"Escribe con sangre y comprenderas que la sangre es espiritu"

Friederich Nietszche







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viernes, 16 de marzo de 2018

El sentido de tribu




Por Fernando Trujillo

Los seres humanos somos una especie tribal, esta es una verdad universal y no está sujeta a debate. Acéptalo o niégalo.
Nos reunimos en grupos (manadas) con intereses en común, nos unimos con otros de acuerdo a nuestras características compartidas, misma raza, misma religión, mismos intereses y afinidades y esto no es exclusivo de la especie humana.
Los animales se congregan en manadas donde un macho alfa es el que tiene la posición de líder de la misma, marcan su territorio, cazan juntos y pelean juntos. El sentido de la tribu es parte del Orden Natural.
Trazamos nuestro territorio creando fronteras, cuidando de nuestras mujeres y educando a nuestros hijos de acuerdo a nuestros valores. Esto es tribu.
Los seres humanos se han congregado en tribus, clanes, manadas desde la prehistoria, antes de ir avanzando hasta la civilización, los romanos se juntaban en clanes antes de convertirse en una civilización y posteriormente en un Imperio.
Este sentido de tribu permanece con nosotros a pesar de haber evolucionado a civilización, pero cuando se pierde es cuando comienza la decadencia y muerte de un pueblo.
El sentido de tribu no implica permanecer como una tribu, viviendo en las cavernas o en chozas, implica evolucionar en su forma externa pero manteniendo este tribalismo en su forma interior.
Volviendo a los romanos cuando alcanzaron el grado de civilización, seguían manteniendo su sentido de tribu en su mentalidad romana, tenían una casta dirigente conformada por los suyos, un pueblo conformado por su gente, los valores y espíritu de la tribu continuaron con ellos y eso hizo de Roma la potencia imperial que conocemos.
Cuando los romanos comenzaron a aceptar dioses ajenos a su Cosmovisión, cuando dejaron entrar extraños a su pueblo, cuando abrieron las puertas a los barbaros en un intento por integrarlos fue cuando empezó su ruina y posterior caída.
El antagonismo de la tribu es la sociedad abierta, término acuñado por el filósofo (y enemigo del tribalismo) Karl Popper y que es el modelo que predomina en el mundo occidental de hoy.
En The Open Society and its Enemies, Volumen 1 Popper explica que los enemigos de la sociedad abierta son el tribalismo, la autarquía (el no depender del comercio), el anti.humanismo y anti-universalismo, esos términos lo uso como una condena a Esparta pero es también para cualquier sociedad cerrada que mantiene su sentido de tribu.
Tribu y sociedad abierta son conceptos irreconciliables, mientras que la tribu es natural, la sociedad abierta es anti-natural, la tribu es exclusiva, en las sociedades abiertas todos son bienvenidos (como ejemplo el nefasto lema “refugees welcome”), en la tribu dirigen los mejores, en la sociedad abierta todos votan por un candidato de la tribu política, en la tribu impera la unidad de sus componentes, en la sociedad abierta impera el individualismo, el “cada quien hace de su vida lo que quiere”, el “vive y deja vivir”, impera el egoísmo y la falta de lealtad a los tuyos, la tribu permanece cerrada a los extranjeros, en la sociedad abierta se les da la bienvenida, no hay discriminación ni desconfianza que les permita hacer una selección adecuada, entran grupos humanos antagónicos a los valores del pueblo nativo, criminales y yihadistas.
Cuando un pueblo pierde su sentido de tribu entonces se vuelve una sociedad abierta, tal como le paso a la Roma decadente y tal como sucede en la Europa occidental de hoy.

Todo es tribu.
Tus amigos y tu son una tribu, los policías son una tribu, el gobierno es una tribu, los grupos criminales son una tribu, los partidos políticos son una tribu, tu centro de trabajo es una tribu, somos una especie que selecciona y se siente afín con los suyos, en las grandes ciudades nos congregamos en grupos separados que comparten afinidades en común.
El mundo occidental ha perdido esa noción natural, no hay tribu, no hay lealtad entre los suyos, las fronteras están abiertas, los valores son llamados “construcciones sociales” pero para la mala suerte del progresista occidental los yihadistas que entran a su tierra, los africanos y las bandas delictivas como los mara salvatruchas tienen ese sentido de tribu, ellos son leales con los suyos y con sus valores, ellos saben que el mundo blanco es solo territorio de conquista, ellos ven al hombre blanco como alguien a quien asesinar y violar a sus mujeres.
La tribu es una verdad natural, los actuales estados son regidos por una tribu llamada clase política, esta clase política tiene todas las características del tribalismo: es cerrada a los otros, es unida, tienen afinidades en común, son un colectivo que rige sobre todo un país y actuando de acuerdo a sus intereses.
La tribu política dirige sobre un pueblo pero este pueblo no es una tribu, sino varias tribus, dejémoslo claro en un país como México con ciento veinte millones de habitantes no los vas a unir en una sola tribu porque son grupos con diferencias culturales y diferentes afinidades que nunca se van a unir. Es imposible.
Pasa lo mismo en grandes países como Estados Unidos, Inglaterra, Francia y así en todo el mundo occidental. La tribu política solo le interesa ejercer el poder por medio del estado, su modelo es la sociedad abierta, ellos permanecen cerrados pero tienen una sociedad caótica y multicultural que depende de ellos.
El estado, la tribu política son el Imperio de la Nada, enemigos de todo sentido de tribu, de la identidad de los pueblos, de los hombres libres, por lo tanto tus enemigos.
En la sociedad abierta los hombres no han olvidado este sentido del tribu, consciente o inconscientemente forman sus propias manadas y alianzas, en la actualidad y con todos los problemas que el multiculturalismo ha traído ese sentido ha cobrado una vital relevancia entre personas del pueblo que saben que votar no va a cambiar nada, que su cultura y sus valores están bajo asedio en complicidad con la tribu política.
Grupos de survivalistas en países como Estados Unidos, en Sudáfrica donde la tribu política constantemente amenaza a los granjeros blancos estos se reúnen en comunidades aisladas como Orania, se entrenan para una futura guerra civil contra la población negra. Colectivos identitarios surgen con el fin de preservar su cultura e identidad frente a la globalización.
No se trata de salvar un país, no vas a hacerlo porque la mayoría no quieren ser salvados ni quieren ser algo mejor, sino continuar en la misma podredumbre, las actuales patrias solo mantienen unidos a sus habitantes por intereses económicos y patrióticos en común pero ya no te representan ni tu identidad ni tus valores. En medio del estado estamos solos.
En el caso de México está unido por una historia oficial, una bandera, un himno y un gobierno en común pero que solo representa a los habitantes del centro del país, no representa a los otros pueblos como neoleoneses, yucatecos y veracruzanos.
México significa “ombligo de la luna” y era el nombre con el que se les llamaba a los mexicas, los habitantes del centro del país. No pertenezco al estado de México ni al centro por lo que su historia oficial y su cultura aritificial no me representan.
Cuando no te sientes identificado con la mayoría de un país eso significa que este ya no es tu país, ya no.

Marzo 2018

Foto: Miembros del colectivo tribalista Operation Werewolf

jueves, 11 de mayo de 2017

Breves reflexiones sobre la derrota del Frente Nacional



Por Fernando Trujillo

El pasado domingo fueron las elecciones presidenciales en Francia, la segunda vuelta de las elecciones entre Macron y Le Pen. Como bien sabemos la contienda termino con el triunfo de Macron con un arrollador 64% frente a un 34% del Frente Nacional.
Fue duro, fue devastador ver una derrota de un movimiento nacionalista, me sentí enojado, frustrado, me sentí deprimido como todos los nacionalistas que dimos nuestro a poyo a Le Pen pero lamentablemente el pueblo de Francia eligió al candidato de las elites financieras sobre la candidata del pueblo.
El mayor temor de los franceses fue la llegada al poder del nacionalismo—erróneamente llamado ultraderecha—no les importo que más de 284 de sus ciudadanos han sido brutalmente asesinados por jihadistas, no les importo como su país está ya en un proceso irrevocable de tercermundizacion por la ola de inmigrantes africanos y musulmanes que las elites financieras de Europa traen. Su temor más grande no es de un atentado jihadista, su temor más grande fue la “islamofobia” y esa diabolizada “ultraderecha” que representaba Le Pen. El novelista Michel Houllebecq tenía razón en su novela “Sumisión”, la derecha y la izquierda se iban a unir para derrotar al Frente Nacional en las elecciones y lo hicieron.
El pueblo francés tuvo la oportunidad de tener una gran líder y la desperdicio.
Francia cuna de la democracia moderna, de los derechos humanos, el antimonarquismo y donde se originó todo el liberalismo político y cultural ha sellado su destino, seguirá en la Unión Europea, seguirá predicando hipócritamente la “libertad, la igualdad y la fraternidad” mientras bombardea países de medio oriente y seguirá recibiendo a yihadistas venidos a refugiados que asesinaran a sus ciudadanos pero nadie hablara porque no quieren ser racistas. Siendo honestos ¿Se podía esperar algo bueno del país donde se originó toda la decadencia de Occidente?
No obstante dejando el lado el pesimismo actual esta contienda nos dejó algunas cosas positivas que remarcar.
Primero un incremento del nacionalismo, en el año 2002 Jean Marie Le Pen padre de la actual candidata se postuló a la presidencia, ese año perdió con un 17% en la segunda vuelta, su hija perdió con un porcentaje mucho mayor de un 34% eso significa que en todos estos años hubo un incremento de patriotas franceses, de gente que no querían una islamización ni que su país estuviera sometido a las políticas financieras de la Unión Europea. En las próximas elecciones cuando la situación de Francia empeore más de lo que ya está el número de patriotas crecerá.
Dejando de lado a Francia, esta elección junto con la elección norteamericana de Trump y el Brexit mostraron que el binomio derechas-izquierda no existen más, tanto en Estados Unidos como en Francia la derecha y la izquierda se aliaron para frenar a los candidatos nacionalistas. Este paradigma ha quedado obsoleto, el nuevo paradigma es entre el nacionalismo y el globalismo, entre el trabajador y el usurero, entre el pueblo y las elites financieras. Tal como señalo Daria Dugina en su artículo “Francia: globalismo contra patriotismo”:

El candidato republicano Fillon, crítico de Macron, se unió a Macron. Tanto los candidatos de derechas como los de izquierdas se convirtieron en parte del equipo de Macron. La división (partidos de izquierda / derecha) que existió durante varios siglos terminó legítima y legalmente.

Estamos bajo un nuevo paradigma metapolitico, la izquierda y la derecha se han fusionado, los antiguos conceptos ya no son válidos, solo están el nacionalismo y el globalismo.
Estos acontecimientos mostraron que todos esos colectivos antifascistas, feministas, estas ONG, estos grupos liberales y asociaciones de “artistas” de Hollywood no son más que herramientas del gran capital, que los medios, la prensa libre son instrumentos de la banca internacional, han quedado al descubierto frente al pueblo, ellos son el enemigo, ellos son parte de la agenda globalista.
El nacionalismo cobra más auge, la derrota de Le Pen fue dolorosa si pero vendrán más victorias, a veces se pierde y otras se gana, lo cierto es que perdimos una batalla pero la guerra metapolitica continua.
Semanas antes de la elección francesa en USA se dio la que es conocida popularmente como “La Batalla de Berkeley” en la que grupos de nacionalistas y de antifascistas se enfrentaron abiertamente, los nacionalistas se enfrentaron a una horda más grande de antifascistas, feministas, hipsters y liberales con apoyo de la policía a los que derrotaron.
Efectivamente los nacionalistas triunfaron en Berkeley y la foto más viralizada fue de un nacionalista asestándole un puñetazo a una feminista. Un pequeño grupo logro hacer retroceder a una horda furibunda y fue algo grandioso.
Los movimientos nacionalistas, identitarios, de la nueva derecha están saliendo a las calles, ya no se esconden si no que militan abiertamente y tienen una cobertura en todos los medios más que antes. Esto vas más allá de Trump, Le Pen, el Brexit, estamos aquí y nadie puede parar nuestra cruzada metapolitica.
La clase obrera se muestra partidaria de los nacionalistas, los intelectuales van abandonando la izquierda, el feminismo y las políticas pro-inmigracion reciben criticas cada vez más abierta.
La derrota del Frente Nacional fue un revés pero la guerra continua, dejando a Europa Occidental en Europa Oriental se vuelven más fuerte, su desconfianza a la Unión Europea es abierta, países como Polonia, Hungría y Moldavia repudian las políticas liberales que viene de esta, mientras en Estonia en las aulas de las escuelas a los niños se les enseña a honrar el pasado de los militares de la Waffen SS, algo que por supuesto ha puesto el grito en el cielo de los liberales occidentales.
Nuestro momento es ahora, está en marcha, tenemos que aprender que vamos a perder y vamos a ganar, una batalla fue pérdida pero todavía la guerra continua. Estamos aquí y estamos en pie de lucha.

Mayo 2017


jueves, 19 de enero de 2017

Conan como símbolo de masculinidad



Por Fernando Trujillo

Conan el bárbaro personaje creado por Robert E Howard en el año de 1932 dentro de la revista pulp Weird Tales es la creación más famosa de su autor, tanto que después de la prematura muerte de Howard Conan continuo teniendo aventuras de la mano de autores como Sprague de Camp, Michael Moorcock y Roy Thomas quien lo introdujo al mundo de los tebeos de la mano de Marvel Comics.
Conan ha influido también en diversas historias, parodias, desde su creación ha pertenecido al panteón de héroes pulp y de la cultura pop actual.
Howard creo muchos grandes personajes como Kull de Valusia—barbaro anterior y prototipo de Conan—el puritano aventurero Solomon Kane, el líder picto Bran Mak Morn, bien este articulo puede titularse Kull como símbolo de masculinidad o algún otro personaje pero elegí a Conan por ser el más reconocido.
No es mi intención escribir un artículo relatando el origen y trayectoria del bárbaro cimerio, para eso están otros ensayos y libros muy interesantes, sino analizar al personaje como un símbolo de masculinidad dentro de un mundo posmoderno.
Los héroes viriles que poblaron las revistas pulp tales como Tarzan, Flash Gordon, Doc Savage y el antes mencionado Conan se han desvanecido, los héroes de la generación Tumblr son manginas, psicópatas como el Joker de Suicide Squad, los personajes trastornados de American Horror Story, prototipos de las nuevas masculinidades patrocinados por las feministas. Los héroes blancos y viriles ahora resultan “retrógrados” y “ofensivos”, reliquias de una época pasada recordada por las feministas y sus manginas como una época “oscura”.
El arquetipo heroico del hombre posmoderno es el geek, el hombre feministo, los superhéroes que luchan por los valores globalizadores de igualdad, democracia, multiculturalismo y feminismo como los Vengadores de la franquicia cinematográfica de Marvel, los superhéroes marginados y perdedores que luchan contra la normalidad y quieren imponer una igualdad forzada como los X-Men. Héroes posmodernos portadores de valores globalizadores.
Es por eso que Conan es un símbolo de masculinidad, existen otros ejemplos por supuesto pero vamos a centrarnos en el bárbaro cimerio.
Conan es un seguidor de Crom, un dios de la guerra de su tribu que no acepta plegarias sino lucha, que otorga valor al hombre al nacer y nada más, el hombre tiene que arreglárselas por sí mismo.
Así Conan vive de la guerra, no le debe nada a ningún dios, vive por la lucha, por el botín, las mujeres, el vino, es el hombre libre que ejerce su propia ley frente al mundo.
Conan no pelea por valores globalizadores como la igualdad, ha vivido en una época brutal donde solo la espada rige, todo lo que conoce es la lucha para sobrevivir a un mundo hostil.
El bárbaro es el hombre primordial, el que estuvo antes de la civilización y volverá cuando esta colapse, Conan no es el símbolo de un hombre de los años treinta sino que es un arquetipo que va más y más lejos, hasta el principio cuando no existían los grandes edificios, más lejos, cuando el hombre vivía y moría por la lucha, vivía en un terreno hostil y solo sobrevivía gracias a la lanza y la espada. No tenía nada más que su voluntad.
Generalmente cuando hablamos de masculinidad nos remontamos a la época de los cincuenta, los años treinta, si fue una buena época para el hombre pero la decadencia ya había comenzado en ese entonces, silenciosa pero estaba presente en el hombre occidental, la decadencia no llego de golpe sino que fue germinando en el hombre del siglo XX de forma silenciosa.
En la época en la que Howard escribió sus historias veía un hombre atado por la civilización burguesa, perdiendo su energía en trabajos mecanizados e inútiles, viviendo dentro de grandes ciudades sometido por hombres enclenques que tenían un título de estudios superior al de ellos.
En masculinidad era superior el proletariado que trabajaba en las fábricas que el burgués que vivía cómodamente, esto lo vio Jack London un antecesor de Howard y por eso se unió a la causa socialista, por eso escribió historias y ensayos reivindicando al proletariado blanco frente al capitalismo.  
Si, la decadencia del hombre había empezado desde mucho antes, por eso Howard escribió sobre épocas pretéritas, épocas anteriores a lo que conocemos como historia donde el hombre dotado de una férrea voluntad masculina podría ser libre y conquistador.
Conan es un símbolo de la masculinidad primordial, anterior a la civilización, el hombre pretérito portador de una virilidad incorrupta, superior que le permitió sobrevivir a un mundo hostil y frente a enemigos tan violentos como él.
En este sentido Conan es el símbolo de nuestros antepasados como barbaros, símbolo de la masculinidad primigenia que hemos olvidado.
Los jóvenes ahora buscan espacios seguros en Internet donde no hieran sus sentimientos, buscan como héroes a asesinos en serie, trastornados mentales, suicidas, geeks, drogadictos y perdedores con superpoderes.
Conan es la anti-tesis del superhéroe que todo lo consigue con sus poderes, Conan si quiere algo lo consigue con su espada, toma a las mujeres que quiere—hoy seria visto como un machista o un misógino—las seduce como un macho alfa, mata sin piedad a sus enemigos, sin pensar en los derechos humanos o en comprender sus sentimientos.
Por eso Conan es la anti-tesis del héroe posmoderno, Conan es el arquetipo del poder masculino, por eso la generación Tumblr que tanto ama lo vintage jamás tendrá a Conan como héroe. Porque representa todo lo que ellos temen y odian.
Necesitamos reivindicar a Conan como símbolo de todos los hombres, como un arquetipo heroico en un mundo en ruinas.
Necesitamos activar el arquetipo barbero para luchar contra el estado, para tener una vida libre, para pelear contra la invasión jihadista, contra las hordas antifascistas y cuando la civilización colapse, necesitamos ser Conan.
Leamos las historias de Howard, si tenemos hijos leámosles las historias de Conan, invitemos a jóvenes a acercarse al mundo creado por Robert Howard para que se involucren en su lectura, no digo que hagamos de Conan y los mitos de Howard algo mainstrem porque sería contraproducente pero sí que a los que estén a nuestro alrededor, familia (sobre todo jóvenes, niños y adolescentes) a leer la vitalista literatura de Bob Dos Pistolas (como cariñosamente lo llamaba su amigo Lovecraft) y alejarlo de las películas de superhéroes de Hollywood y de Tumblr, descubrirán un mundo fascinante.
Ya Jack Donovan en sus ensayos reivindico a Crom como una forma de espiritualidad masculina, por eso busquemos en Conan un símbolo de masculinidad sana dentro de una cultura plagada de basura.
Conan es el símbolo del hombre libre, aventurero, violento, el hombre que su espada es su ley y conquista, Conan es el símbolo del hombre antiguo y el hombre nuevo que vendrá cuando el mundo civilizado colapse.
Conan es la virilidad, está en todo hombre esperando a ser liberado.

Enero 2017



viernes, 5 de junio de 2015

Mishima o el heroísmo trágico de la antimodernidad


No cabe duda que en estas ocasiones el suicido es un mensaje. Primero, porque deja establecido que para algunos hombres hay cosas más importantes que la vida misma, y que sin esas cosas la vida no se justifica. Pero también porque la épica de ese tipo de suicido está atada a una causa, y más allá de la derrota de esa causa, tampoco vale la pena vivir
Mientras escucho la música de Philip Glass, de la vieja película “Mishima, una vida en cuatro capítulos” producida por Francis Ford Coppola y George Lucas, y dirigida por Paul Schrader, recientemente remasterizada, no puedo menos que reflexionar sobre cierto sentido trágico dela vida. Ese mismo sentido trágico de la existencia que tuvieron los griegos –a los que Mishima conocía muy bien– y los demás grandes pueblos antes de hacerse progresistas, y comenzar a creer que cada día nos acercamos más a la autosatisfacción y menos al sufrimiento y la muerte. Pero el sufrimiento y la muerte de todos modos nos acechan y finalmente nos alcanzan, a veces sin haber logrado ser en la vida, más que una bolsa de mecánicos orgasmos, de imágenes vacías que no podríamos recordar y una infinidad de contradicciones angustiantes.
Es notable ver cómo la muerte por suicidio, en determinados casos –en este caso mediante el rito del sepukku– genera a su alrededor un espacio que algunos hombres reconocen todavía como sagrado. Un punto donde se convocan los irreductibles, los que todavía reconocen el significado simbólico de las cosas.
El hacerse a sí mismo de Mishima, en un sentido que podríamos denominar alquímico, me remite a la antigua práctica de las artes marciales, que silenciosamente todavía desarrollan millones de personas aún en Occidente, algunas sin comprender su profundo significado.
La autodisciplina como un placer superior, como un crecimiento continuo, tiene mucho que ver con el arte, se llame éste Bushido, escultura, poesía, teatro, pintura o danza. Todas esas artes la practicó de algún modo Mishima.
Su torturada vida es una parábola poética. Desde su narcisismo que muchos de los preocupados por esos temas no dudaron de calificar de homosexual, hasta la ardua disciplina de la Sociedad del Escudo, nos muestra siempre una búsqueda desesperada por moldear las formas de la belleza en un sentido externo y en un sentido interno, inconexamente primero y en una profunda fusión después.
Los que hacen gala de un antinorteamericanismo y un antijudaísmo barato deberían escuchar atentamente la música de Philip Glass, músico que reúne ambos orígenes, además de ser budista y un defensor de la causa tibetana. Lamentablemente, no es el buen gusto lo que generalmente se globaliza.
Posiblemente la sugestión que Occidente conserva por la cultura japonesa, no es más que la admiración silenciosa y furtiva por todo lo que hemos perdido. Reconocemos en un japonés imperial como Mishima, cosas que excepcionalmente reconozcamos en un occidental. O quizá nos resulte menos peligroso el reconocimiento de ese tipo de estética e ideas en la lejanía del Oriente, que sacando a la luz los muchos ejemplos de grandes suicidas con ideas afines en el Occidente. Y dejamos bien claro nuestra convicción sobre que en ambos casos, merecen nuestro reconocimiento y admiración.
No cabe duda que en estas ocasiones el suicido es un mensaje. Primero, porque deja establecido que para algunos hombres hay cosas más importantes quela vida misma, y que sin esas cosas la vida no se justifica. Pero también porque la épica de ese tipo de suicido está atada a una causa, y más allá de la derrota de esa causa, tampoco vale la pena vivir.
Exactamente lo contario de la mentalidad progresista, que cree encaminarse siempre hacia la ausencia de sufrimiento, en una irracional negación dela muerte.
Por eso los progresistas suelen convertir todas las derrotas en victorias, porque por irracionales y falsas que resulten sus tesis, para ellos el actual sentido del mundo representa un pensamiento totalitario que lo justifica todo, y de ningún modo podrían reconocer que ese sentido del mundo es negativo y también racionalmente falso.
Juan Pablo Vitali
En memoria del último samurai! Ta Teno Kai!