"Escribe con sangre y comprenderas que la sangre es espiritu"

Friederich Nietszche







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sábado, 20 de abril de 2019

Tres soñadores de la disidencia





Por Fernando Trujillo


Introducción

La literatura fantástica siempre ha sido criticada por ser escapista, y si lo es, el vivir en una época corrompida y cada vez más repugnante hace que nuestro ser se refugie en otros mundos, en otras realidades. Es un escape hacia épocas más bellas, a otros mundos lejos de la podredumbre de este occidente decadente.
Ante el horror del racionalismo moderno el espíritu busca gritar, busca huir y busca crear otras realidades lejos del mundo material.
La civilización occidental ha perdido sus mitos en pos de una falsa ilusión de progreso, desde la época de la Ilustración llego el racionalismo, el materialismo, el intelectualismo a imponerse como modelos de pensamiento. El hombre occidental fue perdiendo sus mitos y sus símbolos con ellos también perdió su alma. 
Los mitos quedaron desterrados al “pasado primitivo”, algo ajeno a la civilización industrial, algo que no tenía cabida en la sociedad moderna.
Diferentes poetas y escritores han expresado el horror del racionalismo, han buscado una manera de poder escapar a esta sociedad mecanizada y volver a los mitos.
La literatura fantástica y de terror hizo su aparición en el siglo XIX el siglo de las industrias, de las urbes, del legado de la Ilustración, como una reacción contra la perdida de los mitos. Esta tendencia la podemos ver en tres autores de culto que por desgracia el Sistema ha convertido en objetos de consumo, de un fandom desmedido en el que sus principales ideas se han perdido.
Hablo de los estadounidenses H.P Lovecraft y Robert E Howard y del británico J.R.R Tolkien. Tres autores, tres anglosajones, los tres fueron soñadores y los tres con su literatura marcaron a generaciones e influyeron en la historia de las letras. Hasta el día de hoy sus estilos, sus características han sido imitadas por muchos escritores fantásticos pero no sus ideas.
He escogido a estos tres autores por sus similitudes pero más que nada porque a pesar de sus diferencias los tres tenían ideas similares y un rechazo por el occidente decadente.

Tradición

Los tres autores sentían una profunda nostalgia por tiempos antiguos, ajenos a la decadencia de la civilización moderna. Los tres se sentía ajenos a la época que les tocó vivir, una época corrompida, regida por una burocracia y un sistema económico atroz, un occidente que había perdido su alma.
Lovecraft sentía un gran afecto por la época colonial, era un gran devoto de la cultura anglosajona y un estudioso de la historia de Nueva Inglaterra. Era un hombre que amaba su tierra y veía la guerra de independencia como una tontería que separo a la nación anglosajona. Lovecraft no se andaba con patriotismos tontos ni problemas fronterizos, no se consideraba un ciudadano americano sino un patriota anglosajón, para él lo importante no eran las nacionalidades artificiales sino la grandeza e importancia de la cultura anglosajona.
Lovecraft escribía en un inglés arcaico, escribía a mano pero por presión de su editor tenía que escribir a máquina algo que el odiaba. En su relato temprano “La Calle” profetiza el futuro de occidente devastado por la inmigración masiva.
Howard gran amigo por correspondencia de Lovecraft y escritor en la revista Weird Tales—que albergo a grandes genios del relato sobrenatural como Clark Ashton Smith y Fritz Leiber—era un hombre que se sentía ajeno a este mundo, hombre de carácter solitario y sombrío escribió relatos sobre barbaros de fuerza sobrehumana, mundos perdidos en el tiempo regidos por la espada y la hechicería. En los relatos de Howard no había lugar para la mediocridad, existía el bien y existía el mal, el primero representado por los barbaros mientras que el segundo representado por la magia y la civilización.
Howard creo muchas historias que van desde la aventura, el terror, el western pero de todos fue Conan de Cimmeria un bárbaro que se convierte en rey por su espada el que lo catapulto a la fama.
Uno de los ciclos más interesantes de Howard es el de “vidas pasadas” también llamado “Ciclo de Memoria Racial”, en esta serie de relatos hombres blancos viven atrapados en la civilización moderna, un determinado evento les hace recordar sus vidas pasadas en las que fueron barbaros, hombres aventureros viviendo en una época primitiva en donde el más fuerte predominaba pero también una época en donde predominaba el honor y la valentía, alejada de los valores de dinero y mediocridad de la civilización moderna.
Tolkien por otra parte fue un amante de la naturaleza, de los campos, de los árboles, era un hombre de profundas convicciones religiosas que amaba los libros y fumar pipa.
Algo que a mi parecer las películas de Peter Jackson y el fandom contemporáneo ignoran-convenientemente—es que su opus magna “El Señor de los Anillos” tiene como trasfondo la catolicidad tradicionalista. Tolkien era un devoto católico tradicionalista aunque les pese a muchos grupillos que lo quieren ver como un neopagano.
En la obra de Tolkien hay un enfrentamiento entre el bien y el mal, entre la tradición y la modernidad, esta modernidad está representada por Mordor con su industrialización, la destrucción de la naturaleza, la fealdad y brutalidad de los orcos y claro por el Anillo Único representación de la usura internacional.
Así los elfos con su sabiduría y belleza representarían a los ángeles mientras que los orcos con su fealdad y maldad representarían a las tinieblas.
A lo largo de la saga el protagonista Frodo lleva el Anillo Único con el fin de destruirlo, tendrá que soportar la tentación de apoderarse que el maligno objeto le ofrece, hay una lucha espiritual entre el protagonista y el espíritu de la tentación encarnado en el Anillo, de esta manera Frodo representaría a un mártir del cristianismo que tiene su propia cruz encarnado en este anillo.
En el mundo de Tolkien hay una primacía de la luz, de la tradición, del amor por la tierra, es la nostalgia que sienten los hobbits protagonistas por la Comarca, la nostalgia que tienen los elfos por su tierra primordial. La sangre tiene una importancia capital, no como algo meramente biológico sino que algo sagrado, en la que se encuentra la herencia y la memoria de los antepasados. Aragon quien está destinado a ser rey es heredero de las proezas de sus antepasados y también de los errores de su antepasado Isildur.





Aristocracia

En los tres autores se ve una defensa de la aristocracia entendiendo esta como el gobierno de los mejores. En cada una de sus obras podemos ver una apología a la elite, la aristocracia, la jerarquía y la caballería.
Lovecraft venia de un viejo linaje aristocrático, a pesar de que la fortuna familiar se había agotado y él vivía con pocos ingresos de sus cuentos aún mantenía esa dignidad y un porte aristocrático. Para Lovecraft la aristocracia estaba representada por los colonos anglosajones que construyeron Nueva Inglaterra, en sus cuentos ambientados en el siglo XX habla de viejos linajes ya en decadencia, corrompidos por rituales oscuros, mezcla de sangre y pactos demoniacos.
En su relato “La Sombra fuera del tiempo” describe a la Gran Raza una especie extraterrestre con una sociedad fascista, regida por una elite aristocrática y con prácticas eugenésicas. 
En la epopeya de Tolkien la aristocracia está representada por los reyes y caballeros que lideran la lucha contra el mal. Aragorn es el rey arquetípico, un hombre de nobles sentimientos que encabeza a los pueblos libres contra Sauron, le siguen Eowyn una valkiria arquetípica y Eomer sobrinos del rey Theoden.
Los aristócratas lo son de sangre y espíritu, hay una gran importancia en los valores de sangre y herencia que representan los pueblos de la Tierra Media, un mundo medieval en el que existe la jerarquía y el orden.
Su antítesis vendría siendo Saruman quien vendría a representar a la politiquería moderna, hábil manipulador Saruman levanta a los montañeses y pastores de Isengard contra la elite por derecho divino en una clara analogía del comunismo.
Howard tomaría un camino diferente al de Tolkien, para Howard la aristocracia era más espiritual que sanguínea, los barbaros eran la auténtica aristocracia, guerreros y conquistadores era la espada con la que imponían su propia ley.
Conan de Cimmeria y Kull de Atlántida legitimaron sus derechos como reyes al derrocar a las decadentes monarquías de Aquilonia y Valusia.



Modernidad

En los tres autores se puede ver un genuino rechazo a la decadencia de occidente, eso los llevo a crear sus propias realidades ajenas a la corrupción de la modernidad.
La Tierra Media de Tolkien es un mundo idealizado—razón por la que muchos que no entienden su pensamiento lo han criticado—en donde hay una tradición medieval, sociedades feudales regidas por una jerarquía de reyes y caballeros.
La modernidad está representada por los orcos, los nazgul—reyes parlamentarios y degenerados—las criaturas oscuras de Mordor, Gollum—el hombre occidental corrompido por el poder de la usura—y las entidades satánicas que representan al mal: Morgoth y Sauron. La Guerra del Anillo es una guerra entre la tradición y la modernidad, en el que al final la tradición se termina imponiendo.
Lovecraft es menos optimista que Tolkien, el cosmos descrito en sus relatos está lleno de horrores, de caos y de entidades alienígenas acechando en los rincones más oscuros del universo, esperando la destrucción de la especie humana.
Existen dos ciclos literarios en su obra, por un lado tenemos el Ciclo Onírico inspirado en la literatura de Lord Dunsany, un mundo puramente fantástico que sería un universo idealizado, alejado de la modernidad. Por otro lado (con un Lovecraft más maduro y pesimistas) tenemos lo que después de su muerte su pupilo August Derleth bautizaría como los Mitos de Cthulhu. Un cosmos situado en la civilización fáustica, con ciudades decadentes en donde no hay lugar para la belleza sino para el horror materialista.
La descripción que el autor hace de Arkham, Dunwich e Insmonth con sus calles en ruinas, sus habitantes corrompidos, el olor a sal y a putrefacción son un reflejo de la civilización corrompida, sin olvidarnos de la descripción que hace de la ciudad de Nueva York lejos del glamur que le dan otros escritores, Lovecraft la describe con ciclópeas edificaciones y un sentimiento de horror y opresión.
Muchos de los que leen a Lovecraft les gusta sus elementos terroríficos pero ignoran esa atmosfera fáustica de sus cuentos, la tragedia del hombre desarraigado.
A través de la literatura de terror Lovecraft describió el ocaso de la civilización occidental y por medio de su racismo profetizo la revuelta de los pueblos de color contra occidente. Lovecraft fue para el relato de terror lo que Spengler fue para la filosofía contemporánea.
Mientras que Tolkien y Lovecraft defendían la idea de civilización, Howard veía en la civilización algo artificial, un síntoma de la decadencia y la modernidad.
En la literatura de Howard hay un enfrentamiento entre el mundo bárbaro de carácter indo-europeo y el mundo civilizado. Bran Mark Morn jefe de los pictos enfrentándose a los romanos, Salomón Kane el aventurero puritano viajando libremente haciendo justicia por propia mano, son ejemplos de barbaros, hombres libres contra el Sistema. Los personajes de Howard son barbaros, hombres de gran fuerza física, vitalistas, libres, honorables que se enfrentan al mundo civilizado. Este concepto de barbaros contra un sistema opresor seria usado por Jack Donovan para su discurso “Los Nuevos Barbaros”.
Howard un heredero de la literatura de Jack London y Edgar Rice Burroughs, veía la civilización como una cárcel para el hombre blanco. El mundo bárbaro que describe es vitalista, libre, brutal y sangriento pero también más honesto y natural. El bárbaro celta y nórdico, el nómada indo-europeo explorando tierras hostiles y rescatando a doncellas de terribles peligros. Un hombre completamente opuesto al hombre civilizado.

La literatura como escape

Estos autores usaron la literatura como una forma de escape del mundo real, como un puente entre la mediocre realidad y el mundo del mito. Cada uno en sus letras busco una tradición que se había perdido.
La literatura de estos tres autores marca una disidencia con el mundo literario más racional y mecanizado, una rebelión contra la racionalización del espíritu humano. La literatura fantástica es escapista, es una forma de volver a conectarnos con esos mitos que se nos ha arrebatado.
Estos tres autores tienen referencias a símbolos, tradiciones, arquetipos y referencias a mitos indoeuropeos.
Algunos biógrafos de Lovecraft describen que la literatura era un modo de salir de su pesimismo y de sus ideas suicidas. Lo mismo podría decirse de Howard pero el término sucumbiendo al suicidio en el año de 1936. Murió a los treinta años dejando muchos relatos publicados y otros de forma póstuma. Lovecraft su amigo por correspondencia moriría un año después de cáncer.
Ninguno de los dos vivió para ver la muerte de la Gran Idea Europea en 1945 y el proceso de destrucción de occidente.
Tolkien por otra parte escribió el Hobbit como un cuento para sus hijos, a la mitad del relato sabía que el mundo que estaba escribiendo era más grande de lo que había pensado. Había descubierto el mundo del mito, ese pasaje escondido en el inconsciente colectivo lleno de símbolos y arquetipos.
Tolkien murió en 1973, a diferencia de Lovecraft y Howard el gozo del éxito literario de su obra. Para el momento en el que murió la civilización occidental se encontraba en un proceso de decadencia, habían aparecido los movimientos hippies, la popularización de las doctrinas new age, la juventud estaba más interesada en las drogas y en vivir el momento que en los mitos.
Actualmente los tres son objeto de culto entre los círculos literarios, los círculos geek, sus obras son objeto de consumo para hacer juegos de rol, películas, muñecos, comics pero entre todo este fandom se han perdido sus ideas.
El trasfondo spengleriano de Lovecraft ha sido olvidado, viéndolo como un escritor de cuentos de miedo, el catolicismo tradicionalista de Tolkien se ha perdido viéndolo como un escritor de fantasía e incluso como un profeta del neopaganismo más absurdo. La idea del bárbaro indo-europeo de Howard es ignorada, viéndolo de una forma superficial, como un escritor de aventuras.  El pensamiento de estos tres soñadores es incompatible con las ideas del mundo burgués.
Los relatos de Lovecraft han tenido tantas malas adaptaciones al cine agregando además sexo, gore, humor soez. La única serie que tiene el pesimismo y atmosfera de decadencia es a mi parecer True Detectives, serie policiaca de HBO que tiene influencias lovecraftianas.
Tolkien y Howard también ha tenido adaptaciones al cine, el primero en una película animada y en una trilogía fílmica que lo hizo objeto de consumo en las masas. El segundo tuvo una exitosa adaptación de Conan, que siendo buena no tiene la esencia de los relatos.
A pesar de todo, estos tres soñadores nos legaron una literatura rica y de una alta calidad literaria, imitados pero nunca igualados que podemos seguir disfrutando. Lovecraft, Howard y Tolkien fueron unos disidentes literarios, rompiendo con la así llamada “literatura seria” sus espíritus se rebelaron contra la modernidad, creando cosmovisiones y mitos para una época que ha perdido el suyo.

Septiembre 2014




Fuentes

Marshall, Matt “La Triada Pneumatica: Analisis de la obra y vida de H.P Lovecraft, Herman Hesse y Yukio Mishima”

Thule La Cultura de la Otra Europa “Edgar A. Poe y H.P Lovecraft”


 Publicado por primera vez en Filosofia Disidente: Tres soñadores de la disidencia

Ensayo incluido en el libro TOLKIEN: Redescubriendo el lenguaje del mito y la aventura en Editorial Eas Tolkien: redescubriendo el lenguaje del mito y la aventura



jueves, 13 de septiembre de 2018

Los buenos mexicanos





Por Fernando Trujillo

Los buenos mexicanos fueron los vencidos, tal vez en vez de llamarlos mexicanos debo llamarlos novohispanos porque ellos lucharon por un espíritu y Tradición Novohispana pero es una cuestión de términos que no profundizare ahora.
Nuestra historia oficial es una mentira escrita por los vencedores, ya ahonde en estos temas en artículos pasados y hay diferentes historiadores que han escrito sobre estos temas.
La celebración del así llamado “mes patrio” son una farsa que refuerzan el pensamiento oficialista y están hechas para siempre recordarnos cuál es la verdad, su distorsión de la verdad y nada más.
Todos los países, imperios, reinos, tribus tienen una fecha de caducidad y más los estados-iluministas de Iberoamérica, estados inestables y con falta de identidad desde su fundación hasta nuestros días.
Hubo buenos mexicanos pero estos fueron los vencidos, el primero sería Agustín de Iturbide, libertador de México y primer emperador, traicionado y fusilado por los suyos. Así es como inicio nuestro ya muerto país.
La muerte de Iturbide y el fin del breve primer imperio dio paso a una serie de golpes de estado, traiciones, guerras civiles y guerras con el exterior. Pero la muerte de México llego en 1867 con la derrota del Segundo Imperio.
México tuvo breves momentos de gloria, la guerra con los Estados Unidos fue uno de ellos cuando los políticos hacían tratos en secreto, los soldados peleaban en el frente sin saber que eran traicionados.
La gesta de los así llamados Niños Héroes pero la historia oficial solo recuerda a unos pocos escogidos, en Chapultepec lucho un mexicano ejemplar llamado Miguel Miramón y a su lado estuvo otro buen mexicano Manuel Arellano más tarde orador y artillero del Segundo Imperio.
La lucha lado al lado entre los ejércitos mexicanos y el Batallón de San Patricio en la Batalla de Monterrey, peleando por un principio más trascendente que una bandera.
Los buenos mexicanos fueron derrotados, los traidores se sentaron en la mesa con los invasores a hacer sus propios tratos.
Monterrey fue ocupada por los invasores que cometieron atrocidades con la población civil, asesinatos, torturas, violaciones, algo que más tarde practicarían con sus propios hermanos de sangre los Confederados años después.
En medio de la ocupación surgió la guerrilla en la que se destacó un neoleonés ejemplar Antonio Canales Rosillo, patriota regiomontano, bravo guerrero que acosaba las tropas norteamericanas y saqueando sus cargamentos. Canales fue apodado “el Zorro de Chaparral” y fue una posible inspiración para el personaje pulp del Zorro.
Las luchas que continuaron después antes del Segundo Imperio fue la lucha entre dos Cosmovisiones: el mexica Novohispano representado por Miguel Miramón y el México liberal, republicano representado por Juárez y sus aliados.
Miramón tuvo un breve periodo como presidente pero fue posiblemente el mejor presidente que tuvimos, lucho por una patria Novohispana, tradicionalista, soberana, lucho por hacer de un estado-iluminista un imperio.
Los años del Segundo Imperio fueron años gloriosos pero trágicos por el final que tuvieron, los buenos mexicanos como Tomas Mejia, Joaquín Miramón hermano de Miguel y general injustamente olvidado por la historia, el patriota neoleonés Santiago Vidaurri, el orador y artillero Manuel Arellano, el campechano Pedro Escudero y Echanove Ministro de Justicia del Emperador, el general Ramón Méndez, el general yucateco Francisco Cantón Rosado. Muchos nombres, muchos buenos mexicanos luchando por un ideal más allá de cualquier república.
El final del Imperio fue la muerte definitiva de México, los buenos patriotas fueron fusilados, asesinados, exiliados durante lo que quedo del juarismo. Vidaurri fusilado por Porfirio Díaz, Joaquín Miramón asesinado por el orejón y criminal de guerra Mariano Escobedo, el triunfo del juarismo es el triunfo republicano, masónico, la vil putrefacción que gangreno y destruyo todo lo bueno y noble que tuvo México.
Quedaron como “héroes patrios” los criminales, los peores seres humanos, la escoria más vil que pudo haber pisado esta tierra y hasta la fecha sus herederos continúan en el poder.
Porfirio Díaz fue un continuador del juarismo más vil, consolidando la oligarquía gobernante que y el sistema republicano, derrocado por un líder populachero llamado Madero que sumió al país en guerras civiles, traiciones y una escalada de violencia por el poder.
Los buenos mexicanos murieron en el Cerro de las Campanas, no obstante hubo algunos que todavía quedaron en pie más adelante, los Cristeros que lejos de ser patriotas pelearon por la Fe, un principio más elevado que cualquier estado, su enemigo Calles peleo por el México moderno, centralista, juarista. Fue una repetición de la lucha entre el Ideal Novohispano y la podredumbre republicana.
Durante los años veinte y treinta surgieron grupos y buenos hombres, los Camisas Doradas de Nicolás Rodríguez Carrasco, los Sinarquistas de Salvador Abascal, intelectuales y pensadores como Junco, Guiza y Acevedo, el Doctor Atl y José Ángel Espinosa.
Nombres y héroes olvidados por el oficialismo y es que en México continua triunfando el republicanismo juarista y sus gobiernos sucesores.
La política y la cultura son propiamente juaristas, construidas por los vencedores, el mes patrio, el natalicio de Juárez, la celebración de la revolución mexicana, son imposiciones para someternos culturalmente al sistema.
En la cultura a través de libros, películas, televisión se siguen glorificando a Hidalgo, Juárez, la mal llamada independencia y la muerte del Segundo Imperio.
Los “héroes patrios” tienen monumentos, calles con sus nombres, libros dedicados a ellos, homenajes. Son símbolo de lo putrefacto que es el estado mexicano.
Estoy con los Vencidos, su lucha fue más gloriosa, sus ideales más altos, ellos representan al México que murió, todo lo que vino después fue la decadencia.
Ellos lucharon por una identidad que hoy ya solo es un recuerdo, por una Idea que ya no existe, este país que celebra su histérica independencia no es el mío, no me representa, me quedo con la Patria de los Vencidos.
En medio de celebraciones que incluyen mezcal barato (esa asquerosa bebida tomada por mirreyes y hipsters que ha tenido mucho auge últimamente), banderas republicanas hechas en China y el patrioterismo más estúpido para glorificar su México, yo recuerdo a los últimos buenos mexicanos, a Miramón y a los Vencidos, los que lucharon por un Ideal noble.
Uno siempre debe de estar del lado correcto no del vencedor, mantener siempre sus ideales y sus principios frente a toda la mierda de mundo.
Después de Juárez vinieron la oligarquía política más ruin, los peores mexicanos, líderes populacheros, caudillos bananeros, líderes sindicales oportunistas, una clase política ruin, escritores mediocres y oportunistas, actores y directores de cine encargados de mostrar las peores bajezas humanas. Todos dignos representantes del México liberal.
El último buen mexicano murió este año, se llamaba Salvador Borrego, gran intelectual y gran hombre de principios.
Los buenos mexicanos fueron traicionados, fusilados, exiliados, olvidados por la cultura y la política. Solo quedaron los hijos de puta.

Septiembre 2018

sábado, 9 de septiembre de 2017

La identidad mexicana



Por Fernando Trujillo

“Respeta la raza, la cultura y la identidad de todo pueblo. Al tuyo amalo”

Pedro Varela

En este mes conocido como “mes de la patria” de venta de banderas en cada puesto, de que el gobierno y la televisión hacen apología de un patriotioterismo artificial, de exclamar “¡Viva México!” como mantra, de vestir sombreros charros y embriagarse con tequila barato en las llamadas “fiestas patrias”—algo que puedes hacer cualquier fin de semana—mientras gritas “viva México” con una bandera hecha en China, es necesario revaluar lo que es la identidad mexicana o mejor dicho las identidades mexicanas.
Septiembre es pura mercadotecnia, la independencia se dio el 24 de agosto de 1821 con la firma de los Tratados de Córdoba entre Don Agustín de Iturbide y el virrey Juan O’Donoju y si vamos más atrás veremos que la verdadera independencia se dio cuando Hernán Cortes y los conquistadores liberaron a los pueblos indígenas del yugo de los tiranos aztecas.
¿Qué es la identidad mexicana?
Primero que nada en vez de hablar de una sola identidad mexicana deberíamos hablar de diversas identidades mexicanas, porque el territorio mexicano es tan diverso y cada uno de sus pueblos es tan diferente.
La idea de una única identidad mexicana es una creación centralista-federal para borrar toda la diversidad del territorio y mantenerlo sometido a la tiranía republicana. Una misma identidad para atraparlos a todos, emulando al Anillo Único de Sauron de la literatura de Tolkien.
En el contexto indígena, México no es un país azteca—como la historia oficial y el discurso patriotero nos imponen—existen diversos pueblos indígenas como los mayas, los zapotecas, los totonacas, los chichimecas y los tan odiados por la historia oficial tlaxtaltecas. La Corona Española entendió estas diferencias y por eso respeto la libertad y autonomía de los indígenas, cosa que la republica masónica nunca ha hecho.
Pero el territorio mexicano no es únicamente los pueblos indígenas, sino y sobre todo la herencia hispano-criolla y esta herencia es tan diversa que no se puede juntar en una misma idea de “identidad nacional”.
Esa idea de crear una única identidad nacional nació con la republica que a fuerza quiso crear una misma historia, una uniformidad y eliminar los elementos que son parte del alma hispana (la monarquía, la fe católica, etc.), creando una identidad artificial que nunca ha correspondido con los pueblos de México.
En realidad no existe tal cosa como la identidad mexicana, existen la identidad yucateca, la identidad regimontada, veracruzana, tapatía, chiapaneca, etc. Existen muchas identidades unidas por el elemento hispano-criollo como nuestra herencia.
Cada uno de estos pueblos tiene su propia idiosincrasia, sus propias tradiciones y raíces. Me explico, no es lo mismo la idiosincrasia del yucateco que la del regimontano o la del michoacano, si visitas cada uno de los estados veras que su gente, sus costumbres y formas de pensar son muy diferentes. Nos une el español y la herencia hispana pero en si somos muy diferentes unos de otros.
Una de las principales razones del estancamiento del país es debido a que estamos atados al gobierno capitalino, una ciudad cosmopolita y liberal que no respeta y somete la cultura y diversidad de otros estados.
La Corona Española entendió esta diversidad y los imperios de Iturbide y Maximiliano pero la república se encargó de acabar con la diversidad cultural.
Una vez independizado y derrocado el imperio de Iturbide, se impuso el sistema republicano, copia del yanqui pero totalmente mal hecho, la republica masónica conformada por burgueses que odiaban la herencia hispana y su diversidad se encargaron de crear divisiones artificiales de los estados y su ineptitud provoco la gran pérdida de la totalidad del territorio del norte a manos de Estados Unidos.
A la republica masónica no le interesaba tener pueblos orgullosos de su identidad y de su historia, así que mutilo al país creando estados artificiales y se encargó de crear una sola identidad basada en los valores republicanos.
Con el fin del imperio de Maximiliano, Juárez reafirma y hace más fuerte el sistema republicano y desde ahí se estableció una misma identidad (liberal y anti-tradicional), una misma historia oficial, un mismo sistema de gobierno. Todo ello artificial.

En el siglo XX la hegemonía cultural del cine, la televisión y la música se han encargado de crear y recrear una falsa identidad nacional.
Así el temprano cine mexicano impuso la imagen del charro, del mexicano cantor, pícaro y tramposo. La figura del charro es auténtico de Jalisco, es una expresión cultural propia de los tapatíos pero no de los otros pueblos. Pasa lo mismo con la música de mariachis que es propia de Jalisco, Colima y Michoacán, es música folklorica de esos estados pero a mí como yucateco y neoleonés no me representan.
Las figuras del charro y el mariachi son propiamente hispano-criollas y resulta una contradicción muy grande que sean parte de una identidad nacional artificial que ve a los españoles como invasores y genocidas.
Alrededor del mundo se asocia al mexicano con el charro y el mariachi, esta exportación ignora los trajes típicos de los otros estados y crea una falsa uniformidad.
Otra imagen de falsa identidad nacional es el pachuco, imagen importada por los chicanos de Estados Unidos, el pachuco es una figura relacionada a ambientes barriobajeros, criminales y marginales, el cine y la televisión se han encargado de hacer del pachuco otra cara de México a través de figuras como el cómico Tin Tan y la música de la Maldita Vecindad. Así tenemos la imagen del mexicano como pachuco, vendiendo drogas o regentando un burdel, si esa es la imagen que exportamos a todo el mundo.
Pero de todos los estereotipos e identidades artificiales la peor es la figura del chilango. Nombre con el que se conoce a los habitantes de la Ciudad de México, la hegemonía cultural han convertido al chilango en sinónimo de identidad nacional.
Bandas como Café Tacuba, Molotov y la antes mencionada Maldita Vecindad se han encargado de importar a todo el país (y al mundo) la imagen del chilango barriobajero, mal hablado, resentido socialmente, asociado con el aberrante lema de “el pueblo unido jamás será vencido”. Por su puesto la imagen del chilango es alguien perteneciente a la izquierda política, desarraigado de sus raíces hispano-europeas.
El cine mexicano (cada vez más sórdido y repulsivo) importa esta imagen, el chilango viviendo ya sea en su faceta de “naco” viviendo en barrios, delinquiendo, siendo oportunista y tramposo o en su faceta de “mirrey” drogándose en elegantes vecindarios, conduciendo autos lujosos y diciendo “wey” en cada línea, se han convertido en dos caras de la misma moneda, arquetipos decadentes de una identidad artificial cada vez más repulsiva.
La hegemonía cultural volvió al chilango símbolo de identidad nacional, esta imagen corresponde a la capital no a los otros pueblos de México.
La republica masónica ha creado una identidad única y artificial importada en la que el chilango es el mexicano ideal, Frida Kahlo y Diego Rivera son símbolo del mundo del arte, Benito Juárez y Pancho Villa son los héroes por excelencia y la música de Café Tacuba es nuestro máximo intérprete. Ídolos esquizofrénicos y mediocres para una identidad esquizofrénica y mediocre. Toda esta (anti) cultura no me representa.
Todos estos elementos mencionados son celebrados cada “mes patrio” como símbolos de la identidad mexicana, una identidad que resulta ser un monstruo de Frankenstein cultural.
Los pueblos que conforman México tienen cada uno su propia identidad, su propia cultura y tradiciones que no se acoplan a una única identidad, compartimos valores como la herencia europea y la fe católica, la hispanidad es tan diversa y en el entendimiento y respeto de esta diversidad puede haber un avance.
No somos un país chilango, no somos un país azteca, somos un territorio diverso con pueblos que poseen su propia alma e identidad.
Frida Kahlo comunista y feminista podrá representar a la muy liberal CDMX pero a mí no me representa, a mí me representan los Montejo los fundadores de la ciudad de Mérida y don Luis de Carvajal y de la Cueva fundador de la ciudad de Monterrey.
Si ha de haber una nueva independencia será la de los pueblos libres de México contra la tiranía neo-mexica de la capital, por el derecho y el respeto a su identidad.
Este septiembre no festejare ni los héroes ni la mercadotecnia republicana, en todo caso a los verdaderos libertadores: Hernán Cortes y Agustín de Iturbide, héroes y hombres de honor borrados por el federalismo de (su) la identidad nacional.

Septiembre 2017



miércoles, 1 de febrero de 2017

La izquierda histérica y la izquierda nacional




Por Fernando Trujillo

El texto a continuación puede ser considerado una continuación de mis artículos anteriores Marxismo y Marxismo cultural y Perdieron y siempre van a perder publicados en este espacio el año pasado, recomiendo su lectura primero para poder comprender este. Aclarado esto podemos empezar.
El viernes veinte de enero durante la toma de protesta de Donald Trump como presidente de Estados Unidos se registraron protestas masivas, actos de violencia y una mega marcha feminista el fin de semana, no solo en USA sino en otras partes del así llamado primer mundo. Estas protestas y esta marcha estuvieron encabezadas por celebridades de Hollywood tales como Robert De Niro, Michael Moore y Mark Ruffalo, actrices y cantantes marcharon con pancartas, gorros rosas, la cantante Madonna en un discurso bromeo sobre poner una bomba en la Casa Blanca, todo por un berrinche de que no ganara la candidata que ellos querían.
Toda la fauna posmoderna estuvo ahí con sus cafés de Starbucks, subiendo sus fotos a Instagram, millenials acompañados de celebridades de televisión, la actriz Melissa Benoist de la serie Supergirl tenía una pancarta en la que retaba a Trump a sostenerle el coño, irónicamente cantantes como Madonna y Lady Gaga que en toda su carrera artística han degradado a la mujer como objeto sexual ahora enaltecían la causa del respeto a la mujer y contra el supuesto sexismo imperado en uno de los países más feministas del mundo.
De pronto el velo islámico, considerado hace algunos años por los liberales como símbolo de opresión de la mujer se volvió un símbolo de resistencia, la imagen de la recién fallecida Carrie Fisher como la Princesa Leia se volvió un símbolo de una resistencia pero ¿Resistencia a qué? Ah ya me acorde, a un hombre al que llaman “nuevo Hitler”, un hombre casado con una eslava y con una hija casada con un judío multimillonario.
A estas alturas ya no podemos hablar de izquierda propiamente, esta izquierda de caviar se han alejado del proletariado, de la clase trabajadora, está ocupada en buscar “espacios seguros” en Internet, en acusar todo lo que le desagrade de racismo, homofobia, misoginia, etc. La izquierda de caviar es un liberalismo cultural que se devora asi mismo, ahora en los colegios estadounidenses se ha prohibido la lectura del libro Matar a un ruiseñor (libro considerado hasta hace poco como una de las Biblias de los liberales americanos) por ser considerado racista.
Puedo decir como señale en mis anteriores artículos que existe una separación entre esta izquierda histérica conformada por millenials, feministas y celebridades de Hollywood y la izquierda política y nacionalista, ambas son diferentes entre sí y aunque la primera use símbolos y personajes de la segunda como emblemas, son antagónicas.

Un error muy común en el que muchos caen es asociar la izquierda al comunismo y la derecha al nacionalismo, Fascismo y Nacional Socialismo, cada uno de estos regímenes tuvo una parte de derecha y un sector de izquierda en lo político y económico.
Como explique en Marxismo y Marxismo cultural el Fascismo de Mussolini fue una superación al socialismo decimonico, pero posteriormente y con la toma del poder el Fascismo italiano sufriría un aburguesamiento al relacionarse con la derecha monárquica, un error que Mussolini más tarde lamento frente a su liberador Otto Skorzeny (dicho en sus memorias “Vive peligrosamente”), en el clímax de la guerra y el rescate del Duce se erige la Republica Social Italiana o Republica de Salo durante la cual se aplicó ese socialismo fascista puro, en este gobierno estuvieron el fascista Alessandro Pavolini y el antiguo fundador del partido comunista italiano Nicola Bombacci quienes aplicaron la verdadera esencia de un fascismo cercano a una izquierda nacionalista.
Muchos de los héroes de la izquierda histerica como Castro, el Che, Allende y Sandino tuvieron ideas opuestas a ellos, en el caso de este último, el líder nicaragüense ha sido usurpado y tergiversado por comunistas y liberales hispanos, el verdadero Sandino fue un católico ferviente, anticomunista y nacionalista.
Así mismo la revolución de Castro fue en un principio una revolución nacional para derrocar el gobierno decadente de Batista, lamentablemente Castro se pactó con el comunismo soviético y el gobierno norteamericano tergiversando el sentido de la revolución y volviéndose un satélite de la Unión Soviética.
Es irónico ver a los liberales admirando el castrismo cuando su gobierno encarcelo homosexuales, realizo abortos forzados y realizo ejecuciones de quienes quisieron desertar de la isla.
Salvador Allende figura venerada por los grupos de liberales y asociaciones de derechos humanos fue homofóbico, antisemita y racista, escribió una tesis llamada Higiene mental y delincuencia donde apoyaba la eugenesia y sostenía que la delincuencia era hereditaria. Esta tesis ha sido causa de espanto entre los liberales quienes niegan que la haya escrito o han sostenido que fue malinterpretada.
Es aquí donde se abre un camino y una diferencia entre el liberalismo cultural y la vieja izquierda.
En 1973 Salvador Allende con AKA 43 en mano peleo contra los militares golpistas hasta que se pegó un tiro a la cabeza mientras que en principios de 2017 los millenials lloran a través de su iphone por que no gano Hillary Clinton.
Este liberalismo cultural es solo una horda de niños caprichosos, estrellas de Hollywood, feministas y oligarcas que ignoran y desprecian a la clase obrera blanca (esa que es retratada en cine y televisión como rednecks).
Allende y los montoneros argentinos pese a todas las diferencias que se puedan tener por lo menos estaban del lado del pueblo, con sus errores y aciertos defendieron al proletariado mientras que Pinochet y Videla estaban del lado de las oligarquías, de Estados Unidos, de la burguesía. Los primeros eran representantes de una izquierda nacional mientras que los segundos eran representantes de la derecha yanqui.
Pinochet y Videla llevaron ejecuciones masivas que entre las víctimas se llevó al músico Víctor Jara y al argentino Héctor German Oesterheld guionista de tebeos y creador del Eternauta (un hito del comic hispanoamericano), después de que su familia fue ejecutada fue uno de los tantos desaparecidos de la dictadura de Videla.
Se debe decir que por lo menos Allende y los montoneros tenían valor, eran luchadores mientras que los millenials, hipsters y feministas que se encuentran dentro de las filas del liberalismo cultural solo hablan de “espacios seguros” en la red y de que las palabras les ofenden. Esta izquierda histérica o liberalismo cultural está financiado por corporaciones como Starbucks, celebridades, bancos y grandes oligarcas como George Soros, jamás serán o apoyaran al obrero.

El Nacional Socialismo alemán tuvo su ala izquierda conformada por los hermanos Strasser quienes representaron la parte más socialista y más violenta dentro del movimiento NS, posteriormente las diferencias con Hitler y su creciente deseo de rebelión los llevo a ser purgados del mismo en la Noche de los Cuchillos Largos.
Pero el Nacional Socialismo nunca fue de derecha (entendiéndose por derecha, esa derecha neoliberal y rancia), tampoco fue de esa izquierda asociada al comunismo sino de una genuina izquierda, si el Nacional Socialismo fue de izquierda y si no me creen pueden leer el texto del nacional socialista danés Povl Riis Knudsen quien escribió un ensayo llamado Nacional Socialismo, un Movimiento Izquierdista.
Dice Knudsen en su ensayo:

Mientras que el Marxismo comparte una filosofía igualitaria básica con el Antiguo Orden y se define como un movimiento materialista orientado a la mera redistribución de los bienes materiales, el Nacionalsocialismo procura construir un completo Nuevo Orden basado en el idealismo y en un respeto profundo por las leyes de la Naturaleza en todos los aspectos de la vida. Ésta, definitivamente, es la idea más revolucionaria de este siglo —¡y por ello bastante izquierdista!—, y ciertamente no es marxista. Comparado con el Nacionalsocialismo, el marxismo no es sino una idea pseudo-revolucionaria, inventada por el cristianismo y respaldada por la democracia liberal”

El Nacional Socialismo se separa del marxismo y el liberalismo para ser un concepto revolucionario y sobre todo constructor de un nuevo mundo sobre las cenizas del viejo.
Knudsen ve el Nacional Socialismo como una revuelta total contra el viejo orden y las ideas burguesas.
La izquierda histérica jamás aceptara las ideas fascistas y nacional socialistas, ellos son burgueses, son los chicos ricos que juegan a la revolución. Ellos están representados por los medios de comunicación, Hollywood, las grandes corporaciones, revistas, ellos jamás serán perseguidos ni ejecutados por sus ideas políticas. Irónicamente y bajo la premisa de Knudsen ¡Ellos representan a la derecha!
Solo hay dos bandos, una derecha y una izquierda, hace años fue entre el Fascismo contra el liberalismo, ha ido mutando, cambiando. La guerra ideológica que comenzó con la Segunda Guerra Mundial y ha continuado hasta entonces toma una nueva forma en el siglo XXI, las viejas nociones de derecha e izquierda son desechadas, la izquierda como la conocemos ha evolucionado a un liberalismo cultural, globalizador, incongruente y grotesco.
La lucha cultural es entre la globalización y el nacionalismo, un liberalismo cultural intolerante, cada vez más violento contra quienes se oponen e hipócrita frente a los movimientos nacionalistas.
El combate sigue y esta izquierda histérica por fin se ha quitado la máscara para revelar lo que siempre fue, un monstruo al servicio de la banca mundial y la globalización.


Febrero 2017

jueves, 19 de enero de 2017

Conan como símbolo de masculinidad



Por Fernando Trujillo

Conan el bárbaro personaje creado por Robert E Howard en el año de 1932 dentro de la revista pulp Weird Tales es la creación más famosa de su autor, tanto que después de la prematura muerte de Howard Conan continuo teniendo aventuras de la mano de autores como Sprague de Camp, Michael Moorcock y Roy Thomas quien lo introdujo al mundo de los tebeos de la mano de Marvel Comics.
Conan ha influido también en diversas historias, parodias, desde su creación ha pertenecido al panteón de héroes pulp y de la cultura pop actual.
Howard creo muchos grandes personajes como Kull de Valusia—barbaro anterior y prototipo de Conan—el puritano aventurero Solomon Kane, el líder picto Bran Mak Morn, bien este articulo puede titularse Kull como símbolo de masculinidad o algún otro personaje pero elegí a Conan por ser el más reconocido.
No es mi intención escribir un artículo relatando el origen y trayectoria del bárbaro cimerio, para eso están otros ensayos y libros muy interesantes, sino analizar al personaje como un símbolo de masculinidad dentro de un mundo posmoderno.
Los héroes viriles que poblaron las revistas pulp tales como Tarzan, Flash Gordon, Doc Savage y el antes mencionado Conan se han desvanecido, los héroes de la generación Tumblr son manginas, psicópatas como el Joker de Suicide Squad, los personajes trastornados de American Horror Story, prototipos de las nuevas masculinidades patrocinados por las feministas. Los héroes blancos y viriles ahora resultan “retrógrados” y “ofensivos”, reliquias de una época pasada recordada por las feministas y sus manginas como una época “oscura”.
El arquetipo heroico del hombre posmoderno es el geek, el hombre feministo, los superhéroes que luchan por los valores globalizadores de igualdad, democracia, multiculturalismo y feminismo como los Vengadores de la franquicia cinematográfica de Marvel, los superhéroes marginados y perdedores que luchan contra la normalidad y quieren imponer una igualdad forzada como los X-Men. Héroes posmodernos portadores de valores globalizadores.
Es por eso que Conan es un símbolo de masculinidad, existen otros ejemplos por supuesto pero vamos a centrarnos en el bárbaro cimerio.
Conan es un seguidor de Crom, un dios de la guerra de su tribu que no acepta plegarias sino lucha, que otorga valor al hombre al nacer y nada más, el hombre tiene que arreglárselas por sí mismo.
Así Conan vive de la guerra, no le debe nada a ningún dios, vive por la lucha, por el botín, las mujeres, el vino, es el hombre libre que ejerce su propia ley frente al mundo.
Conan no pelea por valores globalizadores como la igualdad, ha vivido en una época brutal donde solo la espada rige, todo lo que conoce es la lucha para sobrevivir a un mundo hostil.
El bárbaro es el hombre primordial, el que estuvo antes de la civilización y volverá cuando esta colapse, Conan no es el símbolo de un hombre de los años treinta sino que es un arquetipo que va más y más lejos, hasta el principio cuando no existían los grandes edificios, más lejos, cuando el hombre vivía y moría por la lucha, vivía en un terreno hostil y solo sobrevivía gracias a la lanza y la espada. No tenía nada más que su voluntad.
Generalmente cuando hablamos de masculinidad nos remontamos a la época de los cincuenta, los años treinta, si fue una buena época para el hombre pero la decadencia ya había comenzado en ese entonces, silenciosa pero estaba presente en el hombre occidental, la decadencia no llego de golpe sino que fue germinando en el hombre del siglo XX de forma silenciosa.
En la época en la que Howard escribió sus historias veía un hombre atado por la civilización burguesa, perdiendo su energía en trabajos mecanizados e inútiles, viviendo dentro de grandes ciudades sometido por hombres enclenques que tenían un título de estudios superior al de ellos.
En masculinidad era superior el proletariado que trabajaba en las fábricas que el burgués que vivía cómodamente, esto lo vio Jack London un antecesor de Howard y por eso se unió a la causa socialista, por eso escribió historias y ensayos reivindicando al proletariado blanco frente al capitalismo.  
Si, la decadencia del hombre había empezado desde mucho antes, por eso Howard escribió sobre épocas pretéritas, épocas anteriores a lo que conocemos como historia donde el hombre dotado de una férrea voluntad masculina podría ser libre y conquistador.
Conan es un símbolo de la masculinidad primordial, anterior a la civilización, el hombre pretérito portador de una virilidad incorrupta, superior que le permitió sobrevivir a un mundo hostil y frente a enemigos tan violentos como él.
En este sentido Conan es el símbolo de nuestros antepasados como barbaros, símbolo de la masculinidad primigenia que hemos olvidado.
Los jóvenes ahora buscan espacios seguros en Internet donde no hieran sus sentimientos, buscan como héroes a asesinos en serie, trastornados mentales, suicidas, geeks, drogadictos y perdedores con superpoderes.
Conan es la anti-tesis del superhéroe que todo lo consigue con sus poderes, Conan si quiere algo lo consigue con su espada, toma a las mujeres que quiere—hoy seria visto como un machista o un misógino—las seduce como un macho alfa, mata sin piedad a sus enemigos, sin pensar en los derechos humanos o en comprender sus sentimientos.
Por eso Conan es la anti-tesis del héroe posmoderno, Conan es el arquetipo del poder masculino, por eso la generación Tumblr que tanto ama lo vintage jamás tendrá a Conan como héroe. Porque representa todo lo que ellos temen y odian.
Necesitamos reivindicar a Conan como símbolo de todos los hombres, como un arquetipo heroico en un mundo en ruinas.
Necesitamos activar el arquetipo barbero para luchar contra el estado, para tener una vida libre, para pelear contra la invasión jihadista, contra las hordas antifascistas y cuando la civilización colapse, necesitamos ser Conan.
Leamos las historias de Howard, si tenemos hijos leámosles las historias de Conan, invitemos a jóvenes a acercarse al mundo creado por Robert Howard para que se involucren en su lectura, no digo que hagamos de Conan y los mitos de Howard algo mainstrem porque sería contraproducente pero sí que a los que estén a nuestro alrededor, familia (sobre todo jóvenes, niños y adolescentes) a leer la vitalista literatura de Bob Dos Pistolas (como cariñosamente lo llamaba su amigo Lovecraft) y alejarlo de las películas de superhéroes de Hollywood y de Tumblr, descubrirán un mundo fascinante.
Ya Jack Donovan en sus ensayos reivindico a Crom como una forma de espiritualidad masculina, por eso busquemos en Conan un símbolo de masculinidad sana dentro de una cultura plagada de basura.
Conan es el símbolo del hombre libre, aventurero, violento, el hombre que su espada es su ley y conquista, Conan es el símbolo del hombre antiguo y el hombre nuevo que vendrá cuando el mundo civilizado colapse.
Conan es la virilidad, está en todo hombre esperando a ser liberado.

Enero 2017



miércoles, 5 de octubre de 2016

El pesimismo de Lovecraft




Por Fernando Trujillo

Definir a Lovecraft como un escritor de terror es demasiado limitado, el genio lovecraftniano es tan grande como su obra y abarca desde la literatura fantástica hasta la filosofía y la ciencia.
Niño prodigio aprendió a leer a temprana edad, a la edad de quince años escribía en una revista científica y descubrió la existencia de Plutón. Hombre de gran intelecto escribió para revistas pulp hasta su muerte pero dentro de este género de revistas (calificado como de poca monta) llevo el terror a nuevas dimensiones.
La influencia de Lovecraft llega desde la literatura, el cine, la televisión, los tebeos, los videojuegos, no hay duda de que el mundo del terror le debe todo pero como señale, verlo como un escritor de cuentos de miedo es demasiado limitado. Por desgracia en nuestra época solo se ve como un escritor de terror con monstruos cósmicos, imágenes grotescas, seres extraños pero su trasfondo pesimista, su racismo científico, sus ideas filosóficas acerca del universo, la raza y la civilización occidental han sido obviamente ignorados desde sus lectores hasta por los escritores a los que ha influenciado y es que el pensamiento lovecraftiano es incómodo y totalmente opuesto a la mentalidad posmoderna.
Quien vea a H.P Lovecraft como alguien que escribió sobre monstruos con tentáculos y dioses antiguos es que no ha entendido absolutamente nada de su obra y ha ignorado la filosofía pesimista detrás de ella.
Lovecraft veía con disgusto la independencia de su país, el fin del periodo colonial al que tanto amo, testigo de la decadencia de la sociedad americana de su tiempo (que en esa época se comenzaba a gestar) desarrollo una misantropía y aversión por su época.
Alguna vez definí a Lovecraft como el Spengler del relato de terror, su visión pesimista sobre la decadencia de la civilización occidental y la tragedia del hombre blanco moderno lo hacen el equivalente al filósofo alemán.
En la narrativa lovecraftniana entramos en una atmosfera de ciudades decadentes, de barrios miserables poblados por personas de color con secretos y rituales extraños, antiguas familias nobles en decadencia habitando viejas mansiones y cuyo linaje esta corrompido por la endogamia o el mestizaje racial.
La Sombra sobre Insmouth es uno de los mejores ejemplos, uno de los cuentos más aterradores y descriptivos del genio de Providence, en este relato el pueblo de Insmouth ha pactado con los Profundos una raza maligna con apariencia de peces o sapos que se infiltran primero como amigos, casan a sus hijas con los hombres de cuya descendencia salen seres híbridos y repulsivos, poco a poco su infiltración van tomando control del pueblo hasta masacrar a la población autóctona y tomar el control, destruyendo el legado del hombre blanco y sustituyéndolo por el suyo ¿Suena familiar?
En la obra de Lovecraft vemos la decadencia y el fin de la civilización occidental a manos de seres alienígenas y pueblos extraños con costumbres macabras y supersticiosas alejadas de la razón y la ciencia (las dos creencias de Lovecraft).
El pesimismo de Lovecraft viene de ese inevitable destino para la civilización blanca, el tiempo devora las naciones, la decadencia las termina corrompiendo y son arrasadas por los pueblos de color más vigorosos pero ese pesimismo no viene solo de este saber trágico sino del destino del hombre en el universo.
Como un hombre de mentalidad científica uno de sus tempranos intereses fue la astronomía, el estudio del cosmos y la existencia humana, lo que lo llevo a desarrollar ideas pesimistas y trágicas alrededor del hombre y su relación con el cosmos. Lovecraft se alejó de los temas habituales del terror sobrenatural y lo llevo a un campo científico, en el que el progreso científico nos va llevando a un atavismo sin retorno, es en Lovecraft cuando el espacio exterior se convierte en un concepto infinito y aterrador para la mentalidad humana, las fronteras cósmicas, los seres alienígenas, dimensiones fuera que conviven con nuestro espacio tiempo Lovecraft aplica un cierto realismo científico en su narrativa que lleva al lector a descubrir que vive en un cosmos frio y hostil.
Es ahí donde nace el horror cósmico.
Si bien los precursores de este subgénero fueron Chambers con su Rey Amarillo y Arthur Machen, fue Lovecraft quien le dio un realismo más cercano al materialismo científico dándole una forma y creando incluso una escuela filosófica que superaría al género literario.
En sus cartas siempre se mostró como un frio escéptico, veía con desagrado la modernidad, el cine y la radio que veía como medios vulgares, se mostró partidario de la razón como base para una civilización superior.
Las concepciones religiosas y científicas le dan al hombre una vital importancia en el universo pero Lovecraft propone una concepción más oscura e incómoda. El universo es un lugar caótico, sin ningún dios y sin ningún sentido, si bien el universo que creo tiene sus propias deidades estas no son divinas o malignas sino que son entidades alienígenas a los que los seres humanos les dieron ese nombre, seres que lejos de cualquier etiqueta están más allá de las ideas de bien y mal y la existencia del hombre les es irrelevante.
El hombre es insignificante ante el universo, solo somos una partícula que no tiene mayor relevancia dentro de un frio cosmos, no hay ningún plan cósmico, todo lo que es el bien, los sentimientos, el mal, la moral solo eran ficciones victorianas (como el mismo las califico).
Tal vez toda esta concepción está representada en Azathot la deidad suprema del universo lovecraftiano un monstruoso caos nuclear ciego e idiota condenado a un sueño eterno. Estamos encerrados en un universo ciego y mecanizado en el que todo lo destruido vuelve a la nada y de la nada viene todo.
Vivimos una existencia sin propósito, en un universo caótico y totalmente indiferente de la existencia humana, todo lo que hemos creado, todas nuestras ideas al final serán arrasadas por el tiempo y olvidadas.
Todas estas ideas optimistas del hombre como un ser superior eran solo ficciones para no ver el horror de un cosmos indiferente y sin ningún sentido. No hay nada de grande en la existencia del hombre más que su propia percepción de sí mismo (el egoísmo) pero fuera de eso somos criaturas insignificantes.
Estas ideas son chocantes para la gente, esta filosofía contrasta con nuestra manera de pensar y es que es mejor pensar que somos algo más grande que nosotros mismos a pensar que somos insignificantes.
Por eso los libros de Paulo Coehlo, Alejandro Jodorowsky, Jorge Bucay y hasta Carlos Cuauhtémoc Sánchez son best-sellers, porque le dicen a sus lectores que ellos son importantes para el universo, la vida (denle el nombre que quieran), que si son optimistas les pasaran cosas buenas, que el universo conspira a su favor y toda esa basura buenrollista que sirve para vender basura.
La esencia de la literatura lovecraftniana es trágica, se vive en un universo de horrores cósmicos, frio y para no caer en la locura inventamos conceptos morales, vivimos en la ignorancia de estos conceptos que nos dan una seguridad.
Ningún escritor de terror, ninguno de sus seguidores posteriores ha logrado capturar todo ese trasfondo, tal vez el único que logro hacerlo haya sido Thomas Ligotti con sus cuentos pesimistas y su visión oscura de la existencia.
La primera temporada de la serie True Detectives inspirada en la mitología lovecraftiana ha sido la única de esta tendencia en capturar toda la atmosfera pesimista y trágica creando escenarios lúgubres, decadentes con hombres blancos en decadencia moral y espiritual dominados por los instintos más bestiales.
Todas estas ideas filosóficas son chocantes con nuestra época, el pesimismo es síntoma de madurez mientras que el optimismo es un síntoma infantil y nuestra sociedad está hundida en un burdo optimismo, la gente posmoderna cree que es la “mejor generación de la historia”, el hastag #Lovewins inunda las redes sociales, creemos que el mundo se está haciendo un lugar más tolerante, amigable y sensible y que estamos llegando a una utopía pacifista pero solo somos una civilización que se ha hundido en el infantilismo.
El amor tan celebrado por los progres es un concepto demasiado humano, la tolerancia nos está llevando a la invasión y la sumisión, nuestro pacifismo está llevando la civilización a su inevitable y desastroso final, en este mundo los pesimistas son los verdaderos rebeldes.
La literatura de Lovecraft es ajena a toda esta sociedad y es por eso que el público moderno solo se fijó en los elementos superficiales, los explota como modo de consumo desterrando sus ideas al olvido.
La verdad es que el mundo moderno no se parece a una utopía optimista y está más cercana a la pesadilla lovecraftniana.


Octubre 2016