"Escribe con sangre y comprenderas que la sangre es espiritu"

Friederich Nietszche







sábado, 17 de julio de 2010

En la noche



©Fernando Trujillo

Publicado por primera vez en la revista Alterarte en su edicion numero 18 de noviembre del 2004, recopilado en La autopista y otras historias

En la calle Bourbon Street, vivía una bella chica de unos dieciséis años, rubia de unos ojos verdes como el jade, unas mejillas un poco infladitas, tez aria, nariz pequeña y labios pequeños, siempre llevaba una faldita con una camisa de colegiada, su nombre era Diana y esta es su historia. Era una chica alegre, simpática, que no conocía el significado de la tristeza, vivía siempre en tan alegre optimismo, nunca ponía una cara melancólica y siempre tenía esa tan alegre sonrisa, solía admirarla desde mi ventana ya que ella siempre salía de una casa de la época colonial americana, sin duda un elogio al pasado y a ella, salía de su casa a pasear por la Bourbon Street, a los distintos lugares de belleza histórica y cultural que predominaban en aquel tan mágico lugar llamado Nueva Orleáns. En el colegio muchos pretendían su mano sin embargo ella nunca acepto a nadie pues no quería dañar el corazón de otros, era realmente un chica de buen corazón,era una amiga para todos, no una novia para uno. Fue una noche de noviembre que me aventure a entrar a su casa, para pedir su mano, esa noche una luna nueva vigilaba la gran ciudad, entre a su casa, no había nada de luz más que unas pequeñas lámparas que podían alumbrar aquel fúnebre lugar, en la cual no había nadie, fue cuando la encontré
entristecida, llorando sin consuelo alguno eso realmente me dolió, ella me dijo que algo realmente maligno la estaba atacando, la estaba matando y fue cuando le pregunte --¿qué es eso tan maligno?- ¿qué puede destruir a alguien tan puro como tú?—se acostó en su cama sonrió pésimamente –ya no hay esperanza—dijo –me odian pero los amo— volvió a decir y fue esa noche que se desato un aquelarre de horror que atormentara mis sueños. De las lámparas salían sombras de brujas, diablos, hechiceros, monstruos, fantasmas y toda clase de seres que el averno albergaba, bailaban al son de melodías infernales tocadas por una orquesta de demonios chaparros y en esa visión de infinita maldad pude ver toda clase de seres: incubos, súcubo, onis, duendes que bailaban mientras Lilith está sentada en un inmenso dragón mientras Azazel bailaba con Adramelech y unas brujas de aspecto horrible rendían honor a Baba-Yaga, pero no faltaron ahí la misma muerte quien con su gran hoz llego cubierta en su capa nocturna y acompañada de almas gimiendo piedad, entonces llego el ultimo invitado quien no podía faltar llevaba una inmensa capa carmesí y un casco con unos cuernos afilados y todos los invitados tuvieron que saludarlo mediante el osculum obscenum. Sudaba al ver esa infinita visión de tan malsana maldad mientras que Diana cerraba los ojos, al ver ese festival demoníaco de horror que entro sin la menor invitación a esta casa colonial, decidí salir de ahí mientras tuve conocimiento y fue cuando al salir tuve un desmayo. Cuando desperté estaba en el hospital preguntándome si estuve en un sueño pero la policía me dijo que Diana había desaparecido, ojos llenos de odio me miraban y en cada mirada podía ver el desprecio de la gente quien me culpaba de la desaparición de aquella chica que solo vivirá en mis sueños. Que puedo decir yo de la desaparición de Diana, solo puedo culpar a aquellos seres que estaban ahí esa noche y se la llevaron, esos seres que habitan en la noche sin nombre y que duermen en la conciencia, ahora solo puedo rezar si es que alguien me escucha por mi salvación y por la de Diana; ya no puedo decir más, solo puedo contar esto: los he visto y pronto, en la noche, me llevaran
a su horrible mundo, un lugar de crueldad y desesperanza, el lugar donde ahora esta
Diana.

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