesa y que destruyo la idea de reino y de monarquía absoluta que había regido Europa hasta el momento. Esta fue una de las principales críticas que Evola realizo en su momento, así los fascismos nacen de una idea secular y por lo tanto moderna.
Muchas de estas críticas son exploradas en el libro El fascismo visto desde la derecha donde Evola escribe contra las ideas raciales, el cesarismo y el populismo. Todas ellas ideas bases de los fascismos.
Mientras el fascismo italiano, el Tercer Reich y otros movimientos defendían la separación iglesia-estado (otra idea moderna por cierto), los únicos fascismos que tenían la religión como principal base fueron la Guardia de Hierro de Codreanu, el rexismo de Degrelle y el movimiento Ustacha de Pavelic. El primero era admirado por Evola que hasta conoció personalmente al capitán Codreanu en una visita a Rumania.
Por lo demás ni Mussolini ni Hitler fueron hombres estrictamente apegados a un tradicionalismo, el primero fue un ateo practicante que únicamente se convirtió al catolicismo por razones políticas, mientras que Hitler fue un católico devoto toda su vida y un defensor del cristianismo pero eso no le impidió ser un revolucionario, rechazo restaurar la monarquía Hohenzollern y las viejas ideas aristocráticas (una aristocracia aburguesada) siendo un gobernante para el pueblo, trayendo ideas innovadoras con las que pudo restaurar a su nación en solo cuatro años de gobierno.
El fascismo nunca fue tradicionalista per se, fue un movimiento que aposto por la juventud, la innovación, la técnica, la destrucción de un viejo mundo y la creación de un nuevo orden.

El fascismo como ideología nace después de la Primera Guerra, cuando los viejos imperios han sido desintegrados por las democracias vencedoras y en la Rusia zarista el comunismo triunfo, frente a un mundo en ruinas y la amenaza bolchevique comienza a gestarse grupos y movimientos que buscan crear un nuevo mundo y una defensa ante las ideas democráticas y comunistas.
En medio de este caos aparecen en Italia los que podríamos considerar los padres espirituales del fascismo; Gabriele D’Annunzio y Filipo Tommaso Marinetti.
Ninguno de ellos era un tradicionalista, ninguno añoraba una “época mejor”, ninguno buscaba recrear el viejo orden, ambos eran hombres que vieron hacia el futuro en lugar de añorar una época dorada.
Gabriele D’Annunzio, novelista reconocido, aventurero, aviador, poeta, mujeriego, dandy, a sus casi sesenta años peleo en la guerra, clamando poesías que engrandecían el heroísmo, la guerra total, la acción frente a la pasividad y la burguesía.
En 1919 D’Annunzio junto a los Arditi invadieron y tomaron la ciudad de Fiume, el régimen del poeta estableció una comunicación directa entre el pueblo y su líder a través de plebiscitos, el arte fue el fundamento del nuevo estado, los uniformes negros, el culto a la juventud y a la marcialidad, todo estaba ahí antes de Mussolini y Hitler.
Marinetti por otro lado fue el fundador del Futurismo, movimiento artístico que pregonaba la destrucción de lo viejo (las universidades, los museos, etc.), la velocidad, la técnica, la acción, la violencia y la guerra como única higiene por el mundo. El futurismo rechazo el arte paisajista, las viejas formas artísticas adoptando un tono caótico, figuras sin forma, una exaltación de la guerra y la máquina, fue una revuelta contra el viejo arte.
Si bien el futurismo fue catalogado como arte degenerado por el Tercer Reich muchos futuristas fueron adeptos del fascismo, de ese culto a la técnica y a la guerra, sobre todo rechazaron las viejas formas artísticas y de pensamiento.
Así tanto D’Annunzio como Marinetti rechazaron un viejo tradicionalismo decimonico por una nueva visión, avanzando hacia el futuro y sobre todo hacia la técnica.
Marinetti exclamaba: “Un auto de carreras con su capo adornado con grandes tubos parecidos a serpientes de aliento explosivo…...un automóvil rugiente que parece que corre sobre metralla es más bello que la Victoria de Samotracia”
El futurismo padre del fascismo no busco nunca una veneración por un pasado utópico, sino avanzar adelante, destruir lo viejo para renacer lo nuevo.
El fascismo siempre aposto por la técnica y la innovación, el culto a la tecnología y a la juventud son parte de su ideario. El Tercer Reich construyo grandes máquinas de guerra como la fuerza aérea de la Luftwaffe, además de construir el mejor auto del siglo XX: el Volkswagen.
Los fascismos si bien apostaron por lo nuevo no necesariamente odiaban las viejas tradiciones ni los valores de una nación, al contrario estos fueron su base, creando una síntesis entre la identidad nacional y lo nuevo.
Los valores de familia, honor, comunidad fueron una base de estos movimientos pero bajo una nueva óptica, un pueblo sin una familia y sin una fe se desmoronaría, por lo tanto los fascismos fueron una reconciliación entre los valores de la comunidad y la esencia fáustica de los movimientos fascistas.
La técnica fue puesta en favor de la comunidad, tanto para mejorar sus condiciones de vida como puestas en favor de defenderla de potencias extranjeras. La Primera Guerra fue el fin del viejo estilo de la guerra y comenzó con la guerra total, la movilización total, la unión entre la técnica y lo humano al servicio de la guerra, la creación del mejor armamento, la formación de máquinas de guerra al servicio de la comunidad.
Esta síntesis esta mejor expuesta en el libro Arqueofuturismo de Guillaume Faye, una síntesis entre los mejor del pasado y el presente para avanzar hacia adelante.
La veneración obsesiva por un pasado romántico resulta obsoleto, el querer un nuevo Medievo resulta absurdo y el rechazo absoluto a la tecnología un sinsentido. Gracias a los avances tecnológicos estoy escribiendo mis artículos a través una laptop, podemos descargar libros en PDF, tenemos formas de comunicarnos con personas con ideas similares a través del mundo.
Esto por supuesto no significa apoyar las ideologías posmodernas y ajenas a la comunidad, las modas productos del pensamiento posmoderno y contrario a los valores eternos no tienen nada que ver con la inventiva humana, con ese instinto por crear y conquistar, sino al contrario son su antítesis.
El que un montón de imbéciles le den un mal uso a la tecnología compartiendo videos estúpidos en redes sociales o subiendo compulsivamente a su Instagram sus fotos de lo que comieron ese día es la antítesis de la técnica. La tecnología es benéfica a la comunidad cuando está en las manos adecuadas.
Un ejemplo de esta antítesis de la tecnología la encontramos en Japón donde los avances tecnológicos están hechos para satisfacer los fetiches sexuales de un pueblo degenerado, creando robots y muñecas sexuales animadas.
Los valores eternos son los que deben conservarse, los que deben defenderse, los valores morales de una época determinada son los que deben superarse. Tal fue el camino que los fascismos tomaron.
¿Fue el fascismo tradicionalista? No lo fue, defiende las tradiciones que son el alma de un pueblo, los valores eternos pero no es un movimiento viejo sino una que se mantiene joven. Existe una distancia entre el pensamiento evoliano y el pensamiento fascista, si bien ambos tienen puntos en común son muy diferentes.
Tanto Evola como Guenon tomaron un camino muy diferente mientras que los fascismos no buscaron un nuevo Medievo, sino crear un Nuevo Orden opuesto a los valores globalizadores que en su momento comenzaron a gestarse (capitalismo-comunismo) y establecer este Orden de acuerdo a las Leyes Naturales.
El mundo en el siglo XXI es viejo, el viejo orden permanece en el poder, se necesita de esa juventud, de ese fuego y de ese espíritu futurista para destruirlo y crear un mundo nuevo que reconcilie la tecnología y lo nuevo con los valores eternos.

Febrero 2017



lunes, 6 de abril de 2015

Simo Hayha y la Guerra del Invierno



Por Fernando Trujillo

Hace unos meses que estuvo en cartelera la película American Sniper de Clint Eastwood que estuvo nominada a los premios Oscar y que dio mucho de qué hablar durante un buen tiempo. La mayor parte de las críticas no fueron a la historia en sí, fueron sobre la figura de Chris Kyle el francotirador más letal de la historia americana, los círculos pacifistas y progresistas acusaron a la película de hacer apología de un “asesino”, “racista”, “psicópata”, uno de ellos el egocéntrico y nauseabundo Michael Moore quien llamo a los francotiradores cobardes en su cuenta de twitter.
Si Chris Kyle exagero los hechos de sus hazañas, si solo buscaba fama o lo que sea esto no lo vamos a debatir porque no tiene caso hacerlo. Kyle posiblemente sea el francotirador más letal de Estados Unidos pero no del mundo, ese honor le pertenece a un finlandés.
Simo Hayha apodado “La Muerte Blanca” tiene algunos paralelismos con el famoso Kyle, ambos francotiradores, ambos letales, ambos lucharon en terrenos hostiles (el invierno y el desierto), la diferencia radica en que mientras que Kyle fue parte de una invasión Simo fue parte de la resistencia, un defensor de su país.
Simo Hayha nació un 17 de diciembre de 1905 en un pueblo agrícola de la región de Rautjarvi, situada entre la frontera de Finlandia y Rusia. Fue el segundo de ocho hijos de una familia campesina que se dedicaba a la caza, la ganadería y la pesca. De niño le gustaba jugar béisbol, la cacería y el tiro deportivo en la que sobresalió.
Dentro de la mentalidad moderna y la psicología existe la creencia que solo algún trauma infantil pueden hacer de un ser humano un asesino desalmado, un ser violento o en el caso de nuestro personaje un soldado, como si el instinto humano no importara pero lamento decirles que Hayha tuvo una infancia y adolescencia normal, no hubo ningún evento traumático ni ninguna patología temprana de la cual poder escribir análisis sensacionalistas.
Hayha no fue un psicópata, ni tuvo una infancia infeliz, como veremos en unos párrafos más fue un hombre que cumplió con su deber de defender la patria frente al enemigo.
En el año de 1939 mientras que Simo era miembro de la Guardia Blanca, comienza lo que se conocería como la Guerra del Invierno entre Finlandia y la Unión Soviética, un episodio desconocido por la mayoría pero también lleno de valentía y heroísmo.
Los soviéticos comienzan con su invasión siguiendo las ambiciones imperialistas de Stalin de extender el poderío comunista.
La Guerra del Invierno nos muestra la fuerza de voluntad, resistencia de un pueblo, de una comunidad pequeña frente a un enemigo más poderoso militarmente, más despiadado y con un arsenal más destructivo.
Esta historia derriba la mentira economista de que sin dinero no se puede hacer nada mientras que reafirma la teoría del manpower, del poder de los hombres, una comunidad pequeña pero con un pueblo sano, fuerte, de alta calidad genética puede hacer frente y derrotar a un enemigo más numeroso como sucedió en este caso.
Pese a ser un número inferior los finlandeses recurrieron al conocimiento de su terreno, a camuflarse en la nieve, ataques sorpresa. En este terreno se desempeñó Hayha como francotirador usando la mira de acero del propio rifle en lugar de la mira telescópica (ya que la luz solar se puede reflejar en el lente y señalar su ubicación), observando detenidamente a sus blancos, escogiendo cuidadosamente a su víctima, muchos militares ocultaban su rango por lo que Simo observaba a quien pudiera dar órdenes o se le diera un cierto respeto.
Sino usaba una variante finesa del fusil soviético Mosin Nagant aunque otras fuentes afirman que usaba el fusil Sako modelo 28-30.
Pronto entre las filas rusas comenzó a ser conocido como la Muerte Blanca debido a la letalidad de sus ataques, debido a las bajas que había entre sus tropas. En los tres meses que duró la guerra los finlandeses plantaron cara a un enemigo más numeroso llegando incluso a morir 8000 soviéticos durante la batalla conocida como el “Milagro de Kollaa”.
Durante los 105 días que duró la guerra Simo llego a acabar con las vidas de 505 soviéticos cifra oficial y hasta el momento insuperable aunque otras fuentes afirman que hubo más muertos.
Finalmente el día 6 de marzo de 1940 fue herido por una bala en el rostro dejándolo incapacitado por el resto de la guerra.
Finlandia pudo conservar su soberanía pero tuvo que ceder una parte de su territorio a la Unión Soviética como parte del acuerdo de paz.
Simo Hayha fue reconocido como héroe de guerra, Simo pasó sus días en los bosques con la cacería como pasatiempo sin buscar la fama por sus hazañas, solo vivir retirado en los bosques como cazador, murió en abril del 2001.
Los ambientes fríos dominados por la nieve, por un invierno hostil forman un tipo de hombre duro, inflexible consigo mismo y con los demás, un hombre ascético, de carácter sombrío, un superviviente nato, es en este tipo de climas donde hombres como Simo Hayha se forman. Por el contrario los ambientes tropicales, soleados forman un hombre diametralmente opuesto al anterior, un tipo de ser humano relajado, egoísta, materialista y débil de espíritu.
Fue esta dureza de espíritu, de carácter lo que llevo a los finlandeses a poder humillar al ejército soviético.
Como conclusión a este breve artículo podemos decir que Simo Hayha y los soldados finlandeses de ese periodo pertenecen a un ciclo heroico de carácter mítico que revivió en la época de los tanques y bombardeos, demostrando que la voluntad es más fuerte que el poder de la maquinaria más moderna.
Pertenecen a un mundo heroico que ya no existe alejado de este mundo tan viciado, Simo paso sus últimos días en los bosques como un héroe solitario y ascético, ajeno al sombrío mundo del siglo XXI.

Abril 2015