"Escribe con sangre y comprenderas que la sangre es espiritu"

Friederich Nietszche







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sábado, 20 de abril de 2019

Tres soñadores de la disidencia





Por Fernando Trujillo


Introducción

La literatura fantástica siempre ha sido criticada por ser escapista, y si lo es, el vivir en una época corrompida y cada vez más repugnante hace que nuestro ser se refugie en otros mundos, en otras realidades. Es un escape hacia épocas más bellas, a otros mundos lejos de la podredumbre de este occidente decadente.
Ante el horror del racionalismo moderno el espíritu busca gritar, busca huir y busca crear otras realidades lejos del mundo material.
La civilización occidental ha perdido sus mitos en pos de una falsa ilusión de progreso, desde la época de la Ilustración llego el racionalismo, el materialismo, el intelectualismo a imponerse como modelos de pensamiento. El hombre occidental fue perdiendo sus mitos y sus símbolos con ellos también perdió su alma. 
Los mitos quedaron desterrados al “pasado primitivo”, algo ajeno a la civilización industrial, algo que no tenía cabida en la sociedad moderna.
Diferentes poetas y escritores han expresado el horror del racionalismo, han buscado una manera de poder escapar a esta sociedad mecanizada y volver a los mitos.
La literatura fantástica y de terror hizo su aparición en el siglo XIX el siglo de las industrias, de las urbes, del legado de la Ilustración, como una reacción contra la perdida de los mitos. Esta tendencia la podemos ver en tres autores de culto que por desgracia el Sistema ha convertido en objetos de consumo, de un fandom desmedido en el que sus principales ideas se han perdido.
Hablo de los estadounidenses H.P Lovecraft y Robert E Howard y del británico J.R.R Tolkien. Tres autores, tres anglosajones, los tres fueron soñadores y los tres con su literatura marcaron a generaciones e influyeron en la historia de las letras. Hasta el día de hoy sus estilos, sus características han sido imitadas por muchos escritores fantásticos pero no sus ideas.
He escogido a estos tres autores por sus similitudes pero más que nada porque a pesar de sus diferencias los tres tenían ideas similares y un rechazo por el occidente decadente.

Tradición

Los tres autores sentían una profunda nostalgia por tiempos antiguos, ajenos a la decadencia de la civilización moderna. Los tres se sentía ajenos a la época que les tocó vivir, una época corrompida, regida por una burocracia y un sistema económico atroz, un occidente que había perdido su alma.
Lovecraft sentía un gran afecto por la época colonial, era un gran devoto de la cultura anglosajona y un estudioso de la historia de Nueva Inglaterra. Era un hombre que amaba su tierra y veía la guerra de independencia como una tontería que separo a la nación anglosajona. Lovecraft no se andaba con patriotismos tontos ni problemas fronterizos, no se consideraba un ciudadano americano sino un patriota anglosajón, para él lo importante no eran las nacionalidades artificiales sino la grandeza e importancia de la cultura anglosajona.
Lovecraft escribía en un inglés arcaico, escribía a mano pero por presión de su editor tenía que escribir a máquina algo que el odiaba. En su relato temprano “La Calle” profetiza el futuro de occidente devastado por la inmigración masiva.
Howard gran amigo por correspondencia de Lovecraft y escritor en la revista Weird Tales—que albergo a grandes genios del relato sobrenatural como Clark Ashton Smith y Fritz Leiber—era un hombre que se sentía ajeno a este mundo, hombre de carácter solitario y sombrío escribió relatos sobre barbaros de fuerza sobrehumana, mundos perdidos en el tiempo regidos por la espada y la hechicería. En los relatos de Howard no había lugar para la mediocridad, existía el bien y existía el mal, el primero representado por los barbaros mientras que el segundo representado por la magia y la civilización.
Howard creo muchas historias que van desde la aventura, el terror, el western pero de todos fue Conan de Cimmeria un bárbaro que se convierte en rey por su espada el que lo catapulto a la fama.
Uno de los ciclos más interesantes de Howard es el de “vidas pasadas” también llamado “Ciclo de Memoria Racial”, en esta serie de relatos hombres blancos viven atrapados en la civilización moderna, un determinado evento les hace recordar sus vidas pasadas en las que fueron barbaros, hombres aventureros viviendo en una época primitiva en donde el más fuerte predominaba pero también una época en donde predominaba el honor y la valentía, alejada de los valores de dinero y mediocridad de la civilización moderna.
Tolkien por otra parte fue un amante de la naturaleza, de los campos, de los árboles, era un hombre de profundas convicciones religiosas que amaba los libros y fumar pipa.
Algo que a mi parecer las películas de Peter Jackson y el fandom contemporáneo ignoran-convenientemente—es que su opus magna “El Señor de los Anillos” tiene como trasfondo la catolicidad tradicionalista. Tolkien era un devoto católico tradicionalista aunque les pese a muchos grupillos que lo quieren ver como un neopagano.
En la obra de Tolkien hay un enfrentamiento entre el bien y el mal, entre la tradición y la modernidad, esta modernidad está representada por Mordor con su industrialización, la destrucción de la naturaleza, la fealdad y brutalidad de los orcos y claro por el Anillo Único representación de la usura internacional.
Así los elfos con su sabiduría y belleza representarían a los ángeles mientras que los orcos con su fealdad y maldad representarían a las tinieblas.
A lo largo de la saga el protagonista Frodo lleva el Anillo Único con el fin de destruirlo, tendrá que soportar la tentación de apoderarse que el maligno objeto le ofrece, hay una lucha espiritual entre el protagonista y el espíritu de la tentación encarnado en el Anillo, de esta manera Frodo representaría a un mártir del cristianismo que tiene su propia cruz encarnado en este anillo.
En el mundo de Tolkien hay una primacía de la luz, de la tradición, del amor por la tierra, es la nostalgia que sienten los hobbits protagonistas por la Comarca, la nostalgia que tienen los elfos por su tierra primordial. La sangre tiene una importancia capital, no como algo meramente biológico sino que algo sagrado, en la que se encuentra la herencia y la memoria de los antepasados. Aragon quien está destinado a ser rey es heredero de las proezas de sus antepasados y también de los errores de su antepasado Isildur.





Aristocracia

En los tres autores se ve una defensa de la aristocracia entendiendo esta como el gobierno de los mejores. En cada una de sus obras podemos ver una apología a la elite, la aristocracia, la jerarquía y la caballería.
Lovecraft venia de un viejo linaje aristocrático, a pesar de que la fortuna familiar se había agotado y él vivía con pocos ingresos de sus cuentos aún mantenía esa dignidad y un porte aristocrático. Para Lovecraft la aristocracia estaba representada por los colonos anglosajones que construyeron Nueva Inglaterra, en sus cuentos ambientados en el siglo XX habla de viejos linajes ya en decadencia, corrompidos por rituales oscuros, mezcla de sangre y pactos demoniacos.
En su relato “La Sombra fuera del tiempo” describe a la Gran Raza una especie extraterrestre con una sociedad fascista, regida por una elite aristocrática y con prácticas eugenésicas. 
En la epopeya de Tolkien la aristocracia está representada por los reyes y caballeros que lideran la lucha contra el mal. Aragorn es el rey arquetípico, un hombre de nobles sentimientos que encabeza a los pueblos libres contra Sauron, le siguen Eowyn una valkiria arquetípica y Eomer sobrinos del rey Theoden.
Los aristócratas lo son de sangre y espíritu, hay una gran importancia en los valores de sangre y herencia que representan los pueblos de la Tierra Media, un mundo medieval en el que existe la jerarquía y el orden.
Su antítesis vendría siendo Saruman quien vendría a representar a la politiquería moderna, hábil manipulador Saruman levanta a los montañeses y pastores de Isengard contra la elite por derecho divino en una clara analogía del comunismo.
Howard tomaría un camino diferente al de Tolkien, para Howard la aristocracia era más espiritual que sanguínea, los barbaros eran la auténtica aristocracia, guerreros y conquistadores era la espada con la que imponían su propia ley.
Conan de Cimmeria y Kull de Atlántida legitimaron sus derechos como reyes al derrocar a las decadentes monarquías de Aquilonia y Valusia.



Modernidad

En los tres autores se puede ver un genuino rechazo a la decadencia de occidente, eso los llevo a crear sus propias realidades ajenas a la corrupción de la modernidad.
La Tierra Media de Tolkien es un mundo idealizado—razón por la que muchos que no entienden su pensamiento lo han criticado—en donde hay una tradición medieval, sociedades feudales regidas por una jerarquía de reyes y caballeros.
La modernidad está representada por los orcos, los nazgul—reyes parlamentarios y degenerados—las criaturas oscuras de Mordor, Gollum—el hombre occidental corrompido por el poder de la usura—y las entidades satánicas que representan al mal: Morgoth y Sauron. La Guerra del Anillo es una guerra entre la tradición y la modernidad, en el que al final la tradición se termina imponiendo.
Lovecraft es menos optimista que Tolkien, el cosmos descrito en sus relatos está lleno de horrores, de caos y de entidades alienígenas acechando en los rincones más oscuros del universo, esperando la destrucción de la especie humana.
Existen dos ciclos literarios en su obra, por un lado tenemos el Ciclo Onírico inspirado en la literatura de Lord Dunsany, un mundo puramente fantástico que sería un universo idealizado, alejado de la modernidad. Por otro lado (con un Lovecraft más maduro y pesimistas) tenemos lo que después de su muerte su pupilo August Derleth bautizaría como los Mitos de Cthulhu. Un cosmos situado en la civilización fáustica, con ciudades decadentes en donde no hay lugar para la belleza sino para el horror materialista.
La descripción que el autor hace de Arkham, Dunwich e Insmonth con sus calles en ruinas, sus habitantes corrompidos, el olor a sal y a putrefacción son un reflejo de la civilización corrompida, sin olvidarnos de la descripción que hace de la ciudad de Nueva York lejos del glamur que le dan otros escritores, Lovecraft la describe con ciclópeas edificaciones y un sentimiento de horror y opresión.
Muchos de los que leen a Lovecraft les gusta sus elementos terroríficos pero ignoran esa atmosfera fáustica de sus cuentos, la tragedia del hombre desarraigado.
A través de la literatura de terror Lovecraft describió el ocaso de la civilización occidental y por medio de su racismo profetizo la revuelta de los pueblos de color contra occidente. Lovecraft fue para el relato de terror lo que Spengler fue para la filosofía contemporánea.
Mientras que Tolkien y Lovecraft defendían la idea de civilización, Howard veía en la civilización algo artificial, un síntoma de la decadencia y la modernidad.
En la literatura de Howard hay un enfrentamiento entre el mundo bárbaro de carácter indo-europeo y el mundo civilizado. Bran Mark Morn jefe de los pictos enfrentándose a los romanos, Salomón Kane el aventurero puritano viajando libremente haciendo justicia por propia mano, son ejemplos de barbaros, hombres libres contra el Sistema. Los personajes de Howard son barbaros, hombres de gran fuerza física, vitalistas, libres, honorables que se enfrentan al mundo civilizado. Este concepto de barbaros contra un sistema opresor seria usado por Jack Donovan para su discurso “Los Nuevos Barbaros”.
Howard un heredero de la literatura de Jack London y Edgar Rice Burroughs, veía la civilización como una cárcel para el hombre blanco. El mundo bárbaro que describe es vitalista, libre, brutal y sangriento pero también más honesto y natural. El bárbaro celta y nórdico, el nómada indo-europeo explorando tierras hostiles y rescatando a doncellas de terribles peligros. Un hombre completamente opuesto al hombre civilizado.

La literatura como escape

Estos autores usaron la literatura como una forma de escape del mundo real, como un puente entre la mediocre realidad y el mundo del mito. Cada uno en sus letras busco una tradición que se había perdido.
La literatura de estos tres autores marca una disidencia con el mundo literario más racional y mecanizado, una rebelión contra la racionalización del espíritu humano. La literatura fantástica es escapista, es una forma de volver a conectarnos con esos mitos que se nos ha arrebatado.
Estos tres autores tienen referencias a símbolos, tradiciones, arquetipos y referencias a mitos indoeuropeos.
Algunos biógrafos de Lovecraft describen que la literatura era un modo de salir de su pesimismo y de sus ideas suicidas. Lo mismo podría decirse de Howard pero el término sucumbiendo al suicidio en el año de 1936. Murió a los treinta años dejando muchos relatos publicados y otros de forma póstuma. Lovecraft su amigo por correspondencia moriría un año después de cáncer.
Ninguno de los dos vivió para ver la muerte de la Gran Idea Europea en 1945 y el proceso de destrucción de occidente.
Tolkien por otra parte escribió el Hobbit como un cuento para sus hijos, a la mitad del relato sabía que el mundo que estaba escribiendo era más grande de lo que había pensado. Había descubierto el mundo del mito, ese pasaje escondido en el inconsciente colectivo lleno de símbolos y arquetipos.
Tolkien murió en 1973, a diferencia de Lovecraft y Howard el gozo del éxito literario de su obra. Para el momento en el que murió la civilización occidental se encontraba en un proceso de decadencia, habían aparecido los movimientos hippies, la popularización de las doctrinas new age, la juventud estaba más interesada en las drogas y en vivir el momento que en los mitos.
Actualmente los tres son objeto de culto entre los círculos literarios, los círculos geek, sus obras son objeto de consumo para hacer juegos de rol, películas, muñecos, comics pero entre todo este fandom se han perdido sus ideas.
El trasfondo spengleriano de Lovecraft ha sido olvidado, viéndolo como un escritor de cuentos de miedo, el catolicismo tradicionalista de Tolkien se ha perdido viéndolo como un escritor de fantasía e incluso como un profeta del neopaganismo más absurdo. La idea del bárbaro indo-europeo de Howard es ignorada, viéndolo de una forma superficial, como un escritor de aventuras.  El pensamiento de estos tres soñadores es incompatible con las ideas del mundo burgués.
Los relatos de Lovecraft han tenido tantas malas adaptaciones al cine agregando además sexo, gore, humor soez. La única serie que tiene el pesimismo y atmosfera de decadencia es a mi parecer True Detectives, serie policiaca de HBO que tiene influencias lovecraftianas.
Tolkien y Howard también ha tenido adaptaciones al cine, el primero en una película animada y en una trilogía fílmica que lo hizo objeto de consumo en las masas. El segundo tuvo una exitosa adaptación de Conan, que siendo buena no tiene la esencia de los relatos.
A pesar de todo, estos tres soñadores nos legaron una literatura rica y de una alta calidad literaria, imitados pero nunca igualados que podemos seguir disfrutando. Lovecraft, Howard y Tolkien fueron unos disidentes literarios, rompiendo con la así llamada “literatura seria” sus espíritus se rebelaron contra la modernidad, creando cosmovisiones y mitos para una época que ha perdido el suyo.

Septiembre 2014




Fuentes

Marshall, Matt “La Triada Pneumatica: Analisis de la obra y vida de H.P Lovecraft, Herman Hesse y Yukio Mishima”

Thule La Cultura de la Otra Europa “Edgar A. Poe y H.P Lovecraft”


 Publicado por primera vez en Filosofia Disidente: Tres soñadores de la disidencia

Ensayo incluido en el libro TOLKIEN: Redescubriendo el lenguaje del mito y la aventura en Editorial Eas Tolkien: redescubriendo el lenguaje del mito y la aventura



miércoles, 27 de septiembre de 2017

Mishima y la homosexualidad



Por Fernando Trujillo

Junio ha sido declarado el mes gay por la comunidad LGBT y este mes se asocia a esta cultura con marchas, reivindicación de personajes asociados a los ambientes homosexuales o que haya aportado algo a la cultura gay.
En estos festejos el Lobby LGBT nunca ha mencionado y hecho apología de la obra del autor Yukio Mishima siendo este uno de los primeros autores en abordar de forma abierta este tema. ¿Por qué? Hay muchas razones pero principalmente porque la figura de Mishima es el opuesto a los ideales del lobby gay.
Mientras que la comunidad homosexual occidental predica un estilo de vida basado en el hedonismo y los valores burgueses, Mishima predico la acción, los valores tradicionales japoneses frente a los valores occidentales decadentes. Mientras que ellos ponen de ejemplo un tipo de hombre afeminado, vestido de colores chillones y exhibicionista, Mishima era ejemplo de masculinidad, militancia, estética aristocrática frente a la anti-estética y el mal gusto de la comunidad gay occidental.
Pero más que nada se debe a que la obra temprana del autor se aborda la homosexualidad no como algo “fabuloso”, sin gozo ni alegría sino como algo tormentoso. Las novelas Confesiones de una máscara y Colores prohibidos ambas presentan a personajes atormentados y confundidos con su propia sexualidad, la primera es la narración de un joven que oculta su homosexualidad y que remite a varios paisajes autobiográficos del autor—narrando un episodio verdadero de la adolescencia del autor en el que se masturba con una imagen de San Sebastián—su admiración en secreto por el cuerpo masculino y su intento de enamorarse de una muchacha de su edad, el personaje de Confesiones no celebra su propia homosexualidad, intenta cortejar y enamorarse de una muchacha pero cae en frustración cuando sus instintos homosexuales se lo impiden. Lejos de ser una apología Confesiones de una máscara es un relato trágico de una persona homosexual, más apegado a la realidad que la ficción gay posterior.
La siguiente novela Colores prohibidos publicada en 1951 es una historia trágica sobre un escritor ya anciano obsesionado con un atractivo joven al que convence de seguir un plan perverso para vengarse de todas sus frustraciones con el sexo femenino. La novela es la más abiertamente homosexual del autor y en ella nuevamente vemos el elemento gay no como algo saludable o divertido sino como algo insano, bajo, como elemento asociado al odio hacia las mujeres y a la frustración sexual, el personaje de Yuichi el joven hermoso objeto del viejo escritor, al no poder amar a las mujeres se embarca en los bajos fondos en busca de sexo tanto con hombres como mujeres, busca destruir a las mujeres en un juego insano entre el joven y el anciano.
En ambas novelas la condición homosexual se presenta como un elemento trágico, el autor nunca celebro su propia homosexualidad, tampoco la condeno abiertamente sino que fue esta asociada a una dualidad de erotismo y muerte, en toda su obra hay siempre se encuentra presente esta dualidad, el amor y la muerte, lo fuerte y lo débil, todo converge en una narración trágica y pasional.
Donde se presenta mejor esta dualidad entre el Eros y Thanatos es en el relato Kyoko’s House (adaptado brillantemente por Paul Schrader en su biopic sobre Mishima), donde un joven actor se involucra en una relación sadomasoquista que termina en un pacto suicida y en relato corto llevado al cine, Patriotismo donde el protagonista comete con un suicidio ritual frente a los ojos de su amada.

Mishima antes que nada fue un samurái y un poeta, no quiso solo escribir sino hacer de su vida una obra viviente, vivir el camino del samurái. Por eso ejercito su cuerpo, el cuerpo flácido está asociado con la fealdad, con la modernidad, mientras que un cuerpo musculoso está asociado con lo fuerte, con lo alto, con los valores del guerrero.
Dentro de la mentalidad posmoderna es común ejercitar su cuerpo para ser más atractivo frente a otros hombres y mujeres, para conseguir sexo en un bar, por tener una buena salud pero no para ser mejores hombres o mujeres, solo por atractivo físico. Mishima realizo un culto al cuerpo por ambas razones, un cuerpo musculoso es hermoso pero también representa una masculinidad sana frente al cuerpo decadente de la posmodernidad.
Todas estas cuestiones están recogidas en su ensayo Sol y Acero, el ejercitar el cuerpo no es con fines meramente sexuales sino para ser un mejor hombre, un samurái.
El ejercitar el cuerpo masculino está asociado a la comunidad gay, no para ser mejores hombres sino con fines sexuales, la sexualizacion masiva del cuerpo y el ver todo de una manera sexual es herencia del freudianismo.
Mishima predicaba la masculinidad frente al afeminamiento del hombre moderno, el heroísmo frente al hedonismo y la promiscuidad.
Pero más que nada Mishima hablaba del autocontrol, el someter tus bajas pasiones mediante el entrenamiento del cuerpo y el espíritu. Esa es una de las razones por las que el lobby gay nunca lo ha usurpado como un icono para su agenda, porque la filosofía tras su obra y vida contrasta con todas sus ideas.
El lobby gay quiere una agenda arcoíris, presentar una imagen homosexual desbordante de alegría, optimismo, una vida que se presenta fabulosa. Mishima es un pesimista, un hombre trágico, la condición homosexual se presenta sórdida y trágica, todo un contraste con ese “mundo fabuloso” que los medios a favor del lobby nos quieren mostrar.
El lobby gay quiere personas exhibicionistas, vestidos de colores, promiscuos y descontrolados. Mishima predico la mesura, el autocontrol, la ética frente a la inmoralidad, las tradiciones de su patria frente a las ideas occidentales.
A pesar de estas diferencias, en su vida personal Mishima mantuvo una amistad con Akihiro Miwa, cantante, director y compositor abiertamente gay y drag queen, actualmente un símbolo del lobby gay en Japón.
Miwa compuso una pieza para una adaptación de un texto de Mishima al teatro, desde ahí mantuvieron una cercana amistad hasta su suicidio ritual en 1970.
Mishima es uno de esos “homosexuales de derecha” como Jack Donovan y Michael Kuhnen (uno de los primeros lideres neonazis en Alemania, expulsado de su propio movimiento debido a su homosexualidad y muerto de Sida en 1991), personajes incomodos para el lobby gay y que su estilo de vida así como su pensamiento es una Cosmovisión totalmente diferente y opuesta a este.
Mishima contrajo nupcias en 1958 con Yoko Sugiyama la cual le dio dos hijos, posiblemente nunca supero sus tendencias homosexuales pero si las controlo por medio de la autodisciplina y el estilo de vida del samurái.
La lección en todo caso es que una vida de disciplina, guiada por la ética del guerrero puede subliminar y someter las pasiones, la mesura como forma de vida.
Por todas esas razones Mishima nunca será un icono gay y es mejor asi. Su vida y su obra han superado toda la vulgaridad de la época posmoderna.


Septiembre 2017

jueves, 19 de enero de 2017

Conan como símbolo de masculinidad



Por Fernando Trujillo

Conan el bárbaro personaje creado por Robert E Howard en el año de 1932 dentro de la revista pulp Weird Tales es la creación más famosa de su autor, tanto que después de la prematura muerte de Howard Conan continuo teniendo aventuras de la mano de autores como Sprague de Camp, Michael Moorcock y Roy Thomas quien lo introdujo al mundo de los tebeos de la mano de Marvel Comics.
Conan ha influido también en diversas historias, parodias, desde su creación ha pertenecido al panteón de héroes pulp y de la cultura pop actual.
Howard creo muchos grandes personajes como Kull de Valusia—barbaro anterior y prototipo de Conan—el puritano aventurero Solomon Kane, el líder picto Bran Mak Morn, bien este articulo puede titularse Kull como símbolo de masculinidad o algún otro personaje pero elegí a Conan por ser el más reconocido.
No es mi intención escribir un artículo relatando el origen y trayectoria del bárbaro cimerio, para eso están otros ensayos y libros muy interesantes, sino analizar al personaje como un símbolo de masculinidad dentro de un mundo posmoderno.
Los héroes viriles que poblaron las revistas pulp tales como Tarzan, Flash Gordon, Doc Savage y el antes mencionado Conan se han desvanecido, los héroes de la generación Tumblr son manginas, psicópatas como el Joker de Suicide Squad, los personajes trastornados de American Horror Story, prototipos de las nuevas masculinidades patrocinados por las feministas. Los héroes blancos y viriles ahora resultan “retrógrados” y “ofensivos”, reliquias de una época pasada recordada por las feministas y sus manginas como una época “oscura”.
El arquetipo heroico del hombre posmoderno es el geek, el hombre feministo, los superhéroes que luchan por los valores globalizadores de igualdad, democracia, multiculturalismo y feminismo como los Vengadores de la franquicia cinematográfica de Marvel, los superhéroes marginados y perdedores que luchan contra la normalidad y quieren imponer una igualdad forzada como los X-Men. Héroes posmodernos portadores de valores globalizadores.
Es por eso que Conan es un símbolo de masculinidad, existen otros ejemplos por supuesto pero vamos a centrarnos en el bárbaro cimerio.
Conan es un seguidor de Crom, un dios de la guerra de su tribu que no acepta plegarias sino lucha, que otorga valor al hombre al nacer y nada más, el hombre tiene que arreglárselas por sí mismo.
Así Conan vive de la guerra, no le debe nada a ningún dios, vive por la lucha, por el botín, las mujeres, el vino, es el hombre libre que ejerce su propia ley frente al mundo.
Conan no pelea por valores globalizadores como la igualdad, ha vivido en una época brutal donde solo la espada rige, todo lo que conoce es la lucha para sobrevivir a un mundo hostil.
El bárbaro es el hombre primordial, el que estuvo antes de la civilización y volverá cuando esta colapse, Conan no es el símbolo de un hombre de los años treinta sino que es un arquetipo que va más y más lejos, hasta el principio cuando no existían los grandes edificios, más lejos, cuando el hombre vivía y moría por la lucha, vivía en un terreno hostil y solo sobrevivía gracias a la lanza y la espada. No tenía nada más que su voluntad.
Generalmente cuando hablamos de masculinidad nos remontamos a la época de los cincuenta, los años treinta, si fue una buena época para el hombre pero la decadencia ya había comenzado en ese entonces, silenciosa pero estaba presente en el hombre occidental, la decadencia no llego de golpe sino que fue germinando en el hombre del siglo XX de forma silenciosa.
En la época en la que Howard escribió sus historias veía un hombre atado por la civilización burguesa, perdiendo su energía en trabajos mecanizados e inútiles, viviendo dentro de grandes ciudades sometido por hombres enclenques que tenían un título de estudios superior al de ellos.
En masculinidad era superior el proletariado que trabajaba en las fábricas que el burgués que vivía cómodamente, esto lo vio Jack London un antecesor de Howard y por eso se unió a la causa socialista, por eso escribió historias y ensayos reivindicando al proletariado blanco frente al capitalismo.  
Si, la decadencia del hombre había empezado desde mucho antes, por eso Howard escribió sobre épocas pretéritas, épocas anteriores a lo que conocemos como historia donde el hombre dotado de una férrea voluntad masculina podría ser libre y conquistador.
Conan es un símbolo de la masculinidad primordial, anterior a la civilización, el hombre pretérito portador de una virilidad incorrupta, superior que le permitió sobrevivir a un mundo hostil y frente a enemigos tan violentos como él.
En este sentido Conan es el símbolo de nuestros antepasados como barbaros, símbolo de la masculinidad primigenia que hemos olvidado.
Los jóvenes ahora buscan espacios seguros en Internet donde no hieran sus sentimientos, buscan como héroes a asesinos en serie, trastornados mentales, suicidas, geeks, drogadictos y perdedores con superpoderes.
Conan es la anti-tesis del superhéroe que todo lo consigue con sus poderes, Conan si quiere algo lo consigue con su espada, toma a las mujeres que quiere—hoy seria visto como un machista o un misógino—las seduce como un macho alfa, mata sin piedad a sus enemigos, sin pensar en los derechos humanos o en comprender sus sentimientos.
Por eso Conan es la anti-tesis del héroe posmoderno, Conan es el arquetipo del poder masculino, por eso la generación Tumblr que tanto ama lo vintage jamás tendrá a Conan como héroe. Porque representa todo lo que ellos temen y odian.
Necesitamos reivindicar a Conan como símbolo de todos los hombres, como un arquetipo heroico en un mundo en ruinas.
Necesitamos activar el arquetipo barbero para luchar contra el estado, para tener una vida libre, para pelear contra la invasión jihadista, contra las hordas antifascistas y cuando la civilización colapse, necesitamos ser Conan.
Leamos las historias de Howard, si tenemos hijos leámosles las historias de Conan, invitemos a jóvenes a acercarse al mundo creado por Robert Howard para que se involucren en su lectura, no digo que hagamos de Conan y los mitos de Howard algo mainstrem porque sería contraproducente pero sí que a los que estén a nuestro alrededor, familia (sobre todo jóvenes, niños y adolescentes) a leer la vitalista literatura de Bob Dos Pistolas (como cariñosamente lo llamaba su amigo Lovecraft) y alejarlo de las películas de superhéroes de Hollywood y de Tumblr, descubrirán un mundo fascinante.
Ya Jack Donovan en sus ensayos reivindico a Crom como una forma de espiritualidad masculina, por eso busquemos en Conan un símbolo de masculinidad sana dentro de una cultura plagada de basura.
Conan es el símbolo del hombre libre, aventurero, violento, el hombre que su espada es su ley y conquista, Conan es el símbolo del hombre antiguo y el hombre nuevo que vendrá cuando el mundo civilizado colapse.
Conan es la virilidad, está en todo hombre esperando a ser liberado.

Enero 2017



miércoles, 5 de octubre de 2016

El pesimismo de Lovecraft




Por Fernando Trujillo

Definir a Lovecraft como un escritor de terror es demasiado limitado, el genio lovecraftniano es tan grande como su obra y abarca desde la literatura fantástica hasta la filosofía y la ciencia.
Niño prodigio aprendió a leer a temprana edad, a la edad de quince años escribía en una revista científica y descubrió la existencia de Plutón. Hombre de gran intelecto escribió para revistas pulp hasta su muerte pero dentro de este género de revistas (calificado como de poca monta) llevo el terror a nuevas dimensiones.
La influencia de Lovecraft llega desde la literatura, el cine, la televisión, los tebeos, los videojuegos, no hay duda de que el mundo del terror le debe todo pero como señale, verlo como un escritor de cuentos de miedo es demasiado limitado. Por desgracia en nuestra época solo se ve como un escritor de terror con monstruos cósmicos, imágenes grotescas, seres extraños pero su trasfondo pesimista, su racismo científico, sus ideas filosóficas acerca del universo, la raza y la civilización occidental han sido obviamente ignorados desde sus lectores hasta por los escritores a los que ha influenciado y es que el pensamiento lovecraftiano es incómodo y totalmente opuesto a la mentalidad posmoderna.
Quien vea a H.P Lovecraft como alguien que escribió sobre monstruos con tentáculos y dioses antiguos es que no ha entendido absolutamente nada de su obra y ha ignorado la filosofía pesimista detrás de ella.
Lovecraft veía con disgusto la independencia de su país, el fin del periodo colonial al que tanto amo, testigo de la decadencia de la sociedad americana de su tiempo (que en esa época se comenzaba a gestar) desarrollo una misantropía y aversión por su época.
Alguna vez definí a Lovecraft como el Spengler del relato de terror, su visión pesimista sobre la decadencia de la civilización occidental y la tragedia del hombre blanco moderno lo hacen el equivalente al filósofo alemán.
En la narrativa lovecraftniana entramos en una atmosfera de ciudades decadentes, de barrios miserables poblados por personas de color con secretos y rituales extraños, antiguas familias nobles en decadencia habitando viejas mansiones y cuyo linaje esta corrompido por la endogamia o el mestizaje racial.
La Sombra sobre Insmouth es uno de los mejores ejemplos, uno de los cuentos más aterradores y descriptivos del genio de Providence, en este relato el pueblo de Insmouth ha pactado con los Profundos una raza maligna con apariencia de peces o sapos que se infiltran primero como amigos, casan a sus hijas con los hombres de cuya descendencia salen seres híbridos y repulsivos, poco a poco su infiltración van tomando control del pueblo hasta masacrar a la población autóctona y tomar el control, destruyendo el legado del hombre blanco y sustituyéndolo por el suyo ¿Suena familiar?
En la obra de Lovecraft vemos la decadencia y el fin de la civilización occidental a manos de seres alienígenas y pueblos extraños con costumbres macabras y supersticiosas alejadas de la razón y la ciencia (las dos creencias de Lovecraft).
El pesimismo de Lovecraft viene de ese inevitable destino para la civilización blanca, el tiempo devora las naciones, la decadencia las termina corrompiendo y son arrasadas por los pueblos de color más vigorosos pero ese pesimismo no viene solo de este saber trágico sino del destino del hombre en el universo.
Como un hombre de mentalidad científica uno de sus tempranos intereses fue la astronomía, el estudio del cosmos y la existencia humana, lo que lo llevo a desarrollar ideas pesimistas y trágicas alrededor del hombre y su relación con el cosmos. Lovecraft se alejó de los temas habituales del terror sobrenatural y lo llevo a un campo científico, en el que el progreso científico nos va llevando a un atavismo sin retorno, es en Lovecraft cuando el espacio exterior se convierte en un concepto infinito y aterrador para la mentalidad humana, las fronteras cósmicas, los seres alienígenas, dimensiones fuera que conviven con nuestro espacio tiempo Lovecraft aplica un cierto realismo científico en su narrativa que lleva al lector a descubrir que vive en un cosmos frio y hostil.
Es ahí donde nace el horror cósmico.
Si bien los precursores de este subgénero fueron Chambers con su Rey Amarillo y Arthur Machen, fue Lovecraft quien le dio un realismo más cercano al materialismo científico dándole una forma y creando incluso una escuela filosófica que superaría al género literario.
En sus cartas siempre se mostró como un frio escéptico, veía con desagrado la modernidad, el cine y la radio que veía como medios vulgares, se mostró partidario de la razón como base para una civilización superior.
Las concepciones religiosas y científicas le dan al hombre una vital importancia en el universo pero Lovecraft propone una concepción más oscura e incómoda. El universo es un lugar caótico, sin ningún dios y sin ningún sentido, si bien el universo que creo tiene sus propias deidades estas no son divinas o malignas sino que son entidades alienígenas a los que los seres humanos les dieron ese nombre, seres que lejos de cualquier etiqueta están más allá de las ideas de bien y mal y la existencia del hombre les es irrelevante.
El hombre es insignificante ante el universo, solo somos una partícula que no tiene mayor relevancia dentro de un frio cosmos, no hay ningún plan cósmico, todo lo que es el bien, los sentimientos, el mal, la moral solo eran ficciones victorianas (como el mismo las califico).
Tal vez toda esta concepción está representada en Azathot la deidad suprema del universo lovecraftiano un monstruoso caos nuclear ciego e idiota condenado a un sueño eterno. Estamos encerrados en un universo ciego y mecanizado en el que todo lo destruido vuelve a la nada y de la nada viene todo.
Vivimos una existencia sin propósito, en un universo caótico y totalmente indiferente de la existencia humana, todo lo que hemos creado, todas nuestras ideas al final serán arrasadas por el tiempo y olvidadas.
Todas estas ideas optimistas del hombre como un ser superior eran solo ficciones para no ver el horror de un cosmos indiferente y sin ningún sentido. No hay nada de grande en la existencia del hombre más que su propia percepción de sí mismo (el egoísmo) pero fuera de eso somos criaturas insignificantes.
Estas ideas son chocantes para la gente, esta filosofía contrasta con nuestra manera de pensar y es que es mejor pensar que somos algo más grande que nosotros mismos a pensar que somos insignificantes.
Por eso los libros de Paulo Coehlo, Alejandro Jodorowsky, Jorge Bucay y hasta Carlos Cuauhtémoc Sánchez son best-sellers, porque le dicen a sus lectores que ellos son importantes para el universo, la vida (denle el nombre que quieran), que si son optimistas les pasaran cosas buenas, que el universo conspira a su favor y toda esa basura buenrollista que sirve para vender basura.
La esencia de la literatura lovecraftniana es trágica, se vive en un universo de horrores cósmicos, frio y para no caer en la locura inventamos conceptos morales, vivimos en la ignorancia de estos conceptos que nos dan una seguridad.
Ningún escritor de terror, ninguno de sus seguidores posteriores ha logrado capturar todo ese trasfondo, tal vez el único que logro hacerlo haya sido Thomas Ligotti con sus cuentos pesimistas y su visión oscura de la existencia.
La primera temporada de la serie True Detectives inspirada en la mitología lovecraftiana ha sido la única de esta tendencia en capturar toda la atmosfera pesimista y trágica creando escenarios lúgubres, decadentes con hombres blancos en decadencia moral y espiritual dominados por los instintos más bestiales.
Todas estas ideas filosóficas son chocantes con nuestra época, el pesimismo es síntoma de madurez mientras que el optimismo es un síntoma infantil y nuestra sociedad está hundida en un burdo optimismo, la gente posmoderna cree que es la “mejor generación de la historia”, el hastag #Lovewins inunda las redes sociales, creemos que el mundo se está haciendo un lugar más tolerante, amigable y sensible y que estamos llegando a una utopía pacifista pero solo somos una civilización que se ha hundido en el infantilismo.
El amor tan celebrado por los progres es un concepto demasiado humano, la tolerancia nos está llevando a la invasión y la sumisión, nuestro pacifismo está llevando la civilización a su inevitable y desastroso final, en este mundo los pesimistas son los verdaderos rebeldes.
La literatura de Lovecraft es ajena a toda esta sociedad y es por eso que el público moderno solo se fijó en los elementos superficiales, los explota como modo de consumo desterrando sus ideas al olvido.
La verdad es que el mundo moderno no se parece a una utopía optimista y está más cercana a la pesadilla lovecraftniana.


Octubre 2016

miércoles, 18 de mayo de 2016

El genio oscuro de Hanns Heinz Ewers




Por Fernando Trujillo

La literatura de terror nos ha dado a muchos autores denominados como “autores malditos” ya sea por una vida de sufrimiento, de excesos o por lo retorcido de su literatura. En realidad el término aplica a todos los ámbitos de las letras y es para ser sinceros un anzuelo publicitario para que las editoriales puedan vender sus libros, la etiqueta de “escritor maldito” atrae a un determinado público. Así se han vendido los libros de Charles Bukowski, Allen Ginsberg y muchos otros autores que en verdad no son malditos, sino que encuentras en todas las librerías.
Pero ciertamente son pocos los casos de autores realmente malditos, que permanecen ignorados en la historia de las letras, en el mundo de la literatura de terror conocemos a Lovecraft, a Poe, a Machen, a Stephen King y Clive Barker junto con muchos más pero hay un autor que incluso en un género retorcido como el terror continua permaneciendo como un maldito entre los malditos: Hanns Heinz Ewers.
Nacido en una familia acomodada Ewers fue decadente, místico, viajero, pionero en la sexología, escritor prolífico de guiones de cine, obras de teatro, cuentos infantiles, novelas pero es más recordado por sus novelas y relatos de terror.
Durante la Primera Guerra, Ewers se desempeñó como espía dentro de los Estados Unidos, Ewers quien tenía su residencia en ese país ya había tenía un nombre como escritor, habiendo publicado algunos relatos fantásticos y en donde trabo amistada con el ocultista británico Aleister Crowley. Recorrió el país juntando fondos para la Cruz Roja alemana y siendo portavoz del Imperio Alemán, hablando por mantener la neutralidad americana y a través de debates públicos intentando contrarrestar la propaganda anti-germana.  Sin embargo en los Estados Unidos, aliados naturales de Inglaterra el sentimiento germanófobo crece y los ciudadanos alemanes son puestos bajo vigilancia o enviados a campos de concentración.  En el año de 1918 seria arrestado y enviado a uno de estos campos, los servicios de inteligencias británicos remiten un cable a Estados Unidos informando de dos viajes sospechosos del autor alemán, uno a España que realizo con un pasaporte falso y un enigmático viaje a México, el documento sugiere que Ewers pudo entrevistarse con Pancho Villa para invadir territorio norteamericano y distraerlos de la guerra. Posteriormente sería liberado al final del conflicto bélico.  
Viajero incansable Ewers se interesó en el vudú caribeño, el nudismo, el consumo de distintos tipos de drogas y las mujeres, se ha especulado que tuvo roces con varios hombres (más que nada debido a su temática homosexual en sus relatos) pero de eso no hay ningún dato fidedigno.
La obra literaria de Ewers se desarrolla en ambientes sórdidos, decadentes, prostíbulos, escenarios habitados por burgueses amorales con gustos por lo perverso y lo cruel. Su obra más famosa La Mandrágora se ubica en esos ambientes, donde un experimento en el que los personajes Frank Braun—alter ego de Ewers—y el Profesor Broken inseminan con el semen de un asesino ahorcado a una prostituta gestando una mandrágora con matices humanos. Alraune el resultado del experimento es una criatura hermosa pero completamente maligna, un ser sin empatía que por medio de su astucia y belleza juega con las emociones de aquellos a su alrededor, destruyendo las vidas de quienes la rodean.
El personaje de Alraune tiene muchos paralelismos con Helen Vaughan del relato El Gran Dios Pan de Arthur Machen, ambas son el resultado de un experimento contra-natura, ambas son poseedoras de una gran belleza física y ambas son criaturas amorales.
Alraune puede ser vista como el símbolo de una cultura sumida en la frivolidad, un ser que por fuera es hermoso pero con un alma vacía de cualquier sentimiento noble, la novela fue publicada tres años antes de la Primera Guerra y puede ser vista como un preludio a la caída del segundo Reich y el sumergimiento del pueblo germano en el hedonismo, el vacío moderno y la corrupción de la república.
Otro de los grandes relatos que exploran el tema de la femme fatale es La araña en el que combina el vampirismo y la manipulación de forma extraordinaria creando un ambiente de obsesión y miedo.
Todos estos relatos serian un reflejo de la Alemania de posguerra hundida en la decadencia moral y con una burguesía corrupta. En cuentos como La joven blanca asistimos a un espectáculo enfermizo admirado por bohemios decadentes. Mismo se podría decir de la Salsa de tomate en donde un combate sangriento y cruel es disfrutado por una multitud degenerada.
Ewers también fue un pionero en el cine, viendo su poder visual y como una legitima obra de arte, escribió guiones, entre los que destaca una adaptación de su propia novela El estudiante de Praga (1913). Cabe destacar además que en esta película es la primera vez en el cine que un actor interpreta un papel doble. Fue tanta su fama en este ámbito que Lovecraft lo menciono en su ensayo El horror sobrenatural en la literatura como una influencia en el surgimiento del terror alemán. Con todo esto nos preguntamos porque la obra de Ewers ha sido ignorada tan marcadamente y es por un crimen que el mundo políticamente correcto no perdona: haber pertenecido al partido nacional socialista.

El término de la Primera Guerra dejo a una Alemania humillada, en la ruina económica, en este ambiente floreció la prostitución en todos sus ámbitos, mujeres y jóvenes alemanes se vendían para poder sobrevivir a las penurias, tanto que el turismo sexual creció durante esta época. En este contexto la literatura de Ewers y el cine expresionista se convirtieron en un reflejo de la podredumbre y miedo del pueblo alemán. El miedo a una revolución bolchevique (reflejada en la película Nosferatu), la caída del alma germana en los abismos de la crueldad y sed de sangre (reflejadas en el filme M) son proyecciones de los terrores que asolaron la República de Weimar.
En este ambiente Ewers se dedica a criticar la degeneración del alma germánica, en el nacional socialismo vio un movimiento nuevo portador de un romanticismo germánico y de una fuerza vitalista, se unió al partido en el año de 1931.
Se sabe que el autor tuvo contacto con los grupos volkish y con figuras como Guido Von List y Lanz Von Liebfels y con el resurgir teutónico, una de las características que el autor más admiro del ascenso del nacional socialismo.
Ewers sentía una gran admiración por Adolf Hitler al que conoció en persona y quien le encomendó la tarea de escribir una biografía de Horst Wessel que más tarde se adaptaría en una película. Ewers conocía a Wessel ya que ambos formaron parte de la misma fraternidad estudiantil y actuó en una versión del Estudiante de Praga de 1926 también escrita por el mismo autor.
La película fue llamada Hans Westmar. Einer von vielen (uno de muchos), Gobbels cambio el nombre del personaje por uno ficticio.
Dentro del partido Ewers tuvo muchos enfrentamientos con otros miembros que no lo dejaban ver como un decadente, entre ellos Alfred Rosenberg quien sentía una profunda antipatía por el escritor.
Ewers moriría en 1943, dos años antes de la ciada del Tercer Reich y junto con todos los escritores afiliados al partido su obra fue condenada al ostracismo.
Actualmente en español la editorial Valdemar tiene publicados los libros La Mandrágora y un volumen de relatos titulado La araña y otros cuentos macabros y siniestros—próximamente traducirá y publicara la novela El Vampiro—no obstante la mayor parte de su obra se ha perdido o es imposible de encontrar.
La personalidad de Ewers resulta fascinante no solo por su obra sino por su figura oscura y contradictoria, su figura de intelectual decadente choca con el ideal nacional socialista y sin embargo fue miembro del partido que contaba con lectores dentro del mismo, incluyendo al Fuhrer que según se dice tenía a La Mandrágora como uno de sus libros favoritos.
Tanto dentro del ambiente nacional socialista como dentro del ambiente de la literatura de terror la figura de Ewers resulta chocante, no encaja en ninguno de los dos ámbitos y tal vez por eso su oscuro genio lo ha vuelto un verdadero escritor maldito.
Si como afirma la psicología jungiana cada ser humano encarna un arquetipo y durante el nacional socialismo el Fuhrer encarno el arquetipo del guerrero, entonces Hanns Heinz Ewers haya encarnado al arquetipo del Trickster, esa figura bromista, astuta, asociada al dios nórdico Loki.
El Trickster es un arquetipo que sabe ocultarse, que tiene muchas máscaras y el señor Ewers tuvo entre sus máscaras el decadente, el espía, el ocultista, el nacionalsocialista y el oscuro genio que a través de sus letras causa fascinación para unos y repulsión para un mundo políticamente correcto.

Mayo 2016


Fuentes:

Hernández Arias, Rafael “Introducción a La araña y otros cuentos macabros y siniestros” (2014) de Editorial Valdemar.

Crawford, Peter “Hanns Ewers” (2013) [en red] Recuperado de http://thirdreichocculthistory.blogspot.mx/2013/09/hanns-heinz-ewers.html



viernes, 5 de junio de 2015

Mishima o el heroísmo trágico de la antimodernidad


No cabe duda que en estas ocasiones el suicido es un mensaje. Primero, porque deja establecido que para algunos hombres hay cosas más importantes que la vida misma, y que sin esas cosas la vida no se justifica. Pero también porque la épica de ese tipo de suicido está atada a una causa, y más allá de la derrota de esa causa, tampoco vale la pena vivir
Mientras escucho la música de Philip Glass, de la vieja película “Mishima, una vida en cuatro capítulos” producida por Francis Ford Coppola y George Lucas, y dirigida por Paul Schrader, recientemente remasterizada, no puedo menos que reflexionar sobre cierto sentido trágico dela vida. Ese mismo sentido trágico de la existencia que tuvieron los griegos –a los que Mishima conocía muy bien– y los demás grandes pueblos antes de hacerse progresistas, y comenzar a creer que cada día nos acercamos más a la autosatisfacción y menos al sufrimiento y la muerte. Pero el sufrimiento y la muerte de todos modos nos acechan y finalmente nos alcanzan, a veces sin haber logrado ser en la vida, más que una bolsa de mecánicos orgasmos, de imágenes vacías que no podríamos recordar y una infinidad de contradicciones angustiantes.
Es notable ver cómo la muerte por suicidio, en determinados casos –en este caso mediante el rito del sepukku– genera a su alrededor un espacio que algunos hombres reconocen todavía como sagrado. Un punto donde se convocan los irreductibles, los que todavía reconocen el significado simbólico de las cosas.
El hacerse a sí mismo de Mishima, en un sentido que podríamos denominar alquímico, me remite a la antigua práctica de las artes marciales, que silenciosamente todavía desarrollan millones de personas aún en Occidente, algunas sin comprender su profundo significado.
La autodisciplina como un placer superior, como un crecimiento continuo, tiene mucho que ver con el arte, se llame éste Bushido, escultura, poesía, teatro, pintura o danza. Todas esas artes la practicó de algún modo Mishima.
Su torturada vida es una parábola poética. Desde su narcisismo que muchos de los preocupados por esos temas no dudaron de calificar de homosexual, hasta la ardua disciplina de la Sociedad del Escudo, nos muestra siempre una búsqueda desesperada por moldear las formas de la belleza en un sentido externo y en un sentido interno, inconexamente primero y en una profunda fusión después.
Los que hacen gala de un antinorteamericanismo y un antijudaísmo barato deberían escuchar atentamente la música de Philip Glass, músico que reúne ambos orígenes, además de ser budista y un defensor de la causa tibetana. Lamentablemente, no es el buen gusto lo que generalmente se globaliza.
Posiblemente la sugestión que Occidente conserva por la cultura japonesa, no es más que la admiración silenciosa y furtiva por todo lo que hemos perdido. Reconocemos en un japonés imperial como Mishima, cosas que excepcionalmente reconozcamos en un occidental. O quizá nos resulte menos peligroso el reconocimiento de ese tipo de estética e ideas en la lejanía del Oriente, que sacando a la luz los muchos ejemplos de grandes suicidas con ideas afines en el Occidente. Y dejamos bien claro nuestra convicción sobre que en ambos casos, merecen nuestro reconocimiento y admiración.
No cabe duda que en estas ocasiones el suicido es un mensaje. Primero, porque deja establecido que para algunos hombres hay cosas más importantes quela vida misma, y que sin esas cosas la vida no se justifica. Pero también porque la épica de ese tipo de suicido está atada a una causa, y más allá de la derrota de esa causa, tampoco vale la pena vivir.
Exactamente lo contario de la mentalidad progresista, que cree encaminarse siempre hacia la ausencia de sufrimiento, en una irracional negación dela muerte.
Por eso los progresistas suelen convertir todas las derrotas en victorias, porque por irracionales y falsas que resulten sus tesis, para ellos el actual sentido del mundo representa un pensamiento totalitario que lo justifica todo, y de ningún modo podrían reconocer que ese sentido del mundo es negativo y también racionalmente falso.
Juan Pablo Vitali
En memoria del último samurai! Ta Teno Kai!