"Escribe con sangre y comprenderas que la sangre es espiritu"

Friederich Nietszche







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domingo, 9 de junio de 2013

La Prostitucion Sagrada



 Julius Evola 

 Todo culto tradicional apunta esencialmente a la actualización de la presencia real de cierta entidad suprasensible en un medio dado, o bien a la transmisión participativa, a un individuo o a un grupo, de la influencia espiritual que corresponde a esa entidad. Los principales medios empleados a tal objeto son los ritos, los sacrificios y los sacramentos. Ahora bien, en varias culturas, también la sexualidad se empleó con tal fin. 

 Uno de los casos más típicos puede observarse en el ámbito de los Misterios de la Gran Diosa, a través de las prácticas eróticas precisamente destinadas a evocar el principio de ésta y a reavivar su presencia en cierto lugar y en una comunidad determinada. Ese, entre otros, era particularmente el verdadero objeto de la prostitución sagrada practicada en los templos de muchas divinidades femeninas de tipo afrodítico pertenecientes al Mediterráneo: Ishtar, Mylitta, Anaitis, Afrodita, Innini y Athagatia. 
Hay que distinguir aquí dos aspectos. Por una parte, estaba la costumbre de que toda muchacha llegada a la pubertad no podía contraer posibles nupcias antes de haber ofrecido su virginidad, y ello no en un contexto de amor profano, sino de Sacralidad: debía entregarse, en el recinto sagrado del templo, a un extranjero que hiciese una ofrenda simbólica e invocase, a través de ella, a la diosa.
 Por otro lado, había templos con un cuerpo fijo de hierodulas, es decir, de mujeres consagradas a la diosa, sacerdotisas cuyo culto consistía en el acto que los modernos no saben designar de otro modo que con el verbo “prostituirse”.
 Celebraban el misterio del amor carnal, en el sentido, no de un rito formalista y simbólico, sino de un rito mágico operativo: para alimentar la corriente de psiquismo que daba cuerpo a la presencia de la diosa y, al propio tiempo, para transmitir a los que se unían a ellas, como en un sacramento eficaz, la influencia o virtud de esta diosa. Estas jóvenes llevaban también el nombre de “vírgenes” (Parthónoj hierai), se consideraba que encarnaban en cierta forma a la diosa, que eran las “portadoras” de la diosa, de la que tomaban, en su función erótica específica, su denominación genérica ishtaritu. 
Aquí, el acto sexual desempeñaba por una parte la función general propia de los sacrificios evocatorios o capaces de reavivar presencias divinas y por otra desempeñaba un papel estructuralmente idéntico al de la presencia eucarística era, para el hombre, el medio de participar en el sacrum, llevado y administrado por la mujer en este caso; era una técnica para obtener un contacto experimental con la divinidad, para abrirse a ella, pues el trauma del acto sexual, con la interrupción de la conciencia individual que trae consigo, constituye una condición particularmente propicia para ello. Todo esto, como principio. 

 Este empleo de la mujer no estaba restringido a los Misterios de la Gran Diosa del antiguo mundo mediterráneo; se sabe que se practicó también en Oriente. La ofrenda ritual de las vírgenes se encuentra igualmente en la India, en los templos de Jaggernaut, para “alimentar” a la divinidad, es decir, para activar eficazmente su presencia. En muchos casos, las danzarinas de los templos cumplían la misma función sacerdotal que las hierodulas de Ishtar y de Mylitta, y sus danzas consteladas de mudras, o sea de gestos simbólico-evocadores presentaba generalmente carácter sagrado. También su “prostitución” era sagrada. Por eso incluso familias muy destacadas consideraban un honor, y no una vergüenza, que sus hijas fuesen consagradas desde la mas tierna edad a este servicio en los templos. Con el nombre de devadási, a estas mujeres se las consideraba a veces las esposas de un dios. En tal caso, más que portadoras del sacrum femenino, iniciadoras de los hombres en los Misterios de la Diosa, eran las mujeres destinadas a servir genéricamente de fuego en la unión sexual, que, como hemos visto, en textos tradicionales hindúes es comparada con el sacrificio en el fuego.

 Además, como ya hemos señalado, hay que considerar que, incluso cuando estaba fuera de tales marcos culturales e institucionales, el hetairismo (la actividad de hetaira) antiguo y oriental tenía aspectos no sólo profanos, pues las mujeres estaban calificadas para darle al acto del amor unas dimensiones y un desenlace que hoy en día se ignoran. Entre las hetairas de Extremo Oriente, que solían estar agrupadas en hermandades que tenían sus “armas”, sus insignias simbólicas y una antigua tradición propia, está comprobada la existencia de conocimientos de lo que podría denominarla fisiología suprabiológica y sutil. Hay razones para pensar que, en algunos casos, la ars amatoria profana nació por degradación de elementos externos de una ciencia sui generis basada en un saber sacerdotal y tradicional; no está excluido que, entre posturas indicadas en obras como las cuarenta y ocho Figurae Veneris de Forberg haya algunas que en su origen tuviesen valor de mudra, o sea de posturas mágico-rituales aplicadas al acto sexual, dado que, como señalaremos en su momento, hay significados de este tipo que han subsistido incluso en prácticas de magia sexual de algunos círculos modernos. 

 Ya hemos hablado de los filtros de amor, de los que también se ha perdido el sentido completo, puesto que ya sólo se conocen sus usos degradados, en la forma de mistificaciones supersticiosas populares propias de brujas. Aquí, en realidad, lo que podría entrar en juego, más que el arte de hacer nacer anormalmente una pasión común es el arte de dar a la experiencia sexual unas dimensiones distintas de las eros corriente.
 Se sabe que Demóstenes hizo condenar a una amante de Sófocles que tenía fama de confeccionar filtros de amor; pero en el proceso resultó que había recibido una iniciación y que frecuentaba ambientes cercanos a los Misterios. Por lo general, a muchas hetairas, o figuras de tipo hetérico, incluso en las sagas y las leyendas, se las describe como magas; a causa de la fascinación que ejercían, por supuesto pero también a causa de sus conocimientos específicos en el ámbito de la magia. Por lo que se refiere al Kâma Sutra (1, l), la lista de las habilidades que debía poseer una ganika, o hetaira de clase alta, resulta bastante prolija y barroca, pero es significativo que entre ellas figuren las artes mágicas, el arte de trazar diagramas místico-evocatorios (mandala) y la de preparar ensalmos De la famosa Frine se cuenta que se mostró desnuda no sólo en el contexto del conocido episodio de su proceso (donde por demás sus valedores destacan, más que el aspecto estético de su belleza profana. elaspecto sacral-afrodítico; por eso refiere Ateneo: “Los jueces quedaron embargados del sagrado temor de la divinidad: no osaron condenar a la profetisa y sacerdotisa de Afrodita”), sino también a los iniciados de Eleusis y luego en la gran fiesta de Poseidón, o sea en relación con las “Aguas”, de las que Poseidón es dios: ahí probablemente estaba en primer plano el lado profundo, mágico-abismal, de la desnudez femenina, de la que ya hemos hablado. En conjunto, debemos retener que, en el origen a la mujer-hetaira no le era ajena la función de administradora del Misterio femenino, según posibilidades que podían ser naturales o tradicionalmente cultivadas, abiertas a la mujer en la misma medida en que en ella se active un lado fundamental del principio del que ella, como ser humano, es encarnación, individuación, símbolo vivo. 

 Precisamente es esta posibilidad la que hay que considerar a la hora de examinar otros complejos rituales antiguos: una posible sexuación trascendente, o sea la incorporación efectiva, o momentánea o casi duradera, en determinados seres humanos femeninos, de las divinidades o arquetipos de su sexo: en los mismos términos con los que en el catolicismo se habla de la presencia real de la divinidad en las hostias, establecida por el rito. En muchos monumentos egeos, a menudo las representaciones de las sacerdotisas se confunden prácticamente con las de la Gran Diosa y permite suponer que las primeras eran el objeto concreto del culto rendido a la segunda, mientras que son bien conocidas las figuras, incluso históricas, de soberanas del Mediterráneo oriental en las que se veía la imagen viva de Ishtar. Isis y otras divinidades del mismo tipo. Pero además hay que considerar el caso de encarnaciones momentáneas de estas divinidades en un ser dado, determinadas por un clima mágico-ritual del mismo tipo del que en principio debería efectuarse el misterio “el mvsterium transformationis” de la propia misa cristiana. 

 Un orden de ideas análogo entra en cuestión en el caso del hieros gamos en sentido estricto, o sea de teogamias, de uniones rituales y culturales de un hombre con una mujer, destinadas entonces a celebrar y renovar el Misterio del Ternario, esa unión del eterno masculino con el eterno femenino, del Cielo con la Tierra, de donde procede la corriente central de la creación. 
En las personas de los que cumplían estos ritos era, pues, como si se encarnasen y actuasen los correspondientes principios, y su unión momentánea física se convertía en una reproducción evocativa de la unión divina mas allá del tiempo y del espacio. 
El fin de tales ritos, pues, era distinto del de los otros que ya hemos recordado y explicado como ritos de participación en la sustancia o influencia de una u otra divinidad. Era el Tres, el Ternario más allá del estado dual, el que era evocado a través de la acción nupcial de los dos, para activar periódicamente en una comunidad determinada una influencia correspondiente, pero en el mareo del ritualismo, y no de las experiencias individuales iniciáticas de las que hablaremos más adelante.

 De este tipo de ritos podrían recordarse numerosos ejemplos procedentes de tradiciones culturales de civilizaciones muy diversas. 
De todos ellos, citaremos el ejemplo de los misterios antiguos en los cuales una vez al año la sacerdotisa principal que personificaba a la diosa se unía al hombre, que representaba el principio masculino, en el lugar sagrado. Consumado el rito, las demás sacerdotisas llevaban el nuevo fuego sagrado, que se consideraba generado por tal unión, y con su llama se encendía el fuego de los hogares de las distintas gentes. 
Algunos han señalado con razón la analogía de este rito con el que todavía se celebra el sábado santo en Jerusalén. Por lo demás, el propio rito pascual de consagración del agua, sobre todo tal como se celebra en la Iglesia ortodoxa, conserva huellas visibles del simbolismo sexual: el cirio, que tiene un significado fálico evidente, se sumerge por tres veces en la fuente, símbolo del principio femenino de las Aguas; se toca el agua, se sopla por tres veces sobre ella marcando la letra griega P, y la fórmula de consagración pronunciada durante este acto de unión incluye estas palabras: “Que la virtud del Espíritu Santo descienda en toda la profundidad de esta fuente.., y fecunde toda la sustancia de esta agua, para la regeneración”. En oriente, la difundidísima iconografía del lingam (el Phallus) puesto dentro del loto (padma) o dentro del triángulo invertido que es signo del yoni femenino y símbolo de la Diosa o Shakti, obedece al mismo significado; y este simbolismo como veremos más adelante, puede aludir también a Operaciones Sexuales concretas. 

 En efecto, a menudo el rito original de la hierogamia solo subsistió en formas en las que un rito simbólico o una unión simulada ocuparon el lugar de la unión sexual real de un hombre con una mujer. En materia de aplicaciones, esto nos permite pasar a una consideración sobre los ritos sexuales estacionales de fertilidad, que son uno de los caballos de batalla de las escuelas etnológicas actuales, que tras haberse fijado en un primer momento en el “mito solar”, tras haber pasado a continuación al “totemismo” y ver entonces totemismo por todas partes, se inclinan ahora por las interpretaciones “agrarias”, y recurren a ellas a cada instante.

 En realidad, en estos ritos hay que considerar una de las posibles aplicaciones mágicas operativas del contexto que hemos examinado hace poco. Hablando de las orgías, ya hemos dicho que éstas pueden propiciar el contacto experimental con lo primigenio y lo preformal en el espíritu de quienes participan en ellas. Por su propia naturaleza, por el cambio de nivel existencial que implica, ese estado hace posible. llegado el caso, una eficaz inserción extranormal de la fuerza del hombre en la trama cósmica, en el orden de los fenómenos naturales y en general en todo ciclo de fecundidad: como intervención, en la dirección fundamental del proceso natural, de un poder superior que intensifica y galvaniza. Así, en esencia, es exacto lo que dice Eliade a este respecto: “Generalmente, la orgía corresponde a la hierogamia. A la union de la pareja divina ha de corresponder, en la tierra, el frenesí genesíaco ilimitado.. Los excesos cumplen una función precisa y saludable en la economía de lo sagrado Rompen las barreras entre el hombre, la sociedad, la naturaleza y los dioses; ayudan a hacer circular la fuerza, la vida, los gérmenes, de un nivel a otro, de una zona de la realidad a todas las demás”. Es, efectivamente, uno de los significados posibles de una parte del vasto acervo de ritos “agrarios” recogidos por Frazer. 
Sin embargo. cuando no se trata de pueblos salvajes, sino de tradiciones históricas en las que unas formas aisladas y bien circunscritas de hierogamia ritual sustituyen en principio a los fenómenos orgiásticos colectivos, es importante no generalizar, distinguir entre el contenido del rito mágico -naturalista en cierto modo- puesto unilateralmente de relieve por las escuelas etnológicas, y un contenido superior, misteriosófico, que se refiere esencialmente a la obra de regeneración interna: y ello aunque en ciertos casos un mismo complejo hierogámico, basándose en relaciones de correspondencia analogica, puede haber integrado los dos contenidos. Tal parece haber sido el caso de 1os Misterios de Eleusis, en los que el rito de arar se asoció al hieros gamos como rito iniciático. 
El descuidar esta bivalencia es un rasgo característico de una investigación que, sin darse cuenta, obedece a la tendencia general de las disciplinas profanas modernas, que consiste en reducir constantemente lo superior a lo inferior, o bien en poner de relieve únicamente lo inferior cada vez que es posible hacerlo. 

 Según los casos, en el sistema de las participaciones rituales realizadas por medio de la sexualidad, la fuente de lo sagrado puede ser ya el hombre, ya la mujer. Por eso pueden encontrarse hierogamias parciales y no bilaterales, o sea uniones, en las que sólo una de las partes se transforma en su naturaleza y reviste carácter no humano sino divino, mientras que la otra conserva rasgos puramente humanos, y entonces la unión puede orientarse no a la participación mística, sino incluso a la procreación. Los relatos legendarios en los que aparece este tema “mujeres poseídas por un “dios”, hombres que poseen a una diosa” son demasiado conocidos para que haga falta recordarlos. Bastará aludir a algunos casos en los que tales conexiones se presentan dentro de marcos institucionales regulares. Así, en el antiguo Egipto, no era el soberano como hombre, sino como encarnación de Horus, quien se unía a la esposa y la fecundaba para continuar la línea de la “realeza divina”. En la fiesta helénica de las Antesterias, la acción más importante era el sacrificio privado que la mujer del arconte-rey hacía a Dioniso en su templo del Leneo, y su unión con el dios, así como en Babilonia se conocía la hierogamia de una joven escogida que, ascendidos ritualmente los siete planos de la torre sagrada aterrazada, el zikurrat, de noche, en una estancia nupcial situada por encima de estos niveles (“más allá de los siete”) esperaba la unión sexual con el dios. Igualmente se consideraba que la sacerdotisa de Apolo en Patara pasaba la noche unida con el dios en el “lecho sagrado”. 

 El hecho de que el dios (y por tanto también uno de sus representantes) pudiese algunas veces tener por simbolismo un animal determinado, a causa de una tosca interpretación literal, dio paso más tarde a la variante constituida por aparentes acoplamientos de seres humanos con animales sagrados. Así Herodoto (II, 46) habla del carnero sagrado de Mendes, llamado “el señor de las jóvenes”, al que se entregaban las mujeres para tener descendencia “divina”; y en las propias tradiciones romanas subsiste un eco de temas relacionados: lo que dice Ovidio (Fast., II, 438-442) de la voz divina que había mandado a las esposas sabinas de los romanos que se dejasen fecundar por el sacer hircus. 

 De nuevo el fundamento doctrinal de todo esto es la idea de que pueda suprimirse el límite humano e individual, que en el individuo “hombre o mujer” por transubstanciación, en determinados casos pueda encarnarse, aflorar o atisbarse la “presencia real”. Esta idea le parecía natural a la humanidad tradicional a causa de la concepción del mundo que le era inherente; no ocurre lo mismo con el hombre moderno, que tiene que considerarla pura fantasía y que puede tomársela en serio, como máximo, en la forma desrealizada y psicologizada de irrupción de los arquetipos del inconsciente. Todavía más difícil le resultará, por tanto, entender el contenido de realidad presente en las tradiciones que hablan de integraciones a través del principio femenino, en las que no figura en modo alguno ninguna mujer real, y en cambio interviene esencialmente una “mujer invisible”, una influencia que no pertenece al mundo fenoménico, sino que es una manifestación no individual, e indirecta, del poder que representan las distintas imágenes de la mitología del sexo.

miércoles, 9 de enero de 2013

Freyja: Señora de la Magia



Por Phil Hine


Según Snorri Sturluson, el autor de la prosa "Edda", Freyja fue la más renombrada de todas las diosas, y era la única todavía con vida. Esta declaración significa que el culto de Freyja había sobrevivido en el siglo doce en Escandinavia. Este ensayo sirve como breve introducción al estudio de Freyja, su linaje, atributos y dominio, ambos exotérico y esotérico. Freyja como Odín, tiene muchos títulos por los cuales es conocida. El nombre Freyja (pronunciar Freia) quiere decir "la señora". Sus otros títulos son: Vanadis (la Diosa de los Vanir), Vanabrudhr (la Prometida de los Vanir), H ö rn (la Amante de Lino), Gefn (la dadora), Syr (la cerda), Mard ö ll (la brillante) y Gullveig (la ávida). Freyja forma parte (quizá la más prominente) de los Vanir, una raza de dioses de la fertilidad que al principio lucharon con, y más tarde se unieron a los Aesir. Frejya es comúnmente conocida como una diosa de la fertilidad.
Como diosa del amor, ella es presentada comor sexualmente atractiva y disponible en sus favores. Ella también tenía autoridad sobre los muertos; algo que compartía con Odín, y cada día se decidía quién entraba a su recinto Sessrumnir, el cual quedaba en Folkvang, 'La Montaña de Gente.' Freyja también fue la Señora de la Magia. Ella poseía una piel de halcón que se ponía para viajar al bajo mundo, trayendo las ulteriores profecías y el conocimiento del destino. Además de cambiar de forma, ella también era la diosa de la magia seidhr y podría controlar el fuego mágicamente .
Ella conducía una carroza jalada por gatos, y su animal totémico era la cerda. Freyja forma parte de los Vanir, un panteón de deidades que son generalmente descritas como dioses de 'la fertilidad'.
Ha habido algunas especulaciones de que los Vanir representaban a un pueblo centrado en una cultura agrícola y matriarcal, que fue invadido, y más tarde asimilado por la tribu cuyos dioses fueron los Aesir. Hay muchas prueba dentro de los Mitos Escandinavos que demuestran que los Aesir no aprobaban la intimidad de Freyja con su hermano, Freyr - y también que Freyja y Freyr fuesen los hijos de Njord y su hermana anónima. Snorri nos dice que los matrimonios entre hermanos eran comunes entre los Vanir, y esto bien podría indicar un choque con las costumbres tribales.
Según H. R. Ellis Davidson (Myths & Gods of Northern Europe), los Vanir eran los dioses del crecimiento en los campos, entre los animales, y en la casa, y también entregaban a los hombres el poder de conectarse con el mundo de lo invisible. Esta autora indica que es probable que el culto a los Vanir incluyera rituales orgiásticos y sacrificatorios.
En The Norse Myths, Kevin Crossley-Hollland nos dice que a la Edad Dorada que le siguió a Odín y sus hermanos ' la creación de los mundos, se le dio fin con la guerra entre los Vanir y los Aesir - la primera guerra. Freyja parece jugar un papel esencial en causar estos acontecimientos. Crossley-Holland relata la historia de que Gullveig la bruja" visitó a los Aesir, y "los lleno de aversión" por la manera lujuriosa en que ella hablaba acerca del oro. La apresaron y atravesaron su cuerpo con lanzas". Tres veces la arrojaron a las llamas, pero en cada ocasión salía, intacta y renacida. Con temor, los Aesir la nombraron Heidh (la Brillante). Cuando los Vanir oyeron acerca del trato que los Aesir le dieron a Gullveig, se prepararon para la guerra, y así lo hicieron también los Aesir. La batalla se enardeció sin que ninguno de los bandos pudiera obtener la victoria, así que los dioses demandaron que se establezca la paz, y quedaron de acuerdo en intercambiar a los líderes como prueba de su buena voluntad. Como parte del acuerdo, los dioses Vanir Njord y Freyr lograron llegar por medio de astucias a Asgard, y Freyja viajó con ellos. Los Aesir nombraron a Njord y Freyr como sumos sacerdotes para presidir los sacrificios, y Freyja fue consagrada como suma sacerdotisa sacrificatoria. Edred Thorsson, en Runelore identifica a Gullveig (la anterior nombrada bruja) como un aspecto, o título, de Freyja, como lo hace Crossley-Holland. Esto ciertamente concordaría con el amor de Freyja por el oro, y con las vestimentas doradas con las que ella se adornaba. Además, es reconocido que Freyja introdujo a los Aesir en las prácticas Seidhr, actuando como instructora de Odín a este respecto. El que Crossley-Holland relate del mito Gullveig confirma que esta ' bruja ' era una profetiza - " ella encantaba varitas de madera; Ella entraba en Trances y lanzaba hechizos ".
Es bien sabido que el culto a Freyja implicaba la práctica de la magia Seidhr. Es interesante notar que probablemente no fue, la pasión de Freyja por el oro mismo lo que tanto enardeció a los Aesir, pero quizá la vehemencia de su avaricia, o deseo. Dioses o actos de deseo y transgresión parecen ser de fundamental importancia en los mitos de la caída, o el final de las edades 'primitivas' o doradas. Es posible que Freyja, como una diosa del deseo erótico y el éxtasis, haya podido ser vista tanto como poderosa, digna de respeto, y al mismo tiempo, alguien de quien desconfiar. Thorsson apunta, en Runelore, que Freyja es una deidad de tres niveles. Ella forma parte de los Vanir, es diosa de la Magia, y diosa de los guerreros. Davidson comenta que es posible ver a Freyja como una Triple Diosa, en conjunto con Frigg y Skadi. En The North Myths, Crossley-Holland relata el cuento del Collar de los Brisings, el mito principal en el cual Freyja juega el papel 'estelar'. La historia básica es que Freyja salió furtivamente de su vestíbulo una noche y en silencio abandonó Asgard, seguida, sin saberlo ella, por Loki. Encontró el camino a la herrería de los cuatro enanos - Alfrigg, Dvalin, Berling y Grerr. Codició un collar de oro labrado con patrones maravillosos, el cual era obra de los enanos. Se ofreció a comprar el collar, pero el precio que pusieron los enanos era que ella se debía acostar con ellos una noche. Freyja aceptó esto, y luego, regresó a su habitación al amparo de la oscuridad. Loki partió directamente rumbo a la habitación de Odín y le dijo al soberano lo que Freyja había hecho. Odín, furioso, ordenó a Loki a conseguir el collar de Freyja, Loki fue convertido en una mosca, pudiendo entrar a Sessrumnir, y así robarle el collar a Freyja mientras dormía. Cuando Freyja se despertó a la mañana siguiente y se dio cuenta que el collar había sido robado, sabía que sólo Loki podría haber sido capaz de algo semejante y que además, sólo lo habría hecho bajo el mandato de Odín. Ella se dirigió apresuradamente hacia Odín y le preguntó por el collar, el soberano dijo que sólo podría volver a verlo otra vez bajo una condición - que promoviera la guerra entre dos reyes humanos en Midgard, y que use sus hechizos para traer a la vida a los caídos en batalla, a fin de que pudiesen pelear nuevamente. Freyja accedió a esto y su collar fue devuelto. Crossley-Holland, en sus notas sobre esta narración, dice que dado el papel de Frejya como una diosa de la guerra y la muerte, es posible que la última exigencia de Odín bien pudo haber sido para la complacencia de ella. Usualmente los estudiosos están de acuerdo de que con el ' collar de los Brisings ' se refiere a la antigua palabra Nórdica brisingr, que significa fuego - en relación a su brillo. Ellis Davisdson registra que el collar es un símbolo a menudo atribuido a las diosas madres. Por lo que respecta a interpretaciones esotéricas de este relato, Freya Aswynn, en "Leaves of Yggdrasil", dice que los enanos representan los cuatro elementos y el collar, la quinta parte, lo cual sólo puede provenir de la integración de los otros cuatro. Thorsson, en Runelore, aporta la explicación que el collar representa el ciclo cósmico de cuatro niveles de generación y regeneración. Thorsson nota que ella pudo haberse acostado con un enano una noche, o con los cuatro simultáneamente. Los Mitos Nórdicos, tal como han sido relatados por Crossley-Holland, nos dan algunas pistas importantes acerca de las habilidades mágicas de Freyja. En el mito de Gullveig, ella exhibe sus poderes ante los Aesir, sobreviviendo todos sus intentos de deshacerse de ella. En el Poema de Hyndla, ella rodea a la gigante Hyndla con un anillo de fuego. Dado su carácter erótico y su amor por el oro, se llegaría a la conclusión de que la magia de Freyja también incluiría poderes de encantamiento - el echar encantos y fascinaciones. Yo señalaría dos instancias en The Norse Myths que parecerían darle soporte a esta idea: En primer lugar, en "El Edificio de la Pared de Asgard", el albañil gigante pide tomar a Freyja por su esposa, a cambio de reconstruir las paredes de Asgard. A estas alturas, Freyja es asi descrita: La bella diosa se levantó de golpe desde su asiento y cuando ella se movió el collar de los Brisings, sus brazaletes, prendedores dorados y el hilo de oro de su ropa centelleó y brilló intensamente. Nadie excepto Odin la pudo mirar directamente. En segundo lugar, en el Duelo de Thor con Hrungnir, ella intenta engañar al gigante que otra vez, amenaza con secuestrarla: Odin inclinó la cabeza y Freyja se movió furtivamente hacia adelante. Cuando ella se movió, todas las joyas que llevaba puesta brillaron intensamente y Hrungnir se restregó los ojos. Bebe otra vez, ' dijo Freya. La capa de plumas de Freyja, la cual ella usó para entrar en el inframundo es dada a Loki en un par de ocasiones - para que este demuestre sus poderes de cambiar de forma por propia descición. Pero el manto de plumas como un arquetipo de traje de pájaro por lo general, parece ser un ingrediente muy importante en una gran cantidad de tradiciones chamánicas, como Mircea Eliade nota en su monumental trabajo "Chamanismo", en el que cuenta de los Tungus de Siberia a los Filidh irlandéses. Snorri dice que Freyja llora ' lágrimas de oro ' cuando vá en busca de su marido perdido, Odhr. Porqué ella hace esto no está muy claro. Davidson, en Gods and Myths of Northern Europe sugiere que éste es otro ejemplo del mito de "la diosa buscando al dios de la fertilidad asesinado". A primera vista, al menos, esto sugiere un enlace entre Freyja y los cultos de Isis o Cibeles. Sin embargo, Thorsson, en Runelore, da una interpretación alternativa de este tema. "El nombre Odh-r simplemente indica la fuerza del éxtasis, de la mente inspirada mágicamente. Por eso, la diosa Freyja se casó con Odhr, y (al igual que Odín) es la meta principal de sus esfuerzos. Freyja vagó buscando a Odhr, derramando lágrimas de oro". Esto, dice Thorsson, no tiene nada que ver con los mitos de Ishtar (o Isis) - esa Freyja busca "la inspiración deífica" contenida en el dios. Freyja es la figura principal del conjunto de prácticas conocido como Seidhr. Como Thorsson explica en "The Nine Doors of Midgard", hubo dos formas de magia practicada en el antiguo norte: Galdor, la cual da énfasis al desarrollo de la voluntad y el ejercer control sobre las circunstancias de la vida de uno, y Seidhr - la magia de inmersión en la cual los estados de Trance jugaron el papel principal. De lo que realmente las prácticas Seidhr consistieron se ha convertido en un asunto de debate estos últimos tiempos. Jan Fries por ejemplo, en Helrunar, usa el término de dos maneras - en primer lugar él dice que la palabra seidhr tiene relación a la fermentación de pociones y medicamentos herbarios, en particular aquellos que tenían como propósito el causar una alteración de la conciencia, y en segundo lugar, él hace referencia al cuerpo ' hirviente ' del chamán, entrando en trance temblando y bamboleándose con espasmos en todo el cuerpo. Davidson, aborda el tema de la Volva, una sacerdotisa en la mitología escandinava y entre las tribus germanas, quien entraba en trance adivinatorio en festivales, y podía contestar las preguntas que los presentes le hacían . La volva estaría sentada sobre una plataforma o asiento elevado, los hechizos eran cantados - la volva sería algunas veces apoyada por un gran grupo que actuaba como coro y proveía música - la pitonisa entraba en un estado de éxtasis. Según Davidson, la volva era consultada sobre asuntos relacionados con el crecimiento de los cultivos, la prosperidad de la comunidad y el matrimonio de personas jóvenes - todos temas relacionados e incluidos en el área de influencia de Freyja. Thorsson, en Nine Doors, brevemente describe tres formas de poder seidhr: Adivinación, Viajes a otros reinos y amor seidhr (magia sexual). Él también menciona a la metamorfosis mágica como una característica seidhr. Randy P. Connor, en Blossom of Bone, dice que los practicantes masculinos de magia seidhr tenían la reputación de poder: "Otorgar y quitar riqueza y fama. Podían traer lo necesario durante tiempos de carestía o podían causar la ruina de la tierra. Podrían causar que las personas enfermen, asi como que los podrían sanar con hierbas y encantos. Podrían reunir amantes y romper relaciones. En tiempos posteriores , auxiliaron a los guerreros mágicamente desafilando las espadas de los enemigos, deteniendo las flechas en el vuelo, creando tormentas en el mar, y desatando las cadenas de los prisioneros ". Todo esto debería servir como ejemplo del posible alcance de la practica seidhr . El tema de la magia seidhr mismo merece un profundo estudio. En conclusión, ofreceré algunos conceptos sobre las posibilidades que el trabajo mágico con Freyja nos ofrece. Freyja es una bruja arquetípica. Ella por consiguiente podría ser invocada por aquellos que quieran aprender métodos de brujería, adivinación, y encanto. Ciertamente Thorsson, en Nine Doors describe una Invocación a Freyja cuyo propósito es un trabajo de bendición ' para adquirir los poderes seidhr. Las invocaciones de Thorsson dan un buen ejemplo de cómo acercarse a Freyja apropiadamente:

"He venido a este lugar para honrar a Freyja, para hablar de mis lujurias por su cuerpo encantador, y de mi avaricia por sus fuerzas poderosas de seidr. Con estas palabras deseo con todo mi corazón que ella venga a mí y permanezca conmigo en cuerpo y alma."

Y....

A ti te invoco y te invito a venir desde Folkvang y de tu asiento en Sessrumnir - y estar aquí conmigo ahora. Camina a grandes pasos con la apariencia de Gullveig - la que tiene sed de oro - y da a conocer tu sagrada fuerza con la forma de Heid" - la reluciente y brillante madre del sagrado Seith.

La fuerza de Freyja es conjurada en un cuerno de aguamiel, en el que los participante beben y comparten con la diosa.

También parecería apropiado pedir la bendición de Freyja en cualquier acto de magia seidhr o Magia de Resultados trabajada usando la Tradición del Norte. Los trabajos con una intención de naturaleza erótica podrían especialmente atraer su favor.

Obras Citadas

Freya Aswynn, Leaves of Yggdrasil (Aswynn)

Randy P. Conner, Blossom of Bone (HarperCollins)

Kevin Crossley- Holland, The Norse Myths (Penguin)

H.R. Ellis Davidson, Gods and Myths of Northern Europe (Penguin)

Mircea Eliade, Shamanism: Archaic techniques of ecstasy (Penguin Arkana)

Jan Fries, Helrunar (Mandrake of Oxford)

Edred Thorsson, Runelore (Samuel Weiser)

Edred Thorsson, The Nine Doors of Midgard (Llewellyn)


Traducido por Kaosmos

martes, 13 de diciembre de 2011

Santa Claus, un dios ancestral disfrazado




Por Fernando Trujillo


Escúchame con atención cuando te digo que Santa Claus no lo invento la Coca-Cola ni la mercadotecnia yanqui.
No es un producto de una época claramente materialista ni es un cuento para que los niños se porten bien, escúchame cuando te digo que Santa Claus es real.
Déjame explicarte mejor, bajo la forma del bonachón anciano se encuentra un dios pagano disfrazado. En esta época racionalista, científica y mecanizada un arquetipo ancestral se ha disfrazado de un símbolo del capitalismo para convertirse en una deidad de nuestro tiempo.
Pero esto no es nada nuevo con respecto a Papa Noel, durante años los cristianos fundamentalistas han acusado a Santa Claus de ser un dios pagano, el diablo, el anticristo, un ser malvado y ladrón (por robarle la navidad a Cristo), varias congregaciones cristianas han advertido a sus feligreses de la herejía que representa el culto a Santa.
La mayoría de estos fundamentalistas creen que todos los dioses son en realidad uno, el mismo diablo bajo diferentes disfraces, en el caso de Santa solo es cuestión de cambiar unas letras de su nombre para que de cómo resultado el nombre Satán Claus algo que usan los fundamentalistas como evidencia de que Papa Noel es el demonio.
En Varios países de Latinoamérica las congregaciones religiosas han intentado combatir el culto a Santa usando la figura del Niños Dios. Se les inculca a los niños la idea de que es este personaje el que les trae regalos en navidad y no Santa, en realidad solo sustituyen una cosa por la otra.
El Niño Dios también es poseedor de un simbolismo pagano pero hablar de ello sería desvirtuarnos del tema que tratamos.
Volviendo a Papa Noel no solo los cristianos radicales lo han atacado, desde el ámbito político tanto partidarios de derecha como de izquierda han acusado a Santa de ser un instrumento de dominación yanqui apuntando directamente a su origen moderno en Coca-Cola. El origen de Santa es anterior al nacimiento del capitalismo y su comienzo esta en las raíces más profundas de la cultura occidental.

Santa Claus es una deidad de nuestro tiempo, bajo la máscara de Papa Noel se encuentra un dios olvidado, un misterioso vagabundo de los tiempos que ha estado en todas las épocas y en todas las civilizaciones presentándose con un disfraz diferente.
En la tradición nórdica nos encontramos a Odín quien en tiempos de Yule le entregaba regalos a su gente en su caballo volador.
Dentro de la misma tradición encontramos a Tomte un espíritu bondadoso que le da regalos a los niños en esa época del año.
En la civilización romana cada diciembre se celebraban las bacanales saturnales dedicadas al dios Saturno dios del tiempo, estas fiestas duraban una semana y se permitían toda clase de excesos. Los roles eran cambiados y los esclavos se convertían en amos mientras que los amos se convertían en esclavos durante esa celebración. Esto origino la leyenda del Señor del Desorden un anárquico dios de las festividades de invierno que permitía todos los placeres y los excesos.
Otra deidad del invierno son el Rey Sagrado un dios céltico del año viejo y el Abuelo Hielo un dios ruso de esta temporada.
En Finlandia nos encontramos con Joulupukki cuyo nombre viene a significar “Cabra de Navidad” quien viene a representar los aspectos más oscuros del dios del invierno.
Este ser estaba ataviado con pieles y cuernos de cabra que cada invierno aterrorizaba a los niños exigiéndoles regalos y si no le eran entregados los devoraba. Con el tiempo la figura de Joulupukki dio paso al bondadoso Papa Noel.
Todos estos dioses y espiritus del Solsticio se han camuflado en nuestro tiempo en la deidad moderna conocida como Santa Claus el dios de la Navidad.
La idea del dios que toma varios disfraces está plasmada en la novela de terror Doctor en Medicina de Thomas M. Disch en la que el dios Mercurio utiliza diferentes formas (incluyendo la de Santa) para contactar con el protagonista.
En nuestra era Papa Noel se ha convertido en el dios del invierno, si aun no lo creer déjame decirte que tiene todos los requisitos para ser una deidad.
Tiene un día sagrado cada Navidad y aunque tradicionalmente la familia celebraba el nacimiento de Cristo—para los paganos tradicionales el nacimiento del Dios Sol—para los niños eso no nos importaba, esperábamos la llegada de Santa. Le escribimos cartas, nos portábamos bien e incluso le ofrecíamos oraciones.
Como toda deidad Santa tiene un sacerdocio, hombres y mujeres vestidos como él se encuentran en centros comerciales o en las calles, hablaban en nombre de nuestro dios y nosotros como fieles adoradores les contábamos nuestros deseos para que intercediera por nosotros ante él.
Santa al igual que todo buen dios juzgaba a los niños buenos de los malos, el mal comportamiento era el pecado más grande y el castigo era recibir carbón en la víspera de Navidad (en algunas leyendas Santa se comía a los niños malos), mientras que los niños buenos eran recompensados con sus regalos en el árbol.
Antes de dormir le dejábamos frente al árbol galletas y leche pura como una forma de Eucaristía, estos sagrados alimentos eran consumidos por los representantes de la familia (mayormente los padres) que asumían el rol de nuestro dios.
Existe toda una mitología alrededor de Santa que va desde su hogar en el Polo Norte, sus duendes como sus fieles sirvientes (el equivalente a los ángeles de la tradición cristiana), la Señora Claus como su pareja mística, sus propios héroes como Rodolfo el reno y el Señor Frosty e incluso sus propios demonios. Estos últimos eran en su mayoría hombres avaros y malhumorados que odiaban la alegría navideña, en los cuentos navideños estos villanos hacen todo por destruir la Navidad pero al final el espíritu navideño acaba triunfando y ellos se vuelven seres bondadosos.
Como ves Santa es un dios de nuestra era, tiene todos los atributos para serlo, es honrado de la misma manera que hace siglos honrábamos a Odín o a Zeus.
Definitivamente si alguien es el amo de la Navidad ese es Santa le pese a los fundamentalistas o a los mas exacerbados anti-yankees pero así es.

Cuando éramos niños todos adorábamos a Santa Claus, teníamos una fe ciega en el, toda la estación navideña era para honrarlo y amarlo.
No habías otro dios que no fuera Santa, todos lo amábamos era así de simple para todos los niños. Posiblemente la figura moderna lo diseño una empresa capitalista pero esa imagen ha superado la mera mercadotecnia para ser un dios.
Santa Claus-Odín-Saturno-Joulupukki es el dios encarnado en un solo personaje que llega cada temporada para ser amado y honrado.
Nuestra sociedad y nuestro tiempo están demasiado mecanizados, demasiado contaminados con teorías científicas y racionales, admitimos algunas religiones como el judeo-cristianismo pero desechamos otras por considerarlas primitivas.
Escuchame cuando te digo que en cinco mil años la gente del futuro estudiara a Santa Claus y lo considerada la deidad del invierno de nuestra época, al mismo tiempo ellos tendrán a su propio dios del Solsticio al cual adorar.
En mi novela "El Caballero de Lucifer" durante el enfrentamiento con Joulupukki este le dice a Adrián Sicotello: No me puedes matar niño idiota soy una idea, algo que ha estado en el subconsciente humano desde que eran unos simios. Los monstruos hemos estado aquí desde el comienzo y estaremos aquí cuando tu raza se extinga. Qué importa que me mates, resucitare en otro plano con otro nombre no lo sé pero nunca desapareceré.
Los dioses, los símbolos, los arquetipos, los mitos y los monstruos son tan reales como cualquiera de nosotros, inmortales viajeros del alma humana.
Entonces en este siglo veneramos a Papa Noel que hace siglos se llamo Odín y antes se conoció como Rey Sagrado y mucho antes con un nombre olvidado por el lenguaje humano. Es una parte del Gran Espíritu que cada invierno aparece a celebrar su gran fiesta conocida como Navidad.
Escúchame entonces ¿Por qué continuar negando su existencia? Santa Claus es real, es un dios encarnado que se ha robado la Navidad brindándonos alegría y risas. No hablo de él como un símbolo si no como un ser tan real como Cristo, Buda o como Horus.
En estas fechas uno puede optar por creer en Santa Claus como un dios del invierno o asumir una máscara de racionalidad, tomar el ponche con la familia y ver esta fiesta como una celebración más del año. Yo como buen creyente opto por lo primero, en esta fiesta venerare al espíritu alegre de Santa Claus, es mucho más divertido y estimulante.

Diciembre 2011

lunes, 19 de septiembre de 2011

Anticristo, el lenguaje de los símbolos y la transgresión




Por Fernando Trujillo

Anticristo película del realizador danés Lars Von Trier y que fue estrenada hace ya tres años en el Festival de Cannes es una joya del cine de terror de la década pasada pero decir que es meramente una película de terror seria subestimarla demasiado.
Es un desfile de símbolos, violencia sexual, locura y pánico que ha causado repulsión, angustia y asombro en el espectador. No cualquiera es capaz de soportar una película que muestre un pene eyaculando sangre o un feto de venado colgando de su madre.
Lars Von Trier autonombrado “el mejor director del mundo” es un hombre que no se anda con términos grises, mientras que para algunos es un genio para otros es un enfermo mental. Acusado de narcisista, misógino, misántropo e incluso de simpatizante nazi es uno de los directores más atípicos y talentosos del mundo del cine. Mientras que para muchos la película Anticristo es una basura pretenciosa y para otros es una obra maestra nadie puede dudar que es de esas películas que son difíciles de olvidar y difíciles de digerir.
Anticristo es una película que maneja el lenguaje de los símbolos y la transgresión, estoy hablando de una obra que confronta al espectador con sus propios miedos y sus propios tabúes al transgredir las barreras de su mente.
Cuando hablo de transgresión me estoy refiriendo a un concepto espiritual, algo que destruye nuestras limitaciones como humanos, que sacude nuestros pensamientos y nos guía a nuestra liberación. Rompe con nuestros miedos, tabúes, anticuados conceptos y nos ayuda a ver el universo de una nueva manera.
George Bataille en su libro “El Erotismo” nos dice de la transgresión: la transgresión no es la negación de lo prohibido si no que lo supera y lo completa.
La película de Von Trier rompe con muchos moldes en el cine, rompe con la misma narrativa y destruye las limitaciones del espectador. Como cinéfilos muchas veces estamos acostumbrados a un tipo de cine complaciente, normal, con historias sencillas y finales predecibles. Aun tenemos muchas limitaciones en cuanto a cine.
Ver Anticristo es una experiencia que transgrede estas limitaciones y nos lleva mas allá de lo que nuestras mentes y nuestra moral pueden soportar.

La película está protagonizada por William Dafoe y Charlotte Gainsbourg como una pareja cuyos nombres nunca son mencionados pero que podíamos decir son los Adán y Eva del mundo moderno. Un mundo urbano y racional, el reino del Orden.
En el prologo la pareja hace el amor apasionadamente mientras su hijo se sale de su cuna, el niño ve a sus padres en el acto sexual, abre la ventana y cae a la calle, en el momento de morir la mujer alcanza el orgasmo.
Quien mira a quien nos preguntamos ¿El hijo a los padres o la madre al niño caer? ¿Accidente u homicidio por negligencia? La muerte del hijo (único personaje de la película con un nombre) es el prologo a la autodestrucción de la pareja.
La relación entre muerte y sexualidad estarán presentes a lo largo del filme, tratando de superar la muerte del hijo la pareja va al Edén una región del bosque a la que la mujer teme.
La Naturaleza, el mundo primordial es objeto de los temores de los hombres y mujeres modernos. Es un mundo hostil, donde los complejos y las frustraciones de la pareja moderna toman la forma de símbolos.
Durante una sesión de hipnosis que el hombre lleva a cabo con su esposa, ella le dice que teme a ese lugar. Le describe su paso por Edén, desde la cueva del zorro hasta la cabaña para luego fundirse con la hierba en una de las más hermosas secuencias de la película.
Hubo un tiempo en el que los seres humanos fuimos uno con la Naturaleza, parte de nuestro inconsciente aun recuerda esa era, la mujer siendo uno con la tierra representa la parte más antigua de nuestro cerebro. Es la parte más irracional, salvaje y primitiva de nuestra mente, la parte a la que nuestro lado racional teme.
“La Naturaleza es la Iglesia de Satán” dice la mujer en un momento de la película, quien habla es la parte racional del cerebro de la mujer, la parte más joven de nuestras mentes. La parte racional, civilizada, científica y temerosa.
Nacemos y vivimos dentro de las grandes urbes, comúnmente vemos a la Naturaleza como algo hostil y ajeno a nosotros. La parte más joven de nuestro cerebro nos hace repudiar todo lo que venga de la Naturaleza, nos hace abrazar la ciencia y la razón como algo que nos da seguridad. Como hombres civilizados hemos suprimido esa parte, incluso en nuestra ingenuidad creemos que la hemos superado pero nos equivocamos.
La mujer acusa a la Naturaleza de ser malvada en otro momento de la película, al entrar al bosque la pareja deja el mundo urbano del orden y se adentra al hostil mundo del caos.
En el Edén el hombre intenta ayudar a la mujer con una serie de ejercicios terapéuticos para confrontarla con sus miedos. Von Trier se burla del hombre al presentarlo como un ser egocéntrico más interesado en inflar su ego personal que en ayudar a su esposa.
Mientras el hombre se presenta como un ser racional, la mujer se presenta como un ser emocional. Es en la mujer que la parte más antigua de su mente comienza a despertar conforme va pasando los días en la cabaña lo que desatara el horror que se aproxima.
El bosque lejos de ser un escenario es un personaje más en la película tal vez el más importante. Es una entidad viva, incomprensible para el ser humano de las ciudades.
Una serie de símbolos comienzan a emerger conforme la pareja pasa sus días, símbolos y alucinaciones que representan el binomio muerte-sexualidad. Arboles que caen, polluelos que caen de sus nidos, una cierva que da luz un feto muerto, risas del niño como un tormento para la mujer.
Manifestaciones del mundo de lo irracional, estamos en un universo donde la cordura ha desaparecido, aquí el caos reina como anuncia el zorro al final del tercer acto.

Durante el tercer acto se desata una espiral de violencia y sexualidad en la que la mujer ataca al hombre. Toda la furia y el dolor reprimidos en el mundo civilizado son desatados en el caótico reino de la Naturaleza.
La mujer despierta su lado primitivo, primero demostrando una sexualidad salvaje con su esposo en el bosque. El sexo no es disfrutable, es violento y está lleno de dolor y furia.
Ella ataca a al hombre movida por una fuerza inconsciente, la venganza de las mujeres contra los hombres por todos sus crímenes contra ella, la frustración por la pérdida de su hijo y una venganza contra las tortuosas terapias.
La mujer es el Anticristo, si Cristo representa un modelo a seguir para el hombre, entonces su opuesto es la mujer como Anticristo (no por nada el titulo tiene el signo femenino al final) y esta es su venganza contra el género masculino. El Anticristo femenino contra el Cristo masculino. En los dominios de la Naturaleza ella ha liberado esa furia contra su esposo, ella representa a todas las mujeres sometidas por milenios de dominación masculina. Le taladra una pierna, le hace eyacular sangre, intenta matarlo enterrándolo vivo. Al mismo tiempo la mujer se mutila el clítoris matando su sexualidad.
Aquí aparecen los Tres Mendigos la cierva, el zorro y el cuervo que representan el dolor, la pena y la desesperación de la pareja.
“Cuando los Tres Mendigos vienen alguien tiene que morir” dice la mujer. Son manifestaciones de la Naturaleza que toman la forma de animales, representantes de las emociones humanas descritas arriba.
Hombre-mujer, orden-caos, muerte-sexualidad. La película presenta una dualidad se símbolos que se enfrentan y se complementan mutuamente.
La mujer quiere destruir al hombre, el hombre al querer sobrevivir mata a la mujer, los seres humanos son criaturas condenadas a destruirse mutuamente parece decirnos la película. Bajo la premisa de un drama humano se desarrollan toda esta serie de símbolos en los dominios de la Naturaleza, recordándonos que seguimos siendo parte de ella aunque vivamos en las ciudades y queramos comportarnos como seres civilizados.
Lars Von Trier realizo esta película poco después de salir de una terrible depresión, la actriz Charlotte Gainsbourg hace un interesante paralelismo entre el personaje de la mujer y el mismo director: la mujer hundida en su depresión y el propio Von Trier hundido en su depresión. La mujer de la película es el ánima del director, expresa sus complejos y sus frustraciones como ser humano.
Lejos de ser una película de terror es un psicodrama en donde se presentan los complejos, miedos y dualidades en los seres humanos. Todos tenemos esa parte primitiva durmiendo en nuestros cerebros y todos tenemos un Anticristo dentro.

Septiembre 2011