"Escribe con sangre y comprenderas que la sangre es espiritu"

Friederich Nietszche







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jueves, 13 de septiembre de 2018

Los buenos mexicanos





Por Fernando Trujillo

Los buenos mexicanos fueron los vencidos, tal vez en vez de llamarlos mexicanos debo llamarlos novohispanos porque ellos lucharon por un espíritu y Tradición Novohispana pero es una cuestión de términos que no profundizare ahora.
Nuestra historia oficial es una mentira escrita por los vencedores, ya ahonde en estos temas en artículos pasados y hay diferentes historiadores que han escrito sobre estos temas.
La celebración del así llamado “mes patrio” son una farsa que refuerzan el pensamiento oficialista y están hechas para siempre recordarnos cuál es la verdad, su distorsión de la verdad y nada más.
Todos los países, imperios, reinos, tribus tienen una fecha de caducidad y más los estados-iluministas de Iberoamérica, estados inestables y con falta de identidad desde su fundación hasta nuestros días.
Hubo buenos mexicanos pero estos fueron los vencidos, el primero sería Agustín de Iturbide, libertador de México y primer emperador, traicionado y fusilado por los suyos. Así es como inicio nuestro ya muerto país.
La muerte de Iturbide y el fin del breve primer imperio dio paso a una serie de golpes de estado, traiciones, guerras civiles y guerras con el exterior. Pero la muerte de México llego en 1867 con la derrota del Segundo Imperio.
México tuvo breves momentos de gloria, la guerra con los Estados Unidos fue uno de ellos cuando los políticos hacían tratos en secreto, los soldados peleaban en el frente sin saber que eran traicionados.
La gesta de los así llamados Niños Héroes pero la historia oficial solo recuerda a unos pocos escogidos, en Chapultepec lucho un mexicano ejemplar llamado Miguel Miramón y a su lado estuvo otro buen mexicano Manuel Arellano más tarde orador y artillero del Segundo Imperio.
La lucha lado al lado entre los ejércitos mexicanos y el Batallón de San Patricio en la Batalla de Monterrey, peleando por un principio más trascendente que una bandera.
Los buenos mexicanos fueron derrotados, los traidores se sentaron en la mesa con los invasores a hacer sus propios tratos.
Monterrey fue ocupada por los invasores que cometieron atrocidades con la población civil, asesinatos, torturas, violaciones, algo que más tarde practicarían con sus propios hermanos de sangre los Confederados años después.
En medio de la ocupación surgió la guerrilla en la que se destacó un neoleonés ejemplar Antonio Canales Rosillo, patriota regiomontano, bravo guerrero que acosaba las tropas norteamericanas y saqueando sus cargamentos. Canales fue apodado “el Zorro de Chaparral” y fue una posible inspiración para el personaje pulp del Zorro.
Las luchas que continuaron después antes del Segundo Imperio fue la lucha entre dos Cosmovisiones: el mexica Novohispano representado por Miguel Miramón y el México liberal, republicano representado por Juárez y sus aliados.
Miramón tuvo un breve periodo como presidente pero fue posiblemente el mejor presidente que tuvimos, lucho por una patria Novohispana, tradicionalista, soberana, lucho por hacer de un estado-iluminista un imperio.
Los años del Segundo Imperio fueron años gloriosos pero trágicos por el final que tuvieron, los buenos mexicanos como Tomas Mejia, Joaquín Miramón hermano de Miguel y general injustamente olvidado por la historia, el patriota neoleonés Santiago Vidaurri, el orador y artillero Manuel Arellano, el campechano Pedro Escudero y Echanove Ministro de Justicia del Emperador, el general Ramón Méndez, el general yucateco Francisco Cantón Rosado. Muchos nombres, muchos buenos mexicanos luchando por un ideal más allá de cualquier república.
El final del Imperio fue la muerte definitiva de México, los buenos patriotas fueron fusilados, asesinados, exiliados durante lo que quedo del juarismo. Vidaurri fusilado por Porfirio Díaz, Joaquín Miramón asesinado por el orejón y criminal de guerra Mariano Escobedo, el triunfo del juarismo es el triunfo republicano, masónico, la vil putrefacción que gangreno y destruyo todo lo bueno y noble que tuvo México.
Quedaron como “héroes patrios” los criminales, los peores seres humanos, la escoria más vil que pudo haber pisado esta tierra y hasta la fecha sus herederos continúan en el poder.
Porfirio Díaz fue un continuador del juarismo más vil, consolidando la oligarquía gobernante que y el sistema republicano, derrocado por un líder populachero llamado Madero que sumió al país en guerras civiles, traiciones y una escalada de violencia por el poder.
Los buenos mexicanos murieron en el Cerro de las Campanas, no obstante hubo algunos que todavía quedaron en pie más adelante, los Cristeros que lejos de ser patriotas pelearon por la Fe, un principio más elevado que cualquier estado, su enemigo Calles peleo por el México moderno, centralista, juarista. Fue una repetición de la lucha entre el Ideal Novohispano y la podredumbre republicana.
Durante los años veinte y treinta surgieron grupos y buenos hombres, los Camisas Doradas de Nicolás Rodríguez Carrasco, los Sinarquistas de Salvador Abascal, intelectuales y pensadores como Junco, Guiza y Acevedo, el Doctor Atl y José Ángel Espinosa.
Nombres y héroes olvidados por el oficialismo y es que en México continua triunfando el republicanismo juarista y sus gobiernos sucesores.
La política y la cultura son propiamente juaristas, construidas por los vencedores, el mes patrio, el natalicio de Juárez, la celebración de la revolución mexicana, son imposiciones para someternos culturalmente al sistema.
En la cultura a través de libros, películas, televisión se siguen glorificando a Hidalgo, Juárez, la mal llamada independencia y la muerte del Segundo Imperio.
Los “héroes patrios” tienen monumentos, calles con sus nombres, libros dedicados a ellos, homenajes. Son símbolo de lo putrefacto que es el estado mexicano.
Estoy con los Vencidos, su lucha fue más gloriosa, sus ideales más altos, ellos representan al México que murió, todo lo que vino después fue la decadencia.
Ellos lucharon por una identidad que hoy ya solo es un recuerdo, por una Idea que ya no existe, este país que celebra su histérica independencia no es el mío, no me representa, me quedo con la Patria de los Vencidos.
En medio de celebraciones que incluyen mezcal barato (esa asquerosa bebida tomada por mirreyes y hipsters que ha tenido mucho auge últimamente), banderas republicanas hechas en China y el patrioterismo más estúpido para glorificar su México, yo recuerdo a los últimos buenos mexicanos, a Miramón y a los Vencidos, los que lucharon por un Ideal noble.
Uno siempre debe de estar del lado correcto no del vencedor, mantener siempre sus ideales y sus principios frente a toda la mierda de mundo.
Después de Juárez vinieron la oligarquía política más ruin, los peores mexicanos, líderes populacheros, caudillos bananeros, líderes sindicales oportunistas, una clase política ruin, escritores mediocres y oportunistas, actores y directores de cine encargados de mostrar las peores bajezas humanas. Todos dignos representantes del México liberal.
El último buen mexicano murió este año, se llamaba Salvador Borrego, gran intelectual y gran hombre de principios.
Los buenos mexicanos fueron traicionados, fusilados, exiliados, olvidados por la cultura y la política. Solo quedaron los hijos de puta.

Septiembre 2018

viernes, 16 de marzo de 2018

El sentido de tribu




Por Fernando Trujillo

Los seres humanos somos una especie tribal, esta es una verdad universal y no está sujeta a debate. Acéptalo o niégalo.
Nos reunimos en grupos (manadas) con intereses en común, nos unimos con otros de acuerdo a nuestras características compartidas, misma raza, misma religión, mismos intereses y afinidades y esto no es exclusivo de la especie humana.
Los animales se congregan en manadas donde un macho alfa es el que tiene la posición de líder de la misma, marcan su territorio, cazan juntos y pelean juntos. El sentido de la tribu es parte del Orden Natural.
Trazamos nuestro territorio creando fronteras, cuidando de nuestras mujeres y educando a nuestros hijos de acuerdo a nuestros valores. Esto es tribu.
Los seres humanos se han congregado en tribus, clanes, manadas desde la prehistoria, antes de ir avanzando hasta la civilización, los romanos se juntaban en clanes antes de convertirse en una civilización y posteriormente en un Imperio.
Este sentido de tribu permanece con nosotros a pesar de haber evolucionado a civilización, pero cuando se pierde es cuando comienza la decadencia y muerte de un pueblo.
El sentido de tribu no implica permanecer como una tribu, viviendo en las cavernas o en chozas, implica evolucionar en su forma externa pero manteniendo este tribalismo en su forma interior.
Volviendo a los romanos cuando alcanzaron el grado de civilización, seguían manteniendo su sentido de tribu en su mentalidad romana, tenían una casta dirigente conformada por los suyos, un pueblo conformado por su gente, los valores y espíritu de la tribu continuaron con ellos y eso hizo de Roma la potencia imperial que conocemos.
Cuando los romanos comenzaron a aceptar dioses ajenos a su Cosmovisión, cuando dejaron entrar extraños a su pueblo, cuando abrieron las puertas a los barbaros en un intento por integrarlos fue cuando empezó su ruina y posterior caída.
El antagonismo de la tribu es la sociedad abierta, término acuñado por el filósofo (y enemigo del tribalismo) Karl Popper y que es el modelo que predomina en el mundo occidental de hoy.
En The Open Society and its Enemies, Volumen 1 Popper explica que los enemigos de la sociedad abierta son el tribalismo, la autarquía (el no depender del comercio), el anti.humanismo y anti-universalismo, esos términos lo uso como una condena a Esparta pero es también para cualquier sociedad cerrada que mantiene su sentido de tribu.
Tribu y sociedad abierta son conceptos irreconciliables, mientras que la tribu es natural, la sociedad abierta es anti-natural, la tribu es exclusiva, en las sociedades abiertas todos son bienvenidos (como ejemplo el nefasto lema “refugees welcome”), en la tribu dirigen los mejores, en la sociedad abierta todos votan por un candidato de la tribu política, en la tribu impera la unidad de sus componentes, en la sociedad abierta impera el individualismo, el “cada quien hace de su vida lo que quiere”, el “vive y deja vivir”, impera el egoísmo y la falta de lealtad a los tuyos, la tribu permanece cerrada a los extranjeros, en la sociedad abierta se les da la bienvenida, no hay discriminación ni desconfianza que les permita hacer una selección adecuada, entran grupos humanos antagónicos a los valores del pueblo nativo, criminales y yihadistas.
Cuando un pueblo pierde su sentido de tribu entonces se vuelve una sociedad abierta, tal como le paso a la Roma decadente y tal como sucede en la Europa occidental de hoy.

Todo es tribu.
Tus amigos y tu son una tribu, los policías son una tribu, el gobierno es una tribu, los grupos criminales son una tribu, los partidos políticos son una tribu, tu centro de trabajo es una tribu, somos una especie que selecciona y se siente afín con los suyos, en las grandes ciudades nos congregamos en grupos separados que comparten afinidades en común.
El mundo occidental ha perdido esa noción natural, no hay tribu, no hay lealtad entre los suyos, las fronteras están abiertas, los valores son llamados “construcciones sociales” pero para la mala suerte del progresista occidental los yihadistas que entran a su tierra, los africanos y las bandas delictivas como los mara salvatruchas tienen ese sentido de tribu, ellos son leales con los suyos y con sus valores, ellos saben que el mundo blanco es solo territorio de conquista, ellos ven al hombre blanco como alguien a quien asesinar y violar a sus mujeres.
La tribu es una verdad natural, los actuales estados son regidos por una tribu llamada clase política, esta clase política tiene todas las características del tribalismo: es cerrada a los otros, es unida, tienen afinidades en común, son un colectivo que rige sobre todo un país y actuando de acuerdo a sus intereses.
La tribu política dirige sobre un pueblo pero este pueblo no es una tribu, sino varias tribus, dejémoslo claro en un país como México con ciento veinte millones de habitantes no los vas a unir en una sola tribu porque son grupos con diferencias culturales y diferentes afinidades que nunca se van a unir. Es imposible.
Pasa lo mismo en grandes países como Estados Unidos, Inglaterra, Francia y así en todo el mundo occidental. La tribu política solo le interesa ejercer el poder por medio del estado, su modelo es la sociedad abierta, ellos permanecen cerrados pero tienen una sociedad caótica y multicultural que depende de ellos.
El estado, la tribu política son el Imperio de la Nada, enemigos de todo sentido de tribu, de la identidad de los pueblos, de los hombres libres, por lo tanto tus enemigos.
En la sociedad abierta los hombres no han olvidado este sentido del tribu, consciente o inconscientemente forman sus propias manadas y alianzas, en la actualidad y con todos los problemas que el multiculturalismo ha traído ese sentido ha cobrado una vital relevancia entre personas del pueblo que saben que votar no va a cambiar nada, que su cultura y sus valores están bajo asedio en complicidad con la tribu política.
Grupos de survivalistas en países como Estados Unidos, en Sudáfrica donde la tribu política constantemente amenaza a los granjeros blancos estos se reúnen en comunidades aisladas como Orania, se entrenan para una futura guerra civil contra la población negra. Colectivos identitarios surgen con el fin de preservar su cultura e identidad frente a la globalización.
No se trata de salvar un país, no vas a hacerlo porque la mayoría no quieren ser salvados ni quieren ser algo mejor, sino continuar en la misma podredumbre, las actuales patrias solo mantienen unidos a sus habitantes por intereses económicos y patrióticos en común pero ya no te representan ni tu identidad ni tus valores. En medio del estado estamos solos.
En el caso de México está unido por una historia oficial, una bandera, un himno y un gobierno en común pero que solo representa a los habitantes del centro del país, no representa a los otros pueblos como neoleoneses, yucatecos y veracruzanos.
México significa “ombligo de la luna” y era el nombre con el que se les llamaba a los mexicas, los habitantes del centro del país. No pertenezco al estado de México ni al centro por lo que su historia oficial y su cultura aritificial no me representan.
Cuando no te sientes identificado con la mayoría de un país eso significa que este ya no es tu país, ya no.

Marzo 2018

Foto: Miembros del colectivo tribalista Operation Werewolf

sábado, 9 de septiembre de 2017

La identidad mexicana



Por Fernando Trujillo

“Respeta la raza, la cultura y la identidad de todo pueblo. Al tuyo amalo”

Pedro Varela

En este mes conocido como “mes de la patria” de venta de banderas en cada puesto, de que el gobierno y la televisión hacen apología de un patriotioterismo artificial, de exclamar “¡Viva México!” como mantra, de vestir sombreros charros y embriagarse con tequila barato en las llamadas “fiestas patrias”—algo que puedes hacer cualquier fin de semana—mientras gritas “viva México” con una bandera hecha en China, es necesario revaluar lo que es la identidad mexicana o mejor dicho las identidades mexicanas.
Septiembre es pura mercadotecnia, la independencia se dio el 24 de agosto de 1821 con la firma de los Tratados de Córdoba entre Don Agustín de Iturbide y el virrey Juan O’Donoju y si vamos más atrás veremos que la verdadera independencia se dio cuando Hernán Cortes y los conquistadores liberaron a los pueblos indígenas del yugo de los tiranos aztecas.
¿Qué es la identidad mexicana?
Primero que nada en vez de hablar de una sola identidad mexicana deberíamos hablar de diversas identidades mexicanas, porque el territorio mexicano es tan diverso y cada uno de sus pueblos es tan diferente.
La idea de una única identidad mexicana es una creación centralista-federal para borrar toda la diversidad del territorio y mantenerlo sometido a la tiranía republicana. Una misma identidad para atraparlos a todos, emulando al Anillo Único de Sauron de la literatura de Tolkien.
En el contexto indígena, México no es un país azteca—como la historia oficial y el discurso patriotero nos imponen—existen diversos pueblos indígenas como los mayas, los zapotecas, los totonacas, los chichimecas y los tan odiados por la historia oficial tlaxtaltecas. La Corona Española entendió estas diferencias y por eso respeto la libertad y autonomía de los indígenas, cosa que la republica masónica nunca ha hecho.
Pero el territorio mexicano no es únicamente los pueblos indígenas, sino y sobre todo la herencia hispano-criolla y esta herencia es tan diversa que no se puede juntar en una misma idea de “identidad nacional”.
Esa idea de crear una única identidad nacional nació con la republica que a fuerza quiso crear una misma historia, una uniformidad y eliminar los elementos que son parte del alma hispana (la monarquía, la fe católica, etc.), creando una identidad artificial que nunca ha correspondido con los pueblos de México.
En realidad no existe tal cosa como la identidad mexicana, existen la identidad yucateca, la identidad regimontada, veracruzana, tapatía, chiapaneca, etc. Existen muchas identidades unidas por el elemento hispano-criollo como nuestra herencia.
Cada uno de estos pueblos tiene su propia idiosincrasia, sus propias tradiciones y raíces. Me explico, no es lo mismo la idiosincrasia del yucateco que la del regimontano o la del michoacano, si visitas cada uno de los estados veras que su gente, sus costumbres y formas de pensar son muy diferentes. Nos une el español y la herencia hispana pero en si somos muy diferentes unos de otros.
Una de las principales razones del estancamiento del país es debido a que estamos atados al gobierno capitalino, una ciudad cosmopolita y liberal que no respeta y somete la cultura y diversidad de otros estados.
La Corona Española entendió esta diversidad y los imperios de Iturbide y Maximiliano pero la república se encargó de acabar con la diversidad cultural.
Una vez independizado y derrocado el imperio de Iturbide, se impuso el sistema republicano, copia del yanqui pero totalmente mal hecho, la republica masónica conformada por burgueses que odiaban la herencia hispana y su diversidad se encargaron de crear divisiones artificiales de los estados y su ineptitud provoco la gran pérdida de la totalidad del territorio del norte a manos de Estados Unidos.
A la republica masónica no le interesaba tener pueblos orgullosos de su identidad y de su historia, así que mutilo al país creando estados artificiales y se encargó de crear una sola identidad basada en los valores republicanos.
Con el fin del imperio de Maximiliano, Juárez reafirma y hace más fuerte el sistema republicano y desde ahí se estableció una misma identidad (liberal y anti-tradicional), una misma historia oficial, un mismo sistema de gobierno. Todo ello artificial.

En el siglo XX la hegemonía cultural del cine, la televisión y la música se han encargado de crear y recrear una falsa identidad nacional.
Así el temprano cine mexicano impuso la imagen del charro, del mexicano cantor, pícaro y tramposo. La figura del charro es auténtico de Jalisco, es una expresión cultural propia de los tapatíos pero no de los otros pueblos. Pasa lo mismo con la música de mariachis que es propia de Jalisco, Colima y Michoacán, es música folklorica de esos estados pero a mí como yucateco y neoleonés no me representan.
Las figuras del charro y el mariachi son propiamente hispano-criollas y resulta una contradicción muy grande que sean parte de una identidad nacional artificial que ve a los españoles como invasores y genocidas.
Alrededor del mundo se asocia al mexicano con el charro y el mariachi, esta exportación ignora los trajes típicos de los otros estados y crea una falsa uniformidad.
Otra imagen de falsa identidad nacional es el pachuco, imagen importada por los chicanos de Estados Unidos, el pachuco es una figura relacionada a ambientes barriobajeros, criminales y marginales, el cine y la televisión se han encargado de hacer del pachuco otra cara de México a través de figuras como el cómico Tin Tan y la música de la Maldita Vecindad. Así tenemos la imagen del mexicano como pachuco, vendiendo drogas o regentando un burdel, si esa es la imagen que exportamos a todo el mundo.
Pero de todos los estereotipos e identidades artificiales la peor es la figura del chilango. Nombre con el que se conoce a los habitantes de la Ciudad de México, la hegemonía cultural han convertido al chilango en sinónimo de identidad nacional.
Bandas como Café Tacuba, Molotov y la antes mencionada Maldita Vecindad se han encargado de importar a todo el país (y al mundo) la imagen del chilango barriobajero, mal hablado, resentido socialmente, asociado con el aberrante lema de “el pueblo unido jamás será vencido”. Por su puesto la imagen del chilango es alguien perteneciente a la izquierda política, desarraigado de sus raíces hispano-europeas.
El cine mexicano (cada vez más sórdido y repulsivo) importa esta imagen, el chilango viviendo ya sea en su faceta de “naco” viviendo en barrios, delinquiendo, siendo oportunista y tramposo o en su faceta de “mirrey” drogándose en elegantes vecindarios, conduciendo autos lujosos y diciendo “wey” en cada línea, se han convertido en dos caras de la misma moneda, arquetipos decadentes de una identidad artificial cada vez más repulsiva.
La hegemonía cultural volvió al chilango símbolo de identidad nacional, esta imagen corresponde a la capital no a los otros pueblos de México.
La republica masónica ha creado una identidad única y artificial importada en la que el chilango es el mexicano ideal, Frida Kahlo y Diego Rivera son símbolo del mundo del arte, Benito Juárez y Pancho Villa son los héroes por excelencia y la música de Café Tacuba es nuestro máximo intérprete. Ídolos esquizofrénicos y mediocres para una identidad esquizofrénica y mediocre. Toda esta (anti) cultura no me representa.
Todos estos elementos mencionados son celebrados cada “mes patrio” como símbolos de la identidad mexicana, una identidad que resulta ser un monstruo de Frankenstein cultural.
Los pueblos que conforman México tienen cada uno su propia identidad, su propia cultura y tradiciones que no se acoplan a una única identidad, compartimos valores como la herencia europea y la fe católica, la hispanidad es tan diversa y en el entendimiento y respeto de esta diversidad puede haber un avance.
No somos un país chilango, no somos un país azteca, somos un territorio diverso con pueblos que poseen su propia alma e identidad.
Frida Kahlo comunista y feminista podrá representar a la muy liberal CDMX pero a mí no me representa, a mí me representan los Montejo los fundadores de la ciudad de Mérida y don Luis de Carvajal y de la Cueva fundador de la ciudad de Monterrey.
Si ha de haber una nueva independencia será la de los pueblos libres de México contra la tiranía neo-mexica de la capital, por el derecho y el respeto a su identidad.
Este septiembre no festejare ni los héroes ni la mercadotecnia republicana, en todo caso a los verdaderos libertadores: Hernán Cortes y Agustín de Iturbide, héroes y hombres de honor borrados por el federalismo de (su) la identidad nacional.

Septiembre 2017