"Escribe con sangre y comprenderas que la sangre es espiritu"

Friederich Nietszche







lunes, 4 de enero de 2010

Ragnar el vikingo



Fernando Trujillo

© Extraido de La Bruja de Endor y otros cuentos

La anciana caminaba solitaria en el frio bosque en busca de hierbas que tenían
propiedades curativas, la anciana observaba cuidadosamente los arbustos cuando
escucho unos pasos detrás de ella. El hombre que se encontraba detrás de ella era un
gigante perteneciente a la raza del norte, un hombre fornido con el pecho y el rostro
lleno de cicatrices de innumerables batallas, de una larga barba dorada y portador de
unos vigorosos ojos azules, su piel era tan blanca como la nieve, en su mano derecha
portaba un hacha tan grande como su mano. La anciana tuvo un ligero escalofrió al ver
al extranjero, pensó que no volvería a ver a ninguno de ellos después de que el pueblo
del norte decidió por propia voluntad regresar a su frio hogar.
-Pensé que todos los de tu raza se habían ido—dijo la vieja utilizando el rudo lenguaje
del vikingo, el gigante quedo sorprendido por un momento al escuchar a la vieja utilizar
su lengua pero sabía que las brujas como ella conocían muchos idiomas aun así no pudo
evitar la sorpresa que le causo escuchar a la vieja.
-No todos—dijo el hombre del norte en su hosco idioma, la anciana retrocedió un paso
chocando con los arbustos, aquellos hombres eran sanguinarios como los lobos de las
estepas, la anciana había escuchado por parte de los hombres de su raza historias sobre
la fiereza con la que combatían los invasores del norte. Algunos contaban que durante el
calor de la batalla esos hombres se transformaban en lobos arrasando sin piedad a los
aguerridos hombres de su pueblo.
-¿Qué es lo que buscas extranjero?—pregunto la anciana.
-Es a mi hija a quien busco. Mi gente fue emboscada cobardemente por esos skraelings,
mis hombres y yo peleamos valientemente pero tu gente nos superaba en número.
Sobreviví a esa confrontación gracias a mi fuerza de voluntad, mis hermanos y
hermanas yacían muertos ante mí, hombres y mujeres de honor que Odin los reciba en
Valhalla. Reconocí a todos menos a mi pequeña hija Brunhilda ella había sido raptada y
yo no pude evitarlo—el vikingo le costaba mantener su ira controlada, albergaba su odio
dentro para desatarlo como una tormenta cuando estuviera frente a frente con los
skraelings.
-Así que tu hija es aquella muchacha que está destinada a casarse con el jefe de los
Inuit. No pierdas tu tiempo hombre del norte, esa muchacha se casara con el jefe al caer
la noche—dijo la bruja, el vikingo iracundo clavo su hacha en el arbusto partiéndolo a la
mitad.
-¿Dónde están anciana? Mi hija no será desposada por ese perro ¡Lo juro por Odin!—
exclamo el vikingo levantando su hacha.
-La tribu de los inuit se encuentra en los fríos hielos del norte—la bruja señalo la
dirección a donde el vikingo debía ir. El vikingo enfundo su hacha y le dio la espalda a
la bruja marchando en dirección al norte. La bruja estaba temerosa, en los ojos de ese
hombre vio que cumpliría su promesa aunque tenga que derramar mares de sangre para
cumplirla.
-¿Cuál es tu nombre hombre del norte?—el vikingo se detuvo ante la pregunta de la
bruja.
-Mi nombre es Ragnar. Mi dios es Odin y mi ley es esta hacha—respondió el guerrero
sin darse la vuelta, emprendió su marcha sin mirar atrás a la temblorosa bruja, siguiendo
el rastro de aquellos que osaron secuestrar a su hija.
Caminaba solitario como el lobo de las estepas, el último hombre de su raza que
quedaba en Vinlandia. Su gente había llegado a esa blanca tierra guiados por Leif hijo de Erik bajo la promesa de conquistar una tierra prospera donde el vino fluye como
agua. La tierra a la que llamaron Vinlandia era un paraíso prospero como no había en
ningún lugar de la tierra, un paraíso dispuesto a ser colonizado por los hombres del
norte, sin embargo no eran los únicos hombres en su suelo, aquella tierra era habitada
por una raza de hombres hostiles a los que habían llamado skraelings. Desde el primer
momento entre los hombres del norte y los skraelings surgió un terrible odio que
germino en sangrientas peleas por aquella hermosa tierra. Habían logrado una breve paz
en la que había florecido un intercambio comercial entre ambas razas, sin embargo
cuando un skraeling intento robar el arma de un herrero este sin dudarlo le partió el
cráneo con su hacha, los viejos odios resurgieron generando una batalla en la que su
raza salió victoriosa al principio pero luego llegaron más salvajes en sus canoas
sedientos de sangre, dispuestos a echar a los colonizadores de sus tierras. Ellos eran
pocos mientras que los salvajes se contaban por decenas, los hombres del norte entonces
decidieron abandonar ese paraíso, incapaces de exterminar a los demonios que lo
habitaban.
La expedición de Ragnar fue la última en partir, cuando caminaban en grupo hacia su
barco fueron emboscados por los salvajes en el frio de la noche, los vikingos peleaban
con la furia de los lobos que los caracterizaba, peleaban por proteger a sus esposas e
hijas de los sanguinarios skraelings, levantaron sus hachas rompiendo los cráneos de sus
enemigos pero las flechas de los salvajes los superaban. Seis familias enteras fueron
arrasadas por las flechas de los skraelings, las mujeres preferían empuñar una daga en
sus corazones antes que caer en las sucias manos de sus enemigos, murieron con honor
al lado de sus hombres que yacían en la nieve bañados en sangre. Ragnar había
sobrevivido a ese encuentro, era junto con Leif y Thorvald (que ahora se encontraba
bebiendo hidromiel al lado de las valkirias) de los hombres más fuertes y resistentes de
entre todos sus camaradas, Ragnar se encontraba herido por las flechas y dispuesto a
morir junto con su gente en espera de que una valkiria llegara por él para llevarlo a
Valhalla. Sin embargo Brunhilda no estaba entre los cuerpos, los salvajes la habían
raptado pensó iracundo Ragnar, uno de sus camaradas apunto de fallecer le dijo entre
murmullos que vio a dos de esos salvajes sostenerla y perdiéndose en los bosques.
Ragnar se sentía humillado por no haber podido defender a su hija como era debido,
imploro a Odin que le permitiera vivir hasta salvar a su hermana de las manos de sus
enemigos. Ragnar se quito las flechas que tenía en el cuerpo, curo sus heridas por sí
mismo y se sentó en una roca viendo el campo de batalla. Tomo su hacha jurando a sus
hermanos caídos y a Odin señor de Asgard que aquellos que se llevaron a su hija lo
pagarían con sus vidas.
Lo seguían.
No sabía cuántos eran pero se escabullían entre los árboles, Ragnar siguió caminando en
espera de que alguno de ellos arrojara una flecha o atacara. Estaba preparado para cortar
un par de cabezas. Ragnar esquivo la primera flecha que fue a dar contra una roca, se
dio la vuelta encontrándose con tres salvajes con sus hachas en la mano. Al poco tiempo
seis salvajes se habían unido a sus compañeros, en cuestión de minutos era una docena
de skraelings con sus arcos y hachas sedientos de la sangre del vikingo. Lo miraban con
odio, para ellos Ragnar era un demonio proveniente de la fría tierra de los hielos, para
ellos era el ser al que conocían como Wendigo. Ragnar los miraba con un odio tan
intenso como el que los salvajes le tenían, el lobo que vivía dentro de el estaba a punto
de ser liberado. El primer salvaje ataco profiriendo un grito de guerra. Ragnar lo corto
de la cintura para arriba derramando sus tripas y su sangre en el suelo. Tres de los salvajes al ver muerto a su compañero atacaron profiriendo ese odioso grito de guerra,
Ragnar cortó sus cabezas y al tercero le cortó el brazo derecho, alzo el hacha
decapitando al salvaje que no paraba de gritar, no fue compasión fue que sus gritos le
irritaban el oído. Los skraelings entonces furiosos atacaron con toda la ira primitiva que
tenían dentro, Ragnar fue destazando uno por uno, esquivando las flechas y rompiendo
los cráneos de los arqueros. Un skraeling lo ataco por la espalda, Ragnar le soltó un
golpe que lo arrojo hacia un árbol, el salvaje yacía muerto con la cara destrozada, el
golpe de un vikingo era difícil de sobrevivir. Otro skraelign agarro su arco pero Ragnar
le partió la cabeza de un tajo, un ultimo skraeling asustado al ver a sus compañeros
desparramados en el suelo se levanto atacando al vikingo con una daga, Ragnar le partió
el cráneo dejando su cuerpo al lado de sus camaradas. Ragnar tomo uno de los arcos,
agarro una bolsa repleta de flechas y se marcho en dirección a la que la bruja señalo.
Ragnar descubrió unas canoas en la orilla del mar, probablemente las mismas que
usaron los salvajes que lo emboscaron. Seis skraeling custodiaban las canoas con sus
lanzas esperando a sus compañeros. Ragnar se acerco pisando una rama, el sonido de la
rama crujir alerto a los salvajes que se levantaron con sus ramas en alto. En su hosco
lenguaje ordenaron al intruso que se alejara, Ragnar no les daría el gusto. El vikingo
desenfundo su hacha partiendo el cráneo del skraeling que hablo y con la misma rapidez
partiendo los cráneo de dos de sus compañeros para después cortar las cabezas de dos
skraelings que lo atacaron con sus lanzas y romperle el cráneo del skraeling que faltaba
de un tajo. Ragnar se subió a una de las canoas, el sol se estaba poniendo y el tiempo se
terminaba. Ragnar remaba conduciendo la canoa con rumbo al norte, donde se
encontraba Brunhilda.
Atreves de las aguas Ragnar condujo hasta pisar la tierra fría que la bruja menciono, el
vikingo se bajo con su hacha y con el arco en la mano buscando a los plagiarios de su
hija. El vikingo camino buscando algún rastro de los skraelings, examinaba el suelo en
busca de rastro de vida humana. El crepúsculo había llegado y el tiempo para Ragnar se
terminaba, el vikingo permanecía calmado sosteniendo su hacha, cerró los ojos
murmurando una plegaria a Odin para que le enviara una señal que lo guiara hasta su
hija, para que le diera el coraje de salvar la de sus enemigos. Caminaba siempre alerta
en busca de cualquier rastro de vida humana, conforme caminaba pensaba que la bruja
lo había engañado pero en su interior sabía que su hija estaba cerca. Podía sentir que
Brunhilda estaba cerca, desde el fondo de su corazón sentía que su hija lo llamaba para
que la salvara. Ragnar vio humo, los skraelings estaban cerca. Ragnar subió en las
colinas para ver de dónde se originaba el humo. El vikingo se escondió detrás de unas
rocas viendo un campamento lleno de tipis, ese era el lugar donde vivían los skraelings,
ahí estaban reunidos todos, los hombres con sus mujeres y sus niños, alrededor había
antorchas encendidas y el chaman se encontraba al lado del que Ragnar intuía era el
jefe. De todos los skraelings que estaban ahí reunidos ese al que Ragnar supuso que era
el jefe era el que más porte tenia. Un hombre más alto que todos los de su raza, con
rasgos maduros y un cuerpo cicatrizado como es el cuerpo de los guerreros más feroces.
Los skraelings empezaron a tocar sus tambores y sus flautas provocando un sonido
bestial que irritaba los oídos de Ragnar. Dos mujeres tenían custodiada a la pequeña
Brunhilda que vestía con las ropas típicas de los skraelings. El jefe de la tribu se le
iluminó los ojos con lujuria al ver a la joven Brunhilda, la furia invadía a Ragnar al
intuir los malsanos pensamientos que le venían a la cabeza del jefe.
El jefe de la tribu sostuvo a Brunhilda de las manos apretando con fuerza sus delicados
brazos. Ragnar saco una flecha colocándola en el arco. El chaman invocaba a los
espíritus cuando la flecha de Ragnar atravesó su ojo izquierdo arrojando al hechicero
contra el suelo. Los skraeligns se alborotaron desenfundando su hacha, Ragnar disparo
otra flecha dirigida al jefe de la tribu pero que fue enterrada sobre el corazón de un
skraeling que se atravesó, Ragnar arrojo otra flecha atravesando a otro de los guerreros.
El jefe exclamaba en su lenguaje que atacaran, que buscaran a quien osaba invadir su
territorio Ragnar bajo la colina con su hacha en mano profiriendo el grito de guerra de
su pueblo, sus ojos se habían vuelto totalmente blancos y corría con la misma velocidad
de un lobo en busca de su presa aullando para causar el terror en sus enemigos. Los ojos
de Brunhilda se iluminaron al ver a su padre llegar para salvarla. Ragnar alzo su hacha
despedazando a cuanto skraeling se pusiera en su camino, partiendo cráneos y cortando
cabezas en un frenesí homicida. Los skraelings atacaron con lanzas pero Ragnar
destrozaba sus lanzas con el acero de su hacha partiendo sus cráneos y manchando su
cuerpo con la sangre y los sesos de sus enemigos. Las mujeres se llevaban a los niños
exclamando que ese hombre era el legendario Wendigo que había venido por ellos. Los
guerreros preferían dar paso al vikingo pensando al igual que sus mujeres que era el
Wendigo iracundo. El hacha de Ragnar destrozo los tipis, partió los rostros de aquellos
que se interponían en su camino. El jefe de los skraeligns tomo a Brunhilda del brazo
para llevársela lejos de la ira del demonio del norte. Ragnar grito furioso mientras unos
pocos valientes se oponían a él, valientes que terminaron siendo cadáveres sobre el
suelo, manchando con sangre la blanca nieve.
Ragnar en medio de su ira pudo ver al jefe escapando con su hija, los siguió corriendo a
través del frio territorio. La noche ya había caído en el frio territorio por el que Ragnar
se movía, caminando en la silenciosa noche escucho los gritos de su hija. Ragnar vio
detrás de unas rocas que el jefe de los skraelings se había atrevido a golpearla, el
ominoso guerrero estaba a punto de ultrajarla, besaba su cuello y sus mejillas mientras
Brunhilda se resistía y gritaba, el vikingo apareció para desafiar al jefe con su hacha. El
jefe de los skraelings desenfundo su hacha mirando con odio al vikingo, aparto a
Brunhilda con brusquedad mientras desafiaba al vikingo con la mirada. Brunhilda se
encontraba arrinconada viendo a los dos guerreros desafiarse. El jefe de los skraelings
ataco primero provocando una herida en el pecho de Ragnar, el vikingo retrocedió sin
perder la posición de combate, el skraeling sonrió burlón. Ragnar alzo su hacha pero el
jefe lo esquivo atacando y provocando una herida en el brazo de Ragnar. El jefe
skraeling sonrió burlón otra vez, Ragnar reconocía que era rápido con un lince, un
burlador como el mismo Loki. Ragnar esperaba que su oponente diera el mismo ataque,
no podía morir y dejar a su hija a merced de ese perro, tenía que ser más rápido que el
skraeling.
Ragnar alzo su hacha de nuevo pero su enemigo la esquivo atacando por detrás e
hiriendo su espalda, Ragnar se volteo atacando pero su enemigo estaba otra vez de
espaldas y ataco pero esta vez Ragnar fue más rápido, pudo esquivarlo. El skraeling
ataco con un grito salvaje pero Ragnar pudo golpearlo en el rostro derrumbándolo
contra el suelo. El skraeling se levanto furioso, aturdido pero todavía en pie de lucha. El
jefe skraeling entonces retrocedió aterrado dejando caer su hacha ante la sorpresa de
Ragnar y Brunhilda, el guerrero se encontraba pálido con sus ojos fijos en Ragnar. No
estaba viendo al vikingo, lo que el skraeling veía era una figura ancestral de larga barba
blanca y con un ojo faltante, estaba delante de la deidad de los hombres del norte que se
había apoderado del cuerpo de Ragnar, una deidad cruel como las heladas tormentas del
invierno. Ragnar alzo su hacha viendo al skraelign paralizado y de un tajo destrozo la
cabeza de su enemigo. Brunhilda exclamo alegre el triunfo de su padre, la niña fue
corriendo a sus brazos alegre de que al fin estaban juntos.
-Vamos—dijo Ragnar llevándose a su hija lejos de la tierra de los salvajes hasta donde
se encontraba la canoa que lo había llevado a rescatar a su hija. Ragnar subió primero a Brunhilda, luego coloco la canoa en las aguas y se subió por último el, remando lejos,
muy lejos en busca de la tierra de su raza. Los últimos aventureros vikingos escapaban
del paraíso verde que alguna vez intentaron conquistar, dejando sus verdes campos y
sus violentos demonios. Ragnar y Brunhilda miraron por última vez esa hostil tierra
para nunca más volver.
Ragnar remo toda la noche hasta ver los primeros rayos del sol sobre él. Ya no estaban
en la tierra de los skraelings, se encontraban solos en el colosal mar. Ragnar agarro los
remos conduciendo la canoa hasta su hogar. Como toda esa raza de aventureros Ragnar
no se sintió perdido en el mar, el vikingo sabia guiarse dentro del inmenso océano hasta
encontrar tierra firme, mientras que un hombre de otra raza se sentiría agobiado dentro
del mar un vikingo por otro lado jamás se sentiría perdido en el mar, era amigo del
océano y en sus venas corría la sangre de un marinero.
-Mire padre—señalo Brunhilda hacia un drakar que se dirigía hacia ellos. Era su gente,
Ragnar alzo la mano derecha con hacha para que sus hermanos lo vieran. El barco se
acerco hasta donde estaba la pequeña canoa con los dos últimos vikingos que escaparon
de Vinlandia.
-¡Ragnar! ¡En el nombre de Odin estás vivo!—exclamo un vikingo que se acerco con
los suyos viendo la pequeña canoa.
-¡Olaf! ¡Viejo perro es una alegría verte!—exclamo Ragnar al ver a Olaf, el vikingo
ordeno que bajaran una escalera para que Ragnar y su hija subieran al barco, dentro del
barco la canoa era una minúscula partícula, Ragnar vio la canoa sola mientras el barco
se alejaba, el ultimo recuerdo de esa tierra desaparecía a lo lejos. Cuando Ragnar piso el
barco él y Olaf se dieron un amistoso abrazo. Olaf y los otros vieron con sorpresa a
Brunhilda vestida como una skraeling pero no preguntaron suponiendo que Ragnar les
contaría de su aventura. Pese a su sorpresa los tripulantes dieron la bienvenida a Ragnar
y a su hija con vitoreó. Uno de sus hermanos más queridos estaba vivo y eso era para
celebrar con cerveza y un gordo cerdo asado.
-¿A dónde van viejo amigo?—pregunto Ragnar.
-Vamos a casa, estamos agotados después de haber saqueado algunas aldeas. Perdimos a
algunos pero vaya si vieras el botín que tenemos—dijo Olaf con alegría sin creer aun
que Ragnar y su hija seguían con vida, todos los creían muertos.
-¿Pero qué ha sucedido contigo? ¿Cómo es que navegas esa cosa en medio del
océano?—pregunto Olaf dando una palmada a Ragnar y ordenando que trajeran cerveza
para los hermanos.
Ragnar abrazo a su hija pensando que todo lo que vivieron seria recordado en alguna
saga futura.
El barco iba en dirección a casa y en el camino Ragnar al lado de su hija contaban
acompañados de unas deliciosas cervezas la historia de cómo Ragnar rescato a su hija
empezando por la noche de la emboscada. Una historia que contaría a los hombres y
mujeres de su pueblo y que sería contada de boca en boca por generaciones venideras
que hablarían de Ragnar el último vikingo en Vinlandia. Quedando escrita como una
saga heroica dentro de las leyendas vikingas.

Fin

No hay comentarios:

Publicar un comentario