"Escribe con sangre y comprenderas que la sangre es espiritu"

Friederich Nietszche







martes, 5 de octubre de 2010

Black Metal, música de resistencia



Fernando Trujillo

Antes de Cristo estábamos nosotros

Una aclaración antes de empezar, el siguiente articulo no está dirigido a pseudo satanistas que creen que consumir drogas, profanar cementerios e “invocar” al diablo mientras escuchan Cradle of Filth es una forma de liberación. Tampoco está dirigido a esos niños que se maquillan la cara de blanco y usan cadenas, botas negras y playeras de Burzum como una forma de moda.
Por el contrario si en tu corazón albergas honor, lealtad, fuerza, un amor por el pasado y un espíritu violento entonces este artículo es para ti.
Aclarado esto podemos empezar por definir lo que es black metal.
Si hay dentro del escenario musical una forma que podríamos definir como la música de nuestra resistencia ese sería el black metal.
El heavy metal resulto ser un negocio más que una música de rebelión, el punk no pasó de ser una serie de berrinches con pretensiones anarquistas, mientras que el grunge y el reggae fomentaban un estilo de vida hedonista de alcohol, sexo y drogas.
Pronto las mascaras cayeron y estos géneros y sus representantes fueron descubiertos como realmente son, unos negocios en manos de empresas multinacionales. El black metal continúa siendo un género maldito dentro de la industria musical, pese a que existan bandas de black metal creadas por el Sistema estas resultan ser fiascos políticamente correctos, insustanciales y hechas para vender discos y playeras.
El black metal se aleja de todo lo que el género mainstrem representa, es una música metafísica que se aleja del reino de lo material para entrar en ese otro reino al que pocos tienen acceso.
El black metal es el sonido de una resistencia pagana contra la globalización y la destrucción de nuestras creencias ancestrales. Es el despertar del hombre pagano frente al hombre moderno.

Si bien las primeras bandas de black metal que surgieron se identificaban con el satanismo pronto el género fue superando el satanismo por sí mismo.
En el norte de Europa bandas como Burzum, Emperor, Dark Throne, Inmortal y Enslaved pronto se alejaron de los diablos y los cultos satánicos propios de las bandas americanas para abrazar la cultura pagana, lo oculto, la fe heroica y el desprecio por el cristianismo.
El sonido crudo de las primeras bandas fue dando paso a un sonido ambiental que reflejaba un pasado violento pero más noble y heroico en donde la espada y la magia reinaban en lugar del dinero y el conformismo. Estas bandas se fueron alejando de la música rock para experimentar con instrumentos y sonidos tradicionales como una forma de alejarse del corrompido mundo de la música moderna.
El black metal se convirtió en una alternativa para los jóvenes hartos de la hipocresía del grunge, el rap y todas esos grupos abanderados bajo ideologías de cartón como lo son el pacifismo y el igualatarismo.
El incendio de iglesias, los himnos hacia los antiguos dioses y hacia antiguas costumbres consideradas barbarás por los afeminados medios democráticos no son berrinches sin sentido, son manifestaciones del resurgimiento del paganismo guerrero, los dioses han vuelto más furiosos, más violentos y mas sedientos de sangre.
A nosotros los de la fe pagana no nos interesan la paz del cristianismo, la comodidad del capitalismo ni la igualdad del marxismo. Lo que queremos es una cosa y solo una, guerra total.

El sonido violento y crudo, las voces guturales, los atuendos medievales tienen como finalidad despertar el inconsciente guerrero que existe dentro de nosotros. En el más oscuro rincón de nuestro inconsciente se encuentra el héroe encadenado, el dios cautivo, prisioneros por siglos de dominación racional, debilitados por valores afeminados impuestos por una religión extranjera como lo es el judeocristianismo.
Cuando escuchamos a Graveland o a Burzum imágenes de luchas de espada y hechicería resurgen en nuestra mente, sangrientas conquistas, despiadados enfrentamientos con furiosos adversarios, un pasado lleno de gloria resurge dentro de un ominoso presente sumergido en las tinieblas democráticas.
Es la resurrección del héroe, han pasado siglos desde que esos tiempos de espadas y conquistas terminaron, el héroe fue encadenado como lo fue Prometeo, Odin fue colgado del árbol Yggdrasil y los viejos dioses desterrados a la oscuridad del olvido.
El Sistema al igual que el inquisidor medieval ha hecho todo para callar la voz de los dioses, ha condenado a la ignorancia al black metal (o lo ha distorsionado con esas bandas comerciales), ha humillado a los antiguos dioses poniéndolos como ídolos, seres de fantasía inexistentes, ha encarcelado a sus exponentes.
Vikernes encarcelado por dirigir la rebelión pagana, Faust encarcelado por matar a un homosexual que lo acosaba, grupos de jóvenes bandas marginadas o encarceladas por mostrar los símbolos de su tierra (esvásticas y runas que no son símbolos nazis ni de odio si no símbolos solares de su propia tierra), campañas de odio en la prensa contra el black metal acusándolo de promover el satanismo, los sacrificios humanos y la corrupción de la juventud.
Y es que el Sistema democrático y la inquisición son la misma entidad pero con diferente nombre. Entidades intolerantes que tiranizan al individuo, le despojan de su identidad, de sus creencias y lo convierten en una maquina, lo educan para creer en sus creencias, lo intimidan con conceptos como el infierno y el pecado.
La religión judeocristiana e islámica son religiones ajenas a nosotros, son religiones nacidas en oriente que no tienen nada que ver con las creencias del pagano europeo o americano, Varg Vikernes definió sabiamente a estas religiones como el VIH del espíritu. Esto lo sabían el mismo Varg Vikernes, Rob Draken y Fenriz entre otros músicos del género que han tomado parte de la resistencia pagana.
Ellos han tomado la espada (disfrazada de guitarra) liberando al héroe, tomemos el ejemplo.

El black metal está en peligro de convertirse en un negocio, bandas como Dimmu Borgir o Cradle of Filth, bandas que les interesa asistir a los Grammys o la venta de sus discos mientras posan con su maquillaje y su ropa oscura frente a las cámaras.
Este es un black metal estéril, carente de significado, el maquillaje blanco y las ropas medievales pierden su simbolismo cuando se prestan a los servicios del mercado, el verdadero black metal jamás estará al servicio de los intereses del Sistema, mismo Sistema que ha destruido la identidad y la fe primordial de los pueblos.
El verdadero black metal está al servicio de una idea, de una causa. Heroísmo, guerra, honor, amor, fidelidad, valores propios de las grandes culturas y de los grandes hombres que la forjan. En sus cantos las bandas de este verdadero black metal invocan a sus dioses, a sus héroes y a estos valores eternos.
Black metal, pagan metal, viking metal, death metal, esta es nuestra música no la de un puñado de comerciantes. Pese a los esfuerzos del Sistema por convertirlo en un arma no les ha funcionado como el punk o el rap. Esto se debe a que el black metal es un género sincero y basado en ideales verdaderos y sólidos a diferencia de otros géneros con pies de barro, esto es lo que gusta del black metal.
Los trolles, los elfos, las hadas, las valkirias, los dragones y las brujas, los sangrientos combates entre vikingos y celtas, los mágicos bosques y los castillos medievales con bellas doncellas durmientes resurgen por el poder de la magia. La música es magia, el pasado vuelve del inconsciente, no queremos la realidad del Sistema, queremos crear nuestra propia realidad.
La música de Burzum, Emperor, Graveland, Arkona, Bathory, Amon Amarath y Behemoth aunque distintos géneros del black metal pero su música es una forma de liberación, una forma de crear nuestra realidad y nuestra visión del mundo que se impondrá con la destrucción de este pestilente mundo moderno.
En el libro “Resurgimiento de Lucifer” de Gavin Baddeley se encuentra el comentario de un chico ruso fanático del black metal a la revista Terrorizer “Mucha gente en la policía está buscando una excusa. La Mafia no tiene freno y acometer este problema significaría atacar su propio bolsillo, así que tienen que buscar a alguien más. Cuando empezaron a arrestar personas por ponerse playeras de Burzum sabrían que habría una respuesta…nada les gustaría más que empezar una guerra con nosotros.” En una máxima Vikernes señala su sentir y el de toda la juventud traicionada por el Sistema y la fe judeocristiana ¨No me importa lo que el mundo piense de mi, la gente solo se dedica a criticarte no a ayudarte sobre todo los cristianos¨. La ira, la frustración, el odio y el espíritu violento en la juventud se están desatando, han sido largos años de hipocresía democrática y de promesas sin cumplir, de una religión hipócrita que predica el amor al mismo tiempo que predica una intolerancia hacia la fe pagana ¡Nuestra verdadera fe!
La ira va a desencadenarse y la nueva iglesia a ser incendiada es el Sistema y sus instituciones.

Diciembre 2009


Publicado en el Frente Negro Nro. 4 el 21 de marzo del 2010

http://elfrentenegro.blogspot.com/2010/03/el-frente-negro-nro-4-nuestra-revista.html

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